Antonio Antón Morón
Sociólogo, politólogo y escritor. Profesor de la Universidad Autónoma de Madrid (2003/2022)
Artículos propios del año 2026
Con párrafos seleccionados, un breve comentario y la referencia web original. El texto completo pinchando en el enlace. Para acceder a los años anteriores en la entrada correspondiente de la Portada y de Publicaciones.
Ceuta: más empatía, menos odio. Antonio Antón, en Público (11/09/2026)
Las causas de la entrada masiva, la opinión ciudadana, la posición racista e instrumental de las derechas, el error socialista y la alternativa de la acogida. Transcribo la parte final:
“¿Cuál ha sido el principal error del ala socialista del Gobierno y su presidente Pedro Sánchez?. A mi modo de ver, haber practicado una estrategia de ‘no acogida’, eficaz y desde el comienzo, de ese grupo de personas que, tras el retorno de la mayoría con sus expectativas frustradas, deciden quedarse.
Existe un error de análisis sobre la probabilidad del retorno total a la vista de la inasistencia institucional, que favorecía esa inacción. Hay un cálculo político defensivo del Ejecutivo frente a la gran oleada crítica de las derechas. Pero esa paralización en la acogida, con sus consecuencias de abandono institucional hacia las propias personas inmigrantes y la población ceutí, es el principal lastre de la gestión gubernamental. Un plan inmediato y operativo le enfrentaba a las derechas, pero también paliaba la crisis humanitaria y desactivaba sus hipócritas acusaciones.
Se han realizado algunas medidas mínimas, en particular por organizaciones voluntarias como la Cruz Roja y otras ONGs y personal civil, especialmente en el reparto de comidas y algo de asistencia sanitaria y cobijo. Pero la lógica de la respuesta gubernamental en las primeras semanas ha sido la de ‘confinamiento’, con la prioridad del control de seguridad de la población inmigrante, con la expectativa de su retorno inmediato.
Solo con el agravamiento de la situación humanitaria de esa población vulnerable, la tensión con la población ceutí, que reclama su normalidad pública, y el acoso derechista y ultra es cuando se van arbitrando, mediante la gestión directa y la formación del mando único, las mínimas y tardías medidas de acogida. Se trata de la reubicación en carpas, con el regateo institucional correspondiente; se justifica públicamente por ser un medio necesario para su filiación y deportación en su caso, al mismo tiempo que para desactivar la tensión: sacarlos de las calles y playas.
Por tanto, la trayectoria gubernamental ha seguido la lógica del ‘confinamiento’ transitorio hasta la deportación, no la política de ‘acogida’ efectiva para garantizar el mínimo bienestar y dignidad de la gente inmigrante, en especial del casi tercio de menores.
Mientras tanto, la dirección del PP, Vox y la Ciudad de Ceuta, siguen poniendo palos en la rueda de esas condiciones mínimas, e impiden incluso el traslado a la península de las personas menores, especialmente chicas, técnicamente factible y favorable para destensar la dinámica conflictiva. Ni pensar en el traslado de las personas adultas a otras Comunidades Autónomas, aunque sea provisional mientras se gestiona su estatus futuro, como sí se ha hecho en otras ocasiones, como con los refugiados de Ucrania.
En la mayoría de los países europeos, y la Comisión Europea, gobernados por las derechas, predomina la estrategia restrictiva, racista y autoritaria, y pretenden que caiga el último gobierno progresista.
En definitiva, como dice Sami Naïr, hay que hacer frente a las causas globales de la migración del Sur Global al Norte, asumiendo la responsabilidad de las élites europeas por su trayectoria colonial y neocolonial (junto con sus aliados de las capas gobernantes de muchos países, como Marruecos), causantes de la desigualdad mundial, la pobreza y la subordinación de la mayoría de sus poblaciones.
Por tanto, hay que desechar la contraproducente estrategia de la Europa fortaleza, propugnada por las derechas (y alguna izquierda), con la delegación del control restrictivo por terceros países, la mayoría autoritarios e irrespetuosos con los derechos humanos.
Se trata de una alternativa de codesarrollo socioeconómico, democratización política, libertad de movilidad regulada, con políticas de integración social frente a la segregación, de convivencia intercultural contra el racismo y el miedo, de derechos iguales frente a la segmentación por estatus étnico, de empatía y acogida en vez de confinamiento y deportación.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/ceuta-empatia-odio.html
Dilemas de la izquierda alternativa. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (10/09/2026) y Rebelión (1/09/2026)
Sobre su carácter político transformador, la formación y división del espacio socioelectoral alternativo y las perspectivas de su recomposición. Selecciono los primeros párrafos:
“El dilema fundamental para las izquierdas, en especial para la izquierda transformadora, es el de su credibilidad reformadora progresista, de capacidad de cambio sustantivo de las condiciones vitales (materiales, institucionales, relacionales) de la mayoría popular y del conjunto (existencial) de la población, en un sentido igualitario, emancipador, democratizador y solidario. Ese es su perfil identificador, en contraposición con la regresión social y autoritaria de las derechas.
La pugna es, especialmente, de carácter político-transformador y, en esa medida, de legitimación de su representación política y su gestión. Ello supone, frente al gran poderío económico, institucional y mediático de las derechas, favorecer la participación y la articulación de la ciudadanía y su acción colectiva, como implicación necesaria para porfiar en el avance social y democrático. La base de (contra)poder de las izquierdas la ofrece (sobre todo) la propia ciudadanía, con sus instituciones democráticas. Para ellas la democracia, la articulación popular y la participación cívica, es más fundamental que para las derechas, que controlan el poder fáctico (socioeconómico, estatal, mediático, cultural) y solo necesitan un mínimo de legitimidad social.
En los grupos progresistas y, en particular, en la izquierda alternativa federal/confederal no existe (solo o principalmente) un problema de capacidad discursiva. En ese sentido, sobra el paralelismo con las derechas. Ellas controlan el grueso de los aparatos mediáticos, económicos e institucionales, y aprovechan toda su capacidad de penetración y manipulación comunicativa, mediante la crispación política y su descalificación de las izquierdas, para imponer sus políticas, con su discurso de la inevitabilidad de su dominio y el fracaso de las fuerzas de progreso.
El reto progresista no es principalmente programático o comunicativo. El programa debe estar inserto en la acción sociopolítica para mejorar la relación de fuerzas sociales. No se trata tanto de máximos o mínimos en el papel, sino de su capacidad para articular las demandas populares, igualitarias y emancipadoras, de forma unitaria y transformadora. Es imprescindible una ambiciosa agenda reformadora social y democrática susceptible de generar apoyos masivos y unitarios. La condición necesaria es el estímulo y el impulso de una reactivación cívica democratizadora y de cambio social sustantivo, una recomposición del campo socioelectoral de izquierdas, con un peso relevante de la izquierda transformadora.
Paralelamente, está la renovación y la capacidad de articulación de las élites políticas y las estructuras partidistas para representar, canalizar y orientar las demandas populares progresistas. Esa tarea se enfrenta a las arraigadas tendencias corporativas y sectarias existentes, en mayor o menor medida, en los grupos políticos de izquierdas, y pone de relevancia la necesaria adecuación de sus élites dirigentes a las tareas transitorias (semi constituyentes) de la nueva etapa que comienza.
Frente al declive socioelectoral y la crisis político-orgánica que amenaza a la izquierda alternativa, la tarea de su remontada socioelectoral es multidimensional y está interrelacionada. Se trata de combinar una dinámica sociopolítica participativa de las mayorías sociales, con una articulación organizativa y de liderazgo unitaria y plural, una orientación estratégica diferenciada y superadora del continuismo socialdemócrata, en oposición a la derechización autoritaria en marcha, y una pugna cultural para asegurar la legitimidad social y la hegemonía política por una democracia avanzada.”
Referencia web original:
https://rebelion.org/dilemas-de-la-izquierda-alternativa/
Referencia web de la versión ampliada en Nueva Tribuna (10/09/2026):
Se puede derrotar a las derechas. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (1/09/2026) y Rebelión (9/09/2026)
El desgaste del bloque de la investidura y las limitaciones de las derechas que pueden perder las elecciones generales. Selecciono varios párrafos:
“Aunque existe un relevante clima unitario entre los electorados de esa izquierda social (incluida la nacionalista), conscientes de la gravedad de la perspectiva, parece difícil la unidad colaborativa entre las direcciones de las dos formaciones políticas federales/confederales y menos de las tres patas de ese bloque alternativo, si añadimos la izquierda nacionalista, que pretende reafirmar su primacía en sus territorios respectivos. La iniciativa cooperativa que ha representado, entre otros, el republicano Rufián, parece que no fructifica, al menos en el plano estatal y, quizá, hasta que no se vea cerca el precipicio y funcione el instinto de supervivencia colectivo.
La simple inercia política de cada cual no garantiza la remontada electoral del conjunto de las izquierdas y el impulso político para asegurar la renovación de una nueva etapa de progreso. Se necesita un replanteamiento estratégico, con un revulsivo organizativo, comunicativo y de liderazgos, con suficiente credibilidad para enfrentarse a la transformación profunda de los problemas acuciantes para las mayorías sociales. En ese sentido, habrá que ver la dimensión del intento actual de configuración de frentes unitarios, al menos entre las fuerzas constituyentes del nuevo Sumar (Comunes, Más Madrid, Izquierda Unidad y Movimiento Sumar) y, en un marco más local, las experiencias colaborativas en ámbitos municipales (Barcelona, Valencia…) o territoriales (Extremadura, Navarra, Andalucía…)…
Estamos al final de esa etapa, con un fuerte envalentonamiento de las derechas y un debilitamiento de su izquierda y de la movilización cívica global, aunque esta sea todavía significativa en diversos territorios y coyunturas y sobre algunos ejes concretos. El riesgo socialista es el mantenimiento de un simple continuismo, con pequeños gestos progresistas y/o conservadores, esperando aprovechar los errores de las derechas y las insuficiencias de su izquierda.
La trayectoria de estos tres años demuestra que ese tacticismo cortoplacista y ambivalente es insuficiente para garantizar la victoria electoral de las izquierdas y la continuidad de otra nueva etapa de progreso. Le ha permitido evitar el total declive de la mayoría de sus colegas socialdemócratas europeos, pero no asegura el mantenimiento de la gestión gubernamental futura. En consecuencia, el panorama previsible sería la crisis política posterior de las izquierdas, en una difícil situación de oposición parlamentaria y, lo que es más problemático, en una dinámica de impotencia institucional ante el retroceso vital y democrático de sus bases sociales populares. Sería el momento de un recomienzo serio en el doble campo, social y político-electoral.
La amenaza ultra y reaccionaria es fortísima, pero la respuesta a las necesidades sociales con las demandas de igualdad, emancipación y solidaridad son la garantía para la democracia y el bienestar público. Es posible vencer a las derechas. Es una tarea del conjunto de las izquierdas y fuerzas progresistas y, en particular, de la izquierda alternativa.”
Referencia web original:
Referencia web de la versión en Rebelión (9/09/2026):
La remontada de las izquierdas es difícil, aunque posible. Antonio Antón, en Mientras Tanto n.º 259 (1/09/2026) [25/08/2026]
Ensayo completo sobre el desgaste del bloque de la investidura, los dilemas de la izquierda alternativa, la formación y división del espacio socioelectoral alternativo, las perspectivas de su recomposición y las limitaciones de las derechas que, a pesar de las insuficiencias de las izquierdas, pueden perder las elecciones generales. Selecciono varios párrafos:
“Empezamos un nuevo curso, decisivo para implementar el nuevo ciclo político, con el dilema de su orientación: progresista o reaccionaria. Aparte de las elecciones municipales y la mayoría de las autonómicas, en mayo próximo, se van a disputar las elecciones generales, probablemente adelantadas al primer trimestre del año 2027.
Hasta ahora, todos los estudios demoscópicos, salvo el del CIS de Tezanos, dan ganadora, por mayoría absoluta en el Parlamento, a la suma de las derechas estatales de PP y Vox; aunque desciende algo el primero, asciende la ultraderecha. Esa tendencia, divulgada hasta la saciedad por el mayoritario aparato mediático de las derechas, se ha ido consolidando estos años y se ha confirmado en las cuatro recientes elecciones autonómicas.
Según los datos del Estudio de Key Data, de julio, con la media de todas las encuestas realizadas y una abstención de unos 11 millones, el electorado de las derechas estatales ascendería a cerca de 13 millones (PP, 8; Vox, 4,4; SALF, 0,5) y el del bloque de la investidura, que se ha ido agrietando, a unos 11 millones: PSOE, 6,8; izquierda alternativa federal/confederal, 2,5 (coalición Sumar, 1,62; Podemos, 0,86); izquierda nacionalista, 1 (ERC, 0,47; EH-Bildu, 0,35; BNG, 0,19 –sin contar CUP y Adelante Andalucía–); derecha nacionalista, 0,6 (PNV, 0,28; Junts, 0,31 –sin contar CC y Aliança Catalana–)…
La segunda consideración trata de la necesidad del refuerzo del talante democrático y unitario de las élites dirigentes y las estructuras orgánicas de los grupos de la izquierda alternativa. Es especialmente importante en procesos de crisis y transición como la actual, en los que se ventila el estatus, la orientación y la dinámica de las nuevas formaciones políticas. La propia capacidad en la articulación unitaria y colaborativa del conjunto de la izquierda alternativa, con el ejemplo avanzado en ámbitos locales, demostrará la validez del compromiso transformador con la ciudadanía.
Estas dos prioridades, la activación cívica y el talante unitario, con realismo, actitud crítica y determinación de cambio de progreso, se contraponen con dos tendencias problemáticas. Por un lado, la simple inercia posibilista o adaptativa, la renuncia a una actitud transformadora. Por otro lado, la primacía idealista por la simple (o preponderante) pugna ideológica, comunicativa o divulgativa de alternativas programáticas, más o menos radicales o de máximos. Preciso este aspecto.
Esa faceta cultural o discursiva es más relevante para configurar las élites dirigentes y su legitimación interna… cuando están conformadas las condiciones de existencia de ese campo sociopolítico con una dinámica transformadora y participativa. La actividad crítica, cultural y teórica, es imprescindible para definir la orientación de la actividad práctica alternativa y favorecer el cambio de mentalidades y actitudes políticas. Pero el simple propagandismo, sin incrustarse en las demandas sociales y el arraigo popular, es ineficaz para articular la resistencia democrática y avanzar en el cambio social y político. Lleva al sectarismo discursivo, la frustración transformadora y la prioridad corporativa de los aparatos orgánicos o comunicativos.
La remontada socioelectoral será posible a través de la reactivación cívica de la mayoría popular, la inserción social de los grupos alternativos y el acierto estratégico y unitario de sus estructuras partidistas. Los adversarios de derechas y los grupos de poder son poderosos, pero las energías democráticas de las mayorías sociales pueden vencerlos. La amenaza ultra y reaccionaria es fortísima, pero la respuesta a las necesidades sociales con las demandas de igualdad, emancipación y solidaridad son la garantía para la democracia y el bienestar público. Es posible vencer a las derechas.”
Referencia web original:
https://mientrastanto.org/259/ensayo/la-remontada-de-las-izquierdas-es-dificil-aunque-posible/
La izquierda alternativa en la encrucijada. Antonio Antón, en Público (28/08/2026)
‘La remontada socioelectoral de las izquierdas será posible a través de la reactivación cívica de la mayoría popular, la inserción social de los grupos alternativos y el acierto estratégico y unitario de sus estructuras partidistas’. Transcribo la introducción:
“Dejamos aparte los condicionamientos estructurales y la estrategia externa de acoso y debilitamiento de todo este espacio a la izquierda del Partido Socialista, en particular hacia la dirección de Podemos y personalidades con relevancia institucional como Ada Colau o Mónica Oltra. Nos centramos en las condiciones y deficiencias internas, que siguen operando hoy.
El intento de recomposición político-electoral de la coalición Sumar, en su primera fase de constitución entre 2021 y 2023, con una reorientación estratégica y un cambio de liderazgos, y su segunda fase, de separación política y orgánica con Podemos y descenso de expectativas representativas (2023/2026), ha resultado fallido. Al mismo tiempo, Podemos ha logrado sobrevivir, pero con el estancamiento en su representatividad minoritaria. En estos años se ha mantenido una proporción aproximada de dos a uno, sin perspectivas de colaboración o unidad electoral, lo cual les penaliza a ambos (conseguirían menos de la mitad de escaños, 10+2) y al conjunto de fuerzas progresistas en su influencia institucional.
Con la misma inercia política de estas dos partes de la izquierda alternativa, junto con el deterioro socialista, es improbable la remontada electoral. Por tanto, se puede iniciar un fuerte ciclo regresivo en España, acompañando a los vientos reaccionarios dominantes en Europa, EEUU y América Latina.
Las dirigencias, las militancias y las bases socioelectorales de las izquierdas son conscientes de la gravedad e incertidumbre de esta encrucijada. Las preocupaciones y el tipo de respuestas en cada uno de esos tres niveles son diferentes. Sus prioridades son distintas, y cada ámbito tiene su propia responsabilidad. El prestigio y la legitimidad de sus núcleos dirigentes, o el alcance de su crisis y su renovación, van a depender de su capacidad para articular una estrategia adecuada a la dimensión de la tarea pendiente.
En estas semanas, ya preelectorales, las distintas fuerzas políticas progresistas están avanzando propuestas de renovación y refuerzo. Veremos lo que dan de sí, con los resultados prácticos respecto de estos procesos electorales inmediatos y la preparación para la fase posterior. Por mi parte, expongo algunas reflexiones de carácter general.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/izquierda-alternativa-encrucijada.html
Crisis en Ceuta y racismo europeo. Antonio Antón, en Rebelión (21/08/2026)
Versión ampliada sobre sus características y sus causas, con la profunda brecha socioeconómica de Marruecos, y el objetivo de la segregación y el supremacismo ultra, así como el pacto Meloni/Frederiksen como expresión de la regresión racista, que transcribo:
“El pacto entre la ultra italiana Meloni y la socialdemócrata danesa Frederiksen viene de lejos. Impulsan una política de asilo más restrictiva y favorable a la externalización de la gestión migratoria, con centros extranjeros de repatriación y deportación.
Su punto de partida es el (supuesto) impacto negativo de la inmigración ilegal, con el “aumento de las tasas de criminalidad”, la “mayor presión sobre los servicios públicos” y la erosión de “la confianza en las instituciones públicas”. Incluso, frente a la tradición laica de los Estados europeos, se declaran defensoras de “los valores europeos” … relacionados con el “patrimonio cultural cristiano de Europa”.
Ofrecen un sesgo identitario-religioso, excluyente y segregador, ante la diversidad de opciones ideológicas y religiosas, cuando la referencia europea ha sido una ciudadanía inclusiva secularizada. Esa evolución europea se había construido, prácticamente, desde las guerras religiosas del siglo XVI y, especialmente, con la nueva ciudadanía política y social, basada en los ideales ilustrados, la revolución francesa y los Estados democráticos: igualdad, libertad, solidaridad. Frente al laicismo, como marco común para construir la convivencia intercultural y la cohesión social, la reacción ultraconservadora, segregadora y racista, desde la tradición imperialista y colonial, impone un retroceso civilizatorio.
