Artículos propios. Año 2022

Con párrafos seleccionados, un breve comentario y la referencia web original. El texto completo pinchando en el enlace. Para acceder a los años anteriores en la entrada correspondiente de la Portada y de Publicaciones.

La identidad feminista. Antonio Antón, en Público (3/07/2022)

Destaco varios párrafos sobre la relación entre procesos de identificaciones y formación del sujeto colectivo:

“Las identidades se construyen social e históricamente; son diversas, variables y contingentes. La identidad, como pertenencia colectiva y reconocimiento público, tiene un anclaje en una realidad material, institucional y sociocultural, en su contexto histórico; encarna una dinámica sustantiva de las relaciones sociales.

Los procesos identificadores se configuran a través de la acumulación de prácticas sociales continuadas, en un marco estructural y sociocultural determinado, que permiten la formación de un sentido de pertenencia colectiva a un grupo social diferenciado con unos objetivos compartidos. Como expresión de los rasgos comunes de un grupo social las identificaciones pueden ser más o menos densas, abiertas, inclusivas y múltiples respecto de otras identidades y condiciones, así como de los valores más universales como los derechos humanos o la ciudadanía. Su carácter sociopolítico, regresivo o progresivo, igualitario o reaccionario, y su sentido ético, bueno o malo, positivo o negativo, dependen de su papel sociohistórico y relacional en un contexto específico respecto de los grandes valores de igualdad, libertad y solidaridad…

La identidad feminista, que no femenina, como reconocimiento propio e identificación colectiva, está anclada en una realidad doble: subordinación considerada injusta, y experiencia relacional igualitaria-emancipadora. Supera, por un lado, las dinámicas individualistas y, por otro lado, las pretensiones cosmopolitas, esencialistas e indiferenciadas.

En la medida que se mantenga la desigualdad y la discriminación de las mujeres, sus causas estructurales, la conciencia de su carácter injusto y la persistencia de los obstáculos para su transformación, seguirá vigente la necesidad del feminismo, como pensamiento y acción específicos. Y su refuerzo asociativo e identitario, inclusivo y abierto, será imprescindible para fortalecer el sujeto sociopolítico y cultural llamado movimiento feminista y su capacidad expresiva, articuladora y transformadora. “

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/61424/la-identidad-feminista/

Renovación de la izquierda y frente amplio. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (1/07/2022)

Comunicación de Sociología Política al XIV CONGRESO DE SOCIOLOGÍA. Transcribo su introducción:

“Esta Comunicación tiene dos partes. En la primera, analítica, señalo la relevancia de este rasgo ideológico y sociopolítico, convenientemente renovado y combinado con otras identificaciones, para explicar las características de las fuerzas progresistas y sus electorados de una forma multidimensional, junto con las particularidades de las izquierdas estatales: Partido Socialista, Unidas Podemos y sus confluencias y Más País-Mès Compromís. Se trata de valorar no solo quién está a la izquierda de quién y su paradójico significado, sino los rasgos diferenciadores entre ellas. El análisis lo realizo a partir de los datos del estudio 3344, del Barómetro de diciembre de 2021 del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), diferenciando las dos dimensiones de la percepción ideológica con la que se ubican las personas, el eje izquierda / derecha y las diez opciones político-ideológicas: conservadora, demócrata cristiana, liberal, progresista, socialdemócrata, socialista, comunista, nacionalista, feminista, ecologista En la segunda parte expongo varias valoraciones sobre el proyecto del llamado frente amplio, liderado por Yolanda Díaz que, a mi parecer, debería articular tres dinámicas combinadas respecto de la izquierda y su experiencia reciente: ampliación, renovación y superación. Así, pongo el acento en la identificación igualitaria, democrática y solidaria y la dimensión transformadora de las izquierdas.”

Referencia web original: https://www.nuevatribuna.es/articulo/actualidad/renovacion-izquierda-frente-amplio-yolanda-diaz-politica/20220701123054200119.html

Acerca del sujeto feminista. Antonio Antón Morón, en Mientras Tanto nº 214 (1/07/2022)

Destaco las conclusiones de este ensayo:

“En la formación de los sujetos colectivos lo relevante es la práctica relacional común y acumulada ante una situación discriminatoria y con una finalidad igualitaria-emancipadora. No es una simple unidad propositiva o de demandas de derechos. Exige compartir problemáticas similares y experiencias reivindicativas y de apoyo mutuo comunes y prolongadas, vividas e interpretadas.

El componente social de la interacción humana es el principal para forjar el reconocimiento y las pertenencias grupales e individuales y dar soporte a la acción colectiva. En ese sentido, hay varones feministas, solidarios con la causa feminista, que al igual que otras personas participan en ese sujeto feminista.

El feminismo, con sus distintos niveles de identificación y pertenencia colectiva y su pluralidad de ideas y prioridades, es un movimiento social, una corriente cultural, un actor fundamental que, en una acepción débil, se puede considerar un sujeto sociopolítico en formación, inserto en una renovada corriente popular más amplia que califico de nuevo progresismo de izquierdas, con fuertes componentes ecologistas y feministas.

La formación de un sujeto unitario superador de los sujetos o actores parciales va más allá de un liderazgo común (simbólico y legítimo), un objetivo genérico compartido (la democracia y la igualdad) o un enemigo similar (el poder establecido patriarcal-capitalista). Es un proceso sociohistórico y relacional complejo que necesita una prolongada experiencia compartida y una identificación múltiple que debe superar las tensiones derivadas de los intereses corporativos y sectarios producidos en cada élite respectiva.

El elemento sustantivo que configura ese proceso identificador feminista es la acción práctica, los vínculos sociales, la experiencia relacional por oponerse a esa subordinación y avanzar en la igualdad y la emancipación de las mujeres. La identificación feminista deriva del proceso de superación de la desigualdad basada en la conformación de géneros jerarquizados.

Para formar el sujeto sociopolítico, el llamado movimiento social y cultural feminista, es relativa la condición de la pertenencia a un sexo, un género o una opción sexual determinada, aunque haya diferencias entre ellas. Lo importante, en este caso, no es la situación ‘objetiva’ estática y rígida, sino la experiencia vivida y percibida como injusta de una situación discriminatoria y la actitud solidaria y de cambio frente a ella.

Desde la sociología crítica la pertenencia e identificación colectivas se van formado a través de las relaciones sociales, sobre la base de una práctica social prolongada, una interacción relacional solidaria tras esos objetivos de libertad e igualdad. Es decir, el hacerse e identificarse feminista es una conformación social, procesual e interactiva: supone comportamientos duraderos igualitarios-emancipadores y solidarios, interrelacionados con esa subjetividad. Es la experiencia vital, convenientemente interpretada, la participación en la pugna social y cultural en sentido amplio (incluyendo hábitos, estereotipos y costumbres además de subjetividad) frente a la desigualdad y la discriminación, la que va formando la identidad feminista, o cualquier otra de capas subalternas.”

Referencia web original: https://www.mientrastanto.org/boletin-214/documentos/acerca-del-sujeto-feminista

La paz en Europa. Antonio Antón, en Mientras Tanto nº 214 (1/07/2022)

Selecciono varios párrafos de este ensayo:

“Al calor de la guerra en Ucrania y sus implicaciones y al hilo de un nuevo y adecuado enfoque pacifista y progresista, analizo varios temas entrelazados: el debate sobre la crisis de la identidad europea, la nueva estrategia atlántica sobre su victoria militar frente a Rusia, el problema de la subordinación europea a la OTAN, la necesidad de la autonomía estratégica europea y la conveniencia de una actitud realista, pacifista y ética…

Es una muestra de un debate profundo, por parte de lo más granado de la gran intelectualidad progresista francoalemana que acompaña la conversación política, sobre el proyecto militar y de seguridad europeo, pilar fundamental de la identidad europea, junto con la construcción político-económica y de relaciones socioculturales de la UE…

Por tanto, hay que elaborar una tercera posición, realista, legítima, pacifista y con respaldo cívico. Enlaza con la construcción de la identidad europea o, si se quiere, con su modelo social y democrático acompañado de su autonomía de defensa y seguridad. La nueva apuesta estratégica de la OTAN es por la ‘victoria’ militar frente a Rusia; no se sabe en qué puede consistir su derrota y las posibles consecuencias reactivas, pero en todo caso el objetivo es claro: su debilitamiento político-militar y económico y con un gran refuerzo del apoyo armamentístico a Ucrania con armas pesadas y más sofisticadas. La escalada belicista está servida…

La consecuencia de la prolongación de la guerra, con las expectativas victoriosas y/o de desgaste de cada bando, es el agravamiento de las condiciones socioeconómicas y vitales ucranianas, europeas y mundiales y el debilitamiento de la democracia y los derechos humanos, así como el fortalecimiento del autoritarismo, el nacionalismo excluyente y el militarismo que reproduce los conflictos a medio y largo plazo. Pero la cuestión es que la suma y la coordinación de los ejércitos europeos sí suponen una gran ventaja militar frente a Rusia, sin necesidad del amparo estadounidense. La debilidad europea viene derivada de haber renunciado a su capacidad de decidir autónomamente de forma coordinada, no de que no tenga suficiente capacidad militar y de defensa. La solución es política: la autonomía estratégica real con un plan político-económico y de seguridad propio…

Es el declive de EEUU como imperio prepotente y exclusivo, particularmente en el campo político-económico, junto con la multipolaridad de intereses de poderes intermedios (China, India, Rusia, Irán…) y las tentaciones autónomas europeas lo que hace que las administraciones estadounidenses (con algunas diferencias entre demócratas y republicanos) intenten revertir el deterioro de su hegemonismo con una fuga hacia delante a través de su mayor fortaleza: incremento de la militarización y el intervencionismo…

Es el debate de fondo, subyacente también en la próxima cumbre de la OTAN: reforzar el intervencionismo militar de la Alianza Atlántica (y su conexión Indo-Pacífico) o apostar por una auténtica autonomía estratégica europea…

Habrá que esperar al desarrollo de la experiencia de las mayorías ciudadanas europeas (y del mundo) para comprobar la dimensión y la expresión pública que adquiere la indignación cívica masiva frente al deterioro vital, social, económico y político-cultural producido por esta estrategia insensata de la pugna imperial. Paralelamente, habrá que llenar de contenido y apoyo cívico una identidad europea autónoma, democrática y pacífica. Es la perspectiva de un nuevo movimiento pacifista y las tendencias progresistas frente a la involución autoritaria y militarista…

Pero no se trata solo de configurar otro polo más, con su hueco neocolonial al lado de otros grandes imperios. La autonomía estratégica o, si se quiere, la nueva identidad europea, tiene sentido para configurar una posición europea y mundial diferenciada de la política de bloques y el militarismo, siendo realistas con la seguridad propia e internacional, pero reforzando los componentes colaborativos, de desarrollo socioeconómico y sostenibilidad medioambiental a nivel mundial…

Junto con un pensamiento complejo es necesario un enfoque realista ligado a una teoría crítica, igualitaria-emancipadora-solidaria, es decir, a los grandes valores del progresismo europeo y los derechos humanos. La tendencia mayoritaria en las élites políticas e intelectuales es el posibilismo adaptativo a las dinámicas dominantes de los poderosos. Es cuando en nombre del realismo analítico y político se desplazan los ‘principios’, se manipulan o se quedan en retórica formalista. Se trata del oportunismo convencional.

Desde luego, existen fundamentalismos y fanatismos. Pero estoy mencionando las readecuaciones estratégicas y de discursos, a veces cínicos, en momentos críticos donde se ventilan identidades políticas, trayectorias de legitimación política y procesos transformadores. El designio adaptativo no es a la realidad del poder y sus intereses. El faro son las necesidades y demandas de las mayorías populares, atendiendo a la realidad de las relaciones de fuerzas sociopolíticas y, en su caso, de los equilibrios estratégico-militares y de poder…

Eso sí, para evitar caer en el posibilismo adaptativo y hacer frente a las dinámicas reaccionarias y autoritarias, hay que considerar los grandes valores asentados en la experiencia igualitaria-emancipadora-solidaria de la humanidad. Las estrategias alternativas deben ser realistas y tener en cuenta las grandes tendencias estructurales y sociopolíticas de fondo. Y la democracia, la paz, la seguridad y el bienestar social siguen siendo objetivos fundamentales.”

