Artículos propios

Año 2021

Con párrafos seleccionados, un breve comentario y la referencia web original. El texto completo pinchando en el enlace. Para acceder a los anteriores:

Año 2020 - Año 2019

Publicaciones (resto de años)

SE HACE CAMINO AL ANDAR

Ambivalencia de las identidades. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (30/07/2021)

Desarrollo el debate de este tema de importancia y actualidad. Destaco varios párrafos:

“El tema de las identidades ha cobrado una nueva relevancia, con nuevas formas y lenguajes, por las grandes transformaciones de las viejas identidades y la reconfiguración de otras nuevas. Se produce en el marco de la pugna sociopolítica y cultural por la prevalencia hegemónica de unos grupos sociales, con su estatus y privilegios de poder, frente a otros emergentes. En particular, se trata de la pugna representativa y de legitimidad entre élites tradicionales y nuevos liderazgos, así como en qué sentido hay una renovación y fortalecimiento de las fuerzas progresistas o de izquierdas frente a la involución conservadora que se reafirma en sus propios procesos identitarios.

La cuestión es que esos procesos de identificación sociopolítica (nacionales, étnicos-culturales, de clase social, sexo…) son diversos y ambivalentes (reaccionarios y progresistas, machistas y feministas…), así como más o menos densos o fluidos e integradores o excluyentes. Por tanto, no todas las identidades colectivas son iguales y hay que analizarlas según su papel específico en un contexto determinado y desde referencias universalistas de una ciudadanía libre e igual o la ética de los derechos humanos.

El vivo debate suscitado en torno a la novela ‘Feria’, de Ana Iris Simón, es sintomático del entrecruzamiento de las distintas identificaciones y su contradictorio sentido sociopolítico y cultural. Es muy variada la interrelación de tendencias y movimientos sociales, así como de identidades, pertenencias colectivas, autopercepción ideológica o perfiles sociopolíticos a la hora de conformar sujetos transformadores. En tres recientes artículos en Nueva Tribuna he expuesto una aproximación: 'Ciudadanía e identidades', 'Una izquierda nueva y transformadora' y 'Una izquierda feminista y ecologista'.

Aquí complemento la reflexión con unos comentarios a raíz de una aportación del sociólogo Jorge Lago, Identidad y reacción, que tiene interés para debatir. Su contenido critica a lo que denomina vieja izquierda esencialista y cierta fragmentación posmoderna y defiende un sujeto superador de ambas tendencias, aunque no evalúa la versión socioliberal. Expongo algunos problemas y valoraciones desde la sociología crítica…

Por tanto, junto con aportaciones interesantes, ese texto mantiene otras posiciones idealistas, con la preponderancia del ‘horizonte’ para crear fuerza política, similares al discurso voluntarista del populismo de Laclau, inadecuado para forjar un sujeto emancipador, con fuertes pertenencias colectivas progresivas. Al rechazar a las identidades colectivas, tachadas de reaccionarias, se queda sin las energías sociales necesarias que implementen una dinámica transformadora. Su alternativa de crear un horizonte, como proyecto discursivo, es insuficiente. Bienvenido sea el debate teórico para clarificar el proceso de conformación unitaria de las fuerzas del cambio, con un enfoque más realista y crítico.”

Referencia web original: https://www.nuevatribuna.es/opinion/antonio-anton/ambivalencia-identidades/20210730105530189879.html

Cuarta ola feminista. Antonio Antón, en Público (25/07/2021)

Expongo el contexto y la relevancia de esta cuarta ola feminista, primera parte de la comunicación “Desventajas de género y nueva ola feminista” al Simposio de la Federación Española de Sociología y el encuentro del Comité de Investigación de Sociología del Género (julio de 2021). Transcribo varios párrafos:

“Los fundamentos de la subordinación femenina están claros: gravedad de las desigualdades sociales, laborales y de estatus, con desventaja para las mujeres; persistencia de la violencia y las coacciones machistas, con mayor dependencia e inseguridad para ellas; insuficiente reconocimiento de las libertades para desarrollar las distintas opciones vitales, sexuales o de género. Constituyen los tres ejes fundamentales expresados en la actual ola feminista: por la igualdad social, económico-laboral y relacional o de estatus de las mujeres; contra la presión y las agresiones machistas, y por la emancipación y la capacidad de decisión sobre sus trayectorias y preferencias personales.

Los contextos sociopolítico-cultural y económico-laboral están bien definidos. Primero, amplio y duradero descontento feminista y popular, convertido en activación cívica masiva a partir de 2018 y, especialmente, entre las mujeres jóvenes que han profundizado su identificación feminista. Todo ello como respuesta cívica y solidaria ante la incapacidad de las élites gobernantes y las principales políticas institucionales para superar esas lacras, sobre todo durante el Gobierno anterior del Partido Popular de M. Rajoy.

Pero también, por las insuficiencias de la normativa, la gestión y el entramado institucional impulsados en la época anterior por el Ejecutivo socialista de R. Zapatero. Así, la Ley de igualdad y la Ley contra la violencia machista, desde hace quince años, tuvieron un efecto inicial positivo de sensibilización feminista, pero han sido incapaces de garantizar un cambio real en esas condiciones de subordinación y desventaja de las mujeres, quedando en el formalismo retórico, con ausencia de políticas preventivas y sustantivas, y el punitivismo contraproducente. Sus procesos legitimadores se han agotado y exigen un nuevo impulso transformador.

Al mismo tiempo, desde el reaccionarismo ultraconservador aparecen nuevos riesgos de involución sociocultural respecto de la relativa posición social igualitaria conseguida, así como nuevas desventajas derivadas del sobreesfuerzo exigido a las mujeres en el ámbito laboral y de los cuidados en la actual crisis sanitaria, socioeconómica y de fragilidad de los servicios públicos. Esas reacciones se producen, precisamente, ante los amplios avances democrático-igualitarios en las relaciones interpersonales y las mentalidades, así como ante las nuevas exigencias de un cambio real y sustantivo por la igualdad y la libertad de las mujeres, reforzado por un amplio campo progresista. El choque de expectativas, principalmente entre las jóvenes, desde una cultura democrática e igualitaria y con dinámicas reales desventajosas es evidente. Es la base del malestar, la indignación y la activación feminista.

Este marco sociopolítico y de legitimidad de la acción cívica feminista, está conectado con el empeoramiento del contexto socioeconómico y la precarización del empleo esta década por las crisis socioeconómicas y las políticas de recortes sociales, laborales y servicios públicos, que han debilitado la protección social pública y el empleo decente, ahora agravados por la crisis sanitaria. Ello genera un incremento del sobreesfuerzo femenino en la gestión de los cuidados y la reproducción vital, así como mayores consecuencias negativas en el ámbito laboral-profesional, sus condiciones de vida y su estatus público, lo que ha perjudicado especialmente a las mujeres de las capas populares y, particularmente, a las jóvenes con mayor incertidumbre para sus proyectos vitales. Es hora de un impulso transformador y unitario de la nueva agenda feminista por la igualdad de género.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/51066/cuarta-ola-feminista/

El 4M según el CIS: Percepción, realidad y expectativas. Antonio Antón, en Público (12/07/2021) y Rebelión (24/07/2021)

Analizo los resultados del 4M en la CAM, en particular, dos aspectos: 1) la percepción, la realidad y las expectativas en el espacio del cambio y 2) a dónde va el descenso del electorado del PSOE, así como sus implicaciones en el marco estatal. Selecciono varios párrafos:

“Los resultados de las elecciones autonómicas de Madrid, del pasado 4 de mayo, están claros: Por un lado, el éxito del Partido Popular de Ayuso, la debacle de Ciudadanos y la persistencia de VOX; por otro lado, el refuerzo del espacio del cambio, Más Madrid y Unidas Podemos, que aunque supera ampliamente al Partido Socialista, que sufre un gran fiasco, no logra compensar su descenso y conlleva el fracaso de una alternativa gubernamental de izquierdas…

Me centro en dos aspectos analíticos que tienen trascendencia política y exigen un estudio riguroso. Están sometidos a diversas interpretaciones, ya que tienen importancia para el devenir de una alternativa progresista a las derechas: a) hacia dónde se ha ido el descenso del voto al Partido Socialista y cuál es su papel y su orientación renovadora, así como el impacto del marco estatal del Gobierno de coalición; b) cuál es la dimensión del voto del espacio del cambio de progreso, Más Madrid y Unidas Podemos, con las particularidades de su crecimiento, procedencia e interacción para plasmar de forma realista una dinámica colaborativa…

En definitiva, lo destacable es que el espacio del cambio, sumadas ambas fuerzas (Más Madrid y Unidas Podemos) que han crecido, se ha reforzado con más del 24% de representatividad electoral (17% + 7,2%), y ha desbordado al propio Partido Socialista, que no llega al 17%, como principal dinámica progresista o de izquierdas. El reto, particularmente en el ámbito estatal, es promover una colaboración en el próximo ciclo electoral de autonómicas, municipales y generales del año 2023, pero para ello conviene partir de un diagnóstico realista y compartido de la representatividad de cada cual y de sus expectativas de acuerdo con su particular perfil político…

Su desafío es la consolidación del acuerdo progresista del gobierno de coalición. Daría credibilidad a la dinámica reformadora de progreso para la vida de la mayoría social, con un freno a las derechas, y encarrilaría la segunda fase de la legislatura con el objetivo de ganar las próximas elecciones generales con un proyecto de país compartido con el bloque de la investidura. La experiencia madrileña habría servido para impulsar ese cambio.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/50575/el-4m-segun-el-cis-percepcion-realidad-y-expectativas/

Editado en Rebelión (24/07/2021): https://rebelion.org/el-4m-segun-el-cis-percepcion-realidad-y-expectativas/

Activación feminista frente a desventajas de género. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (13/07/2021)

Expongo sintéticamente el contexto, los conceptos principales y la conclusión desarrollados en una Comunicación al Simposio de la Federación Española de Sociología, línea temática “Estructura y desigualdad social, procesos de exclusión y grupos sociales”, 12 de julio de 2021.

Referencia web original: https://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/activacion-feminista-frente-desventajas-genero/20210712191826189371.html

Hacia un espacio feminista, ecologista y de izquierdas. Antonio Antón, en Rebelión (2/07/2021)

En un artículo reciente Izquierdas y guerras culturales he abordado la emergencia de los nuevos movimientos sociales y las controversias culturales para la renovación y/o superación de las izquierdas. Ahora me centro en la configuración de una nueva dinámica sociopolítica diferenciada de la socialdemocracia dominante, así como en las características de los tres componentes fundamentales, aparte de la plurinacionalidad y la democratización, que tiene este nuevo proceso en el campo social progresivo, feminista, ecologista y social, y su articulación en un espacio político transformador.

