Sociólogo y politólogo. Profesor de la Universidad Autónoma de Madrid (2003/2022)
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ARTÍCULOS PROPIOS:
Antonio Antón Morón: Presentación
Derrota de las izquierdas aragonesas. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (9/02/2026)
La experiencia de las recientes elecciones autonómicas y el inquietante panorama para las izquierdas. Selecciono varios párrafos:
“Existen dos particularidades más significativas. La primera es que Podemos pierde más del 95% de sus votantes, pasando desde el 20,51% y catorce escaños (2015), el 8,08% y cinco (2019) y el 4,01% y uno (2023) hasta menos del uno por ciento (0,94%) en 2026, con 0 escaños. Requiere una reflexión específica sobre sus causas externas, por el acoso padecido, e internas, sobre su orientación política y de alianzas y su vertebración organizativa y de liderazgo. La segunda es que Chunta Aragonesista, la izquierda territorial fundada por Labordeta, con un 9,73%, una parte proveniente del desplazamiento crítico del voto socialista, duplica sus escaños hasta los seis, y se consolida en el eje mayoritario de la izquierda alternativa aragonesa, reforzando la tendencia intermedia territorial que representa Compromís y Mes, algo autónoma de la coalición Sumar. Mientras tanto, la candidatura conjunta de IU-Movimiento Sumar, no le sirve a Izquierda Unida para una mejora electoral significativa y se queda con un ligero descenso (2,94%), aunque mantiene su escaño.
En su conjunto, la izquierda alternativa aun saca unos meritorios 13,71% y siete escaños, algo superiores a los conseguidos por ese espacio en la anterior legislatura, pero completamente insuficientes ante el fuerte descenso del PSOE, de más de seis puntos porcentuales y cinco escaños, con un descenso total para las izquierdas que bajan hasta del 37,90% y 25 escaños, de un total de 67.
Ese declive expresa una crisis profunda de la representación institucional de las izquierdas y un refuerzo de las derechas, particularmente de la extrema derecha de VOX, que va a condicionar todavía más la gobernabilidad. Y refleja, los efectos negativos, representativos y de influencia transformadora, derivados de la fragmentación de la izquierda alternativa y, especialmente para la dirección de Podemos, cuyo proyecto de construir una izquierda valiente, de forma diferenciada, encuentra escaso apoyo popular e influencia institucional...
El dilema es desde dónde, quién y cómo afrontar el agotamiento de los liderazgos partidarios de la izquierda alternativa y qué proceso de reorientación política y recomposición orgánica es preciso abordar. Se han empezado a ofrecer distintas iniciativas para abordar ese inquietante panorama. La realidad del proceso sociopolítico y de las dos siguientes elecciones autonómicas complementará el análisis de estas tendencias que se están prefigurando. La reflexión, en profundidad, habrá que retomarla en otro momento.”
Referencia web original:
El supremacismo neocolonial. Antonio Antón, en Mientras Tanto n.º 253 (1/02/2026)
Ensayo sobre el reagrupamiento del poder neocolonial, el autoritarismo imperialista, la adaptación de las élites europeas y los sujetos y proyectos de cambio democratizador y por la paz mundial. Selecciono varios párrafos:
"Pero el problema principal y su solución decisiva dependen del tipo de orientación estratégica del espacio común. Básicamente, se dibujan dos opciones contrapuestas, tras las que se prefiguran distintas fuerzas sociopolíticas.
Una, más autoritaria y regresiva, así como neocolonial y dependiente de la recolocación en la dominante jerarquía imperial de EEUU. Es la dinámica hacia la que tienden la mayoría de las élites europeas, en un proceso de adaptación seguidista a esa subordinación, temerosas de la democratización de sus pueblos y el empuje del Sur Global.
Supone la apuesta de los principales grupos de poder del Norte por la hegemonía global, hacia un sistema autoritario posdemocrático, con el incremento de la confrontación de bloques, mayor rearme y belicismo atlantista, con riesgo de guerra generalizada, ante las resistencias del Sur Global.
Otra opción es más social y democrática, con un diseño pacífico y multilateral, refundando la mejor tradición europea igualitaria y emancipadora. Este diferenciado proyecto geopolítico para Europa ya se vislumbra en los tres ejes que se vienen exponiendo: autonomía estratégica sin dependencia de la OTAN y EEUU, con desarrollo de la multipolaridad colaborativa; oposición a los hegemonismos imperiales autoritarios y refundación comunitaria; refuerzo de la igualdad social, incluido por sexo/género, con respeto a la diversidad étnico-cultural, la convivencia intercultural y la sostenibilidad medioambiental; profundización de la democracia, con la promoción de la cooperación, la participación deliberativa, así como el reconocimiento de la pluralidad política y las libertades individuales y colectivas.
En ese sentido hay indicios sociopolíticos y culturales de las dinámicas sociopolíticas que ya están insertas en el panorama internacional. Por un lado, veremos la firmeza y las capacidades del pulso de China ante el objetivo trumpista de doblegarle, combinada con su paciencia estratégica, así como las de sus aliados de los BRICS. Estos tienen gran heterogeneidad de sistemas políticos, niveles económicos y tradiciones culturales, pero comparten la indignación y el resentimiento derivados del extractivismo y la prepotencia colonial occidental, y se mueven en esa tensión entre la sumisión adaptativa y la firmeza por mejorar su posición.
Por otro lado, se encuentra la resistencia democrática de las ciudadanías estadounidense y europeas y su capacidad articuladora en el ámbito sociopolítico, cultural e institucional, que pueden resquebrajar la legitimidad cívica y la representatividad electoral e institucional del propio plan autoritario del trumpismo y la derecha ultra europea...
Por tanto, junto con las dinámicas autoritarias y regresivas de los grupos de poder y las trayectorias resistentes y adaptativas del Sur Global, en ambos ámbitos del Norte, EE. UU. y Europa, se pueden reforzar las tendencias democratizadoras, frenar este ciclo autoritario amenazante y abrir nuevas perspectivas para el avance social y democrático, así como para la paz mundial y los derechos humanos. El futuro está en manos de la gente.”
Referencia web original:
https://mientrastanto.org/253/ensayo/el-supremacismo-neocolonial/
Una resistencia antitrumpista. Antonio Antón, en Público (28/01/2026)
Algunas élites europeas adoptan cierto distanciamiento crítico del trumpismo, para mantener su legitimidad social ante el clamor popular contra su prepotencia, pero con su inconsistencia y el acomodo de los grupos de poder en la nueva jerarquía del dominio imperial y neocolonial. Se necesita una resistencia cívica. Selecciono varios párrafos:
“La estrategia trumpista está definida: objetivos de máximos, con chantajes y amenazas y, según las capacidades y resistencias del contrario, negociación prepotente de lo sustancial con concesiones secundarias o reelaboraciones discursivas para su consumo interno, con refuerzo de su dominación global.
Las élites europeas son conscientes de que no cuentan con el apoyo ciudadano a su docilidad ante las imposiciones de la actual administración estadounidense, regidas por criterios neocoloniales y postdemocráticos. Para legitimarse ante su ciudadanía, deben distanciarse de una imagen de sumisión y articular algunos discursos críticos…
Sin embargo, el problema es que no hay una voluntad política en las instituciones europeas que apueste por su independencia, afrontando los riesgos de confrontación con EEUU por no doblegarse a su dominio. Las élites europeas todavía no han adoptado una acción contundente y de firmeza, ni han modificado su posición realmente subordinada, ni se atreven a definir una senda para ello.
La tendencia dominante de los grupos de poder europeos es caminar por un proceso adaptativo al nuevo orden mundial que va imponiendo el imperio estadounidense, con la consiguiente recolocación de las distintas élites nacionales en la nueva jerarquización neocolonial, a veces con distintos forcejeos en su coordinación y el liderazgo conjunto.
Su trayectoria dubitativa y temerosa deriva de su interés por mantener sus privilegios de poder o su posición político-económica relevante, de la mano de una alianza renovada con EEUU, no demasiado subordinada y, sobre todo, que no se note tanto…
En definitiva, existe una inconsistencia de la indignación de las élites europeas ante el trumpismo, que esconde su incapacidad para articular el modelo social y democrático europeo en beneficio de las mayorías sociales. Tienen el deseo de acomodo a la nueva jerarquía imperial occidental, temerosos del Sur Global y lejos de la multipolaridad cooperativa, democratizadora y pacífica. La alternativa de las fuerzas progresistas es la resistencia, no como pasividad sino como firmeza activa y afirmación autónoma, democrática y transformadora de progreso.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/resistencia-antitrumpista.html
Subordinación europea y respuesta al trumpismo. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (21/01/2026)
Ante esa subordinación adaptativa de las élites europeas se abre la necesidad de una respuesta social y democrática al trumpismo, con el refuerzo de su autonomía estratégica. Selecciono varios párrafos:
“EEUU, la autocracia trumpista, necesita a Europa, a la que no considera su enemigo, sino que le impone una posición de súbdito subordinado, situación ya acatada en la estructura de seguridad de la OTAN. Supone un proceso de recolocación jerárquica que se amplía al campo de las relaciones económicas, más dependientes, al sistema político, más autoritario, menos democrático y con mayor reequilibrio ultraderechista, y un universo social y cultural más ultraconservador y reaccionario…
El problema principal y su solución decisiva dependen del tipo de orientación estratégica del espacio común. Básicamente, se dibujan dos opciones contrapuestas, tras las que se prefiguran distintas fuerzas sociopolíticas.
Una, más autoritaria y regresiva, así como neocolonial y dependiente de la recolocación en la dominante jerarquía imperial de EEUU. Es la dinámica hacia la que tienden la mayoría de las élites europeas, en un proceso de adaptación seguidista a esa subordinación, temerosas de la democratización de sus pueblos y el empuje del Sur Global…
Otra opción es más social y democrática, con un diseño pacífico y multilateral, refundando la mejor tradición europea igualitaria y emancipadora. Este diferenciado proyecto geopolítico para Europa ya se vislumbra en los tres ejes que se vienen exponiendo: autonomía estratégica sin dependencia de la OTAN y EEUU, con desarrollo de la multipolaridad colaborativa; oposición a los hegemonismos imperiales autoritarios y refundación comunitaria; refuerzo de la igualdad social, incluido por sexo/género, con respeto a la diversidad étnico-cultural, la convivencia intercultural y la sostenibilidad medioambiental; profundización de la democracia, con la promoción de la cooperación, la participación deliberativa, así como el reconocimiento de la pluralidad política y las libertades individuales y colectivas…
Por otro lado, se encuentra la resistencia democrática de las ciudadanías estadounidense y europeas y su capacidad articuladora en el ámbito sociopolítico, cultural e institucional, que pueden resquebrajar la legitimidad cívica y la representatividad electoral e institucional del propio plan autoritario del trumpismo y la derecha ultra europea.”
Referencia web original:
Venezuela: el dominio imperial por la fuerza. Antonio Antón, en Público (16/01/2026)
‘Este hecho forma parte de la reordenación geoestratégica acelerada por la autocracia trumpista, basada en su prepotencia imperial. Veamos algunas de sus características, su impacto para Europa y las perspectivas de salida.’ Selecciono varios párrafos:
“El plan de la administración trumpista forma parte de un reagrupamiento de su poder imperial, haciendo valer su primacía político-militar, en ese ámbito occidental de América Latina y Europa, junto con sus aliados de Oriente Próximo (Israel, Arabia…) y Asia-Pacífico (Japón, Corea del Sur, Australia…).
Las élites de EEUU utilizan su poderío militar, cuyo gasto es superior al del resto del mundo, para recuperar su hegemonía económica, tecnológica, geoestratégica y política, cuestionada por el ascenso de la influencia comercial y económica de China y sus aliados de los BRICS -incluidos Rusia e Irán-, que constituyen su principal adversario estratégico. Su objetivo fundamental es contener ese polo autónomo, y excluirlo de esas zonas para ejercer su monopolio imperial, con amplios privilegios.
Su plan no se limita a establecer solo una zona de influencia neocolonial propia en esos ámbitos, sino que necesita ese refuerzo para consolidar una trayectoria de hegemonismo global en el planeta, frenar esa dinámica multipolar y mantener sus ventajas comparativas, ahora cuestionadas.
La revolución neoconservadora o la guerra cultural trumpista, con sus provocaciones, chantajes, mentiras y escenificaciones, expresa el cambio de los procesos discursivos y normativos, y modifica los mecanismos para la legitimación propia y la descalificación de sus oponentes. Esa manipulación comunicativa, apoyada en el control tecnológico y operativo de los grandes medios y redes sociales, complementa esa estrategia de dominio imperial que, dada su debilidad estructural económico-política y de legitimidad cívica, tiene que ser por la fuerza.
Es la era de la violencia política y la coerción unilateral del más fuerte, no de la cooperación, la negociación y el consenso multilateral. Es el momento del dominio del poder duro, del vencer con la fuerza y no del convencer o transaccionar…
Pero el problema principal y su solución decisiva dependen del tipo de orientación estratégica del espacio común. Básicamente, se dibujan dos opciones contrapuestas, tras las que se prefiguran distintas fuerzas sociopolíticas.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/venezuela-dominio-imperial-fuerza.html
El autoritarismo imperialista. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (15/01/2026)
Sobre el nuevo orden internacional trumpista y su sentido reaccionario y prepotente. Selecciono varios párrafos:
“Las élites de EEUU utilizan su poderío militar, cuyo gasto es superior al del resto del mundo, para recuperar su hegemonía económica, tecnológica, geoestratégica y política, cuestionada por el ascenso de la influencia comercial y económica de China y sus aliados de los BRICS -incluidos Rusia e Irán-, que constituyen su principal adversario estratégico…
Tiene un sentido reaccionario ante los avances sociales, democráticos y emancipadores. Se trata de la regresión autoritaria y su intento de justificación, ya conocida con el nazi-fascismo de entreguerras, que se enfrenta a la cultura democrática y los intereses de las mayorías sociales del Sur Global, pero también de las sociedades europeas y estadounidense.
Con su nacionalismo excluyente, supremacista y prepotente es particularmente racista, xenófobo, antinmigrante y contrario al respeto de la pluralidad étnico-nacional y la convivencia intercultural, al igual que es antifeminista o negacionista del cambio climático. Frente a la igualdad, real de condiciones y formal en derechos, y la cooperación humana promueve mayor segmentación jerárquica y un individualismo extremo. Significa un retroceso civilizatorio, basado en la desigualdad, la segregación y el darwinismo sociales, así como en el nihilismo moral.
Se persigue el acatamiento de la ciudadanía, basado en la pasividad y la resignación, con el instrumento de la amenaza y la fuerza, convertidos en disuasión impositiva. Se desprecia la razón, la conveniencia mutua y la legitimidad democrática. Se dice adiós al equilibrio liberal del dominio económico e institucional de las élites con ciertos consensos y cohesión social. Se vacía la propia democracia política, deliberativa y participativa, y entran en crisis las referencias éticas universalistas y de los derechos humanos.
Se pretende imponer la subordinación de los aliados, convertidos en vasallos y con la promesa de participar, de forma escalonada y según lealtades, en el reparto de los esperados beneficios neocoloniales, para conseguir el fin perseguido: la primacía de las minorías poderosas. Pero la ciudadanía europea, entre otras, tendrá algo que decir y hacer.”
Referencia web original:
La difícil perspectiva electoral para la izquierda alternativa. Antonio Antón, en Rebelión (14/01/2026)
Análisis demoscópico, con las conclusiones de su trayectoria que, con su división, apuntan al declive de su representación institucional y reabren los desafíos de su recomposición. Selecciono varios párrafos:
“De la valoración de la evolución de la estimación del voto desde el 23J y la siguiente división en ese espacio a la izquierda del PSOE, se deducen cuatro conclusiones.
Primera, persiste esa relación mayoritaria por parte del conglomerado de Sumar, que se aferra a su gestión gubernamental, y minoritaria de Podemos, que se concentra en su opción por una izquierda fuerte.
Segunda, la coalición Sumar no se consolida como monopolio representativo y ascendente, ni Podemos, aunque evita su peor presagio, consigue el suficiente apoyo electoral para aspirar a su deseado sorpasso y ser el motor ideológico y representativo del conjunto del espacio.
