Sociólogo y politólogo. Profesor de la Universidad Autónoma de Madrid (2003/2022)
Artículos y ensayos ajenos destacados
Selección mensual del texto más significativo para un pensamiento crítico
https://www.antonio-anton-uam.es/438829832/446273881
Todos los artículos seleccionados, una treintena cada mes desde el año 2018, editados en el Boletín "SE HACE CAMINO AL ANDAR, se pueden consultar en la entrada de "Art. ajenos", en el año correspondiente.
Cuando el neoliberalismo se desmorona, destruye más. Branko Milanovic (11/11/2025)
Entrevista a este experto en la desigualdad global sobre las tendencias destructivas de lo social (como Polanyi) que conllevan las dinámicas económicas y políticas dominantes, aunque no se pronuncia sobre la probabilidad de una guerra mundial ante el conflicto geopolítico entre EEUU y China. Selecciono una respuesta:
“Por supuesto. Por eso el subtítulo del libro es «El liberalismo del mercado nacional en un mundo multipolar». Todos estamos de acuerdo en que la globalización neoliberal ha llegado a su fin. No es solo por Trump. Las políticas de Joe Biden como presidente eran muy similares. Entonces, la pregunta es qué tipo de sistema vendrá después, porque todos estamos de acuerdo en que el neoliberalismo, tal y como existió desde la década de 1990 hasta 2016, al menos, ha cambiado. No necesito entrar en detalles sobre guerras comerciales, grandes sanciones económicas o aranceles para hablar de eso. Pero lo que se nota muy claramente en el caso de Trump —y creo que hay similitudes en otros ámbitos— es que las relaciones con otros países han entrado en un claro modo mercantilista. ¿Qué es el liberalismo, o incluso el neoliberalismo? En el cuarto capítulo del libro, presento cuatro cuadrantes. A nivel nacional, significa libre competencia, bajos impuestos, poca regulación, etc. En el ámbito social, defiende las libertades negativas, la acción afirmativa y la aceptación de las diferencias sexuales y raciales. A nivel internacional, también tiene dos partes. En términos económicos, se trata del libre comercio, mientras que en términos sociales, se esfuerza por alcanzar el cosmopolitismo, que, en su estado puro, implicaría la libre circulación de mano de obra y personas.
Echemos un vistazo a estos cuatro cuadrantes. En pocas palabras, la parte internacional ha desaparecido por completo. Trump simplemente dice: no, eso ya no se aplica. En cuanto a la parte nacional, las libertades negativas y la aceptación de diferentes tipos de personas y grupos también están siendo atacadas. Así que lo que queda es realmente solo un cuadrante, que es el liberalismo de mercado. Y en este sentido, vemos que Trump no solo está aplicando políticas neoliberales, sino que las está profundizando. Reducción de impuestos, menor regulación en prácticamente todo, menos impuestos al capital que al trabajo: está redoblando la apuesta en todas estas cosas.”
Referencia web original:
El plan de Trump para Gaza, un proyecto de dominación colonial 2.0 y ocupación permanente. Olga Rodríguez (30/09/2025)
Una valoración crítica adecuada. Selecciono varios párrafos:
“Para entender las cosas conviene llamarlas por su nombre. El plan de Trump no es una propuesta de negociación ni un proyecto que proteja los intereses de la población de Gaza. Es una ruta para negar la soberanía palestina, sin plazos ni garantías para el fin de la ocupación, con la que pretende consolidar un diseño de colonialismo en pleno siglo XXI…
Tras la rueda de prensa en la Casa Blanca, Netanyahu se dirigió en hebreo a la audiencia israelí para resaltar que “el mundo entero, incluido el mundo árabe y musulmán, presiona a Hamás para que acepte las condiciones para liberar a nuestros rehenes mientras las Fuerzas de Defensa de Israel permanecen en la mayor parte de la Franja”.
Con ello, más allá de subrayar la ocupación de Gaza por un tiempo indefinido, el primer ministro hacía referencia al respaldo al plan que ya han mostrado la Unión Europea, varios países europeos y naciones árabes y musulmanas, además de la Autoridad Nacional Palestina de Mahmoud Abbas.
El incumplimiento sistemático por parte de Israel de las resoluciones y de los acuerdos a lo largo de los años obliga a entender que Tel Aviv ignorará cualquier compromiso y obligación legal, a no ser que sea presionado a lo contrario. De hecho, el primer ministro israelí ha vuelto a decir este martes que no aceptará un Estado palestino…
Esta es la trampa planteada por EEUU y acogida con satisfacción por Netanyahu, acostumbrado a las escenificaciones. Trump ha puesto un proyecto encima de la mesa que no contiene ni plazos, ni garantías, ni definición alguna sobre Cisjordania y Jerusalén Este, ni siquiera sobre la propia Gaza. Pretende acorralar la soberanía de la Franja, a la medida de los intereses estadounidenses e israelíes.
Si el plan es rechazado por la parte palestina, será usado como excusa para proseguir con la limpieza étnica y el genocidio. Israel ha firmado en el pasado decenas de acuerdos que ha incumplido, y la comunidad internacional lo sabe. Dos años después, se sigue comprando tiempo para posponer el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino y el fin de la ocupación y la segregación que lo aplasta.”
Referencia web original:
Chris Smalls, Gaza y las fronteras del racismo global. Itxaso Domínguez (14/08/2025)
La necesidad de una dinámica interseccional ante las lógicas combinadas de supremacía racial, explotación capitalista y violencia colonial. Selecciono un par de párrafos:
“El caso de Chris Smalls pone en primer plano la necesidad de una mirada interseccional que reconozca las conexiones entre sistemas de opresión y que articule resistencias también a escala transnacional. Lo que ocurrió frente a Gaza no es solo un episodio de brutalidad policial israelí, ni un simple capítulo en la historia de la sindicalización en Amazon. Es un reflejo de las lógicas combinadas de supremacía racial, explotación capitalista y violencia colonial.
Quienes defienden la vida frente a estos sistemas no pueden permitirse una solidaridad fragmentada. El genocidio en Gaza, la represión sindical, las amenazas de deportación masiva y la violencia contra migrantes forman parte de un mismo entramado que también atraviesa Europa y España. Las políticas migratorias europeas —con sus devoluciones en caliente, sus centros de internamiento y su externalización de fronteras a países con historiales brutales de derechos humanos— reproducen la misma arquitectura de exclusión. España, con su complicidad en la venta de armas a Israel y su participación en acuerdos de control migratorio que condenan a miles de personas a la muerte o al encierro, no está al margen de este sistema: es parte activa. Reconocerlo y actuar en consecuencia no es solo un deber moral, sino una urgencia política para desmontar las estructuras que sostienen la violencia, aquí y allá y de forma interconectada.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/chris-smalls-gaza-fronteras-racismo-global.html
Torre Pacheco: repetir los errores 25 años después. Javier de Lucas (14/07/2025)
Una contundente denuncia del contexto y las responsabilidades políticas de este racismo. Selecciono un amplio extracto:
“Una vez más, condiciones propicias para procesos de exclusión social (que incluyen automarginación, por la frustración de toda expectativa de mejora), que ya hemos visto en otras poblaciones, como Salt y, sobre todo, en Francia, en las conocidas como cités, los barrios de la banlieue, caracterizados por la degradación de los servicios sociales y prestaciones en derechos básicos como salud, escuela y vivienda, además de la ausencia de perspectivas de un trabajo digno. Son procesos sociales que conocemos incluso por el cine (El odio, Los indeseables, Los miserables, Atenea…)., pero no parece que hayamos aprendido sus lecciones, la principal de las cuales es esta: aquí, bajo el racismo, y la xenofobia lo que subyace es, insisto, uno más de los procesos de exclusión, de explotación y de desigualdad que fomenta el capitalismo depredador. Creo que lo ha explicado bien Mohamed El Amrani en su Torre Pacheco: manual para una revolución involuntaria…
Lo que resulta preocupante son las coincidencias, importantes y negativas, entre El Ejido y Torre Pacheco: en particular es la débil respuesta de los responsables políticos, de las fuerzas de orden público y de las autoridades judiciales, ante el incremento de la campaña en la calle, incentivada por Vox y los habituales portavoces en redes de extrema derecha, que difunden el lema "cacería". Sorprende que, pese al despliegue considerable de fuerzas de seguridad, no se hayan producido más detenciones y no se vea particularmente activa a la Fiscalía. Cabe recordar que en el caso de El Ejido las dos únicas condenas fueron para los dos autores de los homicidios. No hubo ninguna para las más de 500 conductas susceptibles de tipificación delictiva.
Sin duda, es importante la tarea de prevención contra la narrativa tóxica, la xenofobia y el racismo, en la escuela, en la calle y en los medios de comunicación. Pero ante todo y a mi juicio, son imprescindibles dos tareas. En primer lugar, que funcione el Estado de Derecho, esto es, que se restablezca la convivencia, que la Policía Judicial, jueces y fiscales persigan de modo diligente los presuntos actos delictivos y que los responsables paguen por lo que han hecho. Y, en segundo lugar, cumplir aquello del facta, non verba: que, en lugar de actuar en garantía efectiva de la igualdad en derechos, nuestros responsable políticos se dediquen a negar la realidad y a predicar mantras retóricos como la afirmación, contra toda evidencia, de que este es un país en el que no se dan cacerías contra inmigrantes (como ha proclamado la inane ministra Saiz con su habitual tono buenista, exento de rigor jurídico, que pone en evidencia la ausencia de voluntad política de cumplir con la legalidad interna e internacional), descalifica a quienes las sostienen. Porque hace falta dejar de hablar de ser humanitario con los inmigrantes, para decidirse, con presupuestos (¡ay!) a invertir en servicios en esos barrios, facilitar el acceso y la garantía de derechos básicos como salud, educación, vivienda y trabajo, en condiciones de igualdad para todos.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/torre-pacheco-repetir-errores-25-anos-despues.html
El ciclo del belicismo. Olga Rodríguez (24/06/2025)
Crítica al rearme, su lógica y sus consecuencias. Selecciono varios párrafos:
“El rearme obedece a un modelo en el que la militarización es defendida como medio y también como fin en sí mismo. Como medio, porque allana el camino de la excepcionalidad para acceder —directa o indirectamente— a territorios, a recursos naturales y a nuevos clientes. También sirve como fin porque actúa como motor para mantener un vertiginoso ritmo de producción, como negocio con el que unas elites podrán seguir sumando beneficios económicos mientras los pueblos ponen el sacrificio, la precariedad y los muertos.
Las dinámicas de la ley de las armas, además, refuerzan el marco de la extrema derecha. Por el contrario, la apuesta por idear modelos nuevos que amplíen derechos, libertades y vías para la paz, así como los esfuerzos para defenderlos con pedagogía política, es uno de los mayores muros de contención frente a la deshumanización y la violencia.
No es honesto despreciar las alternativas a las vías del rearme y tachar de ingenuos a quienes la cuestionan, porque no hay mayor ingenuidad que creer que un gran aumento del gasto militar mejorará nuestro mundo y ahuyentará las amenazas. La realidad es que, a mayor escalada bélica, más riesgos. Es urgente sentarse e idear modelos nuevos, capaces de arrinconar la brutalidad de las armas y de reforzar el derecho internacional, la política, las estructuras de gobernanza, las medidas sociales más justas e igualitarias.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/especiales/contra-el-rearme/ciclo-belicismo.html
Europa y el genocidio. Ricardo Orozco (15/05/2025)
El régimen de exterminio israelí y la complicidad de las élites europeas. Selecciono varios párrafos:
“Es en esa misma línea de ideas que, en relación con el exterminio palestino a manos del Estado de Israel, buscando evidenciar la ilegitimidad de sus actos de guerra, esas mismas izquierdas han buscado establecer paralelismos históricos entre las formas adoptadas por el exterminio de autoría intelectual y material israelí en territorios árabes, por un lado; y las ensayadas en el marco del holocausto judío en Europa, por el otro. Lo irónico de esta situación es, no obstante, que, cuando en los espacios políticos a la izquierda del centro los crímenes de Israel son analizados a la luz del holocausto, haciendo del sionismo el nuevo avatar del nazismo/fascismo, lo que se pierde de vista en el camino no sólo tiene que ver con los muchos problemas políticos e intelectuales que se derivan de la caracterización de todas las extremas derechas contemporáneas como formas neo del fascismo y del nacionalsocialismo históricos. Además de ello, está el hecho de que se obvia la necesidad de comprender al sionismo en su singularidad, en su capacidad, sí, para proceder de modos muy parecidos a aquellos empleados por ese fenómeno que en Occidente ha ocupado por décadas el lugar de la metáfora por antonomasia del mal radical en el mundo (el nacionalsocialismo alemán), pero que, en muchos sentidos, aquel (el sionismo) en realidad supera a éste; si bien todavía no cuantitativamente sí en términos cualitativos.
Para las izquierdas europeas (y del resto del mundo) se vuelve una necesidad política e intelectual irrenunciable, en consecuencia, el pensar, pues, que el sionismo contemporáneo es lo que es no porque en su seno hunda sus raíces algún tipo de pulsión sicológica obsesionada con emular a quien fuera el principal verdugo del judaísmo en Europa durante la primera mitad del siglo XX, sino, antes bien, porque en su singularidad, el sionismo también es capaz de desarrollar, de manera orgánica, endógena, un régimen de exterminio con identidad propia, sin que ésta tenga que ser producto de algún tipo de reflejo distorsionado o refuncionalizado del nacionalsocialismo histórico.
La crisis de sentidos comunes por la que atraviesa el grueso de Europa (rasgo, en general, de la crisis que aqueja a la geocultura de la economía-mundo moderna) ha impedido, hasta ahora, avanzar en esta dirección. Sin embargo, sigue siendo condición de posibilidad de que esto se pueda llevar a cabo el que, en el Viejo Continente, se revise la historia de sus totalitarismos a contrapelo de las pautas que hoy dominan su historiografía. Sólo así las izquierdas europeas se hallarán en posibilidades de disputar con mucha mayor efectividad el relato sobre el antisemitismo a las extremas derechas y, especialmente, al tradicional centro político-ideológico, que en este tema se encuentra, sencillamente, desarmado e incapaz de proponer cualquier tipo de salida digna para el pueblo palestino que merezca la pena ser apoyada internacionalmente.”
Referencia web original:
https://www.diario-red.com/articulo/internacional/europa-genocidio/20250514111029047408.html
Polémicas feministas. Carmen Heredero (30/04/2025)
Los debates sobre tres cuestiones cruciales: El carácter del propio movimiento feminista y la defensa de un feminismo por la igualdad, interseccional, inclusivo y transformador; el problema de la violencia machista, con el consentimiento como concepto primordial de la nueva legislación española y reforzado en el ideario social mayoritario, y la cuestión de la identidad feminista. Transcribo varios párrafos:
“La reciente aparición del libro de Antonio Antón Encrucijadas. Para la democracia, las izquierdas y el feminismo (Ed. Dyscolo, online) me anima a escribir sobre uno de sus capítulos, el dedicado a los dilemas que recorren al movimiento feminista, capítulo que contiene algunos textos ya publicados en prensa, de los que también soy autora. Solo pretendo aquí tratar sucintamente algunos de esos debates, cuya argumentación se encontrará extensamente en el libro…
En este debate mediático se han dado determinados excesos por parte de ciertas voces feministas, reclamando más penas o atribuyendo a todos los hombres los comportamientos machistas, ahora bien, aun siendo negativos, no dejan de ser secundarios. Por el contrario, la gran repercusión social y mediática que han tenido estos casos de violencia machista o las diferentes sentencias, por ser especialmente violentos o por tener protagonistas públicos, ha supuesto un reforzamiento importante de la cultura y la norma del consentimiento en las relaciones sexuales, como garantía para la libertad sexual, y del respeto a la diversidad de prácticas sexuales, siempre que estén presididas por la voluntariedad. Será necesaria mucha educación sexual, mucho empoderamiento femenino y mucho avance de la igualdad para llegar a conseguirlo…
La identidad feminista es una identidad sociopolítica liberadora, anclada en los derechos humanos y la democracia, que favorece el compromiso cívico por la igualdad y la libertad y es positiva para las mujeres y para la humanidad.”
Referencia web original:
https://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/polemicas-feministas/20250430164845237876.html
Migraciones: La política. Javier de Lucas (30/03/2025)
Buen enfoque de la introducción a su libro, referencia para este tema. Selecciono un extracto:
“Quiero dejar claro que, a mi juicio, hay dos condiciones de legitimidad y eficacia -sí, eficacia- de las políticas migratorias. Como he dicho, condicionar el reconocimiento y garantía de los derechos de los inmigrantes y sus familias al beneficio que produzcan, es una lógica perversa. Incurren en ella -malgré soi- quienes defienden una cierta mirada “positiva” sobre las migraciones, insistiendo en el argumento de que necesitamos inmigrantes: eso convierte todo el razonamiento en instrumental, porque si dejamos de necesitarlos, o si la necesidad de mano de obra tiene un coste que no queremos admitir, se impone la lógica de contención a toda costa y expulsión de los que no producen beneficios o pueden ser sustituidos por otros con menos coste. Además, al aceptar ese condicionamiento de los derechos al beneficio, emprendemos una pendiente resbaladiza que, antes o después, afectará a nuestros propios derechos, como se demuestra con la deriva discriminatoria del edadismo.
Muy al contrario, es muy importante dejar claro que el reconocimiento y garantía de los derechos de los inmigrantes no es la guinda del pastel que ofrecemos al buen inmigrante, sino la condición de legitimidad de toda política migratoria y de una convivencia sin exclusiones inaceptables conforme a la lógica del Estado de Derecho y de la democracia.
La segunda condición, en la que ha insistido siempre Sami Naïr, una autoridad de referencia en la materia, es que hay que conseguir que los actores del fenómeno migratorio, esto es, los propios inmigrantes, las sociedades de origen y las de destino, sepan transformar sus respectivas necesidades en mutuo beneficio, lo que a mi entender tiene dos claves: reconocimiento de derechos e incentivación de la democracia, el desarrollo humano y los derechos en los países de origen y tránsito y la igualdad de derechos y de deberes en los países de acogida.
Por todo ello, estoy convencido de que no debemos aceptar con resignación la mirada, la construcción dominante sobre las migraciones. En el cuarto y último capítulo, propondré algunos de los elementos sobre los que puede asentarse otra visión de las migraciones y, por tanto, otra política migratoria y de asilo. Queda para el lector la tarea de tomar posición a partir de esos mimbres que le presento.”
Referencia web original:
https://www.infolibre.es/politica/migraciones-politica_1_1968147.html
Los callejones sin salida del pensamiento crítico occidental. Maurizio Lazzarato (2/03/2025)
Ensayo con una valoración de las insuficiencias del pensamiento postmoderno de los años setenta y ochenta, para acentuar, desde cierto materialismo histórico, la importancia del Estado, el imperialismo, la guerra y las revoluciones. Selecciono varios párrafos:
“El fundamento de la guerra, de la guerra civil, de la depredación, de la dominación y del genocidio, de las guerras raciales contemporáneas, se basa, hoy como ayer, en la sed de beneficios y en la voluntad de potencia del imperialismo colectivo. El régimen de guerra destruye el Estado del bienestar y su atención a la población, privatizándolo y canalizando sus recursos a la adquisición de armamento para el bienestar de los accionistas del «dejar morir», que es hoy un verdadero sector industrial…
El concepto de «imperialismo colectivo» nos permite analizar la naturaleza del Estado contemporáneo y su relación con el capitalismo (monopolio financiarizado). El nuevo imperialismo produce una diferenciación entre los Estados. Mientras unos fortalecen su soberanía, su poder económico y su poder militar, dominando «grandes espacios» (Estados Unidos, Rusia, China), otros, como los Estados europeos, tienen una soberanía más que limitada, subordinada en todos los aspectos a la nunca elegida Comisión Europea, que a su vez está a las órdenes directas del centro, la potencia estadounidense…
En realidad, la dinámica del capital no es concebible sin el Estado, ambos no se oponen como trascendencia e inmanencia, el comercio fluido no elimina la guerra, el intercambio y el mercado no pueden funcionar sin el derecho. No existe un «modo de producción» con sus leyes económicas y luego una soberanía que interviene instrumentalmente para favorecer o bloquear una acumulación autónoma. Estado y capital siempre han constituido una máquina común, cuya coordinación/competencia se ha intensificado desde la Primera Guerra Mundial…
Para ser aún más claros, ¿quién es el soberano que decide la situación de guerra en la que estamos inmersos, indispensable para la reconfiguración de un nuevo y quimérico siglo americano? El Estado schimttiano o agambiano, ¡desde luego que no! El «soberano» está constituido por una serie de centros de poder que se coordinan, chocan e incluso se oponen entre sí y que toman decisiones «existenciales» (asuntos de vida o muerte) para Estados Unidos… Únicamente en el marco de este choque/coordinación puede surgir «la decisión», que ya no es monopolio exclusivo del Estado. El Estado del que se lamentaba Schmitt y del que se hace eco Agamben, no ha existido al menos desde la Primera Guerra Mundial…
Política y guerra son inseparables, la separación de ambos conceptos, al igual que la separación de la paz, era cierta en la época en que escribió el general prusiano, la primera parte del siglo XIX, pero ya no lo es hoy. El pensamiento crítico trata la guerra de manera coyuntural sin considerarla nunca una condición estructural del capitalismo, pero ignora por completo la guerra civil…
Si se elimina esta dimensión global y radical (el mercado mundial y la revolución), donde la política, la economía y la guerra constituyen la verdad de las relaciones de poder, se tiene la impotencia política contemporánea a tenor de la cual se pierde incluso la posibilidad de la micropolítica, de la microfísica del poder… El conjunto del pensamiento crítico occidental no ha comprendido la estrategia del capital y del Estado (angloestadounidense) de la década de 1970 y se ha metido así en algunos callejones sin salida… La situación contemporánea, más allá de los puntos muertos del pensamiento crítico, se presenta de nuevo como un posible momento leninista. Es siempre la guerra la que actúa como «vigoroso acelerador» de los conflictos y de las eventuales rupturas. Pero la confianza de Mao en el desenlace revolucionario de las guerras mundiales, que los imperialistas insisten en desencadenar de acuerdo con su estrategia, es incomprensible para el pensamiento crítico occidental, que no tiene la misma «lucidez», ni la misma terquedad, ni la misma determinación, ni el mismo odio de clase que el enemigo y carece, pues, de toda estrategia.”
Identidad, interseccionalidad y el enigma de la clase. Sandro Mezzadra (15/02/2025)
Sugerente, sobre la interacción de la acción contra clasismo, sexismo y racismo, y una interseccionalidad superadora de la vieja posición de clase y los nuevos identitarismos parciales, con una subjetividad y un sujeto más multidimensionales. Selecciono el párrafo final:
“La clase se compone hoy por esta multitud de diferencias que viven, trabajan y luchan bajo la presión de la explotación del capital. La multiplicidad es el sello distintivo de la clase. Aunque enfatizo la relevancia de una noción no economicista de explotación para repensar la clase hoy, existe la necesidad de añadir que actualmente las políticas de clase requieren de una panoplia de movimientos y luchas que van mucho más allá de los límites de la propia clase. Una vez que reconocemos la relevancia constitutiva para el funcionamiento de la explotación de, digamos, el racismo y el sexismo, la movilización contra ello –que puede incluir a gente que no está explotada en ese sentido– es de la máxima importancia, y nunca puede considerarse que abordamos una suerte de contradicción secundaria. En paralelo a dichas luchas transversales existe la necesidad de forjar y practicar nuevas formas de solidaridad y espacios de convergencia, donde la interseccionalidad se convierta en un método para una multiplicidad de encuentros y para contrarrestar cualquier osificación de las políticas de la identidad. En definitiva, estas últimas pueden jugar un rol positivo en abrir nuevos campos de lucha, pero siempre corren el riesgo de convertirse en un obstáculo para procesos de subjetivación más amplios –para construir una base más eficaz para las luchas contra la explotación y la opresión–. La noción de clase, una “clase multitudinaria” o una “clase interseccional” para decirlo con Michael Hardt y Toni Negri (2019: 84), proporciona un nombre subjetivo a esa base y abre nuevas líneas de investigación y de intervención política. Y la reinvención de la interseccionalidad que he mencionado más arriba (como una “interseccionalidad de las luchas”, por recordar las palabras de Angela Davis) parece prefigurar una nueva política de la solidaridad e incluso una nueva política de clase.”
Referencia web original:
Una defensa de las políticas de la identidad. Daniel Innerarity (5/02/2025)
Una reflexión equilibrada de las identidades parciales, particularmente feministas y antirracistas, que no se oponen a la redistribución, a la justicia social o la perspectiva de clase, que conllevan también una diversidad interna y una formación sociohistórica, sin esencialismos, y requieren una combinación o interseccionalidad con objetivos comunes y universalistas emancipadores e igualitarios. Selecciono varios párrafos:
“Las políticas de la identidad no quieren sustituir a las políticas de redistribución propias del Estado del bienestar, sino para integrar a ciertos grupos marginalizados con una visión más interseccional, es decir, mediante el análisis de las circunstancias que hacen que coincidan las formas de exclusión económica y las marginaciones por motivos de identidad. Esta nueva agenda no implica una ruptura con las políticas de redistribución porque ya el viejo capitalismo se asentaba en exclusiones debidas a la identidad. El desarrollo del capitalismo no se puede entender, por ejemplo, sin la exclusión del trabajo doméstico de las mujeres de la categoría del trabajo reconocido y pagado, del mismo modo que fue fundamental para el capitalismo el racismo colonial. Las actuales amenazas de expulsión de las personas indocumentadas en Estados Unidos es una cuestión de clase disfrazada de cuestión identitaria; no se conseguirá expulsar a todos, pero se logrará atemorizar a muchos para que acepten las peores condiciones laborales.
Ambas críticas, la de los liberales y la de los viejos socialdemócratas, están llenas de lugares comunes y pasan por encima de todas las implicaciones democráticas del asunto. La democracia es fundamentalmente inclusión, la promesa de una libertad sin exclusiones. Las políticas de la identidad son necesarias precisamente para que la promesa democrática de igualdad y libertad sea real para todos. Las aspiraciones universales a la igualdad y la libertad no se pueden realizar sino en virtud de eso que englobamos bajo el término de políticas de la identidad, que no son una extravagancia o una obsesión pasajera sino un elemento necesario de la democracia, de esa democracia que debe reflexionar continuamente sobre las exclusiones y discriminaciones que produce…
Las políticas de la identidad no solo están para denunciar las represiones existentes; también deberían propiciar la reflexión crítica sobre la propia identidad. Más que prescribir una determinada identidad, el objetivo de estas políticas debería permitir la negociación permanente acerca de las identidades. Sabemos bien que las identidades nunca son compactas, sino que surgen de elementos heterogéneos y en parte contradictorios que se van transformando con el tiempo. Eso de pertenecer a un colectivo es mucho más problemático de lo que parece. El sentido de pertenencia a una comunidad, incluso de marginados, es a su vez muy diverso…
Si la democracia es un proceso de continuo cuestionamiento y revisión, las políticas de la identidad están obligadas a ponderar una y otra vez el equilibrio entre particularidad y universalidad, examinar si cumplen realmente la promesa de libertad e igualdad, si no están dando lugar a nuevas exclusiones que sería necesario corregir. Además de denunciar las cancelaciones de los programas de diversidad e inclusión, el combate por el reconocimiento del pluralismo comienza con el reconocimiento del pluralismo interior en aquella identidad que aspiramos a que sea reconocida.”
Referencia web original:
https://elpais.com/opinion/2025-02-05/una-defensa-de-las-politicas-de-la-identidad.html
«La crisis de Occidente es la crisis del mundo»: Emmanuel Todd (5/01/2025)
Interesante entrevista a este intelectual sobre el papel del individualismo, la estructura familiar y la religión en el declive occidental actual y el desarrollo del nihilismo. Selecciono una respuesta:
“Mi libro reflexiona sobre las consecuencias de la desaparición de la práctica religiosa protestante, que tanto contribuyó al desarrollo económico y educativo de los países donde se implantó. Lo que observamos hoy es la desaparición de la ventaja económica y educativa de las naciones protestantes en comparación con el resto del mundo. Desde 1965, el nivel educativo de los Estados Unidos está en declive, como lo demuestran los resultados de las pruebas de aptitud en matemáticas y lectura.
También somos testigos de un retroceso en la valorización del trabajo manual especializado y la formación de ingenieros. Estados Unidos e Inglaterra se están volviendo incapaces de producir industrialmente a gran escala, y la proporción de la industria en su PIB se desploma frente a la de los servicios, especialmente las actividades financieras. En ambos países, la proporción de estudiantes que eligen carreras de ingeniería es ahora mucho menor que en otras economías occidentales y en los países BRICS.
Al fin y al cabo, estos dos países fueron pioneros en un nuevo sistema económico –que yo llamaría sistema de destrucción económica– el neoliberalismo, cuya idea central es ganar dinero no solo sin producir nada, sino destruyendo las fuerzas productivas. Una codicia sin límites, en fin.
La desaparición de la ética protestante marca, por tanto, el declive económico, cultural y moral de naciones como Inglaterra y los Estados Unidos. Estos países, están ahora sumidos en crisis sociales internas que amenazan la estabilidad del mundo.”
Referencia web original:
Para resistirse al militarismo europeo de la OTAN. Dossier. Ian Proud, Mark Episkopos y Eldar Mamedov (29/12/2024)
Dossier de tres expertos en relaciones internacionales sobre el militarismo en los países de la OTAN, la irrealidad actual de la analogía de ‘Múnich’ y el macartismo a la europea: Las élites reprimen las voces disidentes sobre Ucrania. Selecciono un párrafo de cada tema:
“Para ponerlo en perspectiva, con los niveles de gasto actuales la OTAN gasta en defensa cinco veces más que China y 10 veces más que Rusia. Siete veces más que toda Asia, excluyendo China e India, 10 veces más que Oriente Medio, 20 veces más que Latinoamérica y 31 veces más que África. Si la OTAN pasara al 3% del gasto en defensa, eso supondría un aumento de unos 260.000 millones de dólares anuales a precios actuales. Eso es 1,8 veces más de lo que Rusia tiene previsto gastar en defensa en total en 2025 (unos 145.000 millones de dólares). Y, para que quede claro, casi todo ese dinero se gastaría a las puertas de Rusia en Europa, pues los Estados Unidos ya superan el 3%. Los países europeos de la OTAN ya gastan en defensa 3,3 veces más de lo que Rusia tiene previsto gastar en 2025…
La analogía de Múnich es muy peligrosa, no porque sea históricamente analfabeta y totalmente inaplicable a los retos a los que se enfrentan los Estados Unidos hoy en día -aunque ciertamente supone ambas cosas- sino porque, al presentar a los adversarios como enemigos existenciales a los que hay que presionar, aislar y enfrontarse a cada paso, precipita la misma catástrofe contra la que supuestamente advierte. Gestionar estas complejas relaciones estratégicas de forma que no desemboquen en una guerra entre las grandes potencias requerirá un conjunto de herramientas políticas diverso y flexible que reconozca nuestros limitados recursos y sea capaz de equilibrar la disuasión y el compromiso, en lugar de comprometerse con una política de retroceso que habría sido apropiada contra la Alemania nazi, pero que sencillamente no capta el entorno de amenazas contemporáneo. La verdadera "lección de Múnich" reside en lo corrosivo que puede resultar el historicismo ideológico, completamente desvinculado de la historia real, para el debate sobre política exterior. Ya es hora de dejar descansar a los fantasmas de 1938...
A medida que la guerra entre Rusia y Ucrania queda encuadrada por los políticos y comentaristas gobernantes en Europa y Norteamérica como parte de una supuesta lucha global entre democracias y autocracias, se ha visto afectada la calidad de la democracia en el propio Occidente. Las voces dominantes que abogan por la victoria de Ucrania y la derrota de Rusia, ambas definidas en términos maximalistas y cada vez más inalcanzables, están decididas a silenciar perspectivas más reflexivas y matizadas, privando así al público de un debate democrático sobre las cuestiones existenciales de la guerra y la paz.”
Referencia web original:
https://sinpermiso.info/textos/para-resistirse-al-militarismo-europeo-de-la-otan-dossier
La violencia sexual y los márgenes del Derecho. Paz Lloria, Fabiola Meco, Ruth Mestre, Ana Valero y otras 56 profesoras de Derecho (2/11/2024)
Bastante equilibrado y multidimensional, poniendo el consentimiento en el centro. Selecciono varios párrafos:
‘No podemos volver a una idea puritana de la sexualidad. Un hecho puede ser reprochable ética y políticamente y no ser delito. Solo cuando no hay consentimiento puede intervenir la ley…
En el ámbito de la libertad sexual, que haya o no delito depende del consentimiento. Llevamos años discutiendo sobre el valor de consentir en el ámbito sexual: si hay acuerdo entre quienes participan, es sexo; si no lo hay, es agresión. Defendemos una moral sexual que exige acuerdo, no una moral sexual que nos diga qué prácticas, con quién, cuándo, dónde y para qué.
El sexo consentido es aceptable en cualquiera de sus manifestaciones. Hablar de la libre voluntad a la hora de consentir implica que quienes intervienen en la relación están de acuerdo en cómo esta se desarrolla y, por lo tanto, ningún reproche ético, social ni desde luego jurídico debe realizarse. Solo cuando no existe consentimiento válido o este está viciado, puede intervenir el Derecho. No hubo consentimiento por parte de Gisèle Pelicot, ni de Nevenka Fernández. Tampoco lo hubo en los abusos en el seno de la Iglesia Católica.
No todo comportamiento machista o desconsiderado es violencia sexual. No todo sexo sin amor o que no nos satisfaga es violencia sexual. Ni siquiera todo sexo violento es violencia sexual. Tampoco todas las personas buscamos lo mismo en un encuentro o relación sexual. El sexo se expresa de maneras diversas. No queremos una sexualidad normativa porque nuestro feminismo no es moralizante, porque el sexo moralizante nos victimiza. No podemos volver a una concepción puritana de la sexualidad, poniendo de nuevo el acento en los peligros que el sexo tiene para las mujeres. No podemos permitirnos perder derechos conquistados.
Ponemos el acento en el consentimiento y en el acuerdo porque somos, pensamos y actuamos en tanto que seres autónomos, relacionales, con libertad de decidir sobre nuestra vida, nuestro cuerpo y nuestras relaciones sexuales. Decidimos a pesar de las limitaciones vitales a las que muchas de nosotras estamos sometidas; a pesar de los diferentes sistemas de dominio que nos afectan (el heteropatriarcado, el capacitismo, el racismo, la extranjería, el edadismo, el sistema de clases). A pesar de todo eso, o por encima de ello, las mujeres decidimos, resistimos, acordamos, vivimos, creamos. Precisamente porque somos sujetos de derecho, no somos objetos, ni somos por definición “víctimas” en un sentido psicológico o sociológico, aunque ocasionalmente podamos ser víctimas de delito. En el reconocimiento social y jurídico de nuestra agencia está el germen del cambio de las estructuras que nos oprimen.”
Referencia web original:
https://elpais.com/opinion/2024-11-02/la-violencia-sexual-y-los-margenes-del-derecho.html
Gaza: Occidente no se entera de nada. Pankaj Mishra (6/10/2024)
Agudo, valiente y certero análisis de Mishra. La clarividencia critica frente al supremacismo blanco y el imperialismo y el nuevo colonialismo, con el genocidio israelí actual, tenía que venir del Sur global. Mucho mérito frente a la responsabilidad de periodistas y medios. Selecciono varios párrafos:
“Vivimos en un mundo que difiere por completo, en todas sus variantes de mentalidad política, actitud emocional y estructura económica, del mundo de hace solo dos décadas. La historia siempre ha consistido en un choque entre distintos relatos en los que la gente desea reconocerse. El relato que escogemos sobre el pasado nos orienta hacia el mundo actual, nos ofrece un lugar y una identidad, y explica en líneas generales nuestros sentimientos sobre lo que es posible. El marco del periodismo occidental, muy utilizado, se construyó sobre los triunfos de Occidente: la derrota de los regímenes totalitarios en dos guerras mundiales, la contención de Alemania, Italia y Japón en la posguerra y la victoria sobre el comunismo en la Guerra Fría, seguida de la propagación mundial del capitalismo y la democracia occidentales. Esta experiencia excepcional de progreso en el Occidente de posguerra llevó a sus beneficiarios a hacer generalizaciones optimistas sobre los cambios en el resto del mundo y la capacidad de Occidente para dirigirlos...
Pero esta versión de la historia en la que les gustaba reconocerse a varias generaciones de periodistas occidentales choca ahora con otro relato mucho más amplio, resonante y convincente: el de la descolonización, el acontecimiento fundamental del siglo XX para la inmensa mayoría de la población humana.
Mucho antes de que estallara la guerra y de que las informaciones sobre ella se convirtieran en mentiras descaradas, las personas de ascendencia no occidental ya estaban exigiendo urgentemente la descolonización de los sistemas occidentales de conocimiento y un cambio en la imagen que tienen de sí mismos los antiguos imperios que impusieron la supremacía blanca. Eso quiere decir una transformación de las culturas públicas, desde la sustitución de topónimos, estatuas y fondos de museos hasta la modificación y corrección de los planes de estudios académicos, el periodismo y la retórica política.
Como es lógico, este cambio de imagen es inaceptable para muchos occidentales, cuya reacción es obstinarse en ideas fracasadas y tesis destrozadas y apresurarse a reforzar las estructuras de desigualdad que siempre los ha beneficiado. El nacionalismo blanco en la política actual ha empezado a tener una siniestra contrapartida en el ámbito cultural que trata de acabar con la diversidad intelectual, aunque de boquilla defienda el pluralismo demográfico…
Estamos destinados a ser observadores indefensos mientras una potencia que actúa al margen de toda conciencia y se basa en ficciones ideológicas es capaz de racionalizar hasta un genocidio retransmitido en directo. Desde luego, después de Gaza tengo todavía menos confianza en que sea posible recuperarnos de la era de la posverdad. Mis contribuciones al periodismo literario e intelectual durante tres décadas resultan hoy insignificantes, desproporcionadas en comparación con el reconocimiento y las recompensas materiales que he recibido.”
Referencia web original:
https://elpais.com/ideas/2024-10-06/gaza-occidente-no-se-entera-de-nada.html
Sobre el ‘sí’ o el ‘no’ en el consentimiento a raíz del caso Pélicot. Silvia L. Gil (4/10/2024)
Buen enfoque, con argumentos clarificadores. Selecciono varios párrafos:
“Esto significa que el Sí no anula el No. Habrá situaciones en las que soy capaz de decir No, sobre todo en la medida en que el feminismo siga dando herramientas para identificar abusos y elaborar estrategias para salir de ellos. Y habrá momentos en los que no soy capaz. Si eso me ocurre quiero tener la certeza de que un juez no puede argumentar que el deseo del ser humano es opaco y que, por tanto, no es posible dirimir si yo en el fondo realmente deseaba estar ahí. Me gustaría que esa reflexión se quede en otros ámbitos de la vida social donde mi integridad no esté amenazada y donde puedo jugar sin peligro evidente (aún con el peso del patriarcado, las mujeres y las diversidades sexo-genéricas siempre han gozado y deseado de muchas maneras, lo que muestra, entre otras cosas, que la ley nunca totaliza el deseo, incluso cuando uso la ley a mi favor para defenderme). El Sí y el No son iguales en tanto afirmaciones de la diferencia (interrumpo lo que hay para hacer valer mi voluntad), pero el Sí, enfocado a la otra parte, añade al otro en la relación, recupera la interdependencia del vínculo, saca al sujeto fuera de sí para ver algo más que su sí mismo: llama la atención sobre una relación que siempre es con otra persona frente a la que no cabe indiferencia (no en un sentido amoroso, sino simbólico). En otras palabras: coloca al individuo ante la necesidad de reconocer un deseo que no es el propio, obligándolo a salir del ensimismamiento individual.
Si nos quedamos solo en el No, se abre la posibilidad de que aparezcan sospechas sobre el papel de la víctima, Gisèle Pélicot, y de todas las víctimas: "es imposible que ella no se diese cuenta" o "¿no sería un juego con su marido y ahora le ha dado vergüenza y lo denuncia?". Si pensamos desde la responsabilidad compartida del Sí esta posibilidad se cierra, todo cambia, el foco se sitúa en ellos: ¿hablaron con ella en algún momento para mantener relaciones? ¿Estaba despierta o consciente durante el acto? ¿Se cercioraron de que ella consentía estar ahí? Necesitamos claridad en el ámbito jurídico. La reflexión sobre la complejidad humana desligada de las relaciones de poder (para que estas no totalicen la experiencia y nos vuelvan víctimas bajo esa estructura heteropatriarcal que descubrimos) es un callejón sin salida para quienes están en desventaja.”
Referencia web original:
“Gran parte de la izquierda ha olvidado la prioridad de los derechos en la política migratoria”: Javier de Lucas (25/08/2024)
Enfoque justo y acertada crítica en esta entrevista sobre la política migratoria. Selecciono un par de respuestas:
'Los dos grandes partidos no fueron capaces de ponerse de acuerdo en junio para dar una solución urgente a la reubicación de menores no acompañados. ¿Cree que los términos en que se desarrolló el debate, básicamente basadas en dinero y cifras de personas, fue el correcto?