La trayectoria de las ultraderechas está inserta en esta dinámica reaccionaria, antidemocrática y de discriminación étnico-cultural (y de opción sexual y de género), que tiene un carácter de subordinación clasista y neocolonial. Y ahora asistimos al gradual desplazamiento de las derechas tradicionales hacia esa recomposición estratégica y discursiva.
El comunicado de 22 gobiernos europeos, la mayoría de derechas, contra la gestión del gobierno progresista de Sánchez es significativo de esa confrontación de una estrategia autoritaria frente a un mínimo respeto por los derechos humanos, que incluye la actual regularización inmigrante en España y la actitud propalestina.
Lo más novedoso es la incorporación de un Gobierno socialdemócrata, como el danés, a esta deriva derechista y racista. Expresa el agotamiento de una determinada opción de progreso, ya no solo con la clásica tercera vía centrista, sino hoy abiertamente supremacista e insolidaria. Su justificación se basa en su utilidad para asegurar el poder gubernamental, si bien, a costa de la división de sus bases sociales populares y frente a la tradición igualitaria y defensora de los derechos humanos de las izquierdas. Como en otras circunstancias, ese cortoplacismo electoralista de la socialdemocracia suscitará el fiasco de su opción política.
Se trata de un reagrupamiento político-ideológico reaccionario, a raíz de esta crisis en Ceuta. Pone de manifiesto la necesidad de una política sobre la inmigración basada en los derechos humanos y la convivencia intercultural. Es fundamental para una opción progresista.”
Referencia web original:
Ceuta y el racismo de las derechas europeas. Antonio Antón, en Público (17/08/2026)
La crisis humanitaria en Ceuta, sus causas con la profunda brecha socioeconómica con Marruecos, el objetivo reaccionario de la segregación y el supremacismo y el pacto Meloni/Frederiksen como expresión de la regresión racista. Selecciono varios párrafos:
“Esa entrada masiva, en este momento concreto, se explica por dos tipos de causas. Una inmediata, la permisividad, cuando no colaboración activa, de las autoridades marroquís. Las razones expuestas para esa abierta tolerancia son diversas, y hacen referencia a la advertencia prepotente del Régimen marroquí respecto del Gobierno español y la UE, para hacer valer sus intereses estratégicos y exigir mayor reconocimiento y recursos…
Hay otra causa más profunda que explica la motivación de fondo de esa masiva activación de la población migrante: la grave brecha de desigualdad socioeconómica entre el nivel de vida medio en la sociedad magrebí (y todavía más en la subsahariana) y la sociedad española y europea, a la que se añade la inseguridad por las insuficientes garantías democráticas.
Esa frontera separa el mayor desequilibrio socioeconómico mundial entre el Norte y el Sur Global. La diferencia de renta per cápita es de más de seis veces. La renta por habitante no llega a 5.000 euros en Marruecos, con un fuerte paro juvenil, y es en torno a 30.000 euros en España. No hace falta detallar el gran desnivel de condiciones vitales y sociopolíticas con el conjunto de países africanos.
Esa dura realidad socioeconómica, con la persistente dinámica neocolonial, los desequilibrios mundiales y los conflictos geopolíticos, sin garantías de un desarrollo social y económico equitativo, junto con la perspectiva de un gran ascenso demográfico y el bloqueo institucional de sus diversas élites gobernantes, constituyen un motor para huir de la pobreza, la inseguridad o la ausencia de expectativas y buscar una mejora vital a través de la migración.
Esa dinámica estructural se combina con una coyuntura en la que, por distintos canales, se divulga la facilidad de la inserción. Es cuando aparecen la manipulación de las expectativas sobre el fácil acceso y la frustración (parcial) consiguiente…
La trayectoria de las ultraderechas está inserta en esta dinámica reaccionaria, antidemocrática y de discriminación étnica-cultural (y de opción sexual y de género), que tiene un carácter de subordinación clasista y neocolonial. Asistimos al gradual desplazamiento de las derechas tradicionales hacia esa recomposición estratégica y discursiva.
El comunicado de 22 gobiernos europeos, la mayoría de derechas, contra la gestión del gobierno progresista de Sánchez es significativo de esa confrontación de una estrategia autoritaria frente a un mínimo respeto por los derechos humanos, que incluye la actual regularización inmigrante en España y la actitud propalestina.
Significa el reagrupamiento político-ideológico reaccionario, a raíz de esta crisis en Ceuta. Expresa la necesidad de una política sobre la inmigración basada en los derechos humanos y la convivencia intercultural. Es fundamental para una opción progresista.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/ceuta-racismo-derechas-europeas.html
Los incendios ponen a prueba la seguridad colectiva y la democracia. Antonio Antón, en Público (5/08/2026)
Se han hecho diversos estudios de expertos. Me centro en la combinación entre una experiencia personal y colectiva ambivalente, traumática y cooperativa, y la mejora de una respuesta institucional, positiva en lo inmediato, pero con deficiencias estructurales evidentes. Transcribo la introducción:
“La valoración sociopolítica de una catástrofe como los incendios recientes en diferentes puntos de España (y de los países mediterráneos y del mundo) es difícil separarla de la experiencia vital de inseguridad que embarga a las personas directamente afectadas y, en general, a gran parte de la población susceptible de ese riesgo, cada vez más frecuente, virulento y de impacto masivo para la gente, la naturaleza y la gestión institucional.
Este desastre muestra la vinculación entre la sostenibilidad medioambiental y la seguridad colectiva de la gente, la interacción entre naturaleza y humanidad, la tensión entre calidad de las relaciones sociales cooperativas y el elitismo corporativo. Se ha hecho presente el trauma de una subjetividad condicionada por la incertidumbre y el miedo que, sin garantía de una respuesta consistente y participativa del Estado (o la comunidad), es manipulable por el autoritarismo ultra; o bien, se abandona a la inercia del mercado y las distintas relaciones de poder.
Esta experiencia ofrece enseñanzas sobre la necesidad del refuerzo de las instituciones públicas y la democracia, con sus límites, como medios colectivos de abordar los riesgos colectivos. En particular, destaca la ejemplaridad de muchos servidores públicos, frente a la reacción autoritaria y demagógica de las derechas que instrumentalizan las dificultades sociales para salvar los intereses de los grandes poderes económicos, atacar las estrategias ecologistas e impulsar la regresión social y política.
La coordinación institucional entre Gobierno, Comunidades Autónomas y Ayuntamientos ha sido razonable… pero dando por supuesto las insuficiencias de las políticas preventivas y los recursos presentes, algunos recortados por las propias derechas. La gestión política, como es habitual en los demás campos en los últimos tiempos, también ha estado sometida a la estrategia reaccionaria contra el Gobierno progresista. No ha tenido demasiado fundamento ya que, en las deficiencias de fondo, son todavía más responsables los Ejecutivos derechistas.
Tampoco han tenido mucho eco ciudadano los intentos ultras de desbordar, de forma descalificadora, la estructura institucional y la articulación de los distintos servicios públicos que, dados sus escasos recursos, han tenido que suplirlos con el sobreesfuerzo de su personal y la colaboración comunitaria.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/incendios-ponen-prueba-seguridad-colectiva-democracia.html
La cruda realidad para las izquierdas. Antonio Antón, en Público (22/07/2026) y Rebelión (27/07/2026)
Tras un análisis de las tendencias socioelectorales y el desgaste de las fuerzas progresistas se expone la hipótesis de la remontada de las izquierdas. Selecciono esta última parte:
“No obstante, también hay que contemplar la posibilidad de la modificación sustancial de los equilibrios demoscópicos actuales, promovidos por dos tipos de trayectorias políticas, de las derechas y las izquierdas. Por un lado, las debilidades legitimadoras de las derechas, derivadas de sus prepotencias institucionales y errores estratégicos. El Partido Popular, necesariamente atado a la alianza con Vox para acceder a la gobernabilidad, está apostando públicamente por una estrategia autoritaria, alejada del talante democrático mayoritario en la sociedad española, y regresiva, confrontada con el apoyo masivo de la ciudadanía a los derechos sociales y el bienestar público. El riesgo que corre es que se genere la suficiente activación cívica en contra de esas amenazas, con una reafirmación democrática y social, incluida la sensibilidad feminista, territorial y solidaria.
Por otro lado, los posibles aciertos de las izquierdas… aunque hoy no se vislumbren mucho. Más allá de siglas, liderazgos personales y discursos adecuados, supondría una profunda renovación estratégica y orgánica del conjunto de la izquierda alternativa, que refuercen su credibilidad transformadora y su legitimidad ciudadana y, en particular, que incrementen la capacidad articuladora y representativa de sus élites partidistas.
La cuestión de fondo es que con la actual inercia sociopolítica, institucional y de liderazgos en las izquierdas no se garantiza la renovación de una nueva etapa de progreso y se perfila un cambio de ciclo derechista, de fuerte impacto para la ciudadanía durante una legislatura o una década. En el actual panorama político, social y mediático no se atisba una salida clara del túnel de la incertidumbre para el campo progresista. Solo apunto una hipótesis sobre la victoria de las izquierdas, considerando además el impacto defensivo y movilizador entre los electorados progresistas que puede generar la injusta escalada reaccionaria.
Una posibilidad, aunque sea relativa, es la firmeza transformadora y regeneradora del Partido Socialista. Para ello debería superar los simples emplazamientos discursivos o las referencias programáticas más o menos ambiguas, y retomar un fuerte compromiso público por un nuevo contrato social y democratizador para la próxima legislatura. Y no va a ser suficiente los gestos simbólicos de buenas intenciones. No solo es resistencia; es profundización reformadora.
Otra condición es demostrar por la izquierda alternativa su capacidad unitaria y altura de miras estratégicas y orgánicas ante lo que se avecina, en particular entre la nueva Sumar y Podemos (la izquierda nacionalista está estabilizada), con un nuevo liderazgo y un proyecto plural y compartido, que estimule la credibilidad transformadora de las fuerzas del cambio. Se trata de un reajuste serio y articulado para superar la dinámica actual concentrada en reforzar el particular proyecto diferenciado de cada cual.
Los liderazgos políticos (y sociales) de las izquierdas (y el bloque nacionalista) tienen una gran responsabilidad. Queda poco tiempo. El movimiento se demuestra andando.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/cruda-realidad-izquierdas.html
Referencia web de la versión en Rebelión (27/07/2026):
El golpismo político-judicial. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (4/07/2026)
Análisis de la falta de imparcialidad en la justicia, la convergencia de ciertas estrategias políticas y judiciales, la opinión crítica de la ciudadanía a la inequidad de la justicia, y la corrupción política (de una parte) como amenaza para la democracia, según la sentencia del caso Ábalos. Selecciono varios párrafos:
“La sentencia del caso Ábalos y la confrontación en el pleno parlamentario extraordinario del pasado miércoles 24 de junio, en torno a la corrupción institucional y el cuestionamiento del Ejecutivo y su Presidente por la oposición de derechas, ha incrementado la pugna política por la credibilidad de la gestión y el relato de cada cual. A ello se le ha incrementado, esta semana, el cuestionamiento de la Directora General de la Guardia Civil, por el caso Leire Diez, con la elevación de las responsabilidades hacia el Ministro Grande-Marlaska. Con elecciones generales a la vista, ha sido el comienzo oficioso para la prolongada campaña preelectoral.
Se enmarca en una aguda polarización política, con un continuado proceso de deslegitimación del Ejecutivo por parte de las derechas estatales. Su exigencia de responsabilidad política al Presidente Sánchez consistiría en su dimisión y la convocatoria de elecciones generales. Su plan trata de promover (por todos los medios) el recambio de la primacía gubernamental progresista por una hegemonía parlamentaria e institucional del Partido Popular y Vox, con escasa (o nula) cultura democrática, que imponga una reorientación reaccionaria de la gestión pública…
Las derechas españolas, con todos sus resortes de poder, no soportan la perspectiva de una nueva y renovada legislatura progresista. Han dicho basta, y se concentran en la destrucción de una alternativa de izquierdas. El golpismo blando político-judicial va en aumento. Sin capacidad para ganar una moción de censura, la estrategia de las derechas, con unas elecciones generales a medio plazo (esa es la novedad confirmada), se apresta a ocupar el Gobierno ‘por todos los medios’.
Pero ya avanzan hipótesis y planes complementarios. En el caso de que las pierdan (por sus errores autoritarios y los aciertos democratizadores de las izquierdas y la activación de la ciudadanía progresista), ya empiezan a deslegitimar el proceso electoral, incluido con la manipulación del sentido de la regularización de inmigrantes y la ley de Nietos (de exiliados españoles), y acumular presión para reactivar ese golpismo: la corrupción es Sánchez (Feijóo, dixit), y es incompatible con la democracia, luego... Aquí es cuando aparece el llamado partido judicial, con la politización de la justicia en beneficio político de ese proyecto derechista…
No cabe descartar, dado el actual ensañamiento derechista con Sánchez, que vía penal o mediática puedan avanzar en su inhabilitación legal o política para ser candidato a la presidencia del Gobierno, incluso, antes de las elecciones generales, como ya pasó con su colega socialdemócrata Lula en Brasil. En todo caso, la trayectoria ultra de completa polarización y crispación apunta a ‘todos’ los mecanismos necesarios para impedir el desarrollo de una nueva etapa de progreso. Su apropiación del poder político y su determinación por poseerlo se pone por delante de la democracia y el Estado de derecho.
El golpismo político-judicial es una espada de Damocles, muestra una grave deficiencia democrática, pero sigue su curso. La justicia, se dice, debería ser ciega, imparcial, y defender a la ciudadanía de la prepotencia de los poderosos. Pero nuestro sistema judicial, nuestro Estado tiene camino por recorrer para profundizar en un Estado democrático, social y de derecho.
La resistencia democrática es necesaria pero insuficiente; desistir ante la ofensiva ultra es contraproducente y da ventaja a la involución derechista; gobernar es imprescindible, pero hay que superar el simple continuismo y establecer una hoja de ruta democratizadora, con credibilidad transformadora ya y para la próxima legislatura. Su principal orientación está definida por los dos ejes progresistas de la mayoritaria actitud cívica de estos quince años: el avance social igualitario y la democratización institucional, territorial y relacional. Las izquierdas sociales y políticas tienen la palabra… y los hechos.”
Referencia web de la versión ampliada:
https://www.nuevatribuna.es/articulo/actualidad/golpismo-politico-judicial/20260704175718252041.html
Una versión sintética preliminar, 'El sentido político de una justicia parcial', se edita en Público (28/06/206):
https://www.publico.es/opinion/columnas/sentido-politico-justicia-parcial.html
La versión inicial se publica en Rebelión (30/06/2026):
Procesos de identificación feminista. Antonio Antón, en Mientras Tanto, n.º 258 (1/07/2026) y Nueva Tribuna (24/07/2026)
Versión adaptada de la Comunicación de Sociología de Género presentada al XVI Congreso Español de Sociología, Bilbao, julio de 2026. Selecciono varios párrafos:
“El objeto de análisis es el sentido de las identificaciones colectivas, ambivalentes desde el punto de vista de su significado ideológico y político, y la conveniencia de la identificación feminista, con una perspectiva igualitaria-emancipadora. Este tema está vinculado con la formación del sujeto social, la combinación e interseccionalidad de sus identificaciones parciales, así como con el carácter sociopolítico de ciudadanía y el universalista como ser humano. Tiene un enfoque sociohistórico. Se trata de analizar el proceso de conformación de los sujetos sociales y superar, por un lado, el simple identitarismo particularista reaccionario o posmoderno, y por otro lado, el universalismo abstracto e indiferenciado, de carácter liberal o conservador…
Desde la sociología crítica la pertenencia e identificación colectivas progresistas se van formado a través de las relaciones sociales, sobre la base de una práctica social prolongada, una interacción relacional solidaria tras los objetivos de libertad, igualdad y reciprocidad. El hacerse e identificarse feminista es una conformación social, procesual e interactiva: supone comportamientos duraderos igualitarios-emancipadores y solidarios, interrelacionados con esa subjetividad. Es la experiencia vital, convenientemente interpretada, la participación en la pugna social y cultural en sentido amplio, incluyendo hábitos, estereotipos y costumbres además de subjetividad, frente a la desigualdad y la discriminación, la que va formando la identidad feminista, o cualquier otra de capas subalternas, como la identificación de clase, la identidad nacional y la antirracista o decolonial. El componente social de la interacción humana es el principal para forjar el reconocimiento y las pertenencias grupales e individuales y dar soporte a la acción colectiva…
En definitiva, en el debate sobre el sujeto y la identidad feminista, que no femenina, habría que superar los determinismos sociodemográficos y estructurales, así como los idealismos culturalistas de priorizar, para definir su carácter, los proyectos y aspiraciones, aunque sean también importantes. A partir de la realidad de desigualdad y subordinación de las mujeres -y otros grupos subalternos- e integrando las demandas de sus derechos igualitarios y emancipadores, debería ponerse el acento, desde esta interpretación relacional y crítica, en los procesos de identificación colectiva derivados de unas prácticas sociales, unos comportamientos o unas costumbres comunes que establecen unos vínculos sociales y una cultura sociopolítica con ese carácter feminista. Es el nexo social y realista para una transformación sociopolítica hacia la libertad y la igualdad.”
Referencia web original:
https://mientrastanto.org/258/ensayo/procesos-de-identificacion-feminista/
Referencia web de la versión editada en Nueva Tribuna (24/07/2026):
El golpismo político-judicial. Antonio Antón, en Rebelión (30/06/2026)
Tras exponer el marco del debate sobre la (falta de) imparcialidad de la justicia, este ensayo analiza la convergencia de ciertas estrategias políticas y judiciales, la opinión crítica de la ciudadanía a la inequidad de la justicia, y la corrupción política (de una parte) como amenaza para la democracia, según la sentencia del caso Ábalos. Transcribo la última parte:
“En los fundamentos de derecho (8 pp.) de la sentencia unánime de la Sala Penal del Tribunal Supremo sobre el caso Ábalos (224 pp.), se explican sus argumentos doctrinales. Se trata de un auténtico alegato contra la corrupción que erosiona la democracia y la confianza en el sistema: “Su efecto más grave es el deterioro de la confianza ciudadana en el sistema político, al quebrar la expectativa de que el poder democrático se ejerce en beneficio del conjunto de la ciudadanía”.
Planteado en abstracto o en alusión a ‘toda’ la corrupción política e institucional, no habría nada que objetar. Formaría parte de un llamamiento, bastante amplio en la sociedad española, a una profunda regeneración democrática del sistema político y, particularmente, de los principales partidos gobernantes con distintas causas judiciales, algunas ya sentenciadas.
No obstante, para valorar el significado político de este alegato hay que precisar el contexto, especialmente contra quién va referido y respecto de quién queda excluido. Está clara la evidencia de corrupción en el caso Ábalos, exministro y ex secretario de Organización del Partido Socialista. Dejando aparte la proporcionalidad de la excesiva condena o la reducción en el caso del corruptor Aldama, el caso es grave y cuestiona la ejemplaridad y el control ético de la dirección socialista. La sentencia se centra en los hechos probatorios.