Referencia web original: https://rebelion.org/hacia-un-espacio-feminista-ecologista-y-de-izquierdas/

Reeditado en Acción en Red (20/07/2021): https://www.accionenredmadrid.org/hacia-un-espacio-feminista-ecologista-y-de-izquierdas/

Desventajas de género y nueva ola feminista. Antonio Antón, en Mientras Tanto nº 203 (julio)

Comunicación al Encuentro Intercongresual del Comité de Investigación de Sociología del Género, julio de 2021, de la que extraigo varios párrafos:

“En los últimos años, el principal proceso de movilización social progresista ha sido el feminista, dentro de un marco más amplio de cambio social y político-electoral. Se produce en un contexto de agravamiento de la situación de desigualdad y dominación de las mujeres y, específicamente, ante un crecimiento de la conciencia de su injusticia y un deterioro de las mentalidades machistas y conservadoras.

La crisis sanitaria y socioeconómica derivada de la pandemia, añadida a los efectos de la crisis social y económica iniciada en 2008, ha agudizado esas desventajas de las mujeres en un triple sentido: un mayor el sobreesfuerzo en la función de cuidados y garantía en la reproducción social y de la vida; un mayor impacto de paro y precarización en sus empleos, y una mayor desigualdad percibida como injusta en su estatus social y vital. Por otro lado, persiste el bloqueo institucional a las mejoras en ese campo, sobre todo por los Gobiernos anteriores del Partido Popular cuyas políticas han perdido legitimidad social. Tras quince años de limitada y contraproducente gestión institucional, centrada en la inacción trasformadora, preventiva y de recursos prácticos, el desvío punitivista y la reacción puritana, se ha percibido la impotencia institucional y de esas políticas.

Se ha reforzado la agenda feminista para hacer frente a la nueva dimensión de las desventajas de las mujeres, en términos de desigualdad y prepotencia machista, sin suficiente protección pública, así como de todas las personas discriminadas por la desigualdad de género y entre los géneros o por su opción sexual. Todo ello ha consolidado la necesidad de la presión movilizadora feminista para promover un cambio sustantivo y real, la llamada cuarta ola, junto con la emergencia de nuevas tendencias y élites feministas…

En conclusión, la identidad feminista es positiva y legítima no solo porque expresa un compromiso liberador de un grupo social discriminado sino porque está inscrita en un proceso igualitario-liberador de la humanidad. La activación feminista se enlaza con la articulación más amplia y compleja de un campo sociopolítico y cultural de progreso. La pertenencia al feminismo la da la interacción social frente al machismo como orden estructural, el comportamiento personal y colectivo frente a la desigualdad de género, reforzada por una subjetividad emancipadora. En ese sentido, hay que fortalecerla, no diluirla.”

Referencia web original: http://www.mientrastanto.org/boletin-203/ensayo/desventajas-de-genero-y-nueva-ola-feminista

Una izquierda feminista y ecologista. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (28/06/2021)

Transcribo un extracto:

“En la primera parte de este estudio, Una izquierda nueva y transformadora, he explicado la configuración de una nueva dinámica sociopolítica diferenciada de la socialdemocracia dominante y he abordado su relación con las llamadas guerras culturales y la emergencia de los nuevos movimientos sociales. En esta segunda parte me centro en las características y la combinación de los tres componentes fundamentales, aparte de la plurinacionalidad y la democratización, que tiene este nuevo proceso en el campo social progresivo y el espacio político transformador: feminista, ecologista y social…

Pero según los datos del CIS sobre las recientes elecciones en la Comunidad de Madrid, tenemos los siguientes resultados del adjunto gráfico sobre la autoubicación ideológica del electorado en el eje izquierda/derecha (en la escala hasta 1-10); selecciono las tres principales fuerzas progresistas, Partido Socialista, Unidas Podemos y Más Madrid, de especial relevancia en esta región.

En esta escala el centro puro es 5,5; es decir, se considera izquierda los segmentos que hay por debajo de ese punto y derecha los que están por encima. Así, acumulados los cinco primeros (1 a 5) la suma de la identificación de izquierda es: PSOE, 89,6%; MM, 96,6%, y UP, 97%. Pero, incluso, si no contamos el segmento cinco del llamado centroizquierda (o izquierda moderada), tenemos que el sentido nítido de pertenencia a la izquierda sigue siendo ampliamente mayoritario en sus electorados respectivos: 70,9%; 85,2%, y 92,8%.

Significa dos cosas, especialmente en las dos fuerzas del cambio de progreso. Una, en sus electorados no hay apenas transversalidad ideológica; se definen claramente en este eje político-ideológico por su identificación de izquierdas, y apenas tienen electorado de centro derecha (7,5%, 2,9% y 2,3%), con un escaso No sabe/No contesta (3%, 0,6% y 0,7%.). Dos, esa pertenencia de izquierdas la hacen compatible con una actitud feminista, ecologista y progresista, en una combinación mixta.

Por tanto, esos electorados tienen un perfil sociopolítico múltiple, que he definido como violeta, verde y rojo. Dicho de otra forma, esos tres rasgos son complementarios en una izquierda nueva y transformadora, aunque tengan sus dinámicas específicas y sus equilibrios e intersecciones entre ellas en el plano social, o bien, distintas prioridades en su combinación y su representación en el plano político e institucional.”

Referencia web original: https://nuevatribuna.publico.es/articulo/sociedad/izquierda-feminista-ecologista/20210628161020189045.html

El espacio violeta, verde y rojo. Antonio Antón, en Público (25/06/2021)

Selecciono varios párrafos:

“Esos tres colores simbolizan tendencias sociopolíticas y culturales específicas de la población de carácter feminista y ecologista, con fuerte componente social, en lo que vengo llamando nuevo progresismo de izquierdas. Aunque tenga elementos transversales, ideológico-culturales y de composición sociodemográfica, ese espacio se diferencia del centrismo liberal, así como de la vieja izquierda economicista, está confrontado a las inercias conservadoras y de derechas y tiene unos rasgos democráticos y populares. Su combinación expresa un campo sociopolítico diferenciado de la socialdemocracia, y supone una renovación y superación de las izquierdas tradicionales. Se trata de una nueva y pujante corriente sociocultural y/o político-electoral de carácter progresivo y democrático…

O sea, la gran mayoría de las personas autodefinidas ecologistas o feministas se identifican con las izquierdas, siendo compatible y mayoritaria la triple pertenencia, particularmente en UP. Sin embargo, hay personas de ambos grupos, violeta y verde, que se autoubican en el centro liberal (incluso en el neoliberalismo), al igual que ante el conflicto socioeconómico en que algunos segmentos prefieren la tercera vía socioliberal o centrista (rosa, mejor que rojo). Ello significa que la actitud feminista y medioambientalista, así como la demanda socioeconómica, solo es parcialmente transversal en el eje izquierda/derecha, y que en el sentido sociopolítico e ideológico, especialmente la gente joven, mayoritariamente participan de esa amplia corriente multidimensional del nuevo progresismo de izquierdas…

Para explicar las tendencias sociopolíticas de fondo conviene diferenciar también dos planos del nivel de implicación en la acción colectiva: uno, el de la participación activa con cierto sentido de pertenencia a un movimiento social, con sus repertorios de acción, sus objetivos y sus referencias expresivas y representativas, incluido la vinculación con el amplio y fragmentado tejido asociativo y de voluntariado social; dos, la vinculación con sectores más amplios que legitiman y avalan a ese sector activo, pero sin una involucración directa en los procesos de movilización social y con una definición partidista más abierta y ambivalente…

El espacio político-electoral violeta, verde y rojo, con su carácter transformador de las relaciones sociales y no solo cultural, se fue reafirmando en ese primer lustro de experiencia cívica y democrática a gran escala…

Nos encontramos con la actual fase de perplejidad y búsqueda de alternativas de recomposición y refuerzo de ese espacio en los dos planos: en el ámbito sociopolítico y cultural, con la correspondiente activación cívica y sindical, y en el de la articulación de la representación político-institucional. La reflexión es doble, porque la solución viene del acierto y la interacción de ambas dinámicas.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/50281/el-espacio-violeta-verde-y-rojo/

Una izquierda nueva y transformadora. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (22/06/2021)

Transcribo un extracto de la introducción:

“Aunque hay precedentes históricos, podemos situar la emergencia de una nueva izquierda social en los años sesenta y setenta del pasado siglo (mayo francés -1968-, otoño caliente italiano -1969-, transición democrática en España, pacifismo estadounidense…), con los llamados nuevos movimientos sociales (feministas y ecologistas, pero también pacifistas, antirracistas o de solidaridad internacional…) y el impulso o readecuación de los viejos movimientos populares (sindicales, vecinales…), ambos tipos con una significativa renovación cultural y democrática.

Sus trayectorias tienen sus altibajos en las décadas siguientes, hasta el nuevo proceso de protesta social, conocido simbólicamente como movimiento 15-M (2010/2014), con el desarrollo de la activación cívica masiva por la democratización y la justicia social, o sea, frente a las políticas de austeridad y recortes sociales y laborales y las dinámicas prepotentes de las élites gobernantes en la gestión de la crisis socioeconómica e institucional en esos años.

La expresión pública de ese gran proceso de protesta cívica tuvo dos niveles de implicación. Un sector activo de varios millones, con la particularidad de su persistencia y su firmeza reivindicativa, con claridad sobre los adversarios (los poderosos o poder establecido, donde se incluyó al gobierno socialista de Zapatero) y diferenciado del campo propio (la gente popular, los de abajo). Así mismo, demostró su creatividad expresiva en torno a esas ideas fuerza, de más democracia y justicia social. Y obtuvo un nivel muy alto de legitimidad (entre el 60% y el 80%) a su indignación y sus demandas básicas contra la gestión institucional regresiva y por la exigencia de cambios democráticos y sociales reales.

