Artículos propios recientes

Año 2020

Con párrafos seleccionados, un breve comentario y la referencia web original. El texto completo pinchando en el enlace. Para acceder a los anteriores en la pestaña del año correspondiente de Publicaciones.

Para el año 2019

SE HACE CAMINO AL ANDAR

El impulso feminista. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (10/07)

Analizo tres hechos encadenados de este contexto que explican la amplia participación ciudadana y dan sentido y proyección a la reafirmación feminista por la igualdad y la emancipación:

“Primero, la persistencia de la desigualdad, la discriminación y la violencia hacia las mujeres, junto con el insuficiente reconocimiento público de su aportación, así como sus mayores dificultades y desventajas comparativas en su doble condición de mujeres y trabajadoras (presentes y futuras) …

Segundo, el límite de las políticas públicas y los mecanismos institucionales que teóricamente favorecen la igualdad de género, así como los recortes sociales y de derechos que perjudican especialmente a las mujeres…

Tercero, la consolidación de las reformas laborales regresivas, la devaluación salarial, la precariedad de las trayectorias laborales y del mercado de trabajo y las dificultades de inserción profesional en un empleo decente, en el contexto de las políticas restrictivas, perjudican más a las mujeres, particularmente de las capas populares…

El choque entre ese avance en la conciencia, la identificación y la actitud feminista mayoritarias y la persistencia de desventajas relativas, subordinación y discriminaciones percibidas como injustas, amparadas en un poder establecido (institucional, empresarial, judicial…) renuente a transformaciones sustantivas, ha acelerado el desafío feminista por la consecución de un cambio sustantivo y real. Se ha impuesto la necesidad de una agenda feminista transformadora, que supone un reto para el Gobierno de coalición, el conjunto de fuerzas progresistas y el propio movimiento feminista.”

Referencia web original: https://www.nuevatribuna.es/opinion/antonio-anton/impulso-feminista/20200710213840177010.html

Sujeto y cambio feminista. Antonio Antón, en Rebelión (9/07) (17 pp.)

En este texto explico, desde la sociología crítica, las características del cambio feminista y las enlaza con los procesos identificadores y la conformación de un sujeto sociopolítico feminista. Tiene tres partes. La primera, “El cambio feminista”, analiza los tres niveles de identificación feminista, la pugna entre los distintos feminismos, el agotamiento del feminismo socioliberal y formalista y la expectativa del cambio institucional. La segunda, “El contexto del impulso feminista”, analiza la persistencia de la desigualdad, la discriminación y la violencia hacia las mujeres, junto con el insuficiente reconocimiento público de su aportación, los límites de las políticas públicas y las reformas regresivas que perjudican más a las mujeres, diferencio la identidad feminista de la identidad de género y destaco el choque entre el avance de la conciencia feminista y la persistencia de las desventajas relativas de las mujeres. La tercera, “Identidades y sujetos feministas”, señala dos aspectos complementarios de carácter teórico: el sentido de la pertenencia feminista como proceso de identificación y la formación de actores y sujetos colectivos, en particular el movimiento feminista.”

Referencia web original: https://rebelion.org/sujeto-y-cambio-feminista/

El cambio feminista. Antonio Antón, en Público (7/07)

“Me centro aquí, al calor de los debates de las últimas semanas, en un análisis de las dos tendencias de fondo en el movimiento feminista que explican la fuerte pugna sociopolítica y discursiva por su orientación y su representación. El contenido sustantivo está ya expresado en los tres grandes temas antedichos que han vertebrado la activación feminista: contra la violencia machista, por la igualdad relacional y por la libertad sexual. Pero antes de avanzar, explico los distintos niveles de identificación feminista para acercarnos de una forma más realista a la problemática de la identidad y la conformación del sujeto feminista, elementos constitutivos del cambio feminista…

En definitiva, ante las insuficiencias de la anterior gestión institucional, agravadas en el periodo del gobierno de la derecha, y la persistencia de la discriminación, se ha reactivado la acción colectiva feminista crítica. Está avalada por un sentido ético de superación de esa desigualdad injusta, muy diversa, segmentada e interseccional, pero que afecta en distintas proporciones a la mayoría de las mujeres. Desde una óptica más general esas tendencias discriminatorias han empeorado con la crisis económica, las medidas de ajuste neoliberal, las políticas públicas regresivas sobre el Estado de bienestar y contra el empleo decente, la extensión del paro y la precariedad laboral. Todo ello va en contra la igualdad de las mujeres y tiende a afianzar su subordinación.

El reto para el feminismo y las fuerzas progresistas es enorme y, junto con los desafíos de la respuesta a la crisis socioeconómica, territorial y ambiental, el alcance real del cambio feminista va a definir el tipo de país a configurar, la conformación y legitimidad de las fuerzas progresistas y la consolidación del propio movimiento feminista.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/dominiopublico/33762/el-cambio-feminista/

Identidades y sujetos feministas. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (4/07)

Se ha configurado una dinámica basada en la indignación feminista ante una situación injusta, con una experiencia compartida y unos objetivos comunes igualitario-emancipadores. Hay distintos elementos diferenciadores y aspectos que se entrecruzan en los actuales debates feministas, con diferentes sensibilidades. En este artículo me centro en dos aspectos complementarios de fuerte densidad ideológica, no siempre bien interpretados: la identidad y el sujeto feminista. Selecciono varios párrafos:

“Las identidades, frente a los esencialismos deterministas, se construyen social e históricamente; son diversas, variables y contingentes. La identidad, como pertenencia colectiva y reconocimiento público, tiene un anclaje en una realidad material, institucional y sociocultural, en su contexto histórico; encarna una dinámica sustantiva de las relaciones sociales. Las identidades se configuran a través de la acumulación de prácticas sociales continuadas, en un marco estructural y sociocultural determinado, que permiten la formación de un sentido de pertenencia colectiva a un grupo social diferenciado con unos objetivos compartidos…

Por tanto, en la medida que se mantenga la desigualdad y la discriminación de las mujeres, sus causas estructurales, la conciencia de su carácter injusto y la persistencia de los obstáculos para su transformación, seguirá vigente la necesidad del feminismo, como pensamiento y acción específicos. Y su refuerzo asociativo e identitario, inclusivo y abierto, será imprescindible para fortalecer el sujeto sociopolítico y cultural llamado movimiento feminista y su capacidad expresiva, articuladora y transformadora. No es tiempo de postfeminismo, sino de un amplio feminismo crítico, popular y transformador frente a la pasividad o la neutralidad en este conflicto igualitario-emancipador. Eso sí, con una perspectiva integradora y multidimensional que le haga converger con los demás procesos emancipatorios…

Desde ese punto de vista, al igual que necesitamos más y mejor identificación feminista, precisamos más y mejores sujetos feministas; por supuesto, abiertos, plurales y en formación. En este caso, la identidad o el sujeto feminista, como partícipes de un proceso igualitario-emancipador, se diferencian de la identidad de género, que expresa la realidad diversa de las mujeres y sus específicos y variados estatus sociales y culturales…

En definitiva, el feminismo, con sus distintos niveles de identificación y pertenencia colectiva y su pluralidad de ideas y prioridades, es un movimiento social, una corriente cultural, un actor fundamental que, en una acepción débil, se puede considerar un sujeto sociopolítico en formación, inserto en una renovada corriente popular más amplia que califico de nuevo progresismo de izquierdas, con fuertes componentes ecologista y feminista.”