Tercera, ambas agrupaciones se alejan de sus mejores pronósticos y expectativas respectivas y salen debilitadas con esta trayectoria divisiva, confirmada para las próximas elecciones autonómicas -Aragón, Castilla León y Andalucía-, y probablemente para las generales -quizá adelantadas a este otoño- y el resto de autonómicas y municipales de 2027.
Cuarto, en particular, tiene un grave impacto de reducción de sus accesos a los escaños parlamentarios (10 + 4) y, por tanto, para tener una presencia institucional relevante y contribuir a la reedición de un gobierno de coalición progresista. El riesgo es la victoria de las derechas y las posibilidades de una involución derechista hacia un ciclo político reaccionario.
Queda toda esta prolongada campaña prelectoral, con el complejo panorama internacional, pero todo indica que se aventura una crisis, quizá asimétrica, de las élites alternativas, probablemente en el marco de un mayor desconcierto del conjunto de las izquierdas, sin poder gubernamental. Supone el desafío de abordar la recomposición del espacio sociopolítico y electoral transformador y la reconstrucción de sus estructuras partidarias y sus liderazgos. Pero ello requiere otra reflexión en profundidad.”
Referencia web original:
https://rebelion.org/la-dificil-perspectiva-electoral-para-la-izquierda-alternativa/
La incertidumbre sobre el cambio de ciclo. Antonio Antón, en Público (29/12/2025). Reeditado en Voces Críticas (enero, 2026)
Análisis de dos problemas de las izquierdas, difíciles de solventar, para evitar el cambio de ciclo institucional derechista: la necesidad de un impulso reformador gubernamental y el refuerzo y la unidad de la izquierda transformadora. Selecciono varios párrafos:
“Lo que se ventila es el carácter del nuevo ciclo político, aunque se mantiene la incertidumbre sobre su sentido, regresivo o progresivo, con una dura pugna sociopolítica y cultural. Existe una actitud contradictoria en la gente progresista, entre la fatalidad y la esperanza, entre la decepción pasiva y la voluntad democratizadora. Digamos que hay incertidumbre sobre el cambio de ciclo institucional.
A pesar de toda la ofensiva política, judicial y mediática de las derechas contra el gobierno de Sánchez y el desgaste de credibilidad del Partido Socialista por la corrupción y el acoso machista en sus filas, añadida a la escasa gestión transformadora del Ejecutivo, se puede decir que todavía no es irreversible la victoria de las derechas. Hay partido, aunque cada vez más agónico.
El primer factor que puede posibilitar el freno a la ola reaccionaria, conectar con las perentorias demandas sociales y contrarrestar la tendencia de cierta desafección hacia el gobierno de coalición y sus socios, es un impulso reformador, socioeconómico y democrático, del Gobierno. No obstante, esa expectativa es poco consistente ya que mantiene un frágil apoyo parlamentario y está empeñado mayoritariamente en un simple continuismo gubernamental…
El segundo factor capaz de asegurar una nueva etapa de gobernabilidad progresista es el fortalecimiento y la unidad de la izquierda alternativa, en un marco de reactivación cívica de la gente de izquierdas y acompañado de la disponibilidad democratizadora de las izquierdas nacionalistas…
A mi modo de ver, el principal problema a solventar es el de la primacía, el carácter y la orientación estratégica del liderazgo del conjunto estatal, con la particularidad de que se asienta, principalmente, en la representación institucional en esas cuatro zonas, con sus preponderancias orgánicas respectivas…
En definitiva, ambos liderazgos se consideran incompatibles y aspiran a absorber a sus bases sociales. Prevalece la pugna competitiva por la primacía de la orientación política y la articulación orgánica de la izquierda transformadora, sin mucho margen para las mediaciones y los procedimientos compartidos necesarios para el acercamiento y la colaboración. En particular, parece imposible ejercer un liderazgo estatal unipersonal, que concentrase el valor simbólico y representativo del conjunto. Solo podría ser coral y reconstruido.
En este interregno cada parte va a priorizar su reforzamiento particular y la competencia con el adversario, aunque sea a costa de los perjuicios relativos que pueden sufrir sus grupos políticos y, sobre todo, infravalorando los efectos perniciosos para sus bases sociales. Si no hay una reconsideración unitaria de los equipos dirigentes y una complicidad externa -incluida la del Partido Socialista y otras organizaciones sociales-, la dinámica competitiva aboca a ese pronóstico sobre el descalabro representativo de la izquierda alternativa, agudizado por las críticas y responsabilidades cruzadas.
Será el comienzo de otra fase de aprendizaje imperioso de las deficiencias y errores y de recomposición de nuevos liderazgos y estructuras partidarias. Junto con el estancamiento socialista, daría lugar a un nuevo ciclo institucional dominado por las derechas extremas. Todavía hay tiempo para evitarlo.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/incertidumbre-sobre-cambio-ciclo.html
Reeditado en Voces Críticas, nº. 54 - enero 2026:
https://mailchi.mp/330acad21f99/boletn-voces-crticas-enero-2026
Artículos y ensayos ajenos destacados
Texto más significativo, de cada mes, para un pensamiento crítico
ARTÍCULOS AJENOS (Último mes):
Los partidos políticos y la política sin partidos. Ramón Soriano (10/02/2026)
Alegato por la complementariedad de la participación cívica, a través de grupos sociopolíticos o movimientos sociales, y la acción político-institucional de los partidos políticos, para prevenir su burocratización, su corporativismo y su dinámica electoralista. Selecciono varios párrafos:
“En definitiva, se trata de defender la coexistencia y complementariedad de ambos: de los partidos políticos y de los movimientos sociales y los colectivos ciudadanos de acción política. No se pretende que éstos suplanten el papel de los partidos, sino de que conjuntamente convivan y hagan su trabajo en la vida política de nuestro país. Porque ambos modelos son necesarios y cada uno puede desarrollar en la escena política cualidades, que les son propias y que difícilmente podría desplegar un modelo alternativo exclusivista…
La participación política ciudadana autónoma en relación con los partidos políticos puede proporcionar beneficios por varias razones: a) el conocimiento de problemas políticos y soluciones en los que los partidos no están interesados; éstos desvelan ante la opinión pública lo que les conviene y frecuentemente para arrojarlo a la cara de los adversarios, b) el control de la actividad de los partidos políticos y sus miembros, quienes se comportarán mejor si se sienten observados; c) la exigencia de responsabilidades a los políticos/as, que es más eficaz desde las bases ciudadanas que desde los partidos políticos y las instituciones dominadas por ellos; y d) la influencia para producir un cambio en la agenda de los partidos políticos, metiendo en ella asuntos nuevos o cambiando el orden de prioridad de los ya incorporados; estamos viendo recientemente el cambio de las agendas por la presión de colectivos sociales, como las mujeres y los pensionistas.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/partidos-politicos-politica-partidos.html
¿Por qué no nos creen?. Magis Iglesias (8/02/2026)
Buena comprensión y alegato contra la violencia machista. Selecciono un párrafo:
“En occidente, el desprecio de la voz de las mujeres —cuando se hace patente en ámbitos de hegemonía masculina— está tan arraigado que lo hemos normalizado. Ni siquiera nos damos cuenta de que existe pero salpica a todos los estamentos, sin olvidar el judicial donde las mujeres deben comportarse como heroínas dispuestas a pasar por el cadalso si quieren denunciar a un hombre por acoso, especialmente, si es de carácter sexual. Ese trato vejatorio pero espontáneo se manifiesta cuando se busca silenciar a las que denuncian ante los tribunales, ignorar a las que tratan de defender sus posiciones —incluso si ocupan puestos de poder— y desacreditar las acusaciones o la simple exposición de los hechos. Acallar, ignorar y negar son las tres caras de un mismo prisma que busca deslegitimar la palabra femenina cuando queremos hacernos oír como voces de autoridad. Porque, en realidad, lo que se niega es el valor de la palabra de las mujeres.”
Referencia web original:
https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-creen_129_12969885.html
Una Junta de Paz al servicio del emperador Trump. José Enrique de Ayala (7/02/2026)
Bien documentado. Selecciono varios párrafos:
“Todas las afirmaciones del PI y de la RES 2803 relativas al futuro palestino: “Una vez que se haya llevado a cabo fielmente el programa de reformas de la Autoridad Palestina… se podrán dar por fin las condiciones para una vía factible hacia la libre determinación y la condición de Estado de Palestina” eran, como cabía esperar, falsas Ninguna autoridad palestina va a controlar esa Nueva Gaza construida para el turismo de lujo, a no ser que se trate de testaferros teledirigidos por los verdaderos amos. Después de sufrir un genocidio – justificado en unos atentados terroristas en los que no participaron el 99,9 % de los gazatíes – que ha matado a 30.000 mujeres y 20.000 niños y ha destruido todo lo que tenían, los palestinos de Gaza siguen siendo asesinados, se les roba su territorio, igual que a sus hermanos de Cisjordania, y se ven sometidos, privados de su derecho a gobernar su propio país, por una Junta de Paz, al servicio personal de Trump, respaldada por una resolución infame de Naciones Unidas. Qué tristeza, qué vergüenza, qué desolación.
Pero la historia no termina aquí. A pesar de la evidente traición de los gobiernos árabes - que algún día lo pagarán porque la mayoría de los ciudadanos de esos países no apoyan ese abandono ante el genocidio de sus hermanos -, a pesar de la indiferencia, cuando no la complicidad, de los gobiernos europeos y de otras potencias, los palestinos han resistido, llevan décadas resistiendo, y resistirán hasta que sean libres si tienen al menos el apoyo de todas las personas decentes del mundo que estén dispuestas a transformar en hechos su indignación. Debemos hacer todo lo que podamos: enviar ayuda, protestar, manifestarnos, presionar a nuestros dirigentes para que les defiendan. No podemos abandonarlos, porque su resistencia nos devuelve parte de nuestra dignidad como seres humanos. Porque lo que les pasa a ellos es un anuncio de lo que se nos viene encima a todos en un mundo regido por la violencia, la depredación, y la ley del más fuerte. Tenemos que ayudarles, aunque solo sea porque así nos ayudamos a nosotros mismos. Porque nosotros también tenemos miedo. Nosotros también somos palestinos.”
Referencia web original:
https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/junta-paz-servicio-emperador-trump_129_12969787.html
Contraofensiva ideológica o irrelevancia política. Ruth Ferrero-Turrión (6/02/2026)
“Buen diagnóstico. La contraofensiva ideológica o disputar el sentido común es positivo y necesario, pero lo relevante es el cómo y la determinación de la activación cívica o la organización sociopolítica democrática frente a ese poder establecido. Selecciono varios párrafos:
Este papel adquiere una dimensión aún mayor cuando se articula en alianza con Lula da Silva. La dupla Lula-Sánchez representa hoy uno de los intentos más claros de construir un polo progresista con vocación internacional, capaz de conectar Europa y América Latina en defensa de un orden más justo, más democrático y menos subordinado a los intereses del capital financiero. En un mundo crecientemente multipolar, esta alianza ofrece una narrativa alternativa frente al autoritarismo y al neoliberalismo desregulado.
Sin embargo, la pregunta clave sigue abierta ¿Será suficiente? La magnitud de la ofensiva reaccionaria exige algo más que liderazgos individuales, por sólidos que sean. Requiere organización, coordinación transnacional, pedagogía política y valentía para romper con inercias que han demostrado su agotamiento. Sin una contraofensiva ideológica clara, la izquierda corre el riesgo de convertirse en mera gestora de un sistema que ya no ofrece futuro a las mayorías sociales.
La historia no está escrita, pero el margen de maniobra se estrecha. La disyuntiva es clara. Disputar el sentido común o aceptar la irrelevancia política. Y esa decisión no admite más aplazamientos.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/contraofensiva-ideologica-irrelevancia-politica.html
Desmontando bulos sobre la moratoria antidesahucios. Alejandra Jacinto (5/02/2026)
Buena clarificación. Selecciono varios párrafos:
“Sin embargo, frente a este dogmatismo, la evidencia empieza a desmontar otro de los grandes mantras del debate: que intervenir el mercado no funciona. La experiencia reciente en Navarra es clara. Tras la declaración de zonas tensionadas, los precios del alquiler han descendido un 8,6 % sin que la oferta se haya reducido.
Y, por último, conviene desmontar una de las afirmaciones más cínicas que han circulado estos días: que al vulnerable "le viene mejor" que no exista protección alguna para no tener el estigma de que no se le pueda desahuciar y así le alquilen más fácilmente. Basta darse una vuelta por cualquier portal inmobiliario para comprobar que el problema no es el miedo. El problema es el precio, el problema es la mercantilización de un bien de primera necesidad, el problema es que hay quienes no quieren renunciar a ningún privilegio y hay quienes están dispuestos a protegerlos por encima de todo, no en vano son su brazo político.
Ahora que el Gobierno acaba de anunciar que volverá a llevar al Congreso la moratoria antidesahucios con “alguna modificación” (veremos la letra pequeña aunque asumir el marco del rentismo y recortarla no parece lo más adecuado), toca desmontar más que nunca los bulos que permiten que mañana tu vecina pueda ser desahuciada.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/desmontando-bulos-sobre-moratoria-antidesahucios.html
¿Por qué odian a Europa?. Juan Torres (3/02/2026)
Buena reflexión. La respuesta: Pues por lo que podría ser, si fortalece su papel regulador, su modelo social y democrático, si profundiza en su autonomía estratégica como referencia geopolítica pero las élites no están por la labor, con seguidismo adaptativo a las grandes oligarquías estadounidenses, o sea, es una tarea de la ciudadanía europea, todavía viva. Es lo que teme el trumpismo y por ello quiere destruirla desde dentro, con la involución ultra. Selecciono varios párrafos:
“En el escenario que está marcando el nuevo capitalismo, una Europa políticamente autónoma, capaz de definir una política industrial propia, construir soberanía tecnológica, energética y financiera y dotarse de una arquitectura de seguridad independiente, sería un competidor sistémico. No tanto por su poder militar como por su capacidad de establecer reglas, estándares y límites al poder económico global. Por eso, la estrategia de Estados Unidos nunca ha sido fortalecerla ni integrarla como aliada en pie de igualdad, sino mantenerla fragmentada, dependiente, militarmente subordinada, tecnológicamente vulnerable y políticamente irrelevante como actor global. No ha tratado ni tratará de conquistar Europa, sino de neutralizarla como sujeto histórico, incluso —como ya ha comenzado a ocurrir— implicándola en conflictos bélicos derivados de escaladas geopolíticas que han desembocado en guerras como la de Ucrania.
Las élites políticas, económicas y tecnocráticas dominantes en Europa no van a defender ese ADN europeo de democracia, bienestar y libertades. La mayoría ha demostrado con claridad que la prefiere subordinada pero funcional para los grandes intereses económicos antes que autónoma al servicio de sus pueblos. Ante la ofensiva que se avecina, su reacción previsible será una combinación de seguidismo estratégico, retórica vacía sobre los valores y profundización de políticas que fragmentan, militarizan y debilitan aún más el proyecto europeo.
Si esa dinámica se impone, Europa se convertirá definitivamente en un espacio sin proyecto propio, gestionado desde fuera y administrado desde dentro por élites cada vez más desconectadas de la ciudadanía. Hay que evitar, por tanto, caer en un doble error: plantear “el problema europeo” como un simple enfrentamiento con Trump y dejar la defensa de Europa en manos de quienes la han vaciado de contenido democrático y social. Europa solo puede tener futuro como tal si se la rescata del doble naufragio al que la empujan, por un lado, el autoritarismo oligárquico global y, por otro, el conformismo tecnocrático interno.
Ese rescate no concierne exclusivamente a las izquierdas tradicionales, hoy debilitadas y desorientadas, sino a todos los movimientos sociales, culturales y políticos que aspiran a un mundo de libertades reales, democracia sustantiva, justicia social y paz. Defender Europa no significa aceptar lo que hoy es, sino luchar por lo que podría y debería ser.
En la situación en que se encuentra el mundo, renunciar a Europa o abandonarla al antieuropeísmo sería un error histórico de consecuencias letales. Mientras que entender por qué la odian es imprescindible para comprender que es fundamental rescatarla, si se quiere frenar la deriva autoritaria global que se cierne sobre nosotros y abrir caminos alternativos para transformar las condiciones de vida en el planeta.”