La experiencia de la acción popular progresiva en ese lustro de 2010/2014 tenía tres características: adversarios poderosos claros pero con una gestión antisocial y poco democrática que les restaba credibilidad popular; amplios procesos participativos, con gran cobertura de legitimidad ciudadana de sus objetivos transformadores, y una articulación asociativa de nuevos liderazgos sociales, sobre todo juveniles. Esa conjunción fue lo que conformó las bases sociales del espacio de cambio de progreso, transversal en su contenido reivindicativo y democrático. Se situaba claramente a la izquierda del aparato socialista que practicaba en ese momento el neoliberalismo prepotente con retórica de centrismo liberal, y solo con su fuerte desgaste electoral esos años ha iniciado cierta recomposición de la mano de un sanchismo más firme ante las derechas…

Por tanto, a todo este conglomerado político de fuerzas del cambio de progreso lo podemos llamar una izquierda nueva y transformadora, vinculada a una amplia izquierda social o campo progresista, aunque es distinta a otras expresiones históricas de nueva izquierda. En ese sentido, hay que admitir la necesidad de la ‘resignificación’ de la izquierda (Chantal Mouffe), aunque no desde el idealismo discursivo sino desde el realismo crítico y un enfoque sociohistórico. Además, se debe diferenciar de las tendencias centristas o de tercera vía dominantes en la socialdemocracia europea y, sobre todo, reformular sus características ante la nueva etapa histórica en la que hemos entrado, partiendo de la multidimensional experiencia popular (E. P. Thompson).

Así, en la primera parte, explico la vinculación entre las izquierdas y las guerras culturales y, en la segunda parte, analizaré la conformación del espacio violeta, verde y rojo y la combinación de esos procesos e identificaciones para la configuración unitaria de las fuerzas del cambio de progreso.”

Referencia web original: https://nuevatribuna.publico.es/articulo/sociedad/izquierda-nueva-transformadora/20210622115632188871.html

Izquierdas y guerras culturales. Antonio Antón, en Público (7/06/2021)

A raíz de un artículo de Sánchez-Cuenca, explico el carácter de las izquierdas y la falta de rigor de la dicotomía materialista/postmaterialista para interpretar los nuevos y viejos movimientos sociales y la actual pugna sociopolítica y cultural. Transcribo la primera parte:

"El tema del carácter de las izquierdas y sus guerras culturales es importante y vuelve a estar de actualidad. Está originado por su situación de crisis, su fragmentación y su desconcierto estratégico, así como por la disparidad de sus interpretaciones.

Una aproximación con muchas ideas interesantes es la Ignacio Sánchez-Cuenca (Las guerras culturales de la izquierda), uno de los sociólogos más significativos en España. Parto de ese diagnóstico común para avanzar en lo que considero más sustantivo: en qué sentido se debe promover su renovación para hacer frente a los retos del presente y futuro; por un lado, qué rasgos son válidos y necesitan una simple adecuación y, por otro lado, qué componentes son problemáticos y hay que superarlos.

Hay una primera dificultad sobre el propio concepto y expresión de izquierda. Sintéticamente, es un campo sociopolítico con varios criterios normativos y valores: relevancia de la igualdad social, garantía de la protección social y el Estado de bienestar, regulación del mercado con importancia de lo público, defensa de la democracia, las libertades y el pluralismo, solidaridad popular. Esos ejes, compartidos en la tradición de las izquierdas democráticas (socialdemócratas y eurocomunistas), no son exclusivos de las izquierdas ni todas han sido respetuosas con ellos, por ejemplo, existen prácticas burocrático-antipluralistas. Además cabe citar tres rasgos controvertidos en el encaje de estas corrientes que, aunque antiguas, han ido adquiriendo una nueva relevancia en la pugna social y cultural con distintas sensibilidades: la igualdad de género, la conciencia ecologista y la actitud antirracista y de solidaridad internacional.

A partir de esta posición básica compartida, me permito hacer unas observaciones con ánimo constructivo sobre varios problemas analíticos y de enfoque, algunos vinculados a errores interpretativos de las ciencias sociales dominantes desde los años sesenta y setenta. Me refiero a la clasificación dicotómica de tendencias y valores materialistas y postmaterialistas, derivado de la sociología anglosajona o, en la tradición francesa, la polarización entre posiciones estructuralistas y posestructuralistas (o posmodernas). Solamente cito a un sociólogo prestigioso, el francés Alain Touraine, cuyos límites interpretativos, en el marco de la crisis social actual, señalan el techo de la sociología convencional, tal como explico en el libro Movimiento popular y cambio político. Nuevos discursos (2015).

Primero, ¿por qué se asocia al movimiento ecologista, el antirracista o el feminista como culturales o postmaterialistas? Su acción colectiva se fundamenta, en el caso del primero, en transformar las estructuras productivas, vitales y de consumo que amenazan la sostenibilidad (física y material, incluido su habitabilidad) del planeta y, en el caso de los otros dos, en la desigualdad de estatus derivada de la raza o grupo étnico y del género, o sea, combaten las desventajas relacionales, distributivas y de poder de las mujeres y grupos subordinados. Por no citar otros problemas de actualidad vinculados a la ‘seguridad social’, como las demandas sobre la vivienda, la protección pública, la sanidad, la educación, lo laboral (paro/ERTES/precariedad), la fiscalidad y las pensiones.

En todos ellos se combina lo distributivo y la seguridad vital con la cultura (popular) de la justicia social y el deseo de un estilo de vida libre y decente. Existe una interacción ‘social’ entre lo material y lo cultural de la gente, y la ‘agencia’ es fundamental.

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/49732/izquierdas-y-guerras-culturales/

Se publica en Rebelión (10/06/2021): https://rebelion.org/izquierdas-y-guerras-culturales/

Ciudadanía e identidades. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (29/05/2021)

“La identidad feminista es positiva y legítima no solo porque expresa un compromiso emancipador de un grupo social discriminado sino porque está inscrita en un proceso igualitario-liberador de la humanidad, en una ciudadanía universal con personas iguales y libres. La activación feminista se enlaza con la articulación más amplia y compleja de un campo sociopolítico y cultural de progreso. La pertenencia al feminismo la da la interacción social frente al machismo como orden estructural, el comportamiento personal y colectivo frente a la desigualdad de género, reforzada por una subjetividad emancipadora.

En ese sentido, hay que fortalecerla, no diluirla. La identidad feminista, como explico en mi libro Identidades feministas y teoría crítica, es fundamental para la transformación de la desigualdad de género y la conformación de personas libres e iguales. Pero para explicar su significado, es preciso enmarcarlo en el debate más general sobre el papel de las identidades y su vinculación con una dinámica global progresista.”

Referencia web original: https://nuevatribuna.publico.es/articulo/sociedad/sociologia-ciudadania-identidades-humanidad/20210528172904188141.html

Fortalecer la identidad feminista, no diluirla. Antonio Antón, en Público (27/05/2021)

Explico el carácter de las identidades y su evolución histórica y contextual, la relación entre identidad particular y ciudadanía universal, el sentido de la identificación como relación social y reconocimiento y la idea de que la identidad feminista es clave para el sujeto feminista transformador. Destaco varios párrafos finales:

“Estos conceptos de pertenencia, identidad o sujeto tienen un carácter relacional y sociohistórico o procesual. El aspecto principal es el del comportamiento prolongado, las prácticas y vínculos sociales en relación con otros grupos sociales. En este caso, en la participación en los procesos igualitarios y de emancipación de la subordinación femenina y la discriminación derivada de la desigualdad de género.

O sea, se puede decir que para ser feminista no es imprescindible tener una identidad de género mujer (o varón o no binario), pero sí, valga la redundancia, ‘actuar’ de forma feminista, con criterios igualitario-emancipadores que es lo que define al feminismo. El feminismo es inclusivo de todas las personas participantes en ese proceso de liberación frente a la desigualdad de género y entre los géneros, por su superación como orden jerárquico discriminatorio. En ese sentido, es excluyente o crítico frente a comportamientos machistas; no es transversal sino dicotómico, enfrentado al machismo y el poder patriarcal-capitalista, aunque se produzcan situaciones intermedias.

La identidad, lo que somos, no deriva mecánicamente de nuestro sexo o las condiciones materiales, ni solo de nuestros deseos o proyectos. Quienes somos lo construimos a través de nuestra experiencia relacional, mediada por nuestra vivencia, interpretación y aspiraciones, y condicionado por nuestro estatus y las estructuras sociales y de poder. En ese sentido, tiene más que ver con lo que hacemos y con quién y cómo nos relacionamos; forma parte de la interacción humana, que genera reconocimiento y estatus diferenciados, base de la identificación personal y grupal.

Y como tal realidad, en la que se integran condiciones, relación social y subjetividad, de forma interactiva y procesual, las identidades, personales y grupales, pueden ser más o menos ambivalentes, abiertas, inclusivas, densas y múltiples y conectadas con el estatus y los derechos como ser humano. En el movimiento feminista y, en particular, en la presente ola feminista ha predominado la acción colectiva progresiva, contra la violencia machista, por la igualdad social y de género y por la libertad para decidir las propias trayectorias vitales.

Existen, aparte del sector permanente de activistas, diversos niveles de identificación con el feminismo: más del 80% de la población es partidaria de la igualdad entre mujeres y hombres; más de la mitad (casi dos tercios de mujeres y un tercio de los varones) tienen conciencia feminista, y varios millones, mayoría mujeres, han participado en las actividades y movilizaciones feministas que, en sentido estricto constituirían el movimiento feminista, en cuanto sujeto social activo legitimado por los dos niveles anteriores. Pues bien, esos procesos identificatorios y participativos tienen un contenido igualitario-emancipador y, aun con sus luces y sombras, rigideces e insuficiencias, son progresivos y beneficiosos para la sociedad.

En conclusión, la identidad feminista es positiva y legítima no solo porque expresa un compromiso liberador de un grupo social discriminado sino porque está inscrita en un proceso igualitario-liberador de la humanidad. La activación feminista se enlaza con la articulación más amplia y compleja de un campo sociopolítico y cultural de progreso. La pertenencia al feminismo la da la interacción social frente al machismo como orden estructural, el comportamiento personal y colectivo frente a la desigualdad de género, reforzada por una subjetividad emancipadora. En ese sentido, hay que fortalecerla, no diluirla.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/49430/fortalecer-la-identidad-feminista-no-diluirla/

La influencia del movimiento 15-M. Antonio Antón, en Público (20/05/2021)

Un balance sintético de su impacto sociopolítico como experiencia de la que aprender para abordar los retos venideros en esta década que comienza. Selecciono los párrafos finales:

“El amplio proceso de protesta social y cívica estuvo simbolizado por el movimiento 15-M, pero fue más variado. Como tal proceso de activación progresista masiva se agotó en el año 2014, aunque esa experiencia colectiva tuvo una influencia decisiva en la conformación de un campo sociopolítico diferenciado de la socialdemocracia. En el siguiente lustro, desde 2014/2015 hasta la actualidad, se produce una transformación cualitativa de los dos campos, el social y el político-electoral-institucional.