Referencia web original: https://www.nuevatribuna.es/opinion/antonio-anton/identidades-sujetos-feministas/20200704101603176816.html

Desafíos para el Gobierno. Antonio Antón, en Mientras Tanto nº 192 (julio)

En este ensayo explico los tres rasgos distintivos de la actual coyuntura sociopolítica: las estrategias (confrontativa y centrista) de las derechas contra el Gobierno progresista de coalición, el fuerte consenso social progresista, que constituye una amplia base para apoyar su programa, y los retos a corto y medio plazo del Gobierno y las fuerzas de progreso:

“El cambio de contexto, derivado de la crisis sanitaria por la Covid-19 y la consiguiente crisis social, económica y vital, modifica el marco de los planes gubernamentales iniciales y, junto con la respuesta inmediata a la citada crisis, exige una adaptación de su proyecto en los dos planos: a corto y a medio y largo plazo. Más allá de la ambigüedad de ciertas palabras, como modulación o adaptación del proyecto gubernamental pactado, voy a valorar los retos del Gobierno, una vez explicado el fracaso de la estrategia confrontativa de las derechas y el riesgo de la nueva estrategia ‘moderada’ que ha reaparecido, con su correspondiente objetivo de reajuste centrista para encarar la crisis social, económica e institucional…

Derivados de esa polarización entre las derechas y las izquierdas (y los nacionalismos), existen tres retos inmediatos e interrelacionados para resolver por el Gobierno de coalición y garantizar su sostenibilidad a medio plazo, con suficientes apoyos sociales y parlamentarios…

En resumen, desde los poderes establecidos se está organizando el intento, otra vez, de cerrar la oportunidad de una etapa de transformación progresista, aislar a las fuerzas sociales y políticas del cambio de progreso, garantizar el continuismo económico-social y restaurar un nuevo bipartidismo consensual y excluyente que asegure la estabilidad del orden establecido. No cabe duda de que hay detrás fuerzas poderosas y que de fructificar las consecuencias sociales y políticas serían desastrosas. Pero, en el actual contexto, si no se cometen errores graves por las fuerzas progresistas, ambas versiones, la dura y la blanda, están condenadas al fracaso, aunque no por ello hay que desconocerlas o despreciar su embate. La solución sigue siendo la reafirmación popular en una política de progreso, con su activación cívica, y la determinación y unidad de la coalición gubernamental con los apoyos progresistas y democráticos.”

Referencia web original: http://www.mientrastanto.org/boletin-192/ensayo/desafios-para-el-gobierno

Un fuerte consenso social progresista. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (26/06)

Apunto la dimensión y persistencia de un elemento fundamental: La fuerte legitimidad cívica de una política social de progreso que frena a las estrategias normalizadoras y regresivas:

“La estrategia normalizadora de una gestión regresiva y autoritaria de la crisis no se ha podido consolidar estos dos últimos lustros, particularmente, por la oposición de una amplia contestación sociopolítica progresista. Finalmente, tras la moción de censura al gobierno de Rajoy y los altibajos consiguientes, salió derrotada por la mayoría ciudadana con los resultados electorales del 10-N-2019, la resiliencia de Unidas Podemos y sus aliados y la firmeza de sus bases sociales. Pero vuelve a emerger con fuerza. Ahora entra más en conflicto con los intereses y demandas de la mayoría ciudadana. Los datos empíricos sobre la amplitud del consenso social en torno a una salida de progreso son evidentes…

En definitiva, aunque no haya una fuerte articulación sociopolítica, hayan disminuido los procesos de movilización social, salvo el potente y masivo movimiento feminista, y, en gran parte, las expectativas de cambio de progreso se hayan trasladado al campo electoral y la gestión de la coalición gubernamental, existe una mayoritaria corriente de opinión favorable a una opción progresista y una predisposición cívica para evitar retrocesos sociales y democráticos. Constituyen el freno de fondo a la restauración institucional de las derechas y una gestión regresiva y autoritaria y, al mismo tiempo, un apoyo y una vigilancia hacia las políticas gubernamentales de progreso.”

Referencia web: https://www.nuevatribuna.es/articulo/actualidad/analisis-sociopolitico-fuerte-consenso-social-progresista/20200626152558176548.html

Versión inicial en Rebelión (19/06): https://rebelion.org/un-fuerte-consenso-social-progresista/

Los retos del Gobierno. Antonio Antón, en Público (21/06)

Tercero de los artículos donde explico las estrategias de las derechas y grupos de poder (confrontativa y centrista) y los retos del Gobierno progresista:

“El principal reto para el Gobierno de coalición, entre el Partido Socialista y Unidas Podemos y sus convergencias, es la consolidación de su proyecto de cambio de progreso, con su readecuación a la nueva realidad de la actual crisis sobrevenida. Supone la reafirmación de la unidad gubernamental y la mayoría progresista de la investidura, con el refuerzo de su legitimidad pública y la gobernabilidad institucional, así como la neutralización de la estrategia confrontativa y de desgaste de las derechas. El cambio de contexto, derivado de la crisis sanitaria por la Covid-19 y la consiguiente crisis social, económica y vital, modifica el marco de los planes gubernamentales iniciales y, junto con la respuesta inmediata a la citada crisis, exige una adaptación de su proyecto en los dos planos: a corto y a medio y largo plazo. Más allá de la ambigüedad de ciertas palabras, como modulación o adaptación del proyecto gubernamental pactado, voy a valorar los retos del Gobierno, una vez explicado el fracaso de la estrategia confrontativa de las derechas y el riesgo de la nueva estrategia ‘moderada’ que ha reaparecido, con su correspondiente objetivo de reajuste centrista para encarar la crisis social, económica e institucional…

Derivados de esa polarización entre las derechas y las izquierdas (y los nacionalismos), existen tres retos inmediatos e interrelacionados para resolver por el Gobierno de coalición y garantizar su sostenibilidad a medio plazo, con suficientes apoyos sociales y parlamentarios…

En resumen, desde los poderes establecidos se está organizando el intento, otra vez, de cerrar la oportunidad de una etapa de transformación progresista, aislar a las fuerzas sociales y políticas del cambio de progreso, garantizar el continuismo económico-social y restaurar un nuevo bipartidismo consensual y excluyente que asegure la estabilidad del orden establecido. No cabe duda de que hay detrás fuerzas poderosas y que de fructificar las consecuencias sociales y políticas serían desastrosas. Pero, en el actual contexto, si no se cometen errores graves por las fuerzas progresistas, ambas versiones, la dura y la blanda, están condenadas al fracaso, aunque no por ello hay que desconocerlas o despreciar su embate. La solución sigue siendo la reafirmación popular en una política de progreso, con su activación cívica, y la determinación y unidad de la coalición gubernamental con los apoyos progresistas y democráticos.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/34413/los-retos-del-gobierno/

La nueva estrategia centrista. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (19/06)

Explico el sentido y alcance, tras el agotamiento de la estrategia confrontativa del PP y combinada con ella, de la emergente estrategia centrista, con apoyos poderosos, frente al Gobierno de coalición y su proyecto progresista:

“La estrategia de la derecha del PP (y su acompañante e inductor VOX), de confrontación abierta y manipuladora, contra el gobierno de coalición progresista está en vías de ser derrotada. Resurge así otra estrategia paralela que defino de recomposición y continuidad centrista. Empiezo por sus precedentes y el contexto actual de fuerzas sociopolíticas y legitimación cívica que aventura su fracaso, sin infravalorar su dimensión y sus objetivos políticos perniciosos y que conllevaría negativas consecuencias sociales…