Referencia web original:
¿Hijo de puta hay que decirlo más?. Ángela Rodríguez Pam (2/02/2026)
Combatir la simpleza ultra con firmeza y pensamiento crítico y complejo. Selecciono varios párrafos:
“El verdadero problema con el clima político actual es que no tiene una respuesta fácil. No se corrige la brutalización compitiendo en brutalidad. Tampoco bajando el tono hasta desaparecer. No funciona ninguna de las dos cosas, no se polariza con lo ultra diciendo algo aún más fuerte en otro sentido ideológico, ni se desactiva esa pulsión bajando el volumen. Que no, que gritar más no desactiva a los ultras, pero susurrarles tampoco. La única palanca que históricamente ha funcionado no es otra que subir el nivel, y plantear frente a las lógicas simplonas, otras complejas que obliguen a pensar mejor, más fino y con más distinciones. ¿En qué momento hemos llegado a considerar el matiz o el pensamiento crítico como una debilidad cuando éstas deberían ser más bien las tecnologías para la democracia?
Los grises, las diferencias internas, las categorías bien trazadas son lo contrario de la lógica fascista, que vive de simplificar el mundo hasta que quepa en un puño, donde todo es bloque, enemigo, traición o pureza. Pensar con precisión rompe ese hechizo. Obliga a separar, a comparar, a justificar y por supuesto también a rectificar. Y claro, aquí también toca autocrítica. Parte del campo que presume de sensatez lleva años respondiendo al ruido con pedagogía blanda y tono conciliador. Buenas intenciones pero plagadas de resultados discretos, pues a nadie se le escapa ya que la extrema derecha no ha dejado de crecer. Repetir la misma estrategia esperando otro desenlace no es virtud cívica sino pura negación de un problema de magnitudes ya inmanejables. Tan burdo es el que solo sabe insultar como inútil el que solo sabe templar. Hace falta otra cosa, que reivindique la dureza argumental sin degradación, abrazando el conflicto político con contenido. Inteligencia con dientes. No necesitamos una política limpia de palabras sucias. Necesitamos una política llena de debates sustantivos. Porque cuando la conversación pública se llena de tacos suele ser señal de que se ha vaciado de ideas. Y ese vacío, a diferencia del insulto, sí es peligroso.”
Referencia web original:
https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/hijo-puta-hay-decirlo_129_2138418.html
Narcisismo intelectual o relevancia política. Branko Milanovic (2/02/2026)
Para debatir sobre el mal menor ante los imperialismos. Selecciono varios párrafos:
“Además, no sirve de nada. Cuando decidimos cuál es el mejor enfoque hoy en día, podemos acusar a Trump y a Putin de imperialismo estadounidense y ruso, respectivamente, y a Xi Jinping de no respetar los derechos humanos. Pero en el mundo tal y como es, tenemos que decidir basándonos en el contexto histórico y en el principio del mal menor. La guerra en Ucrania tiene que terminar. Rusia controlará un territorio que nadie en el mundo reconocerá y esto se prolongará durante un futuro indefinido. Trump (y también Biden) han llevado a Estados Unidos a adoptar políticas que establecen más firmemente su dominio sobre el hemisferio occidental y se centran en contrarrestar a China a nivel mundial. Hablar del secuestro de Maduro y de las amenazas a Groenlandia como si representaran una novedad total en el comportamiento de Estados Unidos es simplemente erróneo. Antes de que Maduro fuera secuestrado, también lo fue Noriega, y hubo muchas más víctimas y 20.000 soldados estadounidenses atacaron el país sin la autorización de ningún organismo internacional. Antes de que Groenlandia fuera amenazada, también lo fue Irak, y de nuevo con muchas más víctimas.
Lo que parece nuevo en “Contra el imperio” no lo es en absoluto. A lo largo del siglo pasado hemos tenido que lidiar con diversos imperialismos. En ocasiones, algunos recibieron apoyo porque (en opinión de la izquierda) eran mejores para el mundo o porque, a nivel nacional, representaban el mal menor entre las opciones disponibles. La situación no es diferente hoy en día. Los imperios también estuvieron presentes durante la era neoliberal. No se inventaron ayer.”
Referencia web original:
Más allá de las cifras de empleo. Albert Recio (1/02/2026)
Interesante, sobre la relación entre empleo, renta y bienestar y para qué producir y trabajar. Selecciono varios párrafos:
“Centrar toda la política económica en el pleno empleo supone condicionar la vida económica a los intereses y caprichos de los capitalistas, de los ricos. Aunque es obvio que, en las economías capitalistas reales, el papel del sector público es crucial en muchos ámbitos, y una parte sustancial del empleo está supeditada a decisiones políticas, considerar que lo único importante es la creación de empleo es un sinsentido. Los empleos difieren en condiciones y, por tanto, son útiles si garantizan una vida laboral y social aceptable. Los empleos se orientan a la producción de bienes y servicios específicos y, por consiguiente, sus efectos sociales pueden ser muy diferentes. Por poner un ejemplo extremo, las mafias generan muchos empleos en actividades dañinas: traficantes de drogas, matones y sicarios, etc. Y nadie pensará que un país decente potenciará el crecimiento del empleo por esta vía…
A corto plazo, los márgenes de actuación son pequeños. Pero una política transformadora debe saber, actuar en los márgenes y luchar por ampliarlos. Un planteamiento, además, necesario, a la vista de las crecientes exigencias que impone la crisis ecológica, de los impactos negativos del modelo productivo vigente y de la necesidad de dar respuestas a los problemas de la vida cotidiana de gran parte de la población trabajadora. Es tiempo de plantear, a la vez, la cuestión del empleo y la del tipo de modelo productivo deseable.”
Referencia web original:
https://mientrastanto.org/253/notas/mas-alla-de-las-cifras-de-empleo/
Política migratoria ¿antesala del fascismo?. María E. Rodríguez Palop (31/01/2026)
Respondiendo al interrogante. Selecciono varios párrafos:
“Los líderes populistas explotan el sentimiento de agravio para que la gente se obsesione con reparar la injusticia histórica que cree haber sufrido y compensar después ese resentimiento con orgullo nacional. Utilizan los “apegos heridos”, en palabras de Wendy Brown, para definir enemigos interiores y exteriores (normalmente imaginarios), haciendo de la condición de víctima una fuente de identificación e intentan crear, desde ahí, fuertes vínculos con sus votantes.
Cuando se invierten las causas y las consecuencias para abrir o engrandecer las heridas, reales o ficticias, las teorías de la conspiración, las paranoias y la lógica belicista lo colonizan y lo justifican todo. Y en ese magma es en el que florece el racismo, la xenofobia y las tesis del sálvese quien pueda que activan los mecanismos de exclusión y las lógicas malthusianas.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/politica-migratoria-antesala-fascismo.html
Heteropesimismo 'reloaded': el desencanto hetero y la sinergia de los sexos. Aitzole Araneta (29/01/2026)
Un diagnóstico sugerente para un reajuste relacional más igualitario y de reciprocidad. Selecciono varios párrafos:
“Sin embargo, y más allá de los ultras, la mayoría de los hombres heteros saben qué es lo que rechazan las mujeres y se sienten interpelados por su decepción. La pregunta es: ¿qué es lo que ellos desean y hasta dónde están dispuestos a mover ficha? Esta es la gran cuestión que queda pendiente.
Tampoco podemos obviar que vivimos en una sociedad que cada vez impulsa más el individualismo, que promueve la autosuficiencia emocional: cada quien debe “gestionar lo suyo”, responsabilizarse de su bienestar, no depender demasiado. Esta tendencia convive mal con la idea de interdependencia, que es la base de las relaciones de pareja adultas. En contextos colectivistas, cuidar y ser cuidado forma parte natural del vínculo.
En contextos individualistas, cuidar puede vivirse como una carga, y ser cuidado como una amenaza a la autonomía. Y esto afecta especialmente a las relaciones heterosexuales, donde históricamente las mujeres han sido socializadas para cuidar y los hombres para recibir cuidados sin reconocerlos como tales. En una sociedad donde ellas rechazan ya ese rol —y ellos no han sido educados para asumirlo de manera simétrica— el vínculo entra en cortocircuito.
Por sinergia entre los sexos no hablamos de volver a “complementarismos” rígidos, sino a aprender precisamente los recursos para poder entender el dialecto del “otro sexo”, y en concreto a poder comprender y dar condición de legitimidad a sus necesidades y aspiraciones en un posible proyecto de pareja. Además, si la pareja ya no solo implica “soportar” al otro, la convivencia ya no se reduce solo a cohabitar: es un diseño abierto a la negociación del propio vínculo, con todo lo que implica de tiempos, acuerdos, límites y rituales que mantengan los deseos, los cuidados y la propia perspectiva de proyecto a futuro que son las bases de la pareja moderna.
El heteropesimismo expresa el choque entre relaciones diseñadas para el siglo XX y las mujeres (y también los hombres) del siglo XXI. España cambia, la soltería crece, las estructuras vitales se reconfiguran. Pero eso no significa que la relación entre hombres y mujeres esté rota: solo significa que necesitamos nuevas herramientas, nuevos relatos y una no tan nueva alfabetización sexual en este nuevo mapa. Tanto la soltería como la pareja pueden ser caminos expansivos si se viven desde la libertad, el cuidado y la responsabilidad mutua.”
Referencia web original:
Se necesitan más que discursos para sobrevivir al final del viejo orden. Nesrine Malik (28/01/2026)
Una crítica contundente al trumpismo y realista respecto de los límites de las propuestas de las élites sobre su cambio. Selecciono un par de párrafos:
“A medida que los custodios del orden basado en reglas contemplan su muerte y piensan en qué puede reemplazarlo, lo que comprobarán es que gran parte de ella todavía tiene pulso. No se trata solo de alejarse de los Estados Unidos en materia de política exterior, sino de desmontar todo un sistema, en gran parte práctico: capital globalizado, acuerdos comerciales, dolarización del comercio internacional. Pero una buena parte del sistema también es de codificación, valores, normas y desprecio persistente por aquellos que están fuera del club. Era notable que, a medida que Carney detallaba las hipocresías en el viejo modo de hacerse las cosas, no había ningún reconocimiento hacia las personas que siempre las habían sufrido.
Las soluciones propuestas hasta ahora -más coordinación de las potencias medias para crear agrupaciones que actúen como un contrapeso a Estados Unidos, una mayor inversión en gastos de defensa, reducción de impuestos y obstáculos comerciales para compensar el aislacionismo de los estadounidenses- consisten en políticas que continúan la seguridad y la supremacía económica del viejo orden. Aquellos que buscan liberarse todavía están encarcelados por las mismas estructuras que crearon y en las que continúan creyendo. La pregunta para ellos ahora no es qué pueden construir de manera realista a partir de las ruinas del viejo orden, lo que sugeriría una ruptura limpia. La verdadera pregunta es cuánto de ese orden permanece dentro de ellos.”
Referencia web original:
Desindustrialización y nostalgia patriarcal. Nuria Alabao (27/01/2026)
Reflexión interesante sobre los procesos de pérdida de estatus de los varones y determinado contexto político-cultural derechista que condiciona su repliegue conservador hacia el orden tradicional de subordinación femenina, en vez de apuntar a las causas estructurales de sus malestares con una acción igualitaria. Selecciono varios párrafos:
“Los procesos de pérdida de estatus se relacionan con el apoyo a la derecha radical, aunque no sea el único factor relevante. Y esa pérdida no requiere empobrecimiento real, basta con la percepción de que otros ganan terreno mientras tú te estancas, o de que las reglas del juego cambian y la sociedad ha dejado de valorarte…
De hecho, el género es un elemento central de la construcción de jerarquías sociales. Mediante él se establecen escalas de valor en los sistemas patriarcales –divide, por ejemplo, el trabajo en remunerado y no remunerado, el espacio público y privado y asigna cada uno de estos elementos a un género–. Por eso las actuales crisis de estatus, espoleadas desde hace décadas por el impulso de la posición social de las mujeres, tienen una dimensión de género ineludible. Como explica la socióloga Alice Evans, hay bastantes casos que indican que, cuando los hombres se enfrentan a condiciones de trabajo peores, con menores salarios o con menor reconocimiento o a periodos de desempleo largos, a menudo responden con una agudización del sexismo. Este puede expresarse como una cuestión discursiva, cultural o de valores, de autoafirmación, pero incluso puede adoptar la forma de violencia machista cuando se añade a problemas de adicciones o de salud mental, que a menudo son el resultado de estos procesos sociales de empobrecimiento. Así, el fenómeno de la reacción masculina ante la pérdida de estatus económico es un patrón que se observa en muchas sociedades. Este es también un vehículo de derechización, que en parte explica por qué en muchos países occidentales los hombres simpatizan más con las opciones reaccionarias que las mujeres, que tienden a apoyar más opciones progresistas, la llamada “brecha política de género” …
Las desigualdades se viven de forma profundamente generizada. La precariedad laboral, tener que vivir con los padres a los treinta, la falta de horizonte vital… todo eso se experimenta como fracaso personal, pero específicamente como fracaso en tanto que hombre. Las expectativas han cambiado bastante, pero si el modelo del hombre proveedor ya no es el ideal, ese modelo no ha sido sustituido por otro alternativo, más allá de la imagen de éxito asociada al dinero, inalcanzable para la mayoría. No se han ampliado las vías de adquisición de respeto social. Más bien estas se han reducido a medida que aumentaba el individualismo, se desintegraba el mundo obrero y la cultura a la que daba forma, se debilitaba la lucha política y, por tanto, crecían la explotación y la pobreza mientras se desmontaba el estado del bienestar que había sido consecuencia de esa fuerza acumulada. De manera que, en contextos de depauperación creciente, algunos de estos hombres pueden apostar por reforzar los roles de la masculinidad más explícitamente sexista como vía para restaurar su estatus. Pero ese dolor podría tener otras traducciones y otras salidas: podría convertirse en lucha colectiva contra quienes realmente destruyen sus vidas. La disputa por el sentido del malestar es el terreno político central de nuestro tiempo. Porque la rabia está ahí, solo falta dirigirla hacia los que hacen negocio de la explotación y sus comparsas políticas.”
Referencia web original:
¿Qué hacer?. Álvaro García Linera (25/01/2026)
La respuesta sobre la combinación de reformas económicas y debate de ideas: ‘La izquierda y el progresismo pueden recuperar el gobierno, pero está claro que no lo harán repitiendo viejos esquemas ni pasados errores’. Selecciono varios párrafos:
“Por ello, allá donde la izquierda ha llegado al gobierno, la primera y central tarea es la economía doméstica. Solo si se aborda prioritariamente este punto fundamental para las mayorías populares, los otros temas —identidad, medioambientales, reconocimientos, etcétera— pueden tener un soporte material que garantice, que sean asumidos por las políticas públicas.
La economía, y solo la economía, es la clave de la estabilidad y continuidad de cualquier proyecto político de izquierdas. La propia soberanía ya no es un acuerdo de cumplimiento universal, porque ya no hay legalidad internacional. Solo existe el respeto que emerge de la fuerza estatal (económica y política) y esta es el resultado de su densidad infraestructural en el territorio; de la alta cohesión social emergente del bienestar económico; de un industrialismo expansivo y de la capacidad de defenderse infringiendo daño al Estado agresor…
Un programa de reformas alternativo no es un tema de elucubración de la cúpula. Debe escarbar en las emociones vitales más profundas de la gente corriente. Debe aprender de las expectativas soterradas de los múltiples segmentos laboriosos y debe ser capaz de comprimir en una frase la experiencia y la pulsión más íntima de las mayorías sociales. Se trata del “mágico” paso de lo sensible a lo inteligible. Solo así abandonará la letra muerta para transformarse en esperanza realista, audaz y movilizadora, comprendiendo que la radicalidad de un programa solo puede ser resultado de la radicalidad de la experiencia y la acción colectiva, no al revés.
Pero, además —y esta es la segunda gran tarea—, debe foguearse, ponerse a prueba, reformularse y enriquecerse en el debate público: en las asambleas sindicales y barriales, en las conferencias académicas, en los platós televisivos, en TikTok, WhatsApp y las redes penetradas, asediadas y ocupadas por un ejército de activistas del pensamiento, de la palabra, de la imagen creativa y de la polémica.