Referencia web original: https://www.mientrastanto.org/boletin-214/ensayo/la-paz-en-europa

Defensa europea y pacifismo. Antonio Antón, en Público (19/06/2022)

Destaco varios párrafos de este artículo:

“En un reciente artículo, “La identidad europea y la OTAN”, he repasado la polémica, particularmente francoalemana, sobre la crisis de la identidad europea y el cambio de estrategia militar de la OTAN hacia la ‘victoria’ total frente a Rusia. Aquí doy un paso más y explico el dilema de la estrategia de seguridad y defensa de Europa. Al calor de la guerra en Ucrania y sus implicaciones y al hilo de un nuevo y adecuado enfoque pacifista, progresista y crítico, analizo varios temas entrelazados: el problema de la subordinación europea a la OTAN, la necesidad de la autonomía estratégica europea y la conveniencia de una actitud realista, pacifista y ética…

Es el declive de EEUU como imperio prepotente y exclusivo, particularmente en el campo político-económico, junto con la multipolaridad de intereses de poderes intermedios (China, India, Rusia, Irán…) y las tentaciones autónomas europeas lo que hace que las administraciones estadounidenses (con algunas diferencias entre demócratas y republicanos) intenten revertir el deterioro de su hegemonismo con una fuga hacia delante a través de su mayor fortaleza: incremento de la militarización y el intervencionismo…

Es el debate de fondo, subyacente también en la próxima cumbre de la OTAN: reforzar el intervencionismo militar de la Alianza Atlántica (y su conexión Indo-Pacífico) o apostar por una auténtica autonomía estratégica europea. No para proyectar el mismo objetivo geopolítico y de dominación mundial, sino para avanzar en un orden socioeconómico y de regulación mundial más pacífico y cooperativo, a tenor de los grandes principios universales y del derecho internacional auspiciado por la ONU. Y, por supuesto, con garantías de seguridad y capacidad disuasiva ante los peligros derivados de la pugna de distintas élites nacionales-imperiales. Es la posición más realista para salvaguardar la prosperidad y la seguridad mundiales…

Habrá que esperar al desarrollo de la experiencia de las mayorías ciudadanas europeas (y del mundo) para comprobar la dimensión y la expresión pública que adquiere la indignación cívica masiva frente al deterioro vital, social, económico y político-cultural producido por esta estrategia insensata de la pugna imperial. Paralelamente, habrá que llenar de contenido y apoyo cívico una identidad europea autónoma, democrática y pacífica. Es la perspectiva de un nuevo movimiento pacifista y las tendencias progresistas frente a la involución autoritaria y militarista…

Pero no se trata solo de configurar otro polo más, con su hueco neocolonial al lado de otros grandes imperios. La autonomía estratégica o, si se quiere, la nueva identidad europea, tiene sentido para configurar una posición europea y mundial diferenciada de la política de bloques y el militarismo, siendo realistas con la seguridad propia e internacional, pero reforzando los componentes colaborativos, de desarrollo socioeconómico y sostenibilidad medioambiental a nivel mundial…

En definitiva, hay que analizar el papel de los actores en cada contexto y combinar las distintas prioridades. Eso sí, para evitar caer en el posibilismo adaptativo y hacer frente a las dinámicas reaccionarias y autoritarias, hay que considerar los grandes valores asentados en la experiencia igualitaria-emancipadora-solidaria de la humanidad. Las estrategias alternativas deben ser realistas y tener en cuenta las grandes tendencias estructurales y sociopolíticas de fondo. Y la democracia, la paz, la seguridad y el bienestar social siguen siendo objetivos fundamentales.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/60837/defensa-europea-y-pacifismo/

La identidad europea y la OTAN. Antonio Antón, en Público (11/06/2022)

Selecciono varios párrafos de este análisis del debate de la intelectualidad progresista francoalemana sobre la crisis de la identidad alemana y europea a raíz del giro de la OTAN por el rearme y el intervencionismo militar en la guerra de Ucrania:

“Jürgen Habermas es un filósofo alemán de orientación progresista, referente relevante de la conciencia alemana y, en cierta medida, europea. Partidario del diálogo y la democracia deliberativa y especialista en la teoría de la comunicación, ha escrito un reciente y extenso artículo titulado “Hasta dónde apoyamos a Ucrania”, que ha tenido una amplia repercusión, especialmente, ante el giro de su Gobierno (socialdemócrata-verde-liberal) hacia el rearme militar y las tendencias para involucrarse abiertamente en la guerra en Ucrania. Se trata de una reflexión profunda sobre el dilema de Europa. Es interesante su marco interpretativo por la paz y, específicamente, el análisis de la ‘nueva crisis de identidad alemana’…

Es una muestra de un debate profundo, por parte de lo más granado de la gran intelectualidad progresista francoalemana que acompaña la conversación política, sobre el proyecto militar y de seguridad europeo, pilar fundamental de la identidad europea, junto con la construcción político-económica y de relaciones socioculturales de la UE…

Por tanto, hay que elaborar una tercera posición, realista, legítima, pacifista y con respaldo cívico. Enlaza con la construcción de la identidad europea o, si se quiere, con su modelo social y democrático acompañado de su autonomía de defensa y seguridad.

La nueva apuesta estratégica de la OTAN es por la ‘victoria’ militar frente a Rusia; no se sabe en qué puede consistir su derrota y las posibles consecuencias reactivas, pero en todo caso el objetivo es claro: su debilitamiento político-militar y económico y con un gran refuerzo del apoyo armamentístico a Ucrania con armas pesadas y más sofisticadas. La escalada belicista está servida…

La consecuencia de la prolongación de la guerra, con las expectativas victoriosas y/o de desgaste de cada bando, es el agravamiento de las condiciones socioeconómicas y vitales ucranianas, europeas y mundiales y el debilitamiento de la democracia y los derechos humanos, así como el fortalecimiento del autoritarismo, el nacionalismo excluyente y el militarismo que reproduce los conflictos a medio y largo plazo…

Pero la cuestión es que la suma y la coordinación de los ejércitos europeos sí suponen una gran ventaja militar frente a Rusia, sin necesidad del amparo estadounidense. La debilidad europea viene derivada de haber renunciado a su capacidad de decidir autónomamente de forma coordinada, no de que no tenga suficiente capacidad militar y de defensa. La solución es política: la autonomía estratégica real con un plan político-económico y de seguridad propio.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/60548/la-identidad-europea-y-la-otan/ 

Referencia de la versión en Rebelión (17/06/2022): https://rebelion.org/la-identidad-europea-y-la-otan/

Un nuevo pacifismo, realista y ético. Antonio Antón, en Rebelión (10/06/2022), y en Nueva Tribuna (19/06/2022)

Selecciono varios párrafos de este artículo que pretende contribuir al debate sobre los rasgos del nuevo pacifismo:

“La situación actual, con la invasión rusa de Ucrania, ha creado un nuevo reto, con la reconfiguración de aliados y adversarios y nuevos discursos. Frente al simplismo que se suele adjudicar a las izquierdas alternativas y pacifistas, como dice el intelectual francés Edgar Morin, es preciso un pensamiento complejo, combinando varias contradicciones y conflictos, así como estrategias realistas y multidimensionales y, al mismo tiempo, coherentes con los valores democráticos e igualitarios.

Precisamente, ahora no solo asistimos a una burda simplificación por la mayoría de los gobernantes y poderosos (la OTAN buena, Rusia mala), sino que todavía más, se ha desencadenado una presión política, mediática y moral para adscribirse a una opción simple: el apoyo a la OTAN…

Junto con un pensamiento complejo es necesario un enfoque realista ligado a una teoría crítica, igualitaria-emancipadora-solidaria, es decir, a los grandes valores del progresismo europeo y los derechos humanos. La tendencia mayoritaria en las élites políticas e intelectuales es el posibilismo adaptativo a las dinámicas dominantes de los poderosos. Es cuando en nombre del realismo analítico y político se desplazan los ‘principios’, se manipulan o se quedan en retórica formalista. Se trata del oportunismo convencional…

El faro son las necesidades y demandas de las mayorías populares, atendiendo a la realidad de las relaciones de fuerzas sociopolíticas y, en su caso, de los equilibrios estratégico-militares y de poder…

En definitiva, no es suficiente poner en el mismo plano, en todos los momentos y circunstancias, quiénes son los malos o los buenos. Esa inercia rígida es mala consejera para explicar los cambios, explicar los grises y las ambivalencias y elaborar alternativas adecuadas. Hay que analizar el papel de los actores en cada contexto y combinar las distintas prioridades. Eso sí, para evitar caer en el posibilismo adaptativo y hacer frente a las dinámicas reaccionarias y autoritarias, hay que considerar los grandes valores asentados en la experiencia igualitaria-emancipadora-solidaria de la humanidad. Las estrategias alternativas deben ser realistas y tener en cuenta las grandes tendencias estructurales y sociopolíticas de fondo. Y la democracia, la paz, la seguridad y el bienestar social siguen siendo objetivos fundamentales.”

Referencia web original: https://rebelion.org/un-nuevo-pacifismo-realista-y-etico/

Referencia web de la versión en Nueva Tribuna: https://www.nuevatribuna.es/articulo/global/nuevo-pacifismo-realista-etico/20220619121335199661.html

La autonomía estratégica europea. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (9/06/2022)

Transcribo la introducción de esta valoración sobre la defensa europea:

“¿Cuál es el problema estratégico para Europa? No la inferioridad militar europea, en su conjunto, cuya superioridad es evidente para el propio Putin, sino la falta de una estructura coordinada de defensa común. Es una cuestión política, de falta de determinación colaborativa de los Estados europeos, no de condiciones básicas para tener una fuerte capacidad operativa, suficientemente disuasora frente a cualquier adversario.

De momento y a pesar de los avatares de estas dos últimas décadas, la voluntad de las élites europeas es la subordinación de la defensa europea ante un mando operativo estadounidense, la ausencia de autonomía estratégica de los ejércitos europeos para determinar una línea de acción específica. La cuestión es que su supuesto modelo político, social, democrático y de relaciones internacionales, con características e intereses distintos del de EEUU y su proyecto imperial, no se puede consolidar con la subordinación estratégica-militar y de seguridad.

Hay que recordar, y lo reafirma el general José Enrique de Ayala (“Por qué lo llaman democracia cuando quiere decir poder”, 6/06/2022), que la misión de la OTAN no es promocionar la democracia frente a la autocracia sino asegurar su primacía geopolítica y militar para defender los intereses de los países miembros y, sobre todo, los privilegios de poder de EEUU con la subordinación europea. Además, también ha estado compuesta por países autoritarios, tiene acuerdos con otros muchos y ha intervenido en causas injustas. Una vez desaparecida la URSS y el Pacto de Varsovia como potencia mundial casi paritaria, la OTAN no tenía un bloque de poder alternativo.

Es el declive de EEUU como imperio prepotente y exclusivo, particularmente en el campo político-económico, junto con la multipolaridad de intereses de poderes intermedios (China, India, Rusia, Irán…) y las tentaciones autónomas europeas lo que hace que las administraciones estadounidenses (con algunas diferencias entre demócratas y republicanos) intenten revertir el deterioro de su hegemonismo con una fuga hacia delante a través de su mayor fortaleza: incremento de la militarización y el intervencionismo.

Pero esa dinámica choca con varios obstáculos: la actitud opuesta al incremento del gasto militar y al riesgo de involucrarse directamente en una guerra, por parte de mayorías sociales amplias, principalmente, de las bases de izquierda; la renuencia de las élites políticas europeas (francesas, alemanas e italianas) que expresan sus propios intereses autónomos y a pesar del giro atlantista de la socialdemocracia nórdica (y española); la relativa neutralidad de los Estados con mayor población mundial, con guerras y conflictos diversos, y que se ven afectados por las graves consecuencias socioeconómicas y humanitarias por un conflicto, para ellos, secundario.”

Referencia web original: https://www.nuevatribuna.es/articulo/global/autonomia-estrategica-europea-geopolitica/20220609164346199350.html

El 15-M y la dinámica transformadora hoy. Antonio Antón, en Mientras Tanto nº 113 (1/06/2022)

Ensayo en el que analizo la formación de un nuevo sujeto político en esta década, el proceso de protesta cívica, el declive y fragmentación del espacio del cambio, el revulsivo del frente amplio y el recambio de liderazgo, los fundamentos de la dinámica social transformadora y la interacción del campo social y el político electoral. Selecciono varios párrafos:

“Lo que se mantiene, a pesar de todos los esfuerzos de sectores poderosos para su desgaste, en particular su expresión política, es una base social amplia que llamo ‘nuevo progresismo de izquierdas’, con fuerte componente social, democrático, feminista y ecologista, compuesto sobre todo por gente joven, mayoría precaria, con identificación sociopolítica de izquierdas.

Aquel amplio proceso de movilización social progresiva del primer lustro de la década cuestionó las políticas regresivas de los poderosos, reafirmó la acción colectiva por mayor democracia y justicia social y configuró una gran corriente social crítica más igualitaria y solidaria. Y permitió, en su segundo lustro, la formación del llamado espacio sociopolítico y electoral del cambio de progreso, con una influencia institucional relevante, en el marco del acuerdo del Gobierno de coalición progresista, con el comienzo, lleno de límites y altibajos, de un proceso de reformas sociolaborales y democráticas significativas pese a las grandes dificultades estructurales y la oposición de las derechas y grupos de poder.