Esas alternativas institucionales, con el pacto gubernamental y de investidura, no son modificables… hasta unas nuevas elecciones generales. Una cuestión es la geometría variable para aprobar determinadas medidas parciales. Una mera ampliación de los apoyos de Ciudadanos, incluso del Partido Popular, a alguna medida progresista o neutra, desde el refuerzo de la unidad de la alianza gubernamental y el proyecto compartido, no es problemática. Ayudaría a la estabilidad institucional y la fluidez de la recuperación socioeconómica. Pero las derechas y los poderes económico-financieros no van por ahí. La nueva estrategia centrista es más ambiciosa con un objetivo más de fondo: la reorientación de las prioridades de la política social, económica y territorial; la modificación sustancial del programa progresivo de Gobierno. Las presiones van hacia un reequilibrio del campo de las alianzas, con un menor peso de UP y sus convergencias (y todavía menos de ERC y EH-Bildu) y mayor influencia de las organizaciones empresariales (y otros grupos fácticos), mediados por C’s, sectores (moderados) del PP (y algunas de sus Comunidades Autónomas y Ayuntamientos), así como de sectores socialistas afines al expresidente Felipe González y el anterior susanismo…

En definitiva, ante el fracaso de la estrategia confrontativa del PP (y VOX) resurge otra estrategia paralela, más sutil en lo discursivo aunque ambiciosa en sus objetivos y poderosa en sus recursos y métodos: la presión fáctica, revestida de diálogo transversal con vetos y amenazas, para reorientar la acción gubernamental hacia el centrismo continuista, particularmente respecto de los tres grandes ejes transformadores: la agenda sociolaboral, la justicia fiscal (de ingresos y gastos públicos) y el diálogo territorial. Supone la moderación de la amplitud y el ritmo del programa compartido de la coalición progresista y sus apoyos, su modificación centrista con el pretexto de las presiones fácticas y europeas, el reajuste del equilibrio gubernamental, neutralizando el sanchismo y, en todo caso, el debilitamiento del papel sociopolítico e institucional de Unidas Podemos y sus convergencias. Con la reinvención del sanchismo y la firmeza de UP, junto con el apoyo cívico, se le puede derrotar.”

Referencia web original: https://www.nuevatribuna.es/opinion/antonio-anton/nueva-estrategia-centrista/20200619140240176285.html

Juventud precaria y sindicalismo. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (5/06)

Trato aquí el tema candente de la precariedad laboral juvenil y las tareas de los sindicatos para su transformación, más en este contexto con el reto conjunto con este Gobierno progresista de coalición de hacerle frente por su impacto en la mayoría social y su base social juvenil, en especial para UP. Selecciono varios párrafos:

“Dentro de la precariedad laboral existen tres planos: 1) Inestabilidad, inseguridad, fragilidad en el empleo. 2) Flexibilidad y penosidad en las condiciones laborales, junto con bajos salarios. 3) Indefensión, subordinación y desprotección. Los tres planos están interrelacionados. Estar en la precariedad y, más todavía, ser trabajadora o trabajador precario supone la permanencia prolongada en una situación de empleo precario o de paro. Es lo que pasa a la mayoría de jóvenes, en un proceso largo de socialización laboral con un disciplinamiento en la subordinación en la empresa, que contrasta con un ambiente más libre e igualitario en la escuela y la sociedad…

En conclusión, persiste una tarea estratégica difícil para el sindicalismo: cambiar profundamente las dinámicas laborales y sindicales y que se modifiquen las tendencias dominantes en las relaciones entre el conjunto de la juventud trabajadora y los sindicatos. No entro a valorar la necesidad obvia de un avance sustancial en la acción contra la precariedad laboral, en la negociación colectiva y en los acuerdos generales. Pero es probable que los cambios sean parciales y puedan afectar a jóvenes trabajadores y trabajadoras con condiciones más favorables para la acción colectiva y sindical. En ese sentido, el actual cambio político, con un Gobierno progresista, ofrece una mayor oportunidad para mejorar esas condiciones laborales, salariales y de empleo, en el marco de reformas de progreso más amplias. Me quedo en un aspecto particular: El importante papel de los y las sindicalistas jóvenes como puente entre juventud trabajadora y sindicatos y a su vez como conexión e interacción con las élites juveniles en otras esferas y movimientos sociales…

En resumen, es necesario un nuevo impulso para fortalecer los vínculos entre juventud trabajadora y sindicatos. Pasa por atajar la amplia precariedad laboral y por una mayor adecuación de la acción y la cultura sindical que refuerce esa aproximación.”

Referencia web original: https://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/juventud-precaria-sindicalismo-empleo/20200605123758175773.html

Editado por Rebelión (12/06): https://rebelion.org/juventud-precaria-y-sindicalismo/

Polémicas sobre las rentas básicas (1/06). Antonio Antón, en Mientras Tanto nº 191 (junio)

Acabo de publicar un amplio estudio teórico sobre los tres tipos de rentas básicas, con una valoración crítica al modelo ortodoxo de Renta Básica Universal (RBU), que defiende la Red Global de Renta básica, inspirada en su presidente internacional Van Parijs, y la defensa de una renta social contra la vulnerabilidad socioeconómica, la gran prioridad del momento (ver Rentas sociales: igualdad, libertad y reciprocidad). Ambos modelos se presentan como una superación del actual e insuficiente sistema de Rentas Mínimas de Inserción de las Comunidades Autónomas, ante lo que el Gobierno va a aprobar una propuesta de mejora con el citado IMV, complementaria con ellas, centrada en la acción contra la pobreza y cuya orientación integradora e igualitaria comparto, aunque su dimensión y su desarrollo en un plan articulado y convergente está por concretar y habrá que analizar.

En este ensayo pretendo clarificar los fundamentos teóricos y éticos de los distintos modelos de rentas básicas o sociales y las principales controversias y polémicas. Está dividido en tres partes. La primera explica los “Tres modelos de rentas básicas” y enmarca el criterio de su incondicionalidad; la segunda analiza “La reciprocidad en las rentas sociales”, y la tercera profundiza en “Los debates sobre las rentas básicas”, desde un enfoque social, relacional y contractualista.

Referencia web original: http://www.mientrastanto.org/boletin-191/ensayo/polemicas-sobre-las-rentas-basicas

Debates sobre las rentas básicas. Antonio Antón, en Público (17/05)

“En un reciente e interesante sondeo (ver “Dos de cada tres españoles piden más impuestos a los ricos y la renta básica”, en Público, 12/05/2020), se destaca el gran apoyo ciudadano a la justicia fiscal, con mayor gasto público en sanidad y educación (86%), y a las rentas básicas (73%). En este caso, es significativa la gran diferencia entre las personas partidarias de una renta básica universal (el 10%) y una renta social como el Ingreso Mínimo Vital (63%). La proporción es de más de seis a uno, con un gran apoyo al segundo modelo que prioriza a la gente vulnerable y la acción por la igualdad, tal como vengo defendiendo. O sea, la primera, además de inadecuada por su distribución generalizada al margen de las necesidades sociales, es muy minoritaria y tiene poca legitimidad social.