Por una parte, se debilita la activación cívica masiva y se agota ese proceso de movilización social, incluida la sindical (se produjeron tres huelgas generales en 2010 y 2012) y la de las mareas sectoriales (enseñanza, sanidad…). Aparte de algunas movilizaciones concretas como las de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) o la de los pensionistas, solo tiene una relativa continuidad en otro gran proceso singular de movilización progresista a partir de 2018: la cuarta ola feminista, contra la violencia machista, por la igualdad social y por la libertad para decir el propio proyecto vital, fortaleciendo los procesos de identificación feministas.

Por otra parte, se configuró el llamado espacio del cambio de progreso, en torno a Podemos y sus aliados, convergencias y candidaturas municipalistas, muchos de cuyos componentes, sobre todo jóvenes, se socializan en ese proceso participativo anterior. Así, junto con valores y mentalidades más democráticas, igualitarias y solidarias, se trasladan al campo electoral e institucional elementos de fondo que han pervivido durante toda esta década: democratización institucional y justicia social, con una recomposición del sistema representativo, el fin del bipartidismo y la constitución de las fuerzas del cambio, con cierta renovación de otras formaciones partidarias, en particular, el Partido Socialista.

Lo que se mantiene, a pesar de todos los esfuerzos de sectores poderosos para su desgaste, en particular su expresión política, es una base social amplia que llamo ‘nuevo progresismo de izquierdas’, con fuerte componente social, democrático, feminista y ecologista, compuesto sobre todo por gente joven, mayoría precaria, con identificación sociopolítica de izquierdas.

Aquel amplio proceso de movilización social progresiva del primer lustro de la década cuestionó las políticas regresivas de los poderosos, reafirmó la acción colectiva por mayor democracia y justicia social y configuró una gran corriente social crítica más igualitaria y solidaria. Y permitió, en su segundo lustro, la formación del llamado espacio sociopolítico y electoral del cambio de progreso, con una influencia institucional relevante, en el marco del acuerdo del Gobierno de coalición progresista, con el comienzo, lleno de límites y altibajos, de un proceso de reformas sociolaborales y democráticas significativas pese a las grandes dificultades estructurales y la oposición de las derechas y grupos de poder.

En definitiva, la experiencia de esta década permite clarificar la interacción de los procesos sociales de activación cívica con la conformación de las bases sociales de progreso y los fundamentos del cambio electoral e institucional. Es conveniente aprender de ella para abordar de forma realista pero ambiciosa los nuevos retos de esta nueva década.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/49236/la-influencia-del-movimiento-15-m/

Movimiento 15-M: Expresión colectiva de una ciudadanía indignada. Antonio Antón, en Rebelión (13/05/2021)

Este ensayo es un extracto (revisado y sin citas) de los libros “Resistencias frente a la crisis. De la huelga general del 29-S al movimiento 15-M” (Germanía, 2011) y “Ciudadanía activa. Opciones sociopolíticas frente a la crisis sistémica” (Sequitur, 2013). Cito su presentación:

‘El movimiento 15-M simboliza el conjunto de protestas sociales y cívicas de todo el lustro de 2010 a 2014, que es mucho más variado. Después de una década conviene este recordatorio para valorar con perspectiva histórica este amplio proceso de indignación popular y acción colectiva progresista y su impacto sociopolítico. Se trata de evaluar esta experiencia de la ciudadanía crítica y sacar enseñanzas para los retos presentes y futuros de los movimientos sociales y el espacio del cambio de progreso.’

Referencia web original: https://rebelion.org/wp-content/uploads/2021/05/Movimiento-15M-REB.pdf

Lecciones madrileñas. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (10/05/2021)

En este amplio ensayo analizo los resultados de las elecciones del 4M en la CAM y saco diversas enseñanzas para contribuir a un debate necesario para una reflexión autocrítica y la reorientación estratégica de las principales fuerzas de las izquierdas. Selecciono varios párrafos iniciales:

“Los resultados de las elecciones autonómicas en la Comunidad de Madrid, así como la experiencia de su campaña electoral expresan varias enseñanzas. Se conocen los cuatro hechos básicos: victoria del trumpismo del Partido Popular de Isabel Díaz Ayuso, que ha absorbido al electorado de Ciudadanos; consolidación del ultraderechismo de VOX, con fuerte influencia político-ideológica y limitado peso institucional; fracaso de la estrategia errática y perdedora del socialista Gabilondo, con su inicial orientación centrista y excluyente, que ha arrastrado a la derrota de una alternativa creíble y unitaria de izquierdas, y crecimiento del espacio del cambio de progreso, con el incremento significativo de ambas fuerzas, Más Madrid y Unidas Podemos, cuya representación conjunta desborda ampliamente la representatividad del Partido Socialista.

El bloque de las derechas se concentra, se fortalece y queda hegemonizado por el PP de Ayuso, y en el bloque de las izquierdas o campo progresista se produce una doble tendencia: debilitamiento del PSOE junto con ascenso de MM y UP, aunque insuficiente para compensar el fuerte descenso socialista...

En ese sentido, y a falta de algunos datos que nos podrá reportar el estudio poselectoral del CIS, particularmente sobre las transferencias de votos y las características de cada electorado, se trata de profundizar en dos aspectos. Por un lado, en el significado y la interacción de esos cuatro hechos relevantes, a través de la adjunta tabla sobre los resultados electorales. Por otro lado, la reflexión sobre la configuración y las perspectivas de las izquierdas, a partir de los tres gráficos siguientes sobre la evolución de las diferencias entre izquierdas y derechas, la comparación entre el electorado socialista y el de las fuerzas del cambio de progreso y la evolución de la composición interna de ellas.”

Referencia web original: https://nuevatribuna.publico.es/articulo/actualidad/elecciones4m-analisis-poselectoral-victora-derecha-derrota-izquierda/20210510163345187567.html

Publicado en Rebelión (19/05/2021): https://rebelion.org/lecciones-madrilenas/

Editado en Mientras Tanto nº 202 (junio 2021): http://www.mientrastanto.org/boletin-202/de-otras-fuentes/lecciones-madrilenas

Nuevos liderazgos. Antonio Antón, en Público (10/05/2021)

Tras una valoración del papel y la aportación del líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, hago una reflexión de sus insuficiencias como experiencia para tener en cuenta en la conformación de nuevos liderazgos, unitarios y plurales, necesarios para fortalecer y unir el espacio del cambio de progreso. Selecciono varios párrafos:

“El primer defecto, el voluntarismo político, está combinado con sus muchas virtudes: iniciativa política, flexibilidad táctica, firmeza transformadora, perspicacia analítica, resiliencia frente a la adaptación posibilista...

Tiene que ver con insuficiencias sobre el sentido de la realidad, la infravaloración de las relaciones de fuerzas sociales y políticas, la prevalencia de la acción discursiva o la comunicación para construir dinámicas sociopolíticas, la prioridad por la acción institucional sin vertebrar una amplia articulación social. Está relacionado con otro debate histórico todavía irresuelto: la inadecuación de un modelo de Partido, como aparato electoral y soporte de la acción institucional, infravalorando el arraigo social, la activación popular y los vínculos fuertes, con la debida autonomía y respeto, con las dinámicas asociativas del campo social, más allá de intentar su representación en la acción político-institucional…

La segunda insuficiencia también está interrelacionada con otras cualidades como la honestidad personal, el compromiso moral o la actitud participativa y democrática, comparativamente mejor que la mayoría de otras élites partidarias. Se refiere a los límites de las capacidades para la articulación unitaria y democrática de representaciones complejas y diversas…

Son dos aspectos fundamentales que corregir y madurar para la nueva etapa donde la dirección de Podemos y del grupo confederal, incluyendo a IU y En Comú Podem, tiene la tarea de ser un factor proactivo en la conformación de un conglomerado más amplio y diverso del espacio del cambio progresista, con nuevas bases de cooperación con Más País y otras fuerzas soberanistas y de izquierda…

No obstante, esa prioridad por mantener una identidad específica, cuando hay grandes puntos programáticos y de proyecto compartidos, es contraproducente ante la constricción de la distribución electoral, al menos en 44 provincias que no llegan a diez escaños, y salvo en Madrid y Barcelona. Es decir, hay que pretender la efectividad en la representación electoral e institucional, superando esa restricción representativa que penaliza la división en dos candidaturas progresistas diferenciadas del PSOE. O sea, el perfil propio o el interés partidista cortoplacista debe ser negociado para garantizar una representación efectiva y equilibrada, de forma coaligada, del conjunto del conglomerado del espacio común del cambio de progreso.

Es la enseñanza principal para mejorar las capacidades unitarias y de respeto al pluralismo con un liderazgo compartido y un proyecto común, que es el reto mal gestionado en este lustro pasado y que es esencial para conformar un proceso más justo, igualitario, solidario y sostenible medioambientalmente.

Es la moraleja de esta experiencia histórica en defensa de un proyecto común de país. Este ciclo iniciado hace una década, lo quiere clausurar prematuramente el poder establecido, mientras se ha demostrado en Madrid que goza de buena salud, superando con ventaja entre ambas formaciones al propio Partido Socialista. La competencia por la prevalencia particularista en la orientación política y las posiciones institucionales de cada sensibilidad deben estar subordinadas al interés compartido por consolidar y ensanchar ese espacio y esa representación.

Y, además, esa cooperación sería favorable para otra dimensión estratégica fundamental: ser capaces de conectar y promover los procesos populares de activación cívica, dentro de una dinámica transformadora de progreso, que consoliden a largo plazo las propias bases sociales del cambio con un plan social y democrático alternativo. La salida de Pablo Iglesias, como él mismo ha dicho, puede favorecer el acometer esa tarea ineludible. Es momento de nuevos liderazgos capaces de afrontar los desafíos venideros.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/48912/nuevos-liderazgos/

Referencia edición en Rebelión (12/05/2021): https://rebelion.org/nuevos-liderazgos/

La victoria de las izquierdas en el 4M. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (26/04/2021)

Este estudio sociológico tiene dos partes. En la primera expongo el marco general y las expectativas y los retos electorales de las fuerzas progresistas para definir un perfil transformador ganador. En la segunda, a partir de datos de CIS y con diversos gráficos, analizo dos cuestiones relevantes que dan soporte a ese proyecto social y democrático: La autoubicación ideológica y la identificación subjetiva de clase social, y la opinión cívica sobre el refuerzo de los servicios públicos y los impuestos.