Obviamente, no. Fue un ejemplo más de cómo servirse de la inmigración en la confrontación partidista: no es un ejemplo de política de inmigración, sino de hacer política partidista con la inmigración. Electoralista, simplista y maniquea, a base de manejar tópicos simplistas sobre la inmigración. Antes que inmigrantes, esos menores son niños, cuyos derechos están reconocidos y garantizados por la Convención de los Derechos del Miño y la Ley Orgánica de Protección del Menor, que son derecho vigente que obliga a todos los poderes públicos. Lo primero es cumplir con la garantía de esos derechos, y eso no parece que fuera la condición previa aceptada en un debate que, en el mejor de los casos, se deslizó por la más paternalista y condescendiente perspectivasoi dissanthumanitaria. Los derechos no son limosnas piadosas.
¿Hasta qué punto es tóxico el discurso ambiguo del PP sobre migración —aquel que señala que valen los venezolanos y ucranianos, no valen los senegaleses ni marroquíes. ¿Cree que se ha contagiado por la extrema derecha o que los conservadores ya defendían esas ideas antes de su irrupción en la esfera pública?
Niego la mayor. No es el PP sólo, ni sólo Orban, o Salvini. Son todos los gobiernos de la Unión Europea y la propia Unión Europea quienes practican ese doble rasero. Son esos gobiernos los que están restringiendo el asilo y externalizando unas políticas migratorias obsesionadas con el control policial de fronteras y con una inmigración entendida sobre todo como fondo de reserva de mano de obra en condiciones de explotación, y de la que se puede prescindir cuando nos beneficie hacerlo.
Déjeme que insista en un asunto crucial: la explotación de los inmigrantes de países pobres como mano de obra de reserva para el mercado ya la explicó Marx en el XIX, aunque alguna filósofa experta en márketing pretenda haber descubierto hoy el vínculo entre inmigración y pobreza, que en realidad es entre inmigración y desigualdad. Bauman lo clavó: nuestras políticas migratorias se basan en una "industria del desecho humano". Por eso no hay políticas serias para promover que los inmigrantes se puedan convertir en ciudadanos de pleno derecho. En lugar de un nuevo contrato social, sólo les ofrecemos la disyuntiva nefasta entre ser víctimas del racismo u objeto pasivo de un condescendiente “humanitarismo”.'
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Experiencia, identidad y sujeto feminista (En torno a Judith Butler). Carmen Heredero y Antonio Antón, en Nueva Tribuna (1/08/2024)
Reflexión compartida sobre: el valor del feminismo y la identidad feminista; cómo avanzar en la liberación y la igualdad femenina; el sujeto social, imprescindible para la transformación colectiva, y la relevancia de la experiencia vivida e interpretada. Transcribo el último párrafo:
“Judith Butler ha hecho una extraordinaria aportación, especialmente sobre la liberación sexual y de género y en defensa de los colectivos LGTBIQ+, pero conviene superar esas dos limitaciones y atender a la reelaboración de un enfoque relacional, interactivo, procesual y multidimensional sobre la imprescindible formación del sujeto social, como palanca transformadora igualitaria-emancipadora, y la reafirmación de un feminismo social y crítico, para afrontar mejor las relaciones desiguales de género. Urge colaborar en la formulación de una teoría crítica feminista respecto del sujeto transformador y la identificación sociopolítico-cultural, superadora de la experiencia dispersa, los liderazgos locales y las dependencias ideológicas y políticas, y promover su vinculación con las estrategias progresistas y transformaciones globales. El feminismo sigue plenamente vigente.”
La Unión Europea en guerra: dos años después. Wolfgang Streeck (22/07/2024)
Un amplio ensayo del ilustre sociólogo alemán sobre las opciones geopolíticas de Europa. Selecciono los largos párrafos finales:
“En cuanto a Europa, el giro hacia un futuro multipolar requiere comprender que un super Estado europeo, por muy sentimentalmente atractivo que resulte mientras no se conozcan en absoluto sus rasgos y propiedades, siempre será un castillo en el aire. Una vez comprendido esto, los europeos tendrán que pensar en otras formas de conseguir que sus intereses estén representados en el mundo, a menos que estén dispuestos a contentarse con dejar su representación en manos de Estados Unidos. Dada la arraigada diversidad nacional de Europa, si la única alternativa a una Europa que no sea sino una extensión transatlántica de Estados Unidos, es un Estado europeo supranacional unitario, centralizado y gobernado jerárquicamente, es decir, un Estado francés, ello en la práctica significa que no existe tal alternativa. Sin embargo, a largo plazo, esto requeriría que las fuertes identificaciones nacionales características de Europa Occidental, si no de sus élites políticas neoliberales, sí de sus ciudadanos, estuvieran sometidas de forma efectiva para que pudiera surgir un orden imperial estable, que, dadas las diferencias de tamaño y poder, sólo podría ser un orden imperial alemán. Cabe dudar de que esto pueda ocurrir, mientras que parecen poco auspiciosas las perspectivas de una hegemonía regional concebida en la horma de Carl Schmitt, capaz de garantizar su estabilidad interna y de proyectar su poder exterior. La conclusión parece ser que si «Europa», de un modo u otro, quiere tener voz en un mundo multipolar emergente, si es que este es el escenario que realmente se avecina, debe aprender a organizarse no como un imperio o un super Estado, sino como una asociación cooperativa de Estados-nación independientes –un campo para las «coaliciones de voluntarios»– que actúen en función de sus intereses unas veces por su cuenta y otras en alianza con otros: una Europa que refleje el orden mundial multipolar, incrustándose en un alineamiento mundial de países no alineados, que contará con la oposición de Estados Unidos hasta que este país esté preparado para unirse a él.
¿Cómo se resolverán los tres Nuevos Órdenes Mundiales 2.0 alternativos y sus respectivos futuros europeos? Desafortunadamente, desde una perspectiva europea, esto lo decidirá casi por completo Estados Unidos. A sus élites políticas y militares y a su política interior les corresponde elegir entre una larga y sangrienta lucha desplegada en un mundo bipolar por el retorno a la unipolaridad o el diseño de un nuevo papel para Estados Unidos como un ciudadano global entre otros.
En cuanto a Europa, Alemania en particular tendrá que elegir entre laNibelungentreue[confianza indestructible] transatlántica y la pertenencia como una potencia europea de tamaño medio a un mundo que se esfuerza por convertirse enblockfrei, esto es, un mundo de no alineación.El problema al respecto o, mejor dicho, uno de los muchos problemas, es que la Alemania actual, a diferencia de Francia, carece de una tradición de pensamiento estratégico sobre sus intereses nacionales. El resultado de ello puede ser que las políticas decididas por Alemania traten de eludir la cuestión, que traten de salir del paso intentando servir a dos amos al mismo tiempo, Estados Unidos y Francia: mostrando lealtad transatlántica para satisfacer al primero y entusiasmo paneuropeo para apaciguar a la segunda, al tiempo que busca las oportunidades multipolares que surjan, especialmente para sus industrias de exportación. Sea cual sea el resultado, es poco probable que todo ello se traduzca en un orden europeo estable.”
Referencia web original:
La Europa de las extremas derechas. Ricardo Orozco (12/06/2024)
Una reflexión interesante sobre las tendencias dominantes y la encrucijada para las izquierdas y el progresismo. Transcribo un amplio extracto:
“No tiene que perderse de vista, después de todo, que parte del fortalecimiento y de la consolidación que a lo largo de los últimos años han experimentado a nivel nacional las derechas ubicadas más hacia los extremos se ha debido, en gran medida, al éxito con el que éstas han logrado fagocitar, en tiempo récord, a aquellas otras derechas que, históricamente, habían asumido roles mucho más conciliadores, menos radicales o más de centro; frecuentemente obligándolas no sólo a correrse ellas mismas hacia los extremos sino, asimismo, a normalizar el discurso, la agenda ideológica y el programa de acción del extremismo(a veces, inclusive, hasta por pura supervivencia política propia, pues ahí en donde más ha crecido la extrema derecha entre los Estados europeos ésta lo ha logrado apropiándose de las bases sociales de apoyo de los partidos más moderados).
En este sentido, y teniendo en mente, por supuesto, el fracaso que ha significado, en distintos países de Europa, para las izquierdas, en particular; y para el progresismo, en general; el confiar en que las derechas moderadas serán capaces de atemperar a sus variaciones más extremistas para no desaparecer ellas mismas como una fuerza de derecha relevante en sus sociedades y, sobre todo, como una fuerza política puente entre derechas e izquierdas, a la luz de los resultados obtenidos en los comicios del Parlamento Europeo habría que colocar en su justa dimensión analítica a las capacidades políticas con las que puedan llegar a contar las fracciones parlamentarias más extremistas, a pesar de ser minoritarias frente a las bancadas de centro, para hacer que éstas se radicalicen cada vez más, con tal de no ser presentadas ante los pueblos de Europa o bien como una derecha falsa, débil y/o cobarde o bien como una derecha traidora, por preferir la negociación de consensos con las izquierdas antes que defender auténticamente los intereses y el mandato popular de su propio electorado orgánico…
En tercer lugar, para comprender los resultados de estas votaciones tampoco habría que ignorar la carga de responsabilidad que en ello jugaron las decisiones tomadas por múltiples y muy diversas fuerzas políticas de centro-izquierda en relación con, por lo menos, tres temas: i) en lo concerniente al apoyo que ofrecieron a la guerra en Ucrania y al genocidio en Palestina (hasta que tardíamente algunas de ellas optaron por cambiar de posición y asumir un tibio pacifismo ante Rusia y una igualmente mesurada condena de los excesos israelíes); ii) en lo relativo al soporte que dieron a la subordinación de los intereses nacionales de cada Estado ante las necesidades del bloque (que en última instancia suelen ser las necesidades de sus actores más poderosos y dominantes y, entre ellos, las de sus clases dirigentes); y, iii) por supuesto, en lo tocante a la gestión que hicieron de la conflictividad social experimentada en sus territorios, sobre todo recurriendo indiscriminadamente a su represión abierta y directa o, en el mejor de los casos, a su desprecio.
Y es que, en efecto, actuando como lo hicieron en cada una de estas agendas, al final, en vez de distanciarse y de diferenciarse de sus adversarios ideológicos de derecha, liberales, socialdemócratas y socialistas por toda Europa más bien tendieron a mimetizarse o, por lo menos, a identificarse con las posiciones asumidas por quienes se supone que son la encarnación de su antítesis…
De ahí que, si las izquierdas derrotadas en estas votaciones en verdad buscan comprender la dimensión de su descalabro y reponerse de él, deban, necesariamente, prestar atención a aquellos sectores de la población que no están siendo capaces de representar y de dar solución a sus inquietudes; al mismo tiempo que comprender en dónde sus respuestas ante la crisis por la que atraviesa Occidente se parecen demasiado a las que ofrecen sus adversarios de derecha y/o de extrema derecha. De lo contrario, lo único que les queda es la cómoda posición del conformismo que se complace en denunciar o en tender cercos sanitarios alrededor de ellas, pero sin alcanzar a combatirlas política y culturalmente. Por ahora, por lo pronto, pueden regodearse en su propio fracaso explicando a los pueblos de Europa y del mundo que, en gran media, el avance de las derechas en el parlamento se debió a los amplísimos márgenes de abstención registrados en las urnas y a su correspondiente incremento en la participación de las bases sociales de apoyo de las derechas (y no tanto, como cabría suponer, a su fortaleza intrínseca). Sin embargo, más adelante también tendrían que explicar las razones por las que es el electorado de derechas el que más está buscando participar en ejercicios democráticos como éste y por qué, por otra parte, entre el resto de la ciudadanía de sus países parece campear un agudo sentido de desencanto político: lo suficientemente hondo como para no interesarse, si quiera, por contener el peligroso crecimiento del extremismo en la Unión.”
Referencia web original:
El nuevo pacifismo militar. Asier Arias (1/05/2024)
Un ensayo crítico al nuevo lenguaje justificativo del rearme militarista, por los intelectuales orgánicos del poder. Selecciono varios párrafos:
“Lo sustantivo ahora es el rearme: nuestras élites lo prescriben, nuestros intelectuales corean. La UE lleva un mes pisando a fondo el acelerador de la militarización, y nuestros intelectuales vienen dando cuerpo en este contexto a un nuevo pacifismo militar. Durante las semanas previas al Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la OTAN, celebrado a comienzos de abril, se sucedieron las declaraciones de altos cargos atlánticos advirtiendo de la inminencia de la guerra y la necesidad de «prepararnos para defendernos». Compendiando el tono de esas declaraciones, el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, sugería a finales de marzo que debemos acostumbrarnos al hecho de que nos adentramos en una era prebélica. Nuestros intelectuales prolongaban después la melodía. «Vivimos un momento hobbesiano» y «percibimos cada vez con mayor claridad que estamos en guerra» (Martínez-Bascuñán, 2024). Seamos «realistas», o doblegamos a los rusos o terminarán tomando Lisboa (Vallespín, 2024).
Frente al realismo de nuestros pacifistas militares, la candidez del pacifista bobalicón le permite digerir sin sobresaltos la propaganda del Kremlin cuando insiste en que «Rusia no tiene motivo alguno, ni tampoco ningún interés −geopolítico, económico, político o militar−, para enfrentarse a los países de la OTAN» (Lecca, 2023). «En 2022, el gasto en defensa de EE.UU. ascendió a 811 millardos de dólares, mientras Rusia gastó 72 millardos. El gasto en defensa de EE. UU. representa el 39 por ciento del total global, mientras que Rusia representa el 3,5 por ciento. Teniendo en cuenta esta diferencia, ¿estamos planeando luchar contra la OTAN?» (PPS, 2024).
El realismo del pacifista militar no se limita a la difusión de campañas de terror como pretexto para el rearme, sino que se extiende asimismo a la reflexión histórica para asegurarnos que esta guerra nada tiene que ver con la OTAN: se trata de una lucha por la democracia.[3] Pocos días después de que Tusk compendiara semanas de exhortos a la pronta preparación para el inminente ataque del oso, el secretario general de la OTAN proponía en el referido Consejo «blindar» un fondo a cinco años de 100.000 millones de euros. Lo que ese verbo significa en castellano es «salvaguardar el rearme de cualquier ocurrencia que pudiera tener cualquier parlamento». En la misma liga jugarían los 1.500 millones del Programa Europeo de la Industria de Defensa presentado a comienzos de marzo por la Comisión Europea.
Al día siguiente de la clausura del Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la OTAN, nuestros intelectuales comenzaban a explicarnos las bendiciones del rearme prescrito por los jefes: «la mejor manera de garantizar la paz (…) es invertir en defensa de forma suficiente para disuadir a tiranos con comprobado historial de agresores». En este marco, nuestros intelectuales nos llamaban también a fomentar una ciudadanía crítica, capaz de «cultivar la duda»; en concreto, la duda ante esa minoría inaudible que cuestiona la prescripción de los jefes. «Cultivar la duda de que, a lo mejor, [nuestros líderes] de verdad piensan que hay riesgo y conviene afrontarlo de esa manera» (Rizzi, 2024). «Cultivar la duda», pues, como la actitud de quien no pone en duda lo que dicen los que mandan: la concepción tradicional de la ciudadanía en las democracias liberales capitalistas. «Espectadores, no participantes» (Chomsky, 1989: 14; 1991: 18).
En el núcleo de este nuevo pacifismo militar encontramos la idea de que los verdaderos pacifistas son los partidarios del rearme, los que no ponen en duda el dictamen de los jefes. No es de extrañar, habida cuenta de que, «cuanto más nos inclinamos por consideraciones morales, tanto más belicistas nos vemos obligados a ser» (Vallespín, 2024). Así las cosas, es obvio que necesitamos rearmarnos tal y como dicen los jefes, abrazando todos a una el keynesianismo militar −«una política de defensa común»−, pues «compartimos valores supranacionales −los derechos humanos, el Estado de derecho y la democracia− que solo pueden salvaguardarse desde esa misma escala» (Martínez-Bascuñán, 2024).[4]Refinadas abstracciones con las que edulcorar la falta de cualquier atisbo de deliberación democrática en el camino hacia el rearme. Poner en palabras bonitas las órdenes de los jefes es una de las funciones más importantes de entre las asignadas a nuestros intelectuales −quienes mejor han entendido este rol son de hecho los que lo han ejercido al más alto nivel, y han sido totalmente explícitos al respecto: tal y como explicaba Henry Kissinger, un intelectual, un «experto», es alguien capaz de «elaborar y definir» el consenso de las élites de tal modo que sea de utilidad a quienes ejercen el poder (Chomsky, 2019: 76).”
Referencia web original:
https://mientrastanto.org/234/notas/el-nuevo-pacifismo-militar/
Nuestro Waterloo. Javier de Lucas (15/04/2024)
Una crítica clara y contundente al pacto europeo sobre inmigración y asilo, por parte de este prestigioso catedrático. Transcribo un amplio extracto:
“Por todo ello, este no es nuestro pacto. No es un pacto digno de los ciudadanos europeos, de los principios en los que creemos y por los que apoyamos el proyecto de la Unión Europea. No es un pacto digno de lo que debemos ofrecer–reconocer, negociar– con los migrantes que tratan de llegar a Europa y que son un indiscutible factor de complejidad, pero no menos indiscutible elemento de prosperidad para todos: ellos y nosotros, los europeos. No es un pacto que nos sirva ante la confrontación que nos imponen las elecciones europeas, una disputa que se diría –más incluso que electoral, entre opciones políticas– civilizatoria, porque nos jugamos el alma de Europa.
En términos políticos, el peor de los riesgos de este pacto es que, aunque se presente como un logro de lo posible, que permite una barrera frente a la extrema derecha (que, es cierto, ha votado en su contra), en realidades la confesión de nuestra derrota, ante su mensaje simplificador sobre la respuesta a la inmigración y a la demanda de asilo, un mensaje no sólo discriminatorio, xenófobo y racista, sino que niega los más elementales deberes y derechos propios de la legalidad internacional y europea, y de las constituciones de la inmensa mayoría de los Estados miembros. Un mensaje que ha comenzado a contaminar a buena parte de las filas conservadoras y liberales europeas y ante el que parecen claudicar también los partidos de la socialdemocracia. Todo ello en aras de asegurar réditos electorales, por la supuesta sangría de votos que producen los mensajes de defensa de derechos de los inmigrantes y refugiados. Una falacia que ignora que el elector siempre acaba prefiriendo el original al sucedáneo, como se ha demostrado reiteradamente. Si se trata de “firmeza” ante la inmigración, siempre son más coherentes las propuestas del Rassemblement National, que las del Rennaissance (ex En marche!) de Macron, o los restos de los socialistas franceses, por poner un ejemplo.
Creo que en esas elecciones está en juego, en más de un sentido, una disputa por el alma europea, por utilizar la paráfrasis del lema al que recurrió la campaña de Biden frente a Trump.
Por esa razón, estoy de acuerdo con los propósitos de la campaña de movilización para las elecciones al Parlamento Europeo lanzada por la red ECRE y que se concretaría en cuatro compromisos que deberíamos exigir a quienes pretendan nuestro voto:
*Una política exterior y una política migratoria de la UE que, frente a la obsesión securitaria y el modelo de externalización basado en un sistema de detención y expulsiones rápidas y colectivas, promueva vías legales y seguras y la garantía de derechos en las fronteras.
*El establecimiento de sistemas de asilo justos y funcionales en Europa que garanticen los estándares de derechos humanos.
*La garantía a las personas refugiadas del acceso a sus derechos, para promover su inclusión en las sociedades europeas.
*Una financiación transparente y responsable de la UE que promueva los derechos de las personas desplazadas tanto dentro como fuera de Europa.
Se trata de no limitarse a manifestar nuestro rechazo al pacto. La cuestión va mucho más allá, como corremos el riesgo de comprobar si los ciudadanos europeos no nos movilizamos en torno a la defensa del Estado de Derecho, de la garantía de los derechos humanos, de la igual libertad en los derechos humanos y del pluralismo, que son el alma de la Unión. Ojalá me equivoque.”
Referencia web original:
https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/waterloo_129_1765850.html
Política de guerra. Albert Recio (1/04/2024)
Reflexión profunda frente al ascenso del militarismo, marco favorable para el autoritarismo, el racismo y el nacionalismo excluyente, y que impide afrontar los grandes problemas de la desigualdad y la crisis ecológica. Selecciono varios párrafos:
“Aunque ahora está emergiendo esta dinámica bélica, muchos de sus rasgos (más allá de lo estrictamente militar) llevan años proliferando en las sociedades capitalistas desarrolladas. El sostenido crecimiento de la extrema derecha se apoya en las líneas que acabo de destacar: explotación del medio, creación de chivos expiatorios, agresión sostenida a los opositores, delimitación de espacios… Lo aplica la extrema derecha, lo han aplicado los nacionalismos periféricos y lo está implementando, de forma creciente, la derecha tradicional.
Una parte de este modelo de acción puede explicarse por motivos instrumentales, de la eficacia que tienen estas políticas a la hora de ganar audiencia, consolidar la base social y debilitar al opositor. La proliferación de especialistas en comunicación —más bien en manipulación de masas, sea con fines políticos o comerciales—, consolidada en centros de formación especializados, de empresas dedicadas a ello, puede explicar parte del fenómeno. La otra, menos conocida, es la de los intereses materiales; las élites económicas han optado por fomentar estas políticas para frenar cualquier regulación pública que atente contra sus intereses, y para bloquear la emergencia de modelos alternativos de organización social…
Romper esta dinámica, cuestionar el militarismo, las lógicas de bloques, el nacionalismo excluyente, el racismo implícito, el autoritarismo, es una tarea urgente. Por el peligro claro que supone y porque, además, su ascenso impide afrontar con serenidad los problemas reales a los que se enfrenta la humanidad: la crisis ecológica y la desigualdad extrema. Requiere un esfuerzo social, político y cultural enorme. Y exige, también, que la izquierda evite entrar en esta dinámica de espacios cerrados, de persecución de la propia disidencia en busca de cohesión. Exige buscar líneas de actuación que sirvan para quebrar el simplismo y la grosería de la lógica militar.”
Referencia web original:
Feminismo de la igualdad. Carmen Heredero y Antonio Antón, en Mientras Tanto, nº 232 (1/03/2024)
A raíz de los intentos de fundamentación programática del nuevo ministerio socialista de Igualdad, rebajando la importancia del consentimiento, y el nombramiento de la directora del Instituto de las mujeres, con posiciones contra la Ley trans, se analizan las perspectivas alicortas del feminismo institucional y los retos igualitarios del feminismo transformador. Se seleccionan los últimos párrafos:
“Parece que los derroteros del nuevo Ejecutivo van por otro camino. Se está intentando poner las bases doctrinales, las responsabilidades ejecutivas y la distorsión de las prioridades feministas para dar soporte a un feminismo institucional alicorto, sin abordar convenientemente los grandes retos feministas. Su plan puede tener elementos positivos y de continuidad con el feminismo socialista anterior que, particularmente, en el primer gobierno de Rodríguez Zapatero (2004/2008) supuso unas reformas legales y simbólicas significativas, especialmente con la Ley de Igualdad, la Ley contra la Violencia de género y la Ley del matrimonio igualitario.
La evidencia empírica e histórica ha demostrado que, en estas dos últimas décadas, aquel feminismo institucional, levemente reformador y muchas veces solo retórico, superficial y formalista, se ha visto como insuficiente por la nueva y masiva conciencia feminista, especialmente de mujeres jóvenes, en unas condiciones desiguales insostenibles. Esa demanda igualitaria es la base social justificativa para el impulso renovador de estos años.
Precisamente, esa situación de bloqueo en la igualdad de género, con la persistencia de la subordinación femenina y el acoso machista, ha sido cuestionada y desbordada por las exigencias de la cuarta ola feminista de amplia base crítica y popular que, sobre todo, desde 2018, alumbró las nuevas demandas de derechos y condiciones igualitarias y emancipadoras para las mujeres y colectivos LGTBI.
De fondo, este feminismo transformador, real y sustantivo, ligado a la tradición igualitaria-emancipadora de los feminismos anteriores, ha constituido la mejor expresión sociopolítica y cultural progresista de los últimos años y una masiva dinámica popular reformadora de las relaciones sociales e institucionales. Es por lo que tiene enemigos poderosos, con estrategias de división, descalificación y distorsión de su dinámica liberadora.
Por tanto, el diseño de este feminismo institucional socialista, dentro de su tradición de un feminismo levemente reformador, formalista y retórico empieza a distanciarse del necesario impulso y consolidación de los derechos feministas y el avance en la igualdad real. Se quedará en cambios superficiales, dirigidos a mejorar el estatus de ciertas élites y capas acomodadas y, en particular, a conseguir un aval legitimador del nuevo ministerio de Igualdad, sin remover mucho las relaciones desiguales, la persistente discriminación femenina y los abusos de poder patriarcal, así como evitar la amenaza de retrocesos promovidos desde sectores reaccionarios.
En definitiva, tras la mejora de los derechos feministas en la anterior legislatura, aun con sus controversias, el reto es el avance significativo en la igualdad real, sin rebajar la exigencia de consentimiento en las relaciones sexuales -la experiencia de Jenni Hermoso y las campeonas mundiales frente al beso no consentido de Rubiales ha sido muy ilustrativa-, como garantía de libertad y no imposición. Frente a los límites previsibles del nuevo ministerio de Igualdad y el feminismo institucional, se dibuja sobre todo una tarea transformadora para el conjunto del movimiento feminista y las fuerzas progresistas.”
Referencia web original:
https://mientrastanto.org/232/de-otras-fuentes/feminismo-de-la-igualdad/
La versión inicial se editó en Público (5/01/2024):
https://blogs.publico.es/otrasmiradas/78628/feminismo-de-la-igualdad/
Centenario del gran historiador E.P. Thompson. Dossier. Kenan Malik, Peter Linebaiugh, Jeremy Corbyn, Kate Hudson, John McDonnell (5/02/2024)
La aportación de un gran intelectual crítico. Selecciono varios párrafos:
“El núcleo del libro de Thompson se centra en volver a imaginar la clase y la conciencia de clase. La clase, escribió, "no es una cosa", ni una "estructura", sino un "fenómeno histórico" a través del cual los desposeídos "como resultado de experiencias comunes (heredadas o compartidas), sienten y articulan la identidad de sus intereses entre sí y frente a otros hombres cuyos intereses son diferentes (y normalmente opuestos) a los suyos".
Thompson andaba argumentando en contra tanto de la visión conservadora de las relaciones de clase como descripción de "la armoniosa coexistencia de grupos que desempeñan diferentes 'papeles sociales'" como de una forma de determinismo económico que imagina, como dijoposteriormente en una entrevista, que "una especie de materia prima como los campesinos 'que acuden en masa a las fábricas'" podría "procesarse en tantos metros de proletarios con conciencia de clase". Para Thompson, la clase obrera "se hizo a sí misma tanto como fue hecha". Esta idea de agencia, de personas que, incluso en las circunstancias más desfavorables, poseen la capacidad de actuar sobre el mundo, fue central en la obra de su vida…
Todos estos temas son quizás más relevantes hoy que cuando Thompson escribió su libro. Su concepción de la clase no como algo, sino como una relación, que no viene dada, sino que se forja a partir de la lucha, es tan significativa para esta era postindustrial como lo fue en el análisis del advenimiento de la industrialización.
La empatía de Thompson con quienes se ven obligados a luchar en un terreno social inhóspito también nos reserva lecciones. Hoy en día, la cuestión estriba en el enorme desdén, no de la posteridad, sino del presente: el desprecio por la clase trabajadora, la hostilidad hacia los "gorrones" de las prestaciones sociales, la burla hacia quienes se ven obligados a recurrir a los bancos de alimentos, la indiferencia ante la injusticia. También es visible en el desprecio por el supuesto fanatismo y conservadurismo de la clase trabajadora o en el desdén por quienes votaron de modo equivocado o se han desilusionado con la izquierda. La insistencia de Thompson en que "sus aspiraciones eran válidas en función de sus propias experiencias" es tan necesaria de reconocer ahora como entonces.”
Referencia web original:
https://sinpermiso.info/textos/centenario-del-gran-historiador-ep-thompson-dossier
Gracias a Gaza, la filosofía europea ha evidenciado su falta de ética. Hamid Dabashi (28/01/2024)
Una dura crítica al imaginario filosófico europeo, principalmente alemán, por su legitimación del colonialismo. Selecciono varios párrafos:
“La acusación de eurocentrismo que se lanza sistemáticamente contra la concepción del mundo de los filósofos europeos no se basa simplemente en un defecto epistémico de su pensamiento. Es un signo constante de depravación moral. Anteriormente, en múltiples ocasiones, he señalado el racismo incurable en el corazón del pensamiento filosófico europeo y actualmente de sus representantes más célebres.
Esta depravación moral no es sólo un paso en falso político o un punto ciego ideológico. Está profundamente inscrita en su imaginario filosófico, que continúa siendo incurablemente tribal…
En mi opinión, la falta de moralidad de la declaración de Habermas sobre Palestina marca un punto de inflexión en la relación colonial entre la filosofía europea y el resto del mundo. El mundo ha despertado del falso letargo de la etnofilosofía europea. Hoy debemos esta liberación al sufrimiento global de pueblos como los palestinos, cuyo heroísmo y sacrificios prolongados e históricos han desarbolado finalmente la barbarie descarada en la que se basa la “civilización occidental”.“
Referencia web original:
Ante el cambio global, más allá del clima. Luis M. Jiménez Herrero (14/12/2023)
Análisis de la ambivalencia de la COP28 de Dubái, con la idea de que No vamos en la buena dirección y es necesaria una gobernanza ambiental global. Selecciono los párrafos finales:
“Actualmente, se están produciendo cambios muy rápidos en el sistema Tierra, y si no revisamos nuestros modelos de gobernanza a todos los niveles, las transformaciones ambientales superarán la capacidad de adaptación de nuestras sociedades y sistemas económicos. Por eso, también necesitamos una nueva gobernanza multinivel y multiactor para definir otras políticas y otras formas de entender y hacer las políticas a nivel nacional y subnacional. Ello supone adoptar un enfoque sistémico en lugar del enfoque de “silos” y compartimientos estancos. Hasta ahora, las medidas convencionales han sido de tipo paliativo y correctivo. Pero son indispensables medidas preventivas en origen. Hasta ahora las normativas y la regulación directa han sido poco eficaces. Igualmente han sido insuficientes los sistemas de precios y los instrumentos económicos y mecanismos de mercado utilizados para la internalización de externalidades a través de la fiscalidad ecológica, por ejemplo.
Pero a pesar de algunos pequeños avances, existe todavía un excesivo “optimismo técnico económico”. Demasiada confianza en las soluciones tecnológicas y en lo soluciones económicas del mercado. En el caso de la COP28, con la buena noticia de acelerar las energías renovables, se presenta como menos satisfactorio el reforzamiento de las tecnologías de energía nuclear, la producción de hidrógeno con bajas emisiones de carbono y, sobre todo, las soluciones de “geoingeniería” para la captura de almacenamiento de carbono que permite seguir utilizándolas energías fósiles, y que, en particular, se suele justificar para la industria pesada donde son más difíciles de reducir las emisiones.
Estamos ante una crisis de un modelo económico capitalista, movido por un motor fósil y es el momento de plantear una gran “transición socioecológica” ante una verdadera emergencia planetaria. Tenemos que ir a las causas raíces e imponer la urgencia para la acción y atacar las causas verdaderas, que no es otra que la insostenibilidad de los modos de producción, consumo, distribución dentro de un modelo de desarrollo y estilos de vida marcados por el capitalismo neoliberal. Necesitamos soluciones reales: pero solo serán posibles con “otro capitalismo” y “otra economía”.
Hasta en el Foro de Davos, núcleo ideológico del capitalismo, ya se viene hablando de un “reseteo del capitalismo” o de un “capitalismo socialmente responsable”. Y justamente allí, a través de sus informes sobre los Riesgos Globales.se manifiesta que los riesgos ambientales son de primer orden para la estabilidad de todo el sistema. Desde un punto de vista económico-financiero, los desafíos ambientales y climáticos figuran entre las principales amenazas de la humanidad, debidos a la enorme capacidad de destrucción de los fenómenos climáticos extremos, la subida del nivel del mar, el estrés hídrico, las sequías.
Tenemos que reconocer que la economía es un subsistema económico del ecosistema global. Las leyes de la termodinámica y de la naturaleza y la lógica del mundo vivo están por encima de las leyes del mercado y la lógica económica del crecimiento. Es urgente dar un nuevo sentido al progreso basado en el bienestar sostenible y en la resiliencia transformadora donde el éxito económico y político tienen que valorarse más allá del PIB y del crecimiento material.”
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Reparación y derecho a decidir de las víctimas de violencia de género. María Antonia Caro y Belén González (25/11/2023)
Interesante reflexión para potenciar la capacidad de agencia de las propias mujeres, la mediación y acompañamiento y la justicia restaurativa. Selecciono el principio y el final:
“Las políticas públicas tienen que dejar de promocionar el ámbito penal, dejar de considerar a las mujeres que sufren violencia como carentes de agencia y poner el acento sus derechos y en la reparación del daño causado…
En definitiva, las políticas institucionales tienen que redirigir el rumbo: dejar de promocionar el ámbito penal que focaliza el mensaje en la denuncia, lo que responsabiliza a la víctima, y poner el acento en los derechos que esta tiene. Las medidas tienen que orientarse a reparar el daño y, por tanto, garantizar los recursos psicosociales, incluyendo instancias intermedias, como la mediación que permita a las víctimas ensanchar los márgenes de decisión. Se debe igualmente priorizar las medidas educativas y la prevención garantizando derechos como la educación sexual, recogida en la Ley Orgánica 2/2010 de Salud Sexual y Reproductiva, pero sistemáticamente postergada. Finalmente, es fundamental la implicación ciudadana que no puede quedar reducida a la interposición de denuncia cuando se tenga conocimiento de un caso de violencia sexista, sino que se deben potenciar diversas formas de intervención social, entre ellasel acompañamiento, derecho que contempla el estatuto de la víctima –muy presente también por la justicia restaurativa–, pues ofrece un cauce de corresponsabilidad civil que permite expresar la solidaridad y el apoyo que merecen las víctimas.”
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Podemos, Sumar, el PSOE y otros crímenes de lesa izquierda. Miguel Mora (22/11/2023)
La voluntad para persistir en una izquierda transformadora, por Miguel Mora, director de CTXT. Selecciono la parte final:
“El futuro para Podemos y otras debilitadas izquierdas europeas parece claro: avanzar junto al tejido social feminista, LGTBIQ, pacifista y municipalista; dar espacio y voz a los territorios y los jóvenes que se ven sin representación –en buena parte por dejación de funciones de quienes prometieron representarlos–, y coser vínculos con otras fuerzas regionales y europeas para movilizar a la ciudadanía contra la extrema derecha neoliberal y contra este bárbaro desorden mundial que tolera que Israel cometa un genocidio en Gaza sin que Europa mueva un dedo.
Yolanda Díaz tiene razón en una cosa, aunque haya olvidado aplicársela a sí misma: la gente no quiere politiqueos. Por eso, Sumar debería impulsar políticas públicas realmente progresistas y ponerse a hacer algo de ruido si quiere empezar a parecerse a una fuerza transformadora y dejar de parecer un grupete de amigotes guais echando un tardeo. Y Podemos e Iglesias deberían asumir sus errores, autogoles y limitaciones, y ser conscientes de que su papel histórico les exige abrirse a la militancia, ponerse a pensar el mundo en serio y volver a hacer política y a proponer ideas para mejorarlo. Cinco diputados son pocos, sí. Pero ante un Gobierno sin brújulas morales y ante una Europa sin líderes ni alma, las izquierdas tienen que empezar a exigir cambios importantesy dejar de dar la turracon sus lloros y sus cuitas. Lo que pasó, pasó. Y a la política se viene llorado.
En todo caso, Podemos está lejos de ser “el cadáver intelectual y político” que tanto ansían velar los infatigables justicieros de la prensa sistémica. Ione Belarra estará en el Congreso; Irene Montero, fuera. Ya quisieran muchos contar con un ticket parecido.”
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La causa palestina es la causa por una Europa democrática. María Corrales (23/10/2023)
Buen enfoque. La involución democrática en Europa está vinculada con su giro insolidario respecto del pueblo palestino. Selecciono varios párrafos:
“Todo esto nos lleva a una conclusión: bajo los grandes llamamientos a salvar la democracia, la crisis existencial europea se estaba saldando, en realidad, a favor del relato de la guerra de civilizaciones que hoy da alas a la extrema derecha, pero, también, al islamismo radical que en estas actuaciones puede ver la confirmación de todos sus miedos.
Los palestinos están siendo asesinados, y con ellos, la democracia en Europa. En este contexto, las manifestaciones multitudinarias a lo largo y ancho del país a favor de la causa palestina que hemos visto este fin de semana no son solamente un grito de solidaridad frente a la barbarie, son también la mejor expresión que tenemos a nuestro alcance para defendernos contra el giro de unas élites europeas arrojadas al precipicio autoritario de su propia crisis existencial. Son, también, un grito a favor de la convivencia entre los pueblos dentro y fuera de nuestras fronteras que nos permite afirmar que más allá de aquello que nos separa, contamos con unos principios universales que nos unen.
Dentro de unos años, nos preguntaremos cómo el mundo occidental fue capaz de mantener el apoyo a un aliado como Israel que anunció en directo su voluntad de acabar con todo un pueblo. Nos preguntaremos, también, cómo murieron nuestras democracias. Y, sin embargo, dentro del pesimismo, puede que resuenen aún las consignas de millones de personas que en todo el continente dijeron: "no en mi nombre". Es en estas voces donde podremos encontrar, sin lugar a dudas, la esperanza de otra Europa posible.”
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¿Plurinacionalidad? Así somos. Ignacio Sánchez-Cuenca (6/09/2023)
Un análisis con una exigencia para adecuar el reconocimiento institucional a la realidad social y cultural de la plurinacionalidad de España, con varias nacionalidades, particularmente Cataluña y el País Vasco. Queda sin resolver qué es y cuál es el ‘demos’ de la nación española -y su diversidad- desde una óptica progresista y federal/confederal, así como la articulación del conjunto y las identidades superpuestas o mixtas. Selecciono varios párrafos:
“En lo que va de siglo, hemos experimentado dos momentos complicados, primero conelplan Ibarretxey después con elprocéscatalán. En ambos casos se ha planteado con toda su crudeza un conflicto sobre la composición deldemos(el pueblo), es decir, un conflicto en torno a la pertenencia a la comunidad y su proyecto de vida política en común. Los independentistas, por razones diversas que sería muy complejo resumir aquí, no querían seguir formando parte deldemosespañol. Eso no es un crimen ni una traición, ni es fruto de un odio generalizado a España, sino, más bien, un reflejo de que no hemos conseguido establecer un diseño institucional y político que desactive las demandas de independencia y ruptura de la nación española, es decir, un diseño integrador que permita la convivencia entre sentimientos nacionales diversos.
La plurinacionalidad exige políticas de reconocimiento (comoel uso de lenguas cooficiales en el Congreso),pero también una participación efectiva en la toma de decisiones y en las instituciones del Estado (incluyendo el Tribunal Constitucional). Exige entender que el uniformismo político y jurídico no puede funcionar cuando se aplica en un país que alberga en su seno naciones de distinta escala y ambición. El nacionalismo español ha considerado que el reconocimiento de la plurinacionalidad es la antesala de la ruptura de España: pidefirmeza ante la reivindicación nacional de vascos y catalanes,sin entender que dicha reivindicación ha sido en muchos momentos resultado de la resistencia al reconocimiento de la plurinacionalidad.
Aunque el país está profundamente dividido sobre este particular, los resultados electorales han querido que no nos quede más remedio que abordar este asunto difícil. Un asunto que, para bien o para mal, no va a desaparecer por mucho que miremos a otro lado o endurezcamos la ley. Por azares de la historia, se abre una oportunidad para que nos reconciliemos con el tipo de sociedad que realmente constituimos.”
Referencia web original:
https://elpais.com/opinion/2023-09-06/plurinacionalidad-asi-somos.html
Es muy sencillo: solo sí es sí. Irene Montero (23/08/2023)
Una argumentación clara. Las relaciones sexuales deben ser consentidas; si se imponen, es agresión. Selecciono un par de párrafos:
“Es muy sencillo. Dos personas se besan si las dos quieren. Si hay consentimiento. Todo lo demás, es decir, cualquier acto de naturaleza sexual no consentido, es una agresión sexual. Esto que las feministas llevamos décadas peleando ya no lo decimos solo las feministas, porque gracias a la lucha de las mujeres ahora es también un mandato de obligado cumplimiento para todos los países que, como España desde 2014, ratificamos el Convenio de Estambul, tratado internacional de Derechos Humanos en materia de violencia contra las mujeres.
Lo que no se nombra, no existe. Lo sabemos bien las feministas. Por eso es tan importante llamar a las cosas por su nombre. Desgraciadamente, lo que hemos visto no es sólo un acto machista intolerable o bochornoso, no es únicamente una actitud sexista, una vejación o un abuso de poder: es violencia sexual. Si no lo llamamos por su nombre, las propuestas, soluciones o medidas serán inadecuadas. Si no lo llamamos por su nombre, tendrá muchas más posibilidades de quedarse en nuestra memoria como algo anecdótico, y no como la realidad cotidiana de muchas mujeres que también tienen derecho a que hablemos de las violencias machistas y, especialmente, de que despleguemos todas las estrategias institucionales, sociales, culturales y políticas para construir vidas libres de violencias. Si no lo llamamos por su nombre, violencia sexual, podremos conseguir ahora que Rubiales dimita o sea cesado, pero otros millones de besos no consentidos seguirán quedando en la impunidad. Las violencias sexuales son una realidad estructural en nuestra sociedad que, aunque cada vez menos, permanecen profundamente invisibilizadas y normalizadas.”
