El salario social

EL SALARIO SOCIAL

 

Antonio Antón

 

Madrid, febrero de 1990

 

 

 

a) ALGUNAS CARACTERÍSTICAS

 

            Son cosas diferentes en cada país, y también un cajón de sastre de cosas diferentes. También hay diferencias de enfoque.

 

            Se puede decir que el salario social es un subsidio para quien no trabaja. Suele plantearse para desactivar situaciones explosivas de los sectores más pobres de la población, con un gran componente de asistencia benéfica, y por tanto como una defensa 'institucional'.

 

            Hay diferencias en su aplicación, por lo que enseguida se plantean problema para su extensión y amplitud. Especialmente cutre lo que se viene acordando en las Comunidades autónomas del Estado Español.

 

            El criterio que hemos venido manteniendo nosotros hasta ahora, lo de subsidio para todos (o trabajo), ya expresa un derecho universal individual, y es una crítica al carácter benéfico que es como suele plantearse el salario social.

 

b) SU RELACIÓN CON EL MERCADO DE TRABAJO

 

            De entrada, aparecen dos posiciones generales sobre la función del salario social:

 

            - Como un salario para aguantar por un período provisional para reinsertarse en la producción. En este sentido, se partiría de la necesidad y deber de las personas de trabajar y producir, con lo que se ve como una situación 'anormal' de paro y por tanto hay que cubrir ese período. Así a veces se ve acompañado este salario social de 'obligaciones' de reconversión profesional, de adecuación de otras actividades, de registro y control para aceptar los empleos que te ofrecen, etc.

 

            - Como salario social universal y mínimo por existir, es decir sin obligación de aceptar o 'prepararse' para un nuevo empleo y por tanto para entrar en la producción. Se plantea pues como una exigencia y derecho individual a la sociedad para sostener las condiciones de vida de todas las personas, independientemente de su aportación a la producción.

 

            Evidentemente nosotros nos inclinamos por la segunda, aunque hay diferentes tipos de problemas que hay que seguir discutiendo:

 

            - No se puede plantear que el trabajo es un deber, y por tanto que todas las personas están obligadas a aceptarlo. Aquí y ahora, es decir en esta sociedad capitalista, con un nivel de 'superexplotación' y unos trabajos bastante alienantes y, en la medida, que no proporciona unos trabajos satisfactorios y bien remunerados nos planteamos el derecho a rechazar el trabajo y a exigir el derecho a 'vivir dignamente', puesto que se existe.

 

            - Hay que partir del supuesto de que, en la nueva situación, en la que hemos dicho adiós al 'pleno empleo', con un paro estructural amplio y a largo plazo, con un progresivo envejecimiento de la población, y la crisis de la Seguridad Social (asistencial, subsidios, sanitaria, pensiones, etc.) genera una amplia población que, total o parcialmente, se sitúa al margen de la producción.

 

            - Por tanto, el salario social, desde nuestro punto de vista, no estaría tan ligado a la perspectiva individual de querer estar o no proyectado hacia el mercado de trabajo, o bien a seguir la moral productivista de tener derecho a él, sólo si hay una perspectiva de incorporarse al trabajo y ser útil para la producción.

 

            - Y otro problema: este derecho ¿está vinculado a la existencia de una suficiente plusvalía y productividad para subvencionarlo?, y por tanto ¿planteable sólo en el capitalismo avanzado?

 

 

c) EL SALARIO SOCIAL Y LA PERSPECTIVA COMUNISTA

 

            Estamos planteando temas que tienen que ver con la concepción del socialismo y del comunismo, con aquello de 'cada cual según su trabajo' del socialismo, y de 'cada cual según su capacidad y a cada cual según sus necesidades' del comunismo. No es pues un igualitarismo absoluto (el comunismo en este sentido tampoco lo sería). La cuestión es plantear ya, aquí y ahora, unos criterios, necesidades y educación 'igualitarista', en aspectos mínimos como el derecho a la subsistencia, independientemente de su aportación de trabajo a la sociedad.

 

            Hay que recordar que Gorbachov y cía, se plantean lo de que 'cada cual según su trabajo', precisamente para luchar en la URSS contra el 'igualitarismo".

 

            Ahora sin embargo nos planteamos estos temas como lucha 'por reformas bajo el capitalismo'. Otro problema, el planteado en Zona Abierta (Parijs...) es el particular comunismo conseguido sin revolución y sin socialismo, y pasando del capitalismo reformado con 'salario social' al comunismo.

 

            El planteamiento radical de este tipo de salario social, por supuesto que tiene un fuerte contenido anticapitalista. Cuestiona fuertemente la actual organización del trabajo y plantea la exigencia de libertad para no trabajar en este trabajo alienado.

 

d) EL SALARIO SOCIAL Y LA SOCIALDEMOCRACIA

 

            El artículo de Zona Abierta no refleja la posición dominante de la socialdemocracia actual, pero sí es bastante ilustrativo de un nuevo sector que desde posiciones 'neorreformistas' puede tener un fuerte efecto de propaganda.

 

            Las tendencias de exigencias de reformas, por parte de la socialdemocracia y los sindicatos, más que cuestionarse los aspectos centrales del mercado de trabajo (el paro...), y de las grandes desigualdades a nivel mundial con el Tercer Mundo, quizá vayan más por este tema del salario social. Conseguirían una nueva legitimación del sistema capitalista, dejando las relaciones de producción e interviniendo sólo en los problemas de distribución. Sería también una deslegitimación de los programas y proyectos de transformación social, con un rearme social e ideológico de la socialdemocracia, y más ahora con el cataclismo del socialismo real.

 

            Otro aspecto es, precisamente, la evolución económica de los países del Este, que en algunos casos pueden adoptar políticas de austeridad y ajuste duro, pero en otros, se pueden combinar medidas de reestructuración y paro masivo con sostenimiento 'ideológico' del modelo socialdemócrata de 'justicia social'.

 

            Por el momento aquí, en el Estado Español, lo firmado por los Sindicatos en las Comunidades autónomas (y rechazado por el Gobierno central), es poquita cosa, para los sectores más pobres y marginales y no va a tener gran trascendencia práctica. Pero el tema está ya en la calle y la perspectiva creo que, a partir de ahora, va a ser que los sindicatos y diferentes sectores van a ir poniéndolo en la mesa para ir 'avanzando gradualmente'.