Se trata de ideas, que deben devenir ideas fuerza de la sociedad a partir de una lúcida y desesperada batalla cultural desplegada en todos los terrenos posibles: desde los más diminutos e insignificantes hasta los más masivos; desde los más divertidos y recreativos hasta los más sobrios y rígidos.
La eficacia de esta irradiación cognitiva será mayor, si una nueva generación de productores de sentido también entra en escena. En las crisis, la gente valora los rostros nuevos. También mejorará, si entre ellos hay enunciadores que poseen capital simbólico propio, no emanado de la estructura partidaria, pero que ahora se articula a una red de formación de nuevos sentidos comunes. Son ellos los que podrán llegar con más facilidad a quienes no son militantes (la mayoría social) o están desencantados. A su vez, los viejos cuadros de la militancia son más efectivos para cohesionar el bloque social que se articula con el líder o la líder carismática.
En todos los casos, la facultad irradiadora de las nuevas ideas fuerza será directamente proporcional a la frustración y el desapego político de la sociedad hacia el gobierno.
Referencia web original:
https://www.diario-red.com/opinion/alvaro-garcia-linera/que-hacer/20260124135215062616.html
La disfunción europea: una Unión que no sirve y una Europa imprescindible. Juan Torres (25/01/2026)
Buen enfoque del hilo conductor de varios problemas controvertidos y sobre los que hay que debatir y avanzar. Selecciono varios párrafos:
“La objeción más frecuente a cualquier propuesta de transformación profunda de la Unión Europea es siempre la misma: no es realista. Las correlaciones de poder actuales, el diseño institucional, la captura corporativa y la debilidad democrática parecen hacer quimérico cualquier cambio de fondo. Es cierto, pero también lo es que esa objeción parte de un error de perspectiva. Puede parecer poco realista porque lo que falta es un motor político capaz de hacerlo.
Lo que sí es irrealista es pensar que las actuales élites políticas y tecnocráticas (con quienes ahora mismo se confunde Europa) van a impulsar una transformación de este calibre. Como advertía Antonio Gramsci, las clases dominantes no renuncian voluntariamente a las estructuras que garantizan su poder. Los cambios de época surgen de crisis de hegemonía.
La realidad es que Europa está entrando en una de ellas y el impulso para aprovecharla y redirigirla hacia el cambio democrático de Europa no vendrá “desde arriba”, ni tampoco del repliegue nacional. El motor necesario solo puede surgir de una convergencia transnacional de fuerzas sociales, políticas y culturales, impulsada por cuatro procesos que deben orientarse deliberadamente hacia la transformación democrática de Europa.
En primer lugar, el malestar social estructural, resultado directo del modelo europeo actual, debe encontrar una salida democrática, capaz de frenar su deriva hacia el autoritarismo. En segundo lugar, la creciente conciencia de impotencia nacional, cuando se hace evidente que muchos problemas no pueden resolverse a escala estatal, debe traducirse en exigencia política de otra Europa, y no en repliegue reaccionario. En tercer lugar, las redes sociales, sindicales y cívicas transnacionales ya existentes -movimientos por el clima, plataformas por la vivienda, defensa de los servicios públicos, organizaciones de derechos digitales, sindicalismo europeo- deben consolidarse como embriones de un nuevo sujeto político europeo. Finalmente, las minorías políticas con visión postnacional, tanto en las izquierdas como en sectores democráticos del centro, deben confluir en un proyecto común que asuma que la alternativa no es menos Europa, sino otra Europa diferente.
En todo caso, no se trata de provocar rupturas súbitas. No podrá haber cambios radicales de la noche a la mañana, sino un proceso conflictivo y discontinuo, con avances y retrocesos, que deberá apoyarse en coaliciones de países dispuestos a avanzar, desobediencias selectivas a normas incompatibles con la cohesión social y reformas nacionales que arrastren a otras.
No necesitamos menos Europa, sino otra diferente. Y cuanto más tarde llegue, mayor será el precio económico, social, democrático y moral que paguemos.”
Referencia web original:
Estas son las razones del declive de la conciencia de clase: el trabajo ya no es el eje de la identidad. Daniel Soufi (24/01/2026)
Reportaje sobre este tema controvertido, con variados puntos de vista, más o menos razonables. Selecciono varios párrafos:
“La clase obrera se ha dividido. El trabajo ha dejado de ser el eje que articulaba la identidad y la comunidad. El sentido de pertenencia se ha desplazado hacia el consumo, el género, la edad, la raza, la nacionalidad o la orientación sexual: formas legítimas de identidad que, sin embargo, han relegado la cuestión de clase a un segundo plano. Hoy el trabajador vive en una burbuja que le impide reconocer a sus semejantes…
Al comienzo del célebre libro La formación de la clase obrera en Inglaterra (1963), el historiador británico E. P. Thompson deja una idea fundamental: no basta con vivir una situación de explotación para tener conciencia de clase. Las clases sociales no nacen solo de las condiciones materiales, sino de la capacidad de reconocerse y organizarse en torno a intereses comunes frente a otros grupos con experiencias distintas y opuestas: “La clase obrera no surgió como el sol en un momento determinado. Estuvo presente en su propio proceso de formación”…
En resumen, la evolución del mercado laboral no va tan a contracorriente de las condiciones propicias para tener una clase trabajadora unida como a priori pudiera parecer. La gente sigue permaneciendo un tiempo similar en su empleo y en su barrio, y las empresas no son más pequeñas que hace unos años. El número de asalariados no ha decrecido. Factores todos ellos determinantes para que la clase obrera mantenga esa “experiencia compartida” que la cohesiona. ¿Qué es, entonces, lo que sí ha cambiado?...
José Saturnino Martínez alerta de la urgencia de alcanzar “una lógica que vuelva a recuperar la unidad dentro de la clase trabajadora”. “El que tú seas asalariado sigue generando malestar, pero en vez de en forma de conciencia de clase se expresa de otras maneras, que es lo que aprovecha la derecha”. Esteban Hernández defiende que entender a qué grupo social se pertenece —quiénes son tus iguales y quiénes son tus adversarios— sigue siendo una de las claves para que la clase obrera mejore sus condiciones de vida. “Es indispensable volver a hablar de clases. Aunque tú no te identifiques con ella, la posición de clase te sigue marcando oportunidades vitales”. La dramaturga Nayarit Fuentes sostiene que una de las claves para reconstruir la conciencia de clase pasa por convencerse de que la lucha colectiva acaba dando resultado.”
Referencia web original:
Cómo la posición europea ante el genocidio en Gaza ha dado alas a Donald Trump. Olga Rodríguez (24/01/2026)
Un alegato necesario. Selecciono varios párrafos:
“El poder se sostiene sobre una combinación de fuerza —coerción— y de consenso. Este último se construye a través del derecho, de las leyes y de la hegemonía moral, intelectual y cultural. Cuanto más se avanza en ese sentido, más facilidad para mermar la capacidad de la imposición. Asumir que solo hay margen de maniobra en el marco militarista es tirar piedras contra el propio tejado y despreciar la política y la capacidad de movilización social.
Entre la nada y la activación de armamento nuclear hay todo un recorrido con posibilidad de acción política, jurídica y social, en el que la defensa de la humanidad frente al modelo del saqueo es necesaria y urgente. Es con esa acción con la que se consolida la hegemonía cultural y la legitimidad política. La Unión Europea sigue sin tener un plan propio para Ucrania o para Oriente Próximo, no se ha opuesto a crímenes masivos en Palestina ni al bombardeo y el secuestro de Maduro en Venezuela. Ha preferido asumir el marco estratégico estadounidense.
Washington ya no es el hegemón económico que fue y por ello está dispuesto a aprovecharse de sus aliados más cercanos como antes lo hizo de países del Sur Global. Durante los dos últimos años Naciones Unidas y sus agencias han sido golpeadas duramente, una y otra vez. El sistema de voto y de veto de la ONU, diseñado hace ochenta años, debe ajustarse a las nuevas realidades internacionales.
El planeta necesita políticas, organismos, alianzas y coordinaciones dispuestas a contrarrestar la Junta de Trump y los proyectos abusivos que Estados Unidos ha impulsado en diferentes puntos del mundo –y que ahora, como un efecto bumerán imperial, regresan a su propio territorio–. De lo contrario, los aliados europeos, integrantes de la alianza militar liderada por Washington, se verán arrastrados a más connivencia con crímenes masivos y a una sumisión y dependencia de graves consecuencias para los pueblos de Europa.”
Referencia web original:
Julio Iglesias y lo que no es legítima defensa. Violeta Assiego (23/01/2026)
La estrategia de hombres poderosos para silenciar a sus víctimas de acoso sexual. Selecciono varios párrafos:
“Exponer la identidad de las mujeres víctimas no es una estrategia de defensa, sino de ataque. Cuando un denunciado señala, expone o “destapa” a las mujeres que denuncian, reactiva el mecanismo central de la violencia que ha ejercido sobre ellas: el miedo a no ser creídas, el castigo por hablar y la advertencia al resto. Se reproduce así la lógica de la coerción que se denuncia, el uso del poder para condicionar, intimidar y disciplinar, para doblegar la voluntad libre de las mujeres.
En este caso, el cantante no solo expone a unas mujeres que él considera que son las denunciantes a una nueva forma de violencia, sino que realiza un gesto que, por sus efectos, puede leerse como una advertencia dirigida a ellas, a sus abogadas, a las periodistas que han investigado y publicado los hechos, a este medio y al propio sistema judicial. Una advertencia que pretende mostrar que su poder sigue intacto y que puede nombrar, señalar y tratar de reescribir el relato incluso cuando los hechos ya están en conocimiento de la Fiscalía.
No es la primera vez que hombres con poder, al verse cuestionados por denuncias graves, intentan defenderse en el espacio público para silenciar a quienes les señalan. Y precisamente por eso conviene recordar que este tipo de actuaciones también ofrecen información relevante para comprender cómo operan los patrones de poder, control y deslegitimación cuando las mujeres denuncian coerción sexual. Información relevante a tener en cuenta en sede judicial que prueba, precisamente, cómo opera el desequilibrio de poder, quién lo ejerce y quiénes lo sufren.”
Referencia web original:
https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/julio-iglesias-no-legitima-defensa_129_12928781.html
Davos y el mundo de ayer. Ruth Ferrero-Turrión (23/01/2026)
Diagnóstico ajustado sobre el agotamiento de los equilibrios de ayer y el comienzo de una transición. La cuestión es que la bifurcación se da entre un camino autoritario y neocolonial, con la recolocación de las élites europeas en la nueva jerarquía imperial o en la apuesta democratizadora y social. Y como no son capaces de lo segundo, comienza su recomposición con una fuerte tensión, por una parte, con las ultraderechas y, por otra parte, por la legitimidad cívica. Y hay un vacío respecto de las capacidades de las izquierdas sociales y políticas y, sobre todo, de la reestructuración de su representación partidaria. Por tanto, hay cierta incertidumbre en un proceso de formación de nuevas élites, especialmente de las articulaciones progresistas y de izquierdas renovadas, cuyo parto es difícil y doloroso. Es toda una encrucijada, como decía Gramsci, con dinámicas contrapuestas y peligrosas, donde pueden aparecer vacíos, monstruos y oportunidades transformadoras. Veremos. Selecciono varios párrafos:
“El desconcierto europeo tiene que transformarse en acción. Acciones que avancen hacia una mayor autonomía estratégica, sí, pero sin renunciar al corpus distintivo que define —al menos normativamente— el proyecto europeo. No se trata de imitar a las grandes potencias en su deriva autoritaria y militarista, sino de utilizar los instrumentos disponibles para defender intereses propios sin abandonar la centralidad de los derechos fundamentales, la cohesión social y la lucha contra la desigualdad.
El riesgo es evidente, en nombre de la seguridad y la competencia geopolítica, Europa puede acabar pareciéndose demasiado a aquello contra lo que dice combatir. Militarización acelerada, recorte de libertades, subordinación de la política social a las exigencias estratégicas. La historia muestra que las transiciones de época suelen justificar regresiones democráticas bajo el pretexto de la urgencia. Y, sin embargo, también abren ventanas de oportunidad.
Quizás esta situación extrema sea, efectivamente, una oportunidad para avanzar en lo que durante décadas se ha pospuesto, la construcción real de una comunidad política europea. No solo un mercado, no solo una unión monetaria, sino un verdadero demos europeo. Una ciudadanía que participe desde abajo, que sienta el proyecto como propio y no como una arquitectura tecnocrática diseñada por élites políticas y económicas. El pecado original de la Unión Europea —su construcción elitista— sigue siendo su mayor debilidad en un mundo de confrontación.
Si Europa quiere sobrevivir como actor relevante sin renunciar a su identidad democrática, necesita algo más que autonomía estratégica, necesita de manera acuciante legitimidad social. Necesita un proyecto que no se limite a competir en el tablero geopolítico, sino que ofrezca sentido político a sus ciudadanos. De lo contrario, el nuevo mundo que emerge no solo la encontrará desarmada, sino vacía de contenido. Y entonces Davos no será solo el símbolo del mundo de ayer, sino también el preludio de una Europa incapaz de imaginar el mañana.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/davos-mundo-ayer.html
¿Reafirmación hegemónica o reparto de áreas de influencia?. Xulio Ríos (22/01/2026)
La lucidez analítica sobre la estrategia china ante el supremacismo trumpista. Selecciono varios párrafos:
“China afirma querer reformar un orden internacional injusto. Las zonas de influencia remiten a una lógica clásica de equilibrio de poder y reparto espacial, propia del orden que dice querer superar. En vez de innovación normativa, surge una continuidad con las prácticas de las grandes potencias tradicionales. Aceptarlo como una expresión más de pragmatismo, quizá temporal, desvirtuaría al completo su mensaje exterior.
Pero además, muchas señales reafirmarían la negación efectiva del reconocimiento de una zona de influencia de China a la par que confirmarían la pretensión de una reafirmación hegemónica global que tendría por premisa la reducción del poder y capacidades de Beijing. Que China consienta cierto proceder estadounidense con la esperanza de que sus intereses más directos no se vean afectados representa una quimera…
Muchos observadores y comentaristas (no el texto oficial) interpretan que la rivalidad entre grandes potencias (EEUU, China, Rusia) está llevando a una fragmentación geopolítica, algo parecido a un nuevo reparto por zonas de influencia. La política exterior de Trump y sus acciones -que se centran en contrarrestar a China y contener a Rusia en ciertas áreas pero atrayéndola a su redil- quizá legitimen indirectamente la idea de zonas de influencia pero la pretensión principal es la reafirmación hegemónica global mediante una política de acoso y derribo de su competidor más integral.
Por otra parte, esa hipotética pretensión se asemeja a una forma de meter a todos en el mismo saco; sin embargo, los comportamientos y ambiciones difieren significativamente. En el caso de China, no representaría ni un avance ni un mal menor, implicaría un replanteamiento absoluto de su política exterior. Las zonas de influencia responden a una lógica de poder incompatible con que la soberanía siga siendo una frontera significativa en la política internacional. Es inadmisible que se pueda vulnerar arbitrariamente por argumentos de necesidad, seguridad o excepcionalismo. Haga quien lo haga.”
Referencia web original:
https://rebelion.org/reafirmacion-hegemonica-o-reparto-de-areas-de-influencia/
Sobrevivir a Trump. Juan Antonio Sacaluga (22/01/2026)
La inconsistencia de la indignación de las élites europeas ante el trumpismo, que esconde su incapacidad para articular el modelo social y democrático europeo en beneficio de las mayorías sociales y su acomodo a la nueva jerarquía imperial occidental, temerosos del Sur Global y lejos de la multipolaridad cooperativa y pacífica. Selecciono varios párrafos:
“La debilidad de la respuesta europea no se trata de flojera política o de prudencia propia de estadistas, sino de debilidad estratégica. Europa se ha movido a lo largo de las últimas décadas con aparente habilidad, pese a su cuádruple dependencia (financiera, militar, tecnológica y energética), exhibiendo músculo del soft-power: su cultura, su orden político más o menos pluralista, su modelo social (cada vez más resquebrajado), su calidad industrial envejecida…
Es fácil escribir ahora de forma crítica sobre Estados Unidos y su política exterior, debido a la personalidad atrabiliaria y lamentable de su principal dirigente. Pero pocas veces se examina si los excesos actuales no son sino derivadas ineducadas de estrategias que hunden sus raíces décadas atrás. La supuesta amistad de Estados Unidos y Europa no se fundamenta tanto en ideales compartidos de libertad, justicia y legalidad internacionales, sino en el interés mutuo de sus élites por conservar un orden liberal que arropa problemas estructurales y conflictos sociales en la carcasa de un sistema político e institucional convertido en modelo pretendidamente planetario.