Casi todos los estudios demoscópicos privados publicadas hasta ahora dan como ganador para las elecciones regionales de la CAM al bloque de las derechas liderado por la líder del Partido Popular madrileño, Isabel Díaz Ayuso. La victoria sería clara si entra Ciudadanos en la Asamblea de Madrid, cosa dudosa, con su disposición a la negociación de un gobierno de derechas gobierno con Ayuso, y estaría ajustada si queda fuera. Solo, prácticamente, la anterior encuesta del CIS, del 5 de abril, señala un empate técnico (68 escaños) entre ambos bloques, derecha e izquierda, mientras la publicada el 22 de abril abre una horquilla entre 65 y 69 escaños para la suma de las derechas (PP y VOX, Cs se queda fuera) y entre 67 y 73 escaños para las tres izquierdas (PSOE, MM y UP). En esas semanas ha aumentado algo la voluntad de participación electoral, aunque todavía hay un 20% de personas indecisas. Los resultados globales son similares, y utilizaré los datos desagregados de la primera encuesta. Hay cierto empate y la victoria no está decantada, aunque frente a la resignación inicial han crecido las expectativas de ganar las elecciones para el bloque de izquierdas.

Las amenazas de muerte recibidas por el candidato de Unidas Podemos, Pablo Iglesias y su familia, el ministro del Interior y la directora general de la Guardia Civil, junto con las provocaciones de los dirigentes de VOX, han dado un giro a la campaña y han puesto en el primer plano la defensa de la democracia y frente a la reacción fascista, con un previsible incremento de la participación electoral progresista.

Referencia web original: https://nuevatribuna.publico.es/articulo/actualidad/victoria-izquierdas-4m-politica-elecciones/20210426152116187042.html

Una versión se edita en Mientras Tanto nº 201 (mayo 2021): http://www.mientrastanto.org/boletin-201/ensayo/la-victoria-de-las-izquierdas-en-el-4-m

La apuesta de progreso. Antonio Antón, en Público (25/04/2021)

En esta segunda parte, tras el estudio sociológico, 4M: Identificación ideológica y modelo social, hago una valoración general sobre la necesidad de conformar una alianza de izquierdas en la CAM, con un análisis de la inconsistencia centrista del candidato socialista. Selecciono varios párrafos:

“En el plano político-institucional, para garantizar la gobernabilidad se enfrentan dos modelos básicos: derechas e izquierdas. La alternativa intermedia de Gabilondo de pactar con Cs y excluir a UP, no es realista ni operativa. No obstante, en el plano programático y de hegemonía gestora, el candidato socialista insiste en su opción centrista. Su estrategia socioeconómica y fiscal es continuista, expresamente renuncia al cambio de progreso y a un pacto de izquierdas con una gobernabilidad compartida y negociada de las tres fuerzas progresistas; deja fuera del gobierno a UP, calificada inicialmente como extremista y radical, e impone una mayor subordinación a MM, que debiera oponerse con firmeza a ese veto…

Por tanto, aunque hay cierta complicidad frente a las derechas, todavía no hay un modelo social y democrático coherente del bloque progresista ni un discurso unitario que dé soporte a una alianza gubernamental y de gestión política con los mejores ejes igualitarios y solidarios de las izquierdas, de corte progresivo o socialdemócrata clásico, convenientemente renovados. Es la referencia en que se incardinan los programas reformadores de MM y UP, con la integración de la agenda social y democrática con la medioambiental y feminista, fundamental para la identificación de sus bases sociales. Ante la inconsistencia de un polo político y discursivo unitario y movilizador de conjunto, son necesarios mayores estímulos de firmeza transformadora, unidad y confianza para la entusiasta activación electoral de las mayorías sociales con un proyecto ganador de cambio de progreso…

Hay causas estructurales, históricas y sociopolíticas de fondo que explican ese relativo empate electoral en la región más rica, desigual y con mayor poder del estado. La victoria o la derrota va a depender de pequeñas variaciones de voto. Pero la motivación principal sigue siendo el sentido y la capacidad de la gobernabilidad y el tipo de proyecto social y democrático a construir de cada bloque político; no se trata de quién es la formación más votada, parece claro que va a ser el PP, sino de la configuración de la alianza ganadora, su representatividad social y cívica y su articulación programática y gestora. En ese sentido, las izquierdas tienen margen para crecer y consolidar su victoria. Habrá que volver sobre ello con los resultados electorales.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/48408/la-apuesta-de-progreso/

4M: Identificación ideológica y modelo social. Antonio Antón, en Público (22/04/2021)

En este estudio sociológico, a partir de datos de CIS y con diversos gráficos, analizo dos cuestiones relevantes para explicar las expectativas y los retos electorales de las fuerzas progresistas y definir un perfil transformador ganador: La autoubicación ideológica y la identificación subjetiva de clase social, y la opinión cívica sobre el refuerzo de los servicios públicos y los impuestos. Transcribo el primer párrafo y el último:

“Dos aspectos concretos e inmediatos pueden contribuir en un sentido o en otro a inclinar la balanza electoral del 4M. Uno, cuáles son las claves de la identificación de las izquierdas y las posibilidades de ascenso participativo, incremento de los electorados progresistas y, por tanto, de conseguir su victoria electoral. Y dos, cuál es exactamente la opinión y los deseos de la población, muchas veces tergiversados, sobre dos temas entrelazados que definen el modelo social progresista y alternativo a Díaz Ayuso, la líder de las derechas: refuerzo de los servicios públicos y suficiencia fiscal. O sea, la polarización política es entre una opción de progreso, protección pública e igualdad, y otra de involución social y democrática y privilegios de las minorías pudientes. La tercera opción intermedia, de Gabilondo, si no rectifica, le rectifican, lo suplantan o lo complementan va a ser difusa, poco creíble y perdedora…

En definitiva, hay una mayoría social, en torno a los dos tercios de la población partidaria de un modelo social y fiscal progresivo, con suficiente representatividad y legitimidad democrática para implementar un cambio de progreso confrontado con el modelo regresivo, segregador y autoritario del Partido Popular de Ayuso. Las izquierdas deben ganar el 4M e implementar un proyecto democrático, solidario e igualitario.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/48330/4m-identificacion-ideologica-y-modelo-social/

La encrucijada electoral madrileña. Antonio Antón, en Mientras Tanto nº 200 (abril 2021)

Analizo el contexto de las elecciones del 4 de mayo con el reto de desalojar a Díaz Ayuso y su alianza con la ultraderecha del Gobierno madrileño, la propuesta centrista y excluyente de Gabilondo con la difícil unidad progresista y la necesaria cooperación entre Más Madrid y Unidas Podemos. Selecciono varios párrafos:

“Se produce cierta complejidad y, al mismo tiempo, impaciencia por comprender y adecuarse a las nuevas condiciones y objetivos. Se encadenan los dos ámbitos, el estatal y el de la Comunidad de Madrid. Se combinan las tareas inmediatas, derrotar a las derechas del Partido Popular y Vox (Ciudadanos se va cayendo), en su principal feudo de poder institucional y con su radicalización trumpista, con los objetivos a medio plazo: impulsar el cambio de progreso en lo que queda de legislatura y ganar las elecciones generales (previstas para dentro de más de dos años) por las fuerzas de izquierdas para asegurarlo en la siguiente, así como consolidar el gobierno de coalición, la alianza progresista y la articulación plurinacional…

La continuada gestión institucional del Partido Popular durante el último cuarto de siglo se puede resumir en cuatro ejes: políticas neoliberales y de recorte de los servicios públicos; incremento de la desigualdad social y la precarización laboral, vital y habitacional de las mayorías sociales; degradación democrática derivada de la corrupción demostrada y la manipulación mediática e institucional, y conservadurismo reaccionario, centralista y antifeminista…

Se trata de afrontar, desde un proyecto progresista y solidario de país, los grandes retos presentes: atajar la crisis sanitaria y socioeconómica; relanzar la modernización económica, productiva y medioambiental; fortalecer la cohesión social, la igualdad de género y la protección pública, y regenerar y democratizar la vida institucional y la regulación de la plurinacionalidad…

Lo que se ventila este cuatro de mayo en Madrid es la alternativa entre la involución social y democrática y el avance de progreso y sus implicaciones en los dos ámbitos, regional y estatal…

Aquí, me detengo en valorar esa tercera opción, propuesta por Gabilondo. Las tres ideas que adelanto son: es irrealista al confiar en el acuerdo con Ciudadanos; es divisiva al romper el campo común progresista y desplazar abiertamente a Unidas Podemos, generando una dinámica competitiva con su izquierda, y es desactivadora de la movilización electoral de las izquierdas por un cambio progresista, elemento clave y colectivo del conjunto del campo progresista para incrementar su participación y vencer a las derechas. Por tanto, la conclusión es que es perdedora, frustra los deseos de cambio de progreso y no incrementa las expectativas de mejora electoral de las fuerzas progresistas. Expresa la dificultad de la unidad entre las izquierdas…

Cabe otra hipótesis, acariciada por un sector socialista y diferentes grupos de poder por si falla la anterior de mayoría de las derechas. En esa circunstancia de presencia institucional de Cs y contando con su secundaria disponibilidad para formar un gobierno centrista con la exclusión de UP, también se abriría la posibilidad de la alternativa del socialista Gabilondo. Sin embargo, exigiría otras tres condiciones adicionales: la suficiencia de la suma de ese tripartito (PSOE, Cs y MM), la irrelevancia de UP para formar Gobierno y la aceptación por MM del veto socialista (y de Cs) a UP. A pesar de los deseos de Gabilondo, es dudoso que se cumplan esas cuatro condiciones para alumbrar ese proyecto centrista, excluyente y de ruptura del campo progresista, con efectos desestabilizadores para el gobierno de coalición estatal…

Solamente comento el frágil y engañoso ropaje discursivo con el que pretende justificarlo: transversal, plural y abierto. Son bellas palabras que en este contexto adquieren un significado contrario a su sentido unitario e integrador…

Por último, esa propuesta centrista y excluyente también conlleva sus riesgos para Más Madrid, si aparece muy subordinado a ese plan. Necesita rechazarlo con firmeza. No solo verbalmente con la opinión en contra del veto a Unidas Podemos, sino con el compromiso común de estas dos formaciones de impedirlo, es decir, de exigir conjuntamente un gobierno y una política de progreso sin exclusiones. Se trata de avanzar en la cooperación y no en la competitividad…

Derrotar a las derechas es lo prioritario. En particular, no ha sido posible una alianza electoral y existen proyectos diferentes de los dos grupos políticos, aparte de reticencias históricas. No obstante, aparte de un mínimo compromiso de cooperación, ese acuerdo básico facilitaría un entendimiento de ambas fuerzas para encarar el reto más importante a medio plazo: la unidad electoral del espacio del cambio de progreso en las próximas elecciones generales.”