En definitiva, la experiencia de esta pasada década permite clarificar la interacción de los procesos sociales de activación cívica, imprescindibles desde una perspectiva transformadora, con la conformación de las bases sociales de progreso y los fundamentos del cambio electoral e institucional, desde la pluralidad y la profundización democrática frente a los riesgos involucionistas de las derechas reaccionarias. Es conveniente aprender de ella para abordar de forma realista pero ambiciosa los nuevos retos de esta nueva década con un nuevo proyecto de país y la necesaria modernización socioeconómica y medioambiental.

Y, específicamente, en este nuevo ciclo político, avanzar en la conformación del llamado frente amplio, liderado por Yolanda Díaz, en torno a esos dos grandes ejes transformadores: justicia social e igualdad (incluida la de género), y democratización política (incluida la territorial), participativa y solidaria. Son evidentes las dificultades externas derivadas de las estructuras de poder económico e institucional, las fuerzas progresistas tienen sus limitaciones y deficiencias, incluso errores, pero no hay que dar por cerrado el ciclo del cambio de progreso. Hay dinámicas sociopolíticas enraizadas en la necesidad de respuesta a esos retos, una experiencia controvertida y compleja en la articulación de una representación político-institucional que debe madurar y renovarse y expectativas sociales y político-electorales por un nuevo ciclo transformador de progreso.”

Referencia web original: https://www.mientrastanto.org/boletin-213/ensayo/el-15-m-y-la-dinamica-transformadora-hoy

Meritocracia y justicia social. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (31/05/2022) y en Rebelión (3/06/2022)

Reflexión sobre las características de la meritocracia y la conveniencia de combinar tres tipos de justicia: equidad como proporcionalidad respecto de los méritos; igualdad de trato sin discriminación, y solidaridad o contrato social ante las necesidades. Transcribo la introducción:

“El criterio meritocrático como fundamento de la justicia tiene una larga tradición desde Aristóteles, aunque ya alude al criterio de necesidad. En los últimos siglos se ha ido combinando con otros dos tipos de justicia: la igualdad de trato o jurídica, basada en los derechos humanos, y la solidaridad como contrato social colectivo ante las necesidades sociales. Ambos son fundamento de la modernidad liberal o el estado de derecho, así como de la constitución de los Estados de bienestar, con su modelo protector y distributivo basado en la justicia social, tal como he explicado en el libro 'Cambios en el Estado de bienestar'.

Acaba de publicarse una interesante y amplia investigación, DERRIBANDO EL DIQUE DE LA MERITOCRACIA, de Future Policy Lab, que ha dado lugar a un vivo debate, estimulado por el artículo de uno de sus autores, Bernardino León: “Si quieres una auténtica igualdad de oportunidades, olvídate de la meritocracia”. Aquí, en primer lugar, comento algunas de sus características y, en segundo lugar, señalo algunos aspectos teóricos sobre los tipos de justicia.

El Informe es una contundente y argumentada crítica contra la meritocracia. Parto del cuestionamiento de la meritocracia como factor (principal) de ascensor social, tal como promete la ideología neoliberal, y como señalan acertadamente diversos artículos, entre ellos, de Elizabet Duval (27/05/22), Lilith Verstrynge (28/05/2022) y Antonio Maestre (29/05/2022). Veamos algunos matices.

Existe un elemento débil en el planteamiento general: el riesgo de quedar en la simple denuncia del esquema meritocrático, sin capacidad para construir una alternativa positiva y realista. El problema se traslada a sobre qué bases justas se rellena esa tarea. Un peligro ante esa dificultad es la infravaloración de ese enfoque crítico y la deriva posibilista que puede conllevar una idea propuesta: ‘toda alternativa se forja con una alianza de lo nuevo y de lo viejo’. Supone una reinterpretación de la teoría de la contradicción de Hegel donde la alternativa, la síntesis, supera a ambas partes, tesis y antítesis, con algo cualitativamente nuevo aunque conserve parte de ellas. Ahí está la diferenciación en el grado de reforma o de ruptura de lo nuevo respecto de lo viejo, entre lo que se renueva y lo que se conserva.

En este caso, ese criterio supone mantener algo del sentido de la meritocracia, sin apuntar un marco y una práctica alternativas y realistas, es decir, a una síntesis superadora de la contradicción igualitarismo/meritocracia. Se quedaría en un simple equilibrio intermedio. Pero entonces no hay ruptura del marco individualista de la simple reciprocidad esfuerzo / recompensa.

Desde luego, el pensamiento crítico e igualitario no se debe asimilar solo a ‘denuncia’, sin alternativa constructiva positiva y real. Una vez criticado el mito de la meritocracia como legitimación de las desigualdades distributivas y de estatus, veamos el sentido de la meritocracia real. Se trata de analizar lo que puede ser justo del esfuerzo individual para combinarse con los otros tipos de justicia en un marco sociohistórico y estructural más amplio y superador del marco del individualismo neoliberal.”

Referencia web original: https://www.nuevatribuna.es/articulo/actualidad/meritocracia-justicia-social-neoliberalismo-crisis/20220531180905199127.html

Referencia web de la versión en Rebelión (3/06/2022): https://rebelion.org/meritocracia-y-justicia-social/

 

Mimbres. Antonio Antón, en Público (27/05/2022)

Título escueto con el que hago alusión a las bases sociopolíticas para el frente amplio. Transcribo varios párrafos:

“El movimiento 15-M simboliza el conjunto de protestas sociales y cívicas de todo el lustro de 2010 a 2014, que es mucho más variado. Después de más de una década conviene este recordatorio para valorar con perspectiva histórica este amplio proceso de indignación popular y acción colectiva progresista y su impacto social y político. El asunto es qué podemos aprender de la experiencia de esta década y qué dinámicas transformadoras existen hoy para garantizar un avance de progreso, tal como he explicado en el libro “Perspectivas del cambio progresista”.

Aquí analizo la formación de un nuevo sujeto político en esta década, con nuevas identificaciones ideológicas, diferenciado de la socialdemocracia gobernante y más amplio y renovado que el electorado tradicional de Izquierda Unida. Se trata de la experiencia colectiva de un nuevo progresismo de izquierdas, con un perfil democrático, feminista, ecologista y sociolaboral; o sea, un espacio violeta, verde y rojo, de carácter confederal, con vocación transformadora, capacidad articuladora de lo social y lo institucional y con nuevos liderazgos.

Constituye el punto de partida para la nueva etapa que comienza de renovación y ampliación de ese espacio progresista, el llamado frente amplio, que Yolanda Díaz pretende liderar tras un proceso de consulta y la perspectiva de la confrontación en las elecciones generales de fin del año 2023, para profundizar en el cambio de progreso, desde una alianza plural progresista y de izquierdas…

Esas condiciones externas e internas desfavorables, que acompañan el declive y la división de ese conglomerado a la izquierda de la dirección socialista, necesitan un revulsivo. Su carácter y dimensión es el centro del debate actual sobre el llamado frente amplio, su fase previa constitutiva y el sentido de su proyecto político, su vertebración orgánica y su liderazgo, aspectos sobre los que habrá que volver.

En consecuencia, además de la cierta paridad representativa entre las derechas y las izquierdas estatales y la continuidad de los sectores nacionalistas periféricos, más proclives a una alianza de progreso, persiste esa base social transformadora, progresista y de izquierdas, conformada por una experiencia prolongada y variada de toda esta década y cuya consolidación y refuerzo es fundamental para el avance social y democrático.

Globalmente no se ha reducido esa izquierda social, sino que se ha fragmentado en su expresión representativa y su actitud transformadora, con mayor desconcierto estratégico, reducción de las expectativas o ilusiones de su implementación reformadora y desconfianza en la articulación política. No obstante, desde el punto de vista cuantitativo puede ser cifrada en los mismos seis millones, hoy más repartidos, incluidas las partes inclinadas hacia el PSOE, la abstención y la izquierda soberanista, así como con la expectativa de nuevos electores progresistas.

Son los mimbres sociopolíticos de los que partir desde el nuevo proyecto de frente amplio de Yolanda Díaz, para sumar y verificar sus particularidades a través de la consulta participativa diseñada, con la perspectiva de consolidar y ensanchar esa base social y electoral, conformar un proyecto compartido, renovar y madurar una representación plural y unitaria que tenga suficiente credibilidad transformadora y garantizar el proceso de cambio de progreso en esta década.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/60087/mimbres/

El impacto del movimiento 15-M. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (17/05/2022), y en Rebelión (24/05/2022)

Selecciono los primeros y los últimos párrafos de esta reflexión valorativa:

“El movimiento 15-M simboliza el conjunto de protestas sociales y cívicas de todo el lustro de 2010 a 2014, que es mucho más variado. Después de más de una década conviene este recordatorio para valorar con perspectiva histórica este amplio proceso de indignación popular y acción colectiva progresista y su impacto sociopolítico.

En el campo cultural e ideológico se generaron nuevas ideas fuerza en sectores progresistas y de izquierda social, particularmente, entre gente joven. La cultura democrática y de justicia social de la ciudadanía progresista o los valores igualitarios y solidarios de los sectores juveniles más inquietos, se confrontaron con las nuevas realidades socioeconómicas y políticas dando lugar a dinámicas de indignación, protesta colectiva y exigencia de cambios sociales y democráticos…

Lo que se mantiene, a pesar de todos los esfuerzos de sectores poderosos para su desgaste, en particular su expresión política, es una base social amplia que llamo ‘nuevo progresismo de izquierdas’, con fuerte componente social, democrático, feminista y ecologista, compuesto sobre todo por gente joven, mayoría precaria, con identificación sociopolítica de izquierdas.

Aquel amplio proceso de movilización social progresiva del primer lustro de la década cuestionó las políticas regresivas de los poderosos, reafirmó la acción colectiva por mayor democracia y justicia social y configuró una gran corriente social crítica más igualitaria y solidaria. Y permitió, en su segundo lustro, la formación del llamado espacio sociopolítico y electoral del cambio de progreso, con una influencia institucional relevante, en el marco del acuerdo del Gobierno de coalición progresista, con el comienzo, lleno de límites y altibajos, de un proceso de reformas sociolaborales y democráticas significativas pese a las grandes dificultades estructurales y la oposición de las derechas y grupos de poder.

En definitiva, la experiencia de esta pasada década permite clarificar la interacción de los procesos sociales de activación cívica, imprescindibles desde una perspectiva transformadora, con la conformación de las bases sociales de progreso y los fundamentos del cambio electoral e institucional, desde la pluralidad y la profundización democrática frente a los riesgos involucionistas de las derechas reaccionarias. Es conveniente aprender de ella para abordar de forma realista pero ambiciosa los nuevos retos de esta nueva década con un nuevo proyecto de país y la necesaria modernización socioeconómica y medioambiental. Y, específicamente, en este nuevo ciclo político, avanzar en la conformación del llamado frente amplio, liderado por Yolanda Díaz, en torno a esos dos grandes ejes transformadores: justicia social e igualdad (incluida la de género), y democratización política (incluida la territorial), participativa y solidaria.”