Sin embargo, esa reflexión deductiva se ha aplicado a este caso. En casos que están afectando a dirigentes del Partido Popular (más de treinta, incluidos tres ministros sentenciados), mucho más numerosos y graves que los que afectan al Partido Socialista, los tribunales no se han explayado en esas consideraciones generales.
Aquí, se produce una elevación particular de la implicación socialista con la corrupción que, recordemos, es un atentado al sistema político. Es decir, se asocia con la ilegitimidad política del Presidente Sánchez para seguir gobernando, con su incompatibilidad con la decencia y la democracia, que es la estrategia descalificadora fundamental de las derechas en estos tres años de legislatura.
Ese relato jurídico, que señala los efectos perversos de la corrupción para el sistema político y el poder democrático, puede constituir una doctrina positiva, si se aplicase con similar coherencia y equidad a todos los casos. Pero, su carácter selectivo en este momento y para este caso, aunque merecido, hace que converja, no sabemos si de forma intencionada u orquestada, con la ofensiva política y mediática de las dos derechas contra el Gobierno progresista, mientras los procesos judiciales que afectan a las derechas se ralentizan, se infravaloran o no se vinculan con las altas responsabilidades políticas.
Feijóo, desde la tribuna parlamentaria, identifica con Sánchez la máxima expresión de la corrupción, dándole al alegato jurídico del Supremo una significación política de descalificación total al llamado sanchismo. La solución a esa relevante corrupción institucional sería, según ellos, un Gobierno de PP/Vox. Nada más alejado -incluso contraproducente- para garantizar la limpieza democrática y ética de las instituciones públicas y para asegurar los avances sociales y democráticos, que es lo que exige la ciudadanía.
No cabe descartar, dado el actual ensañamiento derechista con Sánchez, que vía penal o mediática puedan avanzar en su inhabilitación legal o política para ser candidato a la presidencia del Gobierno, incluso, antes de las elecciones generales, como ya pasó con su colega socialdemócrata Lula en Brasil. En todo caso, la trayectoria ultra de completa polarización y crispación apunta a ‘todos’ los mecanismos necesarios para impedir el desarrollo de una nueva etapa de progreso. Su apropiación del poder político y su determinación por poseerlo se pone por delante de la democracia y el Estado de derecho.
El golpismo político-judicial es una espada de Damocles, muestra una grave deficiencia democrática, pero sigue su curso. La justicia, se dice, que debe ser ciega, imparcial, y defender a la ciudadanía de la prepotencia de los poderosos. Pero nuestro sistema judicial, nuestro Estado tiene camino por recorrer para profundizar en un Estado democrático, social y de derecho.
La resistencia democrática es necesaria pero insuficiente; desistir ante la ofensiva ultra es contraproducente y da ventaja a la involución derechista; gobernar es imprescindible, pero hay que superar el simple continuismo y establecer una hoja de ruta democratizadora, con credibilidad transformadora ya y para la próxima legislatura. Su principal orientación está definida por los dos ejes progresistas de la mayoritaria actitud cívica de estos quince años: el avance social igualitario y la democratización institucional y relacional. Las izquierdas sociales y políticas tienen la palabra… y los hechos.”
Referencia web original:
El sentido político de una justicia parcial. Antonio Antón, en Público (28/06/2026)
Análisis de la parcialidad de la justicia, la opinión crítica de la ciudadanía a su inequidad y la corrupción política (de una parte) como amenaza para la democracia, según la sentencia del Supremo. Transcribo su introducción:
“El debate sobre la imparcialidad de la justicia, o bien, sobre su actuación movida por determinados motivos políticos e ideológicos ha cobrado una renovada relevancia al calor de las investigaciones y juicios sobre la corrupción política que afectan, especialmente, al Partido Socialista y el Gobierno de coalición progresista.
La sentencia del caso Ábalos y la confrontación en el pleno parlamentario extraordinario de este miércoles, en torno a la corrupción institucional y el cuestionamiento del Ejecutivo y su Presidente por la oposición de derechas, ha incrementado la pugna política por la credibilidad de la gestión y el relato de cada cual. Con elecciones generales a la vista, ha sido el comienzo oficioso para la prolongada campaña preelectoral.
Se enmarca en una aguda polarización política, con un continuado proceso de deslegitimación del Ejecutivo por parte de las derechas estatales. Su exigencia de responsabilidad política al Presidente Sánchez consistiría en su dimisión y la convocatoria de elecciones generales. Su plan trata de promover (por todos los medios) el recambio de la primacía gubernamental progresista por una hegemonía parlamentaria e institucional del Partido Popular y Vox, con escasa (o nula) cultura democrática, que imponga una reorientación reaccionaria de la gestión pública.
En definitiva, reaccionarismo conservador y neoliberal frente a los valores de igualdad, libertad y solidaridad; involución autoritaria frente a garantías democráticas. Más allá de teorías conspirativas se produce una combinación o convergencia de (parte) grupos de poder o agentes institucionales de distintos ámbitos (políticos, mediáticos, económicos, judiciales, policiales…) para acabar con este ciclo político de progreso, cada vez más ralentizado.
Pero veamos, ahora, la opinión crítica de la ciudadanía sobre la falta de neutralidad e imparcialidad en la judicatura para valorar, seguidamente, los últimos hechos judiciales en torno a la corrupción institucional y su sentido político.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/sentido-politico-justicia-parcial.html
La ofensiva derechista y el caso Zapatero. Antonio Antón, en Rebelión (16/06/2026)
Análisis, por una parte, del carácter antipluralista y corrupto de las derechas de PP y Vox con su control del Estado y el poder económico y mediático y, por otra parte, la corrupción en el Partido Socialista, con el impacto sociopolítico y ético de caso Zapatero y sus claroscuros, con la necesidad del refuerzo de la ética pública, y la encrucijada electoral de las izquierdas. Selecciono varios párrafos
“Las derechas españolas, particularmente las élites dirigentes del Partido Popular y de VOX, no tienen una arraigada cultura democrática. Lo que les identifica es su sentido y su práctica de la apropiación del Estado y el poder político-institucional, con una gestión autoritaria. Dan por hecho que son dueños del Estado, de la Ley y del ‘destino de la nación’, con su particular reinterpretación del pacto constitucional y el control del poder judicial y de seguridad…
En definitiva, las derechas no tienen un modelo democrático y social para este país de países. Arrastran el conservadurismo tradicional y los grandes intereses neoliberales y centralistas, e incorporan el nuevo trumpismo autoritario y de dependencia estratégica y geopolítica.
La transición política solo supuso para ellas un cambio superficial de esa realidad histórica de poder hegemónico y de las normas y procedimientos para conservarla. No hubo ruptura democrática con esta tradición autoritaria y monopolista de la razón de Estado. Para las derechas y las oligarquías varias era una concesión obligada ante la amenaza de cambios democratizadores más profundos y para conseguir una relegitimación de sus élites.
Las derechas cuentan con total hegemonía en los aparatos del Estado, particularmente en el poder judicial y las fuerzas y cuerpos de seguridad. El grueso de los grandes poderes económicos y de la patronal comparten esos intereses corporativos y regresivos. En el ámbito cultural e ideológico, la mayoría de los grandes medios de comunicación y gran parte de la educación (escuela concertada y universidades privadas) están imbricados con ese poder económico y político, y están condicionados por el pensamiento conservador, el nacionalismo españolista y las actitudes reaccionarias.
Admiten algunos rasgos mínimos del sistema democrático, en particular el sistema electoral (preconstitucional) y parlamentario, del que nace la legitimidad de los Gobiernos (estatal, autonómicos y municipales) y, por tanto, la posibilidad de la alternancia en los Ejecutivos.
Sin embargo, no soportan la ocupación gubernamental progresista y una básica gestión democratizadora y de izquierdas. En ese caso, no existe su (leal) oposición democrática, ni siquiera con el respeto a valores liberales clásicos como el reconocimiento del pluralismo político y la soberanía popular para determinar las políticas públicas. El Estado y su posesión está por encima de la democracia y la participación popular.
En los momentos más decisivos de la alternancia progresista se han lanzado a la deslegitimación frontal de los grupos políticos de izquierdas, gobernantes o con capacidad de influencia política e institucional. Las derechas españolas no garantizan la democracia y los avances sociales. Deben estar contrapesadas con una fuerte izquierda social y política y una amplia conciencia cívica. Necesitan una profunda reconversión democrática.
Estamos al final de la legislatura, con una incertidumbre respecto de las posibilidades de cambio de ciclo político. Se abre la doble alternativa: la continuidad progresista en las próximas elecciones generales, con la renovación de una nueva etapa de avance social y democrático; o bien, la amenaza de una victoria derechista, que vaticina una involución regresiva de los derechos sociales y la democracia. La incertidumbre se instala en gran parte de la sociedad. Queda camino por recorrer.”
Referencia web original:
https://rebelion.org/la-ofensiva-derechista-y-el-caso-zapatero/
El antipluralismo de las derechas. Antonio Antón, en Público (13/06/2026) y Mientras Tanto (1/07/2026)
El carácter autoritario y corrupto de las derechas de PP y Vox, con su control del Estado y el poder económico y mediático, y la encrucijada para las izquierdas. Selecciono varios párrafos:
Las derechas españolas, particularmente las élites dirigentes del Partido Popular y de VOX, no tienen una arraigada cultura democrática. Lo que les identifica es su sentido y su práctica de la apropiación del Estado y el poder político-institucional, con una gestión autoritaria. Dan por hecho que son dueños del Estado, de la Ley y del ‘destino de la nación’, con su particular reinterpretación del pacto constitucional y el control del poder judicial y de seguridad…
Hay una responsabilidad política colectiva que asumir por la dirección socialista y, probablemente, el electorado la sancione, si no comprueba la existencia de una garantía de su ejemplaridad partidista con fuertes convicciones democráticas, como formación consecuente de izquierdas…
Las derechas cuentan con total hegemonía en los aparatos del Estado, particularmente en el poder judicial y las fuerzas y cuerpos de seguridad. El grueso de los grandes poderes económicos y de la patronal comparten esos intereses corporativos y regresivos. En el ámbito cultural e ideológico, la mayoría de los grandes medios de comunicación y gran parte de la educación (escuela concertada y universidades privadas) están imbricados con ese poder económico y político, y están condicionados por el pensamiento conservador, el nacionalismo españolista y las actitudes reaccionarias.
Admiten algunos rasgos mínimos del sistema democrático, en particular el sistema electoral (preconstitucional) y parlamentario, del que nace la legitimidad de los Gobiernos (estatal, autonómicos y municipales) y, por tanto, la posibilidad de la alternancia en los Ejecutivos.
Sin embargo, no soportan la ocupación gubernamental progresista y una básica gestión democratizadora y de izquierdas. En ese caso, no existe su (leal) oposición democrática, ni siquiera con el respeto a valores liberales clásicos como el reconocimiento del pluralismo político y la soberanía popular para determinar las políticas públicas. El Estado y su posesión está por encima de la democracia y la participación popular.
En los momentos más decisivos de la alternancia progresista se han lanzado a la deslegitimación frontal de los grupos políticos de izquierdas, gobernantes o con capacidad de influencia política e institucional. Las derechas españolas no garantizan la democracia y los avances sociales. Deben estar contrapesadas con una fuerte izquierda social y política y una amplia conciencia cívica. Necesitan una profunda reconversión democrática.
Estamos al final de la legislatura, con una incertidumbre respecto de las posibilidades de cambio de ciclo político. Se abre la doble alternativa: la continuidad progresista en las próximas elecciones generales, con la renovación de una nueva etapa de avance social y democrático; o bien, la amenaza de una victoria derechista, que vaticina una involución regresiva de los derechos sociales y la democracia. La incertidumbre se instala en gran parte de la sociedad. Queda camino por recorrer.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/antipluralismo-derechas.html
Referencia web de la reedición en Mientras Tanto n.º 258(1/07/2026):
https://mientrastanto.org/258/de-otras-fuentes/el-antipluralismo-de-las-derechas/
Movimientos sociales y cambio global. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (13/06/2026)
Este texto es una versión adaptada de la Comunicación al XVI Congreso Español de Sociología, Bilbao, julio de 2026, en la que trato los procesos identificadores, en particular el significado de lo woke, y la experiencia de la acción colectiva en la última etapa. Selecciono varios párrafos:
“Se analiza la articulación de la acción colectiva y la movilización popular, con una dinámica de cambio global de progreso, así como su conexión con la formación de sus élites representativas y la elaboración de una teoría social crítica que mejore su capacidad interpretativa y orientadora. Se trata de profundizar en las particularidades españolas, sobre su diversidad social y política, y tener en cuenta la experiencia popular de acción cívica, con sus marcos socioculturales y los procesos democratizadores.
Es necesario un doble esfuerzo interpretativo y crítico, desde cierta orfandad teórica, ya que la teoría social está bastante estancada y con diversos sesgos que dificultan el análisis. Y siempre contando con que, en general, la práctica social suele ir por delante de la teoría, y hay que ir planteando problemas y dilemas que, en la medida que son manifestación de amplias experiencias populares, demandan una explicación de conjunto y una orientación transformadora. En ese sentido, con un enfoque sociohistórico, parto de la experiencia de los movimientos sociales en España, parcialmente diferente de la de Estados Unidos, desde donde viene la mayor parte del bagaje analítico, teórico y normativo sobre este tema.
En España también hemos tenido una rica y particular experiencia expresiva y articuladora de movimientos sociales, con interacción entre ellos y con dinámicas transformadoras progresistas más globales. Esa práctica colectiva, acumulada en estas décadas, ofrece una peculiar característica, más multidimensional, para abordar este tema de la formación de identificaciones colectivas y su interacción, así como la relación entre su especificidad y su generalidad…
Junto con el agotamiento de este ciclo político-institucional de orientación progresista y la incertidumbre sobre la salida de esta encrucijada, persiste una amplia identificación y pertenencia social de izquierdas, una parte más moderada y otra más transformadora, al mismo tiempo que confluyen unos perfiles o identificaciones masivas de carácter feminista (dos tercios de mujeres y un tercio de varones), ecologista, pacifista y plurinacional.
En particular, dada la división de la izquierda política alternativa y la impotencia de sus actuales liderazgos para conseguir una suficiente representación parlamentaria que facilite una nueva etapa de progreso, el foco de la respuesta se traslada a la esfera sociopolítica y cultural; es decir, al dinamismo participativo de la izquierda social y los movimientos sociales, que permitan una renovación y un refuerzo de sus representaciones políticas.
De ahí que sean cruciales las dinámicas de activación cívica, democratización popular y articulación asociativa, con sus correspondientes procesos identificadores y de pertenencias grupales particulares, enraizados en la especificidad de cada realidad social. Y, al mismo tiempo, con la participación colectiva en una trayectoria más general hacia el cambio político-institucional, por una democracia social avanzada.”
Referencia web original:
Los límites de Zapatero. Antonio Antón, en Público (26/05/2026) y Mientras Tanto (1/06/2026)
Valoración de los claroscuros de Zapatero y la necesidad del refuerzo de la ética pública. Selecciono varios párrafos:
“Aquí no voy a entrar en esa calificación jurídica, más allá de llamar la atención sobre tres cuestiones fundamentales que afectan a la credibilidad del Estado de derecho: la importancia del precepto de la presunción de inocencia… hasta que no se demuestra la culpabilidad, con plenas garantías procesales; la necesaria rigurosidad de los hechos comprobados por la justicia, más allá de indicios e hipótesis interpretativas a raíz de informes policiales; su imparcialidad investigadora y sancionadora respecto de motivos ideológicos o políticos, cuando en otros casos similares se ha actuado con benevolencia, dando pábulo a la politización y el descrédito de la justicia.
Paralelamente al proceso judicial, el caso Zapatero tiene un hondo significado político, en el marco de la ofensiva derechista para la deslegitimación y el recambio del Gobierno progresista. Me voy a centrar en este ámbito analítico del impacto sociopolítico y la valoración ética de su controvertida actuación. Comienzo por su papel sociohistórico, con sus límites para las izquierdas, para abordar, en segundo lugar, la necesaria respuesta democratizadora y de reafirmación ética, en particular, de las izquierdas transformadoras…
En segundo lugar, quisiera aludir al conflicto ético de fondo que afecta, especialmente, a la legitimidad de las élites políticas. Sin abordarlo, con suficiente credibilidad transformadora, parece difícil que puedan conectar con las aspiraciones democráticas y ejemplarizantes de las mayorías sociales y renovar la base de confianza popular en un nuevo contrato social y político que asegure la victoria electoral de las izquierdas y una nueva etapa progresista.
Me refiero a las dos concepciones básicas de la justicia y de la ética pública, en pugna en los tres últimos siglos. Una, la individualista (neo)liberal, basada en el beneficio privado (el vicio o el egoísmo individual) como motor para la prosperidad pública. Otra, la del bien común como referencia de la sociabilidad (desde el aristotelismo tomista-agustiniano, que precisamente recoge el Papa León XIV, pasando por los derechos humanos kantianos o la ética de la responsabilidad weberiana).
La primera es hegemónica, sobre todo en las derechas, para articular el mercado capitalista y pretende imponerse en muchas de las relaciones sociales. La segunda, casi siempre a la defensiva, tiene cierta influencia en la política y la esfera pública y es fundamental para la cohesión social, la igualdad efectiva y la convivencia cívica, principios que suelen encabezar discursos más o menos retóricos, particularmente de las fuerzas progresistas.
Pues bien, el caso Zapatero y de otros dirigentes políticos deriva de la pretensión de utilizar las capacidades públicas de su trayectoria política para mejorar el beneficio económico privado y su estatus particular de poder…
La conclusión es evidente. La coyuntura actual significa un reto mayúsculo para las izquierdas. Por un lado, para el Partido Socialista y el propio sanchismo, que comparte con Zapatero algunas de sus limitaciones, a superar, y mantiene cierta impotencia reformadora de progreso.
Por otro lado, para el conjunto de la izquierda alternativa, incluida la nacionalista, que debiera destacarse por su impulso en la regeneración democrática y la profundización progresista en la justicia social, como opción diferenciadora y transformadora frente a la amenaza derechista, y ante las demandas sociales y democráticas mayoritarias de la sociedad. Veremos.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/limites-zapatero.html
Referencia web de la reedición en Mientras Tanto n.º 257 (1/06/2026):
https://mientrastanto.org/257/de-otras-fuentes/los-limites-de-zapatero/
El legado del movimiento 15-M. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (13/05/2026)
‘El movimiento 15-M simboliza el conjunto de protestas sociales y cívicas de todo el lustro de 2010 a 2014, que es mucho más variado. Después de más de una década de su agotamiento como movilización social, conviene este recordatorio para valorar con perspectiva histórica este amplio proceso de indignación popular y acción colectiva progresista y su impacto sociopolítico posterior’. Selecciono varios párrafos:
“Los tres factores que se encadenan en ese lustro 2010/2014, cristalizando la protesta social, son: gravedad de los problemas y recortes socioeconómicos para la mayoría de la sociedad; gestión política e institucional regresiva, y cultura democrática y de justicia social con la activación de distintos agentes y movilizaciones sociales. Supone la combinación de tres dinámicas: 1) descontento por el empobrecimiento, la desigualdad, la subordinación y la injusticia; 2) percepción de los responsables de esa situación y descrédito del poder establecido, y 3) movilización colectiva, deseo de cambio y expectativas y oportunidades transformadoras o de influencia…
Lo que se mantiene, a pesar de todos los esfuerzos de sectores poderosos para su desgaste, en particular su expresión política, es una base social amplia que llamo ‘nuevo progresismo de izquierdas’, con fuerte componente social, democrático, feminista y ecologista, compuesto sobre todo por gente joven, mayoría precaria, con identificación sociopolítica de izquierdas.