Ninguno de los dirigentes políticos europeos (los actuales o los que aguardan la oportunidad de la alternancia) tiene una estrategia para superar la actual disputa agria con el padrino norteamericano. Ni siquiera está claro que lo pretendan de verdad. Más bien da la impresión de que quieren preservar las herramientas de complicidad hasta que amaine la tormenta atlántica y en Washington se vuelva a la normalidad de lo previsible, para hacer frente tanto al irredentismo ruso, como al desafío chino, sin olvidar la incómoda pero más manejable (o eso se piensa) contestación del Sur Global. Más que oponerse de verdad a Trump, lo que subyace en las conductas de las élites políticas en Europa es capear la anomalía. Sobrevivir.”
Referencia web original:
Ante la extrema derecha europea, la izquierda a la defensiva. Sami Naïr (20/01/206)
Los tres ejes del discurso ultra, inseguridad, inmigración e identidad colectiva con su respuesta de autoritarismo punitivo, racismo supremacista y nacionalismo/etnicismo excluyente, sin que las izquierdas sean capaces de plantear alternativas creíbles. Selecciono varios párrafos:
“Los valores democráticos y republicanos europeos, asentados sobre la superioridad cultural y moral de la inclusión, la tolerancia y el respeto a los derechos humanos, pueden verse desplazados por el autoritarismo y el racismo, debido a la creciente alianza entre las fuerzas conservadoras tradicionales y los partidos de extrema derecha: es este contubernio “aceptado”, la clave que está permitiendo a la retórica ultra ganar no sólo la batalla ideológica en la derecha, sino también la batalla política…
Sin entrar en las razones sociológicas y políticas que explican la crisis actual en Europa, se puede observar que la extrema derecha europea lleva casi una década construyendo su discurso en torno a tres ejes principales: la inseguridad, la inmigración (y el islam) y la identidad colectiva (nacional, étnica y cultural)…
Por último, en lo que concierne a la identidad colectiva, la confusión es aún mayor: la izquierda, por razones ligadas a un europeísmo mal entendido como si fuera contrario a la idea de nación ciudadana, republicana y universalista, ha abandonado este terreno a la extrema derecha, que asimila la identidad nacional al nacionalismo étnico, confesional y xenófobo. Y no solo eso: establece una correlación entre el empobrecimiento de las clases medias y populares y el rechazo de las políticas sociales por parte de las instituciones europeas para remediarlo. En toda Europa, esta retórica de identidad nacional reaccionaria se sitúa en el centro de la estrategia de movilización de la ultraderecha, y, mientras, las fuerzas progresistas permanecen calladas… Se trata de un error trágico, ya que todo apunta a pensar que, si la UE llegara a desmoronarse algún día, probablemente será por haber subestimado el impacto social de las identidades nacionales.
En suma, frente a los idearios utilizados por la extrema derecha, todas las fuerzas del tablero democrático reaccionan a la defensiva. El programa de los partidos conservadores tiende a integrar medidas de los partidos ultras para, supuestamente, debilitarlos, cuando realmente se encuentran inmersos en un proceso de “extrema derechización”. Por su parte, las fuerzas progresistas, salvo el caso notable de la izquierda española, están pagando su debilidad ideológica y social de los últimos 30 años: no supieron ofrecer un modelo global vinculado estrechamente a un proyecto social y económico alternativo al neoliberalismo y basado en la defensa de los valores ilustrados de solidaridad. Sus contados triunfos electorales no caben tanto atribuirlos hoy a la excelencia de sus programas como, sobre todo, al temor de fondo que representaría la victoria de la extrema derecha.”
Referencia web original:
Ha llegado la hora de desamericanizar el mundo. Pankaj Mishra (18/01/2026)
Interesante ensayo: ‘La civilización universal que ofrecía Estados Unidos solo era un espejismo. Su desaparición es posiblemente más esclarecedora y trascendental que la desaparición del espejismo comunista en 1991. Casi un año después de la llegada de Donald Trump al poder, da la impresión de que lo que define el carácter actual de EE UU no es la democracia, ni la libertad, sino el supremacismo blanco violento’. Transcribo un amplio extracto:
“Sin embargo, en 2026 es difícil evitar la sospecha de que la civilización universal de Estados Unidos no era ni civilización ni universal. Era un espejismo muy seductor y su desaparición constituye un momento de enorme gravedad, posiblemente más esclarecedor y trascendental que la desaparición del espejismo comunista en 1991. Además, el mundo, que ha pagado un precio demasiado alto por la búsqueda de la felicidad de una pequeña minoría estadounidense, debe someterse a una rápida desamericanización, intelectual, espiritual y geopolítica. Mientras Trump estrangula a Venezuela y amenaza a Groenlandia, da la impresión de que lo que define el carácter actual y el destino de Estados Unidos no es la democracia, sino el supremacismo blanco violento…
En muchos otros aspectos, nuestro mundo fracturado actual, desde el Caribe hasta Palestina, es consecuencia de una americanización cultural y espiritual temeraria. Hace tiempo que los mercaderes, movidos fundamentalmente por la búsqueda del dinero y el poder, dominan la vida pública de Estados Unidos y las sociedades americanizadas. El hecho de que sus deseos estuvieran totalmente carentes de cualquier valor positivo, como el bien común, o incluso de una mínima preocupación por las consecuencias y la responsabilidad, ha fomentado una tendencia al comportamiento extremista y, en última instancia, al militarismo endémico y al belicismo…
Pero la interminable “guerra contra el terrorismo” de Estados Unidos, que causó la muerte y el desplazamiento de millones de personas en el sur de Asia, Oriente Próximo y el norte de África y que no acarreó ningún castigo para sus defensores políticos y periodísticos, ya había puesto de relieve que la clase dirigente estadounidense recurría cada vez más a la fuerza bruta para mantener su hegemonía mundial. La prueba más llamativa de una dinámica global incontrolable de nihilismo es que, en Estados Unidos, los políticos, tanto demócratas como republicanos, y los periodistas, tanto progresistas como de derechas, siguen siendo aliados de un régimen explícitamente genocida en Israel…
Llevar a cabo una desamericanización del mundo rápida y profunda se ha convertido en un imperativo moral y existencial. Millones de personas seducidas por las tecnologías digitales estadounidenses porque les prometían la emancipación personal han sufrido la manipulación de la mente y el espíritu por la avalancha de desinformación. Incluso los criterios básicos a los que han recurrido los seres humanos durante siglos —el bien y el mal, la verdad y la falsedad— están desapareciendo. En todas partes, las personas se ven reducidas a juguetes de una clase dominante experta en trastocar los valores y convertir el delito en un acto loable y la mentira descarada en dogma.
Para escapar de nuestro aterrador abismo moral, debemos recuperar valores deliberadamente suprimidos en una sociedad de individuos competitivos construida sobre el modelo estadounidense, valores como la solidaridad, la compasión y el bien común. Es de suponer que este intento no va a contar con la ayuda de los beneficiarios del siglo americano, las clases políticas y mediáticas de Europa occidental, que son incapaces de romper su larga y lucrativa historia de amor con Estados Unidos. Las élites no están preparadas para diagnosticar el mal que ha provocado desde hace tiempo un espíritu social de codicia, miedo y rivalidad en sus propias sociedades. Tampoco pueden empezar a comprender la experiencia generalizada de indefensión intelectual y espiritual que vivimos hoy…
Por supuesto, son necesarias nuevas instituciones mundiales de coordinación económica y política. Pero la desamericanización requiere asimismo que cada persona cambie por completo su forma de percibir el significado y el marco general de su propia vida, su manera de actuar en la relación interdependiente con los demás y con el mundo natural. Ya tenemos claro que el mundo no puede sobrevivir a la fe nihilista de Estados Unidos en el individuo aislado de la sociedad, que consume el mundo de forma privada. Este es el verdadero significado del repentino y sorprendente fin del fin de la historia.”
Referencia web original:
https://elpais.com/ideas/2026-01-18/ha-llegado-la-hora-de-desamericanizar-el-mundo.html
Por qué Washington ha convertido a China en su principal adversario estratégico. Eric Toussaint (17/01/2026)
Un análisis de la evolución de EEUU hacia la valoración de China como adversario estratégico central y su estrategia de contención y disuasión con el cerco en Asia-Pacifico. Expongo su conclusión:
“La evolución de la posición oficial de Washington con respecto a China durante la última década pone de manifiesto un cambio estratégico importante, que va mucho más allá de los cambios de administración o de orientación partidista. En el espacio de diez años China ha pasado, en el discurso oficial estadounidense, de ser un socio económico competitivo pero cooperativo a ser un «adversario estratégico central». Este cambio no refleja una ruptura repentina, sino el resultado de un proceso acumulativo relacionado con el auge económico, financiero, tecnológico y geopolítico de China dentro del propio orden capitalista mundial.
Hasta mediados de la década de 2010 la administración Obama seguía aplicando una lógica de integración condicional de China en el orden internacional dominado por Estados Unidos. El giro se produjo al final de la administración Obama y durante el primer mandato de Donald Trump y consistió en rechazar explícitamente este enfoque. A partir de 2017 China es descrita como una potencia hostil que utiliza la economía, las inversiones, las infraestructuras y la modernización militar para cuestionar el dominio estadounidense, en particular en la región indopacífica. Esta redefinición de China como amenaza estructural ha continuado y se ha profundizado bajo la administración Biden, que ha retomado lo esencial del diagnóstico de Trump, al tiempo que lo inscribe en un marco multilateral e ideológico más afirmado, oponiendo un «modelo autoritario» chino a un orden internacional presentado como basado en valores democráticos.
El documento estratégico de 2025 marca una nueva etapa: ya no se limita a constatar la rivalidad, sino que señala explícitamente el error histórico de las élites estadounidenses que favorecieron el ascenso de China. Esta se presenta ahora no solo como un competidor, sino como una amenaza directa para la economía, la cohesión social, las cadenas de suministro, la seguridad nacional e incluso la estabilidad cultural de Estados Unidos. El conflicto se amplía así a todas las esferas económicas, tecnológicas, ideológicas y sociales, sin asumir formalmente una opción militar directa.
En definitiva, si los dirigentes de Washington consideran hoy a China como el principal enemigo, no es porque Pekín haya roto con el orden capitalista mundial, sino precisamente porque se ha integrado con éxito en él, explotando los mecanismos hasta el punto de erosionar de manera significativa la supremacía estadounidense. La rivalidad entre China y Estados Unidos parece menos un enfrentamiento entre dos sistemas antagónicos, que una lucha asimétrica por el liderazgo dentro de un mismo orden económico mundial, cuyas reglas han sido escritas durante mucho tiempo por los propios Estados Unidos. Esta dinámica, marcada por la agresividad de Washington, hace que la confrontación sea duradera, estructural y potencialmente muy peligrosa para todos los pueblos del planeta.
La Estrategia de Seguridad Nacional 2025 de Donald Trump marca un importante cambio doctrinal en la forma en que Estados Unidos concibe su rivalidad con China. Detrás del lenguaje de la disuasión, la libertad de comercio y la seguridad de las rutas marítimas, se perfila una lógica de poder más asumida, en la que Estados Unidos, que es una potencia extrarregional, reivindica el derecho a estructurar militarmente la región Indo-Pacífico con el fin de preservar un orden económico favorable a sus intereses. Sin embargo, este enfoque puede interpretarse en Pekín como una estrategia de cerco y coacción, reavivando un profundo dilema de seguridad con implicaciones históricas, geopolíticas y sistémicas.”
Referencia web original:
La Unión Europea ante el desafío de Trump en Groenlandia. José Enrique de Ayala (17/01/2026)
Una actitud de firmeza europea frente al trumpismo. Selecciono varios párrafos:
“La única posibilidad que parece factible es que algunos países europeos, los que tengan menos reticencias a compartir su soberanía y más confianza mutua, se decidan a crear una Unión Europea de Defensa, poniendo en común sus capacidades militares y adquiriendo, entre todos, aquellas que sean imprescindibles y aún no posean, o no en el grado necesario. Solo la suma de los presupuestos de defensa actuales de Alemania, España, Francia e Italia, supera en un 50% al de guerra de Rusia, que no va a poder mantenerlo mucho tiempo, y Francia dispone de suficiente fuerza nuclear para disuadir cualquier agresión. Tampoco les falta la capacidad tecnológica, aunque haya que acudir a algunos equipos o componentes externos como hacen todos, también EEUU. Es posible hacerlo fuera del marco de los tratados de la UE, sin resultar incompatible, recordemos una vez más que la moneda común se inició también fuera de los tratados y ahora forma parte de ellos, incluso su aceptación es obligatoria para los países que se incorporen a la Unión, aunque algunos Estados miembros aún no la hayan adoptado.
Hay que hacerlo, y además cuanto antes. Porque la dependencia militar conduce a una sumisión política —como se está viendo estas semanas—, y esta a su vez a una subordinación comercial y económica, que se ha traducido, en este caso, en la exigencia de un incremento exagerado de los presupuestos militares —en detrimento del gasto social— y en la imposición de los aranceles que Trump ha decidido unilateralmente, además de obligarnos a comprarle energía más cara y a invertir en su país. Hemos elegido a nuestros gobernantes —entre otras cosas y es tal vez la más importante— para que nos defiendan, no solo de Putin, también de Trump y de cualquiera que intente coaccionarnos, dinamitar la forma política y social que hemos adoptado, limitar nuestra voluntad para decidir lo que queremos ser y cómo queremos afrontar nuestro futuro. Tenemos que exigirles determinación y coraje, porque nuestra libertad y nuestra dignidad no admiten un sometimiento que, aunque se escude en el realismo o en la conveniencia coyuntural, suele ser consecuencia de la debilidad y del miedo al riesgo.”
Referencia web original:
Irán no necesita un relato coherente para estar en crisis. Itxaso Domínguez (13/01/2026)
Muy buen enfoque analítico y teórico. Selecciono varios párrafos:
“En este contexto, la cuestión no se limita a aquello contra lo que se protesta. También está en juego quién define el significado del cambio. Distintos actores, dentro y fuera de Irán, proyectan futuros posibles, escenarios de transición y relatos de cierre. Esa proyección no implica arraigo social ni capacidad efectiva de articulación política. Cuando la revuelta se presenta como preludio de un proyecto ya formulado, la disputa por el sentido tiende a desplazarse fuera del espacio donde se está produciendo. En Irán, y en demasiadas otras localizaciones.
Esa disputa tampoco se juega únicamente en el terreno de los programas o de los liderazgos. Atraviesa el lenguaje, las imágenes que circulan, las comparaciones que se activan y las expectativas que se proyectan desde fuera. Las categorías utilizadas para describir lo que ocurre ordenan el tiempo político de maneras distintas y asignan posiciones específicas a quienes protestan, ya sea como sujetos activos, como víctimas o como espectadores de su propio futuro.
La indeterminación que caracteriza este momento no remite a un vacío pendiente de ser rellenado. Configura un campo de conflicto en el que se enfrentan memorias, expectativas y miedos distintos, y en el que aún no se ha fijado qué cuenta como cambio legítimo. Exigir definiciones cerradas o programas acabados equivale, a menudo, a trasladar preguntas que no se formulan en esos términos desde dentro de la movilización.
La pugna por el sentido del cambio atraviesa así el conflicto político en curso. Condiciona su desarrollo y delimita el espacio en el que se decide si la protesta mantiene su carácter abierto o si queda rápidamente traducida a un guion reconocible para otros actores, con otros tiempos y otras prioridades…
De ahí que la pregunta relevante no sea si el régimen se acerca a su final, sino qué se disputa mientras tanto. Qué formas de vida quedan expuestas, qué vínculos se erosionan, qué imaginarios se activan y cuáles se agotan. Qué implica protestar cuando no se espera una solución ordenada, ni desde dentro ni desde fuera.
Cuando el futuro se define desde fuera, incluso con intenciones declaradas de apoyo, la política que se dice acompañar corre el riesgo de quedar desactivada. La disputa por el sentido del cambio mantiene una relación directa con la autodeterminación, entendida aquí como límite analítico más que como consigna. Ningún relato externo puede sustituir esa disputa sin vaciarla de contenido.