Referencia web original: https://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/impacto-movimiento-15m/20220517121435198659.html

Versión en Rebelión (24/05/2022): https://rebelion.org/el-impacto-del-movimiento-15-m-2/

Pacifismo y resistencia. Antonio Antón, en Público (6/05/2022)

Selecciono varios párrafos de este artículo sintético sobre los dos planos de la Guerra en Ucrania, la agresión rusa y el conflicto de bloques:

“En la actual guerra en Ucrania confluyen dos procesos que interaccionan entre sí, tal como he explicado en el reciente artículo “¿Un frente común atlantista?”: una agresión imperialista de Rusia a Ucrania y una confrontación de bloques político-militares. De ello se deriva una doble actitud democrática: apoyar la resistencia ucrania frente a la invasión rusa, y evitar la escalada belicista por la preponderancia estratégica de ambos bloques militares. El pacifismo se combina con la resistencia de un país soberano agredido. Una gran mayoría social comparte esos dos criterios; en particular, la mitad de la población rechaza el incremento del gasto militar aprobado por la OTAN, con amplias mayorías entre los electorados de las formaciones de izquierdas y nacionalistas que apoyan al Gobierno de coalición…

El rechazo cívico a la invasión imperial de Rusia a Ucrania tiene una causa justa, compartida con la OTAN, pero esa guerra también constituye un pretexto para su rearme, la militarización de los conflictos político-económicos a nivel mundial y la primacía de EE. UU. Son consecuencias quizá no previstas o no queridas por el régimen ruso, pero que aceleran la carrera armamentista y el riesgo de generalización y prolongación de la guerra. Esa lógica intervencionista militarista por la primacía de la propia seguridad y dominio (y soberanía) de las grandes potencias (EE. UU. y Rusia), resta capacidad soberana a las demás naciones subordinadas…

Para establecer un camino negociador hacia el alto el fuego, hay que contemplar los dos planos. Por un lado, el del conflicto estratégico y geopolítico duradero, con una dinámica multipolar y una polarización entre el privilegio estadounidense de su primacía político-militar mundial y las aspiraciones imperiales rusas. Por otro lado, la guerra concreta en Ucrania, condicionada por ello pero con una dinámica propia que posibilita apostar por un alto el fuego o una tregua relativa, que es el objetivo inmediato, y poner otras bases europeas de seguridad colectiva…

La peor opción es la perspectiva de la continuación de la guerra hasta la (supuesta) victoria final, aun con la creencia de cada parte de tenerla a mano, y cuyo contorno no se precisa y conlleva riesgos impredecibles y graves consecuencias colectivas. La menos mala es el alto el fuego pactado. No supone resignación, sino realismo con concesiones mutuas, condiciones aceptables y cierta legitimidad popular.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/59397/pacifismo-y-resistencia/

Frente a la militarización, la opción por la paz. Antonio Antón, en Mientras Tanto nº 212 (1/05/2022)

Ensayo donde analizo varias cuestiones relacionadas con la Guerra en Ucrania y las estrategias político-militares: ¿Una posición común atlantista?, Una correlación de fuerzas económico-militar desventajosa para Rusia, Soberanía nacional frente al intervencionismo militar, La experiencia pacifista con una cultura por la paz, El camino negociador hacia el alto el fuego, Una estrategia realista, ambiciosa y justa por la paz y Oposición a la agresión y al militarismo. Selecciono varios párrafos:

“La oposición a la invasión rusa a Ucrania está generalizada, al menos en las sociedades occidentales. Existe un rechazo social muy amplio a la intervención militar rusa, a su carácter criminal e imperialista, y un apoyo al pueblo ucranio, incluido a su derecho a la defensa armada. El contexto inmediato es la polarización entre un país soberano agredido y un Estado prepotente agresor. La actitud, ampliamente mayoritaria, está definida por el principio universalista del respeto de la soberanía e integridad territorial del país, es decir, por la oposición a esta injerencia militar, cruel e injustificada, y el derecho a su defensa siguiendo la doctrina de la no intervención externa, político-militar y económica, en la regulación interna de los países.

Hasta aquí existe una mayoritaria posición compartida que se concreta en la empatía y el apoyo al pueblo ucranio, sobre todo humanitario, y el freno a la agresión rusa, con sanciones y exigencia de responsabilidades a sus élites dirigentes por las atrocidades cometidas. Parar a Putin y solidarizarse con el pueblo ucranio y su derecho a la defensa activa son posiciones democráticas imprescindibles y comunes, también con la OTAN, que definen un campo nítido frente al que justifica la agresión rusa o se declara neutral o insensible ante un pueblo agredido…

Las guerras son un fracaso colectivo. Todas tienen componentes negativos, causan sufrimiento, en especial para la sociedad civil, y generan dinámicas militaristas y autoritarias. Hay que evitarlas con mecanismos pacíficos y negociados de resolución de los conflictos internacionales. Pero no todas las guerras son iguales y, sobre todo, no todos los bandos son iguales…

Por otro lado, el gasto militar europeo es cuatro veces superior al de Rusia y el de la OTAN 15 veces; o sea, Europa no necesita su rearme para garantizar su seguridad. Es un asunto clave que expresa la limitada legitimidad social de una dinámica de militarización aprobada por la cúpula de la OTAN, requerida hace tiempo por EE. UU. ante los países europeos y ratificada ahora… El expansionismo imperialista ruso (a diferencia del eje nazi-fascista-japonés a finales de los años treinta), no es capaz (ni se lo plantea) de doblegar a Occidente, por mucho que encuentre aliados en la ultraderecha europea y el trumpismo estadounidense, ejerza un influjo sociocultural conservador y misógino y desarrolle su intervencionismo prepotente en su periferia territorial o lo que considera su área de influencia y seguridad…

En definitiva, estar contra la guerra, en este caso en el que interaccionan dos procesos, supone combinar dos actitudes: apoyar la resistencia ucrania frente a la invasión rusa, y evitar la escalada belicista por la preponderancia estratégica de ambos bloques militares. El pacifismo, la izquierda, comparte algunas posiciones con la OTAN, pero difiere en su diseño geopolítico. Por eso es importante hablar del contexto y de los dos procesos que interactúan. La alternativa no es la militarización sino luchar por la paz con un orden social y mundial más justo.”

Referencia web original: https://www.mientrastanto.org/boletin-212/ensayo/frente-a-la-militarizacion-la-opcion-por-la-paz

Ucrania: soberanía y rearme. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (28/04/2022) y en Rebelión (4/05/2022)

Destaco varios párrafos:

“Tras un análisis de la correlación de fuerzas económico-militar entre la OTAN y Rusia, analizo la tensión entre soberanía nacional e intervencionismo militar, algunas características de los conflictos armados y la interacción entre la causa justa de la defensa de la soberanía de Ucrania y el rearme injusto de la OTAN…

Por otro lado, el gasto militar europeo es cuatro veces superior al de Rusia y el de la OTAN 15 veces; o sea, Europa no necesita su rearme para garantizar su seguridad. Es un asunto clave que expresa la limitada legitimidad social de una dinámica de militarización aprobada por la cúpula de la OTAN, requerida hace tiempo por EE. UU. ante los países europeos y ratificada ahora…

El expansionismo imperialista ruso (a diferencia del eje nazi-fascista-japonés a finales de los años treinta), no es capaz (ni se lo plantea) de doblegar a Occidente, por mucho que encuentre aliados en la ultraderecha europea y el trumpismo estadounidense, ejerza un influjo sociocultural conservador y misógino y desarrolle su intervencionismo prepotente en su periferia territorial o lo que considera su área de influencia y seguridad…

Empiezo por clarificar el sentido de la soberanía nacional y la integridad territorial, desde mi punto de vista, principio positivo frente al intervencionismo militar, desde hace varios siglos, pero que en estas décadas, en múltiples ocasiones, ha aparecido subordinado al interés estratégico fundamental de EE. UU. (y Rusia): la primacía de su poder y capacidad de control mundial; o dicho de otra forma, la prioridad de su propia soberanía (su interés de Estado) cuando entra en conflicto con otras. Supone una concepción nacionalista expansionista y prepotente (imperialista), normalmente escondida o combinada con discursos universales más o menos abstractos, a efectos de buscar legitimación social. Todo ello ayudaría a precisar qué alternativa por la paz (y la seguridad), dentro de un orden social y territorial más justo, se puede establecer que sea ambiciosa, realista y legítima socialmente…

Aparte de las guerras de liberación nacional (otra cosa son las revueltas o revoluciones internas), hay de dos tipos de intervenciones militares. Uno, el preventivo ante una coacción o amenaza; se trata de la garantía de la seguridad propia, que se considera amenazada, y da lugar a una llamada legítima defensa… Dos, el tipo humanitario (por sus motivos y más o menos justificado), como implantación de los derechos humanos ante riesgos de una tiranía…

El discurso de la soberanía nacional y la integridad territorial de los Estados es instrumental respecto del interés estratégico y geopolítico de EE. UU. de mantener y fortalecer su primacía mundial. Y Rusia lo imita en su área de influencia… El rechazo a la invasión imperial de Rusia a Ucrania tiene una causa justa, compartida con la OTAN, pero esa guerra también constituye un pretexto para su rearme, la militarización de los conflictos político-económicos a nivel mundial y la primacía de EE. UU., consecuencias quizá no previstas o no queridas por el régimen ruso, pero que aceleran la carrera armamentista y el riesgo de generalización y prolongación de la guerra.”

Referencia web original: https://www.nuevatribuna.es/articulo/global/ucrania-soberania-rearme/20220428104921197994.html

Referencia web versión en Rebelión: https://rebelion.org/ucrania-soberania-y-rearme/

La alternativa por la paz. Antonio Antón, en Rebelión (27/04/2022), y en Nueva Tribuna (4/05/2022)

Destaco varios párrafos de este artículo:

“La cultura pacifista está enraizada en una experiencia sociopolítica fundamental, en España y Europa. Aquí analizo algunas de sus características para explicar las posibilidades de un alto el fuego inmediato en la guerra en Ucrania y avanzar en una estrategia realista, ambiciosa y justa por la paz…

Por tanto, con esa lógica intervencionista con la primacía de su propia seguridad y dominio (y soberanía) se resta capacidad soberana a las demás naciones. Así, se permite atentar a su integridad territorial en función de la ‘seguridad’ de EE. UU. (y la OTAN), que conlleva el control de recursos económicos y posiciones estratégicas frente a los adversarios geopolíticos (China, Rusia, el arco de la crisis africano-asiático-musulmán…) y ante la dispersión del orden mundial bajo su hegemonía…

Como se ve, hay una aproximación a la combinación de tres factores complejos, imprescindibles para una resolución pacífica del conflicto: la legitimidad de la población y el consenso de su diversa representación institucional, con unos procedimientos mínimos de consulta democrática; la solución negociada de una realidad plural con la flexibilidad de una articulación abierta de la soberanía política, y una visión realista y equilibrada de las relaciones de poder, garantías de seguridad mutua e influencia geopolítica y estratégica…

Ese es el problema principal no resuelto, ya que los que tienen ventajas comparativas en algunos terrenos (como el militar en el caso de EE. UU.) están prestos a utilizar sus fortalezas para reequilibrar sus desventajas o debilidades en el campo sociodemográfico o económico. Es la fuente estructural de la violencia militar, por encima de la voluntad cívica de las mayorías sociales expresadas libremente con criterios universales de justicia social, resolución pacífica y negociada de los conflictos y criterios éticos basados en los derechos humanos.

Pero esa orientación susceptible de tener un amplio apoyo cívico se contrapone, al menos por ahora, con la dinámica principal que predomina en los grandes bloques político-estratégicos, empezando por la OTAN y continuando por Rusia y sus afinidades reaccionarias de las ultraderechas europeas (y mundiales). La cuestión internacional se liga con la cuestión social, incluida unas relaciones igualitarias en todas las estructuras sociales, culturales y económico-laborales, y con la democracia, como participación y regulación de la vida pública. Las tres están interrelacionadas y su adecuada combinación es la base del bien común y el bienestar colectivo…

Por tanto, estamos ante una bifurcación histórica que puede reforzar o no esta dinámica de militarización y preparación para la guerra como medio de abordar los reequilibrios mundiales, en particular entre EE. UU. (y UE) y China (y Rusia), mediando conflictos particulares y áreas de influencia…

En consecuencia, hay que analizar los dos planos interrelacionados. Por un lado, la oposición a la prepotente agresión rusa y el amparo al pueblo ucranio; por otro lado, la no subordinación a una dinámica militarista, que empeora las desigualdades y la vida de los pueblos y corrompe las democracias…

En definitiva, habrá que reconfigurar e interrelacionar los conceptos de soberanía y de seguridad colectiva, con una deseable perspectiva de desmilitarización y dilución (evitación) de bloques militares, en un orden socioeconómico más justo.”

Referencia web original: https://rebelion.org/la-alternativa-por-la-paz/

Referencia web versión en Nueva Tribuna: https://www.nuevatribuna.es/articulo/global/alternativa-paz-guerra-geopolitica-otan/20220504140327198176.html

¿Un frente común atlantista?. Antonio Antón, en Público (27/04/2022)

Transcribo los párrafos finales:

“Pues bien, la actual guerra en Ucrania tiene que ver más con el tercer tipo, aunque con elementos de los otros dos, en la medida que está inserta en una confrontación de bloques, con las dos modalidades, que complejizan la actitud cívica apropiada y que, particularmente, generan fuerte división en el campo progresista. Por una parte, es justa la resistencia ucrania y tiene sentido su apoyo frente a la invasión rusa, junto con las correspondientes medidas sancionadoras de los países de la OTAN o de la justicia internacional; no vale inhibirse en nombre de la paz, según una aplicación rígida y descontextualizada del modelo de la Primera Guerra mundial.

Por otra parte, con el origen inmediato de la invasión rusa y la responsabilidad desigual pero compartida, está la confrontación de bloques, reactivada y readecuada estos años por ambos. En particular, respecto de la estrategia estadounidense, que arrastra a la OTAN y los países europeos, por la primacía mundial y que utiliza este conflicto para sus propios intereses imperiales. Así, existen riesgos de escalada belicista y guerra generalizada, ante la que es necesaria una oposición global a esa dinámica militarista ascendente, como a primeros del siglo pasado y en los años treinta, que culminaron en las dos guerras mundiales.

Por tanto, tiene sentido cuestionar ambos campos problemáticos, en vez de (según el modelo de la Segunda Guerra mundial), considerar que el bando de los ‘buenos’ sería la OTAN y el objetivo la destrucción del otro bloque y, al contrario, para unos pocos, que sea Rusia y su ilusión imperial.