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"La reconstrucción de las izquierdas no vendrá por la vía electoral": Xavier Domènech (31/07/2023)
Una larga e interesante entrevista donde explica la trayectoria de las fuerzas del cambio, la clave de la movilización social para la reconstrucción de las izquierdas y las diferencias estratégicas entre Yolanda Díaz (Movimiento Sumar) y Pablo Iglesias (Podemos) en la forma de construir la política, o sea, acumular fuerza social desde la ‘contraposición’ con las derechas, que admite ha sido más eficaz en esta campaña electoral, o la moderación, como argumento para conseguir apoyos mayoritarios. Selecciono varias respuestas:
Ah, y entonces, ¿por dónde puede llegar ahora la reconstrucción?
La clave será el papel que desempeñen los movimientos sociales. Tiene que haber una recuperación de la calle y de todo el espacio de creación de redes alternativas. Lo institucional hace un cambio, ya fuera en el eje 15-M o en el eje independentista, porque hubo un movimiento muy potente, masivo y generacional que logró cambiar la conversación pública y la agenda política. Ahora hay que volver allí, donde muchos no han dejado de estar. Sin embargo, no es lo mismo hablar del camino que andar; no hay respuestas mágicas aquí…
Después de las elecciones municipales y ahora las estatales, ¿estamos viviendo un final de ciclo del espacio político de los Comunes y de Podemos?
El final de ciclo en realidad se dio en el 2019. En el 2015 hubo un terremoto de dimensiones colosales que todavía no hemos entendido del todo: los ayuntamientos del cambio. Y no sólo Barcelona: imagina qué representa para la derecha española que en ciudades simbólicas como Santiago de Compostela gobernase Compostela Aberta o El Ferrol del Caudillo se convirtiera en El Ferrol en Común. O en Zaragoza, Madrid, Valencia, Cádiz… Millones de personas de todo el estado pasan a votar a nuevos ayuntamientos formados por fuerzas políticas que se han creado meses antes de las elecciones. En términos comparativos de historia política europea, es un hecho inédito: desde la Segunda Guerra Mundial, ningún movimiento político de un solo asalto había logrado lo mismo. Aquella primera ola fue seguida de una segunda: el fin del bipartidismo en España con las elecciones generales del 2016,en la que Podemos obtiene 71 diputados. Todo esto ocurre en dos años. Y entonces de repente, en el 2019, se pierden todos los ayuntamientos. De los mayores, sólo sobreviven Cádiz, Valencia y Barcelona. Y Barcelona, sin quedar primeros en las elecciones, ya que lo hará ERC y en ese momento yo defendí que el mejor camino era precisamente una alianza Comuns-ERC. Esto no quiere decir que en el segundo mandato de Barcelona no se consiguiera mostrar más claramente el modelo de ciudad que quería construirse o que los Comunes, Sumar o Podemos no tengan futuro; quiere decir que estamos en un ciclo diferente en el que las viejas recetas puede que sirvan de poco y debemos pensar no en una centralidad político-electoral, sino en unas izquierdas pericéntricas…
¿Por qué ocurrió esto?
Es una pregunta que no nos hemos hecho mucho y está por responder. Una posible clave es que es muy difícil consolidar un espacio político sólo desde el municipalismo surgido en grandes capitales sin imaginar un espacio más amplio que le integre. Pero seguramente existen otras causas, y es un diagnóstico que tenemos pendiente. Lo que ocurre es que todo esto tiene continuidad en forma de un epílogo final, que es que, después de las elecciones generales del 2019, pese al descenso de Podemos, hay una voluntad de hierro, la de Pablo Iglesias, por constituir un Gobierno de coalición y no estar en la oposición. Y es justamente cuando se está cerrando el ciclo que se logra por primera vez desde la Guerra Civil un Gobierno de coalición cuya fuerza está situada a la izquierda del PSOE.
Tú conoces bien tanto a Pablo Iglesias como a Yolanda Díaz… ¿De dónde sale su divergencia y enemistad, cada vez más evidente?
Ellos eran muy amigos, pero han terminado en posiciones diferentes. A veces piensas que es una enemistad lo que provoca una divergencia estratégica o táctica, y no es así. Ahora, como estoy fuera de esta dinámica, creo que lo que pueda decir es irrelevante; no me gusta decir mucho qué hacer. Además, no puede construirse el problema como una dialéctica Pablo-Yolanda; primero, porque ahí hay muchos más nombres en juego. Pero la supervivencia del espacio depende de que todos lleguen a acuerdos estratégicos importantes o desarrollen sus proyectos de forma ya completamente autónoma. No puede ser que en ciertos momentos la narrativa principal hacia fuera sea que te opones a lo que tienes más cerca o que excluyes partes.
¿Pero cuáles son estas divergencias estratégicas?
Creo que parten de formas distintas de construir la política. El mundo de Podemos entiende que es necesario hacer una contraposición fuerte al conjunto de la derecha y al propio PSOE, y otra concepción es que, si el espacio político de la izquierda se construye a partir de contraponerse de forma muy fuerte, esto genera una movilización de la derecha y se pierde la capacidad de conquistar grandes mayorías. En concreto, mi sensación es que la campaña mejoró y conectó mejor por parte de Sumar cuando en la última semana se entró más en una fase de contraposición con la derecha.”
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Crisis ecológica, crisis capitalista, crisis del ecologismo político. Isidro López (22/06/2023)
Una radiografía de algunos problemas ciertos del ecologismo político. Destaco varios párrafos:
“La presentación actual de la crisis ecológica en las sociedades capitalistas occidentales encierra una paradoja que añade desconcierto político a un mundo pospandémico de por sí tendente al desconcierto. A primera vista, la crisis ecológica, con la crisis climática como eje central, es más visible que nunca en los canales de comunicación mayoritarios de medio mundo y moldea todo tipo de prácticas de distinción en términos de consumo y estilos de vida. Y algo similar pasa en el terreno de los grandes discursos de los diferentes tipos de jefaturas políticas y económicas en sus diferentes escalas y posiciones jerárquicas relativas…
Lo paradójico de la situación es que el ecologismo político, entendido como movimiento social antagonista, lejos de haber aumentado su potencia política en este contexto de efervescencia discursiva verde parece estar implosionando. Este hecho es desconcertante desde el punto de vista de las dinámicas históricas de las crisis sistémicas, estas tienden a formar sujetos políticos en lucha, ya sean de clase, de género o de raza, que son moldeados y moldean sus perfiles y características concretas en el conflicto, y desde ahí, generan dinámicas propias de sucesión, concentración, cooptación, fragmentación o recomposición…
En este contexto, el ecologismo político ha quedado completamente desdibujado o se ha desintegrado. Que hoy los Estados, las empresas energéticas, las grandes casas de finanzas o los grandes medios de comunicación hablen el lenguaje de la crisis ecológica y se propongan como los agentes de su superación en términos propiamente capitalistas ha dejado sin espacio a un discurso del ecologismo político que está quizás demasiado desvinculado de los movimientos políticos reales, para habitar en los pasillos de los ministerios, las grandes cumbres globales, los departamentos de universidad y las campañas mediáticas de concienciación ciudadana.
Todos los debates políticos del ecologismo actual están atravesados por esta suplantación de los discursos orientados a, y procedentes de, la constitución de nuevos sujetos políticos en lucha capaces de alumbrar alguna alternativa de salida de la crisis de la ecología del capital en la que vivimos que no esté totalmente orientada por las políticas públicas o sea una forma de estilizar y embellecer las decisiones de consumo. Esto incluye a las versiones que se quieren más radicales como el decrecentismo o el colapsismo, que apenas son formasa fortioride los mismos discursos de “concienciación” y “autocontención” que hoy son dominantes en el mundo capitalista.”
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“La izquierda debe ofrecer una visión positiva del patriotismo”: Michael J. Sandel (14/05/2023)
Entrevista a este filósofo estadounidense prestigioso en el que defiende la importancia de la comunidad y el bien común. Selecciono varias respuestas:
“P.¿Por qué la derecha populista sigue conectando más con la clase trabajadora?
R. En parte, la respuesta es que la política no trata solo de cuestiones redistributivas. También está conectada con el patriotismo. La gente necesita un sentido de identidad y comunidad fuerte. Y la izquierda no ha logrado ofrecer su propia versión positiva del patriotismo como alternativa al hipernacionalismo estrecho, intolerante y xenófobo que ofrece la derecha populista. Ya en la primera edición de El descontento democrático expresaba mi preocupación por que la gente sentía que el tejido moral de comunidad se está deshaciendo alrededor de ellos, en las familias y en los barrios, pero también a nivel de nación. La globalización, o al menos la globalización liderada por los mercados, ignoraba el significado de comunidad nacional. Y eso es algo que los progresistas no han sabido aún cómo abordar. Para la derecha, para Trump,la frontera y la inmigración son una manera de apelar a ese deseo de identidad nacional. La izquierda quiere otra aproximación a la inmigración. Pero necesita ofrecer una idea alternativa de lo que nos mantiene unidos como país, como comunidad, como nación… Creo que la relación entre los partidos de centroizquierda y los de la izquierda más populista está ahora en proceso de redefinición.
P. ¿Por dónde deberían empezar?
R. La combinación más poderosa para rejuvenecer el centroizquierda es conectar los valores aparentemente conservadores de patriotismo e identidad compartida con un proyecto creativo de reconfiguración de la economía para hacerla susceptible al control democrático, algo que tradicionalmente se asocia con la izquierda populista. Nociones potentes de comunidad, que parecen beber del pensamiento conservador, y un poder económico controlado por los ciudadanos. Conectar esas dos ideas es el proyecto de futuro de la política progresista.”
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Empleos, salarios, reformas y sindicatos. Albert Recio (1/02/2023)
Una valoración sobre dos aspectos fundamentales del mercado de trabajo, la insuficiente calidad del empleo y la frágil estructura productiva, y las relaciones laborales, la incapacidad y falta de claridad de los sindicatos para hacer frente a la devaluación salarial derivada de la inflación. Selecciono varios párrafos:
“En resumen, hay dos cuestiones a destacar: En primer lugar, la reforma laboral sí ha tenido éxito en aquello que podía influir: en reducir la discrecionalidad empresarial en la contratación y en fomentar condiciones más dignas de empleo. Pero no puede esperarse que, por sí misma, sea capaz de transformar todas las condiciones que influyen en el modelo laboral. Hay sin duda otros campos en los que el cambio de las regulaciones laborales puede añadir mejoras. Especialmente aquellos que la reforma esquivó en aras del pacto con las patronales: ampliar la vigencia de los convenios sectoriales, eliminar la posibilidad de crear representaciones laboralesad hocy reforzar la necesidad de negociación de cambios en las condiciones laborales. Así como avances en términos de democracia económica. Pero hay otros aspectos que deben abordarse por otras vías…
Y, en segundo lugar, el modelo económico español está lejos de una transformación radical. Los programasnext generationmás bien parecen diseñados para mantener las rentas de los sectores que han liderado el actual modelo de desarrollo que en propiciar una transformación real capaz de reducir drásticamente las desigualdades y de hacer frente a los problemas que plantean las tensiones en el campo del clima, la energía, el cambio demográfico, los problemas hídricos, la crisis de biodiversidad y la vulnerabilidad exterior. Son muchos problemas y ninguno tiene soluciones inmediatas. Para muestra, la nueva batalla en torno al agua en el sudeste español. Hay que tener una visión global, una modestia en la capacidad de cambio a corto plazo y tenacidad para ir aplicando medidas que cambien la situación. Porque lo que realmente se necesita es una movilización social capaz de entender y hacer frente a la situación. Y lo que sobra es presentar los éxitos, por meritorios que sean, e ignorar las carencias…
Frente a esta situación se echa en falta alguna propuesta de movilización y claridad en los objetivos. Los sindicatos tienen en ello un papel fundamental. Y hasta ahora no se percibe esta contundencia ni esta claridad…
Esta nota contiene dos críticas directas a gente con la que comparto muchas cosas: al excesivo triunfalismo respecto a la reforma laboral por conducir al olvido de cuestiones clave; y al despiste y falta de claridad sindical al abordar la lucha contra la inflación. Criticar sólo tiene sentido si se hace con ánimo de mejorar, de encontrar salidas y compartirlas.”
Referencia web original:
https://mientrastanto.org/220/notas/empleos-salarios-reformas-y-sindicatos/
Los derechos y las derechas. Victoria Rosell (22/04/2023)
Un estupendo repaso sobe la ley del ‘Solo sí es sí’ y su reforma. Selecciono varios párrafos:
La reforma solo fue aplaudida por las derechas, ni siquiera por el grupo socialista proponente, que mostraba una evidente incomodidad al aprobar este retroceso en derechos, que no es una cuestión técnica, sino política, como demuestra el Partido Popular apelando verbalmente y por escrito el sistema anterior. Incluso la ultraderecha de Vox en sus enmiendas reclamaba "derogar el sistema del consentimiento sexual y volver al modelo negativo del sistema anterior". En mi opinión, es un error aprobar un tercer texto penal en seis meses, que contradice la Circular de la propia Fiscalía General, avalada por unanimidad por la Junta de Fiscales de Sala, y las decisiones judiciales que no han revisado las penas a la mínima posible…
Por eso quienes reclaman penas más duras son los mismos que están en contra de los derechos de las mujeres e incluso niegan la violencia de género. Porque paradójicamente, su respuesta exclusivamente punitiva y pretendidamente protectora, en realidad desprotege a las mujeres e infancia. Es la única desde hace siglos, y no funciona.
Lo comprobamos con la ley contra la violencia de género de 2004, que sufrió similares embates reaccionarios de la derecha extraparlamentaria, mediática y judicial, con víctimas que no sufrieron porque sus agresores vieran reducida la condena anterior, sino que no tuvieron sentencia hasta que el Tribunal Constitucional resolvió las 187 cuestiones de inconstitucionalidad con la que otros tantos juzgados habían paralizado las decisiones, quedando todo ese tiempo sin protección penal frente a su agresor. Lo que protege son las medidas integrales. La seguridad nos la dan los derechos, no las derechas.
Hemos sufrido una derrota y un retroceso. Pero seguiremos trabajando cada día en la implantación del resto de la ley, que sigue en pie. Si dejamos de mirar al pasado y miramos al presente y al futuro, las mujeres e infancia tenemos una ley integral que nos garantiza todos los recursos desde la prevención hasta la reparación frente a las violencias sexuales. Tendremos un futuro mucho mejor para nosotras mismas y para nuestras hijas.”
Referencia web original:
https://blogs.publico.es/dominiopublico/52107/los-derechos-y-las-derechas/
"La movilización en la calle hace imposible la continuidad de la dictadura franquista": Xavier Domènech (31/12/2022)
Amplia entrevista sobre un libro excelente. Destaco varias respuestas:
“1976 será el momento en que la clase obrera industrial será mayoritaria entre la sociedad y la provincia con más obreros industriales será Barcelona. Nunca había habido tantos obreros industriales y nunca más habrá tantos y se logra algo inaudito, como es que el aumento salarial se produzca a expensas de la tasa de beneficio empresarial. Esto nunca ocurre. Las rentas salariales superan el 60% de la renta nacional, lo que se mantendrá hasta 1985, mientras que en 2017, por ejemplo, estaban en el 47%. La movilización política hace inviable la dictadura, otra cosa es que logre romper el sistema y situar uno nuevo, pero además es el máximo momento de la crisis de hegemonía empresarial y, al mismo tiempo, cuando existe la hegemonía cultural y más prestigio de la clase obrera. En los años setenta la mayoría de la sociedad española decía que era clase obrera, en los 80 decía que era clase media. Seguro que es el momento álgido del movimiento obrero de la segunda mitad del siglo…
[Sobre la cultura de la protesta hoy] ¡La crisis de hegemonía neoliberal no quiere decir que llegue el comunismo! Pero los propios gestores del sistema no pueden defender el tipo de principios que antes defendían. La defensa de la no intervención del Estado, en un capitalismo absolutamente dopado, se hace insostenible. Solo digo que la crisis es interesante porque permite la apertura de políticas que en los 90 o a principios del milenio parecían impensables.
Entiendo que ahora existen condiciones muy evidentes para que haya conflictos de clase, cojan la forma que cojan. El sistema, tal y como se ha ido gestando a partir de los 90, ha generado enormes y crecientes desigualdades y, además, ahora hay nuevos retos, como el modelo energético. Las dimensiones que debe asumir ahora una lucha de clases son incluso más amplias de lo que habían sido en el siglo XX, porque la contradicción capital – trabajo ha dado paso a una contradicción capital – vida, con aspectos como el cambio climático, modelos energéticos, modelos económicos, etc... Al mismo tiempo, el neoliberalismo llegó un punto tan alto de borrachera, de casino, que incluso ha terminado generando reacciones interclasistas [en contra].
Referencia web original:
La trampa del punitivismo. Violeta Assiego (10/12/2022)
Sugerente reflexión: salirse del marco patriarcal punitivista con el universalismo de los derechos humanos y con políticas preventivas, educativas y estructurales contra la desigualdad y una justicia feminista. Selecciono un párrafo:
“La justicia feminista ha de trascender al sistema penal, especialmente cuando, desde una mirada de derechos, llegar a este orden jurisdiccional deja al descubierto el estrepitoso fracaso e insuficiencia de las políticas públicas existentes, la incapacidad del sistema de bienestar para corregir las desigualdades sociales y, también, pone de relieve el deterioro de la estructura de apoyo social que, desde la colectividad, puede ofrecer las alternativas educativas y comunitarias como forma de prevención y resolución de los conflictos que enmarañan en el origen de las violencias machistas. La justicia feminista como la que apuesta por transformar la realidad en vez de ocultarla tras los muros y las puertas... de una prisión.”
Referencia web original:
https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/trampa-punitivismo_129_9781865.html
Lo sustancial y lo transitorio en la ley del 'solo sí es sí'. José Antonio Martín Pallín (4/12/2022)
Una crítica impecable jurídicamente a las decisiones injustificables de una parte de la judicatura jaleada por la derecha. Selecciono varios párrafos:
“Al margen de la manipulación política del contenido de la reforma del Código Penal, potenciado por algunos medios de comunicación, me preocupa la posición adoptada por un sector de la judicatura que está interpretando, en mi opinión de forma incorrecta, la aplicación de las normas íntegras del Código Penal, que marcan las pautas para la búsqueda de la ley más favorable al reo. Así se ha venido haciendo en todas las modificaciones legales e incluso sustituciones íntegras de un Código por otro. Así se recoge en el Código Penal de 1944. Es un principio general del derecho…
A la vista de lo que está sucediendo, resulta difícil comprender las actitudes judiciales que se limitan a argumentar de una manera simplista que, si no hay una transitoria específica, no pueden entrar en juego las disposiciones generales del Código Penal. Me parece una interpretación que, sin base legal alguna, contribuye a favorecer las alarmas infundadas de los partidos políticos y medios de comunicación afines a la derecha y a la extrema derecha. Sus decisiones actuales contrastan llamativamente con la posición adoptada respecto de la ley 1/1999 de 30 de abril, firmada por el anterior Presidente José María Aznar, que modificó la regulación de los delitos contra la libertad e indemnidad sexual que ha estado en vigor hasta la publicación de la Ley Integral. Esa ley no contenía Disposición Transitoria alguna y ningún órgano judicial formuló reproche alguno ni dudó en acudir a las Disposiciones Transitorias segunda y quinta del Código Penal. Me parece que este hecho puede servir para reflexionar y rectificar las injustificables decisiones adoptadas.”
Referencia web original:
https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sustancial-transitorio-ley-si-si_129_9766643.html
Economía de la catástrofe. Albert Recio (1/11/2022)
Un agudo y certero análisis de la problemática multidimensional de esta crisis y cierto desconcierto en la izquierda, como base para elaborar propuestas transformadoras alternativas. Selecciono varios párrafos:
“Esta secuencia de aumentos de precios, ausencia de negociación de rentas y subida de los tipos de interés están generando una enorme masa de víctimas: la caída de los salarios reales amenaza con ser incluso superior a la experimentada en la crisis anterior. Es cierto que, a diferencia del período austericida, ahora se están poniendo en marcha medidas de apoyo a las rentas más bajas (aunque muchas no llegan bien a quien lo necesita, porque el entramado burocrático y la tecnología digital generan barreras difíciles de traspasar para muchas de las personas afectadas). Y también que se anuncia una revalorización de las pensiones que va a paliar la situación para este nutrido sector social (es posible incluso que una parte de los pensionistas esté menos afectada por la inflación que otros colectivos por su diferente tipo de consumo: le impacta mucho el encarecimiento de alimentos y calefacción, pero en muchos casos casi nada el del combustible y los hoteles). En conjunto, lo que ya tenemos en una catástrofe social subterránea, individualizada, persistente. Porque esta devaluación de rentas salariales se sucede a otra brutal de la que la mayoría de gente no se había recuperado y que había dejado un poso de pobreza cada vez más consolidado. La devaluación salarial anterior fue en gran parte la combinación de un ataque a la negociación colectiva y cambios en la estructura ocupacional que generaron más empleos de bajos salarios. Ahora se trata lisa y llanamente de una subida de precios que los aumentos salariales, cuando se producen, no pueden compensar. Hasta el momento, las políticas convencionales no se muestran capaces de atajar la situación…
Todos los elementos citados tienen bases estructurales específicas que no pueden abordarse con medidas monetarias, sino que exigen cambios profundos en toda la organización económica. La verdadera catástrofe está en que el dominio cultural neoliberal es precisamente lo que impide, a partir de cierto punto, la intervención de las instituciones públicas en las tripas del sistema productivo. Una intervención que sería factible realizar de muchas formas, que ahora quedan fuera del punto de mira, y que cuando se propone (como la cuestión de la excepción ibérica en la fijación de la tarifa eléctrica) tiene un largo y tortuoso camino hasta lograr imponerse. Mientras tanto, los precios siguen subiendo…
A río revuelto, ganancia de pescadores. Esto es lo que plantea la derecha política y empresarial (o sea, el 99% del sector). El cierre de la patronal a cualquier tipo de negociación incluye objetivos tácticos y estratégicos, alineados claramente con la derecha. A corto plazo, el cierre de la negociación les permite continuar la devaluación salarial y beneficiarse de una ganancia de márgenes suculenta. Y cuentan con explotar diversas ventajas. La primera es la baja respuesta sindical, atrapada en el miedo de que una movilización masiva sea entendida más como un ataque al Gobierno que como uno a la patronal y a la derecha. Otra, que el deterioro real de las condiciones de vida de mucha gente socave el apoyo al Gobierno y a los sindicatos y propicie la vuelta del PP al Gobierno. Y aquí está el objetivo estratégico, el de recuperar un Gobierno que vuelva a hacer una política acorde con sus intereses más directos: congelación del salario mínimo y pensiones, derogación de partes de la reforma laboral, reforzamiento del negocio privado-público, cambios fiscales…
En suma, la prolongación de la catástrofe actual como condición para agravarla en el futuro. Los apocalípticos discursos que emanan de los medios que controla la derecha tienen como finalidad crear una banda sonora que haga creíble que la política actual nos lleva al desastre y que sólo el PP nos puede salvar. Política y economía de la mano. Los sindicatos han optado por una respuesta comprensible, pero insuficiente. Desplazar la conflictividad a la negociación colectiva sectorial o de empresa. Esto, que puede entenderse como un conflicto de clase directo, en la práctica es mucho más complicado… Salir de la trampa que plantea la patronal solo puede hacerse, a mi entender, con una propuesta general que incluya alguna demanda clara al Gobierno, que exija a la patronal tanto una negociación salarial general como compromisos claros de control de precios. No es que esta contienda se vaya a ganar. Pero cuando menos serviría para situar ante una gran parte de la población la naturaleza del conflicto distributivo que subyace en el proceso inflacionario… Ni la crisis económica ni los problemas ecológicos se están manifestando de tal forma que den lugar a un amplio sentimiento compartido en torno a la urgencia de un cambio radical en la forma de organizar y desarrollar la vida social…
Estamos ante un horizonte peligroso por muchas razones. Salir del cerrado esquema de la catástrofe exige construir una respuesta colectiva que requiere, como condición necesaria, la construcción de una percepción social de la naturaleza de nuestros problemas capaz de aislar a las élites que tratan de mantener su poder y su statu quo. Pero esto no va a producirse simplemente apelando a verdades generales, sino que debe ir acompañado de propuestas que ayuden a la gente común a salir del atolladero al que ha conducido la civilización capitalista. Estamos metidos en una especie de filme de terror del tipo locomotora sin frenos y en bajada. Un frenazo brusco simplemente provoca el descarrilamiento. En el plano real esto puede traducirse de muchas formas: tensiones sociales insoportables y oportunidades para las salidas autoritarias. Por ello creo que son necesarias las acciones intermedias que permitan soluciones parciales y ayuden a generar un proceso de cambio en la dirección adecuada. Ahora que ya sabemos la magnitud de la tragedia, nos faltan proyectos que sepan gestionarla.”
Referencia web original:
https://mientrastanto.org/217/notas/economia-de-la-catastrofe/
Pierde potencia el feminismo, crece la reacción. Nuria Alabao (14/10/2022)
Tras el análisis de sus causas una propuesta de reactivación transformadora. Selecciono varios párrafos:
“No es fácil explicar por qué se están produciendo estos dos fenómenos que se solapan: el aumento del antifeminismo y la bajada de la ola feminista. Evidentemente, en España hay políticos que utilizan los marcos antifeministas para conseguir poder, les dan presencia pública y legitimidad. El machismo y la misoginia ya existían; Vox –el primer partido entre los hombres divorciados– trata de politizar estas posiciones utilizando algunas de las principales líneas narrativas de la internacional reaccionaria en cuestiones de género…
Por su parte, la política institucional, sobre todo la izquierda, lo utiliza como herramienta de gobierno para legitimar políticas de todo tipo, como un capital político que, con tanta presencia en los medios, resulta incluso cansino. Si muchas mujeres ricas y poderosas son tan feministas, y si ese feminismo no se preocupa por los principales problemas que perciben muchas personas –tanto hombres como mujeres–, el camino hacia el antifeminismo está abonado. Según Goldberg, en el pasado ciclo, “un feminismo que valorizaba la búsqueda de poder y prestigio, de pronto, tuvo vigencia cultural”, pero esos tiempos pueden haber pasado. Por otra parte, cuando se identifica a las élites con el feminismo, en un contexto de desafección institucional que va en aumento, esa identificación puede convertirse en reacción antifeminista…
Si para la izquierda el feminismo es de sentido común o solo está lleno de connotaciones positivas, fuera de esa adscripción ideológica su imagen es mucho más ambigua y los significados a los que se asocia no siempre son necesariamente positivos. El interclasismo que caracteriza su versión más pública constituye su principal punto débil. ¿Qué significa el feminismo cuando todo el mundo es feminista? ¿Cuál es su proyecto más allá de la lucha necesaria contra la violencia machista? Por su parte, el feminismo más anticapitalista –o de clase– es muy minoritario y tiene mucha menos presencia mediática…
Luchar contra la violencia machista o la desigualdad no puede estar basado en señalar comportamientos individuales perdiendo de vista las cuestiones estructurales. Cambiar el orden de género, mejorar las condiciones de vida de las mujeres, implica, además, destruir también los actuales roles masculinos que reproducen la violencia; para eso necesitamos a los hombres. Al menos, a la parte de ellos que quiera comprometerse en esta lucha. El feminismo también puede mejorar sus vidas. Este mensaje es importante para frenar el crecimiento del antifeminismo…
Pero también a la incapacidad del feminismo identitario o cultural dominante –muy centrado en la cuestión sexual y de paridad– para encarar los problemas estructurales y vitales de la mayoría de mujeres. Por tanto, para que el feminismo despliegue su potencia igualitaria tendrá que vincularse con propuestas políticas que tengan un proyecto de transformación para toda la sociedad y que conciban la igualdad como igualdad entre todos y todas. La pelea sigue abierta.”
Referencia web original:
https://ctxt.es/es/20221001/Firmas/40829/Nuria-Alabao-feminismo-reaccionarios-femonacionalista-elites.htm
A favor de la identidad feminista. Carmen Heredero (17/05/2023)
Una valoración en profundidad del libro “Feminismos. Retos y teorías” de Antonio Antón. Destaco los párrafos finales:
“La identidad colectiva está plenamente ligada a otro concepto hegeliano, el de sujeto. No hay sujeto social o político sin identidad colectiva, se afirma. Lo que aporta este concepto es la experiencia compartida en la acción práctica duradera, que da cohesión interna al grupo, en torno a un proceso liberador frente al poder. No se trata, pues, del sujeto fuerte, compacto e inmutable, basado en rasgos biológicos o sociodemográficos, que justifican ciertas teorías estructuralistas, deterministas o esencialistas, que suponen que la existencia de opresión genera automáticamente conciencia y acción alternativa. Tampoco puede entenderse que el sujeto social se construye, de forma voluntarista, con un buen discurso, programa o doctrina, como se desprende de otras teorías posestructuralistas que, más bien, anuncian la desaparición del sujeto colectivo, pues perjudicaría a la libertad individual. Unas y otras son caracterizadas como idealistas, ya que infravaloran el conjunto de mediaciones históricas, sociales e institucionales, y desconsideran que la interacción entre las personas es el principal valor para la conformación de grupo, para su reconocimiento y para forjar el sentido de pertenencia, todo ello necesario para generar acción colectiva transformadora.
De esta forma, para formar el sujeto feminista, es importante la consciencia de sufrir una realidad discriminada y de pertenecer, por ello, a un grupo social determinado, de ahí que el núcleo fundamental del feminismo sean las propias mujeres, incluidas las mujeres trans; ahora bien, el aspecto fundamental, sustantivo, que configura la identificación y el sujeto feministas es la experiencia relacional que suponen la acción práctica y la actitud de rechazo a la subordinación de las mujeres y la lucha por la igualdad. En esa medida, el autor promueve un sujeto sociopolítico inclusivo, constituido por quienes se identifican como feministas, independientemente de su género.
Como señalaba al principio de este texto, el autor se implica apostando por un feminismo transformador que persiga cambiar las desiguales relaciones sociales, culturales y de poder en los diferentes ámbitos sociales: en el de la reproducción, con el desigual reparto de los cuidados; en de la producción, con la segmentación del trabajo y la mayor precariedad laboral de las mujeres; en el educativo y cultural, con el androcentrismo y la desconsideración de las aportaciones femeninas en todos los campos del saber humano; en el sociopolítico y de la participación ciudadana, con la aún persistente preponderancia masculina; y, cómo no, acabar con la violencia machista debe ser un reto fundamental para la transformación social.
Y una aspiración, que recojo con sus palabras textuales: “Es conveniente no establecer jerarquías de ortodoxia discursiva, ni dejarse arrastrar por la simple pugna elitista por la representación del movimiento feminista y su capacidad sociopolítica, sino desarrollar una actitud unitaria, constructiva y pluralista en todo el conglomerado feminista y del conjunto del movimiento cívico y popular y su representación política”.
Referencia web original:
https://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/favor-identidad-feminista/20230517094125211782.html
La inhumanidad en el vértice del Estado. Luigi Ferrajoli (23/04/2023)
Buena reflexión ético-política sobre la inmigración. Selecciono varios párrafos:
“Por eso la necesidad de denunciar esta contradicción entre nuestras políticas contra los migrantes y nuestra propia tradición. Porque, en el asunto de los migrantes, se juega la identidad democrática no solo de Italia, sino también de Europa y de todos los países ricos de Occidente; porque estas políticas inhumanas ponen en cuestión, junto con el derecho a la vida y la dignidad de los náufragos, también la dignidad y la credibilidad democrática de nuestros países y de toda Europa. En efecto, pues las leyes y las prácticas contra los migrantes son responsables de la silenciosa masacre producida por los rechazos en las fronteras y por las prohibiciones de desembarco. Son muchos los millares de víctimas cuya única culpa es haber nacido en países antes depredados por nuestras colonizaciones y después por nuestra globalización. Sus muertos, sus discriminaciones, sus opresiones son la negación de todos nuestros proclamados valores. Y, mientras sigan produciéndose, habrán de pesar sobre nuestras conciencias como una vergüenza intolerable…
En la actualidad, la hipótesis menos realista es la de que las desigualdades y la pobreza puedan seguir creciendo ilimitadamente, y que nuestras ricas democracias puedan a la larga continuar basando sus desaprensivos tenores de vida sobre el hambre y la miseria del resto del mundo. Todo esto es inverosímil. Aunque irrealista en el corto plazo, el proyecto de un constitucionalismo internacional basado en la igualdad de todos los seres humanos, ya normativamente instaurado en las diversas cartas internacionales de derechos, representa, a largo plazo, la única alternativa realista al futuro de guerras, destrucciones ecológicas, fundamentalismos, racismos, conflictos interétnicos, atentados terroristas y crecimiento del hambre y la miseria a que daría lugar su fracaso.”
Referencia web original:
Pinchazos, fantasmas y cero rock & roll. Laura Macaya (14/09/2022)
Una mirada crítica frente al puritanismo y el punitivismo como respuestas unilaterales contra la violencia machista. Selecciono varios párrafos:
“Mientras se promueve el control y el encarcelamiento de las poblaciones más vulneradas mediante el carácter altamente selectivo del sistema penal y sancionador estatal, se oculta su ineficacia para proteger a las mujeres y la relación inversamente proporcional que esto tiene respecto a las políticas sociales y de redistribución de la riqueza.
El proceso de particularización del riesgo oculta las causas más probables de inseguridad que afectan a la mayoría de la población y que responden más a la masiva precarización y falta de derechos básicos fruto del desmantelamiento de los sistemas del bienestar llevada a cabo en los marcos neoliberales, que a la acción de individuos o grupos particulares. Pero también oculta que, probablemente muchas de estas acciones disruptivas o delictivas responden también a causas sociales que podrían intervenirse activando políticas de corte sociocomunitario y de redistribución de la riqueza…
Referencia web original:
https://ctxt.es/es/20220901/Firmas/40782/pinchazos-panico-sexual-consentimiento-punitivismo-laura-macaya.htm
El futuro de las relaciones laborales en tiempos de pandemia. Richard Hyman. Referencia: Hyman, R.(2022).
Referencia: El futuro de las relaciones laborales en tiempos de pandemia, Cuadernos de Relaciones Laborales, 38(2), 245-260.
Interesante ensayo (16 pp.). Transcribo su resumen y varios de los párrafos finales:
“En este artículo, ofrezco una lectura del contexto europeo en la tercera década del siglo XXI. Discuto, en primer lugar, hasta qué punto persisten “las variedades del capitalismo” y las implicaciones para los sindicatos de los cambios en los regímenes de relaciones laborales. En segundo lugar, considero algunas de las ambigüedades de la regulación de la UE. ¿Es la “Europa Social” todavía un baluarte contra la liberalización del mercado? En tercer lugar, recurro a Polanyi para examinar el aumento de las situaciones de trabajo precario, incluida la aparición de la “economía de plataforma”. Por último, comento el impacto del Covid-19 y de la crisis climática, antes de concluir con algunas breves observaciones finales sobre las respuestas sindicales…
Las diferencias transnacionales en la dinámica del cambio institucional y la reconfiguración normativa pueden entenderse en los términos del concepto de geometría variable. Cualquier debate sobre las posibilidades de resistencia a los ataques contra las condiciones de los trabajadores y los derechos de la organización colectiva debe abordar en particular tres aspectos de la desigualdad: la relación entre lo global y lo local; entre los sindicatos y otros ámbitos de protesta; y el reto de crear solidaridad desde la diversidad. Luchar contra las adversidades requiere imaginación estratégica, nuevas alianzas y aprendizaje y solidaridad transnacional…
Un sentido de reciprocidad, de destino común y de intereses compartidos, no está dado objetivamente, es una tarea que requiere una lucha ardua. La unidad no puede construirse mediante un juego de manos discursivo – “el pueblo unido”– sino que requiere un diálogo y un debate sostenidos, de lo contrario los intereses de los más débiles quedan fácilmente supeditados, bajo una falsa suposición sobre lo común…
La resistencia puede inspirarse en la rabia, pero para traducirse en acciones constructivas requiere confianza en la capacidad de iniciar el cambio. En tiempos oscuros, construir esperanza es quizás el reto más difícil, y no solo porque las esperanzas pueden ser fácilmente defraudadas. Pero el fatalismo y la rendición no deben ser las únicas opciones. Otro mundo es posible.”
Referencia web original:
https://revistas.ucm.es/index.php/CRLA/article/view/78213/4564456561030
(In)equidad educativa e (in)movilidad social. Carmen Heredero (12/07/2022)
Un estudio amplio y detallado de un tema central, la igualdad en la educación y su influencia para las trayectorias vitales y laborales. Destaco la parte final de las conclusiones:
“Una excesiva segregación escolar que, como hemos visto, agrupa al alumnado en función de la clase de origen familiar, el origen nacional e incluso por el sexo, aunque esta causa sea marginal, condiciona en exceso el rendimiento escolar, siendo especialmente graves los resultados que refuerza en los sectores más vulnerables: fracaso escolar y abandono educativo temprano.
La escasa inversión pública en educación en España, con los recortes del gasto que hemos sufrido en los últimos años, sobre todo en la enseñanza pública, perjudica fuertemente a los centros que, por el contrario, deberían recibir más inversión pública para atender a la población más desfavorecida, que escolarizan.
Por último, un Estado del Bienestar muy insuficiente, con insuficientes ayudas sociales que no satisfacen las necesidades básicas de toda su ciudadanía, en una sociedad con fuertes tasas de paro, precariedad y bajos salarios, y una insuficiente política de becas, hacen el resto: las personas cuyo estatus social y capacidad adquisitiva han superado los de sus ascendientes no dejan de ser una minoría. Lo que predomina es el mantenimiento y la pervivencia de la desigualdad de oportunidades educativas y la reproducción de la clase social de origen. Se impone la adopción de políticas que combatan la actual situación de inequidad.
A grandes rasgos, estas deberían aplicarse en:
Referencia web original:
http://revistainnovamos.com/2022/07/12/inequidad-educativa-e-inmovilidad-social/
Paz versus justicia: la próxima división europea por la guerra en Ucrania. Iván Krástev y Marco Leonard (15/06/2022)
Una interesante valoración, muy detallada, a partir de una encuesta europea del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores: Clarificadora sobre las distintas opiniones en Europa, con fuerte oposición a la militarización y la guerra. Transcribo la conclusión:
“La guerra es como una montaña rusa: la opinión pública puede cambiar con cada giro y vuelta, y también es un motor muy poderoso. Como escribió recientemente Gideon Rachman del Financial Times : “La guerra en Ucrania se está librando esencialmente en tres frentes y entre tres protagonistas. El primer frente es el propio campo de batalla. El segundo frente es económico. El tercer frente es la batalla de voluntades. Los tres participantes son Rusia, Ucrania y la alianza occidental que respalda a Ucrania”.
Lo que sucede en cualquiera de los tres frentes afecta a los otros dos. Los éxitos militares de Ucrania son críticos para reforzar el tamaño del campo de la Justicia (cuyo líder informal, Zelensky, tiene una extraña habilidad para comunicarse con el público europeo). Los partidarios del campo de la paz ya son el grupo más grande entre los ciudadanos europeos y probablemente aumentarán en número si crece la sensación de que las feroces sanciones económicas contra Rusia no están dando resultados.
Entonces, ¿qué dicen los hallazgos de esta nueva encuesta sobre la batalla de voluntades en curso y cómo mantener el apoyo a las medidas tomadas para armar a Ucrania y sancionar a Rusia? La dependencia de Ucrania de las acciones de sus vecinos europeos significa que es probable que quien gane esta batalla de voluntades sea aún más importante que lo que ocurra en los terrenos económico y militar.
Las próximas semanas serán críticas y los datos muestran que debería ser posible mantener a Europa unida con los mensajes políticos correctos. La encuesta sugiere que la ruptura de Europa con Rusia es irreversible, al menos a corto y medio plazo. Ahora no hay ninguna posibilidad de que los europeos sueñen con integrar a Rusia en sus propias estructuras o comunidad política. Parecen estar mirando hacia un mundo en el que Europa se desvincule por completo de Rusia.
Pero el consenso europeo sobre Rusia no se traduce automáticamente en una posición común sobre qué roles debe desempeñar la UE en la guerra. Los datos anuncian una creciente divergencia entre el campo de la paz y el campo de la justicia a medida que la guerra se prolonga y los costos asociados con ella crecen.
La encuesta expone divisiones potenciales sobre los refugiados, la adhesión de Ucrania a la UE, el impacto en los niveles de vida y la amenaza de una escalada nuclear. Estos se combinan en un cisma central entre los campos de la Paz y la Justicia. En muchos países europeos, la causa de Ucrania podría dejar de ser un esfuerzo nacional unificador y convertirse en un tema político divisorio. Pero, además de causar tensiones dentro de los países individuales, la guerra podría significar que las posturas políticas de estados como Polonia e Italia diverjan cada vez más. En las primeras etapas de la guerra, los países de Europa central y oriental se sintieron reivindicados en su anterior actitud agresiva hacia Rusia, y han ganado confianza y poder dentro de la UE. Pero, en la próxima fase, países como Polonia podrían verse marginados si el campo de la paz amplía su atractivo entre los demás estados miembros. La clave para mantener la unidad europea en apoyo de Ucrania es tomar en serio los temores de una escalada y presentar el conflicto como una lucha defensiva contra la agresión rusa en lugar de hablar de la victoria de Ucrania y la derrota de Rusia.