Referencia web original: http://www.mientrastanto.org/boletin-200/ensayo/la-encrucijada-electoral-madrilena

Publicado en Nueva Tribuna (5/04/2021): https://nuevatribuna.publico.es/articulo/actualidad/encrucijada-electoral-madrilena-comicios-4m/20210405091319186372.html

Identidades feministas y teoría crítica (Prólogo). Antonio Antón, en Nueva Tribuna (31/03/2021)

Selecciono los primeros párrafos de la Introducción de la 3ª edición ampliada del libro del mismo título (266 pp.) (Ver texto completo)

“El movimiento feminista ha reforzado su influencia social. Sus demandas básicas son apoyadas por una amplia mayoría cívica, especialmente entre mujeres. Hace tres años, con ocasión del éxito de la movilización feminista en torno al 8 de marzo de 2018, escribí un artículo titulado Nueva marea por la igualdad, con el que, una vez reelaborado, comienzo este análisis. Valoraba la conformación de una nueva marea social plenamente justificada frente a la discriminación de género, el acoso machista, la brecha salarial y la desigualdad social y laboral. Y señalaba su impacto sociopolítico transformador ante la evidencia de los límites de la gestión institucional y judicial. Incluso leyes positivas como la de Igualdad entre hombres y mujeres (2007) y Contra la violencia de género (2004), tras más de una década de aplicación, han dejado ver sus insuficiencias, al quedarse en medidas parciales, en la retórica o en simples medidas punitivas.

Persiste la conciencia mayoritaria de injusticia por la amplia desigualdad de género y la percepción de la consolidación del feminismo en la sociedad. Son ilustrativos de ello los resultados demoscópicos de la consultora 40db valorados por Belén Barreiro (CTXT, 27/02/2019): El 82% de la ciudadanía cree que hay desigualdad entre mujeres y hombres en todos los derechos.

El feminismo tiene numerosos retos por delante para el fortalecimiento de su impacto transformador de relaciones sociales y estructuras institucionales machistas. A pesar de la masiva sensibilización feminista, para el 8 de marzo del año 2019 no se produjeron avances significativos frente a esa realidad discriminatoria y sí nuevos riesgos de involución derivados de la regresión de las derechas. Nuevamente, el proceso del 8 de marzo de 2020 ha demostrado su capacidad unitaria, expresiva y movilizadora, la exigencia de reconocimiento y derechos de las mujeres (y personas LGTBI) y la articulación de unas demandas cívicas por una igualdad fuerte y efectiva.

Este texto, titulado Identidades feministas y teoría crítica, gira en torno a seis cuestiones fundamentales definidas en sus seis capítulos. Partiendo de la realidad de discriminación de las mujeres, se analiza el sentido y el contexto de la nueva ola de la activación cívica feminista y la configuración de las identificaciones. Así mismo, se valoran diversas aportaciones teóricas de pensadoras feministas como las norteamericanas Judith Butler (Deshacer el género), Nancy Fraser (Capitalismo. Una conversación desde la teoría crítica) y Patricia Hill y Sirma Bilge (Interseccionalidad). Igualmente, se analizan varios libros recientes de feministas españolas, entre ellas Clara Serra (Leonas y zorras. Estrategias políticas feministas), Carmen Heredero (Género y coeducación), María Pazos (Contra el patriarcado. Economía feminista para una sociedad justa y sostenible) y María Martínez (Identidades en proceso).

Por tanto, junto con la explicación los procesos movilizadores e identificadores y sus vínculos con la dinámica interseccional se abordan diversas cuestiones teóricas para contribuir al desarrollo de un feminismo crítico, popular y unitario con un eje sustantivo democrático-igualitario-emancipador. El análisis se realiza desde la teoría crítica, en particular de la sociología de los movimientos sociales, la acción colectiva y el cambio social, con un enfoque realista, relacional y sociohistórico.”

Referencia web original: https://nuevatribuna.publico.es/articulo/cultura---ocio/identidades-feministas-teoria-critica/20210331132906186228.html

La difícil unidad progresista. Antonio Antón, en Público (30/03/2021)

Segunda parte del análisis de las elecciones en la Comunidad Autónoma de Madrid en la que hago una valoración crítica de la posición centrista y excluyente del candidato socialista Gabilondo, y señalo la necesidad de un Gobierno progresista y la cooperación entre Unidas Podemos y Más Madrid. Transcribo el primer párrafo:

“Ante las elecciones madrileñas del cuatro de mayo ya se están delimitando los campos de fuerzas y alianzas políticas. Tras el posicionamiento de Ángel Gabilondo, candidato socialista, son tres las alternativas básicas de gobernabilidad: derechas, con la hegemonía del Partido Popular y su necesaria alianza con la ultraderecha de VOX, con una posición influyente aunque no entre en el Gobierno; izquierdas o progresista, con el acuerdo de las tres formaciones, Partido Socialista, Más Madrid y Unidas Podemos, siguiendo el modelo integrador, plural y transformador del gobierno de coalición estatal y aun sin descartar un papel subalterno de Ciudadanos; centroizquierda, de Partido Socialista, Más Madrid y Ciudadanos, éste con un papel destacado, pero, sobre todo, con la exclusión de Unidas Podemos y la reafirmación de una política centrista y continuista en materia fiscal, distributiva y social.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/47741/la-dificil-unidad-progresista/

Publicado en Rebelión (3/04/2021): https://rebelion.org/la-dificil-unidad-progresista/

La derrota de Ayuso. Antonio Antón, en Público (23/03/2021)

Analizo en este artículo la encrucijada político-electoral, a nivel regional y estatal, ante las elecciones madrileñas del 4 de mayo y la apuesta por un gobierno progresista en la Comunidad de Madrid. Destaco un par de párrafos:

“Más allá del ruido informativo creado, es preciso analizar estos hechos con perspectiva. Se entremezclan diferentes dimensiones políticas y temporales, en un contexto de grave situación socioeconómica y confrontación política y mediática. No hay que perder de vista la tarea estratégica para las fuerzas progresistas de los planes de modernización económica, la democratización institucional y el refuerzo de las políticas sociales y del Estado de bienestar frente a la fuerte precariedad laboral y vital y la desigualdad social y de género, cuyo epicentro está, precisamente en Madrid, la región más rica de España y de concentración de mayor poder…

Se produce cierta complejidad y, al mismo tiempo, impaciencia por comprender y adecuarse a las nuevas condiciones y objetivos. Se encadenan los dos ámbitos, el estatal y el de la Comunidad de Madrid. Se combinan las tareas inmediatas, derrotar a las derechas del Partido Popular y Vox (Ciudadanos se va cayendo), en su principal feudo de poder institucional y con su radicalización trumpista, con los objetivos a medio plazo: impulsar el cambio de progreso en lo que queda de legislatura y ganar las elecciones generales (previstas para dentro de más de dos años) por las fuerzas de izquierdas para asegurarlo en la siguiente, así como consolidar el gobierno de coalición, la alianza progresista y la articulación plurinacional.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/47598/la-derrota-de-ayuso/

Feminismos y derechos humanos. Antonio Antón, en Mientras Tanto nº 199 (marzo, 2021)

Desarrollo de mi intervención en un debate, junto con Violeta Assiego, en Acción en Red el 29/01/2021. Trato las siguientes cuestiones:

La nueva ola feminista, Carácter y ejes de los feminismos, Las distintas corrientes feministas y sus fundamentos ideológicos, Algunas definiciones sobre la clasificación de los feminismos, La unidad y la pugna interna en el feminismo, Identidades y formación de actores y sujetos colectivos, La pertenencia al feminismo, Diferenciar identidad de género de identidad feminista, El carácter relacional del feminismo, Pelea por la orientación feminista, Movimientos sociales y movimientos globales (post o trans) y La reafirmación feminista.

Referencia web original: http://www.mientrastanto.org/boletin-199/ensayo/feminismos-y-derechos-humanos

Reeditado por Rebelión (18/03/2021): https://rebelion.org/feminismos-y-derechos-humanos/

Pugna por la hegemonía feminista. Antonio Antón, en Público (14/02/2021)

A raíz del debate sobre la defensa de los derechos de las personas trans, en este artículo analizo la pelea por la orientación feminista desde una mirada sociológica sobre el impacto y los reequilibrios representativos en el feminismo y los colectivos LGTBI y, en particular, sobre la necesidad de su refuerzo precisando la debilidad de algunos argumentos que diluyen su importancia en aras de un difuso sujeto postfeminista. Selecciono los párrafos finales:

“El feminismo, como comportamiento y cultura igualitario-emancipadores contra la opresión femenina, tiene unas bases estructurales y sociohistóricas duraderas y específicas; y más allá de la convergencia en procesos democrático-populares, sujetos globales e identidades múltiples va a tener una fuerte autonomía e identificación propia, aunque sea un feminismo interseccional.

No se puede diluir en un proyecto difuso de exigencia de derechos indiferenciados. No se puede difuminar bajo un discurso posfeminista sin arraigo popular. El no-sujeto colectivo, el individualismo radical e irrealista, sea liberal o postmoderno, no tiene futuro. El gran sujeto esencialista, tampoco. La activación feminista, en el marco de una amplia corriente social de progreso, tiene unas bases sólidas.

El discurso postfeminista es ambiguo y tiene un carácter doble. Puede ser compatible con el feminismo si lo fortalece y añade un componente interseccional y unitario con otros procesos igualitario-emancipadores, en particular los movimientos LGTBI. Pero es contraproducente para el feminismo una interpretación que, en defensa de un supuesto sujeto superador, lo diluya, infravalorando su papel sociopolítico y cultural contra la desigualdad de género. Es el pretexto utilizado de forma sesgada por la corriente socioliberal y excluyente que pretende apropiarse del feminismo para neutralizar su capacidad transformadora e igualitaria y aislar a la tendencia popular y crítica, impulsora principal de la nueva ola feminista.