En definitiva, estar contra la guerra, en este caso en el que interaccionan dos procesos, supone combinar dos actitudes: apoyar la resistencia ucrania frente a la invasión rusa, y evitar la escalada belicista por la preponderancia estratégica de ambos bloques militares. El pacifismo, la izquierda, comparte algunas posiciones con la OTAN, pero difiere en su diseño geopolítico. Por eso es importante hablar del contexto y de los dos procesos que interactúan. La alternativa no es la militarización sino luchar por la paz con un orden social y mundial más justo.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/59214/un-frente-comun-atlantista/

Juventud trabajadora y sindicatos. Antonio Antón, en la revista “Trabajo sindical” nº 128, abril (pp. 4-7), de CC.OO. de Aragón.

“Parto de un diagnóstico inicial: la debilidad de los vínculos asociativos de la mayoría de la juventud trabajadora, mayoritariamente precarizada, con los sindicatos. Está derivada, por una parte, de la generalización de la precariedad laboral juvenil, con unas trayectorias laborales prolongadas en la temporalidad, el semiempleo y el paro; por otra parte, de la dificultad de la acción sindical para modificar a gran escala esta realidad impuesta desde hace décadas, que se ha mantenido y agudizado con la crisis socioeconómica y las políticas de ajuste neoliberal y de reformas laborales regresivas, reforzando el poder empresarial en las relaciones laborales y de empleo.”

Referencia web original: https://aragon.ccoo.es/7ec7a25886e7348d5e29a9342c5dbe68000051.pdf

La mitad de la población se opone al aumento del gasto militar. Antonio Antón, en Público (14/04/2022)

Transcribo varios párrafos de la introducción este artículo analítico y valorativo:

“La sociedad española está partida por la mitad respecto del incremento del gasto militar, con un pequeño porcentaje indefinido. Una parte (47,3%) es partidaria de su aumento y otra parte similar (46,6%) se opone, con la particularidad de que un sector significativo de esta oposición (12,2%) plantea ir más lejos y apoya su reducción…

El contexto y su sentido está claro, incluso es evidente en la propia pregunta del CIS al mencionar las amenazas: Se trata de una decisión estratégica de refuerzo militar de la OTAN. Se justifica en la guerra en Ucrania, y conlleva una prioridad que no goza de suficiente consenso en la sociedad española (y europea), preocupada fundamentalmente en la respuesta a la propia crisis social y económica y la cobertura presupuestaria del gasto social.

Parto de la valoración muy mayoritaria del rechazo a la brutal e injustificable agresión decidida por el gobierno ruso, imbuido de un nacionalismo gran ruso, conservador y autoritario, al Estado y el pueblo ucranio que tienen el derecho a defenderse, a la resistencia armada. No entro en las modalidades de ese apoyo y en otros aspectos geopolíticos, estratégicos e históricos.

Me centro en dos aspectos concretos interrelacionados: la débil legitimidad cívica de ese incremento del gasto militar, junto con la constatación de que Europa no necesita su rearme para garantizar su seguridad colectiva. Detrás una reflexión: sería conveniente otra orientación por la paz, el derecho internacional y un orden mundial más justo.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/58811/la-mitad-de-la-poblacion-se-opone-al-aumento-del-gasto-militar/

Referencia de la versión en Rebelión (19/04/2022): https://rebelion.org/la-mitad-de-la-poblacion-se-opone-al-aumento-del-gasto-militar/

La desconfianza en los partidos. Antonio Antón, en Público (6/04/2022)

Transcribo la introducción del artículo:

“Según el último Eurobarómetro de la Comisión Europea (2021) se ha ido ampliado el grado de desconfianza en los partidos políticos y, en general, en la política institucional, en un clima de incertidumbre vital. España (junto con Eslovenia y Letonia) es el país de la Unión Europea con mayor desconfianza: hasta un 90% desconfía de los partidos políticos y un 86% considera que la desinformación de los medios es un problema grave para la democracia. El CIS y otros estudios también abundan en este hecho.

Por otra parte, según el último Eurobarómetro del Parlamento europeo (2022), los valores más importantes que considera la ciudadanía europea para defender son la democracia, seguida de la libertad de expresión y de pensamiento y la protección de los derechos humanos. Por tanto, se produce un problema grave, esa desconfianza en la representación política, que convive con significativas tendencias autoritarias y desafecciones institucionales, pero sin llegar al cuestionamiento de la democracia, que sí es apoyada por la gran mayoría ciudadana.

Es imprescindible analizar este problema, llámese malestar cívico, desorden político, indiferencia pública o descohesión social, vinculado a un proceso sociopolítico más general: la desintermediación, como la falta de capacidad mediadora de los partidos políticos y los medios de comunicación para articular las demandas sociales y conformar las opiniones y, así, garantizar la calidad de la democracia y sus funciones de gestión justa del bien público y legitimación cívica del poder político.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/58574/la-desconfianza-en-los-partidos/ 

Versión publicada en Rebelión (8/04/2022): https://rebelion.org/la-desconfianza-en-los-partidos/

La crisis de intermediación. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (29/03/2022) y en Mientras Tanto nº 211 (1/04/2022)

Transcribo la introducción de este artículo:

“Se acaba de publicar un interesante libro del profesor Ignacio Sánchez-Cuenca titulado “El desorden político”. Parte de un hecho relevante: la crisis de representación política y el surgimiento de nuevas fuerzas políticas, llamadas populistas y que él prefiere definirlas como antiestablishment. Explica la idea acertada de que la economía no puede explicar este fenómeno; supera una simple interpretación economicista, bastante usual en otros medios y tradiciones teóricas, y profundiza en otros factores políticos. Así, pone el acento en la crisis de los mecanismos de la doble ‘intermediación’ en las democracias: de las demandas populares a través de los partidos políticos, y de la formación de la opinión pública con los medios de comunicación como mediadores. Según el CIS se ha ido ampliado el grado de desconfianza en los partidos políticos y, en general, en la política institucional, en un clima de incertidumbre vital. Es un problema grave y, aunque no llega al cuestionamiento de la democracia, sí convive con significativas tendencias autoritarias y desafecciones institucionales. Por tanto, es imprescindible analizar este problema, llámese malestar cívico, desorden político, indiferencia pública o descohesión social, vinculado a un proceso sociopolítico más general: la desintermediación, como la falta de capacidad político-mediática de esas instituciones mediadoras en una democracia para articular las demandas sociales, conformar la legitimación cívica del poder político y gestionar el bien público. Es un buen punto de partida para profundizar en este tema crucial de la mediación sociopolítica y mediática, en crisis y transformación más acelerada desde hace una década, con ejemplos actuales como en el conflicto del transporte o la pluralidad y emergencia partidistas, y cuya evolución futura no está clara. Es un asunto relevante para definir el sentido de las políticas públicas y la calidad democrática de nuestro sistema institucional y representativo. Como contribución a este debate señalo algunas reflexiones iniciadas en el libro 'Perspectivas del cambio progresista'.”

Referencia web original: https://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/crisis-intermediacion-politica-mediacion-establishment/20220329175902196902.html

Referencia de la versión en Mientras Tanto: https://www.mientrastanto.org/boletin-211/ensayo/la-crisis-de-intermediacion

Acerca de la reforma laboral. Antonio Antón, en la Revista vasca GALDE nº 36, primavera 2022 (pp. 18-19)

Destaco varios párrafos:

“Por tanto, la valoración sustantiva debe ser positiva: es una mejora para la mayoría popular y sus derechos laborales y sindicales. Tras una década de conflictos sociales, negociación tripartita y reequilibrios políticos e institucionales es lo que ha dado de sí, con la percepción realista de los factores estructurales, relacionales y sociohistóricos que posibilitan la orientación y la dimensión de este cambio…

A punto ha podido terminar en fracaso. La legitimidad cívica y del acuerdo social tripartito no han permitido al Gobierno conseguir los apoyos imprescindibles para su convalidación y no ha sido capaz de conformar una mayoría parlamentaria segura, decisiva para su operatividad. La suerte ha salvado la derrota y, afortunadamente, para la población trabajadora, el Gobierno de coalición y las fuerzas progresistas se puede celebrar la superación de esa adversidad que sitúa esta nueva etapa más esperanzadora.

Pero la enseñanza es que no se puede repetir el bordear el precipicio a expensas de la diosa Fortuna; hay que aprender de estos acontecimientos para ajustar la estrategia. Hay que seguir construyendo con tiempo y suficiencia una mayoría social y política que avale e impulse este compromiso reformador de progreso, particularmente en sus momentos clave, como esta reforma laboral o los pasados Presupuestos Generales.

La cuestión para responder es, partiendo de esa fragilidad parlamentaria del Ejecutivo, ¿cuáles han sido los errores analíticos de la relación de fuerzas con la inadecuación estratégica en el Gobierno y las fuerzas progresistas y los grupos nacionalistas que habrían abocado a una derrota importante, sin la fortuna del error del diputado del PP?”

Referencia web original: https://drive.google.com/file/d/1luZ6Rxz_k_JN--c9G9kHkRd2MgIF06ij/view

Feminismo “pa’lante”. Antonio Antón, en Público (7/03/2022)

“Este 8 de Marzo, día internacional de las mujeres, expresa una masiva exigencia de igualdad de género. Tras el parón del año pasado, derivado de las dificultades por la pandemia, permanecen los motivos para las demandas feministas que han conformado en los últimos años la nueva ola de activación cívica feminista.

Existen diversas polémicas y ciertas divisiones dentro de un marco global que siempre se ha caracterizado por un talante unitario y reivindicativo de unos ejes fundamentales: por la igualdad en las relaciones sociales, laborales, culturales y representativas; contra la violencia machista y todo tipo de coacción y discriminación, y por la libertad para desarrollar los proyectos vitales y de opción sexual. Son aspectos ampliamente compartidos que deberían permitir una unidad de acción práctica unitaria y liberadora, relativizando los desacuerdos existentes en diversos campos y neutralizando las iniciativas divisivas. Es la identificación feminista progresiva expresada en la frase Feminismo pa’ lante, machismo pa’ tras coreada en las manifestaciones. Por mi parte, hago una reflexión en un plano sociológico más general…

A pesar de los grandes avances queda pendiente un gran camino por recorrer: el cambio de las desiguales relaciones sociales, culturales y de poder, en múltiples campos con el reparto igualitario de los papeles sociales o estatus; desde la distribución desigual de las tareas de cuidados, familiares y reproductivas (con la ampliación diferenciada en la crisis sanitaria actual) hasta la segmentación profesional y la precariedad laboral (consolidada en el crisis socioeconómica y las políticas neoliberales), los estereotipos discriminatorios en el ámbito educativo y cultural o el acoso y la violencia machista como presión por su control y dominación, llegando a la paridad representativa en las instituciones públicas y privadas…

La finalidad es cambiar esa dinámica desventajosa femenina, contrarrestando resistencias o simplemente recelos e inercias, pero reales, de los varones que tienden a conservar esas ventajas con una actitud acomodaticia o resistente, a veces incluso coactiva y violenta. Y hacerles entender que unas relaciones más libres e igualitarias también les reportan beneficios, con una nueva masculinidad basada en la colaboración y la reciprocidad y no en el dominio y la jerarquía de estatus. Ello supone partir de la constatación de un estatus desigual que da lugar a un conflicto social profundo y la necesidad de una política feminista transformadora de las desventajas femeninas que lleva a rebajar los privilegios masculinos, las estructuras de poder beneficiadas por esa desigualdad y la división de papeles sociales desiguales…

En definitiva, es insuficiente un feminismo moderado, retórico o superficial; no se puede contemporizar, ser neutral o ambiguo con el machismo y la desigualdad. Hay que reafirmar el feminismo frente al machismo; puede haber distintos grados pero no transversalidad sino oposición. La identificación y la acción feminista se concretan contra la discriminación y las desventajas de las mujeres (y por supuesto contra todas las de todos los seres humanos).

Hay que valorar las desventajas y las ventajas de género que están repartidas de forma desigual, conformando esa estructura de desigualdad y dominación que perjudica más a la mayoría de las mujeres. Por ello son las más interesadas en la acción contra la discriminación y la subordinación, es decir en la acción por el reconocimiento y la distribución, por la igualdad y la emancipación femenina. Así, las mujeres feministas conforman el núcleo principal del feminismo e incluyendo, por supuesto, la participación masculina solidaria.