Lo que ocurre hoy en Irán no debería necesitar ser traducido a una promesa de mañana para adquirir significado político. Su potencia reside en la dificultad de reducirlo a una sola historia. Aceptar esa incomodidad no implica renunciar a la crítica ni a la solidaridad. Implica reconocer que cualquier futuro que llegue a tomar forma lo hará desde un conflicto que sigue abierto y que no responde a un guion previo. Y en manos, ojalá, del pueblo iraní.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/opinion/columnas/iran-necesita-relato-coherente-estar-crisis.html
Diez tesis sobre la nueva era. Steven Forti (12/01/2026)
Ensayo sobre el ascenso de la extrema derecha, el cambio de paradigma interpretativo y la necesidad de reconstruir la sociedad, crear sentido de comunidad, dar la batalla de las ideas y tejer alianzas globales. Selecciono varios párrafos:
“En el caso de los Estados Unidos, sin embargo, se trataría de un hiperimperialismo, es decir, un nuevo tipo caracterizado por una hegemonía militarizada, coercitiva y tecnológicamente impuesta sobre el Sur Global debido a la fase de declive que atraviesa el Norte Global. Por lo tanto, no se trataría de un retorno a la época imperialista clásica ni al anterior orden westfaliano, sino más bien de la instauración de un sistema internacional “neomonárquico” estructurado por un pequeño grupo de élites hiperprivilegiadas que buscan legitimarse apelando a su excepcionalidad con el objetivo de crear nuevas jerarquías materiales y de estatus…
Ahora bien, las características de la nueva era no son las mismas que las del período de entreguerras: ha pasado ya un siglo desde los regímenes de Hitler y Mussolini. El mundo ha cambiado profundamente y nuestras sociedades lo han hecho en consecuencia: la política de masas ya no existe, la atomización es el sello distintivo de la nueva era. Por otra parte, ni siquiera en el pasado, en ese “mundo de ayer” muerto y enterrado, todos los autoritarismos eran fascistas. Digámoslo así: se puede ser reaccionario, nacionalista, autoritario y antidemocrático sin ser necesariamente fascista. Pero esto no hace que la situación sea menos grave. Lo que tenemos ante nuestros ojos es una nueva extrema derecha que defiende un autoritarismo posliberal eficientista y antiigualitario. Sus raíces se hunden en el pensamiento antiilustrado y en el reaccionarismo antiliberal de finales del siglo XVIII. En definitiva, se trata de una cultura política –plural, heterogénea– de larga trayectoria que se ha nutrido de diversas fuentes…
La nueva era no es solo la época de la posverdad, la desinformación y los bulos, sino también aquella en la que el extremismo se ha convertido en mainstream. Además de las consecuencias de la hegemonía neoliberal, no se puede entender este cambio sin tener en cuenta el impacto de las nuevas tecnologías, que han permitido la viralización de ideas y narrativas extremistas y, por lo tanto, la normalización de la extrema derecha y el autoritarismo…
Los partidos democráticos deberían evitar ceder a los cantos de sirena de la extrema derecha y defender las instituciones y los derechos conquistados. Las instituciones europeas deberían oponerse con fuerza al neoimperialismo autoritario estadounidense, evitando la no solución del apaciguamiento –un suicidio lento– y saliendo del letargo de la “vasallización feliz”: ahora mismo, hay que desengancharse de lo que se ha convertido en el lazo atlántico, construir una verdadera autonomía estratégica –que no puede ser solo militar y, mucho menos, sobre bases nacionales– y defender lo que queda del multilateralismo abriéndose a los actores democráticos del Sur Global…
Sin embargo, es necesario replantearse completamente los paradigmas existentes: los antiguos ya no funcionan en esta nueva era. Por lo tanto, hay que empezar desde cero: reconstruir la sociedad –ahora licuada, atomizada–, crear un sentido de comunidad –que no sea el identitario y etnonacionalista de la extrema derecha–, volver a librar la batalla de las ideas –la extrema derecha lo lleva haciendo desde hace años y ahora está cosechando los frutos–, tejer alianzas y redes transnacionales –porque la solución no puede ser solo local–. Todos debemos sentirnos involucrados.”
Referencia web original:
La ocupación armada de la verdad. Pedro Vallín (11/01/2026)
Contra la mentira y la manipulación de la realidad. Selecciono varios párrafos:
“Durante años hablamos de fake news, de bulos y de posverdad como si estuviéramos ante una patología del ecosistema digital, lleno de ruido, ignorancia, polarización y burbujas informativas, pero esa explicación era cómoda y superficial. La posverdad no fue un accidente tecnológico sino una fase política que sirvió para erosionar el consenso epistemológico mínimo que hacía posible la democracia liberal: la idea de que, aunque discrepemos en valores e intereses, compartimos un suelo común de hechos. Cuando ese suelo se resquebraja, cuando deja de existir una realidad compartida, el terreno queda listo para que un proyecto iliberal pueda ganar elecciones sin necesidad de convencer, pues le basta con desorientar, con poner en pie de igualdad lo patente con la ficción paranoica y sentimental que da cobijo a las identidades frágiles.
Una vez en el poder, sin embargo, el iliberalismo ya no puede limitarse a sembrar duda porque gobernar exige control. Y para controlar una sociedad no basta con dominar las leyes o las instituciones, hay que dominar la definición misma de lo real. Ahí se produce el salto cualitativo de nuestra época, cuando la mentira deja de ser una táctica de campaña y se convierte en un instrumento de soberanía. El Estado ya no se limita a imponer normas, impone mentiras, decide qué ha pasado y qué no, incluso cuando lo ocurrido está grabado, documentado o presenciado por miles de personas.
En ese momento la verdad deja de ser un espacio de discusión y se convierte en un territorio bajo ocupación. Cuando un poder, sea la Casa Blanca o el Tribunal Supremo, miente abiertamente contra un vídeo, un documento o un testimonio múltiple, no está ofreciendo una interpretación alternativa, está desplegando fuerza institucional —autoridad, inmunidad, aparato mediático y aparato coercitivo— para conquistar el significado de lo ocurrido. Ya no se trata de convencer a la sociedad, sino de someterla. Hemos entrado en una nueva fase en la que la realidad no es algo que se investiga, sino algo que se administra desde el poder.
Ese mecanismo replica con exactitud la lógica clásica de toda ocupación colonial. Primero se declara que la población no entiende lo que ve, que está confundida, manipulada o engañada por fuerzas hostiles; luego se impone una versión oficial que sabe qué ha ocurrido, y finalmente se criminaliza a quien la contradice. Solo que ahora el territorio no es una ciudad ni un país, sino la evidencia misma. Fotografías, vídeos, audios, datos y testimonios quedan sometidos a una administración política del sentido.
Durante más de un siglo, la imagen funcionó como un límite a la mentira, pero hoy el poder ha aprendido que puede decir “no creas lo que ves” y una parte de la ciudadanía lo aceptará sin conflicto. Ahí se cruza una inquietante frontera totalitaria, cuando se obliga a la sociedad a dudar de sus propios ojos, la percepción deja de ser soberana y pasa a estar subordinada a la autoridad. La realidad ya no precede al poder, sino que este la produce.”
Referencia web original:
https://www.infolibre.es/opinion/columnas/oficio-de-impostores/ocupacion-armada_129_2125909.html
'Lawfare', haberlo 'haylo'. Ignacio Sánchez Cuenca (10/01/2026)
Clarificación de la existencia, el sentido político y las características de la guerra judicial. Selecciono varios párrafos:
“Hay ocasiones en que el lawfare se combina con operaciones que van más allá de la justicia y los medios. Durante el gobierno de Mariano Rajoy, se sacó toda la artillería contra los independentistas catalanes y los dirigentes de Podemos. Se puso en marcha la llamada “policía patriótica”. Hubo espionaje, dosieres inventados que se filtraban a periodistas afines, campañas de prensa y multitud de causas judiciales construidas con esos materiales tóxicos. Fue una quiebra del Estado de derecho, un abuso de poder cuya gravedad no ha acabado de calar en la sociedad…
Desde el punto de vista del lawfare, sin embargo, lo que interesa es saber si se ha aplicado el mismo rigor que en otros casos; es decir, si ha habido un celo especial y, por tanto, una interpretación de la ley y de las evidencias especialmente estricta, más estricta que la observada en casos similares. Si así fuera, estaríamos en presencia de un doble rasero de motivación política. Igualmente, si las decisiones sucesivas del Tribunal, hasta llegar a la sentencia final, se pueden analizar como parte de una estrategia encaminada a “cobrarse una pieza”, como muestra Manuel Rico en el artículo de Público del 15 de noviembre de 2025 que lleva como titular El alma negra de la fiscal Lastra y el juego de trile del Supremo, la sospecha se refuerza.
El último elemento que invita a pensar en lawfare es la división del Tribunal en dos bloques, el mayoritario (conservador) y el minoritario (progresista). Si a todo ello se suman otras actuaciones políticas del Supremo —como la resistencia a aplicar la ley de amnistía a Carles Puigdemont—, sería de una ingenuidad interesada descartar la posibilidad de estar en presencia de un caso de lawfare.
Esto no significa que todas las causas antes mencionadas sean espurias. Sin ir más lejos, nadie, ni en la izquierda ni en la derecha, ha planteado que las acusaciones contra José Luis Ábalos puedan ser resultado de un ejercicio de lawfare. El hecho mismo de que se pueda decir que en unos casos hay síntomas de lawfare y en otros no —con independencia del desenlace judicial de cada caso— es lo que nos permite concluir que el concepto no es solamente una coartada para eludir responsabilidades penales o políticas.
En última instancia, la polémica que rodea al término procede de sus contornos borrosos. Al ser un concepto político y no jurídico, es inevitable que sucumba a la confrontación entre rivales ideológicos y, en consecuencia, que su uso se corrompa rápidamente. Ahora bien, que su aplicación sea controvertida no quiere decir que el fenómeno que describe no exista. Por difícil que sea, es mejor tener una palabra para caracterizar el fenómeno, que hacer como que no hay tal fenómeno. La palabra en cuestión sigue causando gran nerviosismo en ciertos círculos políticos y judiciales. Por algo será.”
Referencia web original:
https://www.publico.es/especiales/lawfare/lawfare-haberlo-haylo.html
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ENCRUCIJADAS. Para la democracia, las izquierdas y el feminismo. Antonio Antón Morón, Ediciones Dyskolo (341 pp.) (abril de 2025). Prólogo de Albert Recio Andreu
PRESENTACIÓN:
"España, Europa y el mundo están viviendo profundas mutaciones, con diversos conflictos y crisis que afectan, sobre todo, a las capas populares. Estamos ante varias encrucijadas de caminos, con distintas y contradictorias tendencias. Para las fuerzas progresistas y de izquierda, particularmente en España, se abren dilemas estratégicos en el objetivo de avanzar en un sentido igualitario, emancipador y solidario y de hacer frente a las dinámicas reaccionarias de involución social y autoritarismo político.
Este libro, ENCRUCIJADAS. Para la democracia, las izquierdas y el feminismo, explica ese contexto socioeconómico, cultural y político. El texto se centra en el impacto social de esas dinámicas globales y los desafíos para el sistema democrático, las izquierdas sociales y políticas, especialmente la izquierda alternativa y, en particular, para el feminismo, como movimiento social y corriente cultural progresista y transformadora.
Tiene, sobre todo, un contenido analítico y valorativo de los hechos sociopolíticos más relevantes, y aborda algunas cuestiones teóricas y estratégicas para la transformación social. El análisis se realiza desde la teoría crítica, en particular de la sociología política, la sociología de los movimientos sociales, la acción colectiva y el cambio social y la sociología del género. Todo ello con un enfoque realista, relacional y sociohistórico. Tiene cuatro capítulos.
El primer capítulo “Derechización y continuismo socialista” analiza el marco político institucional general, las tendencias de involución autoritaria y regresiva, con especial protagonismo de las ultraderechas, en España, Europa y el mundo. Así, se hace una valoración de las estrategias de los principales actores políticos y sociales.
El segundo capítulo se titula “Desafíos de la izquierda alternativa”. Ante las dificultades para una remontada electoral, política y unitaria, que no termina de fructificar, con efectos para la gobernabilidad progresista, repasa esta densa y controvertida experiencia y estudia los desafíos de la izquierda transformadora.
El capítulo tres, “Polémicas sobre los feminismos”, reúne varios textos individuales y otros compartidos con Carmen Heredero, filóloga, feminista y experta en coeducación. Constituyen valoraciones y debates del momento actual, con un enfoque feminista, crítico, relacional, igualitario, popular y transformador.
El cuarto y último capítulo, “Debates sociopolíticos”, explica siete temas específicos de relevancia sociopolítica, que constituyen debates significativos en las izquierdas, con posiciones diversas y, a veces, controvertidas."
Enlace web con el texto completo (acceso libre):
https://payhip.com/preview/L0wZn
Referencia editorial:
https://www.dyskolo.cc/catalogo/lib094
Su presentación se realiza en La Bóveda, organizada por Acción en Red - Madrid, el viernes 25 de abril de 2025 (19h.). Participan Luis Enrique Alonso, catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, Carmen Heredero, filóloga, feminista y experta en coeducación, y Antonio Antón, autor, sociólogo, politólogo y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid (2003/2022). Presenta Paco Castejón, físico nuclear y miembro de Acción en Red.
Izquierda transformadora. Antonio Antón Morón, Ediciones Dyskolo (366 pp.) (enero de 2024)
Este libro -en edición digital y con acceso libre- tiene por objeto el análisis de las características y la evolución de la izquierda transformadora en el contexto sociohistórico de los últimos quince años en España y, de manera detallada, su rearticulación en estos dos últimos años entorno a la coalición Sumar/Podemos con la perspectiva de formar un frente amplio alternativo, con sus dificultades y condiciones.
El contenido tiene un doble hilo conductor. Por un lado, es analítico de los rasgos principales de esta dinámica social y política, así como de su contexto socioeconómico, institucional y de alianzas en las diferentes fases. Por otro lado, es valorativo con distintas reflexiones de carácter teórico y estratégico sobre el alcance del cambio de progreso, así como de varios debates específicos con una dimensión global.
En su conjunto constituye una investigación rigurosa sobre una trayectoria sociopolítica fundamental que está condicionando la configuración de este país plurinacional desde una perspectiva de progreso, así como una reflexión crítica de las ideas e interpretaciones existentes en el mundo sociopolítico e intelectual sobre el cambio social, cultural e institucional desde una dimensión democratizadora, igualitaria y emancipadora.
Enlace web con el texto completo (acceso libre):
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Referencia editorial:
https://www.dyskolo.cc/catalogo/lib087
Su presentación se realiza en La Bóveda, organizado por Acción en Red - Madrid, el viernes 26 de enero de 2024.
Participan Ramón Adell, profesor de Sociología de la UNED, especialista en cambio social, Carolina Alonso, ex-diputada de Unidas Podemos en la Asamblea de Madrid, y Antonio Antón, autor, sociólogo, politólogo y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) (2003/2022). Presenta, Fernando Cerezal, catedrático -jubilado- de la Universidad de Alcalá.
Feminismos. Retos y teorías. Antonio Antón Morón, Dyskolo (510 pp) (abril de 2023)
Este libro, editado en digital y con acceso libre, tiene un doble plano, analítico y teórico. Por una parte analiza las características de la nueva ola feminista en España en este lustro, sus causas, el contexto sociopolítico y cultural y su impacto transformador y de avance de derechos, así como las características y tendencias feministas, en el marco más amplio de la experiencia de la acción popular y el cambio progresista. Por otra parte, explica los diferentes enfoques teóricos, en particular, los debates sobre el sentido de las identidades feministas y su relación con la formación del sujeto feminista y su acción por la igualdad y la emancipación de las mujeres y colectivos LGTBI. Los dos aspectos se entrecruzan en sus once capítulos.
Enlace web con el texto completo (acceso libre):
https://payhip.com/preview/Vqd86
Reeditado por Rebelión (mayo de 2023). Referencia web:
Su presentación se ha realizado en el espacio ECOOO, centro de eventos culturales, en el barrio de Lavapiés de Madrid, el 7 de junio de 2023. Junto con el autor, han participado tres destacadas feministas: Carmen Heredero, Ana Almirón y Violeta Assiego.