En definitiva, el feminismo ha demostrado una gran capacidad expresiva, democrática y solidaria. La tarea progresista es su refuerzo como sujeto autónomo, en convergencia con otros procesos igualitario-emancipadores, sin dejarse arrebatar la bandera simbólica y la acción transformadora por la igualdad y la libertad de las mujeres en cuanto grupo social subordinado.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/45645/pugna-por-la-hegemonia-feminista/

Dinámicas identificadoras feministas. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (11/02/2021)

En este artículo explico que las identidades se construyen social e históricamente; son diversas, variables y contingentes, y que la identidad, como pertenencia colectiva y reconocimiento público, tiene un anclaje en una realidad material, institucional y sociocultural, en su contexto histórico; encarna una dinámica sustantiva de las relaciones sociales. Selecciono los primeros párrafos:

“Los procesos identificadores se configuran a través de la acumulación de prácticas sociales continuadas, en un marco estructural y sociocultural determinado, que permiten la formación de un sentido de pertenencia colectiva a un grupo social diferenciado con unos objetivos compartidos. Como expresión de los rasgos comunes de un grupo social las identificaciones pueden ser más o menos densas, abiertas, inclusivas y múltiples respecto de otras identidades y condiciones, así como de los valores más universales como los derechos humanos o la ciudadanía. Su carácter sociopolítico, regresivo o progresivo, igualitario o reaccionario, y su sentido ético, bueno o malo, positivo o negativo, dependen de su papel sociohistórico y relacional en un contexto específico respecto de los grandes valores de igualdad, libertad y solidaridad.

La identidad feminista, que no femenina, como reconocimiento propio e identificación colectiva, está anclada en una realidad doble: subordinación considerada injusta, y experiencia relacional igualitaria-emancipadora. Supera, por un lado, las dinámicas individualistas y, por otro lado, las pretensiones cosmopolitas, esencialistas e indiferenciadas.

En la medida que se mantenga la desigualdad y la discriminación de las mujeres, sus causas estructurales, la conciencia de su carácter injusto y la persistencia de los obstáculos para su transformación, seguirá vigente la necesidad del feminismo, como pensamiento y acción específicos. Y su refuerzo asociativo e identitario, inclusivo y abierto, será imprescindible para fortalecer el sujeto sociopolítico y cultural llamado movimiento feminista y su capacidad expresiva, articuladora y transformadora.”

Referencia web original: https://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/sociologia-feminismo-genero-dinamicas-identificadoras-feministas/20210211170959184474.html

Conformación del sujeto feminista. Antonio Antón, en Público (7/02/2021)

Este texto expone sintéticamente las características del cambio feminista y sus tendencias, las enlaza con los procesos identificadores y la conformación de un sujeto sociopolítico feminista y defiende un feminismo crítico con valores universales igualitarios. Forma parte de la presentación de la Comunicación al X Congreso andaluz de Sociología (Jaén, 23 de enero de 2021), titulada Feminismos: Procesos identificadores y formación de sujetos, que tiene tres partes: "Identificaciones y tendencias feministas", "Identidades y sujetos feministas" y "Sujeto feminista: ni esencialista ni posmoderno".

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/45066/conformacion-del-sujeto-feminista/

Nueva cuestión social y teoría crítica. Antonio Antón, en Rebelión (4/02/2021)

Cito una parte de la introducción de mi Comunicación al reciente X Congreso andaluz de Sociología (texto completo de 15 pp.):

“Un pensamiento crítico se distingue por estos tres rasgos fundamentales: realismo analítico (objetividad y procedimientos científicos), finalidad transformadora (ética y sociopolítica) y función identificadora (cohesionadora y legitimadora) para la formación de un actor o sujeto colectivo. Los tres están en tensión, en una interacción compleja respecto de las prioridades y necesidades de la acción colectiva. No se pueden valorar en abstracto, cada uno tiene sus propias reglas y su integración es difícil.

Existe la dificultad para mantener el rigor (principios, valores y procedimientos) de la ciencia y evitar su subordinación al poder, neoliberal o liberal, así como es necesario defender su autonomía y su papel. Aunque sea difícil la neutralidad de la llamada ciencia, especialmente, en las ciencias sociales, hay que reafirmarse en el valor de la ciencia (auténtica) y desenmascarar la pseudo-ciencia, con el irracionalismo y el subjetivismo. Después es cuando viene la complejidad de su relación con el comportamiento social y los intereses materiales de la gente, así como con la psicología, la ética y las teorías sociales, más o menos científicas y/o utópicas.

Aquí, analizo varios aspectos relevantes, como el debate sobre los errores del liberalismo económico y la crisis ideológica de las izquierdas y la forma de abordarla. Así, se exponen tres aspectos concretos relacionados con cuestiones teóricas y culturales, con un claro impacto para las estrategias de transformación social y la renovación de las izquierdas y fuerzas alternativas de progreso: 1) los errores de los fundamentos del liberalismo económico, en particular la existencia de los fallos del mercado y cómo hacer frente a la ofensiva neoliberal; 2) las insuficiencias del liberalismo como respuesta a la crisis ideológica de las izquierdas y la necesidad de elaborar una teoría social alternativa; 3) la importancia de un enfoque y una actividad críticos en el terreno de las ideas.

Son cuestiones ya tratadas hace siete años en mi libro Ciudadanía activa. Opciones sociopolíticas frente a la crisis sistémica (Antón, 2013), en el contexto del primer lustro de la protesta social en España (2010/2014). Las he reelaborado ante la experiencia de este segundo lustro (2015/2020) de consolidación de un espacio político-electoral e institucional, democrático, crítico y popular, diferenciado de la socialdemocracia y con responsabilidades gubernamentales compartidas con el Partido Socialista, con los correspondientes desafíos inmediatos para su unidad y un cambio real de progreso.”

Referencia web original: https://rebelion.org/nueva-cuestion-social-y-teoria-critica/

Feminismos: Procesos identificadores y formación de sujetos. Antonio Antón, en Rebelión (3/02/2021)

Comunicación al X Congreso andaluz de Sociología, Jaén, 21, 22 y 23 de enero de 2021 (17 pp.). Transcribo varios párrafos de su introducción:

“Este texto estudia las características del cambio feminista y sus tendencias y las enlaza con los procesos identificadores y la conformación de un sujeto sociopolítico feminista. Tiene tres partes. La primera, “Identificaciones y tendencias feministas”, analiza los tres niveles de identificación feminista y explica el carácter social, con un gran componente cultural, del movimiento feminista. La segunda, “Identidades y sujetos feministas”, señala dos aspectos complementarios de carácter teórico: el sentido de la pertenencia feminista como proceso de identificación y la formación de actores y sujetos colectivos, en particular el movimiento feminista. La tercera, “Sujeto feminista: ni esencialista ni posmoderno”, critica los fundamentos teóricos deterministas o esencialistas y los postmodernos o culturalistas, que predominan en las élites feministas y expone las características de un enfoque social, realista, crítico, relacional, multidimensional y sociohistórico, más fructífero para explicar la formación de los sujetos colectivos, en particular, los procesos de identificaciones feministas…

Por tanto, junto con la explicación los procesos movilizadores e identificadores y sus vínculos con la dinámica interseccional, aquí se señalan diversas cuestiones teóricas para contribuir al desarrollo de un feminismo crítico, popular y unitario con un eje sustantivo democrático-igualitario-emancipador.

Tiene un doble plano metodológico, analítico y teórico. Valora datos empíricos de diversas encuestas de opinión y considera aportaciones teóricas de diversas personas feministas de distintas corrientes: socialista, estructuralista y posmoderna. Junto con la explicación de los procesos identificadores feministas, se señalan diversas cuestiones teóricas para contribuir al desarrollo de un feminismo crítico, popular y unitario con un eje sustantivo democrático-igualitario-emancipador, que define el enfoque del texto. El análisis se realiza desde la teoría crítica, en particular de la sociología de los movimientos sociales, la acción colectiva y el cambio social, con un enfoque realista, relacional y sociohistórico.

El contexto del que parte deriva de la conformación de la nueva ola de activación feminista, su pluralidad asociativa e interpretativa y los debates surgidos para definir e influir en ese amplio conglomerado sociopolítico del movimiento feminista y su influencia política y cultural. No se entra en una valoración más amplia de la historia del feminismo y sus aportaciones sociales y teóricas, sino de su actual impacto sociopolítico y cultural, la pugna interpretativa y los recientes debates por influir en su dinámica y orientación. En definitiva, evalúa el sentido de las identidades feministas y su relación con la formación del sujeto feminista y su influencia transformadora en el contexto actual.”

Referencia web original: https://rebelion.org/feminismos-procesos-identificadores-y-formacion-de-sujetos/

¿Una teoría «queer» anticapitalista? Antonio Antón, en Mientras Tanto nº 198 (febrero 2021). Publicado en Nueva Tribuna (22/02/2021)

Valoro aquí el libro “La Política de todes. Feminismo, teoría queer y marxismo en la intersección”, de Holly Lewis, con aportaciones de interés y algunas matizaciones. Selecciono los dos párrafos finales:

“En definitiva, los procesos de identificación y activación feminista se conforman en base a la dinámica binaria de polarización por el cambio de las relaciones sociales desiguales y dominadoras, expresadas con especial agudeza en la violencia machista y los mecanismos segregadores. El enfoque no binario es incapaz de explicar la profundidad de la realidad desigual y apoyar una estrategia transformadora eficaz. Pero esa polarización binaria absoluta, aplicada a otros campos (de género, sexo u opción sexual, por no hablar de otros tipos de relaciones interpersonales) generan dinámicas sectarias y excluyentes. Más, cuando distintas identidades de género o normatividades sexuales pueden ser legítimas y complementarias y forjar trayectorias unitarias o cooperativas frente a adversarios comunes y aun con disensos y conflictos parciales. La solución es la combinación de esa firmeza transformadora igualitaria-emancipadora con el respeto y la tolerancia a la diversidad y el pluralismo de las opciones vitales de cada persona y grupo social.

En resumen, hay un intento de superación, por una parte, de ideas posmodernas y, por otra parte, del estructuralismo mecanicista y excluyente, a través de un feminismo (o una dinámica queer) social y relacional, ni determinista ni solo cultural (o idealista). A pesar de los límites de pensadoras interesantes como Holly Lewis, este esfuerzo por superar las deficiencias de esas posiciones extremas esencialistas y posestructuralistas, buscando enfoques más multidimensionales e interactivos constituye una vía fructífera para elaborar un feminismo (y una teoría queer) transformador, en el marco de una teoría social crítica y realista y una dinámica igualitaria y emancipadora.”