Aquel amplio proceso de movilización social progresiva del primer lustro de la década cuestionó las políticas regresivas de los poderosos, reafirmó la acción colectiva por mayor democracia y justicia social y configuró una gran corriente social crítica más igualitaria y solidaria. Y permitió, en su segundo lustro, la formación del llamado espacio sociopolítico y electoral del cambio de progreso, con una influencia institucional relevante, en el marco del acuerdo del Gobierno de coalición progresista, con el comienzo, lleno de límites y altibajos, de un proceso de reformas sociolaborales y democráticas significativas pese a las grandes dificultades estructurales y la oposición de las derechas y grupos de poder.
En definitiva, la experiencia de esta pasada década permite clarificar la interacción de los procesos sociales de activación cívica, imprescindibles desde una perspectiva transformadora, con la conformación de las bases sociales de progreso y los fundamentos del cambio electoral e institucional, desde la pluralidad y la profundización democrática frente a los riesgos involucionistas de las derechas reaccionarias.
Es conveniente aprender de ella para abordar de forma realista pero ambiciosa los nuevos retos de esta nueva década con un nuevo proyecto de país y la necesaria modernización socioeconómica y medioambiental. Y, específicamente, en este nuevo ciclo político, avanzar en la conformación del llamado frente amplio en torno a esos dos grandes ejes transformadores: justicia social e igualdad (incluida la de género), y democratización política (incluida la territorial), participativa y solidaria. Es el proceso participativo, democratizador y unitario, todavía necesario, que nos ha legado el movimiento 15-M.”
Referencia web original:
Percepción juvenil sobre la discriminación étnica y por sexo. Antonio Antón, en Público (9/05/2026)
‘Tras la primera parte del análisis sobre jóvenes y democracia, aquí me centro en dos aspectos, dentro de una vivencia discriminatoria más general, vinculados con un fuerte conflicto sociopolítico y controversia cultural: la opinión juvenil, con una profunda brecha por sexo/género, ante la persistencia de la desigualdad de género y la violencia machista, y su actitud ante la inmigración y la segregación étnico-nacional’. Selecciono varios párrafos:
“En la tabla adjunta se exponen los datos de la percepción juvenil sobre las desigualdades entre mujeres y hombres, con el total, por sexo y por ideología política, en el eje izquierda/derecha. Su existencia es percibida de forma abrumadora, por más del 90%; solo un 8,3% opinan que no existen, el 5,5% de mujeres y el 10,9% de hombres. La mitad de la juventud considera que son grandes y muy grandes, con una brecha por sexo muy significativa, con una diferencia de más de 20 puntos: más del 60% de las mujeres lo manifiestan, y los hombres no llegan al 40%. Al contrario, sobre la opinión de que son pequeñas y muy pequeñas, la diferencia es de más de 15 puntos, la mitad de los hombres y un tercio de las mujeres…
Los datos totales nos indican una sociedad fragmentada en este tema, con un empate entre quienes consideran que son las mujeres las que tiene más inconvenientes para esa conciliación (40%) y quienes piensan que son por igual (40%). Junto con el dato significativo de la existencia de casi un 20% que todavía piensa que son los hombres los que tienen más obstáculos, aunque aquí se observa una gran diferencia por sexo; solo lo creen un 6% de mujeres, frente al 32% de hombres…
Esta valoración se aproxima a la prepotencia existente en las relaciones sexuales hacia más de la quinta parte de personas jóvenes. Así, a la cuestión de ‘Te hayan obligado a realizar alguna práctica sexual que no te apetecía’, contestan: ‘Frecuentemente’, el 6%; ‘Alguna vez, 15,1%; ‘Nunca, 71,1%, y NS/NC, 6,1%.
Es el preocupante marco de las relaciones jerárquicas y prepotentes que se tratan de imponer por la fuerza y la amenaza a un sector juvenil significativo, en torno a la cuarta parte, con mayoría de mujeres, que dañan la convivencia y la igualdad, así como el diálogo y la negociación en la resolución de conflictos y, en último extremo, debilitan la cohesión social y la propia democracia. Es una tendencia problemática ascendente de desamparo juvenil asimétrico, con creciente inquietud pública, pero que perdura sin abordar suficientemente las condiciones y las causas de fondo de la desigualdad y la prepotencia relacional y, por tanto, sin establecer una consistente estrategia institucional y cívica para garantizar el trato igualitario y la libertad personal. Esa incapacidad o inacción de las instituciones, incluidas las educativas y los medios de comunicación, permite la penetración de ideas autoritarias, actitudes supremacistas y medidas punitivas, como falsa salida colectiva…
En todo caso, frente a la reacción ultraderechista y racista para imponer la segregación (nacional) y la subordinación de la población inmigrante, con menos derechos y mayor discriminación, habría que promover dinámicas interculturales y de convivencia común con respeto a la diversidad. Se trata de caminar hacia una sociedad plural, integrada socialmente y democrática, con pertenencia cívica compartida.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/percepcion-juvenil-sobre-discriminacion-etnica-sexo.html
El 62% de la juventud prefiere la democracia. Antonio Antón, en Público (5/05/2026)
Valoración de la opinión juvenil sobre la democracia y el autoritarismo, frente a algunas interpretaciones sesgadas. Selecciono varios párrafos:
“Según el amplio estudio “Jóvenes españoles 2026”, de la Fundación (católica) SM, cuyo trabajo de campo ha sido realizado por la agencia de investigación 40dB, con más de 5.000 encuestas a personas entre 15 y 29 años, el 61,69% de la gente joven responde que la ‘democracia es preferible a un régimen autoritario (a una dictadura)’. Esa respuesta se contrapone a la contraria: 'En ocasiones, un sistema autoritario puede ser mejor', el 26,18%. Y la tercera opción es ambivalente: 'A la gente como yo nos da igual un régimen que otro', el 12,13%...
Esta interpretación defendida aquí, de una amplia mayoría de la juventud que prefiere un régimen democrático a un sistema autoritario se contrapone con la idea de que ‘El 68% de los jóvenes desconfía de la democracia’, tal como aparece en el titular de la noticia en ese periódico (28/04/2026) -y otros medios de comunicación-, en la que se resume, por la agencia de noticias EFE, el citado estudio.
Ese alto porcentaje se deriva de la interpretación sesgada que hace EFE de las respuestas a otra pregunta del informe sobre el grado de ‘satisfacción con el funcionamiento de la democracia en España’. Las respuestas son: ‘Bastante y muy satisfecho’, 32,07%; ‘Poco satisfecho’, 50,29%; ‘Nada satisfecho’, 17,56%.
Hay que advertir que el grado de satisfacción se refiere al ‘funcionamiento’, no a la propia democracia en cuanto sistema político. En ese sentido, la respuesta de ‘Poco satisfecho’, que corresponde a la mitad de la juventud, aunque denote cierta insatisfacción, es excesivo interpretarla como ‘desconfianza en la democracia’. Es lo que expresa el citado titular, con cierto alarmismo, al añadir a ese porcentaje del 50% el que responde ‘Nada satisfecho’, 18%, dato este que sí podría reflejar, claramente, una minoritaria inclinación juvenil por una dictadura.
Para evitar malentendidos, en este caso de cierta trascendencia analítica y política, sería conveniente utilizar otras expresiones que definan mejor esa opinión de poca satisfacción (recordemos) con el ‘funcionamiento de la democracia’, como una decepción, frustración o desencanto con la dinámica o la ‘gestión’ del actual sistema político democrático. Supone cierto distanciamiento con la clase política, como luego veremos, pero (todavía) no con la democracia.
Ese descontento juvenil hacia los grupos dirigentes de la gestión política, realmente existente, no debiera asociarse (al menos como tendencia mayoritaria) con un deseo de cambio hacia un régimen autoritario. Ni tampoco desacreditarlo como actitud antidemocrática para culpabilizar a la gente joven y utilizar su crítica en defensa del actual estatus de las élites partidistas, con cierto bloqueo reformador y alta crispación mediática.
Esa actitud de cierto descontento crítico de la mitad de la juventud hacia el funcionamiento institucional está sometida a la influencia de las distintas fuerzas políticas que tratan de darle su respectiva reorientación político-electoral y, desde luego, la ultraderecha intenta instrumentalizarla para sus fines autoritarios. No es de extrañar su repunte en estas semanas, en las que se ha hecho más patente la existencia -asimétrica- de corrupción política en los dos grandes partidos, PP y PSOE, juzgados en los tribunales, y que se amplíe en esos sectores de la juventud el malestar con el funcionamiento de este sistema democrático.
Incluso se puede añadir la frustración cívica por el incumplimiento de las promesas institucionales de una fuerte y necesaria regeneración democrática, cuya aprobación parlamentaria para el Gobierno era menos difícil que las también imprescindibles reformas social, fiscal y habitacional, junto con la mejora de los servicios públicos, a las que las derechas nacionalistas (PNV y Junts) son más reticentes, como hemos visto con el decreto de los alquileres.
Por tanto, esa desconfianza institucional o fatiga democrática es compatible con una aspiración juvenil de su reforma democratizadora y de eficacia transformadora de lo social, que tanto está afectando a la juventud, por solo citar el tema de la vivienda.
En todo caso, el personal joven ultra, cuestionador del sistema democrático, con preferencia de un régimen autoritario, se reduciría a este 18% ‘Nada satisfecho’, no al 68%. Esta interpretación se corresponde mejor con los resultados comentados anteriormente, que son más claros y explícitos, sobre la preferencia juvenil por la democracia, en torno al 62%.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/62-juventud-prefiere-democracia.html
Una izquierda transformadora unitaria y fuerte. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (5/05/2026)
Sobre la pugna por la primacía del liderazgo, sin contrarrestar el declive, y la necesidad de una izquierda transformadora fuerte, que solo es posible unida. Selecciono varios párrafos:
“Existen dos hipótesis (performativas) extremas. Una, la completa hegemonía del nuevo núcleo dirigente en torno al ‘yolandismo’ (y la nueva coalición Sumar), con una perspectiva de consolidación político-electoral e institucional, y la reducción residual del pablismo (y Podemos). Otra, la recuperación y la primacía del actual Podemos (y su aparato comunicativo) como motor ideológico-político, confiando en la descomposición de Sumar, como dirección política y base socioelectoral, y aventurando el desborde de la radicalización popular que, junto con un discurso radical generador de una izquierda valiente y fuerte, conseguiría una nueva prevalencia socioelectoral.
El primer aviso de la prolongación del declive conjunto, la irrealidad nefasta de las dos hipótesis extremas y las dinámicas prepotente y sectaria de los planes que conllevan, fue ya en el año 2024, en las elecciones autonómicas de Galicia y País Vasco y las europeas. No sirvió para mucho esa constatación. Yolanda Díaz dimitió de sus responsabilidades orgánicas y, más tarde, anuncia su retirada política, para el final de la legislatura; pero, las prioridades partidistas han persistido y las espadas rivales siguen en alto, pendientes del alcance de su renovación y las nuevas expectativas unitarias abiertas.
El segundo aviso ha venido estos meses, en las elecciones autonómicas de Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía, con una pérdida asimétrica, todavía más desfavorable para Podemos (salvo la excepción extremeña), que realiza un giro político unitario con su incorporación a la alianza Por Andalucía, en una posición de debilidad, que he analizado en otra parte.
A ello hay que añadir la persistencia de los resultados demoscópicos: declive de la representación del conjunto alternativo hasta la mitad (unos 14 escaños), con una proporción electoral aproximada de un tercio para Podemos frente a dos tercios para la (nueva) coalición Sumar.
Hemos llegado a la actualidad, y ninguna de las dos hipótesis extremas se ha cumplido, con fuerte desgaste de la legitimidad de ambos núcleos dirigentes, persistencia del declive socioelectoral del espacio de la izquierda alternativa (no nacionalista) en un marco geopolítico cada vez más complicado, y cierta incapacidad de los liderazgos para promover una remontada político-electoral y una salida estratégica unitaria…
La izquierda transformadora, para tener un papel relevante, debe superar su división. La incertidumbre popular por ese futuro genera demandas de acción sociopolítica y democrática a la izquierda social y política, cuyos liderazgos deben demostrar su valía y capacidad… o se impondrá su crisis y su necesaria renovación. Su reconstrucción vendrá en la siguiente fase. Dependerá del proceso hacia la unidad de las izquierdas alternativas con un programa común básico coherente ante los desafíos actuales, con la configuración de un creíble y potente frente amplio de izquierdas.”
Referencia web original:
El modelo de Rufián y la unidad alternativa. Antonio Antón, en Rebelión (5/05/2026)
La propuesta unitaria del líder catalán, con primacía nacionalista. Selecciono varios párrafos:
“Hasta hace poco primaba la competencia, cuando no la abierta confrontación, entre los tres actores alternativos principales: la coalición Sumar, en proceso de renovación impulsado por sus cuatro grupos principales (Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comuns), Podemos y las izquierdas nacionalistas (ERC, EH-Bildu, BNG). Su primacía era su autodesarrollo, con posiciones diferenciadas; lo secundario era la cooperación en torno iniciativas compartidas… siempre en función del propio refuerzo político. No obstante, se ha producido un cambio de clima público y actitud social sobre la deseabilidad de la unidad, ante la percepción de los grandes desafíos que tienen las izquierdas y la gobernabilidad progresista.
Aquí voy a analizar la iniciativa de Gabriel Rufián, portavoz de ERC en el Congreso, que ha lanzado su idea de que algo unitario deben hacer las izquierdas al Partido Socialista, estableciendo puentes de diálogo con ellas, con la primacía en las listas electorales en cada provincia de la formación más representativa, dando por supuesto que la hegemonía en su territorio la debe tener la respectiva fuerza nacionalista…
En ese sentido, es excesivo pensar que la hegemonía global de este campo alternativo deba corresponder a las izquierdas nacionalistas, cuestión a la que ellas mismas, de forma razonable, no aspiran, aunque tengan el interés por una gobernabilidad progresista. Al igual que es demasiado pretencioso expresar que el liderazgo del tándem Rufián/Montero, aprovechando la ausencia de un liderazgo fuerte en la (nueva) coalición Sumar, puede arrastrar y representar al conjunto de ese electorado alternativo y prevalecer en España, sin reconocer ese tercer bloque y el peso político que representa.
En definitiva, se ha iniciado un proceso positivo de conversación pública en torno a la deseabilidad de una mayor colaboración en las izquierdas alternativas, permitiendo superar algunos desencuentros anteriores, pero todavía falta mucho recorrido por hacer y bastantes dudas y distancias por superar.”
Referencia web original:
https://rebelion.org/el-modelo-de-rufian-y-la-unidad-alternativa/
Hacia la unidad de las izquierdas. Antonio Antón, en Mientras Tanto n.º 256 (1/05/2026)
Ensayo en el que trato la ambigüedad del modelo Rufián, con la preponderancia nacionalista, el insuficiente modelo 23J y la refundación de la coalición Sumar, la superación de la experiencia de Unidas Podemos, la pugna por la primacía del liderazgo de la izquierda alternativa, sin contrarrestar su declive y una izquierda transformadora fuerte solo es posible unida. Selecciono varios párrafos:
“Como dice Xavi Domènech, profesor y moderador del diálogo en el acto de Barcelona, con el que comparto opinión -aparte de otras referencias ideológicas thompsonianas-, la utilidad de los grupos alternativos se refuerza mediante su colaboración y unidad y es imprescindible caminar hacia un frente amplio de izquierdas. No obstante, el camino por recorrer es complejo, con intereses encontrados; no hay mucho tiempo hasta las elecciones generales, y existe un panorama problemático.
Las élites partidistas tienen su propia responsabilidad específica. Su legitimidad pública va a depender de su capacidad articuladora y democrática, decisiva para progresar en ese objetivo compartido de impedir la involución derechista y asegurar el avance social y democrático para las mayorías ciudadanas.
El punto de partida es el reconocimiento de la representatividad y, por tanto, de la legitimidad social de cada grupo político y su liderazgo actual, como interlocutor válido para la conversación, la negociación y, en su caso, el acuerdo colectivo. Supone, de entrada, el respeto mutuo con la aceptación de la pluralidad existente y la habilitación de procedimientos democráticos y compartidos…
El mayor riesgo inmediato de esa trayectoria divisiva o unilateral es su limitada credibilidad para la ciudadanía progresista ya que, aunque culmine a última hora con un acuerdo mínimo de listas y reparto de responsabilidades y recursos, desconsidera los beneficios legitimadores de una dinámica prolongada de colaboración y afrontamiento compartido de los grandes y comunes desafíos existentes. Esta coherencia unitaria es la que debiera prestigiar a los nuevos liderazgos del conjunto.
El otro riesgo global es que, con esa dinámica, va a ser difícil incrementar la suficiente representatividad parlamentaria de la izquierda alternativa para asegurar la reedición de otra legislatura progresista frente a la ola reaccionaria que se avecina, con la travesía del desierto de las fuerzas progresistas y su lucha por la supervivencia.
La socialdemocracia, con el particular sanchismo, está intentando hacer su parte, reforzando su perfil internacional diferenciado del trumpismo y la ultraderecha y aprovechando los errores y deficiencias de las derechas (y de su izquierda).
La izquierda transformadora, para tener un papel relevante, debe superar su división. La incertidumbre popular por ese futuro genera demandas de acción sociopolítica y democrática a la izquierda social y política, cuyos liderazgos deben demostrar su valía y capacidad… o se impondrá su crisis y su necesaria renovación. Su reconstrucción vendrá en la siguiente fase. Dependerá del proceso hacia la unidad de las izquierdas alternativas con un programa común básico coherente ante los desafíos actuales, con la configuración de un creíble y potente frente amplio de izquierdas.”
Referencia web original:
https://mientrastanto.org/256/ensayo/hacia-la-unidad-de-las-izquierdas/
Movimientos sociales y cambio global. Antonio Antón, en Rebelión (25/04/2026)
Este texto, síntesis de la comunicación presentada al próximo XVI Congreso Español de Sociología, analiza la articulación de la acción colectiva y la movilización popular, con una dinámica de cambio global de progreso, así como su conexión con la formación de sus élites representativas y la elaboración de una teoría social crítica que mejore su capacidad interpretativa y orientadora. Selecciono varios párrafos:
“En ese sentido, con un enfoque sociohistórico, parto de la experiencia de los movimientos sociales en España, parcialmente diferente de la de Estados Unidos, desde donde viene la mayor parte del bagaje analítico, teórico y normativo sobre este tema.