Me centro aquí en algunos fundamentos teóricos y éticos de estos dos modelos alternativos, su ideología subyacente y sus efectos culturales, aspectos que, normalmente, no aparecen en los debates públicos. Las diferencias sustanciales entre ellos son, por un lado, las características de la universalidad e incondicionalidad de la RBU y, por otro lado, la fundamentación en los valores de la igualdad social y la reciprocidad, que defiendo junto con otros autores como Claus Offe y Vicenç Navarro…

Los criterios distributivos deben basarse en un enfoque relacional y social, con la interacción de los tres valores fundamentales: igualdad, libertad y solidaridad (o reciprocidad). Así, considerando que estamos ante una distribución pública que debe corregir la desigualdad del mercado, es decir, que debe ser progresiva, el sentido de la igualdad debe definirse por sus objetivos y resultados igualitarios, no por una previa distribución pública igual para todas las personas. La igualdad de trato distributivo se debe realizar en condiciones iguales; ante situaciones y necesidades desiguales el Estado debe ser compensador o redistribuidor, con un trato equitativo para conseguir la igualdad y garantizar un soporte para la emancipación y la autonomía personal y grupal.

En definitiva, el énfasis en la universalidad y la incondicionalidad totales del modelo dogmático de la RBU y su doctrina justificativa no facilitan un proyecto de reforma social progresiva y de avance hacia una sociedad de bienestar, y no recogen el sentido social de la redistribución de una renta pública y de la protección social. Sólo en la medida que ese discurso pasa a un segundo plano y se sustituye por otra orientación, más igualitaria, relacional y solidaria, puede contribuir a la educación cultural y la reforma social progresivas."

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/33049/debates-sobre-las-rentas-basicas/

La reciprocidad en las rentas sociales. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (16/05)

En esta segunda parte profundizo en el tema complejo de la incondicionalidad, desde un enfoque social, relacional y contractualista. Selecciono varios párrafos:

“Una de las características que cruzan los distintos modelos de rentas básicas o sociales, que he analizado en la primera parte (ver Tres modelos de rentas básicas, Nueva Tribuna, 10/05/2020), es su incondicionalidad, tema complejo, controvertido y con muchas aristas que conviene clarificar. La polémica no se reduce a incondicionalidad sí o no; sino al papel de los valores de reciprocidad y solidaridad que, desde un enfoque relacional y contractualista, deben presidir los sistemas de protección social, incluida una renta pública…

Replanteando la incondicionalidad pura nos permite un mejor enfoque para afianzar la capacidad autónoma del individuo y sus relaciones sociales, y reforzar lo público con una visión colectiva y solidaria de las políticas y los derechos sociales. Por otro lado, hay que superar la condicionalidad individual rígida. La fórmula ‘tanto trabajas, aportas o cotizas, tantos derechos tienes’ es unilateral. Las fuertes tendencias neoliberales tienden a compensar -insuficientemente- a cada persona según su contribución, su trabajo o su esfuerzo individual. Es la base del contrato laboral y de la fuerte monetización de la vida pública y privada actual, y es una parte sustancial de los sistemas de remuneración (rentas, salarios, pensiones y prestaciones de desempleo) y del estatus laboral y de consumo. Es la vieja justificación individualista y meritocrática, sin igualdad real de oportunidades derivada del origen, el estatus, las trayectorias o las condiciones vitales…

Es legítima la conformación de una opinión, unas propuestas y una ética pública que oriente la distribución de las obligaciones laborales y familiares en un sentido más igualitario y acordado, respetando la autonomía individual para conformar sus proyectos vitales, pero resaltando los valores de la solidaridad y la reciprocidad y los mecanismos participativos y democráticos para resolver los conflictos y las tareas colectivas…

Los argumentos de ese modelo inflexible de RBU sobre la incondicionalidad pura parten del énfasis unilateral en el derecho del individuo abstracto, al margen de sus relaciones sociales, y pueden facilitar una mentalidad no solidaria…

Por tanto, frente a la presión neoliberal por los deberes no es bueno quedarse sólo en la defensa unilateral de los derechos, sino acompañarla con el fortalecimiento de los valores solidarios y de reciprocidad.”

Referencia web original: https://www.nuevatribuna.es/opinion/antonio-anton/reciprocidad-enlas-rentas-sociales/20200516170902174934.html

Rentas sociales: igualdad, libertad y reciprocidad. Antonio Antón, en Rebelión (14/05)

En este amplio ensayo (35 pp.) abordo los fundamentos teóricos y éticos de los distintos modelos de rentas básicas o sociales:

“El debate político y normativo se ha redoblado desde distintas posiciones. No obstante, tras esta polémica subyacen ciertos esquemas teóricos, éticos e ideológicos que, normalmente, no aparecen en primer plano pero están condicionando las propuestas de reformas. Este texto pretende aclarar la justificación y el sentido teóricos de una renta pública y, más en general, de la protección social, así como explicar la relación entre los grandes objetivos democráticos y republicanos de igualdad, libertad y reciprocidad (o solidaridad) como fundamentos de la sociabilidad desde un enfoque social, relacional, crítico y multidimensional…

Explico dos aspectos clave: la relación entre la universalidad de los derechos y la acción por la igualdad ante necesidades sociales desiguales, y la oposición entre incondicionalidad total y reciprocidad o valores solidarios. Y realzo la importancia del componente cultural de este debate en los procesos de socialización y legitimación social, así como en la conformación de la ciudadanía social y en la renovación de nuevas mentalidades y corrientes de pensamiento…

Además, analizo la relación del trabajo con una renta básica y los aspectos teóricos de las diversas corrientes de pensamiento implicadas, así como expongo los criterios fundamentales de una renta social.”

Referencia web original: https://rebelion.org/wp-content/uploads/2020/05/Rentas-sociales-igualdad-libertad-y-reciprocidad.pdf

Tres modelos de rentas básicas. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (10/05)

Explico las características, con los puntos comunes y las diferencias, de los tres modelos:

“Hay tres modelos de rentas básicas. Por una parte, los sistemas de Rentas Mínimas de Inserción, desarrollados por las Comunidades Autónomas y en la mayoría de los países europeos. Salvo en algunos casos (País Vasco y Navarra), y aunque palían parcialmente situaciones de exclusión social, tienen grandes limitaciones de cobertura, suficiencia y sistema de gestión; muchos de ellos, están desarrollados desde enfoques socioliberales e, incluso, liberal conservadores.

Por otra parte, hay dos modelos diferenciados que se plantean su superación aunque con objetivos y justificaciones diferentes que hay que aclarar. El segundo es el modelo ortodoxo de Renta Básica Universal (RBU) inspirado en Van Parijs, presidente internacional de la Red Global de Renta Básica, define la RBU como una renta pública pagada por el Estado, individual, universal –igual y para todos e independientemente de otras rentas- e incondicional –sin contrapartidas ni vinculación al empleo-…

La definición pura de ese modelo mantiene una ambigüedad deliberada sobre su sentido social y comunitario, sobre a qué clases sociales beneficia y sobre el objetivo de una sociedad más solidaria y con mayor igualdad, aspectos fundamentales para concretar una distribución de la renta pública y el papel del gasto social. Solo cuando pasan al segundo peldaño, su financiación y la correspondiente reforma fiscal, aparecen las posiciones contradictorias, progresivas o regresivas, de las distintas corrientes ideológicas que avalan esa primera receta.