Referencia web original: http://www.mientrastanto.org/boletin-198/ensayo/una-teoria-queer-anticapitalista

Referencia de la reedición de Rebelión: https://rebelion.org/una-teoria-queer-anticapitalista/

Referencia de la edición en Nueva Tribuna: https://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/teoria-queer-anticapitalista-feminismo/20210222123139184873.html

Feminismos y derechos humanos. Violeta Assiego y Antonio Antón (29/01/2021)

Debate telemático en Voces críticas en La Bóveda (118´)

Los feminismos han cobrado una nueva relevancia en torno a tres ejes: por la igualdad relacional, contra la violencia machista y por la libertad de opciones vitales, sexuales y de género. En el plano teórico se debate sobre el sentido de las identidades feministas y la formación del sujeto feminista y su interseccionalidad. ¿Cuáles son las diversas controversias y fundamentaciones?

Referencia web original: https://www.youtube.com/watch?v=IrEV_CYW210

Nueva ola y corrientes feministas. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (29/01/2021)

Artículo en el que explico las características de la nueva activación feminista, su contexto y sus corrientes e influencias ideológicas. Selecciono tres párrafos:

“Se genera una triple dinámica. Primero, el agotamiento del feminismo institucional, socioliberal o elitista, sobre todo el vinculado al aparato socialista (aunque no solo ni todo él), derivado de los límites de la gestión institucional y normativa, sobre todo con su punitivismo, inacción y puritanismo, aunque con argumentaciones esencialistas o deterministas y excluyentes. Segundo, la emergencia de un nuevo feminismo transformador, con distintas influencias sociopolíticas y culturales, pero con un carácter popular, interseccional y crítico y una orientación igualitaria y emancipadora. Tercero, la involución de un reaccionarismo conservador, en los ámbitos mediático y político, representado por las derechas extremas y la Iglesia Católica.

En definitiva, frente a interpretaciones deterministas o idealistas y desde un enfoque social, realista y crítico, hay que destacar la combinación de tres dinámicas: a) una realidad de mayores desventajas socioeconómicas, vitales, relacionales y de estatus para capas populares, especialmente, las mujeres; b) una incapacidad institucional y normativa, desde el impulso inicial del primer Gobierno socialista de Zapatero hace ya tres lustros, cada vez más evidente de no ser suficiente para impedir ese retroceso y garantizar un avance igualitario-emancipador, y c) una mayor conciencia de su injusticia desde los valores de igualdad con varios niveles de identificación y articulación feministas. Todo ello ha reforzado la necesidad de la presión movilizadora feminista para promover un cambio sustantivo y real, y ha producido un desborde del casi monopolio representativo, regulador y gestor de la acción institucional feminista junto con la emergencia de nuevas élites feministas…

La diferenciación principal en el seno del feminismo hay que plantearla en función de su actividad y capacidad transformadora de las relaciones de desigualdad y subordinación de las mujeres, es decir, por su papel de cambio sustantivo de su posición social desventajosa. Así, respecto del avance real en la igualdad y la emancipación, como he avanzado, existen dos grandes corrientes: el feminismo crítico, popular y transformador, y el feminismo socioliberal, retórico y formalista.”

Referencia web original: https://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/nuevaola-corrientesfeministas-historia-feminismo/20210129111146183977.html

Feminismos: Procesos identificadores y formación de sujetos. Antonio Antón Morón. Comunicación al X Congreso andaluz de Sociología (Jaén, 23/01/2021) (17 pp.)

Este texto estudia las características del cambio feminista y sus tendencias y las enlaza con los procesos identificadores y la conformación de un sujeto sociopolítico feminista. Tiene tres partes. La primera, “Identificaciones y tendencias feministas”, analiza los tres niveles de identificación feminista y explica el carácter social, con un gran componente cultural, del movimiento feminista. La segunda, “Identidades y sujetos feministas”, señala dos aspectos complementarios de carácter teórico: el sentido de la pertenencia feminista como proceso de identificación y la formación de actores y sujetos colectivos, en particular el movimiento feminista. La tercera, “Sujeto feminista: ni esencialista ni posmoderno”, critica los fundamentos teóricos deterministas o esencialistas y los postmodernos o culturalistas, que predominan en las élites feministas y expone las características de un enfoque social, realista, crítico, relacional, multidimensional y sociohistórico, más fructífero para explicar la formación de los sujetos colectivos, en particular, los procesos de identificaciones feministas.

Referencia web original: https://www.antonio-anton-uam.es/448291467

“Cambios en el Estado de bienestar” (Reseña). Antonio Antón (20/01/2021)

Reseña de la Federación Española de Sociología (FES) del libro del mismo título (346 pp.) (20/01/2021)

Referencia web original: https://fes-sociologia.com/noticia/Cambios-en-el-Estado-de-bienestar-Antonio-Anton-ed-Rebelion-346-pp-2021

El refuerzo del Estado de bienestar. Antonio Antón, en Público (13/01/2021)

Aquí explico las condiciones y las estrategias para el avance (o retroceso) del papel protector, redistribuidor y regulador del Estado de bienestar, en el actual marco europeo de modernización económica. Selecciono varios párrafos:

“El aspecto más relevante es que este proceso regresivo, dominante en las élites institucionales hasta hace poco, es valorado como injusto por amplios sectores de la sociedad. Ello ha condicionado el actual giro europeo más expansionista ante la actual crisis sanitaria y socioeconómica derivada de la pandemia. La desigualdad y la injusticia social han llegado a ser intolerables…

Lo que se ventila es la legitimación de los distintos actores en pugna, los fundamentos que justifican unas posiciones u otras y, sobre todo, los criterios normativos, las políticas y los cambios institucionales necesarios para superarla y poner las bases de una salida de progreso y una democracia social, frente al modelo regresivo y reaccionario de las derechas…

Las grietas económicas y sociopolíticas producidas, especialmente las brechas internas y entre países, el Norte y el Sur, han supuesto que, ahora, las políticas económicas dominantes en la Unión Europea y, específicamente, su nuevo plan de recuperación económica para los próximos años haya tenido que abandonar la rigidez austeritaria y adoptar medidas más expansionistas, de modernización económica y de protección y cohesión social, aunque están por ver su alcance y su implementación…

Los principales grupos de poder pretenden frenar el desarrollo de una dinámica de progreso que tiene la legitimidad de una mayoría social y parlamentaria, intentando desactivar el apoyo social a este Gobierno de coalición de izquierdas. Tratan de impedir un proyecto de modernización económica, democratización institucional y refuerzo del débil Estado de bienestar, con la mejora de los servicios públicos y la protección social, que constituyen el reto principal del actual Ejecutivo progresista. Su firmeza y capacidad política y el grado de apoyo ciudadano para superar ese desafío van a condicionar la senda social y político-institucional de esta década que comienza y el modelo de país resultante.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/43736/el-refuerzo-del-estado-de-bienestar/

Cambios en el Estado de bienestar. Antonio Antón, en Rebelión (6/01/2021)

Introducción del libro Cambios en el Estado de bienestar, publicado por Rebelión en abierto, 02/01/2021 (346 pp.). Ver texto completo.

Referencia web original: https://rebelion.org/cambios-en-el-estado-de-bienestar/

Un feminismo fuerte, igualitario y crítico. Antonio Antón, en Mientras Tanto nº 197 (01/01/2021)

Ensayo donde explico el feminismo como sujeto social, su pugna interna, las características de los tres feminismos, sus discrepancias, la tradición transformadora progresista del feminismo, las insuficiencias de los feminismos socioliberal y postmoderno y la apuesta por un feminismo crítico por la igualdad y la emancipación de las mujeres. Transcribo un apartado:

“Las tres principales tendencias feministas actuales se constituyen respecto de los tres ejes de la acción feminista de esta cuarta ola: por la igualdad social y relacional, frente a la violencia machista y por la libertad sexual y de género. La pugna interpretativa, argumentativa y representativa de sus élites respectivas expresa una fragmentación organizativa y una debilidad de liderazgo y teórica. Se enfrentan a la tarea democrática de adquirir autoridad y posiciones de prestigio y estatus, con actitudes diferenciadas en esos tres ejes, aunque con ideas básicas comunes que facilitan la expresión masiva de las grandes movilizaciones feministas. Lo analizo desde la sociología crítica.

El problema de fondo que subyace es el descontento popular feminista por la falta de igualdad sustantiva en las relaciones sociales, laborales e institucionales, interpelada, interpretada, representada y orientada desde esa trayectoria igualitaria y transformadora, hoy oscurecida en el ámbito mediático. Las tres sensibilidades, socioliberal, posmoderna y crítica o transformadora, conforman un impacto heterogéneo por abajo, en el conjunto de las bases feministas, entre las que no hay una articulación organizativa estable, ni una referencia cultural unificada ni una cohesión ideológica. En el amplio conglomerado llamado movimiento feminista, predomina el eclecticismo o posiciones mixtas e intermedias respecto de esos diferentes posicionamientos de las élites o personas más activistas.

El activismo discursivo, mediático y en redes sociales, busca la legitimidad en los procesos de formación de liderazgos de las personas y grupos de referencia. Pero, a veces, el exceso de confrontación con estilo descalificador debilita el interés común. Sus efectos son la desactivación de la acción colectiva (e individual) por la igualdad real de la mayoría de las mujeres (y capas subalternas), así como la polarización extrema sobre los otros dos ejes sin avanzar en su transformación preventiva y real: medidas necesarias para acabar con la violencia machista, dando respuesta a la situación de las mujeres víctimas, y favorecer la libertad de opciones sexuales y de género.

Los tres ejes temáticos constituyen la experiencia sustantiva de las actuales movilizaciones feministas ante la persistencia y gravedad de sus desventajas. Es el fundamento que sostiene su carácter transformador y unitario. Pero hay algunas élites, con distintas justificaciones, que priorizan su interés corporativo por ocupar posiciones de privilegio o situar su marco interpretativo particular como el dominante.”

Referencia web original: http://www.mientrastanto.org/boletin-197/ensayo/un-feminismo-fuerte-igualitario-y-critico

Reeditado por Rebelión (12/01/2021): https://rebelion.org/un-feminismo-fuerte-igualitario-y-critico/