Si bien el conflicto de Ucrania aún podría resultar ser la partera de una UE mucho más fuerte, esta investigación muestra que el apoyo al aumento del gasto en defensa es más débil entre el público de lo que podría parecer si solo se escuchara a los líderes políticos. Quizás el signo más preocupante es que la mayoría de los europeos ven a la UE como un gran perdedor en la guerra, en lugar de interpretar su unidad relativa como un signo de fortalecimiento de la unión.
Sigue existiendo el peligro de que los campos de la paz y la justicia puedan llegar a estar tan polarizados como los deudores y acreedores en la crisis del euro de principios de la década de 2010. Si se permite que esto suceda, y si la UE queda inmovilizada por sus propias divisiones, entonces la guerra podría señalar la marginación permanente de Europa en el escenario mundial.
La opinión pública europea fortaleció la unidad de la UE frente a la invasión rusa de Ucrania. Ahora depende de los líderes de Europa mantener esta unidad. Encontrar un lenguaje que atraiga a los votantes Swing (duro con Rusia, pero cauteloso sobre los peligros de una escalada) podría proporcionar una forma de cuadrar el círculo de la opinión pública.
Si la UE logra mantener el amplio frente que ha mostrado hasta ahora, y si los gobiernos de todos los bandos se unen en lugar de tratar de humillarse unos a otros, una Europa geopolítica más fuerte aún podría emerger de la sombra de la guerra. La forma en que se resuelva la invasión rusa de Ucrania tendrá consecuencias de gran alcance para el conflicto que se está gestando entre Estados Unidos y China.”
Referencia web original: https://ecfr.eu/publication/peace-versus-justice-the-coming-european-split-over-the-war-in-ukraine/
El retorno del rey. Wolfang Street (8/05/2022)
Un extenso y serio repaso de este prestigioso sociólogo alemán sobre la prepotencia estadounidense, con sus intereses hegemónicos a nivel mundial, con el trato subordinado hacia la Unión Europea y Alemania, en particular hacia el Partido Socialdemócrata, con ocasión de la guerra en Ucrania. Selecciono un párrafo:
“Política ucraniana aparte, una guerra estadounidense por delegación en Ucrania podría forzar a Rusia a estrechar sus relaciones de dependencia respecto a China, asegurando a este último país un aliado euroasiático cautivo, que le ofrecería un acceso asegurado a los recursos rusos a un precio realmente bajo, dado que ahora Occidente habría dejado de competir por ellos. Rusia, a su vez, podría beneficiarse de la tecnología china en la medida que esta fuera puesta a su disposición. A primera vista, una alianza como esta podría parecer contraria a los intereses geoestratégicos de Estados Unidos. Esta alianza traería aparejada, sin embargo, una alianza igualmente estrecha e igualmente asimétrica entre Europa Occidental y Estados Unidos, dominada por este último país, que mantendría a Alemania bajo control y suprimiría las aspiraciones francesas en pro de la «soberanía europea». Con toda probabilidad, lo que Europa puede entregar a Estados Unidos excedería lo que Rusia puede entregar a China, de modo que la pérdida de Rusia en beneficio de China, sería más que compensada por las ganancias de reafirmación de la hegemonía estadounidense sobre Europa Occidental. Una engañosa guerra por delegación en Ucrania podría resultar, pues, atractiva para Estados Unidos en su intento de construir una alianza global susceptible de ser utilizada en su inminente batalla con China sobre el Nuevo Orden Mundial, unipolar o bipolar en los viejos o los nuevos modos, que será librada durante los próximos años después del fin del fin de la historia.”
Referencia web original: https://www.elsaltodiario.com/carta-desde-europa/wolfgang-streeck-guerra-ucrania-retorno-rey
Hasta dónde apoyamos a Ucrania. Jürgen Habermas (8/05/2022)
Una reflexión profunda del intelectual alemán sobre el dilema de Europa. Interesante su marco interpretativo por la paz y, específicamente, de la ‘nueva crisis de identidad alemana’ con el cambio de mentalidades pacifistas y su conversión hacia la indignación moral y el realismo político, con la infravaloración del acompañamiento de la capacidad militar autónoma de Europa:
“Occidente debe medir cuidadosamente cada grado adicional de ayuda militar a Kiev. Vladímir Putin es quien decidirá en qué momento el apoyo occidental equivale a entrar en guerra… Por desgracia estas realidades [el no reconocimiento por Rusia, China ni EE. UU. de un Tribunal Penal Internacional] también delatan la vacuidad de los fundamentos de la acalorada identificación con las acusaciones morales cada vez más estridentes contra la moderación alemana… No veo ninguna justificación convincente para reclamar una política que, por doloroso y cada vez más insoportable que resulte ver el sufrimiento diario de las víctimas, ponga en peligro de hecho la bien fundada decisión de no participar en esta guerra… Descuidar las diferencias de percepción e interpretación de la guerra que tienen su origen en la historia no solo conduce a errores en el trato con el otro que acarrean múltiples consecuencias, sino, peor aún, a una incomprensión recíproca de lo que el otro en realidad piensa y quiere. Esta constatación también arroja una luz más neutra sobre la conversión de los antiguos pacifistas. Y es que ni la indignación, ni la consternación y la compasión que motivan sus mal encaminadas demandas pueden explicarse por el rechazo de las orientaciones normativas de las que siempre se han burlado los llamados realistas. Más bien son consecuencia de una interpretación demasiado estricta de esos principios. No es que sus defensores se hayan convertido al realismo; es que se han precipitado sobre él. Ciertamente, sin sentimientos morales no puede haber juicios morales, pero el juicio generalizador también corrige el alcance limitado de los sentimientos que despierta la inmediatez. Al fin y al cabo, no por casualidad los artífices del ‘cambio de era’ son los izquierdistas y liberales que, a la vista de los cambios drásticos en la constelación de las grandes potencias, y a la sombra de las incertidumbres transatlánticas, quieren poner en práctica una idea pendiente desde hace tiempo, a saber, que una Unión Europea que no esté dispuesta a que su forma de vida social y política sea desestabilizada desde el exterior o socavada desde el interior solo será capaz de actuar políticamente si también puede valerse por sí misma en el plano militar.”
Referencia web original: https://elpais.com/ideas/2022-05-07/hasta-donde-apoyamos-a-ucrania-habermas-el-gran-intelectual-aborda-el-dilema-de-europa.html
Lo que la historia reciente nos enseña sobre el papel de EEUU en Ucrania. Noam Chomsky (3/04/2022)
Buen diagnóstico, con un repaso de la estrategia estadounidense, y acertado enfoque de la actitud cívica a adoptar frente a esta guerra. Selecciono varios párrafos:
“La tarea inmediata es acabar con los crímenes que están devastando Ucrania. Si le preocupa lo más mínimo el destino de las víctimas ucranianas, lo que EE.UU. debe hacer es acceder a participar diplomáticamente para acabar con el ataque y plantear un programa constructivo para facilitar este resultado. Y se le debe presionar para que lo haga. Es bien sabido como sería un programa constructivo. Su elemento principal es la neutralidad para Ucrania: sin adhesión a alianzas militares hostiles, ni albergar armas que apunten a Rusia, ni ejecutar maniobras con fuerzas militares hostiles…
En resumen, un programa constructivo sería lo contrario a la política oficial actual de EE.UU. formalizada en una declaración conjunta sobre la alianza estratégica EE.UU.-Ucrania firmada en la Casa Blanca el 1 de septiembre de 2021. Este documento, críticamente importante, se ha suprimido en EE.UU. y supongo que, en todos lados declaraba enérgicamente que Ucrania debe ser libre de adherirse a la OTAN. Para justificarlo, Washington sigue con su postura sobre la santidad de la soberanía que ruboriza a los círculos civilizados, particularmente del Sur Global, que saben bien por amarga experiencia que EE.UU. es el abanderado del desprecio a la soberanía…
Un elemento en un programa constructivo es la neutralidad, que de hecho ofreció Zelensky y no respaldó EE.UU. Es sabido que no se puede saber si funcionará la diplomacia si no se intenta. Por ahora los EE.UU. con el apoyo de sus aliados se niega a intentarlo mientras sacrifica a los ucranianos condenándolos a un festino nefasto. Solo se puede conjeturar sobre los motivos, pero es importante reconocer que Putin le ha dado a Washington un regalo maravilloso. Le ha metido Europa hasta el fondo del bolsillo, un asunto mundial de primer orden desde la Segunda Guerra mundial…
El mérito por haber instigado a Rusia a invadir se lo lleva el asesor de Seguridad Nacional de Carter, Zbigniew Brzezinski, un destacado analista estratégico. Como él explicó, el destino de millones de afganos apenas cuenta comparado con abatir al enemigo mundial. Ni tal vez el destino de millones de ucranianos. Nos lo pensamos. Volviendo a las preguntas principales ¿Podemos hacer algo para evitar la masacre? ¿Podemos aprender algo? Parece obvio que la respuesta a ambas preguntas es un "sí" rotundo…
¿Qué podemos hacer? La única opción es trabajar con entrega: educación, organización y medidas para dramatizar las amenazas, confeccionadas para movilizar el apoyo. No es una tarea simple. Es necesario para sobrevivir.”
Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/58497/lo-que-la-historia-reciente-nos-ensena-sobre-el-papel-de-eeuu-en-ucrania/
“Nadie confía en los partidos, pero no hemos inventado ninguna alternativa”: Ignacio Sánchez-Cuenca (25/03/2022)
Interesante la aportación de este brillante intelectual. Acertada su idea de que la economía (la crisis económica desde 2008 y la globalización) no puede explicarlo todo, en particular la crisis de representación política y el surgimiento de nuevas fuerzas políticas, llamadas populistas y que él prefiere definirlas como anti establishment. Pone el acento en la crisis de los mecanismos de la doble ‘intermediación’: de las demandas populares a través de los partidos políticos (y la articulación democrática-electoral), y los medios de comunicación, como mediadores en la formación de la opinión pública. Por tanto, supera una simple interpretación economicista, bastante usual en otros medios, y centra el problema en un proceso político más general: la desintermediación, como la falta de capacidad político-mediática para articular y gestionar el bien público.
Se pueden plantear algunos matices. Primero, hay que interrelacionar los problemas sociales y económicos con la política, para no caer en la dicotomía de ambos campos y la unilateralidad de privilegiar uno sobre otro, con un enfoque más multidimensional, realista e integral. Segundo, acepto el punto de partida de la crisis de la representación político-institucional, pero como amplia y profunda desafección o desconfianza en las élites gobernantes por su gestión austeritaria (antisocial) y prepotente (autoritaria) de la crisis económica y social, así como la relativa impotencia transformadora progresiva de las instituciones públicas, condicionadas por el poder establecido, e incluido las formaciones progresistas para dar satisfacción plena a las demandas populares de bienestar y seguridad. Tercero, ante la problemática socioeconómica, la gestión política dominante liberal-conservadora ha agravado, no mejorado, las relaciones de desigualdad y precarización de amplias mayorías sociales con el refuerzo del enriquecimiento y el poder de las élites poderosas y mayor subordinación popular. Es la fuente del amplio malestar cívico. Es la suma e interacción de crisis, globalización y gestión regresiva-neoliberal, junto, en el mejor de los casos, con la relativa impotencia de la mediación político-institucional.
Por tanto, la respuesta transformadora debe ser multidimensional respecto de los tres ámbitos, socioeconómicos (progresivos), político-institucionales (democratizadores y de recomposición mediadora frente al autoritarismo), y de participación cívica. O sea, una política socioeconómica progresiva (que muy parcialmente se ha ensayado con la pandemia y el actual gobierno de coalición) con los tres ejes clásicos fundamentales, protección pública, redistribución y regulación de los mercados; una democratización político-institucional, con adecuación de los sistemas de representación y gestión pública, incluido los partidos o plataformas políticas; una profunda renovación orgánica y programática de las izquierdas o fuerzas progresistas, con respeto al pluralismo y los equilibrios colectivos superadores de los hiperliderazgos y el corporativismo, junto con una activación o articulación cívica democratizadora y participativa. Habrá que valorar, detenidamente, el libro que hace alusión “El desorden político”, para avanzar en esta transición de la articulación democrática. Destaco varios párrafos:
“[La desintermediación] Es un concepto muy abstracto. En política la desintermediación significa que dejan de funcionar los dos mediadores fundamentales que hay en democracia, que son los partidos y los medios de comunicación. Los partidos traducen las demandas sociales en políticas públicas cuando están en el poder y los medios organizan y empaquetan la información política con la cual los ciudadanos evalúan y vigilan al Gobierno. La democracia se construye sobre esos dos pilares: las demandas populares y la opinión. Y para cada una de ellas hay un agente mediador, que son los partidos en el caso de las demandas y los medios en el caso de la opinión…
[El término populismo, ¿se ha pervertido su significado?] Sí, no es el único caso de término que se acaba consumiendo por el excesivo uso. Nos pasa lo mismo, por ejemplo, con el término terrorismo, que hoy por hoy se utiliza casi para cualquier forma de violencia política, sin mayores distinciones. Pues con el populismo pasa algo similar, que es un término que de tanto usarlo, y de usarlo siempre para criticar al contrario, al final ha acabado perdiendo sus referencias originales. Por eso yo en el libro prefiero utilizar un término más neutro, que es el de fuerzas políticas o partidos anti establishment, porque lo que siempre tienen en común, al margen de su orientación ideológica, es una impugnación de los intermediarios existentes que están en el establishment, que son los partidos tradicionales o los medios tradicionales…
[El hiperliderazgo, ¿es una mala señal para la democracia?] Es una cuestión para la que yo no tengo respuesta. Yo creo que la razón por la que surgen los híper liderazgos es el descrédito que sufren los aparatos partidistas. Es como una reacción natural. Cuando los aparatos partidistas alejan a los ciudadanos de la política, lo que surge en su lugar son fenómenos de liderazgo muy fuertes. Y estos fenómenos de liderazgo, además, tienen una característica propia: no tratan tanto de representar intereses como hacían los partidos antiguos, sino que buscan establecer una identidad con los votantes, es decir, que el líder aparezca ante sus votantes como una encarnación de sus valores.”
Referencia web original: https://www.eldiario.es/politica/ignacio-sanchez-cuenca-nadie-confia-partidos-no-hemos-inventado-alternativa_1_8856552.html
¿Están en crisis nuestros modelos educativos? Debate en Espacio Público (16/03/2022): Cynthia Martinez Garid, Xavier Martínez Celorrio y Carmen Heredero de Pedro
Interesante debate de conclusiones sobre las aportaciones realizadas en Diario Público.
Referencia web original: https://youtu.be/TCinPXb-Qzk
ARTÍCULOS AJENOS DESTACADOS - AÑO 2021
Capitalismo y crisis ecológica: Una cuestión civilizatoria. Albert Recio Andreu, en ‘Revista de economía crítica’ (2º semestre de 2021) (pp. 49-54)
Un interesante ensayo sobre esta temática crucial para una alternativa transformadora realista y crítica. Expongo un amplio resumen:
“Mi hipótesis de trabajo es que la historia de las sociedades capitalistas está marcada por la combinación de tres procesos diferentes, aunque entrelazados, a veces enfrentados entre sí y a veces cómplices. Estos tres procesos son las propias instituciones y dinámicas de la economía capitalista, el desarrollo científico y tecnológico y las demandas democrático- igualitarias. Sin duda la primera, el capitalismo, es el elemento dominante, pero ni actúa en el vacío ni podemos dejar de analizar las dinámicas de los otros dos elementos…
Que el devenir de la ciencia ayude a construir racionalidad o, por el contrario, contribuya a reforzar el optimismo tecnológico que conduce al colapso no está decidido. Pero sugiero que la única vía para evitar que la ciencia no contribuya a reforzar las tendencias suicidas de la civilización actual pasa precisamente por defender su autonomía, por propiciar el debate racional, por fomentar un conocimiento científico interdisciplinar que ayude generar salidas y situar la gravedad de los problemas en su propia dimensión…
Estas demandas igualitarias tienen su punto débil en el hecho de no ser capaces de reconocer sus límites reales ni las condiciones medioambientales ni la jerárquica estructura social que requieren. Una sociedad igualitaria solo puede ser efectiva si basa su modo de vida en lo que podemos llamar "bienes comunistas" (aquellos de los que es posible disponer de forma sostenible para toda la población) y reconocer que hay otros bienes de los que no es posible garantizar una provisión universal y elaborar formas justas de racionamiento o acceso a los mismos. O dicho de otra forma, diferenciar entre necesidades básicas que pueden garantizarse, de lujos y caprichos a los que sólo se podrá acceder de forma restringida, y males sociales que deben evitarse. Esto vale también para el debate sobre la movilidad social donde el modelo organizativo que adopte cada sociedad restringe o amplía las posibilidades de la gente. Si el modelo es muy jerárquico es imposible garantizar un marco social igualitario y la igualdad de oportunidades se convierte en un trampantojo…
Uniendo los tres puntos anteriores considero que a la crisis ecológica hemos llegado claramente por la dinámica expansiva y depredadora de la economía capitalista, pero que la misma ha resultado en parte reforzada por el optimismo tecnológico emanado de la comunidad científica y por las demandas de los movimientos igualitarios formuladas en el contexto mental del progreso tecnológico y lo que podríamos llamar "el lujo democrático" alimentado por la publicidad. Esto sirve para entender la densidad de las fuerzas que impiden un giro radical en el modelo. No es sólo el puñado de grandes capitalistas cuyos intereses y privilegios están seriamente afectados si se adoptan políticas ecológicas duras. Es que ello choca también con una inmensa masa social cuya vida cotidiana quedaría alterada drásticamente…
La cuestión solo puede abordarse atendiendo a la complejidad de procesos que nos han conducido hasta aquí y que siguen operativos. Las denuncias pueden servir para generar sensibilidades, pero difícilmente para hacer frente a una crisis civilizatoria. Hacerle frente exige una enorme tarea que se puede realizar desde espacios diversos: trabajo científico, producción cultural, movimientos sociales, trabajo comunitario, acción política. Creo que también como economistas críticos hay un espacio de trabajo necesario que apunta a las tres cuestiones planteadas: el del análisis de las formas de interacción y organización económica que pueden favorecer un cambio, el del trabajo en la comunidad científica en aras a mejorar su interdisciplinaridad y su comprensión global de los procesos y el de generar reflexión que ayude a la construcción de un nuevo igualitarismo más comprensivo. Más allá de los eslóganes, lo que debemos aportar son buenas propuestas de cambio, algo que requiere un profundo y honesto trabajo de elaboración colectiva.”
Referencia web original:
http://www.revistaeconomiacritica.org/index.php/rec/article/view/576/551
Las nuevas caras de la derecha. Enzo Traverso (14/12/2021)
Un interesante ensayo sobre la particularidad ‘postfascista’ de la actual extrema derecha autoritaria y sus diferencias con el fascismo de entreguerras. Destaco varios párrafos:
“Esta es la señal de un retroceso, no de una derrota o una decadencia irreversible. Estamos en medio de un proceso de transición cuyos resultados aún son desconocidos y están abiertos: o bien un New Deal del siglo XXI, capaz de enfrentar el cambio climático y revertir las transformaciones producidas por cuarenta años de neoliberalismo, o un giro a la extrema derecha que arrojará a nuestro planeta a la catástrofe anunciada. En el contexto actual, los dos resultados son perfectamente posibles…
Tras varias décadas de políticas neoliberales, las clases dominantes han incrementado enormemente su riqueza y su poder, pero también han sufrido una significativa pérdida de legitimidad y de hegemonía cultural. Estas son las premisas para el ascenso del neo posfascismo: por un lado, la creciente «caída en el salvajismo» de las clases dominantes y, por otro, las extendidas tendencias autoritarias que su dominación engendra…
Desde este punto de vista, los nuevos movimientos de la derecha radical tienen una relación diferente tanto con la violencia como con la democracia. Si bien pretenden defender al «pueblo» contra las élites y restablecer el orden, no quieren crear un nuevo orden político. En Europa, están más interesados en hacer valer tendencias autoritarias y nacionalistas dentro de la Unión Europea que en destruir sus instituciones…
Los nuevos movimientos de extrema derecha carecen de todos esos pilares: son producto de una crisis de hegemonía que no puede compararse con el derrumbe europeo de la década de 1930; su radicalismo no incluye ni un asomo de «revolucionario», y su conservadurismo —una defensa de los valores y las culturas tradicionales, las «identidades nacionales» amenazadas y una respetabilidad burguesa opuesta a las «desviaciones» sexuales— está desprovista de la idea de futuridad que modeló de manera tan profunda las ideologías y utopías fascistas. Por eso, me parece más apropiado describirlos como posfascistas, no como neofascistas…
¿Esto significa que no existe un peligro fascista? De ningún modo. A decir verdad, si observamos el presente a través de un prisma histórico, no podemos descartar esa posibilidad. El impresionante ascenso de los movimientos, partidos y gobiernos de extrema derecha muestra con claridad que el fascismo puede convertirse en una alternativa. Pero aunque no cabe duda de que persiste la posibilidad de una nueva era posfascista, es importante señalar que la crisis económica desatada por la pandemia no la fortaleció. Así, la pretensión ultraderechista de encarnar una alternativa «antisistema» probablemente parezca menos convincente hoy en día que cinco años atrás. En última instancia, sin embargo, el futuro de los movimientos de extrema derecha no dependerá exclusivamente de su evolución interna, su orientación ideológica y sus decisiones estratégicas, ni tampoco del apoyo que puedan obtener de las élites globales. A fin de cuentas, dependerá de qué capacidad tenga la izquierda para delinear una alternativa.”
Referencia web original: https://jacobinlat.com/2021/12/14/las-nuevas-caras-de-la-derecha/
Aire fresco para el progresismo latinoamericano. Pablo Stefanoni (20/12/2021)
Una interpretación esperanzadora sobre la necesaria transformación social y democrática, con radicalidad al mismo tiempo que con alianzas complejas y un talante renovador y cívico. Selecciono varios párrafos:
“En el caso de Boric, pese a ser el candidato de una alianza a la izquierda de la Concertación, su programa está lejos de ser radical. Es, más bien, la expresión de un proyecto de justicia social de tipo socialdemócrata en un país donde, pese a los avances en términos de lucha contra la pobreza, perviven formas de desigualdad social –y jerarquías étnicas y de clase– inaceptables junto a la mercantilización de la vida social. Por otro lado, pese a que Kast se presentaba como un candidato de “orden”, todos sabían que el postulante de la derecha habría sido un presidente potencialmente desestabilizador, por su seguro enfrentamiento con la Convención Constitucional en funciones, pero también por la previsible resistencia en las calles. El “orden” en un país que, como se vio en la campaña y en la elevada participación electoral, sigue profundamente movilizado, rima con el cambio y no con los retrocesos conservadores que prometía Kast.
Más que a un radical, muchos en la izquierda consideran a Boric, de 35 años, como demasiado “amarillo”, la forma clásica para referirse a las izquierdas reformistas. Y gran parte de su éxito en la segunda vuelta fue haber podido captar el apoyo de la Democracia Cristiana y del Partido Socialista, incluido el de la expresidenta Michelle Bachelet, hoy Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que viajó a Santiago a votar y llamó, mediante un video, a votar por Boric. Como ocurrió con Podemos en España, el Frente Amplio (surgido de las movilizaciones estudiantiles) criticó duramente la transición post-dictadura, pero no podía ganar sin el apoyo de las fuerzas que la dirigieron (solo que, a diferencia de España, sí lograron dar el sorpasso frente a la vieja centroizquierda, al menos en la presidencia, no así en el Congreso). Y menos aún podría gobernar, una tarea cada vez más difícil en una América Latina revuelta…
Es posible que el posicionamiento del Frente Amplio en la Convención Constitucional, donde trabaja en coordinación con el PS y más que con el PC, anticipe algo de lo que viene: su lugar como pivote entre la izquierda del PC y la centroizquierda. En su campaña, Boric debió parecerse más a Bachelet que a Salvador Allende. Al final, el “reventón” no significó un giro hacia la izquierda tradicional ni añoranza hacia el pasado, y por eso el desafío del nuevo presidente será poder llevar adelante las banderas de transformación social, sobre todo la de un país más justo, pero sin sobreactuación…
Pero esta “segunda ola” es mucho más heterogénea que la primera y, en general, de menor intensidad programática. Frente a una izquierda latinoamericana desgastada después de la primera “marea rosa”, desde un país como Chile –más institucionalizado que otros en la región–, quizás Boric pueda mostrar una vía democrática radical e igualitaria capaz de construir instituciones de bienestar más sólidas (una agenda que tomó una nueva dimensión en la pandemia). Pero también puede significar aire fresco en términos de principios: el “populismo de izquierda” en la región terminó por quedar pegado a la decadencia política y moral del proyecto bolivariano. Y Boric tiene el desafío de mostrar que se puede avanzar en el campo social sin deteriorar la cultura cívica.”
Referencia web original: https://ctxt.es/es/20211201/Politica/38192/elecciones-chile-ganador-boric-kast-pablo-stefanoni-nuso.htm
El poder crudo y el poder cocido (II). Boaventura de Sousa Santos (20/11/2021)
Segunda parte del interesante ensayo del prestigioso sociólogo portugués donde trata la hiperdiscrepancia entre principios y prácticas en varios campos: La recomposición geopolítica a nivel mundial con la emergencia de China frente a EEUU, Occidente en la nueva guerra fría; El crecimiento global de la extrema derecha; La lucha global contra la corrupción, instrumentalizada por los grandes poderes económicos multinacionales para imponer sus privilegios; la captura de bienes públicos, comunes o globales por parte de actores privados, y la conclusión de la ampliación del poder crudo (autoritario) frente a la democracia liberal. Selecciono los dos párrafos finales sobre esto último:
La prevalencia actual del poder crudo trae consigo un pésimo presagio y un enorme desafío para la democracia liberal. En la raíz del poder crudo contemporáneo están el neoliberalismo y la extrema derecha, una mezcla tóxica que está llegando al núcleo mismo de la democracia liberal, los derechos civiles y políticos, después de haber reducido al mínimo la protección social y los derechos sociales. Es un proceso de destrucción de la democracia, a veces lento y otras rápido, que va inyectando componentes y lógicas dictatoriales en la práctica concreta de los regímenes democráticos. Está surgiendo un nuevo tipo de régimen político, un régimen híbrido que combina discursos y prácticas dictatoriales (apología de la violencia, creación caótica y oportunista de enemigos, insulto impune a los órganos soberanos electos, desobediencia activa de las decisiones judiciales, llamado a la intervención golpista de las Fuerzas Armadas) con prácticas democráticas. ¿Un monstruo? Una cosa es cierta: la democracia liberal no es la democracia real, pero es una condición necesaria (aunque no suficiente) para lograr la democracia real.”
“La prevalencia y la mayor visibilidad del poder crudo sobre el poder cocido –el creciente llamado a la eliminación del enemigo interno y la hiperdiscrepancia entre principios y prácticas– representa un desafío decisivo para la democracia. La democracia liberal siempre fue una de las expresiones fundamentales del poder cocido en las sociedades capitalistas, colonialistas y patriarcales. Por eso la democracia liberal se redujo al espacio público, dejando todos los demás espacios de relaciones sociales, como la familia, la comunidad, los negocios, el mercado y las relaciones internacionales, en manos del poder más o menos despótico del más fuerte, lo que llamé fascismo social. De ahí mi conclusión de que mientras existan el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado, estamos condenados a vivir en sociedades políticamente democráticas y socialmente fascistas. Sin embargo, se debe tener en cuenta que, aunque limitada, la democracia liberal no es una ilusión. Especialmente en los últimos cien años, la existencia de la democracia en el espacio político ha permitido la adopción de políticas públicas en materia de protección social (salud, educación, bienestar público) y derechos laborales, sociales y culturales que se tradujeron en importantes conquistas y mejoras concretas en la vida de las clases populares y grupos sociales sometidos a la dominación capitalista, racista y sexista. En otras palabras, en su mejor expresión, la democracia liberal ha hecho posible disminuir la brutalidad del poder crudo del fascismo social.
Referencia web original: https://blogs.publico.es/espejos-extranos/2021/11/21/el-poder-crudo-y-el-poder-cocido-ii/
Horizonte 2023: territorialidad, política y Estado. Xavier Domènech (7/10/2021)
Interesante y acertada reflexión sobre las perspectivas políticas deseables, aun con la incomodidad del PSOE al haberse frustrado la posibilidad de su acuerdo por el centro con el hundido Ciudadanos y tener que contar necesariamente con Unidas Podemos y sus aliados (con la nueva convergencia que resulte y su liderazgo), así como con los nacionalismos de izquierda. La disputa vendrá, a partir del equilibrio político-representativo resultante, sobre el alcance de esa agenda social, democrática y de articulación de la plurinacionalidad. Destaco esa opción:
“En la segunda posible opción, las fuerzas implicadas en las alianzas con el PSOE, construyen una agenda común y compartida. Una agenda que, más allá de la mera reivindicación y del horizonte de resistencia, se transforma en un horizonte de transformación compartido. Éste afecta tanto al modelo social y económico, como al territorial y plurinacional y a la propia conformación del Estado (una agenda de este tipo no es posible sin la modificación, por la misma mayoría absoluta que puede dar una investidura en primera vuelta, de leyes orgánicas como las del Poder Judicial, Financiación, del Tribunal Constitucional, de referéndums, etc., y la producción de nuevas).
En este caso, las mutuas debilidades –producidas por la fragmentación que tiene como único polo central la capacidad de negociación con el PSOE– devienen fortaleza conjunta con capacidad de desborde. Evidentemente los distintos proyectos políticos implicados en este proceso no consuman, por su misma diversidad, sus objetivos últimos, pero les dan una mayor condición de posibilidad y, sobre todo, muestran la capacidad de transformar la vida de las mayorías. Es un paso de la reivindicación a la propuesta global, de sufrir el Estado a transformarlo, de la subordinación ante el mismo a su dirección, pero, sobre todo, es el único paso que asegura a la larga que no gobiernen, no el Estado, sino nuestras vidas, las versiones más extremas de las derechas. Al final sólo se resiste avanzando.”
Referencia web original: https://blogs.publico.es/dominiopublico/40195/horizonte-2023-territorialidad-politica-y-estado/
“El neoliberalismo como filosofía hegemónica está muerto: sigue en el poder, pero ya no tiene credibilidad”. Nancy Fraser (27/09/2021)
Interesante entrevista, a destacar el carácter de la crisis social, económica y, sobre todo, de legitimidad del capitalismo, la importancia de la reproducción social y los cuidados, los cambios en las clases trabajadoras y una alianza transformadora diferenciada del liberalismo. Selecciono varias respuestas:
“Y lo que acompañó a la desinversión estatal fue la privatización. Además, una vez destruidas las infraestructuras públicas, los gobernantes transfirieron funciones sanitarias vitales a proveedores y aseguradoras, empresas farmacéuticas y fabricantes con ánimo de lucro. Estas empresas ahora controlan parte de esas capacidades, incluyendo la mano de obra y las materias primas, la maquinaria y las instalaciones de producción, las cadenas de suministro y la propiedad intelectual, las instituciones de investigación y el personal. Y centrados únicamente en sus beneficios y en el precio de sus acciones, les importa muy poco el interés público. Los resultados son trágicos, pero no sorprendentes. Un sistema social que somete los asuntos de la vida y la muerte a la “ley del valor” estaba estructuralmente preparado desde el principio para abandonar a millones de personas a su suerte frente al COVID-19…
En general, el COVID es una tormenta perfecta de irracionalidad e injusticia capitalista. Al aumentar los defectos inherentes al sistema hasta el punto de ruptura, hace brillar un rayo de luz punzante sobre todas las contradicciones estructurales de nuestra sociedad. Sacándolas de las sombras y mostrándolas a la luz, la pandemia revela el impulso inherente del capital de canibalizar la naturaleza hasta el mismo borde de la conflagración planetaria; de desviar nuestras capacidades de las labores verdaderamente esenciales de la reproducción social; de eviscerar el poder público al punto de no poder resolver los problemas que el sistema genera; de alimentarse de la riqueza y la salud cada vez menores de las personas racializadas; de no sólo explotar, sino también expropiar, a la clase trabajadora. No podríamos pedir una mejor lección de teoría social…
Está claro, pues, que las tareas de cuidado se intersectan con la organización del mercado laboral, la economía política, el cuidado social y las prestaciones del Estado. El problema principal es que la sociedad capitalista alberga una profunda tendencia a aprovecharse de la gratuidad del trabajo de cuidados, a canibalizar las capacidades de cuidados y a la repleción de las mismas. Esto aplica al capitalismo en general. Sin embargo, el actual capitalismo neoliberal es especialmente predatorio en este aspecto. Y la pandemia dejó en claro cuán importante es el trabajo de cuidados, cuánto lo necesitamos y cuán irracional es vivir en una sociedad que no lo valora…
Creo que tenemos un margen de acción, si no nos conformamos sólo con la política de reconocimiento. Hay que dejar de lado la cultura de la cancelación y las microagresiones. Sirven como proteína para la derecha. Hay que enfocarse en la estructura, en las instituciones, en las demandas y luchas que pueden realmente mejorar la vida en lo material para la clase trabajadora. Hay una oportunidad ahí.”
Referencia web original: https://rebelion.org/el-neoliberalismo-como-filosofia-hegemonica-esta-muerto-sigue-en-el-poder-pero-ya-no-tiene-credibilidad/
Occidente y sus delirios coloniales: el desastre de Afganistán se veía venir. Pankaj Mishra (29/08/2021)
Una crítica profunda y realista de este ensayista angloindio sobre los errores estratégicos e intelectuales de las élites occidentales. Selecciono varios párrafos:
“Las críticas a la retirada del ejército estadounidense delatan los delirios de grandeza alimentados desde hace tiempo y aún vivos en Londres, Nueva York y Washington DC y hacen pensar que la verdadera amenaza para la seguridad y la credibilidad de Occidente no está en lo que suceda en las zonas rurales afganas, sino en las disfunciones políticas e intelectuales en el mundo angloamericano, que nos han proporcionado, uno detrás de otro, los fracasos militares en Afganistán, Irak y otros países, la crisis financiera, el Brexit y Trump…
Las escasas voces afganas que se oían procedían, casi en su totalidad, de una élite que trataba de sustituir a los talibanes, gente que después se hizo tristemente famosa por su extraordinario nivel de corrupción e incompetencia. En mis propios artículos para publicaciones estadounidenses, sentía las presiones de mis jefes para que no me apartara demasiado del consenso nacional sobre la idea de que los estadounidenses estaban impulsando la democracia y liberando a los afganos, sobre todo a las mujeres, de sus crueles opresores. Esa falsa ilusión convirtió la guerra de Afganistán en un gran fiasco intelectual: un fracaso crucial que plantó la semilla de todos los demás fracasos —diplomáticos, militares y políticos— en Irak y otros países, redujo drásticamente el poder y la influencia de Europa y Estados Unidos en el mundo y regaló enormes ventajas estratégicas y geopolíticas a países como Irán, Rusia, China y Turquía…
Hoy parece innegable que fue una locura extraordinaria vincular el prestigio, la seguridad y la credibilidad de Occidente a la alucinación de un poder largamente desaparecido, unas guerras neoimperialistas y unas cruzadas humanitarias. Porque ni las jerarquías raciales y geopolíticas ni las tecnologías militares creadas por europeos y norteamericanos blancos cuando colonizaron el mundo en el siglo XIX se pueden reproducir en el XXI. No cabe duda de que la reaparición de los brutales talibanes, con sus turbantes negros y sus largas barbas, alimentará una fantasía masculina sobre el justo combate de Occidente contra unos nativos atrasados e intransigentes. “La resistencia acaba de comenzar”, tuiteó Bernard-Henri Lévy la semana pasada. Pero lo más urgente es salvar, a Occidente y a los afganos, de los locos quijotescos del imperialismo.”
Referencia web original: https://elpais.com/ideas/2021-08-29/occidente-y-sus-delirios-coloniales-el-desastre-de-afganistan-se-veia-venir.html
Individuo y orden social en los comienzos de la modernidad: consideraciones sobre la categoría de individuo a propósito de la obra póstuma de Andrés Bilbao “Individuo y orden social”. Carlos Prieto (26/08/2021)
Ensayo valorativo (13 pp.) sobre este sugerente sociólogo en una temática que ha adquirido nueva relevancia en esta modernidad tardía y sobre la que hay que profundizar. Transcribo su resumen introductorio y un párrafo significativo:
“El artículo tiene un doble objetivo. Por un lado, quiere participar en la vieja disputa acerca del papel que ha jugado la categoría del ser humano entendido como individuo en la construcción del orden social de la modernidad. Y, por otro, el de hacerlo a partir de las aportaciones de Andrés Bilbao sobre el tema tal y como se recogen en su obra póstuma. Con el fin de desentrañar todo su sentido contrastamos sus ideas con las del antropólogo francés Louis Dumont y extraemos de esa comparación algunas conclusiones de interés. Un mejor conocimiento de los orígenes del orden social moderno redunda siempre en un mejor conocimiento de los problemas del presente…
Vistas así las cosas, los pilares con los que, según los pensadores de los siglos XVII y XVIII europeos, se construye (o debe construirse) el (nuevo) orden social no sería sólo el individuo (o, para ser más precisos, una determinada forma de concebirlo; un ser humano libre, autónomo, independiente y egoísta) sino, junto con él, la actividad de trabajo y el espacio societal de la economía del mercado como gran instancia social de coordinación. No un pilar, sino tres y los tres necesariamente conectados. Y los tres pensados y concebidos como entidades estrictamente nuevas: tanto el individuo como el trabajo y la economía de mercado.”
Referencia web original: https://revistas.ucm.es/index.php/CRLA/article/view/72830/4564456558059
El feminismo se ha vuelto feo: ¿qué está pasando? II. Nuria Alabao (9/07/2021)
Segunda parte del interesante ensayo sobre las divisiones en el feminismo y su apuesta por un feminismo ‘de clase’, crítico al feminismo institucional representado por el PSOE que ha utilizado una posición abolicionista de la prostitución (influyente en Unidas Podemos) y contra los derechos de las personas trans (en confrontación inicial con UP y los colectivos LGTBI que han vencido con su nueva ley). La pugna desatada por ese feminismo institucional socialista buscaría dividir el movimiento de base y mantener su prevalencia político-cultural, con su punitivismo y su puritanismo, así como sus privilegios en la representación institucional, académica y mediática.
Además, pretendería aislar al feminismo transformador e interseccional, mayoritario en la movilización social de estos años, frente al conservadurismo sociocultural, por la igualdad social, contra la violencia machista y por la libertad para desarrollar las opciones sexuales y de género. Esa estrategia de sectarismo, prepotencia y fanatismo ha generado perplejidad y debilitamiento del movimiento feminista y su capacidad unitaria, expresiva y movilizadora, pero estaría condenada al fracaso (el cese de la Vicepresidenta Calvo es sintomático) por la persistencia de las desventajas de género y la propia articulación feminista transformadora.
Una última consideración. Se cita la etiqueta feminismo de clase (o anticapitalista) y se habla de las mujeres migrantes, pero se echa en falta la preocupación por la problemática más general de la mayoría popular de las mujeres por su discriminación, desigualdad y segregación en los campos económico-laboral y de reproducción vital, educativo y de cuidados, así como respecto de su estatus social, cultural y político-institucional, presentes en los 8 de marzo y mucha actividad de base y descentralizada. Particularmente afectan a las jóvenes precarizadas, sometidas a mayor sobresfuerzo y desventajas y con fuerte descontento (tal como recogen los últimos estudios demoscópicos), que es la base principal de las amplias movilizaciones feministas. Y una dinámica igualitaria-emancipadora en esos campos es fundamental para continuar la masividad de la activación feminista, consolidar su arraigo, superar los obstáculos divisivos y reafirmar un feminismo crítico, plural y unitario. Selecciono varios párrafos significativos:
“Del 15M y los movimientos de base también vendrá un feminismo que piensa que el orden de género atraviesa por igual a mujeres y personas LGTBIQ y que no se puede combatirlo sin atacar estas intersecciones –y sin vincularlas a un proyecto más amplio de transformación social–. A menudo se le llama “transfeminismo”. El debate sobre “el sujeto del feminismo” –presente desde hace más de 100 años– que ha estallado con la cuestión de la Ley Trans también apuntaba a la línea de flotación de ese feminismo de base más diverso y transformador. Pero ha quedado patente que la mayoría del feminismo está del lado de los derechos de las personas trans. El feminismo del PSOE ha perdido pie…
Por lo que sabemos de la nueva ley de trata que ha anunciado el PSOE, también estará concebida bajo ese marco contrario al consentimiento de las prostitutas y diseñada como herramienta para el control de las migraciones. Nada nuevo en el PSOE, pero ¿por qué Podemos se lanza a competir por ese espacio político? ¿Por qué el feminismo de Podemos se parece cada vez más al del PSOE? ¿Tiene que ver la influencia de una IU que siempre se ha declarado abolicionista? Es inevitable verlo como un error político. Primero, porque renuncia a sostenerse y construir su propio espacio político, y también porque apuesta por un feminismo de minorías. El abolicionismo puede parecer una postura mayoritaria en el feminismo –aunque también hay dudas sobre esto, probablemente solo son las más movilizadas y virulentas–. Pero sobre todo, el sentido común social camina en dirección contraria. Todas las encuestas sobre prostitución muestran recurrentemente una mayoría clara de personas –superior al 60%– a favor de descriminalizar el trabajo sexual. También, la mayoría de mujeres e incluso de votantes del PSOE.