En España también hemos tenido una rica y particular experiencia expresiva y articuladora de movimientos sociales, con interacción entre ellos y con dinámicas transformadoras progresistas más globales. Esa práctica colectiva, acumulada en estas décadas, ofrece una peculiar característica, más multidimensional, para abordar este tema de la formación de identificaciones colectivas y su interacción, así como la relación entre su especificidad y su generalidad…
Junto con el agotamiento de este ciclo político-institucional de orientación progresista y la incertidumbre sobre la salida de esta encrucijada, persiste una amplia identificación y pertenencia social de izquierdas, una parte más moderada y otra más transformadora, al mismo tiempo que confluyen unos perfiles o identificaciones masivas de carácter feminista (dos tercios de mujeres y un tercio de varones), ecologista, pacifista y plurinacional.
En particular, dada la división de la izquierda política alternativa y la impotencia de sus actuales liderazgos para conseguir una suficiente representación parlamentaria que facilite una nueva etapa de progreso, el foco de la respuesta se traslada a la esfera sociopolítica y cultural; es decir, al dinamismo participativo de la izquierda social y los movimientos sociales, que permitan una renovación y un refuerzo de sus representaciones políticas.
De ahí que sean cruciales las dinámicas de activación cívica, democratización popular y articulación asociativa, con sus correspondientes procesos identificadores y de pertenencias grupales particulares, enraizados en la especificidad de cada realidad social. Y, al mismo tiempo, con la participación colectiva en una trayectoria más general hacia el cambio político-institucional, por una democracia social avanzada.”
Referencia web original:
La experiencia de las alianzas unitarias. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (25/04/2026)
Cuatro ideas básicas: Unidas Podemos ha quedado superada, el reequilibrio de alianzas y la recomposición del liderazgo, los límites del modelo 23J, y un nuevo modelo de unidad desde la pluralidad. Selecciono varios párrafos:
“Así, aparte de los aspectos renovadores que se están planteando en la refundación de la coalición Sumar y el encaje de grupos como Compromís, está pendiente una solución operativa para resolver el problema unitario principal: la división entre Podemos y el resto de grupos de la actual coalición de Sumar, con la superación del modelo 23J, y la negociación de un nuevo modelo de unidad con el reconocimiento de la pluralidad.
Para ello contamos con una referencia básica: la representatividad de cada bloque, medida por los estudios demoscópicos más fiables. La proporción aproximada entre la coalición Sumar (se integran aquí los datos de todos los grupos representados en el actual grupo parlamentario, incluyendo Compromís) y Podemos ronda los dos tercios de votos (en torno a un 6% del total, según 40dB) frente a un tercio (cerca de un 3%), con una relativa estabilidad, cercana a esos porcentajes, en los dos últimos años. La mayor aproximación entre ambos, con gran abstención, se produjo en las elecciones europeas (4,65% frente al 3,28%), y el último dato de abril, con una ligera bajada, es de 5,8% y 2,7% (el CIS, les da 5,8% y 2,2%).
En su conjunto, como tendencia relativamente estable de ese espacio de la izquierda alternativa, supone para los primeros, entre el 60% y el 70%, en torno al millón y medio de votos, y para los segundos, entre el 30% y el 40%, hasta cerca del millón, con tendencia descendente…
Por tanto, aparte de dejar abierta la posibilidad de modificación parcial de esa tendencia, tanto hacia arriba como hacia abajo o de reequilibrio circunstancial entre esas formaciones, cuestión a la que apuestan las diferentes direcciones partidistas, esa dinámica global parece bastante consolidada. Refleja una representatividad aproximada y la proporcionalidad de sus equilibrios, al menos de los dos grandes bloques referidos. La articulación de los procedimientos negociadores y resolutivos, incluido qué tipo de primarias, alumbraría la definitiva representación propuesta a la ciudadanía.
Solo quedaría por comprobar, además de la beneficiosa dinámica política, el alcance del refuerzo electoral alternativo derivado de un buen proceso unitario, con nuevas expectativas de ascenso socioelectoral, que permitieran acercarse a los resultados del 23J y, en todo caso, como referencia mínima, su efecto en la adjudicación de escaños que, con los mismos votos, excedería la veintena. Queda abierta la necesaria articulación de una alianza de izquierdas, transformadora, unitaria y respetuosa con la pluralidad.”
Referencia web original:
Acerca del frente amplio de izquierdas. Antonio Antón, en Público (24/04/2026)
Particularidades de cada bloque alternativo sobre qué unidad se plantea y su viabilidad. Selecciono varios párrafos:
“Ha comenzado una larga marcha hacia la unidad de las izquierdas alternativas con la perspectiva de las próximas elecciones generales del verano de 2027, posiblemente adelantadas, y ante los complejos desafíos presentes y futuros. Junto con el mantenimiento electoral socialista y el apoyo del nacionalismo periférico, constituye la condición para conseguir mayoría parlamentaria, vencer a las derechas, evitar la involución regresiva y autoritaria y renovar el ciclo progresista.
Algo ha comenzado a cambiar ante la evidencia pública de que esa trayectoria de rivalidad, particularmente entre la coalición Sumar y Podemos, perjudicaba la credibilidad de ambos y la del conjunto progresista para representar y conducir los asuntos públicos….
Existen dos hipótesis (performativas) extremas. Una, la completa hegemonía del nuevo núcleo dirigente en torno al ‘yolandismo’ (y la nueva coalición Sumar), con una perspectiva de consolidación político-electoral e institucional, y la reducción residual del ‘pablismo’ (y Podemos). Otra, la recuperación y la primacía del actual Podemos (y su aparato comunicativo) como motor ideológico-político, confiando en la descomposición de Sumar, como dirección política y base socioelectoral, y aventurando el desborde de la radicalización popular que, junto con un discurso radical generador de una izquierda valiente y fuerte, conseguiría una nueva prevalencia socioelectoral.
Hemos llegado a la actualidad, y ninguna de las dos hipótesis extremas se ha cumplido, con fuerte desgaste de la legitimidad de ambos núcleos dirigentes, persistencia de su declive socioelectoral en un marco geopolítico cada vez más complicado, y cierta incapacidad de sus liderazgos para promover una remontada político-electoral y una salida estratégica unitaria.
En cuarto lugar, una izquierda transformadora fuerte solo es posible unida. Como dice Xavi Domènech, profesor y moderador del diálogo en el acto de Barcelona, con el que comparto esta opinión -aparte de otras referencias ideológicas thompsonianas-, la utilidad de los grupos alternativos se refuerza mediante su colaboración y unidad y es imprescindible caminar hacia un frente amplio de izquierdas. No obstante, el camino por recorrer es complejo, con intereses encontrados.
Lo que prima es una estrategia de competencia abierta de discursos y liderazgos; eso sí, con la adecuación discursiva de intentar aparecer, cada parte, como la respuesta eficaz y la más unitaria. La unidad se convierte en instrumental y en motivo de otra pugna; su realización práctica se devalúa, y su legitimidad se limita. El mayor riesgo inmediato de esa trayectoria divisiva e incoherente es su limitada credibilidad para la ciudadanía progresista. El otro riesgo global es que, con esa dinámica, va a ser difícil incrementar la suficiente representatividad parlamentaria de la izquierda alternativa para asegurar la reedición de otra legislatura progresista frente a la ola reaccionaria que se avecina.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/acerca-frente-amplio-izquierdas.html
La identificación feminista. Antonio Antón. Comunicación de Sociología de Género (23/04/2026)
Comunicación presentada al XVI Congreso Español de Sociología, Bilbao, julio de 2026 (aceptada por el Comité de Investigación de Sociología de Género, el 23/04/2026). Las ideas clave son: identidad, sujeto, desigualdad por sexo/género, universalismo. Transcribo la introducción:
“Esta comunicación trata sobre el sentido de las identificaciones colectivas, ambivalentes desde el punto de vista de su significado ideológico y político, y la conveniencia de la identificación feminista, con una perspectiva igualitaria-emancipadora. Este tema está vinculado con la formación del sujeto social, la combinación e interseccionalidad de sus identificaciones parciales, así como con el carácter sociopolítico de ciudadanía y el universalista como ser humano. Tiene un enfoque sociohistórico. Se trata de analizar el proceso de conformación de los sujetos sociales y superar, por un lado, el simple identitarismo particularista posmoderno, y por otro lado, el universalismo abstracto e indiferenciado, de carácter liberal o conservador (Antón, 2025; 2023; 2022; 2020).
Existe una ofensiva política, relacional y cultural de carácter ultraconservador de las nuevas fuerzas de extrema derecha que pretenden hacer retroceder los derechos feministas hacia un modelo tradicional y patriarcal de subordinación femenina. Forma parte de una ola reaccionaria contra las identidades progresistas.
Requiere una trayectoria democratizadora y antiautoritaria, común a distintas fuerzas sociales. Es imprescindible clarificar el sentido de las identidades, en particular la feminista, y su interacción multidimensional y relacional para reafirmar una dinámica igualitaria y emancipadora.
Se trata de fortalecer el feminismo frente al machismo, de articular procesos identificadores de ese sujeto colectivo, anclados en la realidad de opresión específica, pero asociada a la dinámica social y cultural progresista y los valores universalistas de igualdad, libertad y solidaridad, constitutivos del feminismo en estos más de dos siglos. Supone continuidad emancipadora y renovación y adecuación práctica y teórica ante las nuevas realidades sociales.”
Referencia web original:
https://acrobat.adobe.com/id/urn:aaid:sc:eu:c4aa0c1c-4d21-4695-999c-7409e26fe9cf
Andalucía y la unidad alternativa. Antonio Antón, en Rebelión (11/04/2026)
El análisis del acuerdo ‘Por Andalucía’, con el sentido del giro de Podemos, y el significado de los dos actos en torno a la unidad de la izquierda alternativa, el de Gabriel Rufián e Irene Montero, y el segundo de la refundación de la coalición Sumar, en Sevilla. Transcribo la introducción:
“Escribo este ensayo entre la sucesión de tres hechos significativos para las perspectivas de la izquierda alternativa: el acuerdo, este tres de abril, de la coalición electoral Por Andalucía, liderada por Izquierda Unida, con la incorporación de Podemos; la conversación en Catalunya, el nueve de abril, entre Gabriel Rufián, de ERC, e Irene Montero, de Podemos, y el relanzamiento de la refundación de Sumar, precisamente en Sevilla, el diecinueve de abril, por sus cuatro grupos políticos promotores: Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Comunes y Más Madrid.
El primer hecho expresa cierto cambio en la dinámica de las izquierdas en ese territorio, aunque todavía no está clara su dimensión y consistencia, sobre todo para su influencia en el contexto estatal, objeto del debate de los otros dos actos referidos. En todo caso, estamos ante un síntoma que replantea la articulación del pluralismo de la izquierda transformadora, y conviene valorar sus señales.
Dejando aparte la evolución y la estrategia socialistas, decisivas para aventurar una posible victoria electoral de las fuerzas progresistas frente a las derechas, en Andalucía y en las próximas elecciones generales, se trata de evaluar esta nueva cooperación de la izquierda alternativa y su capacidad de condicionar la dinámica sociopolítica y de garantizar una victoria de las izquierdas.”
Referencia web original:
Sobre el frente amplio. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (9/04/2026)
El impacto del acuerdo unitario de ‘Por Andalucía’, y el significado de los dos actos en torno a la unidad de la izquierda alternativa, el de Gabriel Rufián, de ERC, e Irene Montero, de Podemos, y el de la refundación de la coalición Sumar. Selecciono varios párrafos:
“El acuerdo unitario en torno a Por Andalucía, con la incorporación de Podemos, más allá de los beneficios específicos para el proceso político andaluz y la articulación de las izquierdas alternativas, tiene un impacto favorable sobre las posibilidades de un frente amplio en el conjunto del Estado, que dará oportunidad para debatir, especialmente si los resultados son positivos.
En los próximos días hay dos actos que, con el precedente de Andalucía, abordan las estrategias y los discursos en torno a la conveniencia de la unidad o, al menos, la cooperación de los tres tipos de actores fundamentales: la actual coalición Sumar, en proceso de su renovación, Podemos y las izquierdas nacionalistas…
Los peligros antipluralistas, en perjuicio de una dinámica colaborativa y de beneficio común, son dos: la prepotencia de los que están (o se creen) en posiciones dominantes para imponer condiciones comparativas ventajosas; el sectarismo defensivo de grupos minoritarios o en posición subordinada, que pueden priorizar su diferenciación, en detrimento de objetivos compartidos.
La decisión por arriba de las direcciones partidistas está condicionada, como expresa la experiencia andaluza última, por el pragmatismo inmediatista de salvar los intereses corporativos mínimos de cada élite o grupo particular, con la adecuación discursiva correspondiente.
Quizá, hasta que no estemos en vísperas electorales -como en Andalucía… o el 23J- y se constaten las posibilidades inmediatas y los riesgos de cada cual, no haya consistente predisposición dirigente para llegar a acuerdos y se priorice la actividad propia por conseguir ventajas comparativas, en posibles apaños básicos de última hora… o bien, en la pugna destructiva total…
El debate sobre la unidad y sus condiciones, en el campo electoral, dado su impacto en el acceso a los escaños parlamentarios y, más ampliamente, en el campo sociopolítico, se convierte en fundamental. La legitimidad de los nuevos liderazgos alternativos y la reconstrucción de las izquierdas se ventilan según su capacidad para articular el avance de progreso frente al riesgo autoritario y regresivo derivado de un ciclo político derechista que amenaza en el horizonte. El camino hacia un frente amplio de izquierdas, democrático y consensuado, social, cultural y político, es imprescindible para afrontar los fuertes desafíos existentes.”
Referencia web original:
Andalucía: algo se mueve. Antonio Antón, en Público (8/04/2026) y Mientras Tanto (1/05/2026)
Análisis del acuerdo ‘Por Andalucía’, el giro de Podemos y su significado. Selecciono varios párrafos:
“Como se puede comprobar, las dos hipótesis extremas, además de expresar la segunda el doble de escaños, con beneficios globales, reflejan una distribución comparativa muy dispar de la representación existente. La más ‘optimista’ es más equilibrada de la pluralidad del conjunto y sus cuatro grupos básicos, Izquierda Unida, Podemos, Movimiento Sumar e Iniciativa del Pueblo Andaluz: 5+3+1+1. Al contrario, la más ‘pesimista’, quizás, amarra claramente la primacía representativa del grupo preponderante y es menos proporcional entre ellos: 4+0+1+0.
Además, hay que advertir que, independientemente de los puestos representativos adquiridos, los siete grupos políticos firmantes tendrían acceso negociado a los recursos económicos e institucionales del grupo parlamentario futuro.
La incertidumbre sobre los resultados relativos para cada cual está favoreciendo la diversidad de interpretaciones sobre los más o menos ganadores, e incluso ya aparecen los agravios comparativos sobre las ventajas comparativas entre unos y otros.
Habrá que esperar a los resultados reales para comprobar el impacto en ese plano del equilibrio representativo en las izquierdas, así como sus efectos para la gobernabilidad de esa tierra y el proceso político general y sus consecuencias para la sociedad.
En todo caso, conviene analizar la fragilidad de las condiciones en que se ha producido este acuerdo y los riesgos en su desarrollo, así como adelantar el impacto positivo del acuerdo y valorar los posibles cambios estratégicos y discursivos que conlleva.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/andalucia-mueve.html
Referencia web de la reedición en Mientras Tanto n.º 256 (1/05/2026):
https://mientrastanto.org/256/de-otras-fuentes/andalucia-algo-se-mueve/
Política, democracia y hegemonía. Antonio Antón, en Mientras Tanto, n.º 255 (1/04/2026)
Ensayo sobre estos tres conceptos fundamentales de la teoría política crítica. Transcribo su introducción:
“En esta reflexión sobre el concepto de política y su papel autónomo, voy a exponer su significado como relaciones de poder, como acumulación, pugna y correlación de fuerzas sociales y políticas. La política consiste en el acceso y la gestión del poder institucional, acompañados por la hegemonía ideológico-política y cultural. La participación ciudadana y el consentimiento (o el disenso) cívico, a través de la democracia, son expresión de la soberanía popular frente al poder (o la tiranía).
Este enfoque de la política como conflicto sociohistórico en torno a la dominación de un grupo social, dominante, frente a otros, dominados o subalternos, se diferencia del mecanicismo determinista y el idealismo discursivo, habituales en las izquierdas y el ámbito académico.
En primer lugar, voy a precisar el concepto de autonomía de la política, haciendo alusión a varios pensadores de las izquierdas. En segundo lugar, expongo una crítica a la sobrevaloración de la comunicación o la lucha ideológica para conformar fuerza social. En tercer lugar, profundizo en la concepción de que la democracia y la articulación popular son claves para las izquierdas.”
Referencia web original:
https://mientrastanto.org/255/ensayo/politica-democracia-y-hegemonia/
Acerca del cambio de ciclo político. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (29/03/2026)
Este libro trata del refuerzo, la unidad y la renovación de las izquierdas sociales y políticas. Selecciono la introducción:
“Se acaba de publicar el libro Cambio de ciclo. Desafíos para las izquierdas, que tiene un hilo conductor: el análisis de las condiciones y tendencias que aventuran el cambio del ciclo institucional de progreso de los últimos años y los desafíos de las izquierdas para contrarrestar las dinámicas autoritarias y regresivas y garantizar el impulso democratizador y de reforma social. Trata del refuerzo, la unidad y la renovación de las izquierdas sociales y políticas.
Tiene, fundamentalmente, un componente analítico de las dinámicas sociopolíticas, al que se añade una reflexión más normativa o propositiva sobre los retos, las estrategias y las trayectorias de las izquierdas. Adopta un enfoque sociohistórico y crítico, con un triple plano temático. El primero de los temas, capítulos 1 y 2, se centra en el diagnóstico del contexto internacional derivado del trumpismo y las tendencias ultras. El segundo, capítulos 3 y 4, es más teórico y expone los fundamentos de la justicia social y los valores de la igualdad y la libertad, así como diversas reflexiones sobre la acción colectiva. El tercero, capítulos 5 y 6, explica las estrategias de las izquierdas y las identidades colectivas de los movimientos sociopolíticos y culturales, y analiza la problemática política y socioelectoral actual y los dilemas de las izquierdas en España ante la perspectiva de cambio de ciclo.”
Referencia web original:
Cambio de ciclo. Desafíos para las izquierdas. Antonio Antón (18/03/2026)
Reseña del libro en la Federación Española de Sociología (FES):
“Análisis de las condiciones y tendencias sobre el cambio del ciclo institucional de progreso y los retos de las izquierdas ante la derechización política. Tiene, fundamentalmente, un componente analítico de las dinámicas sociopolíticas, al que se añade una reflexión más normativa o propositiva sobre los retos, las estrategias y las trayectorias de las izquierdas. Adopta un enfoque sociohistórico y crítico, con un triple plano temático.