Por tanto, es necesario un feminismo transformador y crítico respecto de esa estructura de poder y división que reproduce las desigualdades (en este caso de sexo/género), con la perspectiva de favorecer a toda la humanidad, con unas relaciones justas, igualitarias-emancipadoras.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/57417/feminismo-pa-lante/

Referencia versión en Rebelión (8/03/2022): https://rebelion.org/feminismo-palante/

Enseñanzas de la reforma laboral. Antonio Antón, en Mientras Tanto nº 210 (1/03/2022)

La convalidación en el Congreso de la reforma laboral el pasado día 3 de febrero ha estado a punto de fracasar y con ello un avance significativo para la gente trabajadora y sus derechos laborales y contractuales y el refuerzo de una senda de progreso. Es momento de explicar los hechos y sacar las enseñanzas correspondientes. En este ensayo trato: Aprender de la experiencia; Al borde del precipicio; Restaurar la dinámica reformadora; Legitimidad y correlación de fuerzas; Errores analíticos y estratégicos; El desencuentro con los socios nacionalistas; La ventaja de la derrota era para la derecha; Combinar legitimidades, asegurar otra legislatura de progreso.

Referencia web original: http://www.mientrastanto.org/boletin-210/ensayo/ensenanzas-de-la-reforma-laboral

¿Un feminismo moderado?. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (21/02/2022). Reeditado en Mientras Tanto nº 210 (1/03/2022)

En un artículo reciente de la activista y filósofa Clara Serra, “Contra la extrema derecha: un feminismo para todo el mundo”, se exponen algunas ideas importantes. Me permito algunas reflexiones complementarias, para profundizar en un debate abierto y constructivo:

“De este 'feminismo para todo el mundo' se puede derivar una infravaloración de la desigualdad de género que afecta de forma desventajosa a la mayoría de las mujeres, aunque se hable de 'combatir una estructura de dominación a la que todas y todos estamos igualmente sujetos'. Nos afecta a todas las personas, pero no por igual. De esa idea clave se deriva una política indiferenciada e irrelevante por sexo/género. Se destaca lo transversal con los hombres que da lugar a una acción ambigua o superficial en la erradicación de las desventajas relativas de las mujeres, de la discriminación femenina y sus causas sociohistóricas y estructurales. Ello supondría un feminismo moderado, y poco transformador y crítico respecto del objeto principal: la desigualdad de género, la discriminación por sexo, aun con diversos niveles…

En la acción por la igualdad hay que incorporar y convencer a todos y todas y demostrar sus ventajas colectivas, conformando personas libres e iguales. Pero los procesos transformadores requieren considerar las desigualdades y subordinaciones diferenciadas por sexo (y otras categorías) y dar pasos efectivos admitiendo la existencia de desiguales puntos de partida, condiciones sociales y trayectorias vitales. Eso no es buscar falsos culpables o caer en el victimismo, sino es realismo respecto de la persistencia de la desigualdad de poder y de ventajas (mayores o menores y en proceso) y firmeza para cambiarlas desde la justicia compartida de los derechos humanos…

Al final queda lo sustantivo a transformar: el cambio de las desiguales relaciones sociales, culturales y de poder, en múltiples campos con el reparto igualitario de los papeles sociales o estatus; desde la distribución desigual de las tareas de cuidados, familiares y reproductivas (con la ampliación diferenciada en la crisis sanitaria actual) hasta la segmentación profesional y la precariedad laboral (consolidada en el crisis socioeconómica y las políticas neoliberales), los estereotipos discriminatorios en el ámbito educativo y cultural o el acoso y la violencia machista como presión por su control y dominación, llegando a la paridad representativa en las instituciones públicas y privadas…

Ello supone partir de la constatación de un estatus desigual que da lugar a un conflicto social profundo y la necesidad de una política feminista transformadora de las desventajas femeninas que lleva a rebajar los privilegios masculinos y las estructuras de poder beneficiadas por esa desigualdad y la división de papeles sociales desiguales…

En definitiva, es insuficiente un feminismo moderado, retórico o superficial; no se puede contemporizar, ser neutral o ambiguo con el machismo y la desigualdad. Hay que reafirmar el feminismo frente al machismo; puede haber distintos grados pero no transversalidad sino oposición. La identificación y la acción feminista se concretan contra la discriminación y las desventajas de las mujeres (y por supuesto contra todas las de todos los seres humanos). Hay que valorar las desventajas y las ventajas de género que están repartidas de forma desigual, conformando esa estructura de desigualdad y dominación que perjudica más a la mayoría de las mujeres. Por ello son las más interesadas en la acción contra la discriminación y la subordinación, es decir en la acción por el reconocimiento y la distribución, por la igualdad y la emancipación femenina. Así, las mujeres feministas conforman el núcleo principal del feminismo e incluyendo, por supuesto, la participación masculina solidaria.

Por tanto, es necesario un feminismo transformador y crítico respecto de esa estructura de poder y división que reproduce las desigualdades (en este caso de sexo/género), con la perspectiva de favorecer a toda la humanidad, con unas relaciones justas, igualitarias-emancipadoras.”

Referencia web original: https://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/feminismo-moderado-machismo-ultraderecha-igualdad/20220221125503195697.html

Reeditado en Mientras Tanto nº 210 (1/03/2022): http://www.mientrastanto.org/boletin-210/de-otras-fuentes/un-feminismo-moderado

Reforma laboral: Aprender de la experiencia. Antonio Antón, en Público (20/02/2022)

Valoración de la situación sobre su aprobación al borde del precipicio y la tarea de restaurar la dinámica reformadora. Destaco varios párrafos:

“La convalidación en el Congreso de la reforma laboral el pasado día 3 de febrero ha estado a punto de fracasar y con ello un avance significativo para la gente trabajadora y sus derechos laborales y contractuales y el refuerzo de una senda de progreso. Es momento de explicar los hechos y sacar las enseñanzas correspondientes…

Por tanto, aparte del beneficio sustantivo para la gente trabajadora y el país (y parcialmente para la patronal), en esta reforma laboral se ventilaba el reforzamiento (o no) de la senda de progreso y la legitimidad social y la consolidación electoral de la coalición progresista y sus equilibrios con distintos actores. En primer lugar, para derrotar (o no) a las derechas. En segundo lugar, para ampliar la suficiencia de los apoyos sociales, político-electorales e institucionales al conjunto de las fuerzas progresistas…

Particularmente, aparte de derrotar a las derechas en el próximo proceso electoral, este proceso está incardinado y tiene impacto en la gobernabilidad general. Se está conformando la recomposición y reequilibrio de las tres tendencias básicas: la primacía dirigente socialista (a ensanchar por su parte); la expectativa de refuerzo de Unidas Podemos a través de un frente amplio y el liderazgo de la propia Yolanda Díaz, para aumentar su representatividad e influencia, y la competencia en sus territorios de ambas fuerzas con los grupos nacionalistas, que también pretenden fortalecer su prevalencia institucional…

La decisión gubernamental, impuesta por el Partido Socialista, de infravalorar una negociación política paralela para asegurar esa votación parlamentaria favorable y suficiente y relegarla para el final, con el condicionamiento ya plasmado del acuerdo social, tenía varias deficiencias: sobrevaloraba la capacidad persuasiva de su bondad como avance social consensuado con la patronal y los sindicatos, destacaba el propio protagonismo gubernamental en todo el proceso y sus efectos legitimadores y desconsideraba los equilibrios políticos y de impacto político-electoral de los distintos actores, en particular PNV y ERC. La opción implícita era la de reconstruir la operación centrista, avalada por la propia patronal y la Unión Europea, con sus correspondientes efectos simbólicos y políticos, en particular incrementar la deseada autonomía socialista respecto de los grupos nacionalistas (y UP)…

Se ha comprobado la importancia de la agenda social y que el proceso de articulación de los acuerdos políticos es más complejo y precisa, aparte de la firmeza en la política social y laboral como respuesta a los graves problemas de la sociedad, de un horizonte más claro y compartido respecto de la plurinacionalidad y un avance federal/confederal.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/57040/reforma-laboral-aprender-de-la-experiencia/

Versión editada en Rebelión (25/02/2022): https://rebelion.org/reforma-laboral-aprender-de-la-experiencia/

Legitimidad y correlación de fuerzas. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (12/02/2022)

Reflexión a raíz del proceso y la ajustada aprobación de la reforma laboral. Trato los errores analíticos y estratégicos, el desencuentro con los socios nacionalistas, la ventaja para la derecha que significaba la derrota parlamentaria, la necesidad de combinar legitimidades y asegurar otra legislatura de progreso. Selecciono varios párrafos de su introducción:

“La votación sobre la reforma laboral ha expresado una relación de fuerzas parlamentarias minoritaria para las fuerzas favorables a su aprobación, salvada por el error de un diputado del PP. Frente a las expectativas optimistas se ha constatado una cruda realidad: la fragilidad de los apoyos gubernamentales.

A punto ha podido terminar en fracaso. La legitimidad cívica y del acuerdo social tripartito no han permitido al Gobierno conseguir los apoyos imprescindibles para su convalidación y no ha sido capaz de conformar una mayoría parlamentaria segura, decisiva para su operatividad. La suerte ha salvado la derrota y, afortunadamente, para la población trabajadora, el Gobierno de coalición y las fuerzas progresistas podemos celebrar la superación de esa adversidad que sitúa esta nueva etapa más esperanzadora. Pero la enseñanza es que no se puede repetir el bordear el precipicio a expensas de la diosa Fortuna; hay que aprender de estos acontecimientos para ajustar la estrategia. Hay que seguir construyendo con tiempo y suficiencia una mayoría social y política que avale e impulse este compromiso reformador de progreso, particularmente en sus momentos clave, como esta reforma laboral o los pasados Presupuestos Generales.

El análisis de la relación de fuerzas sociales y políticas es fundamental para elaborar las estrategias de cambio social, económico e institucional. No es fácil una interpretación realista, multidimensional y en proceso de la influencia de los distintos actores o sujetos colectivos. Son muchos sus componentes e interrelaciones, desde las tendencias sociopolíticas y culturales hasta las estructuras de poder y dominación, pasando por las dinámicas de legitimación cívica y representatividad parlamentaria. Los intereses y demandas son diferenciados y las trayectorias de legitimación diversas, todo lo cual constituyen dificultades para conformar el bien común o un proyecto compartido, sometido a disputa por la primacía y sus prioridades.

La política es compleja. Supone la gestión de los intereses contrapuestos, diferenciados y/o compatibles de una sociedad tras un proyecto de país (y universal) y con una teoría explicativa y justificativa de una estrategia, con sus tácticas y su acción inmediata y discursiva. La labor de mediación político institucional y articulación de las demandas ciudadanas de las formaciones políticas es insustituible, aunque sometida a renovación democratizadora y de arraigo social y combinada con el resto de los actores sociales y las estructuras de poder socioeconómico e institucional.”

Referencia web original: https://www.nuevatribuna.es/articulo/actualidad/legitimidad-correlacion-fuerzas/20220212095553195383.html

Ampliación, renovación y superación de la izquierda. Antonio Antón, en Rebelión (8/02/2022)

Transcribo varios párrafos:

“La palabra izquierda refleja una diversidad de posiciones que hay que valorar según los contextos, combinada con otras identificaciones, y que conlleva una triple dinámica: ampliación, renovación y superación.

En dos artículos recientes, “La izquierda social existe” y “Espacios de la izquierda”, he analizado las características de la izquierda social y los distintos líderes y espacios de la izquierda política. Aquí, como continuación, explico tres cuestiones que tienen que ver con su ampliación al centro (y frente a la abstención), la dimensión e importancia de su identificación igualitaria, democrática y solidaria y la clave para una refundación alternativa que es su dimensión transformadora…

La diferenciación de cultura política o identificación ideológica tiene su correspondencia con las tres grandes tendencias sociopolíticas: involución regresiva, reaccionaria y autoritaria en el caso de las derechas; continuismo centrista o socioliberal en gran parte del consenso europeo liberal-conservador-socialdemócrata, y de progreso o transformador, con el refuerzo de una estrategia democrática y de justicia social. El actual gobierno de coalición en España es un punto intermedio, con un consenso mínimo, entre las dos últimas y ante la amenaza de la primera. Junto con sus alianzas con el nacionalismo periférico tiene la tarea de ganar las elecciones generales e impulsar una siguiente legislatura de transformación progresista y democrática.

El eje articulador de las tendencias sociopolíticas de fondo, asociadas a esas tres grandes opciones ideológicas, es el alcance transformador de las políticas públicas y su orientación progresiva (o regresiva). Por tanto, el sentido real y sustantivo de los cambios político-institucionales se vincula a cómo se afrontan los problemas y las demandas persistentes de las mayorías ciudadanas, principalmente las condiciones vitales y sociolaborales de la ciudadanía, articuladas en un proyecto reformador democrático-igualitario de país. Problemas que el propio CIS también señala y cuya interpretación y conversión en políticas públicas y legitimación de actores están sometidas a fuerte pugna por su legitimación y gestión.