VÍDEO (2 horas) de la presentación y el debate del libro:
https://drive.google.com/file/d/1EdWzrSwJvALnmYe4_Ix1ZLM8OlRWCoTs/view?pli=1
“Dinámicas transformadoras. Renovación de la izquierda y acción feminista, sociolaboral y ecopacifista”. Antonio Antón Morón, Dyskolo (305 pp.) (octubre, 2022)
Este libro (en digital y en abierto) explica las características y el marco de la acción democrática y los dilemas de la política progresista, así como las tendencias transformadoras de carácter sociopolítico en España, en el marco europeo y desde un enfoque realista, social y crítico que profundiza en varios conceptos fundamentales para clarificar los procesos de cambio político, como la formación de las identificaciones, los sujetos colectivos y la hegemonía ideológica.
Consta de seis capítulos complementarios. Los dos primeros sitúan el marco general de la trayectoria política progresista y varios de los debates sobre el diagnóstico y la estrategia reformadora de las izquierdas. Los tres siguientes profundizan en tres aspectos específicos (sociolaboral, feminismo y pacifismo) de gran relevancia, que tienen un impacto global: los cambios en el mercado de trabajo y las relaciones laborales, en este contexto de persistencia de la crisis social y la gestión del Gobierno de coalición progresista; los retos del feminismo y el debate sobre su orientación y su identidad, y la configuración de un nuevo pacifismo ante la guerra en Ucrania y los actuales conflictos geopolíticos. Y el sexto es una valoración más teórica sobre el papel de las identidades, la conformación de los sujetos colectivos y la acción por la hegemonía ideológico-cultural.
Referencia web original: https://payhip.com/preview/VjlmR
Reseña de la Federación Española de Sociología (FES) (27/10/2022): https://fes-sociologia.com/noticia/Dinamicas-transformadoras-Renovacion-de-la-izquierda-y-accion-feminista-sociolaboral-y-ecopacifista-Antonio-Anton-Moron-1666270776
Perspectivas del cambio progresista. Antonio Antón Morón. Ediciones Dyskolo (224 pp.) (octubre, 2021)
Este texto tiene un hilo conductor, el análisis de las dinámicas sociopolíticas transformadoras que permiten evaluar las perspectivas progresistas del cambio social y político en España. Está compuesto por seis capítulos intercalados que conforman tres áreas temáticas interconectadas: procesos amplios de activación social y cívica, experiencias de acción política y electoral, reflexiones teóricas desde un enfoque social, realista y crítico. El libro analiza los dos grandes procesos de movilización sociopolítica en esta década: el movimiento 15M y la cuarta ola feminista (desde 2018); acontecimientos recientes significativos como la pugna político-electoral en la Comunidad de Madrid y las enseñanzas que para la izquierda deben tener las elecciones madrileñas del 4M, como inicio de una nueva etapa política caracterizada por la polarización y las tendencias e identificaciones ideológicas de los electorados, particularmente los progresistas. El autor también aborda, de un modo más teórico, los fallos del mercado, las insuficiencias del liberalismo y la necesidad de impulsar una teoría social crítica, la pugna interpretativa de la nueva cuestión social, y también cuatro aspectos relevantes para las fuerzas del cambio como son las guerras culturales, las características del espacio violeta, verde y rojo, la ambivalencia de las identidades y la relación del individuo y lo común, y el debate sobre las izquierdas.
Referencia web original: https://www.dyskolo.cc/cat%C3%A1logo/lib063
Cambios en el Estado de bienestar. Antonio Antón, libro editado en Rebelión, en abierto (2/01/2021) (346 pp.)
RESUMEN: “La realidad social es compleja y el horizonte para esta década es incierto, en particular, para la cohesión de sociedades como la española, la vertebración de la Unión Europea y el tipo de salida de esta crisis prolongada. Este libro analiza las características de la desigualdad social y las tendencias de las condiciones socioeconómicas y laborales así como de los sistemas de protección social y, más en general, de los cambios en el Estado de bienestar. Además, se valoran los discursos y teorías que explican esos hechos para clarificar los desafíos pendientes de nuestras sociedades e instituciones. La perspectiva deseable es una democracia social, un giro socioeconómico progresista y una democratización del sistema político, en el marco de una Unión Europea más social, solidaria, democrática e integrada. La conclusión es la necesidad del refuerzo del Estado de bienestar, con sus dimensiones distribuidora, reguladora y de protección pública. Los textos, revisados para esta edición, son investigaciones académicas presentadas en distintos encuentros, congresos y jornadas, fundamentalmente, de Sociología que tienen este hilo conductor: Cambios en el Estado de bienestar.”
Referencia web original del TEXTO COMPLETO: https://rebelion.org/download/cambios-en-el-estado-de-bienestarantonio-anton-moron/?wpdmdl=653380&refresh=5ff03e69ad9e81609580137
Clase, nación y populismo. Pensamiento crítico y estrategias políticas. Antonio Antón Morón, Ediciones Dyskolo (382 pp.) (julio 2019)
El libro consta de tres partes. La primera, La teoría populista: una mirada crítica, es una valoración teórica sobre la lógica populista, así como una evaluación del republicanismo y el marxismo. Se trata de sentar unas bases de pensamiento crítico sobre las que elaborar un enfoque alternativo, social y realista, valorar conceptos básicos como clase, pueblo y nación y avanzar en la interpretación de las nuevas realidades sociopolíticas que permitan una acción transformadora democrático-igualitaria.
La segunda parte, Cuestión nacional, agenda social y feminismo, constituye un análisis de los procesos sociopolíticos concretos en sus tres planos: la articulación del conflicto nacional en España, particularmente en Cataluña, y su relación con un proyecto de país de países y un cambio de progreso, con una actitud democrática, social y solidaria; la protesta social colectiva, en particular la del movimiento feminista, y la situación socioeconómica de las capas populares, las dinámicas contradictorias y el tipo de salida de la crisis socioeconómica, compatible con el incremento de la desigualdad social, y la persistencia de un amplio malestar cívico.
La tercera parte, Estrategias para un cambio de progreso, arranca con una valoración de los límites interpretativos y teóricos del enfoque populista y explica los debates y desafíos estratégicos en Podemos, la formación y las características de los sujetos colectivos y su relación con la clase social, la estrategia gubernamental socialista y los dilemas estratégicos de las fuerzas del cambio.
El objetivo es favorecer una interpretación realista de las tendencias sociales y políticas y un debate riguroso sobre las perspectivas transformadoras, en un sentido democrático e igualitario, en la nueva etapa que comienza.
Referencia web original (texto completo en abierto):
https://pe56d.s3.amazonaws.com/o_1gga9rlhujqp15h01saf1g59nojm.pdf
Una versión impresa se ha editado por la Editorial Académica Española (2019), con el título Clase, pueblo, nación. ISBN: 978-613-9-43600-2.
Relación de publicaciones destacadas por su calidad y su contribución al pensamiento crítico, propias y ajenas:
VER Artículos ajenos destacados
(Abajo, el propio)
Artículo ajeno destacado del mes anterior:
Cuando el neoliberalismo se desmorona, destruye más. Branko Milanovic (11/11/2025)
Entrevista a este experto en la desigualdad global sobre las tendencias destructivas de lo social (como Polanyi) que conllevan las dinámicas económicas y políticas dominantes, aunque no se pronuncia sobre la probabilidad de una guerra mundial ante el conflicto geopolítico entre EEUU y China. Selecciono una respuesta:
“Por supuesto. Por eso el subtítulo del libro es «El liberalismo del mercado nacional en un mundo multipolar». Todos estamos de acuerdo en que la globalización neoliberal ha llegado a su fin. No es solo por Trump. Las políticas de Joe Biden como presidente eran muy similares. Entonces, la pregunta es qué tipo de sistema vendrá después, porque todos estamos de acuerdo en que el neoliberalismo, tal y como existió desde la década de 1990 hasta 2016, al menos, ha cambiado. No necesito entrar en detalles sobre guerras comerciales, grandes sanciones económicas o aranceles para hablar de eso. Pero lo que se nota muy claramente en el caso de Trump —y creo que hay similitudes en otros ámbitos— es que las relaciones con otros países han entrado en un claro modo mercantilista. ¿Qué es el liberalismo, o incluso el neoliberalismo? En el cuarto capítulo del libro, presento cuatro cuadrantes. A nivel nacional, significa libre competencia, bajos impuestos, poca regulación, etc. En el ámbito social, defiende las libertades negativas, la acción afirmativa y la aceptación de las diferencias sexuales y raciales. A nivel internacional, también tiene dos partes. En términos económicos, se trata del libre comercio, mientras que en términos sociales, se esfuerza por alcanzar el cosmopolitismo, que, en su estado puro, implicaría la libre circulación de mano de obra y personas.
Echemos un vistazo a estos cuatro cuadrantes. En pocas palabras, la parte internacional ha desaparecido por completo. Trump simplemente dice: no, eso ya no se aplica. En cuanto a la parte nacional, las libertades negativas y la aceptación de diferentes tipos de personas y grupos también están siendo atacadas. Así que lo que queda es realmente solo un cuadrante, que es el liberalismo de mercado. Y en este sentido, vemos que Trump no solo está aplicando políticas neoliberales, sino que las está profundizando. Reducción de impuestos, menor regulación en prácticamente todo, menos impuestos al capital que al trabajo: está redoblando la apuesta en todas estas cosas.”
Referencia web original:
¿Hacia un golpe de Estado blando?. Antonio Antón, en Público (4/12/2025)
‘La derecha política, judicial, económica y mediática quiere mandar e imponer otra etapa regresiva y de involución política, siendo para ellos un estorbo su falta de legitimidad parlamentaria’. Selecciono varios párrafos:
“Ante la imposibilidad de una moción de censura exitosa para su acceso al poder gubernamental, las derechas están configurando un clima político y mediático que permita articular golpes ‘blandos’ de raíz jurídico-política, para hacer insostenible la gobernabilidad, activar a su base socioelectoral junto con la inhibición del electorado de izquierdas y, así, asegurarse la próxima victoria electoral…
La ofensiva derechista -discursiva, política y judicial-, siguiendo el plan trumpista, va invirtiendo el sentido político e ideológico de ambos bloques, conservador-autoritario y progresista-democrático: El sanchismo y sus aliados, el nacionalismo y la izquierda alternativa, estarían implantando una dictadura; las derechas estarían defendiendo la libertad y el Estado de derecho. Es la versión de la presidenta Ayuso de la Comunidad de Madrid, ante la pretensión de la fiscalía de juzgar a su entorno (su novio como presunto delincuente, con pruebas fehacientes de Hacienda) y su deseo de levantar una alternativa trumpista en España
.
El objetivo de las derechas es batir a Sánchez y el gobierno de coalición, debilitar a las izquierdas y neutralizar y revertir este ciclo de progreso. Visto en perspectiva, este cambio progresista ha sido limitado: cierta reforma social y laboral, feminista e institucional/democrática, con la amnistía, la convivencia y la articulación territorial de Catalunya (y plurinacional) como especial revulsivo para las derechas y su nacionalismo excluyente, así como factor decisivo para consolidar la actual mayoría parlamentaria e impedir la investidura de Feijóo tras el 23J y durante esta legislatura.
Para las derechas es insoportable. Persiguen el recambio de poder gubernamental como sea, con la cada vez mayor presión ultra. Pero ante su impotencia para conseguir suficientes apoyos parlamentarios para una moción de censura se encuentran ante dos dinámicas: la frustración total, dependiendo del ritmo y las condiciones decididos por el Gobierno y su -frágil- mayoría parlamentaria; o la tentación de ir hacia un golpe de Estado blando que sea efectivo.
No obstante, la última raya roja que separa la democracia liberal de una dictadura es la legitimidad de unas elecciones generales libres y el correspondiente aval parlamentario. Y dada la mayoritaria conciencia democrática de la sociedad española y el marco europeo, todavía sujeto al Estado de derecho, es difícil que haya suficientes fuerzas autoritarias y estamentos de poderes fácticos con la determinación de imponer un golpe de Estado (político-judicial) exitoso, y que no revierta en su fracaso -incluido para la Corona- y en una reafirmación democrática.”
Referencia web original:
Porfiar a pesar de los nubarrones:
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Último año:
Movimientos sociales y cambio global. Antonio Antón Morón (20/01/2026)
(Comunicación presentada al XVI Congreso Español de Sociología. Grupo de trabajo 20: Acción colectiva, Movimientos sociales y Cambio social. Bilbao, julio de 2026)
Introducción. Esta comunicación analiza la articulación de la acción colectiva y la movilización popular, con una dinámica de cambio global de progreso, así como su conexión con la formación de sus élites representativas y la elaboración de una teoría social crítica que mejore su capacidad interpretativa y orientadora.
Se trata de profundizar en las particularidades españolas, sobre su diversidad social y política, y tener en cuenta la experiencia popular de acción cívica, con sus marcos socioculturales y los procesos democratizadores.
https://acrobat.adobe.com/id/urn:aaid:sc:eu:6d150eb3-6f37-46de-9f26-973b9a518330
Acerca de lo woke: experiencia, identitarismo y universalismo. Antonio Antón, Mientras Tanto n.º 250 (1/11/2025)
Ensayo sobre el sentido y la justificación de lo woke, junto con la experiencia española y algunas reflexiones teóricas sobre justicia social, reciprocidad y políticas compensadoras y los fundamentos de un universalismo concreto, emancipador, igualitario y solidario. Selecciono varios párrafos sobre la justicia social:
“Tercero, la justicia social. Parte de la situación desigual de las personas y grupos sociales y la redistribución y la protección pública se regulan de acuerdo y como respuesta a las necesidades sociales. Consiste en un trato ‘compensador’, en los ámbitos públicos y comunitarios, ante situaciones desiguales, una realidad persistente en distintos planos de la sociedad.
Por tanto, son insuficientes la simple equidad meritocrática o el trato igual, haciendo abstracción de la (desigual) realidad social, por origen, estatus y trayectoria. La justicia debe considerar las situaciones personales o grupales distintas. Así, cuando existen necesidades desiguales, la justicia social exige adecuación o compensación de las políticas públicas para reequilibrar esa desigualdad y avanzar hacia la igualdad real. Es el criterio habitual en distintos campos de las democracias sociales avanzadas: desde la fiscalidad progresiva -quien más tiene, más paga-, hasta las prestaciones o subsidios no contributivos -por estado de necesidad y con el derecho a una vida digna-, la educación compensadora -ante mayores necesidades educativas- o la sanidad pública -ante el distinto estado de salud o grado de enfermedad-. La correspondencia redistributiva y protectora pública o de apoyo comunitario no es mecánicamente igual para todas las personas, ni proporcional a la contribución aportada, sino que la justicia (social) exige adecuación a esa necesidad social, derivada de una condición desigual previa.
Es el fondo de la concepción del valor de la solidaridad (fraternidad y sororidad), en las relaciones sociales e institucionales, en el que el contrato social de las obligaciones públicas (o el apoyo mutuo interpersonal o familiar) no derivan de las aportaciones o empleos realizados previamente, sino que, dando por supuesto un pacto global de sociabilidad, ciudadanía o interacción humana e intergeneracional, se atienden las necesidades humanas, según el viejo criterio socialista de ‘cada cual según su capacidad y a cada cual según su necesidad’.
Se trata del criterio justificativo de las políticas de igualdad sustantiva, partiendo de la desigualdad real -de estatus, trayectoria, apropiación y dominio-, que está detrás de lo woke, como conciencia y reconocimiento, y las políticas de identidad, distributivas y compensadoras, que responden a las necesidades particulares de grupos sociales en situación de discriminación o dinámicas desventajosas, pero están incardinadas en la finalidad universalista de avanzar hacia la igualdad real.
Es la concepción de una justicia social avanzada contra la que se oponen las fuerzas liberales, conservadoras y ultraderechistas, que consideran estas políticas sociales o culturales reequilibradoras, como inmerecidas e injustas, contraponiendo y haciendo prevalecer las otras dos concepciones, de la equidad meritocrática y la igualdad -abstracta- de trato. La ofensiva práctica e ideológica contra los supuestos excesos de lo woke conlleva el retroceso de la solidaridad pública, el recorte del Estado de bienestar, la anulación de la justicia social según necesidad, consideradas un ‘exceso’ de la normalidad del actual orden neoliberal (capitalista, neocolonial, supremacista y patriarcal). En las democracias sociales avanzadas se trata de acertar con una combinación adecuada de los distintos criterios de justicia y reforzar la ‘solidaridad social’.