El primero de los temas, capítulos 1 y 2, se centra en el diagnóstico del contexto internacional derivado del trumpismo y las tendencias ultras, en particular el racismo. El segundo, capítulos 3 y 4, es más teórico y expone los fundamentos de la justicia social y los valores de la igualdad y la libertad, así como diversas reflexiones sobre la acción colectiva. El tercero, capítulos 5 y 6, explica las estrategias de las izquierdas y las identidades colectivas de los movimientos sociopolíticos y culturales, y analiza la problemática política y socioelectoral actual y los dilemas de las izquierdas en España ante la perspectiva de cambio de ciclo institucional.”
Acceso libre al texto completo digital: https://payhip.com/b/xO3I7
Desafíos para las izquierdas. Antonio Antón, en Público (17/03/2026) y Rebelión (20/03/2026)
Tras el análisis de los resultados de las últimas elecciones autonómicas y distintos estudios demoscópicos, explica los escenarios posibles y las condiciones necesarias que pueden posibilitar una nueva etapa progresista, los dilemas políticos de las izquierdas, el carácter ambivalente socialista y la unidad de las izquierdas. Selecciono varios párrafos:
“Estamos ante una encrucijada histórica, en la que se ventila o bien el agotamiento de este ciclo progresista de más de tres lustros, desde 2010, de cambio sociopolítico, primero, político-electoral, después, y, finalmente, institucional, o bien, la prolongación de una nueva etapa de progreso, con el imprescindible impulso reformador igualitario, de regeneración democrática y renovación ideológico-cultural. Que el dilema se resuelva en el segundo sentido es el desafío para el refuerzo, la reconstrucción y la colaboración de las izquierdas, en torno a un proyecto transformador…
Esta perspectiva de involución regresiva y autoritaria, percibida con inquietud por amplios sectores democráticos, suscita voluntad cívica para combatirla y superarla. De ahí viene la renovada subjetividad entre la izquierda social por la aspiración a la unidad de la izquierda alternativa, incluida la nacionalista, como factor determinante para posibilitar, junto con la renovación socialista, la perspectiva de la victoria electoral progresista…
Las izquierdas, principalmente la socialista como formación dominante, tienen profundos dilemas políticos. La actual estrategia socialista no garantiza su remontada electoral. Es la mayor incertidumbre, en un contexto de fuerte poderío de las derechas y sus grupos de poder. El pragmatismo sanchista, en situación defensiva, puede ser insuficiente. Necesita una reorientación y un impulso…
El Partido Socialista, con una base social mayoritaria de izquierdas, tiene un carácter ambivalente. Por una parte, está condicionado por el nacionalismo periférico y un amplio campo a su izquierda, que presionan por una reforma social, democrática y territorial.
Por otra parte, está influido por su imbricación con el poder establecido, incluido el europeo, y su estrategia de ampliar su electorado con sectores centristas, mediante una política moderada, como sus colegas europeos. La tensión y combinación de las dos dinámicas se traduce en el continuismo estratégico, con algunos bandazos coyunturales. El efecto problemático es la frustración cívica ante la persistente desigualdad social y la gravedad relacional, medioambiental, geopolítica...
La dirección socialista confía en la deslegitimación del PP y Vox, a través de la confrontación discursiva y simbólica, sin reformas sociales y democráticas de calado. Pero ello le dificulta la activación de las bases sociales de izquierda. Esa respuesta continuista, con el simple emplazamiento político, es insuficiente para consolidar un electorado progresista mayoritario. Sería imprescindible conseguir credibilidad transformadora y arraigo social y demostrar firmes compromisos democráticos…
Por último, la cooperación entre las izquierdas alternativas, aun con las expectativas sociales levantadas, es incierta. Tiene una triple dificultad, por la primacía estratégica, política y orgánica priorizada por cada uno de tres núcleos dirigentes de los citados bloques. Persiste el corporativismo elitista de grupo y el débil respeto al pluralismo entre las dos tendencias básicas, la más moderada y la más radical, y su articulación territorial. Conllevan los efectos perniciosos de su división, en particular, para el acceso a la representación parlamentaria y la imposibilidad de la reedición gubernamental progresista.
La respuesta no es solo el apaño de listas y siglas. Su futuro depende de la dinámica generada, con un potente y unitario proceso participativo y de movilización social. Sus liderazgos -la izquierda social y política en general- están sometidos a prueba. Veremos su capacidad y su renovación.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/desafios-izquierdas.html
Referencia web de la versión en Rebelión (20/03/2026):
Democracia y articulación popular, claves para las izquierdas. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (17/03/2026)
Segunda parte del ensayo sobre el sentido de la política y su autonomía. Selecciono varios párrafos:
“Para la representación popular de izquierda transformadora, es todavía más decisivo un profundo arraigo social, la actitud y la regulación democrática, así como la ética conductual y orgánica. Se trata de la prevención de la corrupción político-ideológica, material y de estatus, con la priorización de sus privilegios de casta diferenciada.
Dando por supuesta la necesidad de la configuración de una representación popular (representativa), élite política (experta), partido de vanguardia (organizativo) o núcleo irradiador (cultural), pasa a primer plano la problemática de su carácter democrático y su papel mediador con las capas sociales o la ciudadanía a las que aspirar a representar, orientar o articular…
El factor fundamental es la mediación entre, por un lado, las estructuras socioeconómicas y las relaciones de poder y, por otro lado, la cultura, la subjetividad y la capacidad organizacional de las capas populares por un cambio igualitario, junto con sus representaciones sociales y políticas.
En definitiva, el elemento clave es la articulación participativa en el conflicto social por los intereses, demandas y aspiraciones democrático-populares. Es el principal componente de la acción política transformadora, sobre el que se interconectan la realidad material e institucional y la dinámica cultural o ideológica a través de esa experiencia popular.
Se trata de realismo sociohistórico y multidimensional, junto con voluntad transformadora, conciencia ética y actitud democrática. En este contexto, de profundas mutaciones en distintos planos, todavía es más necesario su análisis para facilitar la reconstrucción del sujeto de cambio igualitario y emancipador y ajustar la acción sociopolítica.”
Referencia web original:
La política como relaciones de poder. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (13/03/2026)
Reflexión sobre el concepto de política y su papel autónomo, como pugna y correlación sociohistórica de fuerzas sociales y políticas, frente al mecanicismo determinista y el idealismo discursivo, habituales en las izquierdas y el ámbito académico. Selecciono varios párrafos:
“La política expresa unas relaciones de poder, en las que se combina el conflicto, entre intereses socioeconómicos y de clase, nacionales o entre distintos grupos sociales, y la colaboración y el acuerdo, con la referencia a objetivos y trayectorias compartidas, transversales o universales del ser humano o el planeta. Refleja la pugna por la hegemonía política y cultural o, bien, respecto del estatus relativo en las jerarquías del orden social y las estructuras de dominación y/o subordinación y sus respectivos procesos de cambio.
La política tiene autonomía respecto de la economía o, si se quiere, en relación con los intereses materiales inmediatos de una clase social, grupo de poder o corporación institucional. De acuerdo con Tronti y la tradición realista, desde Maquiavelo y Weber, hay que valorar la función de mediación interpretativa, institucional y articuladora de la acción política de los agentes sociales, frente a las dos tendencias dominantes en las izquierdas, la economicista y la idealista, y sus distintas combinaciones eclécticas…
La autonomía de la política es positiva respecto de la economía, de las fuerzas productivas; debe ser algo articulado desde el exterior de la ‘objetividad’ (o racionalidad) de la realidad económica, pero no fuera de la realidad del conflicto social de los actores concretos; es decir, depende de la capacidad articuladora y subjetiva de la fuerza social transformadora real, no desde un operaismoesencialista o una multitud indeterminada…
La cuestión es que la -acción- política debe estar conectada con la realidad sociopolítica de la lucha de clases (en sentido amplio), o sea, de la política como conflicto social, no solo o preferentemente como lucha ideológica o de ideas que, desde esa lógica idealista, sería la que conformase el sujeto colectivo, frente a la lógica realista del papel fundamental de la participación experiencial de las mayorías (o minorías significativas) populares.”
Referencia web original:
Las derechas van ganando: ¿qué hacer?. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (6/03/2026)
A raíz de las recientes encuestas de 40dB sobre estimación de voto y la unidad de las izquierdas, se analizan la dinámica descendente de las izquierdas, los sesgos demoscópicos, las perspectivas unitarias de las izquierdas, el vacío de liderazgo alternativo y las difíciles condiciones para la unidad. Selecciono los párrafos finales:
“Se trata de posibilitar, junto con el mantenimiento del electorado del Partido Socialista (o su deseado incremento), la reedición de una victoria parlamentaria de los grupos progresistas, de izquierda y nacionalista, que tenga la posibilidad de reeditar un gobierno de coalición y reforzar una etapa de reforma social y democratización, junto con la reconstrucción de la izquierda transformadora y su condicionamiento a la socialdemocracia.
Queda abierto el debate sobre la estrategia política que cada cual propone para avanzar, con dos tendencias básicas: una, para ensanchar el electorado con un plan ‘ganador’, con cierto desplazamiento posibilista hacia el centroizquierda; otra, para consolidar una izquierda firme y valiente que garantice la transformación real. Por supuesto, con posiciones intermedias, mixtas y eclécticas.
El reto es superar la rigidez sectaria y prepotente desde una dinámica de respeto al pluralismo, la mediación leal y el compromiso democrático y unitario. Se trata, de acuerdo con el sentir mayoritario de las bases socio-electorales de izquierda transformadora, de alumbrar ese deseado proceso unitario.
Hay dos variantes básicas. Una, la unidad del total de la izquierda alternativa, incluyendo a las izquierdas nacionalistas, aunque dadas las dificultades y reticencias existentes en los propios actores y bases sociales en las tres nacionalidades históricas (Catalunya, Euskadi y Galicia), es más difícil, aparte de menos necesario. Dos, lo que parece más operativo: asegurar un mínimo acuerdo del resto del amplio y diverso ámbito de las izquierdas transformadoras.
Aquí, hay dos dificultades básicas. Por un lado, la experiencia pasada de la coalición Sumar, con la incógnita de su refundación, de apostar por su propia primacía, estratégica, institucional y orgánica, con la subordinación de Podemos. Por otro lado, la posición de la dirección morada, que insiste en su diferenciación estratégica y en priorizar su propio autodesarrollo como izquierda valiente.
El problema es que esa dinámica competitiva y divisiva, además de frustrar las expectativas unitarias mayoritarias, junto con el estancamiento socialista, haría casi imposible la victoria progresista frente a las derechas y traería consecuencias negativas para las mayorías sociales y las propias izquierdas.
Además, para avanzar en un proyecto unitario y transformador, y no dejarlo todo al albur electoral, sería imprescindible la activación cívica y la movilización social progresista, para dar credibilidad a una nueva etapa de cambio real de progreso. Serán necesarios el respeto al pluralismo existente, el talante unitario y los procedimientos transparentes y democráticos.
La responsabilidad principal, ante tanta oleada reaccionaria, está en la voluntad y la capacidad articuladora de las élites, políticas y sociales, de las izquierdas, y la amplia participación de sus militancias y bases sociales. Veremos.”
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La identidad feminista. Antonio Antón, en Rebelión (5/03/2026)
Síntesis de una comunicación presentada al próximo XVI Congreso Español de Sociología que trata sobre el sentido de la identidad, la formación del sujeto colectivo y la conveniencia de la identificación feminista. Selecciono varios párrafos:
“Este tema está vinculado con la formación del sujeto social, la combinación e interseccionalidad de sus identificaciones parciales, así como con el carácter sociopolítico de ciudadanía y el universalista como ser humano. Tiene un enfoque sociohistórico. Se trata de analizar el proceso de conformación de los sujetos sociales y superar, por un lado, el simple identitarismo particularista posmoderno, y por otro lado, el universalismo abstracto e indiferenciado, de carácter liberal o conservador…
Estos dos conceptos, identidad e interseccionalidad, han recobrado relevancia en el pensamiento social y, en particular, para la teoría feminista y el discurso étnico-nacional o antirracista. Hacen referencia a algunas características de los grupos sociales, su reconocimiento y su relación, que conforman su actitud sociopolítica en un contexto de grandes transformaciones sociales. Por separado pero, sobre todo, juntos, ayudan a explicar la formación de nuevos actores (o sujetos), individuales y colectivos, y sus procesos participativos y colaborativos en el marco del cambio sociocultural y político. Conllevan una experiencia relacional diversa que se combina con lo común de la interacción humana, al mismo tiempo que con su pluralidad…
Los procesos identificadores progresistas (a veces descalificados como woke) son procesos democratizadores, igualitarios y críticos frente a los poderosos y con una orientación transformadora de progreso. Pero esta experiencia, ya nos indica la superación de la rígida separación entre los componentes culturales, la redistribución y la firmeza democrática y participativa frente al poder establecido.”
Referencia web original:
La reconstrucción de la izquierda transformadora. Antonio Antón, en Mientras Tanto n.º 254 (1/03/2026)
Ensayo sobre la incapacidad -hasta ahora- para afrontar el declive alternativo, la formación del espacio socioelectoral alternativo, la pugna por la primacía estratégica y de poder, las tendencias políticas de la izquierda transformadora con las dificultades para su articulación unitaria y pluralista, su corporativismo y autonomización elitista y la voluntad de superación. Selecciono los últimos párrafos:
“He explicado las grandes dificultades para que las actuales élites partidarias alternativas sean capaces de afrontar los grandes retos existentes para las clases trabajadoras y la ciudadanía progresista. No obstante, existen energías sociopolíticas y democráticas para abordar con realismo, voluntad y esperanza las tareas de refuerzo de una trayectoria transformadora. Pero los límites de los grupos dirigentes tienen que ser compensados por el mayor protagonismo de sus militantes y bases sociales, en un proceso de reconstrucción del conjunto de la izquierda alternativa, incluida la nacionalista.
Termino con una convicción. De momento, no veo mimbres realistas e integradores suficientes, sobre todo en los liderazgos partidarios actuales, para avanzar hacia una solución completa que asegure su reconstrucción, con una dinámica transformadora, renovadora e integradora. Existe una profunda desconfianza entre las direcciones (y parte de sus militancias) de la actual coalición Sumar y Podemos por el proceso de sustitución de la primacía dirigente del conjunto, que ostentaba Podemos.
Sin abordarlo, y consensuar el equilibrio dirigente y la estrategia compartida, con procedimientos democráticos y de respeto a la pluralidad, es difícil avanzar en una colaboración del conjunto, dando por supuesto que ambas fuerzas y su cooperación son imprescindibles para garantizar la remontada política y electoral de la izquierda alternativa, además de la colaboración de las izquierdas nacionalistas, que priorizan su propio autodesarrollo.
Habrá que seguir evaluando las diversas iniciativas puestas en marcha que pretenden definir una salida a esta perspectiva preocupante, y que están levantando muchas expectativas. Para evitar una nueva frustración, se debería pasar por activar mucho más a la ciudadanía progresista y de izquierdas, con un mayor papel protagonista de esas bases sociales, reforzar el proyecto democratizador y de reforma social y renovar las estructuras dirigentes partidarias con un talante unitario e integrador de la pluralidad. Se trata de generar mejores condiciones para la remontada socioelectoral, evitar la victoria de las derechas en las próximas elecciones generales, garantizar la prolongación de la gobernabilidad progresista y abrir una etapa de un nuevo impulso transformador efectivo.”
Referencia web original:
https://mientrastanto.org/254/ensayo/la-reconstruccion-de-la-izquierda-transformadora/
El refuerzo de la izquierda alternativa. Antonio Antón, en Mientras Tanto n.º 254 (1/03/2026)
Una valoración sintética sobre las propuestas para reforzar la izquierda transformadora: la de refundación de la plataforma actual de la coalición Sumar; la promovida por el diputado de ERC, Gabriel Rufián; la de las tres fuerzas nacionalistas de izquierdas (ERC, EH-Bildu y BNG), y la estrategia de la dirección de Podemos, de construir una izquierda valiente autónoma. Selecciono varios párrafos:
“Hoy día existen, al menos, cuatro propuestas para dar respuesta al imprescindible refuerzo y la deseada renovación de la izquierda transformadora situada a la izquierda de la socialdemocracia. Parten de la realidad de su declive representativo que, junto a la debilidad socialista, aventura la posibilidad de un cambio de ciclo político en las próximas elecciones generales, con la victoria parlamentaria y el acceso gubernamental las derechas, cada vez más extremas, que impongan una involución social y autoritaria. Ante esa eventualidad, pretenden generar un revulsivo público para activar a la izquierda social y las fuerzas progresistas. Las dos primeras iniciativas señalan su oferta unitaria, desde su respectiva primacía, con un perfil programático por desarrollar. Las dos segundas, destacan su prioridad por el autodesarrollo y avanzan su particular estrategia…
Se abre un debate interesante que trata de remover una dinámica descendente de la izquierda alternativa confederal, en su doble polo, la coalición Sumar y Podemos, no así de la izquierda nacionalista que está más consolidada. Su refuerzo y colaboración es imprescindible para, junto con la renovación socialista, mantener la expectativa de prolongar una gobernabilidad de progreso. Por ello, enseguida ha conectado con una sensibilidad social de izquierdas y una opinión pública progresista que aspira a consolidar derechos y mejorar sus condiciones vitales, a la reforma social y la democratización.
No obstante, las dificultades son muchas. Los tres grandes actores, las direcciones de la nueva coalición Sumar, en formación, Podemos y las izquierdas nacionalistas manifiestan posiciones distantes y específicas para el fortalecimiento prioritario de cada uno de los tres bloques, en parte en competencia con los otros dos. El riesgo es que se queden como dinámicas parciales y de parte, sin resolver la convergencia del conjunto, cuya traducción electoral en escaños es decisiva y, al mismo tiempo, problemática de articular equilibradamente.
La propuesta de Rufián, más ambigua, de construir puentes entre los tres aparece como bien intencionada pero sin estructura partidaria detrás y poca capacidad operativa. Habrá que seguir la experiencia, profundizar en el análisis de los obstáculos, allanar el camino de intereses corporativos y, sobre todo, practicar un talante democrático, de respeto al pluralismo e integrador, con un proyecto transformador sustantivo de progreso.”
Referencia web original:
https://mientrastanto.org/254/de-otras-fuentes/el-refuerzo-de-la-izquierda-alternativa/
A vueltas con la violencia machista y el consentimiento. Antonio Antón, en Rebelión (28/02/2026)
Ante la persistencia de las violencias machistas, junto con la percepción social de su injusticia y la actualización de la temática sobre el consentimiento, se abordan, de forma sintética, en estas vísperas del 8M, algunas ideas clave para afrontarlas y clarificar algunos debates:
“El consentimiento es un asunto relacional entre dos personas que requiere acuerdo mutuo para no considerarse agresión prepotente y dominadora, sin caer en el formalismo de un contrato, y menos si es injusto. Supone expresión de voluntariedad, de acuerdo, es decir el sí a la relación, siempre reversible por el no. Es independiente del nivel del deseo o el placer, que están en otra esfera, y expresan una pulsión individual.