Su desarrollo dependerá del reequilibrio de fuerzas en el próximo gobierno progresista de coalición y el nivel de activación cívica y popular para empujar en ese proceso transformador. Es la perspectiva para la triple dinámica: reafirmación, renovación y superación de las izquierdas y avanzar en un cambio de progreso.”

Referencia web original: https://rebelion.org/ampliacion-renovacion-y-superacion-de-la-izquierda/

Izquierda y frente amplio. Antonio Antón, en Mientras Tanto (1/02/2022)

En este texto explico las características ideológicas de la izquierda social y política y la necesaria ampliación, renovación y superación de la izquierda. Transcribo su introducción:

“Este ensayo tiene dos partes. En la primera analizo la relevancia de este rasgo ideológico y sociopolítico, convenientemente renovado y combinado con otras identificaciones, para explicar las características de las fuerzas progresistas y sus electorados de una forma multidimensional, junto con las particularidades y la comparación entre los distintos líderes y corrientes en el seno de las izquierdas estatales: Partido Socialista, Unidas Podemos y sus confluencias (En Comú Podem y Galicia en común) y Más País-Mès Compromís. Se trata de valorar no solo quién está a la izquierda de quién y su paradójico significado, sino los rasgos diferenciadores entre ellas. En la segunda expongo varias valoraciones para contribuir al debate sobre el proyecto de nueva articulación del llamado frente amplio liderado por Yolanda Díaz, que a mi parecer debería articular tres dinámicas combinadas respecto de la izquierda y su experiencia reciente: ampliación, renovación y superación.”

Referencia web original: http://www.mientrastanto.org/boletin-209/ensayo/izquierda-y-frente-amplio

Una reforma laboral progresiva. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (31/01/2022)

Explico el avance significativo en los derechos laborales con una valoración positiva, el pacto con la patronal y su significado y los riesgos del desencuentro con los nacionalismos periféricos. Selecciono varios párrafos:

“La reforma laboral, aprobada el pasado 28 de diciembre mediante Real Decreto-ley firmado por el Ejecutivo, tras la prolongada negociación y el acuerdo tripartito entre el Gobierno, las organizaciones sindicales (CCOO y UGT) y las organizaciones empresariales (CEOE y Cepyme), se somete el próximo día 3 de febrero al Congreso de los Diputados para su convalidación.

El contenido y su valoración está sometido a un fuerte debate, en particular sobre su impacto positivo en el mercado de trabajo y las relaciones laborales. Pero, sobre todo, esa mirada sustantiva se entrecruza con su significado político e institucional en este contexto.

Las opciones se están redefiniendo para dar respuesta a un problema socioeconómico y político fundamental como la precariedad laboral y social, abordar esta etapa con el refuerzo (o no) del acuerdo de coalición e investidura, encarar el próximo ciclo electoral con éxito frente a las derechas y garantizar la continuidad de una nueva legislatura de progreso y un proyecto de país más justo y democrático o bien apuntar al deseado (por algunos) reequilibrio centrista…

La reforma debe juzgarse no por lo que falta, según las expectativas de cada cual, sino por lo que realmente cambia, que es sustantivo. Es un cambio de tendencia, aunque la pugna sobre su trayectoria está servida. Para unos es un techo y se intenta legitimar y consolidar lo existente; para otros es un inicio para modificar todo. Todas las partes tienen objetivos contradictorios que se dirimirán con otros equilibrios de fuerzas sociales y parlamentarias: consolidar lo existente o avanzar en una trayectoria transformadora. Pero ahí es donde hay que superar cierta ambigüedad estratégica socialista y definir mejor el proyecto de país, particularmente para la siguiente legislatura y lo que queda de ésta, en concreto el modelo social y laboral (y territorial) y las alianzas progresistas necesarias.

El riesgo es evidente en el caso de no salir adelante el cambio legislativo: un bloqueo en la precariedad e indefensión de la población trabajadora, un fiasco importante para el Gobierno progresista de coalición, una ruptura de las perspectivas de alianzas y el proyecto de progreso, mayores privilegios empresariales y una ventaja política para las derechas. La alternativa es aprobar esta reforma laboral positiva y profundizar en una estrategia transformadora y de avance en los laborales y sociales.”

Referencia web original: https://www.nuevatribuna.es/articulo/actualidad/reforma-laboral-progresiva-trabajo-precariedad/20220131170730195050.html

El marco de la reforma laboral. Antonio Antón, en Público (28/01/2022)

Artículo valorativo de un tema complejo, candente y de fuerte impacto social y político. Reproduzco su primera parte:

“El día 3 de febrero se somete al Congreso de los Diputados la convalidación del Real Decreto-ley firmado por el Ejecutivo el pasado 28 de diciembre sobre la reforma laboral, aprobada tras la prolongada negociación y el acuerdo tripartito entre el Gobierno, las organizaciones sindicales (CCOO y UGT) y las organizaciones empresariales (CEOE y Cepyme).

El contenido y su valoración está sometido a un fuerte debate, en particular sobre su impacto positivo en el mercado de trabajo y las relaciones laborales. Pero, sobre todo, esa mirada sustantiva se entrecruza con su significado político e institucional en este contexto.

Este cambio normativo tiene una gran relevancia social y política, así como amplios efectos sobre la legitimidad institucional de los distintos actores. La actitud ante esta reforma laboral expresa las distintas estrategias y alianzas políticas y la reafirmación o no del bloque de investidura como base de la gobernabilidad, con la perspectiva de su impacto electoral con los reequilibrios de fuerzas políticas en los próximos comicios hasta las elecciones generales y el proyecto de país y de gobernanza subsiguiente.

Es uno de los ejes principales de la agenda social y laboral de la legislatura que, junto con el tema territorial, el económico-fiscal y la democratización institucional, condiciona el carácter de ésta y su futuro. Visto desde los socios nacionalistas del Ejecutivo, y aparte de competir con él en la representación de una agenda social de progreso, supone un aviso para el avance en otro tema estratégico: el conflicto catalán y, en general, la crisis territorial y el modelo plurinacional (o centralizado) de Estado.

Me centro, brevemente, en las medidas, especialmente, sobre la óptica para valorarlas. Después explico su impacto político-electoral según los resultados de esa votación: si se aprueba o no, con los apoyos de quién y a cambio de qué. De ahí se derivará el grado de cumplimiento del contrato social e institucional del Gobierno progresista de coalición, con su dimensión transformadora y sus alianzas principales para esta etapa hasta las elecciones generales, con su reflejo en la cohesión del propio Ejecutivo y la preferencia por el bloque de investidura o bien por Ciudadanos.

Por tanto, en este momento de tensión e incertidumbre, por la red de intereses contrapuestos y objetivos parciales de cada actor, confluye (como ya pasó en la negociación presupuestaria del año 2021 y otros momentos clave) la combinación de las distintas prioridades estratégicas y de alianzas, intentando justificarlas con su relato respectivo.

Las opciones se están redefiniendo para dar respuesta a un problema socioeconómico y político fundamental como la precariedad laboral y social, abordar esta etapa con el refuerzo (o no) del acuerdo de coalición e investidura, encarar el próximo ciclo electoral con éxito frente a las derechas y garantizar la continuidad de una nueva legislatura de progreso y un proyecto de país más justo y democrático o bien apuntar al deseado (por algunos) reequilibrio centrista.

Esta reforma laboral, aunque limitada, es un avance significativo (no cosmético) para los derechos laborales. Sus medidas se pueden clasificar en tres campos. 1) Mejora las relaciones contractuales de las representaciones sindicales en la negociación colectiva con beneficios para la gente trabajadora y menor subordinación al poder empresarial, particularmente en las pymes: ultraactividad del convenio colectivo, convenios sectoriales para evitar la mayor indefensión respecto de la devaluación salarial en las empresas, mayor capacidad e influencia de la representación sindical… 2) Avance en los derechos y condiciones sociolaborales, particularmente en los sectores más vulnerables ante la contratación precaria (jóvenes, mujeres…) con reducción de la temporalidad e incremento de la inspección de trabajo. 3) Mejor regulación de la flexibilidad interna -ERTES- para frenar la externa -despidos- y evitar la destrucción de tejido productivo y mayor desempleo. Ninguna medida tiene un carácter regresivo para la gente trabajadora, a diferencia de prácticamente todas las reformas laborales en estas cuatro décadas y, especialmente, la de 2012 del Gobierno del Partido Popular y las otras tres grandes reformas estructurales.

Por tanto, la valoración sustantiva debe ser positiva: es una mejora para la mayoría popular y sus derechos laborales y sindicales.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/56224/el-marco-de-la-reforma-laboral/

Otra versión se publica en Rebelión (31/01/2022): https://rebelion.org/el-marco-de-la-reforma-laboral/

La derechización españolista. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (17/01/2022)

A raíz de un artículo de Ignacio Sánchez-Cuenca donde expone la reacción del nacionalismo español y las limitaciones del Gobierno de coalición que conllevan un futuro incierto, expongo algunas reflexiones que matizan ese diagnóstico y, sobre todo, reclaman una respuesta para asegurar un proceso de avance progresista. Destaco varios párrafos:

“Por tanto, en las bases sociales de las derechas estatales sí existe su derechización y su movilización con su dinámica trumpista. Los fundamentos de su estrategia están claros: su nacionalismo españolista y su refuerzo autoritario y manipulador contra los tres ejes del cambio de progreso: una reforma socioeconómica y laboral progresiva; la regulación de la plurinacionalidad y la democratización del Estado, y un poder institucional representado por el actual Gobierno de coalición progresista, con la presencia de Unidas Podemos que representa una garantía para la firmeza y la continuidad de esos cambios, junto con sus apoyos de los nacionalismos periféricos…

La responsabilidad de la falta de acuerdo progresista en 2016 no es paritaria entre PSOE y Unidas Podemos, aunque hubo errores del segundo, particularmente por su incapacidad para mantener un conglomerado unitario. El motivo del fracaso fue la apuesta del aparato socialista y de todo el poder establecido por conformar un amplio consenso continuista con las derechas para neutralizar esa tendencia social y cultural de fondo que reclamaba ese cambio de progreso, y, en particular, deslegitimar y debilitar su representación política e impedir la colaboración progresista…

Pero junto con esas dificultades externas derivadas de la polarización reaccionaria de las derechas y otras constricciones estructurales, el problema principal para las izquierdas es el de la activación de sus propias bases sociales con un plan reformador unitario y realista pero firme y sustantivo. Ello permitirá generar otras expectativas políticas y culturales para fortalecer el cambio de progreso… Por tanto se trata de superar las tentaciones centristas o paralizantes del propio Partido Socialista, con muchas presiones fácticas, contando con las desventajas (pandemia) y ventajas (políticas expansivas europeas). Así, en el plano de la reforma social es, precisamente, Yolanda Díaz y UP, quienes aparecen como los más firmes y consecuentes y les permite remontar su declive representativo, cosa que no le pasa a Pedro Sánchez y el PSOE. En el plano democratizador y territorial, en particular el conflicto en Cataluña, es sustancial avanzar aunque sea poco y lento, pero con una voluntad clara y persistente. Se trata de consolidar el bloque de la investidura y activar otro modelo de España plural…

Supone activar las bases electorales de las fuerzas progresistas y de izquierda, superar las actitudes timoratas y vacilantes y generar nuevas expectativas con una renovación del proyecto de país (de países). Es un empeño titánico, tal como dice Sánchez-Cuenca. Pero hay que intentarlo. La opción de un repliegue centrista y la división del campo progresista conducirá al fracaso del cambio de progreso, quizá para una etapa prolongada.”

Referencia web original: https://www.nuevatribuna.es/articulo/actualidad/derechizacion-espanolista/20220117161222194595.html

La izquierda social existe. Antonio Antón, en Público (14/01/2021)

Con los datos del estudio 3344 del CIS, en su Barómetro de diciembre de 2021 analizo dos dimensiones de la percepción ideológica con la que se ubican las personas, el eje izquierda / derecha y las opciones político-ideológicas. Destaco varios párrafos:

“En primer lugar, la constatación de la dimensión de los tres grandes bloques ideológicos en el convencional eje Izquierda (1) / Derecha 10), sobre el que se define el 94% de la población (sólo el 6% contesta que No sabe / No contesta); significa que, a pesar de ciertos cambios en la cultura política, sobre todo, en la menor densidad dada a esos conceptos, todavía esa referencia es relevante para definir las identificaciones culturales y sociopolíticas y su influencia en el comportamiento electoral…

Por tanto, es unilateral la identificación exclusiva de este espacio alternativo del cambio de progreso con la izquierda (economicista) y menos con una izquierda extrema o radical; pero también lo es la pretensión de que no tiene nada que ver con las izquierdas, que nace y se forma de cero, a la espera de su relleno por una élite discursiva, cuando es un componente relevante de su identificación múltiple y su experiencia relacional y sociohistórica.