Así, estos encendidos debates forman parte de la guerra interna de la izquierda institucional por tratar de representar al feminismo. Es una lucha por el poder y por los recursos del Estado. Pero también hay un intento de cierto feminismo institucional de división del movimiento para deshacerse de sus segmentos más subversivos, aquellos con demandas radicalizadas que cuestionan sus propias posiciones sociales. El objetivo: devolver a la marginalidad al feminismo de base que ha tenido enorme presencia pública con los grandes 8M y las huelgas feministas…
Por tanto, un feminismo favorable a los derechos de las trans y a la descriminalización del trabajo sexual; uno que no vea la sexualidad únicamente como ámbito de peligro sino de disfrute y de libertad; claramente antipunitivo y antidentitario; que no se apoye en censuras ni linchamientos puede parecer marginal, pero en realidad conecta mejor con la sociedad española. La cuestión de cómo cambiar las jerarquías sociales y repartir poder y recursos –de cómo construir un feminismo de clase– puede parecer quizás más ardua de articular o de explicar, pero sin ella no hay proyecto emancipatorio posible.”
Referencia web original: https://ctxt.es/es/20210701/Firmas/36605/feminismo-divisiones-punitivismo-trans-ley-libertad-sexual-ultraderecha-Nuria-Alabao.htm
La cultura como campo de batalla: una conversación con Enzo Traverso. Entrevista por Gustavo Hernández y Juan Mainer (27/06/2021)
Interesante entrevista desde la teoría crítica del conflicto social. Selecciono un párrafo de su introducción y varias respuestas sobre la recomposición de la izquierda, el feminismo, el giro posmoderno, los límites de Foucault o Bourdieu y su apuesta por los pensadores del conflicto:
“La obra del historiador italiano Enzo Traverso ha sido desde siempre motivo de atención e interés para una revista como Con-Ciencia Social, interesada en la crítica de la cultura y de las instituciones donde tiene lugar la difusión y apropiación selectiva de conocimiento. En el transcurso de esta conversación, Traverso aborda un amplio conjunto de temas muy presentes en su prolífica y comprometida trayectoria como científico social: hablamos de Memoria y de Historia, de la construcción y del papel de los intelectuales, de revisionismos historiográficos y usos públicos del pasado, de educación histórica, pero sobre todo se reflexiona sobre el presente, la melancolía y la necesidad de la utopía…
Es imposible hacer predicciones pero, repito, sería irresponsable pensar en términos de un optimismo ingenuo, y sería también improductivo pensar en términos de un pesimismo cósmico, como si ya hubiéramos perdido la batalla. Entonces, yo creo que el escenario está abierto y hay muchos síntomas que lo indican. La experiencia de España, precisamente, es que el proceso de recomposición de la izquierda y de construcción de una alternativa no es para nada un proceso lineal ¿verdad?, es la búsqueda de soluciones que fracasan, que hay que cambiar y eso transforma las ideas, los equipos políticos, las formas de organización. Bueno, lo que pasó recientemente en España indica que algo se está moviendo, es un proceso molecular de cambio. Lo que ocurre en EE.UU. también…
Bueno, Fraser y Federici plantean la cuestión de cómo reintegrar el feminismo en un proyecto de cambio global y desde este punto de vista, sí, yo creo que su contribución es muy interesante e importante…
De manera que el giro posmoderno podríamos decir que ha tenido consecuencias contradictorias y hay que sacar lo mejor de todo ello. Una idea de subjetividad que, desde mi punto de vista, hay que reintegrar en una forma de universalismo crítico en línea con el pensamiento de la tradición de la Ilustración radical y toda la historia del marxismo que surge y nace de ella. Pues hemos de olvidar que el marxismo es uno de los éxitos de la Ilustración radical. Yo estoy entre los que piensan que el postmodernismo no hay simplemente que rechazarlo como una forma de oscurantismo, hay que criticarlo, pero reconociendo que puede ser también fructífero y que muchas de las críticas que puede hacer el postmodernismo se dirige a una tradición de pensamiento, que es mi propia tradición de pensamiento, y que muchas de esas críticas son pertinentes. Estoy convencido de que se pueden utilizar. Ese es el acercamiento que hago, pero, bueno, en otras situaciones se pueden ver las cosas de una manera diferente… Pero, con el tiempo, he ido dándome cuenta y he aprendido —ahora que soy algo viejo— a ser desconfiado y disidente con respecto a todas las ortodoxias…
esde este punto de vista, una tradición de pensamiento que está representada por una tríada compuesta por Marx, Weber y Schmitt, los grandes pensadores de la violencia y del Estado, creo que es otra corriente que es mucho más pertinente que la idea de biopolítica de Foucault. El siglo XX es el siglo del biopoder y del triunfo de la biopolítica, pero es también el siglo del triunfo de la soberanía en el sentido más clásico de la palabra. Entonces, Foucault, es cierto, pertenece, cómo explicarlo, a mi taller, a mi caja de herramientas, pero con muchos otros. Ciertamente, la sociología del Estado de Pierre Bourdieu (dominación, nobleza de estado, campos, reproducción, etc.) puede ser utilizada de manera fructífera, pero en mi opinión no permite pensar profundamente los conflictos sociales y políticos, así tampoco, por ejemplo, los conceptos habermasianos de espacio público o de acción comunicativa. No son pensamientos útiles para analizar y explicar la guerra y la revolución. Para eso, en la posguerra, son más interesantes Carl Schmitt o Ernest Mandel, o Toni Negri y Mario Tronti o también Agamben. Cierto, son pensadores muy, muy diferentes, que no pertenecen a una misma escuela, pero todos son pensadores del conflicto. Creo que esta es la razón por la cual en mis trabajos de historia intelectual, Reinhart Koselleck me interesa, por ejemplo, más que la escuela de Cambridge (Pocock o Skinner).”
Referencia web original: https://conversacionsobrehistoria.info/2021/06/27/la-cultura-como-campo-de-batalla-una-conversacion-con-enzo-traverso/
La izquierda perpleja. Albert Recio (1/06/2021)
Un buen diagnóstico con propuestas transformadoras para debatir. Transcribo un amplio extracto:
“A la hora de entender los comportamientos sociales, de los que los electorales forman parte, considero útil partir de dos hipótesis complementarias. La primera es que el comportamiento real de la gente, de todos nosotros, se aleja de la presunta racionalidad basada en valorar pros y contras, en comprender los efectos de cada decisión y obrar en consecuencia. La segunda es que nuestros comportamientos están dominados por nuestras prácticas cotidianas y que éstas están, en gran parte, constreñidas por las estructuras sociales de las que participamos…
La vida de cada cual está influida poderosamente por nuestra experiencia individual, por la familia y el país en el que nacemos, por el barrio donde residimos, por nuestra experiencia educativa, por la información y el adoctrinamiento que recibimos; en definitiva, por nuestra socialización y nuestra esfera relacional. Todo ello es bastante obvio. Más complicado es entender cuáles son las estructuras dominantes en cada momento histórico, y en esto en la izquierda hay demasiada tendencia a retrotraerse a los análisis marxistas clásicos antes que a tratar de entender la realidad concreta del momento…
Todo este proceso de transformación social ha tenido lugar en un período en el que ha coincidido un importante cambio tecnológico que ha impactado en las formas de organización de la vida cotidiana, en la configuración espacial, en los procesos de socialización (el automóvil, el televisor, el móvil). Ha tenido lugar, al menos durante un tiempo, en un proceso en el que el crecimiento de los empleos “con formación” ha promovido la imagen de que el ascenso social era posible y la educación, su principal vía de acceso. Y ésta es la inercia sobre la que siguen manteniéndose las expectativas sociales de gran parte de la población…
Ni las estructuras sociales, ni la vida cotidiana ni los procesos de socialización son los de antaño, y la mayor parte de los cambios conspiran contra las tradiciones organizativas y sociales de la izquierda. La mayoría de las organizaciones políticas y sociales basan su existencia en un puñado de personas con convicciones fuertes (a veces se cuela algún trepa, aunque en la mayoría de las ocasiones dura lo que tarda en reconocer que ha escogido un mal lugar para hacer carrera), pero con pocos recursos. Tienen que hacer frente a potentes organizaciones privadas, con múltiples tentáculos, recursos, funcionarios o asesores bien pagados y presencia en los medios, y que cuentan, además, con un estructurado sistema de leyes y un aparato judicial que sirven para bloquear reformas que atenten contra alguno de sus intereses…
Es con estos condicionantes estructurales que hay que construir las políticas alternativas, siempre a la contra, y ello genera flaquezas, sesgos y errores. Jugamos un juego con recursos desiguales y reglas de juego sesgadas. Por esto lo normal es que los resultados electorales sean desfavorables y tan lentos los avances reales en materia de consolidación de derechos y mejoras sociales. Los triunfos de la izquierda suelen obedecer a situaciones críticas. Son más fogonazos en un momento adecuado que avances sostenidos. Las victorias de Podemos, las confluencias y los municipalistas en 2015-2017 obedecieron a una situación de crisis en la que había a la vez demandas de cambio, esperanzas sobrevaloradas y cabreos. Fueron un éxito (la única vez que quizá haya sentido que ganábamos algo sustancial fue el día en que Ada Colau obtuvo la alcaldía de Barcelona, sin desmerecer otras victorias parecidas en otras ciudades), pero este tipo de victorias son inestables porque se sustentan en pilares débiles, en una oleada de optimismo social que espera resultados vistosos a corto plazo, en un auge de la militancia con expectativas aún más exageradas (es el gran momento de los aspirantes y de los vendedores de soluciones ideales). Pero después del éxito llega la resaca, que adopta formas diversas: ilusiones que no se cumplen (muchas eran imposibles), protagonismos frustrados, luchas de poder que estaban larvadas y acaban emergiendo...
El ejercicio real del poder muestra también sus límites, que operan en muchas líneas: falta de cuadros preparados, dificultades para movilizar a una burocracia pública con sus tradiciones, sus prebendas y sus inercias, presiones de los poderes fácticos y de los oponentes políticos, campañas mediáticas devastadoras...
Todo conspira para que el paso de la izquierda por los espacios de poder sea breve, se genere desilusión, se produzcan roces y divisiones internas; para que estos períodos de auge sean tan solo esto, sustos que los de abajo conseguimos darles algunas veces a los poderosos… Dos años son poca cosa, pero hay que aprovecharlos para generar respuestas. Y ello requiere activar, conectar las diversas redes activistas, promover acciones que ayuden a mejorar la cultura política, social y ecológica de la población, generar redes que ayuden a generar buenos proyectos, formar cuadros...
Lo que siempre han sido tareas de la izquierda transformadora y que ahora devienen una necesidad urgente. Esto es lo que las bases tenemos la obligación de exigirles a quienes pretenden liderarnos.”
Referencia web original: http://www.mientrastanto.org/boletin-202/notas/la-izquierda-perpleja
El descontento movilizador: cultura y discursos sobre la política en un marco de crisis (2011-2013). María Jesús Funes; Ernesto Ganuza; Patricia García-Espín (ed.)
Interesante libro del CSIC (230 pp.), sobre el significado y el contexto del movimiento 15-M. Transcribo su resumen:
“En enero de 2020, tras varios años de elecciones generales recurrentes que denotaban una inestabilidad política inusual, se conforma el primer Gobierno de coalición de izquierdas desde la Transición. En la toma de posesión de algunos ministros se escucha un «sí se puede» que recordaba al tsunami de movilizaciones de 2011: el 15-M. Este libro nos traslada a aquellos años (2011-2013), no para estudiar el movimiento, sino para indagar qué ocurría en la sociedad española para que esta expresión de queja y reclamo político concitara un apoyo social sin precedentes. Mediante un estudio cualitativo, iniciado unos meses antes de los hechos y que termina dos años después, se analiza cómo vivía, pensaba y sentía la política la masa anónima que lo contempló desde la perplejidad, el entusiasmo o la preocupación. La conclusión da título al libro: se produjo un descontento movilizador, acontecimiento transformador con un intenso componente expresivo y un carácter performativo que evidencian el interés de estudiar la sociedad que lo produjo más allá de sus protagonistas y sus hechos. El libro comienza con un diagnóstico de situación intensamente crítico a partir del cual surgen propuestas políticas concretas asociadas a valores de justicia, ética y eficacia. El 15-M fue un revulsivo movilizador del descontento, pero también el signo de un descontento movilizador, descontento productivo y dinamizador cuyas claves culturales, sociales y políticas vertebran el libro. Los autores proponen el descontento movilizador como concepto teórico entendido como el conjunto de sentimientos y actitudes críticas hacia la actividad política dominante y su institucionalidad que, lejos de provocar pasividad, promueven la activación, una disposición positiva hacia formas variadas de actuación política. El empoderamiento de la población y un sentido de agencia y eficacia interna notables son los protagonistas, no solo del descontento, sino de la capacidad propositiva de las personas actuando plenamente como sujetos políticos.”
Referencia web original: https://editorial.csic.es/publicaciones/libros/13445/0/el-descontento-movilizador-cultura-y-discursos-sob.html
¿Capitalismo reformado? Comentario a dos planes. Albert Recio (1/05/2021)
Una reflexión crítica merecedora de una profunda deliberación para reorientar la política alternativa. Selecciono los párrafos finales:
“Comparadas con propuestas anteriores, éstas incluyen algunas buenas intenciones, aunque parece que en muchos casos tienen más que ver con necesidades de legitimación ante problemas que no se pueden esconder que con una reflexión profunda sobre su naturaleza. Las enormes y crecientes desigualdades sociales y la crisis ecológica, para mí las dos cuestiones centrales que debería abordar la política económica, difícilmente van a resolverse con lo planteado. En algunos casos pueden incluso empeorar, como en el de las infraestructuras inadecuadas, o en el del modelo del coche eléctrico y las zonas de baja emisión, o en el de la digitalización, que puede redundar en desigualdades diversas (lo de la brecha digital es sólo una parte del problema, y a menudo se puede convertir en otro motivo de estigmatización de los pobres). Siguen faltando una comprensión completa de los problemas ecológicos y una reflexión sobre los mecanismos que generan desigualdades profundas. Por ejemplo, nadie reconoce que en temas como el de los cuidados una parte de la indignidad de las condiciones laborales radica en unas políticas migratorias generadoras de exclusión (ni nadie repara en que estas mismas migraciones pueden facilitar la transición demográfica, pues la demografía se sigue pensando en clave local).
A corto plazo los ganadores van a ser, sin duda, los grandes grupos empresariales. No puede ser de otro modo, pues tienen el acceso a los mercados financieros, los conocimientos, la capacidad organizativa, las conexiones políticas y las ideas que van a funcionar. Posiblemente muchos de los proyectos ya estén pensados para cubrir sus demandas. El capitalismo es hoy una compleja trama de grandes organizaciones que interaccionan entre sí y con el Estado y que realmente tratan de conformar el mundo a sus intereses. Que a pesar de ello alguna de las cuestiones planteadas vayan en beneficio del conjunto depende de la capacidad de presión e influencia que podamos seguir ejerciendo desde movimientos sociales e instituciones diversas. Y ello va a ser esencial para conseguir que los elementos más interesantes de estas propuestas, como una reforma fiscal progresiva o del marco institucional de las relaciones laborales, puedan llegar a buen puerto.
Para la izquierda alternativa y para muchos movimientos sociales es fácil analizar estos planes, criticarlos duramente y decir que no son adecuados. Lo llevamos haciendo desde hace mucho tiempo. Ello refleja, a la vez, nuestra capacidad crítica y nuestra impotencia. Capacidad crítica porque, en efecto, estamos saturados de propuestas que incluyen bellos objetivos, pero que casi siempre los olvidan y en el peor de los casos los combaten. En el marco actual de hegemonía capitalista, en lo cultural y lo organizativo, con una conciencia ecológica e igualitaria débil, lo más probable es que las políticas tengan más de continuidad que de transformación. Y muchas de nuestras críticas son certeras y pertinentes. Sin embargo, refleja también nuestra impotencia para presentar proyectos que trasciendan estos límites. Los proyectos del poder no tienen ante sí propuestas serias y coherentes que planteen una transición social y ecológica aceptable. Somos organizativamente demasiado débiles, sin recursos suficientes, demasiado poco cooperativos para desarrollar estas propuestas, para popularizarlas, para tejer alianzas que trasciendan al pequeño mundo de la izquierda. No es culpa nuestra que seamos tan débiles; somos un reflejo de las desigualdades que engendra el sistema. Pero sí tenemos una responsabilidad que nos atañe, la de pensar que para tener alternativas, por provisionales que sean (un plan nunca se cumple como está previsto, es sobre todo una buena base de orientación), mucha gente tiene que cooperar para hallar propuestas satisfactorias. Sobran en nuestras filas los Peter Pan que se limitan a criticar las maldades del capitalismo esperando que caiga como fruta madura y sobran los aspirantes a montar su propio negociado en forma de movimiento social o político sectario.
Si en algo los planes que comento introducen alguna novedad aceptable es precisamente porque ha habido movimientos que llevan años presionando, haciendo propuestas, creando culturas que obligan a transformar las propias formulaciones dominantes. Lo que hace falta ahora es que estas iniciativas avancen en un proceso más intenso de elaboración colectiva y permitan imponer propuestas que vayan más allá de las pacatas y en parte erróneas de los planes actuales. Porque la crisis ecológica y la social seguirán estando ahí.”
Referencia web original: http://www.mientrastanto.org/boletin-201/notas/capitalismo-reformado-comentario-a-dos-planes
Feminismos en España en tiempos de pandemia: entre continuidades y mutaciones. María Martínez (abril, 2021)
Interesante ensayo (25 pp.) de esta profesora de Sociología en la UNED, publicado en el Anuario de Movimientos Sociales 2020 de la Fundación Betiko. Selecciono un párrafo explicativo del tema tratado:
“Tomando como punto de partida la manifestación del 8 de marzo de 2020 en Madrid analizaré, en primer lugar, las continuidades y mutaciones en el siempre presente debate sobre el sujeto del feminismo atendiendo particularmente a quienes son expulsadas de ese sujeto colectivo, así como en las posibles transformaciones en la identidad colectiva de este movimiento. En un segundo momento abordaré lo que llamo “profecía anunciada” que no es otra que la siguiente: la pandemia no ha hecho más que visibilizar, quizás, o hacer imposible de obviar, un tema sobre el que los feminismos llevan trabajando desde hace décadas, los cuidados. Pero más allá del debate concreto, quién cuida, quién es cuidado, mostraré como los feminismos ponen sobre la mesa una nueva reconfiguración social a partir de ese debate. Cerraré el texto con algunas reflexiones finales que buscan abrir más preguntas que respuestas pues la profecía no es mi práctica ni la de mi disciplina, la sociología, al menos no tal como yo la practico.”
Referencia web original: http://fundacionbetiko.org/wp-content/uploads/2021/03/anuario_2020_maria_martinez.pdf
Capitalismo esclerótico. Balance de dos décadas. Albert Recio (1/04/2021)
Una reflexión sugerente para tratar no solo las tendencias del capitalismo sino para abordar un marco interpretativo global que permita definir una alternativa estratégica para reestructurar la sociedad, la economía y la política. Destaco varios párrafos:
“Ambos problemas, el de las desigualdades y el de la crisis ecológica, han entrado en todas las agendas retóricas de las grandes instituciones internacionales y de gran parte de los partidos políticos. Incluso, el mundo de las grandes empresas presume de un giro estratégico hacia la sostenibilidad desarrollando una aparatosa política de pintar de verde sus políticas. El caso más espectacular es el de la industria petrolera, que anuncia un giro estratégico de inversiones en energías renovables y salida paulatina del negocio petrolero. Algo que parece más derivado de los problemas de rentabilidad de los nuevos yacimientos que de un convencimiento sobre la necesidad de un cambio radical de modelo. Mientras, la evidencia es tozuda y los problemas de desigualdad —en sus diversas dimensiones— y el deterioro ambiental prosiguen su marcha sin que se divisen en el horizonte propuestas reformistas fuertes que, cuando menos, inviertan esta dinámica suicida…
La cuestión crucial para el futuro es que esta emergencia [de China] es vista en términos de competencia “intercapitalista”, de rivalidad, lo que corre el peligro —ya palpable— de un reconocimiento de lo que en términos clásicos llamábamos competencia imperialista, con las graves secuelas del reforzamiento del militarismo, el patrioterismo y las tensiones de todo tipo. Las múltiples variantes de este conflicto (en el que Rusia recobra su parte de protagonismo) pueden no sólo desviarnos aún más de la búsqueda de soluciones efectivas a los problemas sustanciales, sino a la vez añadir otros nuevos en forma de peligros bélicos, guerras informáticas que colapsen parte de la vida social, desabastecimientos y abandono de poblaciones en peligro…
El drama de los refugiados, por ejemplo, se inscribe también en esta clave de rivalidad internacional que nunca ha dejado de existir y ahora corre peligro de renacer… Si evaluamos la economía mundial desde la óptica de las desigualdades y de la ecología, el balance es más que pesimista. En una sociedad que presume de un impresionante desarrollo tecnológico, que ha generado una cultura que habla de derechos universales y respeto, millones de personas viven en un permanente estado de inseguridad material y falta de derechos. Y esta inseguridad se está ampliando, en algunos aspectos, a nuevos sectores. Desde el punto de vista ambiental el balance aún es peor…
La izquierda, en sus muy diferentes versiones, sigue desaparecida. Ello no quiere decir que no haya propuestas sobre la mesa, pues las hay y en muy variados campos: la lucha contra las desigualdades, la defensa de servicios públicos universales, la necesidad de una reconversión ecológica de la sociedad, la reivindicación de la cooperación por encima de la competencia…
Son todos ellos temas que están ciertamente presentes en las propuestas y las prácticas de movimientos sociales y fuerzas de izquierda. Lo que no hay es un marco de referencia en el que situar un mínimo esbozo de como reestructurar la sociedad. Hay una buena capacidad de detectar dónde está el origen de muchos problemas, así como de denunciar sus efectos. Pero no de proponer una mínima guía de transición hacia un mundo deseable. Y es esta debilidad la que esteriliza muchas de las propuestas y la que permite seguir presentando como sensato el “modelo europeo”, cuando éste lleva años haciendo aguas y es todo menos una propuesta a la altura de una crisis civilizatoria. Casi nunca hay respuestas ante los que nos recuerda, de buena o mala fe, que los intentos de superar el capitalismo fueron un fracaso. Unas respuestas que exigirían tanto un buen análisis de las razones del fracaso como una reformulación de las alternativas que lo tuviera en cuenta. De los fracasos se aprende o se convierten en una experiencia paralizadora. Limitarse a denunciar los males del sistema y hablar de la necesidad de cambiarlo es sencillo. Pero puede resultar inútil si no hay una mínima idea de hacia donde se quiere ir y de que pasos dar.”
Referencia web original: http://www.mientrastanto.org/boletin-200/notas/capitalismo-esclerotico-balance-de-dos-decadas
Claves y propuestas sobre los cuidados. Carmen Heredero (30/03/2021)
Excelente estudio sobre la crisis de los cuidados y del sistema de reproducción social y vital del actual orden social que emplaza a su socialización y reparto equilibrado, con el refuerzo del Estado de bienestar y las políticas públicas. Selecciono varios párrafos:
“En definitiva, cuando hablamos del trabajo de cuidados estamos hablando verdaderamente del núcleo duro de la discriminación de las mujeres, de algo cuya responsabilidad está en la base de la estructura social que divide el trabajo según el sexo y en la base de la discriminación social femenina… Todo ello nos habla de la debilidad de nuestro estado del bienestar, que no ha sido capaz de atender a esta gran demanda de cuidados que ha originado la pandemia. Pero aún más, estamos ante una crisis que va más allá de los cuidados, pues pone en cuestión las bases mismas sobre las que se asienta este modelo social de capitalismo neoliberal patriarcal, que separa los ámbitos productivo y reproductivo, aprovechando para su beneficio el trabajo invisible e impagado de las mujeres en la esfera doméstica y que precariza las condiciones laborales de los sectores que se ocupan de los cuidados: frente al beneficio económico, las necesidades humanas no cuentan… El feminismo lleva años reclamando un sistema social que considere la vida en el centro. Es necesario, además, que consideremos a las personas como seres dependientes, vulnerables, que necesitan de cuidados en algún momento de su vida y que, por tanto, el cuidado es un asunto de responsabilidad social y ciudadana. Su resolución no puede recaer en exclusiva sobre las mujeres. Estos principios, que la actual crisis sanitaria se ha encargado de visibilizar y ratificar, deben marcarnos las alternativas sociales y las políticas públicas a acometer…”
Referencia web original: https://nuevatribuna.publico.es/articulo/sociedad/dependencia-claves-propuestas-trabajo-cuidados/20210330173425186192.html
Catalunya: seguimos en la noria. Albert Recio Andreu (25/02/2021)
Un interesante balance de las elecciones catalanas con las opciones de Govern y los retos para los Comuns. Selecciono esta última parte:
“Salir indemnes de esta situación va a ser complicado. La propuesta de un bloque de izquierdas que rompa la dinámica actual es justa pero poco viable. Sólo se sostiene durante el tiempo en que está pendiente la negociación del nuevo Gobierno, pero tiene poco recorrido. Aunque es cierto que en el Ayuntamiento de Barcelona funciona actualmente un pacto implícito entre el gobierno municipal Comuns-PSC y ERC que pacta con ellos muchas cosas, la Generalitat es otra cosa. Para el nacionalismo catalán tiene un papel simbólico que no tienen los gobiernos locales. Para cambiar la situación hace falta que haya movimientos más allá de los partidos. Que se genere un clima de opinión favorable al cambio que aunque sea modesto cambie los equilibrios de fuerzas. Y visto el reparto de espacios en Catalunya este equilibrio puede alterarse en dos sentidos: en conseguir que parte del electorado independentista apoye propuestas más sensatas y el de movilizar a una parte del electorado potencial de izquierdas que ahora opta por no participar.
Provocar este cambio no es tarea fácil. Ni puede asumirse solo desde una formación política. Exige una movilización social en la que participen muchos actores. Aunque en el campo político, el grupo de los Comuns debería ser un actor principal. Su propia composición interna y su ausencia de una elaboración política le ha impedido hacerlo. No fue capaz de hacer frente al “procés” y ofrecer un relato que se enfrentara al mismo y, al mismo tiempo, no cayera en la respuesta centralista, nacionalista española. Desmontar el” procés” exigía precisamente explicar a las propias bases del independentismo la falacia del proyecto. Y propugnar al mismo tiempo una reforma del Estado en clave federal. Ahora lo que hace falta es, además, canalizar esfuerzos sociales en hacer frente a la crisis social. En exigir un Govern que asuma una responsabilidad real y una acción eficiente. En abrir un debate social sobre las necesidades de cambio que exigen las diferentes crisis que nos afectan (y las que presumiblemente seguirán viniendo).
No es tarea fácil. Ni sobran los medios ni la gente activa. Ni las alternativas son sencillas. Los Comuns, además han minusvalorado o no han sabido articular una red de apoyos, diálogo y cooperación con una parte importante del tejido organizado que sostiene muchas movilizaciones y propuestas de cambio. Ni tiene una estructura orgánica adecuada. Pero si en este momento no son capaces de impulsar un mínimo cambio, seguiremos en la noria que rueda y rueda, condenados a ver como la situación se degrada a nuestro alrededor. Es un momento peligroso. Que exige que todas las personas, organizaciones que entendemos la necesidad de cambio estemos a la altura de la situación, sepamos buscar dinámicas transformadoras y dejemos de perdernos en las falsas pistas en las que tantas veces nos metemos la gente de izquierdas.”
Referencia web original: http://www.mientrastanto.org/boletin-199/notas/catalunya-seguimos-en-la-noria
Cómo los dogmas neoliberales están obstaculizando la resolución de la pandemia. Vicenç Navarro (3/02/2021)
Una crítica necesaria. Esos dogmas amparan los beneficios de los grupos oligopólicos y se están deslegitimando ante las mayorías sociales. Destaco un par de párrafos:
"Pero lo que el presidente de tal federación internacional olvida mencionar es que, además de utilizar el conocimiento básico que los Estados han financiado, esos mismos Estados ofrecen a las farmacéuticas un gran regalo al garantizarles el monopolio en la venta del producto durante muchos años, que pueden llegar hasta veinte, lo que les asegura unos beneficios astronómicos (los más elevados del sector empresarial de cualquier país).
Ahí está el origen de la escasez de vacunas. Es tan simple como esto. La propiedad intelectual, garantizada por los Estados y por las leyes del comercio internacional y sus agentes, es la que crea una escasez "artificial" de vacunas, lo cual genera unos beneficios astronómicos a costa de no tener suficientes vacunas para paliar las graves consecuencias de la pandemia y prevenir la muerte de millones de seres humanos…
Durante la II Guerra Mundial toda la producción industrial se orientó a la fabricación del material de guerra necesario. ¿Por qué no se hace ahora lo mismo? Si se forzara la producción masiva de tales vacunas por parte de las empresas farmacéuticas en todos los países o en grupos de países, se podría vacunar rápidamente a la población no solo de los países ricos, sino de todo el mundo. Como era predecible, la Unión Europea, desde su Parlamento hasta la Comisión Europea y sus otros órganos de gobierno (la mayoría gobernados por partidos conservadores y liberales), se ha opuesto a ello, pues es cautiva de sus dogmas, que ya han demostrado ser fallidos durante el período neoliberal y que, a pesar de su gran fracaso, continúa siendo dominantes en los establishments político-mediáticos a los dos lados del Atlántico Norte. Al menos en EEUU, la nueva administración federal del gobierno Biden, presionado por la comunidad científica (y por las fuerzas progresistas dirigidas por Bernie Sanders), están convocando La Ley De Producción De La Defensa del país (aprobada por el presidente Harry Truman), que obliga a toda la industria a ponerse al servicio de la defensa del país para producir el material necesario para prevenir y controlar la pandemia. La justificación para apelar a tal ley es que el bien común tiene que estar por encima de todos los intereses privados, exigiendo a la industria farmacéutica anteponer el bien común a sus intereses particulares. Lo mismo ocurre en cuanto a otros productos como las jeringuillas especiales y otros. Veremos si se lleva a cabo. Sería bueno que pasara lo mismo en Europa. Ni que decir tiene que las derechas de siempre –desde Trump hasta las derechas de España (incluyendo Catalunya)– acusan a los que quieren forzar dicha producción de "sociocomunistas". Pasa en todo el mundo. De ahí que la ciudadanía debería movilizarse para cuestionar tanto dogma que está haciendo tanto daño a la población. Animo a los lectores a que se organicen y envíen textos y cartas de protesta a tales instituciones, pues de poder hacerse sí que se puede. Lo que ocurre es que su dogmatismo y creencias les impiden verlo.”
Referencia web original: https://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2021/02/03/como-los-dogmas-neoliberales-estan-obstaculizando-la-resolucion-de-la-pandemia/
Multipartidismo parlamentario y pluripartidismo gubernamental. Vicisitudes del sistema de partidos del estado español (2015-2020). Roberto Rodríguez Guerra (diciembre 2020) (24 pp.)
Una excelente investigación académica. Señalo sus conclusiones:
“Como hemos ido señalando a lo largo de este trabajo, desde las generales de 1977 hasta el presente, el sistema de partidos del Estado español ha experimentado muy diversos cambios que permiten referirse al mismo como un sistema que, a través de diversos de ciclos políticos-electorales, ha transitado desde el pluripartidismo parlamentario de bipolaridad moderada (García Cotarelo y Bobillo, 1991) y bipartidismo gubernamental al multipartidismo parlamentario polarizado y pluripartidismo gubernamental. En ese tránsito ha quedado evidenciado que las diferencias entre los partidos tienen sus raíces tanto en razones ideológicas (el eje izquierda vs. derecha) como en fuentes étnico-culturales (el eje estatalismo/nacionalismo). Pero quisiera insistir aquí en la idea de que la inestabilidad del sistema se ha debido más a las diversas crisis socioeconómicas, a las crisis institucionales y a la corrupción, a los fuertes grados de polarización y enfrentamiento entre partidos y/o bloques ideopolíticos que a la propia fragmentación del mismo.
En todo caso no quisiera concluir este trabajo sin señalar que en este último ciclo político 2015-2019 hemos asistido a importantes fluctuaciones en los partidos y en el sistema de partidos: a) a la debacle del PSOE y a su relativa recuperación; b) a la hecatombe del PP y a su igualmente débil recuperación; c) al fin del pluripartidismo limitado y la consolidación del multipartidismo parlamentario; d) al fin del consenso en el centro y a la emergencia de fuertes grados de polarización y crispación política; e) a la fulgurante emergencia y a la relativa crisis de Podemos/UP; f ) al rápido ascenso de Ciudadanos y a su profunda crisis actual; g) a la emergencia y consolidación de Vox, así como a su posible estancamiento y retroceso; h) a la débil emergencia de Más País y a su incierto futuro; i) a sucesivos empates minoritarios entre los bloques de las derechas y de las izquierdas estatales; j) al fin del bipartidismo gubernamental y al inicio de un pluripartidismo gubernamental; y por último k), a la persistencia de unas fuerzas nacionalistas/regionalistas que no solo cuentan para formar gobiernos, sino que además han crecido en cuanto a representación e influencia política. En todo caso, si bien el sistema de partidos ha mostrado una amplia inestabilidad desde las generales de 2015 hasta las de noviembre de 2019 y si bien no cabe descartar posibles reajustes en su interior, estamos en un contexto en el que existen indicios que apuntan hacia el fortalecimiento y persistencia de un complejo y plural sistema de partidos marcado por el multipartidismo parlamentario y el pluripartidismo gubernamental, aunque nada permite sin embargo darlo por consolidado.”
Referencia web original: https://www.ull.es/revistas/index.php/atlantida/article/view/2013/1381
Next Generation a la española. Albert Recio (01/01/2021)
Un excelente diagnóstico sobre los riesgos y oportunidades de los planes de modernización económica, con una llamada para abordar una gestión pública, social y ecológica, realmente transformadora. Selecciono los párrafos finales:
“De hecho, podría pensarse que la participación del Gobierno en estas sociedades mixtas podría ser diferente de lo que realmente va a ser si hubiera una idea clara y un compromiso para alterar realmente la situación. Algo que seguramente pasaría por contar con gestores públicos con formación y capacidad para controlar el proceso, con regulaciones adecuadas que impidieran el poder abusivo característico de las actuales redes empresariales, con unidades de base organizadas como cooperativas u otras fórmulas de empresa no capitalista, con buenos sistemas de control de la gestión y de los efectos sociales y ecológicos… Y que debería situar los proyectos particulares en algún tipo de política que definiera prioridades y tuviera en cuenta factores distintos a los de rentabilidad financiera y crecimiento.
La única forma de impedir que los intereses privados impongan sus prioridades es que exista una fuerte demanda pública y social sobre lo que hay que hacer. Y esto exige una construcción que pasa no sólo por una buena generación de ideas (lo que requiere espacios de elaboración adecuados), sino también una importante presencia de movimientos sociales y activismos que presione en la buena dirección. Requiere también la existencia de marcos institucionales que favorezcan el debate social y el control. Y, hasta hoy, estos canales son insuficientes o suelen estar conformados de tal forma que dan un peso exagerado a las élites capitalistas y sus adláteres. Hay que luchar por establecer nuevos espacios de participación realmente deliberativos, de control. Un terreno donde hay mucho por recorrer en los diversos espacios de gestión pública y sobre lo que resulta imprescindible trabajar.
Es dudoso que las actuales políticas nos saquen de las diferentes crisis encadenadas en las que andamos metidos. La situación actual va a dejar mucha gente fuera a menos que los planes de reconversión no estén orientados hacia un modelo social inclusivo y ecológicamente orientado. Más bien parece que los planes se van a diseñar para potenciar unas pocas actividades y favorecer los intereses de los que se sepan colocar. Pero es tarea de la gente activista que se abran otras perspectivas. Y ello depende no sólo de su combatividad, sino también de la capacidad de entender las limitaciones y las oportunidades de las políticas actuales para introducir elementos de transformación.”
Referencia web original: http://www.mientrastanto.org/boletin-197/notas/next-generation-a-la-espanola
Artículos ajenos destacados - año 2020
Feminismos y sexualidad: placer y peligro, versus libertad y censura. De los debates (inacabados) de final de siglo hasta hoy. Ana Almirón Mengibar (10/12/2020) (25 pp.)
Excelente estudio académico publicado en RELIES: Revista para el Laboratorio Iberoamericano para el Estudio Sociohistórico de las Sexualidades (2020/4, pp. 272-296). Transcribo su resumen:
“El 11/09/2019 la Universidade da Coruña (UDC) suspende una jornada de debate sobre trabajo sexual al no poder garantizar su seguridad, dado el “fuerte rechazo, acoso y crueldad” recibidos, tras la polémica protagonizada por activistas abolicionistas bajo el hashtag #UniversidadSinProstitución, denunciando la iniciativa y afirmando que formaba parte de la estrategia del “lobby proxeneta”. Apenas un mes después, el 18/10/2019, 22 universidades de todo el estado hacen público un programa colectivo tratando de abrir un debate en libertad sobre trabajo sexual, bajo el hashtag #UniversidadSinCensura, que pudiera arrojar luz sobre ello, dando voz además, como algo fundamental, a las propias protagonistas. Debate en el que se inscribe este Monográfico. Un debate por tanto no solo académico, sino social y político, pero ni novedoso ni con un único punto de vista feminista al respecto, a lo largo de los casi cincuenta años de debates feministas de este país, desde sus inicios como movimiento social (años 70) hasta la actualidad, transitando entre el placer y el peligro hacia el reconocimiento de la diversidad y libertad sexual, contra la estigmatización, censura y prohibición de derechos. Debates feministas que hemos querido trasladar aquí, de forma obligatoriamente resumida, mostrando la pluralidad de ideas y propuestas, desde entonces hasta hoy, planteándonos finalmente cuales podrían ser los retos actuales del movimiento feminista, en un contexto de creciente conservadurismo estatal y global.”
Referencia web original: https://www.upo.es/revistas/index.php/relies/article/view/5112/4711
LA OTRA MIRADA. Compendio de percepciones sobre la migración en España y recomendaciones para el cambio de narrativas. Oxfam Intermón (noviembre 2020)
Un estudio muy interesante y detallado (32 pp.). Recojo una parte de su introducción:
“El contenido de este compendio se ha generado y recogido a través de un viaje que comenzó en 2017 y que ha recorrido períodos de investigación, análisis, formación, intercambio con diversos actores y experimentación en el campo de las narrativas para la justicia social.
El capítulo El mito de la polarización, identifica algunos patrones recurrentes en las creencias sobre la migración en distintas partes del mundo, revisando las conclusiones de los principales estudios europeos sobre percepciones y segmentación actitudinal, así como en el contenido del informe Si, pero no aquí, realizado por Oxfam sobre percepciones de la migración venezolana en Perú, Colombia y Ecuador.
El capítulo Percepciones sobre la migración en España expone, por primera vez, los resultados de los estudios y segmentaciones actitudinales de la ciudadanía en España, comisionados por Oxfam Intermón, que permiten comprender los miedos y valores que, con respecto a la migración, coexisten en la mayoría de las personas.
El análisis evolutivo de estas percepciones, entre 2017 y 2020, así como sus semejanzas con los resultados de los estudios europeos y con los realizados en Perú, Colombia y Ecuador, permiten extraer una serie de conclusiones y aprendizajes clave. En Aprendizajes clave, este documento se detiene en tres conclusiones principales que permiten conectar la comprensión sobre percepciones y perfiles derivada de los estudios actitudinales con su aplicabilidad para la construcción de narrativas alternativas para la justicia social.
Esta aplicabilidad se ilustra a través de recomendaciones concretas para propuestas comunicativas para el cambio de percepciones y la construcción de nuevos imaginarios, recogidas en el capítulo 5. Propuestas comunicativas para el cambio de narrativas.
Por último, las conclusiones de este compendio sintetizan los mensajes y recomendaciones clave a aplicar en las prácticas comunicativas que buscan devolver los términos del debate al campo de la evidencia, atendiendo a las preocupaciones y valores comunes.”