Por tanto, el consentimiento, su práctica social generalizada, es una defensa femenina ante el riesgo de agresión machista, con imposición de una práctica no consentida. Es fundamental para la prevención de la violencia machista y garantizar unas relaciones voluntarias y libres.
Otro plano son las incertidumbres personales durante el sexo consentido, para abordar libremente, así como los riesgos y experiencias que cada cual quiera -voluntariamente- asumir. Pero la línea de ser una actuación consentida o no debe estar clara, aunque puede variar en el tiempo, incluso con momentos de indecisión.
No tiene mucho recorrido la pretendida distinción entre consentimiento y permiso, cuando esta palabra también significa autorización, conformidad… y consentimiento. Cuando se habla de contractualismo se refiere a un enfoque relacional entre dos partes, superando el simple individualismo.
El sexo consentido forma parte de ese acuerdo que se puede revertir en cualquier momento por cada una de las partes. No estamos ante una interpretación jurídica o notarial de un compromiso vinculante para siempre y en cualquier condición que ata a la mujer al dominio masculino (como el matrimonio patriarcal), sino ante una expresión voluntaria de la aceptación de la relación sexual… que se puede cambiar por decisión propia.”
Referencia web original:
https://rebelion.org/a-vueltas-con-la-violencia-machista-y-el-consentimiento/
Los obstáculos que las izquierdas deben superar para alcanzar la unidad. Antonio Antón, en Público (25/02/2026)
Sobre el corporativismo y autonomización elitista de los núcleos dirigentes alternativos y la voluntad y las condiciones para su superación. Selecciono varios párrafos:
“Aquí abordo algunos de los factores más profundos que explican las dificultades para avanzar en la deseable cooperación y unidad de las izquierdas alternativas, más allá del interés unilateral y hegemonista de los grupos dirigentes de cada uno de los tres bloques existentes, tal como se han manifestado estos días: la refundación de Sumar, Podemos y las izquierdas nacionalistas o territoriales. Se trata de valorar de forma realista la voluntad de la superación de los obstáculos para la colaboración alternativa y contribuir a una mayoría parlamentaria de progreso, con capacidad transformadora real…
La mayor deficiencia, con larga tradición histórica de más de dos siglos en las izquierdas, con grandes diferencias con las derechas que están condicionadas más por sus grupos de poder, tiene que ver con el interés corporativo de las élites partidistas y su independización de su base social y sus intereses básicos, particularmente, las que adquieren cierto poder institucional o aspiracional. Se desarrolla con su correspondiente manipulación comunicativa, organizativa o sectaria, con el fanatismo discursivo justificativo, para defender sus privilegios específicos.
Se trata de la ley de la oligarquía de los partidos políticos, ya estudiada hace más de un siglo, que supone la autonomización de sus liderazgos y sus aparatos, por sus ventajas propias, respecto de sus electorados y sus bases partidarias, cuyas estructuras intermedias se difuminan y su papel se relega al seguidismo divulgativo y la legitimación dirigente. Queda lejos el modelo participativo de partido-movimiento y, a veces, se opta por una simple plataforma elitista de comunicación política o núcleo irradiador de discurso, sin arraigo social…
Para evitar una nueva frustración social, la tarea de la izquierda alternativa debería pasar por activar mucho más a la ciudadanía progresista y de izquierdas, reforzar el proyecto democratizador, feminista, ecopacifista y de reforma social y renovar las estructuras dirigentes partidarias con un talante unitario e integrador de la pluralidad, sin hegemonismos de parte. Se trata de avanzar en un objetivo común: generar mejores condiciones para la remontada socioelectoral alternativa y de las izquierdas; evitar la victoria de las derechas en las próximas elecciones generales; garantizar una gobernabilidad progresista, y abrir una etapa democratizadora con un nuevo impulso transformador efectivo.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/obstaculos-izquierdas-deben-superar-alcanzar-unidad.html
La pugna por la primacía estratégica y de poder. Antonio Antón, en Rebelión (24/02/2026)
Sobre la reconfiguración actual de la izquierda alternativa, con la competencia y las pugnas por la primacía en la orientación estratégica y de alianzas o por el liderazgo dentro (o fuera) de una convergencia político-electoral. Selecciono varios párrafos:
“La pugna era por la primacía dirigente y la dinámica estratégica, con ganadores y perdedores, sin posibilidad contractual de mediación y búsqueda de acuerdos, más o menos intermedios o mixtos, y con soporte democrático. Se trataba por la nueva mayoría dirigente de corregir el supuesto rumbo izquierdista de la dirección morada, que pretendía continuar como motor ideológico predominante.
Los déficits de procedimientos democráticos -primarias- y de negociación consensual de la estrategia política y la imposición por la nueva mayoría de la distribución del estatus de cada parte, no equilibrada según los morados, terminaron en su resentimiento y la división correspondiente. Con ese proceso asimétrico en sus responsabilidades, de recomposición de mayorías y minorías sin indicadores claros y consensuados de la representatividad de cada cual, con un fuerte poso de desconfianza mutua, se justifica, en ambas partes, la polarización discursiva y la competencia política, hoy difícil de revertir, sin una seria reconsideración realista, democrática y unitaria de sus direcciones…
Por tanto, sigue sin resolverse la convergencia del conjunto alternativo, con un proyecto reformador relevante, y seguirá la pugna interna, quizá más virulenta, por incrementar las ventajas comparativas para ejercer la primacía de uno u otro liderazgo, en un escenario posible de gobernabilidad derechista, involución social y democrática que puede afectar a las mayorías sociales y el debilitamiento de las fuerzas progresistas.
Estamos a tiempo de evitarlo. No será suficiente la pugna por el relato y la legitimidad parcial de cada cual, sino la efectividad operativa para ganar a las derechas, mejorar las condiciones de la gente y ampliar la credibilidad del conjunto de la izquierda alternativa. Los liderazgos que sean capaces de articular la reconstrucción unitaria ganarán legitimidad cívica y capacidad representativa.”
Referencia web original:
https://rebelion.org/la-pugna-por-la-primacia-estrategica-y-de-poder/
Tendencias de la izquierda transformadora. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (24/02/2026)
Análisis de las características ideológico-políticas de las distintas tendencias de la izquierda alternativa, así como sus dificultades para una articulación unitaria y pluralista. Selecciono varios párrafos:
“Atendiendo a la orientación estratégica de sus estructuras dirigentes, aparte de la socialdemocracia, existen dos tendencias sociopolíticas básicas alternativas o transformadoras. Una primera izquierda, moderada, posibilista o transversal: el errejonismo, con la dirección de Más Madrid, con influencia ideológica del populismo transversal, y el yolandismo, con la dirección de Movimiento Sumar (e Iniciativa catalana y valenciana), del neolaborismo moderado o eurocomunismo renovado. Otra segunda radical, contundente o confrontativa: el pablismo, con la dirección actual de Podemos, del populismo de izquierda o eurocomunismo radical.
Se pueden añadir, desde el punto de vista político-ideológico, otras dos corrientes de la izquierda alternativa: una intermedia y con elementos mixtos, en el caso de Izquierda Unida, del eurocomunismo renovado y radical, y otra, más extrema en el caso de Anticapitalistas, del comunismo radical. Además, según el componente nacional, con sus dinámicas propias, estarían otras fuerzas nacionalistas (Compromís, Chunta Aragonesista, Mes…), con puntos compartidos con la primera o, bien, con una posición intermedia en el caso de Catalunya en Comú, y a su vez, con elementos comunes con la típica izquierda nacionalista independentista o soberanista (ERC, EH-Bildu, BNG). Por último, desde el campo ecosocialista también se reproducen afinidades políticas y de pertenencia con la primera (Verde/Equo) o la segunda (Alianza Verde) …
En definitiva, uno de los aspectos decisivos para establecer bases de confianza, especialmente entre los grupos dirigentes, es contar con un diagnóstico común de la representatividad y capacidad política de cada organización y, específicamente, de cada liderazgo. La aproximación debe contar con datos objetivos y receptividad al otro, la única forma de establecer el diálogo sobre la realidad comparativa y los intereses compartidos y no de parte, a veces camuflados con diversos mecanismos discursivos de carácter genérico, pero para el beneficio particular. Es lo que he intentado explicar con la aproximación anterior, y es fundamental, junto con la negociación de la estrategia compartida, para cimentar la confianza y la colaboración de los grupos alternativos.”
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Qué autonomía de la política. Antonio Antón, en Rebelión (19/02/2026)
Ensayo sobre el papel de la política, su autonomía de las relaciones económicas y su vinculación con la experiencia popular en el conflicto social y la formación del sujeto sociopolítico. Selecciono varios párrafos:
“En esta reflexión frente al mecanicismo determinista y el idealismo discursivo, voy a hacer referencia a las aportaciones de Mario Tronti, importante intelectual del ‘operaismo’ italiano de los años sesenta/setenta que, posteriormente, ha desarrollado, desde cierto eurocomunismo heterodoxo, el tema de la ‘autonomía de lo político’. Una derivación más radical de su pensamiento ha sido reelaborada, más tarde, por Toni Negri, con sus conceptos de obrero social y multitud. Y ahora, está cobrando nuevamente cierta actualidad…
La política expresa unas relaciones de poder, en las que se combina el conflicto, entre intereses socioeconómicos y de clase, nacionales o entre distintos grupos sociales, y la colaboración y el acuerdo, con la referencia a objetivos y trayectorias compartidas, transversales o universales del ser humano o el planeta. Refleja la pugna por la hegemonía política y cultural o, bien, respecto del estatus relativo en las jerarquías del orden social y las estructuras de dominación y/o subordinación y sus respectivos procesos de cambio.
La política tiene autonomía respecto de la economía o, si se quiere, en relación con los intereses materiales inmediatos de una clase social, grupo de poder o corporación institucional. De acuerdo con Tronti y la tradición realista, desde Maquiavelo y Weber, hay que valorar la función de mediación interpretativa, institucional y articuladora de la acción política de los agentes sociales, frente a las dos tendencias dominantes en las izquierdas. Por una parte, el mecanicismo de la dependencia y la correspondencia directa de una acción política respecto de esos intereses materiales de clase o estatus. Por otra parte, la contraria, el idealismo discursivo o voluntarismo propagandístico, de completa independencia de una élite corporativa respecto de la realidad sociopolítica, en la construcción de un sujeto y el cambio político.
Por tanto, la acción política está vinculada con una articulación política de la formación de un sujeto sociopolítico e institucional, en conexión con su realidad concreta, sus demandas y sus aspiraciones. La tarea central progresista, conformar fuerzas transformadoras que incidan en el cambio político y estructural de progreso o, si se quiere, de carácter igualitario y emancipador, está condicionada, sobre todo, por los niveles de experiencia popular en el conflicto social, con esa dinámica doble de conexión y arraigo social: en defensa de unos intereses (materiales, democráticos, de estatus, simbólicos…) y la interpretación y orientación práctica por unas ideas o teorías de cambio. Pero el núcleo que interactúa y acumula experiencia sociopolítica, subjetividad transformadora y poder relacional, es la propia gente y su activación cívica, con sus diferentes niveles participativos y orgánicos.”
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La formación del espacio socioelectoral alternativo. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (18/02/2026)
‘En pleno debate sobre la reconstrucción de la izquierda alternativa, tras la constatación de su declive representativo y el riesgo del avance de las derechas, con la consiguiente involución social y democrática, conviene valorar el proceso de cómo se ha conformado el espacio socioelectoral alternativo y cómo hemos llegado hasta aquí’. Selecciono varios párrafos:
“El declive electoral se manifiesta claramente en las dos elecciones generales de 2019, la primera, juntos y la segunda, divididos, con la reducción del 40% de sus electorados y de escaños en el Congreso por parte de la izquierda alternativa confederal: de 71 en 2015 y 2016 hasta 42 en abril de 2019 (3,7 millones, el 14,3%) y 38 en noviembre de 2019 -35 de Unidas Podemos con más de tres millones de votos (13%) + 3 de Más País, con más de medio millón (2,3%)-. Se produce una pérdida de más de dos millones de votantes que van a parar, una parte, hacia el Partido Socialista y, otra parte, hacia las izquierdas nacionalistas (ERC, EH-Bildu, BNG), que acentúan su perfil social…
Todo ese declive de la izquierda transformadora se relativiza oficialmente al estar compensado con la formación y la participación en el nuevo e inédito gobierno de coalición progresista, entre PSOE y, primero, Unidas Podemos (y sus aliados territoriales) y, luego, con la coalición Sumar, en la que se presenta también Podemos, de la que posteriormente se descuelga (y Compromís). Es más, esa gestión institucional, desde 2019, sobre todo de impulso de reformas sociales, constituye la principal línea de legitimación social y del intento de consolidación del espacio electoral y su representación política. Como vemos ha sido insuficiente por sus limitados logros y su dependencia de la primacía y los límites socialistas.
A cada paso cualitativo de descenso representativo y, por tanto, de disminución de la credibilidad de sus direcciones, se abren fuertes debates sobre sus causas y medidas correctoras, cuyas pautas renovadoras han sido fallidas, agudizándose la pugna por el relato, el prestigio de sus liderazgos y las nuevas orientaciones estratégicas o programáticas que definan mejor las tareas, el horizonte y la esperanza de sus bases sociales.”
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El refuerzo de la izquierda alternativa. Antonio Antón, en Público (17/02/2026)
Una valoración sintética sobre las propuestas existentes: la de refundación de la plataforma actual de la coalición Sumar; la promovida por el diputado de ERC, Gabriel Rufián; la de las tres fuerzas nacionalistas de izquierdas (ERC, EH-Bildu y BNG), y la estrategia de la dirección de Podemos, de construir una izquierda valiente autónoma. Selecciono varios párrafos:
“Hoy día existen, al menos, cuatro propuestas para dar respuesta al imprescindible refuerzo y la deseada renovación de la izquierda transformadora situada a la izquierda de la socialdemocracia. Parten de la realidad de su declive representativo que, junto a la debilidad socialista, aventura la posibilidad de un cambio de ciclo político en las próximas elecciones generales, con la victoria parlamentaria y el acceso gubernamental las derechas, cada vez más extremas, que impongan una involución social y autoritaria. Ante esa eventualidad, pretenden generar un revulsivo público para activar a la izquierda social y las fuerzas progresistas. Las dos primeras iniciativas señalan su oferta unitaria, desde su respectiva primacía, con un perfil programático por desarrollar. Las dos segundas, destacan su prioridad por el autodesarrollo y avanzan su particular estrategia…
Se abre un debate interesante que trata de remover una dinámica descendente de la izquierda alternativa confederal, en su doble polo, la coalición Sumar y Podemos, no así de la izquierda nacionalista que está más consolidada. Su refuerzo y colaboración es imprescindible para, junto con la renovación socialista, mantener la expectativa de prolongar una gobernabilidad de progreso. Por ello, enseguida ha conectado con una sensibilidad social de izquierdas y una opinión pública progresista que aspira a consolidar derechos y mejorar sus condiciones vitales, a la reforma social y la democratización.
No obstante, las dificultades son muchas. Los tres grandes actores, las direcciones de la nueva coalición Sumar, en formación, Podemos y las izquierdas nacionalistas manifiestan posiciones distantes y específicas para el fortalecimiento prioritario de cada uno de los tres bloques, en parte en competencia con los otros dos. El riesgo es que se queden como dinámicas parciales y de parte, sin resolver la convergencia del conjunto, cuya traducción electoral en escaños es decisiva y, al mismo tiempo, problemática de articular equilibradamente.
La propuesta de Rufián, más ambigua, de construir puentes entre los tres aparece como bien intencionada pero sin estructura partidaria detrás y poca capacidad operativa. Habrá que seguir la experiencia, profundizar en el análisis de los obstáculos, allanar el camino de intereses corporativos y, sobre todo, practicar un talante democrático, de respeto al pluralismo e integrador, con un proyecto transformador sustantivo de progreso.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/refuerzo-izquierda-alternativa.html
Derrota de las izquierdas aragonesas. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (9/02/2026)
La experiencia de las recientes elecciones autonómicas y el inquietante panorama para las izquierdas. Selecciono varios párrafos:
“Existen dos particularidades más significativas. La primera es que Podemos pierde más del 95% de sus votantes, pasando desde el 20,51% y catorce escaños (2015), el 8,08% y cinco (2019) y el 4,01% y uno (2023) hasta menos del uno por ciento (0,94%) en 2026, con 0 escaños. Requiere una reflexión específica sobre sus causas externas, por el acoso padecido, e internas, sobre su orientación política y de alianzas y su vertebración organizativa y de liderazgo. La segunda es que Chunta Aragonesista, la izquierda territorial fundada por Labordeta, con un 9,73%, una parte proveniente del desplazamiento crítico del voto socialista, duplica sus escaños hasta los seis, y se consolida en el eje mayoritario de la izquierda alternativa aragonesa, reforzando la tendencia intermedia territorial que representa Compromís y Mes, algo autónoma de la coalición Sumar. Mientras tanto, la candidatura conjunta de IU-Movimiento Sumar, no le sirve a Izquierda Unida para una mejora electoral significativa y se queda con un ligero descenso (2,94%), aunque mantiene su escaño.
En su conjunto, la izquierda alternativa aun saca unos meritorios 13,71% y siete escaños, algo superiores a los conseguidos por ese espacio en la anterior legislatura, pero completamente insuficientes ante el fuerte descenso del PSOE, de más de seis puntos porcentuales y cinco escaños, con un descenso total para las izquierdas que bajan hasta del 37,90% y 25 escaños, de un total de 67.
Ese declive expresa una crisis profunda de la representación institucional de las izquierdas y un refuerzo de las derechas, particularmente de la extrema derecha de VOX, que va a condicionar todavía más la gobernabilidad. Y refleja, los efectos negativos, representativos y de influencia transformadora, derivados de la fragmentación de la izquierda alternativa y, especialmente para la dirección de Podemos, cuyo proyecto de construir una izquierda valiente, de forma diferenciada, encuentra escaso apoyo popular e influencia institucional...
El dilema es desde dónde, quién y cómo afrontar el agotamiento de los liderazgos partidarios de la izquierda alternativa y qué proceso de reorientación política y recomposición orgánica es preciso abordar. Se han empezado a ofrecer distintas iniciativas para abordar ese inquietante panorama. La realidad del proceso sociopolítico y de las dos siguientes elecciones autonómicas complementará el análisis de estas tendencias que se están prefigurando. La reflexión, en profundidad, habrá que retomarla en otro momento.”
Referencia web original:
El supremacismo neocolonial. Antonio Antón, en Mientras Tanto n.º 253 (1/02/2026)
Ensayo sobre el reagrupamiento del poder neocolonial, el autoritarismo imperialista, la adaptación de las élites europeas y los sujetos y proyectos de cambio democratizador y por la paz mundial. Selecciono varios párrafos:
"Pero el problema principal y su solución decisiva dependen del tipo de orientación estratégica del espacio común. Básicamente, se dibujan dos opciones contrapuestas, tras las que se prefiguran distintas fuerzas sociopolíticas.