El tercer modelo de renta social es el que defiendo: en una sociedad segmentada, con fuerte precariedad y con una distribución desigual del empleo, la propiedad y las rentas, se debe reafirmar el derecho universal a una vida digna, el derecho ciudadano a unos bienes y unas rentas suficientes para vivir; son necesarias unas rentas sociales o básicas para todas las personas sin recursos, para evitar la exclusión, la pobreza y la vulnerabilidad social; se debe garantizar el derecho a la integración social y cultural, respetando la voluntariedad y sin la obligatoriedad de contrapartidas, siendo incondicional con respecto al empleo y a la vinculación al mercado de trabajo, pero estimulando la reciprocidad y la cultura solidaria, la participación en la vida pública y reconociendo la actividad útil para la sociedad; hay que desarrollar el empleo estable y el reparto de todo el trabajo, incluido el reproductivo y de cuidados, y fortalecer los vínculos colectivos; se trata de consolidar y ampliar los derechos sociales y la plena ciudadana social con una perspectiva democrática e igualitaria. Mi posición está más cercana a posiciones transformadoras de la desigualdad y defensoras de una ciudadanía social plena como las de L. Ferrajoli, T. H. Marshall, V. Navarro, C. Offe, A. Sen o J. A. Stiglitz.

Referencia web original: https://www.nuevatribuna.es/articulo/actualidad/modelosde-rentas-basicas/20200510180829174690.html

Rentas básicas garantizadas. Antonio Antón. Mientras Tanto nº 190 (mayo)

Ante la crudeza de la nueva dimensión de vulnerabilidad socioeconómica por la pandemia del coronavirus y sus consecuencias económicas y de empleo, se ha ido poniendo en primer plano la necesidad de una renta social garantizada como garantía de último recurso para evitar la dinámica de desigualdad y exclusión social. Aquí explico sus características y el debate suscitado. Selecciono varios párrafos:

“Me centro en esa medida social urgente, llámese ingreso mínimo vital, renta básica, renta garantizada, renta mínima… Se trata de una renta social o pública que busca compensar a la gente que ha visto disminuir sus recursos y aumentar sus necesidades vitales y se mantiene en una situación vulnerable. Además de su impacto económico tiene, sobre todo, un papel social reequilibrador o de rescate ciudadano para superar el riesgo de pobreza…

Aludo a dos aspectos generales con los que se interrelaciona una renta social y sobre los que hay una diversidad de opiniones. Primero, su relación con el empleo (o el trabajo), que entiendo complementario de la protección social… Segundo, hay que definir su objetivo, aclarar el debate de su universalidad e incondicionalidad, así como abordar las características de su gestión. Mi posición ya la he adelantado: garantizar unas condiciones de existencia dignas a las personas vulnerables, necesitadas de una protección pública…

En los últimos años, tras la crisis social y económica, la propuesta de una renta social (o básica) garantizada, dentro de un plan más global de rescate ciudadano, ha tenido una mayor repercusión pública, aunque sin apenas cambios normativos y presupuestarios, solo algunos retóricos. Los argumentos, críticas y justificaciones teóricas apenas han cambiado en estas tres décadas…

En definitiva, el punto de partida y el objetivo para una renta social es la existencia de una situación de vulnerabilidad social y económica a resolver, de un rescate ciudadano a implementar con la garantía de una vida digna, del acceso a la plena ciudadanía social y a la integración en la vida cívica de los sectores vulnerables.”

Referencia web original: http://www.mientrastanto.org/boletin-190/ensayo/rentas-basicas-garantizadas

El gran pacto, improbable. Antonio Antón, en Público (26/04)

Explico la paradoja de por qué la mayoría ciudadana pide diálogo y, al mismo tiempo, ve improbable un acuerdo global, así como la necesidad de un plan modernizador, democratizador e igualitario y el conflicto de poder. Selecciono varios párrafos:

“Los Pactos de la Moncloa conllevaron para las derechas dos condiciones fundamentales que consiguieron entonces y ahora no pueden: su orientación neoliberal y su hegemonía política, con la marginación de la activación popular. Su reedición supondría cambiar a este Gobierno de coalición progresista, desalojando a Unidas Podemos, y reorientar sus prioridades. Como su emplazamiento es imposible de aceptar por el Partido socialista (y sus aliados), se pasan al boicot…

No hay alternativa a la mayoría de progreso de la investidura. Ya se intentó durante un lustro con distintas fórmulas. La resiliencia cívica y el 10-N las sepultó. Una variante, también fracasada, es cambiar de Presidente, a lo que se prestarían algunos sectores socialistas (como en el fiasco susanista contra Sánchez) poniendo otro candidato que garantizase un pacto de gobernabilidad con el PP. No obstante, para la dirección socialista no hay mejor oferta que el actual acuerdo de progreso…

La apuesta de las derechas a medio plazo parece que es promover el desgaste gubernamental, romper la coalición progresista y presionar para la convocatoria de elecciones anticipadas para retomar la hegemonía institucional. Interés partidista, alejado de sus grandes palabras de defender el bienestar social o un proyecto solidario de país, que le pasará factura…

Al Gobierno solo le cabe dos atareas entrelazadas. Primero, dialogar con el conjunto de fuerzas parlamentarias, agentes sociales y Comunidades Autónoma (y grandes municipios), con la posibilidad de llegar a algún acuerdo parcial con ellos. Segundo, reforzar la actual mayoría de la investidura y la alianza progresista y ampliar su legitimidad social, e implementar un plan modernizador, equitativo y democratizador. En definitiva, hacer frente a la pugna de legitimación pública y consolidar una trayectoria de progreso, en beneficio de la mayoría social, que pueda prolongarse para la próxima legislatura.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/32281/el-gran-pacto-improbable/

Editado por Rebelión (28/04): https://rebelion.org/el-gran-pacto-improbable/

Los Pactos de la Moncloa de ayer y de hoy. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (19/04)

Comento las características y las diferencias sustanciales de los dos procesos:

“Existe un punto común entre los dos momentos y contextos, de entonces y ahora: una grave crisis social y económica, aun con distintas particularidades. Y una diferencia sustancial: distinta hegemonía gubernamental, ayer, el centro derecha y hoy las fuerzas progresistas. En esta fase previa de legitimación de los enfoques conviene precisar tres aspectos respecto de los embellecidos Pactos de la Moncloa con los que se compara este plan negociador…

En conclusión, ayer los Pactos de la Moncloa tuvieron un amplio consenso institucional (no social) y se aplicó sobre todo lo negativo para la mayoría trabajadora; los defienden a rabiar las derechas. Pero hoy ese tipo de acuerdo, problemático y ambivalente, no tendría ese apoyo político y mucho menos popular. No hay margen para un acuerdo intermedio. Y el pacto y las condiciones propuestas por el gobierno de coalición, de contenido social y en defensa de lo público y bajo su liderazgo, son rechazados por las derechas. El proceso negociador quedará en una pugna comunicativa y de legitimación social de cada parte, quizá en algún acuerdo parcial. Sobre todo, evidenciará la necesidad de fortalecer el actual compromiso de la investidura y el acuerdo de progreso, con la correspondiente adaptación para hacer frente a la crisis que se avecina.”

Referencia web original: https://www.nuevatribuna.es/opinion/antonio-anton/pactos-moncloa-ayer-hoy-coronavirus-pactoreconstruccion-pedrosanchez-democracia/20200419095102173734.html

Pactos de la Moncloa y estrategias sindicales. Antonio Antón, en Rebelión (10/04) (23 pp.)