Referencia web original: https://cdn2.hubspot.net/hubfs/426027/Oxfam-Website/oi-informes/informe-la-otra-mirada-oxfam-intermon.pdf
“Ahora hay una batalla que es más partisana”: Xavier Domènech (23/11/2020)
Excelente y larga entrevista en la que el historiador y exlíder de En Comú Podem responde a cuestiones sobre Catalunya, la crisis del Régimen y la territorial, las soberanías y las tradiciones y los horizontes republicanos. Selecciono tres párrafos sobre la configuración de alianzas y sujetos:
“La hegemonía neoliberal se construyó con otros tipos de alianzas de clases, con otros principios. ¿Qué quiero decir? Que el Estado debería poder ser muy proactivo en generar nuevas políticas fiscales, nuevas políticas públicas, que vayan más allá de la protección social, pero eso necesita también la configuración de procesos y sujetos sociales. Hay una parte de la batalla de ahora que no es por alternativas de gobierno, que no se trata de que gobiernen las izquierdas y hagan unas políticas y las derechas hagan otras, porque, a veces, gobiernan las izquierdas y tampoco pueden cambiar tanto las políticas. Ahora hay una batalla que es más partisana. Hay una fase más bien de los años 40, en la II Guerra Mundial. Es más partisana en la configuración de nuevas realidades y de nuevas alianzas. Por tanto, estoy de acuerdo, se tiene que ser proactivo en los discursos, pero hay temas que son procesos más profundos que se tienen que producir también…
Y el tema de la clase es brutal. El lamento constante por la inexistencia o “debilidad” en el presente de la clase acaba convirtiendo esta clase en una “identidad”. De hecho, es irónico, gran parte de la reivindicación de este tipo de “obrerismo” se hace contra la extensión de las políticas de la identidad en la medida que se percibe que las mismas (es decir, la segmentación constante en diversos sujetos identitarios) han debilitado los “grandes” sujetos históricos de cambio, dividiéndolos (sean identidades nacionales, de género, de procedencia, etc.). Más allá de que la emergencia de estas identidades tiene que ver con condiciones reales de opresión, a pesar de que se quiera reducir su realidad a una operación neoliberal, lo más curiosa es que para atacar esta realidad se acaba convirtiendo la realidad de clase en una identidad más. No es que la realidad de clase no genere identidades obreras, que lo hace en diferentes fases históricas, es que la clase era y es una relación social que podía generar y convivir con diversas identidades cambiantes. Hay un libro de Seline Todd,El Pueblo, que es la historia de la clase obrera británica durante el siglo XX que es magnífico en este sentido. No hay ningún ejercicio de melancolía, ni ninguna construcción arquetípica en su obra donde muestra la clase obrera como un crisol de muchas realidades diversas y, de hecho, la grandeza de la relación de clase y conflicto de clase es cómo todo este crisol podía generar formas de identificación comunas y acciones sociales y políticas de transformación.
Es verdad que vivimos una época muy de políticas identitarias y que muchas veces cuando se apela a este ataque a las políticas identitarias no te das cuenta que lo estás haciendo desde la reclamación de una identidad y también la cosificación de algo que no era una identidad, que era otra cosa. Y entonces, a partir de esta imagen que estás buscando, dices que no hay conflicto de clases, no hay conciencia de clase y te lamentas, pero en realidad lo estás haciendo a partir de una imagen que tú tienes. Que, además, es de cómo debería ser esta clase y esta conciencia. ¡Igual sí que hay conflicto de clases! Lo que pasa es que se expresa de formas muy diferentes a las que tú buscas. Por eso, por ejemplo, ahora mismo leer a E. P. Thompson puede ser más interesante para entender el conflicto de clases actual en muchas cosas que leer a autores que te hablan de la clase obrera industrial del siglo XX, aunque esta también siga presente en nuestra realidad actual, porque Thompson se estaba enfrentando a un contexto, salvando todas las diferencias, comparable, por ejemplo, a aquel texto magnífico que era Lucha de clases sin clases.”
Referencia web original: https://debatspeldema.org/xavier-domenech-ahora-hay-una-batalla-que-es-mas-partisana/
EL ESTADO DE LA POBREZA. Seguimiento del indicador de pobreza y exclusión social en España 2008-2019. EAPN (octubre de 2020) (Informe completo, 244 pp.)
Informe exhaustivo sobre el estado y la evolución de la pobreza. Hay un Informe Ejecutivo de 28 pp. Selecciono varios datos:
“European Anti-Poverty Network (EAPN) es una Plataforma Europea de Entidades Sociales que trabajan y luchan contra la Pobreza y la Exclusión Social en los países miembros de la Unión Europea. La EAPN busca permitir que aquellas personas que sufren la pobreza y la exclusión social puedan ejercer sus derechos y deberes, así como romper con su aislamiento y situación, y tiene como objetivo principal situar ambas cuestiones en el centro de los debates políticos de la Unión Europea…
En primer lugar, como ya se venía anunciando en los últimos años, no solo no se cumplió el objetivo social especificado en la estrategia, sino que ni siquiera se consiguió recuperar la situación del punto de partida. A pesar de la evidente mejora de la tasa AROPE [En riesgo de pobreza y exclusión] y de sus tres componentes en los últimos cinco años, el indicador se quedó a 1,5 puntos porcentuales por encima del registrado el año de control especificado para la Estrategia (2008). En términos absolutos, si en el año 2008 había unos 10,8 millones de personas en AROPE, en 2019 hay 11,8 millones, lo que significa que, en lugar de reducir la tasa AROPE en 1,4 millones de personas, se incrementó en 1 millón de personas más….
En segundo lugar, los datos muestran que la recuperación macroeconómica proclamada a partir del año 2014 quedó lejos de alcanzar efectivamente a las personas…
La cuarta parte más pobre de la población ha perdido un 10,4 % de renta real y el resto ha perdido tres veces menos: entre el 2,2 % y el 3,8 % de renta real según el cuartil al que pertenezcan. En estas condiciones, no puede sorprender que la práctica totalidad de los indicadores no hayan recuperado las tasas que registraban en el año 2008…
En tercer lugar, lo más importante es lo que concierne al reparto de las consecuencias de la crisis económica. Por una parte, el fracaso de los objetivos asumidos en la estrategia EU 2020, redunda en un claro empeoramiento de las condiciones de vida de las personas más pobres y vulnerables, expresado principalmente en el aumento de las tasas de pobreza severa y de la brecha de pobreza, la tendencia al crecimiento de las diferencias basadas en el género y el incremento de la desigualdad territorial…
En este sentido, los datos muestran la incapacidad económica de un amplio porcentaje de población para afrontar una crisis de la envergadura que produce el coronavirus: llueve sobre mojado.”
Referencia web original: https://eapn.es/estadodepobreza/ARCHIVO/documentos/Informe_AROPE_2020_Xg35pbM.pdf
Liberar a las mujeres y mejorar el bienestar de las familias: el cuarto pilar del Estado del bienestar. Vicenç Navarro (5/10/2020)
Una propuesta ineludible. Destaco la necesidad de fortalecer el poder de las mujeres y el poder de las clases populares, así como la aportación del feminismo sobre la importancia de la economía y la política social de los cuidados:
“La dualidad de servicios privados para las clases pudientes, y públicos (siempre escasamente financiados) para las clases populares, caracteriza todos los servicios del Estado del Bienestar en España, desde el sistema sanitario y el sistema escolar hasta los servicios de ayuda a las familias, que son los más infrafinanciados. Ello es reflejo de que las clases pudientes tienen mucho poder, y las clases populares muy poco. Insisto, no es solo el poder de género, sino el poder de clase lo que explica el subdesarrollo de los servicios de ayuda a las familias. Hay que subrayar, pues, que el poder de las élites y clases dominantes es una de las causas, junto con el poder de género, que explica del subdesarrollo y subfinanciación de estos servicios del Cuarto Pilar del Estado del Bienestar. Esta es la realidad, ocultada en los principales fórums del establishment político-mediático del país…
EEUU se caracteriza precisamente por tener muchos movimientos reivindicativos autónomos, que no se relacionan entre ellos. Es el país de los movimientos sociales, cada uno en favor de una causa, sin formar parte de una causa común. Es más, hay competencia entre esos movimientos para recibir la atención del Estado federal. No hay un movimiento transversal que los una, como podría ser un movimiento socialista, tal y como ocurre en los países escandinavos. Es más, en el caso del movimiento feminista estadounidense, sus dirigentes suelen ser mujeres con estudios universitarios y de clase media-alta, que interpretan la liberación como la integración de las mujeres en la estructura de poder. El movimiento NOW, el principal movimiento feminista, es muy grande. Y, sin embargo, las mujeres en general y las mujeres trabajadoras en particular tienen muy poco poder. De ahí que los servicios públicos de ayuda a las familias sean muy escasos…
Una de las grandes contribuciones del movimiento feminista español ha sido el poner de relieve la gran importancia de la economía de los cuidados para determinar la calidad de vida y el bienestar de la gente, así como la eficiencia y eficacia de la economía. Esta economía de los cuidados es la economía de lo que hacen predominantemente (y de forma desproporcionada) las mujeres: cuidar a la gente. Pero, dentro de esta economía de los cuidados, hay que resaltar el gran déficit que existe en los servicios de ayuda a los miembros más vulnerables de las familias, que son las criaturas y las personas mayores."
Referencia web original: https://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2020/10/05/liberar-a-las-mujeres-y-mejorar-el-bienestar-de-las-familias-el-cuarto-pilar-del-estado-del-bienestar/
Las élites capitalistas españolas entre dos crisis. Albert Recio Andreu (28/10/2020)
Un clarificador ensayo (11 pp.) sobre los grupos de poder económico que mandan en España:
“Es perceptible que en cada fase de desarrollo, en cada periodo histórico existen sectores de capitalistas que representan los intereses hegemónicos del momento, que tratan de influir en las políticas bien directamente bien a través de apoyo a partidos políticos, medios de comunicación, centros de pensamiento, patrocinios… que sean útiles a sus intereses. Y es útil tratar de entender en cada momento cuales son los intereses dominantes, cuáles son sus estrategias y como tratan de influir en las dinámicas de desarrollo. Un análisis que ayuda a entender las dinámicas económicas en marcha y tratar de entender en qué medida responden a la influencia de estos grupos sociales hegemónicos. En las notas que siguen trataré de abordar tres cuestiones. En primer lugar, cómo se ha alterado el núcleo de estas élites en España tras la crisis de 2008. En segundo lugar, qué mutaciones ha tenido la estructura económica que favorezcan la formación de nuevas élites o la transformación de las viejas. Y en tercer lugar analizar qué mecanismos de influencia tienen, ilustrándolo en el caso de Barcelona…
La revisión de lo ocurrido los últimos diez años no cambia en lo fundamental la evaluación que hice anteriormente de las élites españolas. Estas se han adaptado con notable éxito al proceso de globalización optando por un modelo de especialización especialmente rentable para sus intereses. Un modelo en gran medida depredador y rentista. Una buena prueba de ello es que tras la crisis de 2008 el capitalismo español se rehízo en términos de producción mercantil y muy especialmente las clases pudientes han obtenido un notable avance en términos de su cuota de renta nacional. Por esto, en España han aumentado, a la vez, los ricos y los pobres. Es, sin embargo, un modelo de una enorme fragilidad en lo económico (muy dependiente del turismo), lo social (desigualdades, precariedad y pobreza) y en lo ecológico. La crisis de la Covid-19 ha mostrado todas sus carencias y la cuestión es ver si estas élites son capaces de maniobrar otra vez en favor de sus intereses o podemos entrar en un cambio sustancial de modelo que reduzca su poder. De ello depende el bienestar colectivo y la respuesta a la ya evidente crisis ambiental.”
Referencia web original: https://www.fuhem.es/papeles_articulo/las-elites-capitalistas-espanolas-entre-dos-crisis/
En el 80º aniversario de la muerte de Walter Benjamin. Diez tesis sobre su aportación a la Teoría crítica. Michael Löwy (23/09/2020)
Un comentario recordatorio del ilustre y poco reconocido pensador crítico. Selecciono un par de párrafos:
“Walter Benjamin forma parte de la Teoría crítica en sentido amplio, es decir, de esa corriente de pensamiento que se inspira en Karl Marx y que, a partir o en el entorno de la Escuela de Fráncfort, cuestiona no solo el poder de la burguesía, sino también los fundamentos de la racionalidad y de la civilización occidentales. Buen amigo de Theodor Adorno y Max Horkheimer, no cabe duda de que influyó en los escritos de ambos, sobre todo en la obra capital que es la Dialéctica de la Ilustración, donde encontramos numerosas ideas suyas e incluso, ocasionalmente, citas sin referencia a la fuente. Él también fue a su vez sensible a los principales temas de la Escuela de Fráncfort, pero se diferencia de ella por determinados rasgos que le son propios, y que constituyen su aportación específica a la Teoría crítica…
El pensamiento de Benjamin está profundamente arraigado en la tradición romántica alemana y en la cultura judía centroeuropea; responde a una coyuntura histórica precisa, la de la época de las guerras y revoluciones, entre 1914 y 1940. Sin embargo, los temas principales de su reflexión, y particularmente sus tesis Sobre el concepto de la historia, son de una asombrosa universalidad: nos proporcionan los instrumentos para comprender realidades culturales, fenómenos históricos, movimientos sociales en otros contextos, otros periodos, otros continentes.”
Referencia web original: https://vientosur.info/en-el-80o-aniversario-de-la-muerte-de-walter-benjamin-diez-tesis-sobre-su-aportacion-a-la-teoria-critica/
La segmentación laboral durante la recuperación económica: empleo atípico y rotación. Luis Cárdenas del Rey (septiembre 2020)
Un interesante estudio académico en el último número, 38(1)2020, de la revista Cuadernos de Relaciones Laborales de la UCM: Se ha intensificado la precariedad e inseguridad laboral, con mayor segmentación. Selecciono varios párrafos:
“De esta manera, el principal objetivo del trabajo es utilizar la teoría de la segmentación para explicar la evolución en el patrón de empleo, aportando evidencia sobre sus principales rasgos, y analizar cómo han cambiado las prácticas de gestión de la fuerza de trabajo en el empleo temporal tras las reformas laborales de 2010 y 2012.
La primera hipótesis a testar es si la introducción de esas políticas “flexibilizadoras” del mercado laboral han reducido la segmentación laboral y la inestabilidad, tal y como defendían sus proponentes y defensores (MEYSS, 2013) o, por el contrario, la reducción del empleo atípico se debió a factores coyunturales y se ha recuperado.
La segunda hipótesis que cabe plantear es si la flexibilización ha traído una mayor estabilidad (como se suele afirmar desde los planteamientos que identifican la dualidad con una excesiva rigidez contractual) o si, en realidad, han implicado un incremento de la rotación como consecuencia de una mayor intensidad en las prácticas de gestión de la fuerza de trabajo orientadas al uso de mano de obra “flexible” para ajustar las condiciones de la producción con menores costes y que se concentra en determinadas ocupaciones.
De confirmarse el aumento del empleo en figuras atípicas y una mayor rotación, existirá evidencia de que el impacto de las reformas laborales de 2010 y 2012 consistiría en haber propiciado un clima social en que las empresas tienen mayor influencia sobre la determinación de los salarios, la contratación y el despido, y la organización y contenido de los puestos de trabajo, y gracias a ese mayor control pueden imponer de forma más fácil un uso de la fuerza de trabajo en la teoría flexible y en la práctica inestable…
En conclusión, el perfil de la creación de empleo es claro, el empleo atípico tiene un fuerte carácter procíclico (crece en las expansiones y se reduce en las recesiones) y su tendencia es creciente. Asimismo, los cambios legislativos realizados en la última década no parecen ir asociados a una mejora de la estabilidad. Al contrario, en el período analizado (2006-2018) la rotación muestra haberse incrementado significativamente como consecuencia de una intensificación en las prácticas previas de gestión de la fuerza de trabajo en el segmento secundario.”
Referencia web original: https://revistas.ucm.es/index.php/CRLA/article/view/68871/4564456553372
Las contradicciones del capital y de los cuidados. Nancy Fraser (19/08/2020)
Interesante libro ‘Los talleres ocultos del capital: Un mapa para la izquierda’ (205 pp.) de esta ilustre feminista. Merece la pena su estudio y debate. Destaca la interacción entre la crisis de la producción y la de la reproducción social y de los cuidados. Apunta, en forma de interrogantes finales, a un cambio global del orden social bajo el objetivo de la emancipación en alianza con la protección social. Selecciono varios párrafos significativos del avance editorial del cap. 4 (pp. 74/91):
“Los cuidados, que comprenden tanto trabajo afectivo como material y a menudo se realizan sin remuneración, son indispensables para la sociedad. Sin ellos no podría haber cultura, ni economía, ni organización política. Ninguna sociedad que sistemáticamente debilite su reproducción social logra perdurar mucho. Hoy en día, sin embargo, una nueva forma de sociedad capitalista está haciendo exactamente eso. El resultado es una enorme crisis no solo de los cuidados, sino también de la reproducción social en su sentido más amplio.
La «crisis de los cuidados» es mejor interpretarla como una expresión más o menos aguda de las contradicciones sociorreproductivas del capitalismo financiarizado. Entiendo esta crisis como uno de los componentes de una «crisis general», que incluye también vectores económicos, ecológicos y políticos, que se entrecruzan y exacerban mutuamente. El aspecto de la reproducción social forma una dimensión importante de esta crisis general, pero a menudo queda olvidado en los actuales debates, que se centran principalmente en los peligros económicos o ecológicos. Este «separatismo crítico» es problemático; el aspecto social es tan fundamental en la crisis general que ninguno de los otros puede entenderse adecuadamente haciendo abstracción de él. Sin embargo, también puede afirmarse lo contrario. La crisis de la reproducción social no es un elemento independiente y no puede entenderse adecuadamente por sí sola. ¿Cómo deberíamos interpretarla, entonces? Yo sostengo que la «crisis de los cuidados» es mejor interpretarla como una expresión más o menos aguda de las contradicciones sociorreproductivas del capitalismo financiarizado. Esta formulación sugiere dos ideas. En primer lugar, las actuales tensiones a las que están sometidos los cuidados no son accidentales, sino que tienen unas profundas raíces sistémicas en la estructura de nuestro orden social, que yo denomino aquí capitalismo financiarizado. No obstante, y este es el segundo punto, la actual crisis de la reproducción social indica que hay algo podrido no solo en la actual forma financiarizada del capitalismo, sino en la sociedad capitalista per se… Los déficits de cuidados que experimentamos hoy son la forma que esta contradicción adopta en esta tercera fase, la más reciente, del desarrollo capitalista. Para desarrollar esta tesis, propongo explicar primero la contradicción social del capitalismo como tal, en su forma general. En segundo lugar, esbozo su evolución histórica en las dos fases anteriores del desarrollo capitalista. Por último, sugiero interpretar los «déficits de los cuidados» de hoy en día como expresiones de la contradicción social del capitalismo en su actual fase financiarizada…
Como cada uno de sus regímenes predecesores, el capitalismo financiarizado institucionaliza la división producción-reproducción sobre una determinada base de género. A diferencia de sus predecesores, sin embargo, su imaginario dominante es el individualismo liberal y la igualdad de género: las mujeres se consideran iguales a los hombres en todas las esferas y merecen igualdad de oportunidades para realizar sus talentos, también –quizá en especial– en la esfera de la producción. La reproducción, por el contrario, se percibe como un residuo retrógrado, un obstáculo que impide el avance en el camino hacia la liberación y del que, de un modo u otro, hay que prescindir. A pesar de su aura feminista, o quizá debido a ella, esta concepción ejemplifica la actual forma de contradicción social del capitalismo, que asume una nueva intensidad. Además de disminuir la provisión pública y atraer a las mujeres al trabajo asalariado, el capitalismo financiarizado ha reducido los salarios reales, aumentando así el número de horas de trabajo remunerado que cada hogar necesita para sostener a la familia y provocando una desesperada pelea por transferir el trabajo de cuidados a otros. Para llenar el «vacío de los cuidados», el régimen importa trabajadores migrantes de los países más pobres a los más ricos. Típicamente, son mujeres racializadas, a menudo de origen rural, de regiones pobres, las que asumen el trabajo reproductivo y de cuidados antes desempeñado por mujeres más privilegiadas. Pero para hacerlo, las migrantes deben transferir sus propias responsabilidades familiares y comunitarias a otras cuidadoras aún más pobres, que deben a su vez hacer lo mismo, y así sucesivamente, en «cadenas de cuidados globales» cada vez más largas. Lejos de cubrir el vacío de los cuidados, el resultado neto es desplazarlo de las familias más ricas a otras más pobres, del Norte global al Sur global…
Las luchas en torno a los límites referentes a la reproducción social son tan centrales para la actual coyuntura como las luchas de clase en el ámbito de la producción económica. Responden, sobre todo, a una «crisis de los cuidados», que tiene sus raíces en la dinámica estructural del capitalismo financiarizado. Globalizado e impulsado por la deuda, este capitalismo está expropiando sistemáticamente las capacidades disponibles para sostener las conexiones sociales. Proclamando el nuevo ideal de familia con dos proveedores, atrae a los movimientos de emancipación, que se unen con los defensores de la mercantilización para oponerse a los partidarios de la protección social, ahora cada vez más resentidos y chovinistas…
¿Qué sigue a todo ello en la actual coyuntura? ¿Son las actuales contradicciones del capitalismo financiarizado suficientemente graves como para considerarse una crisis general y deberíamos, por consiguiente, prever otra mutación de la sociedad capitalista? ¿Galvanizará la presente crisis luchas de suficiente amplitud y visión como para transformar el régimen actual? ¿Podría una nueva forma de feminismo socialista romper el idilio del movimiento feminista predominante con la mercantilización y, al mismo, tiempo forjar una nueva alianza entre la emancipación y la protección social? Y de ser así, ¿con qué fin? ¿Cómo podría reinventarse hoy la división entre reproducción y producción y qué puede sustituir a la familia de dos proveedores?...
La senda de su resolución solo puede avanzar mediante una profunda transformación estructural de este orden social. Lo que hace falta, ante todo, es superar el rapaz sometimiento de la reproducción a la producción que tiene lugar en el capitalismo financiarizado, pero esta vez sin sacrificar ni la emancipación ni la protección social. Esto, a su vez, exige reinventar la distinción entre producción y reproducción y reimaginar el orden de género. Queda por ver si el resultado de todo ello será compatible con el capitalismo.”
Referencia web original: https://ctxt.es/es/20200801/Firmas/31887/Nancy-Fraser-covid-capitalismo-crisis-feminismo-socialismo.htm
Acceso al libro en abierto y PDF:https://www.traficantes.net/sites/default/files/pdfs/PC_21_Talleres%20ocultos_web_baja_0.pdf
El Trabajo Social necesita laicizarse, repoetizarse y repolitizarse. Luis Nogués Sáez (julio) Cuadernos de Trabajo Social 33 (2) 2020
Interesante entrevista sobre la problemática de los servicios sociales, con una crítica a la estrategia dominante neoliberal-tecnocrática-moralizadora. Un matiz es que no comparte el papel de la solidaridad o la reciprocidad como fundamento respecto del Estado de bienestar, las políticas sociales y de garantía de rentas, al menos por la alusión que hace a mi posición que, irónicamente, asimila a ‘teoría perfecta, equilibrada, moderada, intachable’. Destaco un párrafo:
“Si algo descubrí en el tiempo que formé parte del Área es que cualquier transformación de los servicios sociales pasa por llevar a cabo profundos cambios de la mentalidad de los trabajadores sociales, para lo cual es preciso empezar por comprender la estrategia que utiliza el neoliberalismo a la hora de gestionar la desigualdad social, y el papel asignado a los profesionales de la intervención social. Hay quien piensa que el neoliberalismo se ha humanizado y que ha abandonado sus intervenciones moralizadoras y disciplinadoras, pero no: simplemente ha optado por utilizar la técnica de camuflaje del calamar, ha incorporado el mundo de los afectos, de lo íntimo, de la comunión moral. Propone desplegar, simultáneamente y en paralelo, una doble lógica: un modo de gestión más objetiva, despersonalizada, modelizada y burocrática que articula una práctica de orden y coerción, y una segunda lógica personalizada, próxima, de hacerse cargo del desborde afectivo-emocional de los usuarios, creando un vínculo cariñoso que articula una práctica de cuidado y empatía individualizadora.”
Referencia web original: https://revistas.ucm.es/index.php/CUTS/article/view/69949/4564456553921
Elementos esenciales pero olvidados de la reconstrucción social y económica. Vicenç Navarro (22/06/2020)
Síntesis del informe presentado a la Comisión parlamentaria para la Reconstrucción Social y Económica. Extraigo un párrafo:
“Existe la necesidad de, además de corregir el enorme déficit de gasto público que creó los déficits de recursos en las áreas sanitarias y sociales (repito, y que explica, en parte, la elevada mortalidad por coronavirus en España), ayudar a que estos servicios estimulen la economía. Para ello, lo primero que se debería hacer es invertir en el sector social para llegar al promedio de la UE-15, lo cual, como ya hemos indicado, supondría un aumento de alrededor de 49.300 millones de euros en todos los servicios públicos del Estado del Bienestar (80.500 millones para alcanzar la inversión sueca). En realidad, este aumento debería incluir la creación de algo más de tres millones de puestos de trabajo en las distintas áreas de los servicios públicos y en distintas formas de contratación. Ello implicaría un aumento muy notable del sector público (poco desarrollado en nuestro país), el cual debería ser priorizado en las inversiones para la reconstrucción social y económica del país.”
Referencia web original: https://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2020/06/22/elementos-esenciales-pero-olvidados-de-la-reconstruccion-social-y-economica/
Ver el Informe completo coordinado porVicenç NavarroyMaría Pazos(62 pp.):https://www.upf.edu/documents/3943251/0/informe+-+4%c2%ba+pilar+del+estado+del+bienestar/80828c07-ae14-8419-2225-f18c2744fb93
La “nueva” normalidad no puede ser una “nueva” precariedad. Joan Benach, Ramon Alòs y Pere Jódar (18/05/2020)
Un argumentado alegato contra la precariedad pasada, presente y futura, vestida de nueva normalidad. Selecciono varios párrafos:
“A finales de los años 70 del siglo pasado, sin embargo, las elites, las clases opulentas y sus organismos internacionales (OMC, FMI, BM, OCDE) optaron por globalizar, financiarizar y flexibilizar economías y trabajos. Ello implicó, por una parte, pérdida de soberanía de los países frente a las grandes multinacionales y financieras y, por otra, desocupación y precariedad. Presentando la precariedad como “solución” a la desocupación, han ido extendiendo ambas. Una estrategia de hegemonía política perfecta para defender sus privilegios e intereses. El hambre, penuria y deudas, junto a la presión ejercida sobre los sindicatos, y la “destrucción” del derecho y la protección al trabajo, han sido factores esenciales para que la población tuviera que aceptar trabajar por un menor salario, con mayor dependencia y mayor vulnerabilidad. Desde entonces, la desregulación y la flexibilidad promovida por las agencias internacionales y las políticas neoliberales abrazan nuestras vidas, hogares y familias. Durante un cuarto de siglo, gota a gota, la aprobación de decenas de reformas laborales fue degradando y precarizando las condiciones de empleo y trabajo en España, un proceso que se acrecentó con las políticas austericidas y reformas implantadas tras el shock de la crisis de 2008…
La lógica del tiempo y el espacio fordista se disuelve: se debe estar disponible para trabajar en cualquier lugar y momento y surgen nuevas formas de precariedad, disciplina y dependencia. Aparecen nuevas formas de gestión basadas en la disciplina del pago por tareas, proyectos, objetivos y resultados. La precarización se hace ubicua, afecta la situación laboral-contractual y la trayectoria laboral, mientras genera vulnerabilidad y desprotección. El empleo precario, inestable, inseguro, con derechos y protecciones limitados, borra la frontera entre situaciones de empleo (fijo, temporal, a tiempo completo y parcial), y entre situaciones ocupacionales (asalariados y autónomos, formales e informales, contratados y subcontratados, ocupados y subocupados). Al tiempo, el trabajo de reproducción de cuidados, social, política y económicamente indispensable, permanece oculto y sin reconocimiento, a la espera de que las mujeres practiquen el doble trabajo y la doble presencia…
La precarización del trabajo no es un destino o una fatalidad, sino el resultado de un régimen político y un modelo económico impuesto a conciencia para disciplinar en la sumisión. La excepcionalidad de esta pandemia ha generado el relato de una “nueva” normalidad que, caso de no poner en práctica propuestas radicalmente alternativas, recreará la “antigua” precariedad...
La “nueva” normalidad está aún por construir. Ante la progresiva destrucción de derechos laborales y la extensión global de la precarización, ante la desigualdad global y el reto crucial de hacer frente con urgencia a la crisis climática y ecológica, la pandemia puede ser una ocasión –quizás la última– para reivindicar la importancia decisiva de luchar por la democracia y la justicia social, dentro y fuera del medio laboral, y con ello proteger la salud y la vida. Sólo creando una gran mayoría social, unida, persistente e insobornable, capaz de construir una nueva hegemonía, parece posible que eso pueda llegar a suceder.”
Referencia web original: https://ctxt.es/es/20200501/Politica/32258/Joan-Benach--Ramon-Alos-Pere-Jodar-covid-nueva-normalidad-precariedad.htm
El enfoque de los mercados de trabajo segmentados: origen y evolución. Ana María Fernández Marín, Prudencio José Riquelme Perea y María López Martínez.Cuadernos de Relaciones Laborales, 38(1), 167-187 (2020)
Interesante ensayo (21 pp.) sobre la evolución, las teorías y la realidad actual de la segmentación del mercado laboral, de este número monográfico sobre el futuro de las relaciones laborales. Expongo el resumen:
“La relevancia económica del trabajo ha supuesto que su mercado se haya analizado desde todas las corrientes económicas. Desde mediados del siglo pasado, marxistas, keynesianos, estructuralistas y, especialmente, institucionalistas y estructuralistas latinoamericanos, han rechazado con rotundidad las hipótesis sostenidas por los clásicos, construyendo con sus aportes el enfoque de los mercados de trabajo segmentados. Un robusto marco teórico que integra las visiones sistémicas del proceso económico, interpretando la realidad desde las instituciones, la cultura, la historia o el proceso de producción para explicar las diferencias en salarios y condiciones laborales entre trabajadores de un mismo espacio socioeconómico y en un mundo globalizado. Este artículo pretende presentar el profundo desarrollo de este enfoque heterodoxo que han permitido explicar las desigualdades que presentan los mercados de trabajo y los desafíos a los que se enfrenta en la actualidad.”
Referencia web original: https://revistas.ucm.es/index.php/CRLA/article/view/68873/4564456553374
Capitalismo, reproducción y cuarentena. Silvia Federici (20/04/2020)
La importancia de la reproducción de la vida y el papel comunitario de las mujeres:
“Entonces podemos ver que la reproducción es el terreno estratégico fundamental para la construcción de un futuro, de una sociedad. Reproducción significa vida, significa futuro. Vivimos en un sistema capitalista que su problema fundamental, lo que lo hace insustentable, es que sistemáticamente se basa sobre la subordinación de la reproducción de la vida. La subordinación de nuestra vida, de nuestro futuro. Se basa en el lucro individual, en el lucro de las grandes compañías y corporaciones. Esto es el capitalismo. Se funda sobre la explotación del trabajo humano y la subordinación de nuestra reproducción. Se puede ver que todas las medidas políticas y económicas que ponen en acción están conformadas por esta finalidad.”
Referencia web original: http://lobosuelto.com/capitalismo-reproduccion-y-cuarentena-silvia-federici/?
Ese oscuro objeto de deseo. Cristina Garaizabal (6/03/2020)
Artículo donde se explica que ‘la censura no puede ser un instrumento de lucha feminista, y el Código Penal no es un buen aliado de las mujeres’. Selecciono su párrafo final:
“Apuesto por un feminismo inclusivo, radical, que cuestione las estructuras que reproducen la desigualdad, la exclusión y la marginación; que defienda firmemente las libertades para toda la ciudadanía y amplíe los márgenes de decisión de aquellos grupos más marginados y oprimidos; que tenga como centro a las personas excluidas y discriminadas por el sistema de géneros binarios; que apueste firmemente por la libertad sexual, sin moralinas o normativas que estigmatizan; y que tenga especial preocupación por los sectores más empobrecidos y excluidos del reparto de la riqueza.”
Referencia web original: https://ctxt.es/es/20200302/Politica/31266/sexo-deseo-feminismo-codigo-penal-cristina-garaizabal.htm
Las consecuencias del escaso poder de la mujer en España. Vicenç Navarro (27/02/2020)
Largo, argumentado y clarificador diagnóstico. Destaco varios párrafos:
“Las desigualdades de renta familiar son mucho más grandes que las desigualdades individuales de renta. De ahí que la mujer que está en peores condiciones sea la mujer perteneciente a la clase trabajadora (incluyendo a lo que se llamaba el "ama de casa"). El gran aumento de las desigualdades ha afectado sobre todo a la mujer que pertenece a dicha clase, y ello tiene consecuencias para las familias. La polarización de las rentas individuales se reproduce como polarización de las rentas familiares, polarización que es incluso más acentuada entre las familias que entre las personas, debido a que entre las mujeres de las clases sociales de renta media-alta y alta hay más mujeres casadas e integradas en el mercado de trabajo, tienen menos divorcios y habiendo menos madres solteras, y tienen esposos con mayor cualificación y salarios que las mujeres de clase trabajadora. De ahí que esta polarización de rentas familiares sea más acentuada que las diferencias de renta individuales. Este crecimiento de las desigualdades de renta familiar explica que los niños, niñas y adolescentes de familias de clase trabajadora (sobre todo la no cualificada) cada vez estén más alejados a nivel socioeconómico de sus homólogos en las clases de renta superior, debilitándose las posibilidades del ascenso social que permitiría la famosa igualdad de oportunidades, que debería darse pero que no existe…
La recuperación de la democracia permitió cambios enormemente positivos para la calidad de vida de las familias, cambios liderados en su mayoría por las izquierdas del país. Entre estos cambios, uno de los más importantes fue el establecimiento del Servicio Nacional de Salud. Pero la incorporación del neoliberalismo en el argumentario y prácticas políticas de las corrientes mayoritarias dentro de las izquierdas retrasó e incluso revirtió algunos de estos cambios. De ahí que sea esencial que, además de revertir estos retrocesos, se amplíe tal Estado del Bienestar para mejorar la calidad de vida de las mujeres, de los hombres, de los niños y niñas, de los y las jóvenes y de los ancianos y ancianas. Pero ello no ocurrirá sin movilizaciones y la presión popular. La democracia representativa requiere de formas directas de presión que neutralicen la influencia de los lobbies conservadores que configuran el proceso de decisión de los gobiernos. La historia de España está llena de ejemplos.”
Referencia web original: https://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2020/02/27/las-consecuencias-del-escaso-poder-de-la-mujer-en-espana/
Faltan políticas feministas en el mercado laboral. Carmen Heredero (10/02/2020)
Buen diagnóstico sobre los límites institucionales para el avance en la igualdad real de las mujeres, con una exigencia de políticas feministas efectivas:
“En la práctica, los planes de igualdad resultan, por lo general, un mero trámite a cubrir, ajeno comúnmente al conjunto de la plantilla -y también a las propias trabajadoras-, que ni tienen conocimiento de su existencia. En definitiva, en el mundo de las empresas -grandes, medianas o pequeñas- la legislación favorable a las mujeres tiene difícil acceso. Esas pequeñas proclamas de igualdad que suelen expresar los gobiernos alrededor del 8 de marzo no consiguen romper el muro empresarial que considera que “en mi empresa mando yo” y, menos aún, si a la vez se dictan -o se mantienen- leyes generales abusivas, como las últimas reformas laborales que, esas sí, tienen perfecta aplicación en cada empresa. Pues bien, si hoy nos planteáramos una conclusión, tras 12 años de la Ley de Igualdad en el ámbito laboral, en mi opinión, esta no puede ser otra que la de la necesidad de superar una legislación carente de verdadera voluntad de cambio. Seamos coherentes con nuestros deseos de combatir la discriminación femenina, legislemos la obligación de la adopción de medidas que realmente consigan pasar de la igualdad legal a la igualdad real. Ahí tiene este gobierno progresista un buen marco de trabajo. Cúmplase de verdad lo que la Ley de Igualdad señala como Objeto en su artículo 1, “hacer efectivo el derecho de igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres”.
Referencia web original: https://www.nuevatribuna.es/articulo/actualidad/politicasfeministas-mercadolaboral-brechasalarial-discriminacionlaboral/20200210191542170990.html
Artículos ajenos destacados - año 2019
Identidades en proceso. Una propuesta a partir del análisis de las movilizaciones feministas contemporáneas. María Martínez (2019)
Excelente monografía publicada por el CIS de esta profesora de sociología de la UNED. Es una amplia investigación sociológica cualitativa que aborda interesantes cuestiones sobre la experiencia (relacional) del movimiento feminista en España desde los años setenta. En particular, llama a superar los esencialismos y el construccionismo discursivo y profundiza en la problemática de su identidad colectiva a través de una ‘procesualidad radical’, basada en la interacción social y la participación democrática, valorando críticamente distintas teorías feministas y sobre los movimientos sociales. Es una buena base para abordar los cambios significativos de los últimos años, en un nuevo contexto sociopolítico, que modifican parcialmente la dinámica fragmentaria anterior: su impacto en la formación y el carácter de una corriente social feminista más amplia que la activista, el sentido y alcance transformador de la nueva dinámica feminista o su consistencia sobre unos ejes sustantivos (contra la violencia machista y las brechas de género…) y no solo expresivos, que han polarizado u acción. Es decir, avanzar en el hilo conductor de libro: interpretar al sujeto (social) colectivo del feminismo y sus perspectivas. Expongo su presentación:
“¿Cómo se conforman hoy las identidades (colectivas) cuando todo parece indicar que carecemos de soportes para su construcción, de teorías que expliquen esas construcciones y cuando la propia categoría quiebra? ¿Cómo se construyen las identidades en un movimiento, el feminista, que, en muchas de sus expresiones, desactiva la noción misma de identidad? Este libro se propone encarar estas preguntas a partir de un trabajo empírico de carácter cualitativo sobre las movilizaciones feministas contemporáneas en el Estado español. Pero aspira, al engarzar con discusiones teóricas amplias, a hacer una propuesta teórico-analítica que sirva para el estudio de otras identidades colectivas. Las identidades (feministas) en proceso constituyen esa propuesta.
El texto plantea los límites de una concepción de la identidad colectiva únicamente como definición aportada por un movimiento que es tomado como objeto dado, como axioma. Esto permite un triple movimiento: primero, desobjetivar la noción de movimiento social y apostar por la de movilizaciones feministas; segundo, proponer que las identidades no son ya modelos a los que los sujetos deban convertirse o alternar, sino que los sujetos y sus identidades son el resultado inconcluso de la incorporación y articulación de experiencias diversas, y, finalmente, apostar por radicalizar la procesualidad de las identidades colectivas a través de las reiteraciones relacionales y las activaciones emocionales. Los sujetos y sus identidades son hoy procesos inacabados, materializaciones y sedimentaciones parciales; búsquedas o ensayos permanentes de construir un sentido nunca definitivo del «nosotras»”.
Referencia web original:
https://www.academia.edu/41323244/Identidades_en_proceso._Una_propuesta_a_partir_del_an%C3%A1lisis_de_las_movilizaciones_feministas_contempor%C3%A1neas
Digitalización, robotización, trabajo y vida: cartografías, debates y prácticas. Arturo Lahera Sánchez (2019)
Introducción al número monográfico de la revista académica Cuadernos de Relaciones Laborales, nº 37(1) 2019. Transcribo su Resumen que ilustra el enfoque de este importante tema del impacto de las nuevas tecnologías en el empleo y la vida:
“Como introducción al monográfico de este número, este artículo rastrea el ‘estado del arte’ de los debates sobre los efectos de los procesos de digitalización y robotización en el futuro del trabajo y del empleo. Revisa críticamente dos enfoques dominantes sobre si se va a producir un futuro desempleo tecnológico masivo o si, por el contrario, se producirá nuevamente un desplazamiento de la fuerza de trabajo a nuevos empleos con tareas y cualificaciones digitales, con ganadores y perdedores de la digitalización. Un primer enfoque es denominado digitalización de sustitución, que plantea la inevitabilidad de un masivo desempleo tecnológico por las disrupciones laborales de las nuevas tecnologías digitales (e Industria 4.0), que acabarán con múltiples ocupaciones y sus empleos, que serán automatizados.
Un segundo enfoque alternativo será denominado como digitalización de tareas, centrado en plantear que la digitalización no elimina ocupaciones completas sino tareas específicas de los puestos de trabajo, potenciando la eliminación de algunos empleos y la creación de nuevos puestos de trabajo que permitirán el incremento del empleo global. Se enfatizará que ambas perspectivas coinciden en la aparición de perdedores y ganadores de la digitalización, con la necesidad de intervenir en los sistemas de formación y reciclaje del factor humano. Por último, se planteará una estrategia de diseño tecnológico de digitalización de integración, basado en plantear la industria 4.0 como una oportunidad para reforzar el uso colaborativo de las nuevas tecnologías digitales con la recualificación del factor humano.”
Referencia web original: https://revistas.ucm.es/index.php/CRLA/article/view/66037/4564456552272
Regresión progresiva. Metamorfosis de la política social europea. Wolfgang Streeck (2019)
Interesante ensayo del sociólogo alemán en New Left Review 118(2019) donde explica las distintas etapas de la política social europea: etapa 1, Planificación sectorial en economías mixtas; etapa 2, Federalismo del estado del bienestar; etapa 3, El capital se impone de nuevo; etapa 4, Europa en la tercera vía; etapa 5, La política social, subsumida; y 6, Perspectivas de futuro. Señalo sus conclusiones sobre el debilitamiento del ‘modelo social europeo’:
“Las políticas sociales europeas han experimentado un continuo vaivén, cambiando con la dinámica de la economía capitalista, de las relaciones de poder entre el capital y el trabajo, así como al hilo del tamaño y la heterogeneidad de «Europa» como entidad política. Lo que se estableció como un ejercicio internacional en la gestión pública tecnocrática de sectores económicos específicos se convirtió durante un corto periodo de tiempo en un proyecto de construcción del Estado del bienestar socialdemócrata, lo cual desafió y fue posteriormente desafiado por el proyecto de construcción neoliberal de un mercado supranacional, que para entonces había comenzado a surgir de la crisis de la economía mixta característica del capitalismo administrado por el Estado de la Europa de posguerra.