La cuestión es que no hay una palabra que agrupe el sentido político-ideológico y cultural de esa nueva experiencia sociopolítica en este nuevo contexto de la última década, con elementos comunes pero diferenciada de la de otras épocas. Y su identificación no se resuelve bien añadiendo ‘nueva’ a izquierda o a socialdemocracia, así como es una solución falsa renunciar a su calificación ideológico-política y sustituirla con palabras ambiguas y genéricas, o con solo un significado sociodemográfico (como pueblo, gente o ciudadanía).

En definitiva, en términos de autoubicación ideológica o pertenencia colectiva tenemos una identificación múltiple a partir de tres características como se define, prácticamente, toda la población y que están interrelacionadas: una, en el eje ideológico izquierda / derecha; otra, a través de la pertenencia a dos corrientes sociopolíticas, ya que una sería excesivamente rígida y unilateral. Así, como mínimo habría que aludir a esos seis grandes rasgos político-ideológicos antedichos, con combinaciones variadas. Esa multiplicidad y combinación nos expresa un muestrario más acorde y multilateral con la realidad sociológica, particularmente de las bases sociales de progreso, aunque, por supuesto, más complejo e interactivo, lo que exige un pensamiento realista, abierto y crítico.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/55602/la-izquierda-social-existe/

Versión editada en Rebelión (22/01/2022): https://rebelion.org/la-izquierda-social-existe/

Frente Amplio: Ampliación, renovación y superación de la izquierda. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (12/01/2022)

Aquí saco varias conclusiones para contribuir al debate sobre el proyecto de nueva articulación del llamado frente amplio, liderado por Yolanda Díaz que, a mi parecer, debería articular tres dinámicas combinadas respecto de la izquierda y su experiencia reciente: ampliación, renovación y superación. Selecciono los párrafos finales:

“Ante las dificultades para levantar una identificación ideológica nueva y aparte de echar mano, más o menos reactiva o utópica, de las identificaciones fragmentarias existentes, se ha solido sustituir el relativo vacío y la diversidad ideológica por menciones a su adscripción sociodemográfica (gente, pueblo…) a efectos de legitimación cívica sin una identificación ideológica fuerte, aunque la autoubicación mayoritaria era y sigue siendo de pertenencia a las izquierdas, aun en una densidad débil y con mezclas diversas de su identidad múltiple.

Esa desideologización o eclecticismo tiene su parte positiva, al adaptarse de forma pragmática y multilateral a la realidad, pero también su inconveniente de posibilismo adaptativo y disperso, al infravalorar un proyecto común, una articulación solidaria y una estrategia compartida, sustituidos, a veces, por un hiperliderazgo y un activismo discursivo. Sin avanzar en ese ámbito de perfil ideológico o proyecto estratégico de país, lo que queda es el utilitarismo inmediatista o la pelea por el ventajismo organizacional, que hay que superar por una dinámica progresiva, igualitaria-emancipadora e integradora, y un modelo social y democrático avanzado, lo que supone renovación y superación de lo existente.

La diferenciación de cultura política o identificación ideológica tiene su correspondencia con las tres grandes tendencias sociopolíticas: involución regresiva, reaccionaria y autoritaria en el caso de las derechas; continuismo centrista o socioliberal en gran parte del consenso europeo liberal-conservador-socialdemócrata, y de progreso o transformador, con el refuerzo de una estrategia democrática y de justicia social. El actual gobierno de coalición en España es un punto intermedio, con un consenso mínimo, entre las dos últimas y ante la amenaza de la primera. Junto con sus alianzas con el nacionalismo periférico tiene la tarea de ganar las elecciones generales e impulsar una siguiente legislatura de transformación progresista y democrática.

El eje articulador de las tendencias sociopolíticas de fondo, asociadas a esas tres grandes opciones ideológicas, es el alcance transformador de las políticas públicas y su orientación progresiva (o regresiva). Por tanto, el sentido real y sustantivo de los cambios político-institucionales se vincula a cómo se afrontan los problemas y las demandas persistentes de las mayorías ciudadanas, principalmente las condiciones vitales y sociolaborales de la ciudadanía, articuladas en un proyecto reformador democrático-igualitario de país. Problemas que el propio CIS también señala y que detallo en el libro “Cambios en el Estado de bienestar”, y cuya interpretación y conversión en políticas públicas y legitimación de actores están sometidas a fuerte pugna por su legitimación y gestión.

Su desarrollo dependerá del reequilibrio de fuerzas en el próximo gobierno progresista de coalición y el nivel de activación cívica y popular para empujar en ese proceso transformador. Es la perspectiva para la triple dinámica: reafirmación, renovación y superación de las izquierdas y avanzar en un cambio de progreso.”

Referencia web original: https://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/frente-amplio-ampliacion-renovacion-superacion-izquierda-transversalidad/20220111183205194479.html

Espacios de la izquierda. Antonio Antón, en Público (7/01/2022)

Aquí, a partir de los datos del estudio 3344 del Barómetro del CIS de diciembre de 2021, voy a profundizar en la comparación entre los distintos líderes y corrientes en el seno de las izquierdas estatales: Partido Socialista, Unidas Podemos y sus confluencias y Más País-Mès Compromís. Se trata de valorar no solo quién está a la izquierda de quién y su paradójico significado, sino los rasgos diferenciadores entre ellas. Destaco los párrafos finales:

“Por otro lado, la estimación del CIS, sobre el voto válido refleja una representatividad muy desigual. El porcentaje del PSOE, 28%, duplica el de UP (y confluencias), 13,7%, y éste multiplica por seis el de MP/Compromís, 2,2%.

Hay que precisar que no existen dos bloques completamente diferenciados por su nivel de radicalidad o moderación (y rigidez o flexibilidad ideológica), tal Y como han expresado algunos dirigentes socialistas empeñados en adjudicar a las fuerzas del cambio solo una representatividad en la izquierda extrema y minoritaria, dando por supuesto que la izquierda (transformadora y moderada), mayoritaria, la ocupa el propio Partido Socialista.

Otro plano es el de la diferenciación de la gestión y las estrategias políticas entre las dos representaciones. Ahí es evidente la posición más firme y transformadora de las fuerzas del cambio de progreso y de la propia Yolanda Díaz, que la actitud del Partido Socialista y su representación gubernamental, más timoratos y ambivalentes respecto de ciertas políticas públicas que no hace falta mencionar, aunque haya un acuerdo compartido del Gobierno de coalición. Al igual que perciben sus electorados y he comentado antes, esa actitud práctica y no tanto discursiva de la representación de UP y MP, se traduce en la percepción de una posición a la izquierda de la de Sánchez y el PSOE, sin que conlleve el estigma de minoritaria e inoperativa sino la positiva valoración de una gestión con firmeza transformadora, con avances sustantivos para las mayorías sociales.

Por tanto, la palabra izquierda refleja una diversidad de posiciones que hay que valorar según los contextos, combinada con otras identificaciones, y que conlleva una triple dinámica: ampliación, renovación y superación.”

Referencia web original: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/55441/espacios-de-la-izquierda/

Una versión se publica en Rebelión (14/01/2022): https://rebelion.org/espacios-de-la-izquierda/

Controversias sobre la transversalidad. Antonio Antón, en Rebelión (5/01/2022)

En esta versión ampliada y tras el ejemplo transversal del acuerdo tripartito sobre la reforma laboral, de máxima actualidad y debate, explico los fundamentos y las controversias sobre la transversalidad. En primer lugar, analizo la diversidad de sus interpretaciones, a veces contrapuestas en su sentido político y su desarrollo histórico. Diferencio dos tipos básicos. Una, la centrista o liberal; otra, la transversalidad popular e igualitaria. En segundo lugar, expongo sus principales características y su función como identificación política en el debate actual, y profundizo en su combinación con otra idea fuerza, la igualdad, para valorar su fundamentación teórica. Selecciono los primeros párrafos:

“La palabra transversalidad (y transversal) adquirió una nueva relevancia en el ámbito político, en particular entre representantes de Podemos y las fuerzas del cambio para definir uno de sus ejes estratégicos. Ahora, se ha vuelto a poner de actualidad en torno al nuevo proyecto de frente amplio propuesto por Yolanda Díaz, tal como expongo en el artículo “Contexto y debates sobre el frente amplio”. Está enmarcado en la renovación de las fuerzas del cambio, cuyos ejes y marco sociopolítico explico en mi último libro: “Perspectivas del cambio progresista”.

Su sentido no siempre queda claro, además de los matices y diferencias entre algunos de sus principales dirigentes sobre su importancia y significado. Pero, además, se ha ido utilizando por todo tipo de actores políticos y socioculturales con distintos contenidos. Se trata de clarificar y avanzar en un debate que debe ser riguroso y constructivo para fortalecer un proyecto de cambio.

El significado lingüístico de transversal es “que se halla o extiende atravesado de un lado a otro” (Diccionario de la RAE) o “que afecta o pertenece a varios ámbitos” (Diccionario María Moliner). Es decir, tiene que ver más con una pertenencia ambivalente, doble o mixta, que con una posición intermedia o centrista.

Detrás de esa palabra existen diferentes significados, se trata de clarificarlos. Avanzo mi valoración para desechar una idea unilateral, bastante común en el ámbito mediático: transversalidad no es consenso entre derechas e izquierdas, ni centrismo liberal o populismo centrista…”

Referencia web original: https://rebelion.org/controversias-sobre-la-transversalidad/

Acerca de la transversalidad. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (4/01/2022)

En este artículo, a raíz del acuerdo tripartito sobre la reforma laboral, explico los fundamentos teóricos de los distintos tipos de transversalidad. Transcribo la introducción:

“Transversalidad es un concepto que ha vuelto a resurgir mediáticamente al calor del nuevo proyecto de Yolanda Díaz, tal como expongo en el artículo: “El sentido del frente amplio”. Está enmarcado en la renovación de las fuerzas del cambio, cuyos ejes y contexto explico en mi último libro: “Perspectivas del cambio progresista”. Detrás de esa palabra existen diferentes significados, se trata de clarificarlos. Avanzo mi valoración para desechar una idea unilateral, bastante común en el ámbito mediático: transversalidad no es consenso entre derechas e izquierdas, ni centrismo liberal o populismo centrista.

Transversal es el sentido del diálogo social y la negociación colectiva como proceso cooperativo para conseguir beneficios para todas las partes implicadas, aunque haya dinámicas contrapuestas en otros aspectos, incluido el modelo social y laboral a implementar en el futuro.

Es el actual acuerdo tripartito para la reforma laboral que, aun con concesiones mutuas, supone un avance en los derechos de la gente trabajadora y la capacidad contractual de los sindicatos para reducir la precariedad laboral. Y la patronal ha preferido limitar algo su alcance transformador y no descolgarse ni seguir la estrategia de confrontación de las derechas. Sabía que las fuerzas progresistas tienen la prioridad de avanzar en la justicia social y democrática y que su transversalidad siempre debe estar orientada hacia la igualdad, objetivo conseguido.

Así, este acuerdo amplio o transversal es un paso relevante ya que supone una mejora sustantiva para los derechos sociolaborales, un cambio de la tendencia regresiva y, además, facilita su durabilidad. El pacto tripartito no supone la conformidad con todo el marco actual de precariedad y subordinación del trabajo, cada parte sigue teniendo unos intereses y una posición diferente o contrapuesta sobre el tipo de mercado de trabajo y de relaciones laborales a desarrollar, sino que el acuerdo es una reforma parcial y progresiva del mismo que es lo que hay que valorar en este contexto y con el actual equilibrio de fuerzas sociales y políticas. No es meramente cosmético; es un avance limitado pero sustancial y positivo para las capas trabajadoras y el sindicalismo.

En un reciente artículo “Significados de la transversalidad”, he analizado la diversidad de interpretaciones, a veces contrapuestas en su sentido político. En este texto diferencio dos tipos básicos de la transversalidad. Una, la centrista o liberal; otra, la transversalidad popular y para la igualdad y la emancipación. Así, expongo sus principales características y su función como identificación política en el debate actual, y profundizo en su combinación con otra idea fuerza, la igualdad, para valorar su significado histórico y su fundamentación teórica.”

Referencia web original: https://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/transversalidad-politica-podemos-yolandadiaz/20220103182454194173.html

Frente amplio y transversalidad. Antonio Antón, en Mientras Tanto, nº 208 (enero de 2022)

Analizo tres aspectos interrelacionados: el marco y el sentido de la propuesta de frente amplio; la experiencia de qué se puede transformar por las fuerzas del cambio de progreso y sus alianzas, con la interacción entre el contexto estructural e histórico y la capacidad transformadora y de agencia de un sujeto sociopolítico alternativo, y el significado de la transversalidad y sus distintas interpretaciones como un eje identificador.

Referencia web original: http://www.mientrastanto.org/boletin-208/ensayo/frente-amplio-y-transversalidad