Este texto es un fragmento del libro El devenir del sindicalismo y la cuestión juvenil (ed. Talasa, 2006). Corresponde a la etapa de la transición política y los primeros años de la etapa democrática (1976/1984). Es un análisis de la política de pactos sociales, cuyo primer y gran eslabón fue los Pactos de la Moncloa (1977), y del modelo de relaciones laborales que se implantó y, básicamente, sigue vigente. Ahora que se vuelve a rememorar esa experiencia como modelo positivo a imitar me ha parecido conveniente reeditarlo para explicar sus particularidades y sacar enseñanzas, sin entrar a valorar las distancias con el momento actual. Lo elaboré, por tanto, casi tres décadas después de los hechos principales, con cierta perspectiva histórica y contando con la observación participante. Utilicé abundante documentación y bibliografía, citada en el libro, pero que no he detallado aquí, al igual que las notas no importantes, para hacer la lectura más ligera. Habiendo pasado ya catorce años desde su redacción, que he revisado, considero que la interpretación expresada sigue siendo válida en lo fundamental y puede contribuir para fijar una posición más madurada ante los desafíos inmediatos derivados de la crisis actual.

Referencia web original: https://rebelion.org/wp-content/uploads/2020/04/Pactos-de-la-Moncloa-y-estrategias-sindicales-REB.pdf

Renta garantizada. Antonio Antón, en Público (9/04)

Tras la constatación de la crudeza de la nueva dimensión de vulnerabilidad socioeconómica por la pandemia del coronavirus y sus consecuencias económicas y de empleo, explico las características de una renta social garantizada:

“Me centro en esa medida social urgente, llámese ingreso mínimo vital, renta básica, renta garantizada, renta mínima… Se trata de una renta social o pública que busca compensar a la gente que ha visto disminuir sus recursos y aumentar sus necesidades vitales y se mantiene en una situación vulnerable. Además de su impacto económico tiene, sobre todo, un papel social reequilibrador o de rescate ciudadano para superar el riesgo de pobreza…

Para combatir la pobreza y la vulnerabilidad socioeconómica parto de ese marco institucional, social y cultural en que se combinan dos ejes fundamentales de la ciudadanía social: uno, la universalización de los derechos sociales y las correspondientes garantías institucionales y fiscales a todas las personas (residentes) por su pertenencia a una sociedad, y que hay que reafirmar; otro, la aplicación particularizada de ese derecho, su implementación distributiva y su concreción, de acuerdo con la necesidad de cada individuo y grupo social. El derecho universal es a una existencia digna, no a una distribución pública igual para todos, al margen de sus condiciones previas, muy desiguales en la sociedad actual.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/31524/renta-garantizada/

Reforzar la protección social: ingreso mínimo vital. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (8/04)

Tras una valoración de los límites de las actuales rentas mínimas y la necesidad de una renta social para los sectores vulnerables hago una reflexión general sobre el necesario refuerzo de la política social:

“Se ha puesto de manifiesto la importancia de los servicios públicos, especialmente el sistema sanitario, el intervencionismo de un Estado protector y solidario, la consistencia de lo común y la cooperación social y la necesidad de una nueva gobernanza europea e internacional. El interrogante es qué reajustes se van a producir en la estructura socioeconómica, las mentalidades y actitudes cívicas y la legitimidad de las distintas opciones políticas, liberal-conservadoras y progresistas, a la hora de encarar las políticas públicas. En resumen, cómo evitar nuevas desigualdades y la involución social y democrática, a diferencia de la anterior crisis económico-financiera y sus políticas prepotentes de austeridad. En el fondo, el dilema y la pugna sociopolítica se plantea respecto de la necesidad (o no) de reelaborar y consolidar los fundamentos de la justicia social, de avanzar (o no) en la igualdad social, la libertad y la solidaridad colectiva, de fortalecer (o no) los derechos humanos, cívicos y sociales.”

Referencia web original: https://www.nuevatribuna.es/opinion/antonio-anton/reforzar-proteccion-social/20200408131103173273.html

Nueva indignación. Antonio Antón. Reeditado por Rebelión en abril de 2020 (publicado en junio de 2018)

“Queda lejos el 15-M-2011. No obstante, con características distintas y en un contexto diferente, se está conformando un nuevo proceso de indignación social, con dinámicas proclives a la activación cívica, con motivos y ámbitos específicos, entre los que sobresale un renovado e integrador sujeto sociopolítico. Me refiero, sobre todo, al movimiento feminista y su ejemplar y justa movilización por la igualdad y la justicia…

Las fuerzas alternativas tienen un gran reto: definir y consolidar un proyecto de cambio con un fuerte perfil social, vinculado a los problemas y percepciones de la mayoría social y estimulando los procesos de indignación social y activación cívica. El sujeto sociopolítico no se construye solo o principalmente por el discurso de una élite política o ilustrada. Se conforma a través de la experiencia relacional y la articulación popular en el conflicto social y frente a las relaciones de poder, desigualdad y subordinación.”

Referencia web original: https://rebelion.org/nueva-indignacion/

El vacío teórico socialista. Antonio Antón, en Mientras Tanto nº 189 (abril 2020) 

Una reflexión en la que explico las implicaciones estratégicas y de alianzas del relativo vacío teórico socialista, a raíz de la aportación de Manuel Cruz, intelectual y senador del PSC:

“En definitiva, no se trata de analizar el futuro desde una bola de cristal. Solo hay que señalar que los motivos del presente acuerdo gubernamental no derivan de compartir una estrategia (y una teoría) de progreso, sino de una conveniencia táctica mutua derivada del reequilibrio de poder tras el 10-N… que puede cambiar para la siguiente legislatura. La razón es que, especialmente, la dirección socialista no está interesada en elaborar y compartir con las fuerzas del cambio un diseño de país más ambicioso y duradero. Esa es la moraleja que, indirectamente, podemos sacar de la valoración de este senador del PSC, en funciones más de intelectual, sobre los déficits del ideario socialista pero que tiene grandes repercusiones estratégicas que no aborda.

Así, volviendo al principio, el Partido Socialista y, en otro plano, el conjunto de las fuerzas progresistas y de izquierda tienen un reto por delante: impulsar un proyecto democrático y transformador de progreso, integrador del rojo, verde y violeta (y la plurinacionalidad). En particular, partiendo de la refundación teórica que reclama Manuel Cruz, sobre todo el PSC y el sanchismo deben clarificar qué contenido sustantivo debería tener ese ideario socialista que fije un rumbo a su estrategia a medio plazo y clarifique su acción gubernamental y de alianzas con un proyecto más nítido, social y democrático de país y, de paso, construya una referencia renovadora de la socialdemocracia y el conjunto de las izquierdas para, al menos, todo el sur de Europa. El riesgo es que quede en el enésimo lavado de fachada, con la consiguiente continuidad de la crisis de las izquierdas y la recomposición de las derechas. Por ello hay que tomarse en serio el diagnóstico del político-intelectual catalán, completarlo y avanzar en un plan transformador.”

Referencia web: http://www.mientrastanto.org/boletin-189/ensayo/el-vacio-teorico-socialista

Una versión inicial se publica en Nueva Tribuna (19/03): https://www.nuevatribuna.es/opinion/antonio-anton/vacio-teorico-socialista/20200319002524172279.html

El refuerzo de la democracia. Antonio Antón, en Público (15/03)

A partir de D. Innerarity, explico la insuficiencia de una simple estrategia comunicativa para frenar el autoritarismo y la necesidad de ensanchar la democracia con una actitud democrática y operativa frente a la ultraderecha:

“O sea, no se puede caer en la ingenuidad del idealismo discursivo como motor de cambio de progreso si, al mismo tiempo, el diálogo y la conversación con sectores autoritarios no se acompañan de medidas prácticas de profundización democrática y avances solidarios e igualitarios.