Ese conflicto se resolvió en la década de 1980 a favor de la construcción supranacional del mercado con el advenimiento del «mercado interno» en 1992 y la introducción de la moneda común carente de Estado a fines de la década, lo cual constitucionalizó el «déficit democrático» de la Unión con respecto de la política monetaria, a escala supranacional, y de la política fiscal, económica y social en los Estados miembros. A ello se sumó en la primera década del nuevo siglo un proyecto de construcción imperial, que utilizó el apoyo financiero y fiscal a los países periféricos para atraerlos a la órbita del centro de Europa occidental, ayudando a «Occidente» a extender su periferia hasta las fronteras de Rusia.
La política social europea actual ya no es un campo de política («relativamente») autónoma impulsado por intereses en conflicto, por débiles y limitados que fueran, con los imperativos de la acumulación de capital. En lugar de retrasar o modificar el curso del desarrollo capitalista, la política social europea, en sus muchas y diversas versiones, se vio envuelta en la crisis general de la acumulación capitalista y del sistema estatal de posguerra, y más recientemente en la batalla por un orden posneoliberal y, de hecho, por el futuro del capitalismo. ¿Qué pasará con la política social europea, dada su actual condición de crisis y debilidad, ahora que se ha estancado el proceso de «integración europea» de posguerra? Depende de lo que llegue a ser el sistema estatal de Europa occidental dada su sobre-extensión, su frustrada ambición de centralización tecnocrática, sus disparidades cada vez mayores entre regiones y Estados, la creciente desigualdad de sus ciudadanos y las ambiciones geopolíticas de París, Berlín y, de un modo diferente, Bruselas. Sin embargo, lo que parece claro es que el proyecto, que se remonta a la década de 1970, de un Estado del bienestar a escala europea, que otorgaba contenido político a un supuesto «modelo social europeo», ha llegado a su fin.”
Referencia web original: https://newleftreview.es/issues/118/articles/progressive-regression.pdf
Mercantilización financiera y crisis climática (II). Alberto Fraguas (12/12/2019)
Concienzudo y crítico informe del coordinador de ecología política de Attac. Selecciono unos párrafos de esta segunda parte. Abajo las referencias de la 1ª y la 3ª parte:
“El Capitalismo aunque se tiña de verde no puede superar su base fundacional como es la de necesitar un crecimiento permanente en un planeta de recursos finitos… Esta financierización de la naturaleza está impulsada por un supuesto ambientalismo que en nada preocupa la naturaleza sino los negocios privativos que de ella podrían extraerse, y que caen en manos de agentes financieros cuya preocupación es la de monetarizar y mercantilizar unos «servicios y bienes» ecológicos con independencia de la nula seriedad científica en que se basen las valoraciones, y con el único objetivo de crear un nuevo mercado especulativo con otras herramientas aunque dé igual que lo que esté en juego sea el futuro común. Se trata de una nueva burbuja ambiental y climática que no solo no resuelve los problemas ambientales sino que los incentiva, pues es la degradación ambiental la que genera las expectativas de negocio. Es obvio que esta especulación financiera distorsiona y dificulta la eficacia de las políticas de reducción de gases de efecto invernadero…
La realidad es que a más capitalismo, mayor probabilidad de desastres naturales por la desregulación que conlleva, incrementando incluso posibles riesgos fiscales en los Estados, pues cuando los costes de corrección de los efectos ambientales son excesivamente caros para la cuenta de resultados de las empresas, estas transfieren el costo al Estado como en su momento ocurrió con los desmanes financieros. Es la lógica misma de este sistema: socialización de los costos, privatización de las ganancias, en este caso también a nivel ambiental…
La cuestión es de nuevo: ¿Qué New Green Deal?. La cuestión en sí es plantear si esta inversión no sea una vez más una herramienta lampedusiana (cambiar todo para que nada cambie) que suponga un cambio tecnológico a nivel energético sin modificar el modelo en sí mismo. Un New Green Deal que pretenda realmente ser transformador debe mirar hacia un proceso transicional promoviendo la descentralización completa del modelo energético, empoderando a la ciudadanía y potenciando sus elementos de coordinación más allá de las grandes corporaciones de producción y distribución energética, incentivando también acciones de economía social y de cercanía que están emergiendo como nueva punta del iceberg.”
Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/26597/mercantilizacion-financiera-y-crisis-climatica-ii/
Referencia de la primera parte(11/12):https://blogs.publico.es/otrasmiradas/26599/mercantilizacion-financiera-y-crisis-climatica-i/
Referencia de la tercera parte(13/12):https://blogs.publico.es/otrasmiradas/26596/mercantilizacion-financiera-y-crisis-climatica-y-iii/
Chantal Mouffe y la superación de Carl Schmitt. José Luis Villacañas, en Pensamiento al margen nº 10 (2019)
Interesante y denso ensayo de filosofía política, crítico con el populismo reaccionario de Schmitt o el socioliberalismo de Giddens, y superador de la propia Mouffe en debates básicos sobre: la democracia, el pluralismo y la hegemonía; la justicia y la igualdad, y la relación de lo social, la política y el Estado. En particular, es sugerente su énfasis en la autonomía de lo social respecto de lo político, la construcción relacional e histórica de las relaciones de poder, la identidad y la hegemonía y su defensa del republicanismo frente al liberalismo. Falta por profundizar el carácter y la dimensión del conflicto social, con una concepción de la justicia y la igualdad sustantiva que evite el formalismo y complete la teoría republicana. Dada su amplitud, abajo, en mi blog SE HACE CAMINO AL ANDAR expongo un resumen del mismo.
Referencia web original: https://pensamientoalmargen.com/wp-content/uploads/2019/05/Chantal-Mouffe-y-la-superaci%C3%B3n-de-Carl-Schmitt.pdf
Continúa el texto:
"En suma, no estoy de acuerdo en que “todo orden es político”. El absolutismo de lo político no respeta la estructura evolutiva de occidente, basada siempre en algún tipo de división de poderes. Por supuesto que todo orden social está basado en una diferencia y supone una exclusión. Pero no por ello todo orden es político y basado en la decisión política de inclusión/exclusión. Por eso hay muchos ellos/nosotros. De otro modo, se haría de la decisión policía una decisión de valencia total sobre lo social y entonces no veo la manera de evitar la intensificación amigo/enemigo desde lo político. Esta intensificación la veo como algo que está íntimamente relacionado con la condición total de la producción de orden desde la política. En suma, no toda exclusión/inclusión procede de una articulación hegemónica política. El absolutismo de lo político ha llevado por supuesto tanto a la reacción impolítica como a su secuela, el pensamiento de la inmunología. Ninguna de las dos opciones resiste una mirada sobre el orden social y su dinámica propia…
Si lo social fuera sólo el orden sedimentado de lo político (y no una lógica relativamente autónoma de las sedimentaciones mismas), no veo cómo se podría impedir una total adecuación entre Estado y relaciones sociales. De este modo, no veo cómo podría reemerger lo político desde una situación hegemónica ni cómo sería posible una contra-hegemonía. Entonces no veo cómo podría existir la diferencia entre lo político y la política. Una hegemonía impediría toda otra política al conformar lo social de un modo total. En realidad este era el sueño de la dictadura del proletariado…
Mi argumento es que creo que ese fondo común simbólico, con sus implicaciones acerca del significado de justicia, implica reconocer la dimensión de lo social como entregado a una cierta y propia dinámica autónoma. Ese camino hace inevitable el continuo reajuste de las tradiciones políticas. El símbolo común de las identidades agónicas debería ser la existencia de la sociedad democrática, con sus diferencias en la interpretación de la justicia y la equidad, su pluralidad de poderes informales, su libertad hermenéutica y existencial, sus tensiones entre igualdad y justicia, sus continuos reajustes entre popolo minuto y popolo grasso, su exceso frente a todo poder por la inmanejable sedimentación histórica que la constituye…
Para Mouffe la clave política es que las relaciones entre poder y orden social suelen quedar cosificadas si no hay una formación de contra-hegemonía. Y esta es una cuestión muy importante. Se trata de la desarticulación de una cosificación extrema del poder social en poder político y viceversa… En conclusión, el intento de Chantal Mouffe es ofrecer a la democracia los fundamentos intelectuales adecuados para convertirla en una forma histórica poderosa, radical y emancipadora. Para eso reconoce que es preciso articular liberalismo y democracia. Mis argumentos se orientan en el sentido de que ese liberalismo es más bien social, no político ni económico, y mi tesis es que sólo el republicanismo sintetiza el liberalismo de la movilidad social con la democracia de forma adecuada. Por supuesto que este argumento implica la desaparición de la verdad absoluta. Lo cual a su vez implica abandonar el racionalismo liberal y conocer los límites de todo consenso.
En muchas ocasiones sin embargo, Mouffe propone que esto sólo puede suceder si se está en condiciones de “devolver la dimensión ética al corazón de lo político y establecer los límites de la intervención del Estado sin postular la neutralidad del mismo”. Esta magnífica idea, identificar límites a la acción del Estado sin postular la neutralidad liberal, no acaba de desplegarse en la obra de Chantal Mouffe, pero creo que es la decisiva para fijar la idea de lo que significaría hoy una tradición republicana. Su base es que ningún Estado puede cerrar el fortín de proyección sobre la sociedad civil. Esto determina, lo quiera el Estado o no, que la movilidad social que crece en sus márgenes es inevitable. Por supuesto, este exceso de la sociedad respecto del Estado ha de tener que ver con la comprensión de que las raíces de la adopción de una identidad política no están a disposición completa de la hegemonía en acto. La pluralidad política no puede ser eliminada por la hegemonía en acto justo porque esta no instituye la totalidad de lo social. Y no puede hacerlo porque esa pluralidad es un requisito de formación de la subjetividad de sus ciudadanos. La autonomía no es un atributo que los individuos llevan consigo desde su origen, sino una conquista de los mismos en su propio proceso vital, algo que no puede lograrse sin una adecuada inserción en instancias supraindividuales todavía no plegadas por completo a la forma hegemónica…
El núcleo común simbólico sería para ella la adhesión a los principios del régimen o constitución democrático-liberal, a una relación societas civilis sive res publica en tanto espacio de pluralidad. Se trata, por supuesto, de la imposibilidad de interpretación unitaria de los principios de libertad e igualdad, pero también del instituto del Estado, pero de la adhesión a esta dinámica que vincula en la unidad la sociedad civil y la república. Ésta es toda la homogeneidad que se necesita para la democracia, una homogeneidad no sustancial que reclama un procedimiento democrático agonal para dilucidar la vigencia de una interpretación de esa igualdad y libertad. Y esto implica que esta diversa interpretación de los principios homogéneos ideales sirve para construir una política de poder. Éste es el sentido de la retórica que aspira a que hegemonía y contrahegemonía puedan ofrecerse con la suficiente densidad como para integrar lo que Gramsci llamaba principios civilizatorios… Que esa tradición nacional-popular siga siendo hegemónica en España significa algo muy concreto para nosotros; a saber, que todavía entre nosotros es dominante la tradición nacional-católica. Y que ahí está el antagonismo verdadero.”
Referencia web original: https://pensamientoalmargen.com/wp-content/uploads/2019/05/Chantal-Mouffe-y-la-superaci%C3%B3n-de-Carl-Schmitt.pdf
Chantal Mouffe y la superación de Carl Schmitt. José Luis Villacañas (RESUMEN):
“Mouffe propone que lo propio del demos es una igualdad política, no una homogeneidad sustancial. La esfera de la política no consiste en estar políticamente interesado en defender una homogeneidad sustancial, sino en estar políticamente interesado en una relación agonística. Las opciones que hay que refutar, por tanto, son dos. Primera, la que entiende la política desde el consenso y la reconciliación, bajo la premisa del racionalismo liberal y universalista, pues no puede explicar la exclusión sobre la que se levanta todo demos. Esto implica que la identidad necesaria a la democracia requiere diferencia, adscripción a un demos particular, y que reconocerlo es la mejor manera de neutralizar su exacerbación. Pero hay que superar la concepción del demos como una homogeneidad basada en una unidad sustancial. Así que es preciso reconciliar identidad del demos y pluralidad o heterogeneidad interna…
La idea de identidad que Chantal Mouffe cree necesaria a la democracia no es comunitarista, ni homogénea, ni basada en las ilusiones de la cohesión nacional. En su opinión, “la necesidad de identificaciones colectivas nunca va a desaparecer, ya que es constitutiva del modo de existencia de los seres humanos”. Por tanto, sea cual sea la identidad del demos, debe asumir el pluralismo y la heterogeneidad de las identificaciones colectivas…
Hay posiciones existenciales refractarias a la fundamentación racional y por eso hay pluralidad, un argumento que nos recuerda al politeísmo weberiano. Negar ese carácter refractario a la razón y plural de las posiciones existenciales es dar paso a la operación ideológica de naturalizar o esencializar las dimensiones factuales existenciales… Se trata de no asumir la homogeneidad sustantiva que implica que toda pluralidad es fuente de enemistad. Para no mantener implicaciones comunitaristas, Mouffe propone llamar a esa limitada homogeneidad necesaria para la democracia más bien “comunalidad” o “commonality”. Esta tiene que ser suficientemente fuerte para instituir un demos, pero suficientemente débil para ser compatible con ciertas formas de pluralismo. Y eso implica una comprensión pluralista de la ciudadanía democrática. Creo que este argumento es específicamente republicano…
En suma, el pueblo ideal no es sino la exigencia de articular el demos real, dotarlo de fuerza política. Y frente al liberalismo, este proceso de articulación es completamente diferente a un proceso de organización de intereses. Vemos así que los esfuerzos de hacer la democracia liberal viable, de tal modo que pueda escapar tanto al liberalismo como al schmittianismo, pasa por reconstruir argumentos republicanos…
Chantal Mouffe apuesta por un universo pluralista tanto en política interna como externa y sin embargo no abandona el concepto de hegemonía. Apuesta por una unidad de pueblo pero con diferentes interpretaciones de la identidad… Su hegemonía no es irreversible, no es un estado definitivo, no cierra otras posibilidades, pero debe ofrecer una identidad al demos entero…
En mi opinión, tal articulación superadora es viable sólo si los supuestos republicanos emergen de forma explícita…
Todo esto supone generar una identidad colectiva y plural sin la forma amigo/enemigo, de tal manera que no se aspire a su eliminación y a la homogeneización consiguiente. Las identidades colectivas se reconocen así como posibilidades de identificación del mismo pueblo. Y eso implica mantener el esquema de la hegemonía. Esto es posible porque Mouffe, en este punto de su argumento, apuesta por una noción relacional de la identidad…
La tesis de Mouffe es que esta constelación teórica implica una rearticulación de las diferencias ellos/nosotros. Estas son relacionales y no esenciales. Por eso su planteamiento es posible dentro de la democracia. Con ello hemos resuelto los problemas de ajuste entre antagonismo y hegemonía. El antagonismo es esencial, la hegemonía contingente, la contrahegemonía necesaria; pero toda hegemonía aspira a la interpretación del demos desde una identidad. Esa contingencia hegemónica asume la reversibilidad de interpretaciones justo porque toda identidad es relacional, móvil, y así se impide la elevación de la diferencia agonística a diferencia absoluta amigo/enemigo. Carl Schmitt es evadido de forma coherente en ambos aspectos… Giddens no fue capaz de defender con claridad que no son las tradiciones las portadoras de elementos fundamentalistas, sino que más bien la destrucción de esas mismas tradiciones genera un espacio vacío que no puede ser dialógicamente llenado, y que ya carente de toda razón insuficiente despliega la arbitrariedad del fundamentalismo y la pulsión carente de ideal del yo. Desde este punto de vista, la valoración de la decisión existencial a favor de identidades colectivas como integradora y moderadora de fundamentalismo, parece acertada. Así que podemos concluir que fue algo precipitado creernos la teoría de la modernidad reflexiva, asumir la modernidad perfecta, y olvidar la dialéctica de la Ilustración…
Las ilusiones de una modernidad reflexiva se han hundido con la crisis de 2008. La previsión de que la globalización, la destradicionalización y la reflexividad crearan espacios dialógicos se han mostrado ilusorios. Tras la globalización ha emergido el diktat de la gobernanza mundial como soporte de la globalización. No ha habido espacios dialógicos. Desde luego no ha habido confianza activa. Y la dinámica de individualización se ha mostrado como la otra cara de la impotencia. La crisis ha determinado que la afirmación de la sociedad actual como éxito de la modernización occidental carecía de bases. El optimismo de que la modernización es ya un dispositivo automático sin necesidad de cuidados políticos es iluso…
En suma, Mouffe denuncia con energía que estos autores trabajan desde la aceptación hegemónica del poder neoliberal. Frente a ellos, el agonismo es radical porque aspira a la “transformación de las relaciones de poder existentes y el establecimiento de una nueva hegemonía”. En realidad, todos ellos desean ocultar la dimensión hegemónica de la política del neoliberalismo que ellos mismos han ayudado a imponer… Sigue rondándonos la pregunta: ¿qué tipo de hegemonía es esta que asume la legitimidad perenne de una contra-hegemonía? Creo que no podemos comprender el pensamiento de Chantal Mouffe en este sentido sin referirnos a la cuestión social. La premisa básica de Mouffe es este punto es que todo orden es “articulación temporal y precaria de prácticas contingentes”. De ahí se deriva algo muy asumible: la frontera entre lo social y lo político ya es inestable. Este fue el campo de batalla que identificó Gramsci. Sin embargo, no estamos del todo de acuerdo en que “el poder es constitutivo de lo social, porque lo social no podría existir sin las relaciones de poder mediante las cuales se le da forma”.
En realidad, disentimos matizadamente en que la comprensión de lo social sea “el despliegue de una lógica exterior a sí misma”. Es resultado de una lógica exterior y de una propia, en la medida en que lo social es siempre sobre-determinación. Aquí tenemos una diferente apreciación de la relación entre societas civilis y res publica y por lo tanto abordamos uno de los elementos centrales del republicanismo. Creo que el fundamento de la diferencia es que en mi posición reconozco un poder informe, anclado en la propia realidad social, que es también formador de lo social. Ese ámbito del poder social es el que estudió Foucault y el que Weber caracterizó como Macht, a diferencia del poder coactivo legítimo del Gewalt estatal. La capacidad del poder formalizado político sobre lo social no es completamente determinante y por eso hay contingencia en la hegemonía. La línea de trincheras que traza el Estado para invadir la sociedad no es un fortín inexpugnable. De ahí, de ese campo social que no se deja determinar completamente por lo político, surge la inevitable posición contra-hegemónica que tiene toda hegemonía. Hay una dimensión a su manera democrática de lo social que fundamenta la democracia política y la sostiene…
Las ocultadas raíces de la gran crisis política actual. Vicenç Navarro (23/09/2019)
Amplio análisis sobre las principales encrucijadas y estrategias políticas, con la necesidad de priorizar la política social y avanzar en la plurinacionalidad, frente al giro hacia el centro en lo socioeconómico y a la visión uninacional del PSOE, así como la conveniencia de mayor unidad del espacio del cambio. Selecciono varios párrafos:
“La diferencia entre el PP y el PSOE fue primordialmente en las áreas sociales, culturales e identitarias, y no tanto en el área económica. Tal dilución de su vocación transformadora también se reflejó en el abandono de la visión plurinacional del Estado español que había tenido durante la clandestinidad, y en la reproducción de la visión uninacional, convirtiéndose en el máximo defensor (junto con el PP) del régimen borbónico del 78…
En definitiva, y como resultado del sesgo conservador de las instituciones representativas y del Estado, España siempre mantuvo durante el período democrático un gran subdesarrollo social y una orientación uninacional…
El gran problema para España y para Catalunya fue que no fueron las izquierdas sino las derechas nacionalistas catalanas las que lideraron a posteriori el gobierno catalán y utilizaron el tema nacional para ocultar las políticas altamente regresivas en el tema social (además de ocultar su enorme corrupción). El gran error de ERC (y de la CUP) fue apoyar tal gobierno, liderado por la sección más reaccionaria, excluyente y antipática del independentismo, representada por el presidente Torra, uno de los políticos menos populares hoy en Catalunya. Y el otro gran error de ERC fue precisamente no aprobar el presupuesto pactado entre PSOE y UP, origen de la crisis política actual…
Por otra parte, la limitada vocación de diálogo del PSOE con las fuerzas independentistas y su temor (casi terror) a que las derechas, profundamente uninacionalistas, lo acusen de “traidor a la patria” explican (pero no justifican) que la alianza con UP, que como he dicho necesitaría también el apoyo de ERC, no dejara dormir a Sánchez. El gran error de Sánchez es no atreverse a redefinir el significado de “patriotismo”, identificando como tal el amor y el compromiso con el bienestar y calidad de vida de la mayoría de la ciudadanía que son las clases populares. En su lugar, aceptó la visión reaccionaria que de este patriotismo tienen las derechas. Definir a las derechas españolistas como patriotas es una tergiversación del significado de patriotismo, pues históricamente estas derechas supuestamente patrióticas han sido (y continúan siendo) las máximas responsables del retraso social y económico del país…
En España el tema social y el tema nacional están muy relacionados, pues las derechas (incluyendo las catalanas) siempre han utilizado las banderas para esconder sus políticas públicas reaccionarias, así como su corrupción… Y de ahí su [del PSOE] deseo de jugar a dos bandas: una, conseguir el apoyo de UP en las áreas sociales, y otra, el de C’s en las áreas económicas. Tal estrategia, la supeditación de lo social a lo económico, ha sido siempre la característica principal del PSOE. La exclusión de las áreas económicas del gobierno en la brevísima propuesta (de solo 24 horas) del gobierno de coalición era consecuencia de ello…
Mientras, las izquierdas a la izquierda del PSOE necesitan una amplia coalición entre ellas, incluyendo la integración orgánica entre Podemos e IU, pues sus culturas políticas complementarias se enriquecen uniéndose, ofreciendo a la vez una coalición abierta a la colaboración de otros partidos y confluencias en un proyecto común. Las divisiones (y luchas partidistas entre ellas) han sido lo que las ha debilitado siempre. Fue un indicador muy positivo que, a pesar de las notables diferencias en la estrategia a seguir frente a las propuestas de Sánchez (diferencias muy legítimas y necesarias), las distintas sensibilidades, con gran sentido de compromiso y sacrificio, aceptaran un proyecto y una estrategia común a pesar de los desacuerdos. Ello ha abierto toda una serie de posibilidades…
Una última observación. El surgimiento de nuevas formaciones políticas dentro del espacio político de izquierdas no tendría que ser un obstáculo para el proyecto transformador, siempre y cuando se establecieran amplias alianzas electorales en un proyecto común. La historia de este país, incluyendo la más reciente, muestra que la división y atomización de las izquierdas han sido unas de las mayores causas de su debilidad y escasa influencia política.”
Referencia web original: https://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2019/09/23/las-ocultadas-raices-de-la-gran-crisis-politica-actual/
“El feminismo del 99% no es una alternativa a la lucha de clases, es otro frente dentro de ella”: Entrevista a Nancy Fraser (6/08/2019)
Interesantes reflexiones. Expresa una visión más amplia, inclusiva y renovada de la clase social y la lucha de clases, aunque mantiene ese lenguaje clásico, convertidas en marco de referencia del conjunto de antagonismos y conflictos sociales y luchas de frontera (producción/reproducción social, política/economía, naturaleza/humanidad). No prioriza la contradicción capital-trabajo, ni establece jerarquías y frente al capitalismo como estructura conjunta de poder definida como orden social institucionalizado, no solo económico, en el que interactúan las relaciones de clase, género y raza, la explotación y la expropiación, con la necesidad de vincular la distribución y el reconocimiento. Así, realza la importancia de la reproducción social (como base de la discriminación de las mujeres y ámbito mayoritario de la actividad femenina), la necesidad de la diferenciación del feminismo popular (del 99%) del feminismo liberal o corporativo de las élites (del 1%) en el marco del criticado neoliberalismo progresista, al igual que reclama esa orientación anti-élite neoliberal en los distintos movimientos antirracistas, LGTBI y ecologistas. Demanda que el movimiento feminista, directamente o con alianzas con esos movimientos próximos (incluido el movimiento ‘obrero’), asuma un programa transformador más multilateral y anticapitalista. Entre otras, son ideas expuestas más sistemáticamente en su reciente libro “Capitalismo. Una conversación desde la Teoría Crítica” que merece una evaluación detallada en otro momento, en particular sobre el impacto y la articulación unitaria de los movimientos sociales (progresistas) y su conexión con un programa (y una dinámica) anticapitalista o igualitario-emancipador, como objetivo sociopolítico (concepto y significante) englobador de sus especificidades (clase, género, raza-etnia…) y los distintos procesos y niveles (reivindicación inmediata, acción social y estrategia y representación política) de cambio. Selecciono varias respuestas de la entrevista:
“Diría que hoy día las luchas por la reproducción social son la vanguardia de la izquierda anticapitalista y antisistema. Las mujeres están en el frente y eso significa formar parte de la centralidad, de una nueva forma de pensar lo que es la política feminista…
Creo que sí estamos ante una nueva ola, o que al menos hay potencial para que así sea, si hacemos una ruptura real con este feminismo liberal corporativo. El neoliberalismo ha perpetrado un asalto brutal contra lo que llamamos la reproducción social, contra todas las actividades destinadas al mantenimiento y la reproducción de personas: la crianza de los niños, la educación, el cuidado de la gente mayor, cosas como la educación pública, la sanidad, el transporte, las pensiones o la vivienda. Porque todo esto forma parte de la reproducción social y no solo el cuidado de los niños, los mayores y otras actividades realizadas dentro del hogar. El neoliberalismo ha aplastado todo esto… Diría que hoy día las luchas por la reproducción social son la vanguardia de la izquierda anticapitalista y antisistema. Las mujeres están en el frente y eso significa formar parte de la centralidad, de una nueva forma de pensar lo que es la política feminista…
Primero de todo, creo que tenemos que repensar qué entendemos por lucha de clases. Esa imagen de los años treinta de los obreros industriales organizados en sindicatos es una parte de lo que es la lucha de clases, pero diría que la lucha por la reproducción social también es lucha de clases, porque no hay producción ni trabajo industrial si no tienes a alguien que realice el trabajo de producir a los trabajadores y de reponerlos, que cuide de la próxima generación que les va a reemplazar. Por eso, la reproducción social es central para la producción capitalista y el trabajo que produce a toda esta gente y que constituye su sociabilidad supone mucho trabajo, tanto como el trabajo en las fábricas. Lo que constituye una clase no es solo la relación de la producción en la fábrica, también la relación de la reproducción social que produce a las y los trabajadores. Todo esto es parte de la lucha de clases. La idea de la lucha de clases en el pasado era bastante estrecha. No creo que el feminismo del 99% sea una alternativa a la lucha de clases, no creo que esté en competición con la lucha de clases, creo que se ha constituido otro frente en la lucha de clases, que debería aliarse con el movimiento obrero más clásico y ser un aliado también de lo que mencionaste, de la lucha antirracista, la lucha por los derechos de las personas migrantes, y la lucha por los derechos de las personas LGTBIQ…
Necesitamos poner en el centro del feminismo la dimensión de clase y raza. El feminismo para el 99% tiene que ser un movimiento antirracista, tiene que hacer suyas las problemáticas de las mujeres pobres y racializadas, que son la mayoría de mujeres, y poner sus necesidades en el frente, no las necesidades de las empresarias y sus demandas para romper el techo de cristal. Y esto también es así para la lucha LGTBIQ. Aquí ocurre también algo interesante, porque diría que en este movimiento [LGTBIQ] también hay un ala liberal que es hegemónica y un sector más amplio de gente cuyas necesidades y problemas son marginalizados. Hay una lucha similar en el seno del movimiento LGTBIQ y me gustaría que nuestro feminismo del 99% hablara también por las mujeres trans, queer y lesbianas, que el movimiento LGTBIQ para el 99% fuese el aliado natural del feminismo del 99%...
Creo que el feminismo liberal, junto al antirracismo liberal, al movimiento LGTBIQ liberal y a lo que llamamos capitalismo verde, todos estos movimientos que fueron hegemónicos, fueron incorporados al bloque hegemónico de poder que en EE UU constituyó el neoliberalismo progresista. Estos movimientos prestaron su carisma y su ideología para crear la ilusión de que esta política horrible de la financiarización, la precarización del trabajo, la reducción de salarios, etc., podía ser progresista, progay, promujeres y todo eso.
Esto ocurrió así y por eso es tan importante que la nueva ola feminista rompa con ese tipo de feminismo y abra un nuevo camino. Siempre es posible ser hegemonizado y apropiado por fuerzas que son más poderosas, existe siempre esa posibilidad y es importante que los movimientos emancipatorios estén alerta. Hoy en día, nos han dicho que tenemos dos opciones para elegir: el populismo autoritario de derechas, que es racista, xenófobo y bastante desagradable, o volver a la protección liberal, al neoliberalismo progresista, que podría ser antirracista y todo lo demás. Pero esta es una elección falsa. Tenemos que rechazar las dos opciones, no solo el populismo racista y supremacista, también el neoliberalismo progresista. Vivimos un momento de crisis monumental en el que tenemos la oportunidad de tomar un nuevo camino para crear un movimiento antisistema para el 99%, en el que el feminismo del 99% esté conectado con los otros movimientos para el 99%: el obrero, el que lucha por el clima, el de las y los migrantes, etc.”
Referencia web original: https://vientosur.info/spip.php?article14983
Introducción al “Costumbres en común” de E. P. Thompson. Julio Martínez-Cava (12/07/2019)
Amplio e ilustrativo comentario sobre la aportación del más importante historiador británico, todavía hoy sugerente para interpretar el conflicto social y la formación de los sujetos democrático-igualitarios. Destaco algunos aspectos:
“La influencia de investigadores veteranos como Dona Torr, A. L. Morton o Maurice Dobb asentó el modus operandi del Grupo, que estudió la historia como un proceso complejo donde las determinaciones estructurales no anulaban la capacidad creativa de los sujetos, y donde el motor del cambio social se situaba en los conflictos sociales generados en torno al control del excedente económico, sin descuidar el papel central que consideraban que tenía la disputa por las ideas (contraviniendo con ello la versión oficial del marxismo aceptada en su propio partido)…
Thompson forma parte de ese grupo de científicos que nos han enseñado que la objetividad y el máximo rigor en la investigación no tienen por qué contradecirse con un apasionado compromiso político por transformar la sociedad… Nunca se recordará lo suficiente que el principal motivo que llevó a Thompson a abandonar el PCGB fue la falta de democracia interna y de respeto del pluralismo en el partido…
Según Thompson la corrupción del partido estaba estrechamente ligada a una degeneración teórica en la tradición marxista que sustituía la acción consciente del individuo por grandes abstracciones…
Para el historiador británico el principal enemigo a batir era la degeneración economicista del marxismo, su obsesión por comprender la vida cultural e intelectual como una «superestructura» derivada mecánicamente de un proceso «económico» entendido de forma abstracta. Pero el economicismo no era algo inevitable en la tradición marxista, dirá Thompson, sino más bien el resultado de un proceso de corrupción ideológica que había comenzado a finales del siglo XIX y se había consumado en el estalinismo… En su reconstrucción de las bases republicanas de la tradición socialista Thompson estaba desbrozando una interesantísima senda de investigación cuyos mejores frutos son todavía recientes o están aún por explorar… En este sentido, el gran protagonista de Costumbres en común es el artículo titulado «La economía “moral” de la multitud en la Inglaterra del siglo XVIII»…
En resumen, lo que Thompson examina en esta obra es, según sus propias palabras, la «dialéctica de la interacción entre “economía” y “valores”», retomando así la crítica al economicismo de obras anteriores: Las relaciones económicas son, a la vez, relaciones morales; las relaciones de producción son al mismo tiempo relaciones, de opresión o de cooperación, entre personas; y existe una lógica moral, al igual que una lógica económica, que se deriva de estas relaciones. La historia de la lucha de clases es al mismo tiempo la historia de la moralidad humana.“
Referencia web original: http://www.sinpermiso.info/textos/introduccion-a-costumbres-en-comun-de-e-p-thompson
VIII Informe sobre Exclusión y desarrollo social en España. Fundación Foessa y Cáritas (junio-2019)
Riguroso y amplio estudio (594 pp.) de los mejores investigadores y expertos en ciencias sociales sobre este tema. Recojo un amplio extracto de su presentación:
“El VIII Informe FOESSA, de este año 2019, da cuenta de las secuelas de los últimos diez años en términos de cohesión social después de un período de recuperación económica. Pero no renuncia a la caracterización de cómo se ha producido la transición de nuestro modelo social y en definir sus principales rasgos. Es un informe de la postcrisis, pero simultáneamente podría ser un informe de la precrisis en la que nos encontramos. En el año 2014 hablábamos del creciente proceso de dualización social. Una de cada cuatro personas se encontraba en el espacio de la exclusión social. Hoy la recuperación económica y del empleo, aún en su versión precaria, ha conseguido reducir la materialidad de la exclusión, pero no la erosión del ámbito de los derechos. Hemos conseguido reducir el espacio de la exclusión, pero se mantiene por encima del existente en el año 2007.
Sin embargo, hoy, la sociedad integrada comienza a partirse en dos grandes bloques. Por un lado, los que no se reconocían en el espacio de la exclusión pero que estuvieron en él, y que han sabido aprovechar las oportunidades que el crecimiento del empleo ha ofrecido. Miran hacia adelante sin reconocerse en la pobreza, pero la precariedad les hace perpetuarse en el filo de la navaja, sin colchón sobre el que recaer Índice VIII Informe sobre exclusión y desarrollo social en España 2019 24 ante nuevas vicisitudes. La próxima recesión les encontrará con una capacidad de resistencia disminuida, sin reservas y mirando hacia los que quedan delante de ellos preguntándose si les dejarán caer.
Por otro lado, se encuentran los que no sufrieron la crisis, y que han reforzado sus posiciones de bienestar e integración en un sistema cada vez más excluyente, protagonistas de un modelo de desarrollo económico donde lo ecológico se encuentra en un segundo plano. Son los que todavía creen en un Estado benefactor, pero donde el merecérselo como fórmula de accesibilidad al mismo se ha vuelto la clave que debe guiar cualquier acción solidaria. Su responsabilidad en la Sociedad Desvinculada es alta, en la medida que la clave del éxito, y para muchos de la supervivencia, se encuentra solamente en el propio esfuerzo, en la individualidad, sin tener en cuenta el origen, las oportunidades, los elementos estructurales y demás aspectos condicionantes que nos permiten estar incluidos en nuestra sociedad. Sin tener en cuenta, a veces sin conciencia, de que ellos mismos han sido beneficiados de una posición de partida más adelantada en la carrera de la vida, y por tanto de una serie de privilegios en relación a aspectos tan importantes como la educación, los apoyos familiares, los servicios a los que han tenido acceso, los lugares donde vivieron, incluso el capital social que les conectó y ayudó a progresar en los momentos decisivos.
Desde el inicio de la crisis de 2007 hasta hoy hemos observado e investigado a través de nuestros informes de coyuntura cómo ha ido evolucionando el eje integración–exclusión en nuestra sociedad. Hemos seguido sus elementos estructurales y llamado la atención sobre la fragmentación social sobre la base de un debilitamiento de los derechos sociales. Hemos testado la reconfiguración del empleo y los mecanismos familiares como soportes básicos de la inclusión.
Todo ello en un contexto donde no se han creado nuevas políticas públicas que hayan impactado en la reducción de la exclusión social de una forma importante y suficiente. Donde se ha dejado al albur del mercado de trabajo y la resistencia de las familias, principalmente, los mecanismos para la inclusión. La contienda política subyacente, donde diversos ciclos electorales se han desarrollado de forma convulsa y con escasa capacidad para el diálogo, ha desplazado la cuestión social a los márgenes del debate. Paralelamente, la polarización social, que ya detectábamos desde hace años en los aspectos materiales de la inclusión, se ha trasladado a los elementos identitarios y de carácter cultural, generando una nueva dificultad que no beneficia a las personas en mayor situación de exclusión. No huimos de este nuevo reto, al que dedicaremos partes sustanciales de nuestro trabajo.”
Referencia web original: https://caritas-web.s3.amazonaws.com/main-files/uploads/sites/16/2019/05/Informe-FOESSA-2019-completo.pdf
"No podemos vivir sin identidades": Michael J. Sandel (22/05/2019)
Entrevista a este prestigioso filósofo. Interesante su enfoque de las identidades en este mundo globalizado y de la moral no solo como sentimiento sino también como pensamiento o razón, con interacción entre ambos. Selecciono varias respuestas:
“P. Citaba ahora a Europa. En breve se celebran elecciones al parlamento de la UE y existe mucha preocupación por el auge de la extrema derecha. Nos anunciaron el fin de la historia y el triunfo del liberalismo y, sin embargo, crecen el autoritarismo y las identidades cerradas y excluyentes. ¿Qué ha pasado? ¿La crisis económica es una explicación suficiente o no tanto? Porque la historia no sólo no ha terminado sino que parece, de pronto, mostrar su peor cara.
R. Hay dos explicaciones. En parte se trata de una reacción en contra de cuatro décadas de globalización neoliberal que no sólo constituyeron un programa económico sino que además desacreditaron y minimizaron formas de identidad y de pertenencia como el estado nación y comunidades aún más específicas dentro de los estados nación. La globalización neoliberal ha hecho que la gente sienta que no pertenece a ninguna comunidad concreta más allá de la comunidad global. Y esto ha generado un deseo de reafirmar la identidad nacional y otras identidades más específicas. No podemos vivir sin identidades, únicamente en abstracto.
P. ¿No podemos ser ciudadanos del mundo?
R. ¡No solamente! Salvo que podamos construir y articular identidades afirmativas que sean nacionales, y también particulares, continuará este retorno de la hostilidad hacia los forasteros, por así decirlo, que la derecha ha aprovechado. Aquí lo importante para quienes se oponen a esta tendencia no es solamente insistir en ser ciudadanos del mundo sino proporcionar una forma constructiva, positiva y eficaz de crear un sentimiento de pertenencia dentro de la nación y en comunidades más pequeñas y a la vez plurales.
P …La psicología moderna demostraría que no somos racionales para nada sino seres profundamente emocionales y llenos de sesgos. Su propia posición no es muy diferente, me parece...
R. Es una pregunta muy sutil, jajajaja. A ver, voy a ver si soy capaz de responderle distinguiendo entre dos relatos distintos de la relación entre los sentimientos y la razón. Y ahí yo estoy en desacuerdo con los psicólogos aun cuando usted tenga razón cuando dice que hay ciertas similitudes en mis ideas. Pero hay también una diferencia importante. Desde un punto de vista psicologicista, los sentimientos y las emociones primero se dan y luego los racionalizamos, convertimos sentimientos que ya tenemos en razones. Ese es un punto de vista. Y me parece engañoso por el segundo punto de vista, el mío. Sí es cierto que todo comienza con una intuición moral que se parece un poco a los sentimientos iniciales de los que hablan los psicólogos. Primero tengo una opinión sobre el discurso del odio y la libertad de expresión, o sobre si la riqueza crea demasiada desigualdad en el mundo y así sucesivamente. Pero esa intuición moral no está estrictamente separada del pensamiento sino que ya contiene ideas, razones, que quizás no están del todo articuladas, pero la razón ya está presente en la intuición moral. El sentimiento no es puro.
P. ¿Y tampoco la razón?
R. Eso es. Del mismo modo, la razón no es una actividad de la mente separada de las intuiciones ni de los sentimientos. No existe una mente que pueden estudiar los científicos como si fuera una entidad separada sino que está conectada desde el primer momento a las convicciones. Cuando la filosofía se mueve entre las intuiciones y los principios morales muchas veces regresa a esas intuiciones para revisarlas, para modificar los propios principios. La filosofía, tal y como yo la entiendo, es un movimiento constante de ida y vuelta entre las intuiciones y los principios morales. Mientras que para los psicólogos son dos impulsos separados. Y eso es un error peligroso porque hace imposible el diálogo verdadero y la persuasión.”
Referencia web original: https://www.elconfidencial.com/cultura/2019-05-22/michael-j-sandel-filosofia-moral-entrevista_2013638/?fbclid=IwAR0So_BEdbHlUawgU_QqYK0xjWw3Y0BfJLqKqAYDl9OndemXRprZe9e1n20
28 de abril: más luces que sombras. Albert Recio Andreu (1/05/2019)
Buen análisis del escenario poselectoral y adecuado razonamiento (que comparto) sobre la actitud a adoptar por las fuerzas del cambio. Hago una amplia selección:
“El balance sintético de estas elecciones es bastante simple. Ha escampado la tormenta que amenazaba con un bienio negro. En España existe, al menos en potencia, una posibilidad de articular una política progresista con una estructura que reconozca la complejidad nacional. Que exista una posibilidad no garantiza que se llegue a buen puerto. Requiere que los nacionalistas periféricos giren hacia una propuesta federalista y que la fuerza hegemónica, el PSOE, tenga el coraje y la voluntad de llevarla a cabo. Si los primeros tensan la cuerda y el último se enroca, volverán las tensiones y la derecha tendrá de nuevo opciones de volver a meter cuña. La segunda conclusión es que la división de la derecha en tres proyectos ha ayudado a su debacle…
Queda un largo trecho hasta la formación del Gobierno. Pero de momento parece claro que la opción favorita del PSOE es la de volver a gobernar en solitario. En esto no hay novedad, pues forma parte de una larga tradición de un partido que sigue pensándose como hegemónico y no quiere contaminarse con pactos. Tiene varias opciones alternativas. Una es, en teoría, el pacto con Ciudadanos, el teóricamente preferido por las grandes empresas…
La segunda alternativa es el pacto con Unidas Podemos (y con el posible apoyo de alguna fuerza nacionalista o autonómica). Es seguramente el Gobierno que mejor representaría el resultado de las urnas. Pero UP, por más moderado que aparezca, sí que espanta a los poderes fácticos. Y sus demandas pueden ser consideradas demasiado costosas, tanto en el plano de las políticas económicas y sociales como en el del encaje territorial. El PSOE prefiere tener las manos libres para ganar visibilidad y poder maniobrar sin ataduras. Otra cosa es que pueda. Y ahí posiblemente lo que ocurra en las elecciones de mayo puede ser crucial: si arrebata alcaldías a los Ayuntamientos del cambio (o éstos simplemente las pierden), tendrá más posibilidades de desarrollar su política autónoma que si las cosas van por otro derrotero. Por esto el 26 de mayo puede decantar la situación…
Unidas Podemos ha experimentado una caída significativa, pero sin llegar a la debacle de experiencias anteriores. Y, quizás, remontando un poco en la fase final donde Pablo Iglesias supo lanzar un mensaje entendible. La caída no es solo una consecuencia del vaivén de votos en el seno de la izquierda. Es también un efecto de todos los errores anteriores, de los enfrentamientos internos (tanto en Podemos como en Izquierda Unida), de los personalismos excesivos, de las deserciones de líderes insensatos (Nuet, Errejón, Llamazares…). Habiéndolo hecho tan mal el resultado es hasta bueno.