Una, más autoritaria y regresiva, así como neocolonial y dependiente de la recolocación en la dominante jerarquía imperial de EEUU. Es la dinámica hacia la que tienden la mayoría de las élites europeas, en un proceso de adaptación seguidista a esa subordinación, temerosas de la democratización de sus pueblos y el empuje del Sur Global.
Supone la apuesta de los principales grupos de poder del Norte por la hegemonía global, hacia un sistema autoritario posdemocrático, con el incremento de la confrontación de bloques, mayor rearme y belicismo atlantista, con riesgo de guerra generalizada, ante las resistencias del Sur Global.
Otra opción es más social y democrática, con un diseño pacífico y multilateral, refundando la mejor tradición europea igualitaria y emancipadora. Este diferenciado proyecto geopolítico para Europa ya se vislumbra en los tres ejes que se vienen exponiendo: autonomía estratégica sin dependencia de la OTAN y EEUU, con desarrollo de la multipolaridad colaborativa; oposición a los hegemonismos imperiales autoritarios y refundación comunitaria; refuerzo de la igualdad social, incluido por sexo/género, con respeto a la diversidad étnico-cultural, la convivencia intercultural y la sostenibilidad medioambiental; profundización de la democracia, con la promoción de la cooperación, la participación deliberativa, así como el reconocimiento de la pluralidad política y las libertades individuales y colectivas.
En ese sentido hay indicios sociopolíticos y culturales de las dinámicas sociopolíticas que ya están insertas en el panorama internacional. Por un lado, veremos la firmeza y las capacidades del pulso de China ante el objetivo trumpista de doblegarle, combinada con su paciencia estratégica, así como las de sus aliados de los BRICS. Estos tienen gran heterogeneidad de sistemas políticos, niveles económicos y tradiciones culturales, pero comparten la indignación y el resentimiento derivados del extractivismo y la prepotencia colonial occidental, y se mueven en esa tensión entre la sumisión adaptativa y la firmeza por mejorar su posición.
Por otro lado, se encuentra la resistencia democrática de las ciudadanías estadounidense y europeas y su capacidad articuladora en el ámbito sociopolítico, cultural e institucional, que pueden resquebrajar la legitimidad cívica y la representatividad electoral e institucional del propio plan autoritario del trumpismo y la derecha ultra europea...
Por tanto, junto con las dinámicas autoritarias y regresivas de los grupos de poder y las trayectorias resistentes y adaptativas del Sur Global, en ambos ámbitos del Norte, EE. UU. y Europa, se pueden reforzar las tendencias democratizadoras, frenar este ciclo autoritario amenazante y abrir nuevas perspectivas para el avance social y democrático, así como para la paz mundial y los derechos humanos. El futuro está en manos de la gente.”
Referencia web original:
https://mientrastanto.org/253/ensayo/el-supremacismo-neocolonial/
Una resistencia antitrumpista. Antonio Antón, en Público (28/01/2026)
Algunas élites europeas adoptan cierto distanciamiento crítico del trumpismo, para mantener su legitimidad social ante el clamor popular contra su prepotencia, pero con su inconsistencia y el acomodo de los grupos de poder en la nueva jerarquía del dominio imperial y neocolonial. Se necesita una resistencia cívica. Selecciono varios párrafos:
“La estrategia trumpista está definida: objetivos de máximos, con chantajes y amenazas y, según las capacidades y resistencias del contrario, negociación prepotente de lo sustancial con concesiones secundarias o reelaboraciones discursivas para su consumo interno, con refuerzo de su dominación global.
Las élites europeas son conscientes de que no cuentan con el apoyo ciudadano a su docilidad ante las imposiciones de la actual administración estadounidense, regidas por criterios neocoloniales y postdemocráticos. Para legitimarse ante su ciudadanía, deben distanciarse de una imagen de sumisión y articular algunos discursos críticos…
Sin embargo, el problema es que no hay una voluntad política en las instituciones europeas que apueste por su independencia, afrontando los riesgos de confrontación con EEUU por no doblegarse a su dominio. Las élites europeas todavía no han adoptado una acción contundente y de firmeza, ni han modificado su posición realmente subordinada, ni se atreven a definir una senda para ello.
La tendencia dominante de los grupos de poder europeos es caminar por un proceso adaptativo al nuevo orden mundial que va imponiendo el imperio estadounidense, con la consiguiente recolocación de las distintas élites nacionales en la nueva jerarquización neocolonial, a veces con distintos forcejeos en su coordinación y el liderazgo conjunto.
Su trayectoria dubitativa y temerosa deriva de su interés por mantener sus privilegios de poder o su posición político-económica relevante, de la mano de una alianza renovada con EEUU, no demasiado subordinada y, sobre todo, que no se note tanto…
En definitiva, existe una inconsistencia de la indignación de las élites europeas ante el trumpismo, que esconde su incapacidad para articular el modelo social y democrático europeo en beneficio de las mayorías sociales. Tienen el deseo de acomodo a la nueva jerarquía imperial occidental, temerosos del Sur Global y lejos de la multipolaridad cooperativa, democratizadora y pacífica. La alternativa de las fuerzas progresistas es la resistencia, no como pasividad sino como firmeza activa y afirmación autónoma, democrática y transformadora de progreso.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/resistencia-antitrumpista.html
Una versión con el título "Resistencia antitrumpista" se edita por Rebelión (29/01/2026):
Subordinación europea y respuesta al trumpismo. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (21/01/2026)
Ante esa subordinación adaptativa de las élites europeas se abre la necesidad de una respuesta social y democrática al trumpismo, con el refuerzo de su autonomía estratégica. Selecciono varios párrafos:
“EEUU, la autocracia trumpista, necesita a Europa, a la que no considera su enemigo, sino que le impone una posición de súbdito subordinado, situación ya acatada en la estructura de seguridad de la OTAN. Supone un proceso de recolocación jerárquica que se amplía al campo de las relaciones económicas, más dependientes, al sistema político, más autoritario, menos democrático y con mayor reequilibrio ultraderechista, y un universo social y cultural más ultraconservador y reaccionario…
El problema principal y su solución decisiva dependen del tipo de orientación estratégica del espacio común. Básicamente, se dibujan dos opciones contrapuestas, tras las que se prefiguran distintas fuerzas sociopolíticas.
Una, más autoritaria y regresiva, así como neocolonial y dependiente de la recolocación en la dominante jerarquía imperial de EEUU. Es la dinámica hacia la que tienden la mayoría de las élites europeas, en un proceso de adaptación seguidista a esa subordinación, temerosas de la democratización de sus pueblos y el empuje del Sur Global…
Otra opción es más social y democrática, con un diseño pacífico y multilateral, refundando la mejor tradición europea igualitaria y emancipadora. Este diferenciado proyecto geopolítico para Europa ya se vislumbra en los tres ejes que se vienen exponiendo: autonomía estratégica sin dependencia de la OTAN y EEUU, con desarrollo de la multipolaridad colaborativa; oposición a los hegemonismos imperiales autoritarios y refundación comunitaria; refuerzo de la igualdad social, incluido por sexo/género, con respeto a la diversidad étnico-cultural, la convivencia intercultural y la sostenibilidad medioambiental; profundización de la democracia, con la promoción de la cooperación, la participación deliberativa, así como el reconocimiento de la pluralidad política y las libertades individuales y colectivas…
Por otro lado, se encuentra la resistencia democrática de las ciudadanías estadounidense y europeas y su capacidad articuladora en el ámbito sociopolítico, cultural e institucional, que pueden resquebrajar la legitimidad cívica y la representatividad electoral e institucional del propio plan autoritario del trumpismo y la derecha ultra europea.”
Referencia web original:
Venezuela: el dominio imperial por la fuerza. Antonio Antón, en Público (16/01/2026)
‘Este hecho forma parte de la reordenación geoestratégica acelerada por la autocracia trumpista, basada en su prepotencia imperial. Veamos algunas de sus características, su impacto para Europa y las perspectivas de salida.’ Selecciono varios párrafos:
“El plan de la administración trumpista forma parte de un reagrupamiento de su poder imperial, haciendo valer su primacía político-militar, en ese ámbito occidental de América Latina y Europa, junto con sus aliados de Oriente Próximo (Israel, Arabia…) y Asia-Pacífico (Japón, Corea del Sur, Australia…).
Las élites de EEUU utilizan su poderío militar, cuyo gasto es superior al del resto del mundo, para recuperar su hegemonía económica, tecnológica, geoestratégica y política, cuestionada por el ascenso de la influencia comercial y económica de China y sus aliados de los BRICS -incluidos Rusia e Irán-, que constituyen su principal adversario estratégico. Su objetivo fundamental es contener ese polo autónomo, y excluirlo de esas zonas para ejercer su monopolio imperial, con amplios privilegios.
Su plan no se limita a establecer solo una zona de influencia neocolonial propia en esos ámbitos, sino que necesita ese refuerzo para consolidar una trayectoria de hegemonismo global en el planeta, frenar esa dinámica multipolar y mantener sus ventajas comparativas, ahora cuestionadas.
La revolución neoconservadora o la guerra cultural trumpista, con sus provocaciones, chantajes, mentiras y escenificaciones, expresa el cambio de los procesos discursivos y normativos, y modifica los mecanismos para la legitimación propia y la descalificación de sus oponentes. Esa manipulación comunicativa, apoyada en el control tecnológico y operativo de los grandes medios y redes sociales, complementa esa estrategia de dominio imperial que, dada su debilidad estructural económico-política y de legitimidad cívica, tiene que ser por la fuerza.
Es la era de la violencia política y la coerción unilateral del más fuerte, no de la cooperación, la negociación y el consenso multilateral. Es el momento del dominio del poder duro, del vencer con la fuerza y no del convencer o transaccionar…
Pero el problema principal y su solución decisiva dependen del tipo de orientación estratégica del espacio común. Básicamente, se dibujan dos opciones contrapuestas, tras las que se prefiguran distintas fuerzas sociopolíticas.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/venezuela-dominio-imperial-fuerza.html
El autoritarismo imperialista. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (15/01/2026)
Sobre el nuevo orden internacional trumpista y su sentido reaccionario y prepotente. Selecciono varios párrafos:
“Las élites de EEUU utilizan su poderío militar, cuyo gasto es superior al del resto del mundo, para recuperar su hegemonía económica, tecnológica, geoestratégica y política, cuestionada por el ascenso de la influencia comercial y económica de China y sus aliados de los BRICS -incluidos Rusia e Irán-, que constituyen su principal adversario estratégico…
Tiene un sentido reaccionario ante los avances sociales, democráticos y emancipadores. Se trata de la regresión autoritaria y su intento de justificación, ya conocida con el nazi-fascismo de entreguerras, que se enfrenta a la cultura democrática y los intereses de las mayorías sociales del Sur Global, pero también de las sociedades europeas y estadounidense.
Con su nacionalismo excluyente, supremacista y prepotente es particularmente racista, xenófobo, antinmigrante y contrario al respeto de la pluralidad étnico-nacional y la convivencia intercultural, al igual que es antifeminista o negacionista del cambio climático. Frente a la igualdad, real de condiciones y formal en derechos, y la cooperación humana promueve mayor segmentación jerárquica y un individualismo extremo. Significa un retroceso civilizatorio, basado en la desigualdad, la segregación y el darwinismo sociales, así como en el nihilismo moral.
Se persigue el acatamiento de la ciudadanía, basado en la pasividad y la resignación, con el instrumento de la amenaza y la fuerza, convertidos en disuasión impositiva. Se desprecia la razón, la conveniencia mutua y la legitimidad democrática. Se dice adiós al equilibrio liberal del dominio económico e institucional de las élites con ciertos consensos y cohesión social. Se vacía la propia democracia política, deliberativa y participativa, y entran en crisis las referencias éticas universalistas y de los derechos humanos.
Se pretende imponer la subordinación de los aliados, convertidos en vasallos y con la promesa de participar, de forma escalonada y según lealtades, en el reparto de los esperados beneficios neocoloniales, para conseguir el fin perseguido: la primacía de las minorías poderosas. Pero la ciudadanía europea, entre otras, tendrá algo que decir y hacer.”
Referencia web original:
La difícil perspectiva electoral para la izquierda alternativa. Antonio Antón, en Rebelión (14/01/2026)
Análisis demoscópico, con las conclusiones de su trayectoria que, con su división, apuntan al declive de su representación institucional y reabren los desafíos de su recomposición. Selecciono varios párrafos:
“De la valoración de la evolución de la estimación del voto desde el 23J y la siguiente división en ese espacio a la izquierda del PSOE, se deducen cuatro conclusiones.
Primera, persiste esa relación mayoritaria por parte del conglomerado de Sumar, que se aferra a su gestión gubernamental, y minoritaria de Podemos, que se concentra en su opción por una izquierda fuerte.
Segunda, la coalición Sumar no se consolida como monopolio representativo y ascendente, ni Podemos, aunque evita su peor presagio, consigue el suficiente apoyo electoral para aspirar a su deseado sorpasso y ser el motor ideológico y representativo del conjunto del espacio.
Tercera, ambas agrupaciones se alejan de sus mejores pronósticos y expectativas respectivas y salen debilitadas con esta trayectoria divisiva, confirmada para las próximas elecciones autonómicas -Aragón, Castilla León y Andalucía-, y probablemente para las generales -quizá adelantadas a este otoño- y el resto de autonómicas y municipales de 2027.
Cuarto, en particular, tiene un grave impacto de reducción de sus accesos a los escaños parlamentarios (10 + 4) y, por tanto, para tener una presencia institucional relevante y contribuir a la reedición de un gobierno de coalición progresista. El riesgo es la victoria de las derechas y las posibilidades de una involución derechista hacia un ciclo político reaccionario.
Queda toda esta prolongada campaña prelectoral, con el complejo panorama internacional, pero todo indica que se aventura una crisis, quizá asimétrica, de las élites alternativas, probablemente en el marco de un mayor desconcierto del conjunto de las izquierdas, sin poder gubernamental. Supone el desafío de abordar la recomposición del espacio sociopolítico y electoral transformador y la reconstrucción de sus estructuras partidarias y sus liderazgos. Pero ello requiere otra reflexión en profundidad.”
Referencia web original:
https://rebelion.org/la-dificil-perspectiva-electoral-para-la-izquierda-alternativa/
Incertidumbre sobre el cambio de ciclo. Antonio Antón, en Rebelión (2/01/2026)
Versión ampliada del análisis de dos problemas de las izquierdas, difíciles de solventar, pero necesarios de abordar para evitar el cambio de ciclo institucional derechista: un impulso reformador gubernamental y el refuerzo y la unidad de la izquierda transformadora. Selecciono varios párrafos:
“Lo que se ventila es el carácter del nuevo ciclo político, aunque se mantiene la incertidumbre sobre su sentido, regresivo o progresivo, con una dura pugna sociopolítica y cultural. Existe una actitud contradictoria en la gente progresista, entre la fatalidad y la esperanza, entre la decepción pasiva y la voluntad democratizadora. Digamos que hay incertidumbre sobre el cambio de ciclo institucional.
A pesar de toda la ofensiva política, judicial y mediática de las derechas contra el gobierno de Sánchez y el desgaste de credibilidad del Partido Socialista por la corrupción y el acoso machista en sus filas, añadida a la escasa gestión transformadora del Ejecutivo, se puede decir que todavía no es irreversible la victoria de las derechas. Hay partido, aunque cada vez más agónico.
El primer factor que puede posibilitar el freno a la ola reaccionaria, conectar con las perentorias demandas sociales y contrarrestar la tendencia de cierta desafección hacia el gobierno de coalición y sus socios, es un impulso reformador, socioeconómico y democrático, del Gobierno. No obstante, esa expectativa es poco consistente ya que mantiene un frágil apoyo parlamentario y está empeñado mayoritariamente en un simple continuismo gubernamental…
El segundo factor capaz de asegurar una nueva etapa de gobernabilidad progresista es el fortalecimiento y la unidad de la izquierda alternativa, en un marco de reactivación cívica de la gente de izquierdas y acompañado de la disponibilidad democratizadora de las izquierdas nacionalistas…
A mi modo de ver, el principal problema a solventar es el de la primacía, el carácter y la orientación estratégica del liderazgo del conjunto estatal, con la particularidad de que se asienta, principalmente, en la representación institucional en esas cuatro zonas, con sus preponderancias orgánicas respectivas…
En definitiva, ambos liderazgos se consideran incompatibles y aspiran a absorber a sus bases sociales. Prevalece la pugna competitiva por la primacía de la orientación política y la articulación orgánica de la izquierda transformadora, sin mucho margen para las mediaciones y los procedimientos compartidos necesarios para el acercamiento y la colaboración. En particular, parece imposible ejercer un liderazgo estatal unipersonal, que concentrase el valor simbólico y representativo del conjunto. Solo podría ser coral y reconstruido.
En este interregno cada parte va a priorizar su reforzamiento particular y la competencia con el adversario, aunque sea a costa de los perjuicios relativos que pueden sufrir sus grupos políticos y, sobre todo, infravalorando los efectos perniciosos para sus bases sociales. Si no hay una reconsideración unitaria de los equipos dirigentes y una complicidad externa -incluida la del Partido Socialista y otras organizaciones sociales-, la dinámica competitiva aboca a ese pronóstico sobre el descalabro representativo de la izquierda alternativa, agudizado por las críticas y responsabilidades cruzadas.
Será el comienzo de otra fase de aprendizaje imperioso de las deficiencias y errores y de recomposición de nuevos liderazgos y estructuras partidarias. Junto con el estancamiento socialista, daría lugar a un nuevo ciclo institucional dominado por las derechas extremas. Todavía hay tiempo para evitarlo.”
Referencia web original:
https://rebelion.org/incertidumbre-sobre-el-cambio-de-ciclo/
Europa ante el supremacismo trumpista. Antonio Antón, en Mientras Tanto n.º 252 (1/01/2026)
Ensayo que analiza, en primer lugar, la actitud de la ciudadanía europea ante los temores y los dilemas estratégicos y de seguridad, y en segundo lugar, el sometimiento europeo a la estrategia trumpista, con el fracaso de la autonomía estratégica de Europa, y las características del supremacismo trumpista. Selecciono la introducción:
“La Administración estadounidense de Trump ha formalizado su proyecto geopolítico en el documento de su nueva Estrategia de Seguridad Nacional, donde define el nuevo orden internacional bajo los intereses y la supremacía de EEUU. En particular, pretende reforzar su hegemonía en el hemisferio occidental (Europa y Latinoamérica) y alinear y subordinar a sus élites dirigentes, completar su control sobre Oriente Medio, acumular fuerzas geoestratégicas para contener al adversario principal (China y sus aliados BRICS) y reajustar el sistema social, económico e institucional hacia un autoritarismo postdemocrático y regresivo.
Referencia web original:
https://mientrastanto.org/252/ensayo/europa-ante-el-supremacismo-trumpista/