Se trata de ensanchar la democracia, así como de desactivar las conexiones regresivas y autoritarias de las derechas extremas, ventajosas con el apoyo de determinadas estructuras de poder, y aislar sus actuaciones antidemocráticas. Siempre con exquisito rigor democrático, respetuoso con los derechos humanos y el Estado de derecho, aunque valorando el sentido político, ético y democrático de cada trayectoria político-institucional para reforzar la democracia y la cohesión social.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/30346/el-refuerzo-de-la-democracia/

Reeditado por Rebelión (18/03): https://rebelion.org/el-refuerzo-de-la-democracia/

Interseccionalidad y feminismos. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (6/03)

Analizo los procesos identitarios, en particular los feministas, la interseccionalidad como interacción de identidades y la articulación (interseccional) de la acción colectiva e institucional. Selecciono un párrafo:

“Son procesos democratizadores, igualitarios, críticos frente a los poderosos y con una orientación de progreso. Pero esta experiencia, ya nos indica la superación de la rígida separación entre los componentes culturales, la redistribución y la firmeza democrática y participativa frente al poder establecido. Con la crisis socioeconómica, especialmente, ya no se pueden separar las demandas clásicas de la izquierda (igualdad social, derechos sociolaborales, protección pública, servicios públicos de calidad, empleo decente, regulación y renovación de la economía y del aparato productivo) de reclamaciones, por ejemplo feministas, que ya no son solo culturales sino que tienen impacto evidente con las estructuras sociales y los comportamientos colectivos: contra la violencia machista y por la libertad sexual, contra la precariedad laboral femenina y las brechas de género.”

Referencia web original: https://www.nuevatribuna.es/opinion/antonio-anton/interseccionalidad-feminismos/20200306141628171781.html

Feminismos, interseccionalidad e identificaciones. Antonio Antón, en Rebelión -sección Libros Libres- (4/03)

Este ensayo (38 pp. en PDF) tiene un hilo conductor: La conformación de nuevos procesos identificadores, en particular, el feminismo, así como su interacción en una dinámica interseccional o común, en el marco de una tendencia más amplia de formación de un nuevo progresismo de izquierdas.

El primer capítulo, El nuevo progresismo de izquierdas, es una síntesis de una investigación más amplia, basada en datos del CIS. En la primera parte expongo las variables sociodemográficas de los diversos electorados -edad, sexo y clase social-; en la segunda parte analizo sus características político-ideológicas. Así, detalla la particularidad de la base electoral de las fuerzas del cambio y la compara con la del Partido Socialista, para interpretar las bases sociales que pueden condicionar la evolución política y la gestión gubernamental y modificar las expectativas sociales y la legitimidad de ambas formaciones.

El segundo capítulo, Activación feminista, explica la participación masiva, democrático-igualitaria de las últimas movilizaciones feministas, las dos tendencias principales del movimiento feminista y la apuesta por un feminismo crítico, inclusivo y transformador.

El tercer capítulo, Interseccionalidad y procesos identitarios, analiza los procesos identitarios, la interseccionalidad como interacción de identidades y la articulación (interseccional) de la acción colectiva e institucional.

El cuarto capítulo, Identificaciones feministas, tras una descripción de los tres niveles de conciencia feminista, aborda los procesos identificadores y el sentido de las identidades.

Reúne diversos artículos recientes, revisados para esta edición, publicados en Rebelión, Público, Nueva Tribuna y Mientras Tanto.

Referencia web original: https://rebelion.org/download/feminismos-interseccionalidad-e-identificaciones/?wpdmdl=598301&refresh=5e5f69ff214df1583311359

Identidades e interseccionalidad. Antonio Antón, en Mientras Tanto, nº 188 (marzo 2020)

Ensayo completo donde explico los procesos identitarios, la interseccionalidad como interacción de identidades, la articulación (interseccional) de la acción colectiva e institucional, la identificación feminista, los procesos identificadores y el sentido de las identidades. Expongo un párrafo de la introducción:

“Estos dos conceptos, identidad e interseccionalidad, han recobrado relevancia en el pensamiento social y, en particular, para la teoría feminista. Hacen referencia a algunas características de los grupos sociales, su reconocimiento y su relación, que conforman su actitud sociopolítica en un contexto de grandes transformaciones sociales. Por separado pero, sobre todo, juntos, ayudan a explicar la formación de nuevos actores (o sujetos), individuales y colectivos, y sus procesos participativos y colaborativos en el marco del cambio sociocultural y político. Conllevan una experiencia relacional diversa que se combina con lo común de la interacción humana, al mismo tiempo que con su pluralidad.”

Referencia web original: http://www.mientrastanto.org/boletin-188/ensayo/identidades-e-interseccionalidad

Identificaciones feministas. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (26/02)

Un ensayo sobre la identificación y el sujeto feminista en el marco de los procesos identificadores más generales y con una valoración del sentido de las identidades. Cito el último párrafo:

“En definitiva, en el debate sobre el sujeto y la identidad feminista (que no femenina), habría que superar los determinismos sociodemográficos y estructurales, así como los idealismos culturalistas de priorizar, para definir su carácter, los proyectos y aspiraciones (aunque sean también importantes). A partir de la realidad de desigualdad y subordinación de las mujeres e integrando las demandas de sus derechos igualitarios-emancipadores, debería ponerse el acento, desde esta interpretación relacional y crítica, en los procesos de identificación colectiva derivados de unas prácticas sociales, unos comportamientos o unas costumbres comunes que establecen unos vínculos sociales y una cultura sociopolítica con ese carácter feminista. Es el nexo social y realista para una transformación hacia la libertad y la igualdad”.

Referencia web original: https://www.nuevatribuna.es/opinion/antonio-anton/identificaciones-feministas/20200226103452171479.html

Activación feminista. Antonio Antón, en Público (14/02)

Una valoración de las características de las movilizaciones feministas, masivas, democráticas e igualitarias, y su contexto, así como sobre las dos tendencias principales del movimiento feminista y la necesidad de un feminismo crítico, inclusivo y transformador:

“Ante las insuficiencias de esa gestión institucional y la persistencia de la gravedad discriminatoria, se ha reactivado la acción colectiva feminista crítica y avalada por un sentido ético de superación de esa desigualdad injusta, muy diversa, segmentada e interseccional, pero que afecta en distintas proporciones a la mayoría de las mujeres.