No estamos sin embargo eximidos de sustos. La opción de UP de entrar en el Gobierno y forzar un giro a la izquierda es lógica a la luz de la situación. Otra cosa es que esta demanda acabe por dominar todo el debate y ensombrezca cuestiones cruciales y desestime otras alternativas. Los políticos tienden, a menudo, a hacer de la necesidad virtud, lo que acaba por confundir a la parroquia y hacer ininteligible el proyecto propio. Hay que hacer una reflexión seria de dónde se está y adónde se quiere ir. Y a qué precio hay que entrar en el Gobierno y en qué condiciones hay que optar por otra alternativa.
La cuestión ahora no pasa solo por digerir los resultados y no enloquecer con la formación de Gobierno. Pasa también por reflexionar sobre qué modelo organizativo puede desarrollarse para que la pareja de hecho se estabilice. También es constatable que, a pesar de que las clases sociales parecen difuminadas, persisten. Y el voto de la izquierda se concentra en los barrios más humildes, donde predomina la población de bajos ingresos y limitado poder social. Basta con consultar los mapas de voto por distritos en las grandes ciudades para saber que el eje izquierda-derecha sigue siendo un eje de clase.”
Referencia web original: http://www.mientrastanto.org/boletin-179/notas/28-de-abril-mas-luces-que-sombras
“Necesitamos una definición totalmente diferente del concepto de clase trabajadora”. Entrevista a Nancy Fraser (3/04/2019)
Interesante y amplia entrevista sobre el feminismo. Selecciono tres respuestas significativas:
Hablemos de feminismo. Usted lleva militando y teorizando desde los años 70. ¿Cómo ha cambiado el movimiento?
“Para mí este es el momento más emocionante de mi vida desde los años 60 y 70. Creo que estamos viendo una ruptura con el feminismo corporativo liberal que ha dominado las últimas décadas, el feminismo de Sheryl Sandberg, Christine Lagarde o Hillary Clinton. Ahora creo que hay una ruptura, las feministas más jóvenes se han dado cuenta de que esa vía está muerta, de que ese camino solo nos lleva a más Trumps. Porque eso conecta al feminismo con las fuerzas que, básicamente, destruyen la vida de la gente en todo el mundo. Hay un sentimiento de que necesitamos una nueva dirección, en gran parte centrada en la lucha por la reproducción social, las escuelas, las viviendas, el transporte público, la sanidad. Todas aquellas áreas donde el neoliberalismo empuja a los Estados a “desinvertir” en nombre de la austeridad. Esto se ve en las huelgas en aquellos trabajos donde predominan las mujeres, profesoras, enfermeras…
Se ve en cosas como el #MeToo, que es fundamentalmente una lucha de clases (una revuelta contra los jefes) y sobre el derecho a tener un espacio de trabajo libre de violencia, asaltos y abusos. Aunque los medios han puesto el foco en Hollywood, el centro real de esta lucha está en la agricultura, en las camareras de piso, en las empleadas domésticas, y también en las actrices que son muy vulnerables al abuso. Muchos de estos colectivos tienen menos recursos, no tienen papeles y no les queda más opción que rendirse. Estas son las áreas vanguardistas de la lucha feminista, y no solo de la feminista, también de la social, y punto. Dada la debilidad de los sindicatos en los centros manufactureros tradicionales, la primera línea de la lucha ya no es la industria como lo era en los años 30. Esta es una crisis que pone la reproducción social como centro y frente de batalla. Y por lo tanto, a las mujeres. Es una nueva situación estructural: tenemos nuevas generaciones de mujeres a las que no les interesa el feminismo de las élites liberales. Es un momento tremendamente fructífero, muy emocionante. Por supuesto, la misma crisis que ha propiciado el cambio en el feminismo también ha causado el auge de movimientos repugnantes, supremacistas, xenófobos, anti-inmigración y racistas. Es un momento de riesgo y de oportunidad.
Para lograr un cambio, entendemos que el capitalismo tiene que ir desapareciendo, poco a poco pero sin pausa. ¿O qué sistema se propone?
No sé si necesitamos un nombre para ese sistema, aunque yo lo llamaría socialismo democrático, pero no soy dogmática, puede tener otros nombres. Creo que la idea central es que ya no es suficiente el pensamiento de los movimientos socialistas tradicionales, no basta con cambiar las relaciones de producción y socializar la propiedad de los medios de producción. Lo que de verdad tenemos que pensar es la relación entre producción y reproducción. La relación entre la economía y el sistema político. ¿Cómo dibujamos la línea entre las cuestiones que marcan las relaciones entre el mercado, los propietarios de las empresas y las decisiones democráticas? Tenemos también que pensar en una nueva relación con la naturaleza, que no esté basada en los combustibles fósiles. El cambio es mayor de lo que propone el socialismo tradicional. Porque no está centrado solo en la producción, sino en otros aspectos de la vida.
Hay algo de controversia dentro de la izquierda porque algunos dicen que el protagonismo del feminismo o el ecologismo favorecen la división de la clase trabajadora. ¿Qué les diría?
Estoy completamente en desacuerdo. Lo han entendido completamente al revés. Primero, ¿qué quieren decir con clase trabajadora? ¿No son las mujeres parte de la clase trabajadora? ¿No lo son las personas trans? ¿Las migrantes, las racializadas? ¿Quién creen que está haciendo el trabajo para que la sociedad siga funcionando? Necesitamos una definición completamente diferente de lo que es la clase trabajadora. No son solo hombres blancos en fábricas, de hecho, hay cada vez menos de ellos en la clase trabajadora. El tipo de feminismo por el que abogo es un movimiento de clase, contra el 1% o el 10%, y eso tiene que ver con poner las preocupaciones de las mujeres pobres, racializadas, migrantes y de la clase trabajadora en el centro, en vez de integrar a las clases profesional y directiva en el feminismo. Estamos en plena lucha de clases dentro del feminismo: debemos reorientarlo hacia la clase trabajadora. Además creo que si le dices a la gente que no hable de sus problemas reales no creas solidaridad, no consigues que se unan a tu movimiento. Les llevas a un camino de exclusión, y no necesitamos un feminismo excluyente, ni una clase obrera excluyente. Necesitamos una posición en la que todas estas corrientes se comuniquen y se apoyen mutuamente. Diciéndoles “shhh, estáis dividiendo”, les echas fuera. Tendrían que estar diciendo justo lo contrario, deberían estar diciendo: “Queremos ser parte de vuestra lucha y que seáis parte de la nuestra”.
Referencia web original: https://ctxt.es/es/20190403/Politica/25374/nancy-fraser-feminsimo-trump-adriana-m-andrade-elena-de-sus.htm
El 82% de la ciudadanía cree que hay desigualdad entre mujeres y hombres en todos los derechos. Estudio de 40db. Belén Barreiro (27/02/2019)
Interesante estudio demoscópico. Selecciono varios datos y tres valoraciones significativas sobre la percepción de la amplia desigualdad de género, la posición mayoritaria a favor de la regulación de la prostitución y la idea general de un feminismo consolidado en la sociedad:
“La opinión pública tiene una visión bastante contundente con respecto a la desigualdad de género: el 82% de los/las españoles/as cree que en este país existe desigualdad entre mujeres y hombres con respecto a sus derechos sociales, políticos y económicos. Únicamente el 6% se muestra en desacuerdo con esta afirmación…
La desigualdad de género se manifiesta en múltiples ámbitos. Tiene un componente que podríamos llamar “sistémico”, pero también se encuentra en la experiencia cotidiana de las mujeres. El machismo se detecta en las relaciones inter-personales y desde ahí llega hasta el funcionamiento de las instituciones… Una percepción generalizada de desigualdad de género en la sociedad española no es incompatible con un avance muy notable de actitudes feministas. El 52% de la ciudadanía ya se siente feminista. Entre los hombres este sentimiento está menos extendido, aunque casi la mitad de ellos se considera feminista (45%). Entre las mujeres lo hace el 58,6%. Este dato es quizá la confirmación más acabada de la naturaleza transversal del feminismo contemporáneo…
Los más feministas son los votantes progresistas, muy por encima de los votantes conservadores. Entre las/os votantes de Unidos Podemos, el 74% se reconoce feminista; en el electorado del PSOE hay también una mayoría, aunque algo más ajustada, con un 56,7%. Los electorados del PP y de Ciudadanos son prácticamente idénticos en este aspecto: no llegan a cuatro de cada diez los/las que se sienten feministas: a pesar de que se trata de porcentajes bajos, son lo suficientemente importantes como para que los partidos de la derecha no puedan enarbolar un discurso abiertamente anti-feminista…
Contrariamente a lo que sucede en el resto de asuntos por los que pregunta la encuesta, la prostitución despierta opiniones contrarias a lo que piensa una parte importante del movimiento feminista. Seis de cada diez personas están a favor de la legalización, mientras que sólo una de diez optaría por abolirla. Cabe destacar que el 28% no tiene claras sus posiciones, ya sea porque aún no sabe qué pensar o porque no esté de acuerdo con ninguna de las dos opciones de respuesta que se plantean. Se trata, por tanto, de un asunto en el que una parte de la opinión pública aún está por definirse…
Los datos de esta primera encuesta sobre feminismo permiten llegar a algunas conclusiones. En primer lugar, el feminismo, lejos de ser una burbuja, constituye en la actualidad una de las fuerzas sociales y políticas más potentes. El feminismo ha conseguido colarse en el “sentido común” de la sociedad: conductas y situaciones que hace no tanto se podían percibir por amplias mayorías como normales o tolerables, hoy resultan inadmisibles. Se ha producido una concienciación muy importante en este tema. Así, se señalan deficiencias en la igualdad de género tanto en la esfera familiar y personal como en el mundo laboral y en el funcionamiento de muchas instituciones y sectores de la vida pública. En segundo lugar, el feminismo es un movimiento transversal...
En tercer lugar, hay consensos suficientemente amplios para que los poderes públicos emprendan una política ambiciosa de reformas en cuestiones de género.”
Referencia web original:
https://ctxt.es/es/20190227/Politica/24654/Bel%C3%A9n-Barreiro-encuesta-barometro-feminismo.htm
¿Adónde vamos? Albert Recio Andreu (01/02/2019)
Valoraciones sensatas y realistas y criterios unitarios y constructivos para ‘manejar los problemas’ en las fuerzas del cambio. Selecciono varios párrafos:
“Reducir el problema de Madrid a un asunto de comportamientos personales es trivializar la cuestión. Hay temas de debate cruciales que afectan tanto a la configuración de las candidaturas como al proyecto sociopolítico. En el primer campo el debate es entre una elección militante, refrendaria, de los componentes de las candidaturas y la formación de un equipo en torno a la persona que lidera el proyecto. Algunos lo plantean como un conflicto entre democracia y autoritarismo, pero esta es una forma maniquea de presentar la cuestión…
La otra cuestión es indudablemente política y ha estado presente en toda la trayectoria de Podemos: la elección entre una definición de izquierdas (en la línea de Unidos Podemos) y una apuesta “populista de izquierdas” en que prime el ofrecimiento de honestidad y responsabilidad con lo público. El movimiento de Errejón y Carmena se explica porque interpretan que el fracaso de Unidos Podemos en Andalucía es atribuible al hecho de haber abandonado la segunda opción en aras de la confluencia de Podemos con Izquierda Unida. Algo que resulta discutible por varias cuestiones…
Una cosa es adecuar el discurso, plantear respuestas realistas, y otra es olvidar que casi todos los grandes temas que tiene planteados el país conducen a una confrontación de ideas y proyectos que podemos situar en el eje izquierda-derecha. En la crisis de la izquierda en la general, y en la específica de Unidos Podemos, persisten otros muchos problemas que se acaban expresando en conflictos como el que estoy aquí tratando de entender…
En el núcleo del problema está sin duda la transformación que ha experimentado la sociedad, y que afecta a los tradicionales puntos de anclaje de las políticas de izquierdas. Los cambios son múltiples y variados, mutaciones en la estructura social propiciados por el propio desarrollo capitalista y las políticas públicas…
Reducir toda la cuestión, como se hace en uno de los debates actuales, a que se trata de un problema de identidades es erróneo. Es cierto que proliferan las identidades parciales, fragmentarias, pero su aparición es en buena medida el resultado de la dificultad de aprehender de forma sencilla una realidad compleja y de construir una alternativa que sepa desarrollar un enfoque integrador de los problemas y las respuestas a la situación actual…
Así mismo, la ausencia de esta visión explica también los problemas organizativos y políticos de la izquierda actual, en particular de Unidos Podemos y las confluencias. Ahí persisten diferencias de visión, tanto de la naturaleza de los problemas como de la forma de abordarlos…
Hay que tratar de manejar estos problemas. En el plano analítico y de las propuestas políticas, se trata de desarrollar un marco de referencia que permita situar la complejidad y traducirla en una propuesta de acción comprensible. En el plano organizativo, se trata de buscar las fórmulas que permitan ser respetuosos con todo el mundo pero que sean compatibles con la concreción de una propuesta común…
A nivel municipal creo que no hay otra alternativa que apoyar a los “ayuntamientos del cambio”. En los otros planos, lo primero es pedir a todas las partes, a Podemos, Izquierda Unida, Llamazares y Errejón (e incluso apelar a los nacionalistas periféricos), que trabajen para evitar lo peor, esto es, que encuentren una fórmula de actuación electoral común, que cuando lo hagan sean capaces de explicarlo a sus respectivas bases, sean capaces de mostrar a esta parte de la masa social progresista, solidaria y sensible, que padece la situación pero no se moviliza, que se trata realmente de una situación peligrosa, de que realmente todo el mundo está dispuesto a impedir lo peor, que los proyectos son más importantes que las siglas y las personas.”
Referencia web original:
http://www.mientrastanto.org/boletin-176/notas/adonde-vamos
Artículos ajenos destacados - año 2018
Tomar partido: cambio de época y nuevos tiempos difíciles. Roberto Rodríguez Guerra (23/12/2018)
Selecciono varios párrafos de esta densa e interesante reflexión:
“Todo parece indicar que estamos ante una crisis de largo plazo -que acaso haya llegado para quedarse- en la que son notorios los enormes problemas sociales y económicos generados por el neoliberalismo. Pero también las demandas de –cuando menos- una reforma sustancial de la composición y funcionamiento de las instituciones y órganos fundamentales del Estado, así como del papel de los partidos políticos y de la sociedad civil (lo social) en la vida política. El sentido en que tal reforma se lleve a cabo está abierto y dependerá sin duda de la evolución de algunas de estas tendencias, así como del papel que en tal proceso desempeñen los diversos actores políticos y sociales. Y la reacción de la ciudadanía, de los partidos de izquierda y de los movimientos sociales alternativos será fundamental a este respecto…
El precio de este doble proceso –es necesario destacarlo- es un cierto giro del péndulo en la batalla ideológica, un giro por el cual estamos ante un desdibujamiento de los discursos de la izquierda y, por el contrario, una radicalización de los discursos de la derecha…
En todo caso, si tuviese que caracterizar el momento presente de alguna manera me atrevería a indicar que todo apunta hacia un momento de «relativa inestabilidad» de la vida política y el sistema político. De «inestabilidad» porque todos los fenómenos anteriormente señalados apuntan a un tiempo complejo en que asistimos a una crisis sistémica (como lo muestran los enormes y crecientes problemas socioeconómicos relacionados con la pobreza, la desigualdad, la precarización de la vida y el trabajo,...) y a una deslegitimación de las instituciones fundamentales del Estado de difícil solución…
De inestabilidad «relativa» porque si bien es cierto que perduran las vías institucionalizadas de participación (elecciones, partidos, parlamentos, ejecutivos), también lo es, por un lado, que persisten los movimientos de indignación ciudadana y el municipalismo popular como espacios amables de acción colectiva y de participación política y, por otro, que cada vez cobran mayor presencia los movimientos regresivo-autoritarios, así como porque –sobre todo en el espacio de la derecha- es perceptible una cruda polarización política e ideológica cuya finalidad es no solo descalificar burdamente al otro (la izquierda) y preservar el internamente disputado espacio electoral de la derecha. Es también anular toda posibilidad de avance social y democrático e, incluso, cuestionar algunos de los fundamentos del Estado social democrático de derecho…
Creo, sin embargo, que el problema fundamental sigue siendo que “las grandes masas se han apartado de las ideologías tradicionales, [y que] no creen ya en lo que antes creían». Es más, las tendencias recientes muestran que cada vez cobran mayor presencia las soluciones supuestamente salvíficas, abiertamente autoritarias y antisociales. De este modo, el trasfondo y las posibles respuestas a esta situación obligan, entre otras cuestiones, a una reflexión previa y en profundidad sobre los proyectos socioeconómicos, ideológicos y organizativos de la izquierda, sobre las respuestas que la izquierda puede y debe dar aquí y ahora a estos fenómenos y, en especial, a una revisión de las relaciones entre la izquierda parlamentaria y la izquierda social…
En el cada vez más incierto contexto actual y ante el avance del fascismo social y la ultraderecha política, deberíamos apostar por un «involucramiento crítico» tanto en el espacio socio-político como en el espacio político-institucional…
Es mucho lo que nos jugamos en los «nuevos tiempos difíciles» que se avecinan. Y frente a ellos creo que es preciso «tomar partido y comprometerse» tanto con los movimientos sociales como con la política institucional.”
Referencia web original:
https://robertorodriguezguerra.files.wordpress.com/2018/12/DEBATE01dic2018.pdf
Los enormes costes sociales de las tensiones interterritoriales en España. Vicenç Navarro, en Público (8/11/2018)
Navarro avanza en la clarificación de la relación entre el tema nacional y el social y en la diferencia entre soberanismo e independentismo:
“El tema nacional, que absorbe el debate político, oculta la crisis social creada por los dirigentes de ambos lados de la crisis nacional…
La vía independentista es solo una versión del soberanismo, pues hay otras formas de éste (tales como la defensa de la soberanía popular, la soberanía federal, la soberanía confederal y un largo etcétera) que quedan olvidadas, cuando no ocultadas, en esta monopolización del concepto de soberanismo…
Asumir que el independentismo es la única forma de soberanismo es profundamente erróneo…
Por otra parte, acercarse a la corriente independentista (que es lo que están pidiendo los autodefinidos “soberanistas” rebeldes en Catalunya en Comú) es apoyar su visión esencialista de carácter exclusivamente identitario, que antagoniza a las clases populares que se siente españolas, y que son la mayoría de la población en Catalunya y en España. Lo que es necesario es un soberanismo popular, construido a partir de una alianza con otras naciones y pueblos de España, para establecer no solo una cultura sino también un Estado republicano, en el que se pueda ejercer la soberanía dentro de una fraternidad y solidaridad interterritorial. Esta es la vía de las fuerzas derivadas del 15-M, que fueron un vendaval de aire fresco en un ambiente asfixiante y que hoy representan la esperanza de construir otra España, con su diversidad y plurinacionalidad basadas en la solidaridad y la fraternidad.”
Referencia web original:
https://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2018/11/08/los-enormes-costes-sociales-de-las-tensiones-interterritoriales-en-espana/
¿Populismo o/y socialismo? Crítica amistosa a Chantal Mouffe. Vicenç Navarro, en Público (18/10/2018)
Acertada crítica a los límites del populismo de izquierda para explicar las relaciones de poder y el carácter del bloque dominante y el dominado, el actual proceso sociopolítico y su multidimensional interacción y, sobre todo, elaborar una estrategia socialista democrática-igualitaria. Añadiría, entre otros, un matiz particular sobre su concepto de clase social trabajadora para insertarla mejor en un enfoque relacional e histórico en el que convergen las experiencias, intereses y demandas compartidas o comunes de las distintas expresiones socioculturales y populares. Selecciono algunos párrafos significativos:
“Respuesta a Chantal Mouffe: el populismo de izquierdas no es suficiente. Ni que decir tiene mucho de lo que subraya Chantal Mouffe tiene gran valor y no se puede desmerecer sin más. Pero su menosprecio por el socialismo y el análisis de clase le impide claramente entender lo que ha estado ocurriendo y lo que ahora está pasando en estos países que ella cree conocer bien. A la luz de lo que conocemos de los años transcurridos desde los años ochenta es difícil de aceptar que el declive electoral que han sufrido los partidos de izquierdas europeos y norteamericanos (el Partido Demócrata, que con gran generosidad puede definirse como la izquierda estadounidense, y los partidos socialistas y socialdemócratas en Europa) se deba a su “estancamiento” en el análisis y discurso de clases…
Es cierto que uno de los elementos de transversalidad que podría unir a estos grupos diferentes es el nacionalismo. Ahora bien, el nacionalismo per se no tiene por qué permitir una movilización frente al responsable de la victimización, que puede ser de la misma nacionalidad…
¿Cuál podría ser otro elemento de transversalidad que englobara a la mayoría de las clases populares? Y es ahí donde la clase social adquiere una gran relevancia. La mayoría de mujeres, de negros y de ancianos, por ejemplo, en cualquier país capitalista desarrollado, son miembros de la clase trabajadora y otros sectores de las clases populares (es interesante señalar que, no solo objetiva sino también subjetivamente, hay más personas en EEUU que se autodefinen de clase trabajadora que de clase media, según las encuestas más elaboradas que se han hecho preguntándole a la población por su pertenencia dentro de la estructura social).
En realidad, la precariedad está alcanzando grandes dimensiones, no solo entre la clase trabajadora, sino también en amplios sectores profesionales, siguiendo un proceso de “proletarización” de grandes sectores de las clases medias. De ahí que el proyecto socialista (que prioriza el bienestar de las clases populares) requiere un lugar común donde estas causas se encuentran enraizadas, una comunalidad que incluso adquiere más importancia cuando el adversario común es la clase dominante, que también pertenece a la raza y género dominantes.
Es importante subrayar, sin embargo, que el cambio de género y de raza de las élites no necesariamente beneficia a la mayoría de las mujeres (que son de clase trabajadora) y de los negros (que son también la mayoría de clase trabajadora). En este sentido, el nivel de vida de las clases populares negras en EEUU no cambió durante el mandato del presidente negro Obama, próximo al capital financiero del país.”
Las causas del crecimiento del mal llamado populismo. Vicenç Navarro (3/10/2018)
Buen punto de partida para la reflexión. No obstante, señalo algunos aspectos a matizar y ampliar:
1) Hay que clarificar mejor el carácter de la reacción nacionalista frente a la globalización y el establishment.
2) El llamado populismo de derechas es un síntoma del malestar socioeconómico de muchas capas populares, pero también de una dinámica autoritaria, conservadora y segregadora funcional para sectores oligárquicos empeñados en frenar una salida progresiva y democrática a la crisis sistémica; así, llamarlos populistas (expresión del pueblo) difumina el aspecto principal de su identificación política: su carácter reaccionario o de derecha extrema.
3) Está bien señalar lo inadecuado del significante populismo de izquierdas como expresión para identificar el fenómeno Podemos (y todavía menos para las convergencias y candidaturas municipalistas) y vincularlo mejor como expresión de nueva izquierda (a vincular con la vieja izquierda renovada), así como señalar la insuficiencia del carácter defensivo y no tanto propositivo del populismo.
Pero esa es una de sus limitaciones: debe definir mejor su sentido político de progreso, su proyecto de cambio igualitario-democrático-solidario y superar su ambigüedad en el plano teórico-ideológico como exclusiva lógica política. El problema no es tanto su identificación ‘popular’ o ‘de clase’; la representación política debe aspirar a ser amplia frente al poder establecido. La cuestión clave es esa masiva articulación sociopolítica, con fuerte arraigo y participación popular, con un proyecto de cambio de progreso más definido.
Selecciono las ideas, a mi parecer, más relevantes y positivas:
“La adaptación de los partidos socialistas o socialdemócratas al neoliberalismo ha sido una de las principales causas del crecimiento de tales movimientos populistas…
El descenso del apoyo popular y electoral a tales partidos de la izquierda y su sustitución por los partidos populistas explica que hayan estado surgiendo nuevas sensibilidades dentro de las izquierdas que estén intentando canalizar este enfado popular (que es justo, lógico y predecible), respondiendo a las demandas fruto de esta queja…
Ahora bien, definir a estos movimientos como populistas es un gran error… Todos estos movimientos de la nueva izquierda salen y están enraizados en las izquierdas. Llamarlos populistas es un intento de identificarlos con otras formaciones de claro sentido derechista…
Los grandes límites del populismo: la necesidad de combinar lo nuevo con lo antiguo. La estrategia de defensa de los de abajo frente a los de arriba (o del pueblo frente a las élites), aunque necesaria, tanto electoralmente como tácticamente, es dramáticamente insuficiente, pues no reconoce, como acabo de indicar, que no todos los miembros del pueblo tienen intereses iguales…
Olvidar categorías de poder como clase social o la relevancia del socialismo es semejante a negar la ley de la gravedad.”
A diez años del crac financiero. Albert Recio (1/9/2018)
Reflexión interesante sobre la necesidad de una respuesta para salir de la crisis social, política y ecológica a la que nos lleva el capitalismo neoliberal. Selecciono un par de párrafos:
"La pregunta verdaderamente relevante es por qué ante tamaño desastre no se ha configurado una propuesta mínimamente sólida para, cuando menos, propiciar alguna política nueva. Hay un vacío enorme entre la evidencia (incluso en los medios convencionales) del tamaño de las desigualdades y los peligros de la crisis ambiental y la inexistencia de propuestas de cambio movilizadoras.
El auge de las propuestas derechistas y el repliegue hacia lo nacional-identitario en casi todos los países desarrollados tiene una de sus bases en esta falta de alternativas a la hegemonía capitalista. Una hegemonía que se ha consolidado menos por méritos propios que por el fracaso de sus presuntos oponentes. Este debería ser el núcleo de trabajo de cualquier persona interesada en afrontar en serio los problemas de la sociedad actual, especialmente de aquella gente que lleva años peleando en mil y una resistencia a los impactos del capitalismo. Y, más especialmente, entre la gente con capacidad técnica e intelectual para hacerle frente…
En 2008 se pusieron de manifiesto muchos de los peores aspectos del capitalismo neoliberal. Diez años más tarde, estamos más o menos en la misma situación, pero en muchas partes del mundo los problemas sociales y ecológicos se han agravado. Y existen nuevas amenazas que conducen a la barbarie.
Por eso es tan necesario contar con alguna hoja de ruta que nos permita salir de esta situación. No la hemos tenido en el momento de la crisis (lo que facilitó que se acabara imponiendo la salida neoliberal). Y seguimos sin tenerla, demasiado ensimismados en cultivar las diferencias. Demasiado incapaces de construir un mínimo esquema a partir de las cosas que conocemos o deberíamos conocer. Urge una reconstrucción del pensamiento crítico que vaya más allá de la denuncia. Que aporte respuestas que nos alejen del mundo de la desigualdad insoportable, la catástrofe ambiental, la exclusión social y el autoritarismo que dominan el ambiente."
Las falsedades de la supuesta recuperación económica promovida por el pensamiento neoliberal dominante. Viçens Navarro (16/8/2018)
Acertado artículo de V. Navarro. Entresaco algunos párrafos:
"Lo que esconden los indicadores del “supuesto éxito”: el deterioro muy notable del bienestar y calidad de vida de las clases populares… Lo que hemos visto es cómo la aplicación de las políticas públicas neoliberales ha debilitado los instrumentos creados por el mundo del trabajo para defender sus intereses, como los sindicatos. Las reformas laborales, por ejemplo, estaban encaminadas a “flexibilizar” el mundo del trabajo.
El término flexibilizar quiere decir eliminar los derechos laborales y sociales conseguidos por los trabajadores durante la época dorada del capitalismo (1945-1980), donde un pacto social se había conseguido entre el mundo del capital y el mundo del trabajo. De ahí que la solución exigiría un cambio político, observación especialmente importante, pues las causas políticas del deterioro del mercado de trabajo se ignoran constantemente, atribuyendo tal deterioro a la automatización, a la robotización o a cualquier otro elemento, sin tener en cuenta que, a su vez, tales variantes técnicas son determinadas por el contexto político. Parte de este debilitamiento del mundo del trabajo han sido los cambios en los partidos políticos que habían sido creados por este y que se han ido distanciando de su base electoral, haciendo suyas muchas de las medidas neoliberales que han contribuido a tal distanciamiento.
El creciente control de estos partidos políticos (la mayoría de tradición socialdemócrata) por la clase media ilustrada (profesionales de formación universitaria que desarrollan intereses de clase propios, distintos a los que había sido su base electoral) explica su renuncia a políticas redistributivas y su conversión al neoliberalismo, tal y como ha ocurrido con los gobiernos Clinton, Obama, Blair, Schröder, Hollande, Zapatero, entre otros.
El colapso de la socialdemocracia y otras izquierdas es un indicador de ello. Es lógico y predecible que los movimientos antiestablishment de base obrera hayan ido apareciendo como respuesta."
Pedro Sánchez y Karl Polanyi en la eurozona. Juan Vázquez (1/8/2018)
Interesante, aunque matizables algunas conclusiones, especialmente la 'canalización de las clases populares a través del populismo de derechas':
“El hecho de que el nuevo Gobierno acepte sin oposición el marco del euro puede imposibilitar la creación de un escenario de protección para las capas de población más castigadas por la crisis… En plena crisis de la globalización financiera, la eurozona sigue siendo el máximo exponente del neoliberalismo, algo que no hace más que acelerar la respuesta de las clases populares europeas: su canalización es la derecha populista y el deterioro de la integración europea...
Para concluir, la fórmula del nuevo gobierno liderado por Pedro Sánchez es una de las últimas balas en el marco de la eurozona para un país en el que sigue batallando un social-liberalismo en decadencia. El PSOE sigue apostando por la integración europea que tantos réditos le proporcionó en los años ochenta, aunque, en aquel momento, el neoliberalismo comenzaba su época dorada. En la actualidad, nos encontramos ante la ruptura de esa integración, del orden mundial de posguerra y con la fase b de Polanyi en marcha...
De forma contraria, cada día nos encontramos más cerca de una nueva crisis a nivel mundial, que probablemente estalle en EEUU y repercuta de forma drástica en la zona euro (de forma similar al 2011-2012). En esta tesitura, Polanyi nos proporciona pistas ante el desmoronamiento de la estructura mundelliana: la atomización y flexibilización del “factor trabajo” tiene como respuesta la mencionada fase b. La sociedad en busca de sí misma, esto es, en busca de pertenencia, protección y seguridad. La disputa política se dirimirá en la canalización de esta pulsión social y en la capacidad de proporcionar un proyecto viable en este sentido, algo que está lejos de ofrecer el gobierno continuista del PSOE."
El largo camino del feminismo: dogmas y disensos. Paloma Uría (20/7/2018)
Excelente valoración de las principales polémicas en el movimiento feminista, con una posición clara y argumentada sobre: “El feminismo como objetivo y como ideología, el proteccionismo que limita la autonomía personal, los problemas de la concepción identitaria del movimiento, con una idea rígida de la mujeres o la masculinidad, la caracterización de los delitos de odio y su abuso sin diferenciar niveles de agresión, así como la tendencia problemática a una actitud punitiva y de censura en vez de reforzar la propia autonomía y capacidad de las mujeres, o a crear la impresión de un ambiente de agresividad masculina generalizada y de un peligro constante para las mujeres; es decir, se dio lugar a lo que podemos considerar un ‘pánico moral’.”
La importancia de las distintas tonalidades del feminismo. Viçens Navarro (6/7/2018)
La necesidad de un movimiento feminista progresista y popular. Entresaco algunas ideas de V. Navarro:
"De ahí que el impacto que las políticas públicas que se propongan dependa mucho no solo de género sino también de la composición por clase social de la fuerza política que la proponga…
Las mujeres trabajadoras reciben salarios menores que los hombres. Pero lo que es importante subrayar –y que no se subraya en los medios- es que los salarios de las mujeres trabajadoras (y de los hombres trabajadores) son de los más bajos de la UE. De ahí que luchar por cerrar la brecha salarial es necesario pero insuficiente. Lo que se necesita es complementar la reivindicación de conseguir igualdad, de género, con la demanda de terminar con la explotación laboral, pues la mayoría de las mujeres son trabajadoras con salarios muy bajos. Tener mujeres en la estructura de poder es necesario pero no suficiente para mejorar su bienestar…
Es importante y urgente que todos los movimientos reivindicativos (incluyendo el de la mujer) se alíen y colaboren en la transformación profunda de nuestra sociedad para eliminar la explotación de la mujer junto con otras explotaciones, como la explotación de clase que también afecta a la mayoría de las mujeres que pertenecen a las clases populares. Desde este punto de vista, el movimiento feminista actual en España representa un punto de referencia internacional pues su horizonte es claro –cambiar profundamente la sociedad- en alianza y no en contraposición a otras fuerzas y movimientos sociales y políticos reivindicativos que comparten tal objetivo…
Una de las grandes aportaciones del movimiento feminista en España ha sido el poner el tema social en el centro del debate político y económico. Y ello es consecuencia de la identificación de la causa feminista con los deseos y aspiraciones de la mujer de clase popular, y que beneficia a todas las mujeres (y a todos los hombres). Hoy el énfasis por ejemplo en la economía de los cuidados es fundamental para mejorar la calidad de vida de la población así como mejorar la eficiencia económica."
Europa está paralizada. Gabriel Flores (3/07/2018)
Buen balance de la cumbre europea:
“Europa está completamente paralizada. Vive paralizada, plenamente consciente de su inacción y de las múltiples crisis que sufre, que las políticas de austeridad y devaluación salarial impuestas no han hecho más que agravar y extender al terreno político y electoral en beneficio de fuerzas xenófobas y antieuropeístas. En ninguna de las dos materias claves que estaban sobre la mesa de la cumbre, política migratoria y reforma de la eurozona, han aportado nada nuevo. Simplemente, no hay acuerdo…
La política migratoria de la UE queda así confinada a un estrecho territorio, el de una disputa con la extrema derecha antieuropeísta en el que una de las partes, el actual bloque de poder encabezado por Merkel que marca el incierto y peligroso rumbo del proyecto de unidad europea, acepta algunos de los criterios de los xenófobos y buena parte de la dureza que exigen las fuerzas políticas de la extrema derecha en el tratamiento de las personas inmigrantes. Malos tiempos y mal rumbo para la unidad europea en una situación de evidente deterioro político.”
Después de Piketty: el debate sobre la desigualdad continúa. Lídia Brun e Ignacio González (27/6/2018)
Interesante recensión: Tres economistas recopilan en 'Debatiendo con Piketty' artículos académicos de múltiples disciplinas que abren nuevas líneas de investigación sobre el reparto de la riqueza. Selecciono algunos extractos:
“La evidencia de que trabajo y capital son complementarios sugiere, más bien, que el reparto cada vez más desigual entre trabajo y capital no se explica fundamentalmente por el desplazamiento tecnológico del trabajo, sino sobre todo por factores institucionales. Precisamente, uno de los principales aspectos de Debatiendo con Piketty es la lectura institucional y política de la obra del francés…
El capítulo 9 ahonda en otra explicación institucional clave y, en nuestra humilde opinión, es una de las contribuciones más importantes del libro… Una parte importante de Debatiendo con Piketty aborda una aparente contradicción en el relato de C21, que oscila entre unas “dinámicas inexorables” del capitalismo que llevan a mayor desigualdad, frente al reclamo continuo de que “el nivel de desigualdad en una sociedad es una decisión política”… estamos convencidos de que la pluralidad política e ideológica que destilan los diferentes capítulos, que abarcan desde teorías neoclásicas como la del capital humano hasta teorías de corte institucionalista y otras teorías heterodoxas, es intencional y dota al libro de una riqueza teórica sorprendente… Debatiendo con Piketty es un libro importante y que apunta en la dirección correcta”.
El momento neofascista del neoliberalismo. Érik Fassin (27/6/2018)
Interesante clarificación para evitar la confusión de llamar a todo ‘populismo’ (de derechas, centro o izquierdas), confiando en que el ‘momento populista’ tiene ventajas para la igualdad y la emancipación. No hay que interpretar las tendencias reaccionarias de derecha extrema o neofascistas como beneficiosas para las clases populares y el marco democrático. Hay que vincularlas con una tendencia autoritaria de parte de la propia dinámica y élite neoliberal:
“No basta con evocar un “momento populista”. Si Chantal Mouffe rechaza hablar de extrema derecha, prefiriendo la expresión “populismo de derecha”, esta filosofía aboga “por un populismo de izquierdas”: ambos tendrían en común un “núcleo democrático”, puesto que hacen visibles, ofreciéndoles, claro está, respuestas distintas, las reivindicaciones de “categorías populares”, es decir, de los “perdedores de la globalización neoliberal”. Sin embargo, no solo los dirigentes neoliberales no dudan en movilizar un populismo xenófobo, sino que a su vez también los líderes populistas, de Trump a Orbán pasando por Erdoğan, promueven políticas neoliberales. Resulta pues dudoso atribuir al voto favorable de los segundos 'la expresión de resistencias a la condición posdemocrática engendrada por treinta años de hegemonía neoliberal'…
Por eso hoy es importante llamar gato a un gato: negarse a nombrar este neofascismo autoriza a quedarse de brazos cruzados. El rigor intelectual escrupuloso de algunos sirve como pretexto para la tibia cobardía política de muchos. Los eufemismos impiden así la movilización de un antifascismo que, lejos de ser el respaldo democrático de las políticas económicas actuales, designaría la responsabilidad del neoliberalismo respecto del auge del neofascismo: no hay ninguna necesidad de dejarse llevar por la ilusión de que el populismo, que es el síntoma, podría ser el remedio.”
El poder y el concepto. Fernando Broncano (6/05/2018)
Muy interesante la interpretación de ‘violación’ frente a la sentencia de 'La Manada':
“Hay puntos sutiles filosóficos que desvelan profundas fracturas en la sociedad. Los conceptos, al final, son relatos de la experiencia de la humanidad y la experiencia es la forma en que los humanos damos sentido a las puras vivencias corporales. La lucha contra la violencia sexual no es solamente una lucha por la liberación de las mujeres del dominio patriarcal, sino por la conquista de un nuevo sentido de libertad sexual y de relaciones afectivas entre todos los humanos. Es una lucha que libera tanto a mujeres como a hombres. La lucha por el concepto es una lucha por la libertad real de todos”.
Aproximación (exterior) al 'populismo de izquierdas'. Roman Ceano (1/05/2018)
Sugerente ensayo crítico de R. Ceano sobre el populismo de izquierdas. Es largo y denso. Se puede ir directamente a las conclusiones (6 pp.):
"Deconstruyendo a Laclau". Señala los límites de esta teoría que se queda en una lógica política de polarización con sobrevaloración del discurso en la construcción del sujeto político y con ambigüedad del sentido político de su proyecto transformador. Salvo matices, coincide con mi valoración. Ha sido funcional para conformar una nueva representación política: Podemos. Pero hay que superar el enfoque populista, avanzar en una teoría alternativa crítica y realista (superadora también del marxismo determinista) para hacer frente a la conformación y consolidación de los sujetos sociopolíticos o fuerzas del cambio y definir mejor las estrategias transformadoras en esta nueva fase histórica.
Las falsedades del supuesto Apocalipsis robótico: el fin del trabajo. Viçens Navarro (27/4/2018)
Muy interesante V. Navarro, en particular frente a la desorientación de alguna gente de izquierdas en este tema del impacto tecnológico:
"La revolución digital puede ser un instrumento de liberación o de opresión, dependiendo de quién la controle. Bajo las condiciones salvajes del mundo neoliberal, puede empeorar la calidad de vida de la ciudadanía, en tanto trabajadores y empleados y en tanto usuarios y consumidores…
Ni que decir tiene que tal revolución digital puede eliminar puestos de trabajo, aunque en general en niveles menores de los que se indican. Pero lo que se olvida es que tal revolución digital también puede facilitar la creación de empleo. Que haga una cosa o la otra depende de quién controle el diseño, el uso y la utilización de la automatización. Es decir, depende de las relaciones de poder en el proceso de producción y distribución de bienes y servicios, así como de los medios de información.
En otras palabras, el impacto que tal Cuarta Revolución tenga dependerá del contexto político en donde se establezca. De ahí que mientras en un contexto la robótica puede disminuir e incluso facilitar la reducción del tiempo de trabajo y aumentar el goce y placer del mismo; en otro contexto puede tener un impacto contrario…"