El movimiento feminista en España ha pasado por varias etapas, tiene variadas corrientes y una gran diversidad ideológica y política. No obstante, se ha constituido como un amplio y unitario movimiento social, democrático y progresista, que temen las derechas reaccionarias y los grupos conservadores por su impacto transformador. Tiene una orientación igualitaria frente a los privilegios relacionales con la demanda de un reequilibrio de los papeles sociales tradicionales, entre mujeres y varones, un cambio cultural, familiar y de estilos de vida y un reajuste de las identificaciones personales y de género, de la masculinidad y la feminidad. Como movimiento social y cultural progresista conlleva la necesidad de la acción colectiva frente a una situación de subordinación, una reafirmación en la participación cívica y solidaria y un sentido igualitario-emancipador…

En definitiva, persisten los motivos para la acción colectiva feminista. Las demandas al nuevo Gobierno de coalición están claras y la oportunidad de cambio de las políticas públicas es realista. Pero la experiencia pasada de modificaciones retóricas o muy parciales, junto con callejones sin salida, están en la memoria colectiva. Y las grandes dificultades para reformas significativas son evidentes. Será necesario mantener la activación feminista… continuando por este 8 de marzo.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/29242/activacion-feminista/

El nuevo progresismo de izquierdas. Antonio Antón, en Mientras Tanto nº 187 (febrero 2020)

Síntesis del Informe sobre las características sociodemográficas y de cultura política, de los electorados, particularmente de los progresistas o de izquierda, a partir del Barómetro del CIS:

“El perfil mayoritario de la base social y electoral de las fuerzas del cambio de progreso es el siguiente: Joven, urbano, de clase trabajadora y estudios medios, con cultura política progresista, feminista, ecologista y de izquierdas. Algunos de estos rasgos rompen o matizan cierto estereotipo sobre el electorado de Unidas Podemos y sus convergencias y aliados. Tiene unas diferencias significativas con los del conjunto de la sociedad y, en particular, los del Partido Socialista, la otra formación caracterizada de izquierdas o progresista y que, conjuntamente, van a gobernar España con un proyecto compartido…

Los desafíos estratégicos y políticos para las fuerzas del cambio, así como el reto de su propia configuración organizativa, teórica y de liderazgo, son impresionantes. Comienza un nuevo ciclo político e institucional, en el marco de la continuidad de una grave crisis social para la mayoría popular y con las imprescindibles agendas transformadoras, social y democrática. Del acierto de su gestión y sus relaciones con el Partido Socialista, así como de su capacidad de articular a una parte relevante de la sociedad, junto con la activación cívica, van a depender los equilibrios representativos de ambas fuerzas y el futuro del cambio real de progreso.”

Referencia web original: http://www.mientrastanto.org/boletin-187/ensayo/el-nuevo-progresismo-de-izquierdas

Una versión inicial se edita en Público (4/01): https://blogs.publico.es/otrasmiradas/27384/un-nuevo-progresismo-de-izquierdas/ 

Nuevo Gobierno: Unidad para cambiar. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (14/01)

A raíz de la encuesta de 40dB explico la actitud y las expectativas de los electorados progresistas y de las derechas respecto de la cohesión y la gestión del nuevo Ejecutivo de coalición:

“Dos aspectos generales se pueden destacar. Primero, la fuerte división social existente respecto de la actitud ante el nuevo Ejecutivo plural, entre la mayoría de los electorados de las tres derechas, escéptica, y la mayoría de la base social de progreso, esperanzada. Segundo, aparte de la desconfianza de la gente votante a las derechas, estimulada por sus dirigentes a través de la estrategia de la crispación, es relevante la existencia de sectores socialistas y, en menor medida, de Unidas Podemos que consideran al Gobierno plural excesivamente dividido e incapaz de afrontar los grandes retos transformadores. Son temas para reflexionar…

En definitiva, además de hacer frente a la oposición crispada de las derechas e impulsar un proyecto de cambio de progreso, con sabiduría, justicia, firmeza democrática y serenidad (las clásicas prudencia, justicia, fortaleza y templanza), el nuevo Gobierno progresista de coalición tiene dos grandes desafíos: forjar una dinámica unitaria, plural desde la lealtad al proyecto compartido, e iniciar unas reformas sociales y democráticas inaplazables. Estas, aunque sean parciales y lentas, deben prefigurar un compromiso real de cambio, democrático e igualitario, y un horizonte transformador. Ello permitirá una mayor conexión institucional con las mayorías sociales, facilitará la participación cívica y permitirá fortalecer el progresismo de izquierdas que garantice el cambio de ciclo político de progreso.

La pugna por la legitimidad de este proyecto democratizador y por la justicia social va a ser dura. Su fracaso abriría las puertas a la involución social y política. El desafío afecta a toda la ciudadanía progresista y de izquierdas. Con realismo, habrá que reafirmar el sí se puede.”

Referencia web original: https://www.nuevatribuna.es/opinion/antonio-anton/nuevo-gobierno-unidad-cambiar/20200114082545170048.html

Reeditado en Rebelión (16/01): https://www.rebelion.org/noticia.php?id=264504

Un nuevo progresismo de izquierdas. Antonio Antón, en Público (4/01)

Valoración de la investigación realizada sobre las características de los electorados, particularmente de las fuerzas progresistas, como base social que va a interactuar con el nuevo Gobierno de coalición y su legitimidad. Selecciono varios párrafos:

“El aspecto principal que permite la gobernabilidad, una vez fracasada la opción de un gobierno socialista en solitario, junto con la dificultad de la operación de gran centro o la colaboración del PP con el PSOE, es la persistencia de una mayoría parlamentaria progresista, con ventaja sobre las derechas: un gobierno compartido de progreso entre Partido Socialista y Unidas Podemos (y sus aliados), con el apoyo de otros grupos políticos colaboradores (PNV…) y la necesaria abstención de ERC. Comienza un nuevo ciclo político cuyos retos principales, vigentes ya desde hace una década y desde una óptica progresiva, son el avance en la justicia social y la igualdad, la democratización y regeneración institucional y la regulación del conflicto territorial. La pugna de fondo en el actual contexto europeo está entre las tendencias regresivas o de involución, el mero continuismo con retoques secundarios y la dinámica de cambio de progreso. Todo ello vinculado al desgaste cívico de las élites gobernantes, con el agotamiento del bipartidismo y un reequilibrio representativo en los campos progresista y conservador, con diferencias sustantivas en su interior, que abre la vía para una gestión institucional más plural y negociada y una nueva polarización de bloques…

Por tanto, los cambios relevantes han sido en los dos planos: uno, la reafirmación relacional y práctica (no la radicalización) de los valores éticos y democráticos existentes, junto con la activación cívica y la participación política de esa amplia actitud popular transformadora, igualitaria-democrática; dos, la articulación sobre esa base social de progreso de una nueva representación político-institucional diferenciada de la cúpula socialista (y superadora de la de IU)…

Aun contando con un ligero desplazamiento hacia la izquierda, lo más significativo es que una parte relevante del electorado, sobre todo nueva y joven, se ha reafirmado y activado en sus valores de progresismo crítico y democrático. Supone un gran cambio de actitud y experiencia masiva y cívica de cierta polarización sociopolítica progresiva, y es lo que el poder establecido y sus aparatos mediáticos pretenden cerrar desde hace una década mediante una normalización institucional con un nuevo bipartidismo renovado…

Los desafíos estratégicos y políticos para las fuerzas del cambio, así como el reto de su propia configuración organizativa, teórica y de liderazgo, son impresionantes. Comienza un nuevo ciclo político e institucional, en el marco de la continuidad de una grave crisis social para la mayoría popular y con las imprescindibles agendas transformadoras, social y democrática. Del acierto de su gestión y sus relaciones con el Partido Socialista, así como de su capacidad de articular a una parte relevante de la sociedad, junto con la activación cívica, van a depender los equilibrios representativos de ambas fuerzas y el futuro del cambio real de progreso.

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/27384/un-nuevo-progresismo-de-izquierdas/

Reeditado en Rebelión (7/01): https://www.rebelion.org/noticia.php?id=264232&titular=un-nuevo-progresismo-de-izquierdas-