No obstante, hay que recalcar que este valor de la solidaridad forma parte, junto con la libertad y la igualdad, del núcleo fundamental de los valores universales. Junto con otros valores decisivos, como el de la democracia y el laicismo, constituyen la referencia universalista de la mejor tradición humana, adecuada a las distintas culturas y realidades mundiales, pero superadora del relativismo cultural o el nihilismo adaptativo al poder. Supone la readecuación del universalismo, con una perspectiva transformadora liberadora.”
Referencia web original:
https://mientrastanto.org/250/ensayo/acerca-de-lo-woke-experiencia-identitarismo-y-universalismo/
Reeditado en Voces Críticas nº 53- Noviembre 2025:
https://mailchi.mp/672b146d56de/voces-criticas-53-noviembre-2025
Lo woke y el debate sobre las identidades colectivas. Antonio Antón, en Rebelión (24/10/2025)
Ensayo reelaborado sobre el sentido de la identidad, la conveniencia de la identificación feminista, la relación de la identidad colectiva con la formación del del sujeto social, la combinación entre distintas identificaciones parciales y el significado de la interseccionalidad. Transcribo la introducción:
“Este ensayo trata sobre el sentido de las identificaciones colectivas, ambivalentes desde el punto de vista de su significado ideológico y político, la conveniencia de la identificación feminista y antirracista, con una perspectiva igualitaria-emancipadora, la vinculación de la identidad colectiva con la formación del sujeto social, y la combinación e interseccionalidad de sus identificaciones parciales, junto con el carácter sociopolítico de ciudadanía y el universalista como ser humano. Tiene un enfoque sociohistórico. Se trata de analizar el proceso de conformación de los sujetos sociales y superar, por un lado, el simple identitarismo particularista posmoderno, y por otro lado, el universalismo abstracto e indiferenciado, de carácter liberal.
En este tiempo que hay una ofensiva ultraconservadora contra las identidades progresistas, descalificadas por las derechas extremas como woke; es imprescindible clarificar el sentido de las identidades, en particular la feminista, y su interacción multidimensional y relacional para reafirmar una dinámica igualitaria y emancipadora y superar el individualismo abstracto.
Por un lado, hay que constatar las desigualdades por motivos étnico-culturales o de raza, con particular impacto en las personas inmigrantes, con un fuerte crecimiento en España, y la necesidad de priorizar la defensa de sus derechos e intereses; se trata de desarrollar una cultura antirracista, decolonial e intercultural, clave para la integración social y convivencia sociocultural en las clases populares españolas y europeas.
Por otro lado, existe una ofensiva política, relacional y cultural de carácter reaccionario y ultraconservador de las nuevas fuerzas de extrema derecha que pretenden hacer retroceder los derechos feministas hacia un modelo tradicional y patriarcal de subordinación femenina; requiere una trayectoria democratizadora y antiautoritaria, común a otras fuerzas sociales.
De ahí, el carácter más multidimensional, interseccional e inclusivo del presente feminismo, abarcando toda la diversidad y complejidad de la acción emancipadora, con la conformación de un proceso unitario y complementario de problemáticas singulares, sujetos colectivos e identificaciones parciales, en una dinámica cooperativa de respuesta y, al mismo tiempo, de conjunción y superación, en un proceso identificador feminista más global e interrelacionado respecto de las especificidades y la diversidad de cada dinámica particular, que evite sus efectos disgregadores.
Se trata de fortalecer el feminismo frente al machismo, de articular procesos identificadores de ese sujeto colectivo, anclados en la realidad de opresión específica pero asociada a la dinámica social y cultural progresista y los valores universalistas de igualdad, libertad y solidaridad, constitutivos del feminismo en estos más de dos siglos. Supone continuidad emancipadora y renovación y adecuación práctica y teórica ante las nuevas realidades sociales.”
Referencia web original:
https://rebelion.org/lo-woke-y-el-debate-sobre-las-identidades-colectivas/
La claudicación de la Europa liberal. Antonio Antón, en Mientras Tanto n.º 248 (1/09/2025)
Ensayo sobre la rendición de las élites europeas ante Trump, la prepotencia imperial trumpista y el supremacismo estadounidense, el fiasco de la autonomía estratégica europea, el soberanismo oligárquico y, frente a todo ello, otra Europa, otro mundo, son posibles. Selecciono varios párrafos:
“Su objetivo está claro: la primacía de EE. UU., la subalternidad de Europa y el control y sometimiento del Sur Global, que se le escapa. Es una dinámica imperial, autoritaria e iliberal que pretende reforzar a las derechas extremas en Europa, cuartear su Estado de bienestar y de derecho y vaciar la democracia representativa. Es el cierre a la Europa liberal progresista, a su modelo social y democrático. Sin que se plantee, de momento, la ruptura de la UE o la salida de la Unión, se acomete una profunda reorientación geopolítica, estratégica y de articulación institucional.
Junto con mayor dependencia de la OTAN y el militarismo, se refuerzan los soberanismos estatales y los nacionalismos excluyentes y antiinmigración, las dinámicas institucionales autoritarias y tecnocráticas y la recomposición de las élites dirigentes, con la colaboración entre las derechas tradicionales, liberal-conservadoras, y las ultraderechas postdemocráticas…
Se trata del gran soberanismo de las élites y grupos de poder de los principales países, en busca del interés de sus oligarquías respectivas y sus elementos comunes frente a sus mayorías sociales y a terceros países más subalternos. En ese camino, las derechas tradicionales se aprestan a colaborar con las derechas extremas, cada vez más potentes e influyentes, seguidistas del reaccionarismo imperial del trumpismo en contradicción con su supuesto nacionalismo como bienestar de sus poblaciones y cada vez más aupadas al argumento esencialista pro-oligárquico. El resultado es neutralizar a las izquierdas y movimientos progresistas y monopolizar el poder institucional y cultural-ideológico. La socialdemocracia europea, particularmente la alemana, la danesa y la británica, con posiciones de gobierno, se va derechizando, en especial con el exclusivismo nacional, el militarismo y la segregación racista…
La reacción popular progresista se construye sobre la base de evidencias sufridas de desigualdades y recortes de estatus, reconocimiento y poder. No son suficientes los discursos preventivos o la denuncia pública; los programas son necesarios para los sectores avanzados o críticos y para la elaboración de línea política partidista, constitutiva del contrato socioelectoral con sus bases sociales. Pero la formación y articulación de un sujeto sociopolítico y un conglomerado electoral de izquierdas o progresista, más con la plurinacionalidad española, con su implementación práctica y su representación pública, es más compleja. Depende de encrucijadas o coyunturas estratégicas donde confluyen relación de fuerzas, legitimidades, actores… y representantes (políticos, sociales e intelectuales) con teoría, organización y discurso.
El futuro está abierto. El ciclo de progreso no está muerto. Hay motivos y condiciones para la pugna democratizadora o, si se quiere, igualitaria y emancipadora. Para avanzar, es insuficiente señalar solo el horizonte o expresar simples gestos diferenciadores. Hay que precisar el camino y concretar la formación de las fuerzas sociopolíticas para caminar. La trayectoria inmediata es difícil, pero al mismo tiempo estimulante para las izquierdas. No es inevitable la salida reaccionaria. En la sociedad siguen vigentes los grandes valores de igualdad, libertad y solidaridad. Frente a la involución social y democrática, otra Europa, otro mundo, son posibles.”
https://mientrastanto.org/248/ensayo/la-claudicacion-de-la-europa-liberal/
Respuestas a la amenaza ultraderechista. Antonio Antón, en Mientras Tanto n.º 247 (1/07/2025)
Ensayo completo en el que explico la involución sistémica, las condiciones político-sociales del ascenso ultra, el contexto europeo ante el avance ultra y la actual dinámica reaccionaria, el descrédito y el reajuste del poder establecido, las estrategias socioliberales fallidas, la ofensiva ideológica ultra y la interacción entre la pugna sociopolítica y la ideológica. Selecciono varios párrafos:
El avance de la influencia política, cultural, electoral e institucional de las ultraderechas, en esta última década, es evidente. Desde un enfoque democratizador, se trata de explicar la especificidad del ascenso actual de esta tendencia ultraderechista y analizar sus causas, para aportar fundamentos analíticos, teóricos y estratégicos para hacerle frente hoy y superarla.
Avanzo su sentido general, con algunos rasgos comunes: nacionalismo excluyente, autoritarismo institucional, prepotencia económica, dominio neocolonial, militarismo. Supone una involución de los derechos sociales, civiles y políticos, mayor segregación étnico-racial y antifeminista y el negacionismo climático…
En definitiva, las fuerzas ultraderechistas, aun con elementos irracionales, idealistas y voluntaristas, tienen un fundamento realista: están incrustados y refuerzan su poder en las estructuras estatales, sociales y económicas, implementan sus políticas reaccionarias, de forma directa o condicionando las instituciones políticas, y utilizan sus guerras culturales para dar legitimidad a sus avances estructurales y ensanchar su representatividad.
La crítica y la oposición democráticas y de izquierdas frente al ascenso ultra o, si se quiere, la resistencia antifascista, se fundamentan en la acción cívica frente al carácter reaccionario de su proyecto y su trayectoria de dominación: regresivo, segregador y antiigualitario en lo social y relacional; ultraconservador en lo cultural; y autoritario y antidemocrático en lo político-institucional.
En consecuencia, la ofensiva ultra no solo, ni principalmente, es cultural, por lo que no es suficiente la prioridad por la pugna ideológica contra ella. Su intensa labor de socialización cultural, con nuevos discursos e instrumentalización de todo un cúmulo de aparatos comunicativos, buscan asentar un nuevo sentido común o hegemonía ideológica. Es imperioso desplegar una actividad de elaboración de pensamiento crítico y una acción divulgativa y de debate público para contrarrestar las falacias y argumentos derechistas.
No obstante, el plan global de las derechas extremas pretende imponer una transformación profunda de las relaciones de dominación en el conjunto de las estructuras sociales hacia: un sistema político postdemocrático, la reducción del Estado social y de derecho, un orden internacional neocolonial con la primacía estadounidense.
La respuesta transformadora, democrática y solidaria sigue estando en la acción cívica de las mayorías sociales, con el ejercicio de su principal arma, la participación democratizadora respecto de las relaciones desiguales y las estructuras de dominación. El problema es, sobre todo, sociopolítico, donde confluyen intereses sociales, sujetos colectivos y agenda de cambio.
La solución pasa, principalmente, por la masiva activación popular y democrática, por la participación activa de la ciudadanía y su reflejo representativo e institucional. El factor clave es la práctica social, la experiencia popular en el conflicto sociopolítico y cultural, con su articulación plural y unitaria frente a las dinámicas de involución socioeconómica, sociocultural e institucional.”
Referencia web original:
https://mientrastanto.org/247/ensayo/respuestas-a-la-amenaza-ultraderechista/
Perspectivas de la izquierda alternativa. Antonio Antón, en Mientras Tanto n.º 246 (1/06/2025)
Ensayo completo donde trato: el declive de la izquierda alternativa, superar el sectarismo partidista, las dinámicas regeneradoras, el riesgo de involución y la voluntad transformadora, desafiar al mal mayor, frente a la prioridad contra el mal menor, preservar las fuerzas transformadoras, enseñanzas históricas y pugna competitiva, el camino hacia la recomposición y las bases para abordar la renovación y la remontada. Transcribo el párrafo final:
“La conclusión es que, frente al declive representativo y de influencia de la izquierda alternativa, la solución vendrá de abajo, y los liderazgos deberán demostrar su capacidad para articular una dinámica transformadora y democrática, en condiciones desfavorables. Su renovación y ampliación procederá de la confluencia de la experiencia de acción popular, la articulación democrática y la cultura crítica de una nueva generación, con los valores de libertad, igualdad y solidaridad. Queda abierta la tarea de la recomposición y la remontada de la izquierda alternativa en la próxima década.”
https://mientrastanto.org/246/ensayo/perspectivas-de-la-izquierda-alternativa/
Encrucijadas. Antonio Antón, en Nueva Tribuna (10/04/2025) y Rebelión (18/04/2025)
Reseña del libro “Encrucijadas. Para la democracia, las izquierdas y el feminismo” de Antonio Antón, con Prólogo de Albert Recio y colaboración de Carmen Heredero en el capítulo sobre feminismo.
Este libro digital y de libre acceso explica ese contexto socioeconómico, cultural y político. El texto se centra en el impacto social de esas dinámicas globales y los desafíos para el sistema democrático, las izquierdas sociales y políticas, especialmente la izquierda alternativa y, en particular, para el feminismo, como movimiento social y corriente cultural progresista y transformadora.
Tiene, sobre todo, un contenido analítico y valorativo de los hechos sociopolíticos más relevantes, y aborda algunas cuestiones teóricas y estratégicas para la transformación social. El análisis se realiza desde la teoría crítica, en particular de la sociología política, la sociología de los movimientos sociales, la acción colectiva y el cambio social y la sociología del género. Todo ello con un enfoque realista, relacional y sociohistórico.
Referencia web original:
Referencia web de la versión en Rebelión (18/04/2025):
https://rebelion.org/desafios-para-el-sistema-democratico-y-las-izquierdas-sociales-y-politicas/
Identidades, interseccionalidad y universalismo. Antonio Antón, en Mientras Tanto, n.º 244 (1/04/2025)
Este ensayo tiene dos partes. La primera es analítica, con la valoración de la movilización feminista, joven e interseccional en este 8 de marzo. La segunda, al calor de esa experiencia, es más teórica y en ella trato el sentido de la identidad, la conveniencia de la identificación feminista, la identidad colectiva como inseparable del sujeto social, la combinación de identificaciones y el significado de la interseccionalidad.
Referencia web original:
https://mientrastanto.org/244/ensayo/identidades-interseccionalidad-y-universalismo/
Resistencia: situación trágica, mal menor y voluntad transformadora. Antonio Antón, en Rebelión (10/01/2025) y Mientras Tanto (1/02/2025)
Ensayo sobre varias cuestiones teórico-estratégicas controvertidas en la tradición de las izquierdas: La resistencia en condiciones trágicas, la ambivalencia de la opción del mal menor, tres grandes experiencias históricas, y la diferenciación entre adaptación, resistencia y voluntarismo. Selecciono varios párrafos:
“La cultura política de las izquierdas todavía está influida por esas experiencias, y sus tres fundamentos de adaptabilidad resignada, resistencia en condiciones trágicas y voluntarismo idealista e impotente, impactan en las decisiones estratégicas de los grupos progresistas.
Por tanto, ante este tipo de relaciones de fuerza desventajosas y a la defensiva inmediata, las fuerzas alternativas y de cambio de progreso, más allá de los discursos gramscianos de la guerra de posiciones y la guerra de movimientos, inspirados en la lejana experiencia de la Primera Guerra mundial, deben combinar esta conciencia trágica junto con la capacidad de resistencia transformadora no de resignación: resistencia, flexibilidad y adaptación ante dificultades extremas para conformar una salida recuperadora del bienestar público y el reequilibrio anterior de fuerzas sociales.
Así, frente a un análisis realista y una estrategia transformadora caben dos tipos de desorientación basados en una percepción irreal de la situación: Uno, derivado de la simple adaptación o resignación (salvando algunos muebles), de carácter moderado; otro, voluntarista o subjetivista, de carácter izquierdista, de intentar superar unas relaciones de poder vía discurso o programa, sobrevalorando su potencial articulador, lo que depende, sobre todo, de la disponibilidad y el refuerzo de fuerzas sociopolíticas sustanciales para pugnar por el cambio…
El llamado ‘mal menorismo’, como opción resignada y adaptativa al mal menor, con su justificación embellecida, no es una opción transformadora. El voluntarismo subjetivista, con la desconsideración de las constricciones reales y las posibilidades inmediatas de cambio, también lleva a la impotencia transformadora. Ante unas condiciones trágicas, a corto plazo, siempre es necesaria una estrategia de preservación y acumulación de fuerzas sociopolíticas para modificar el marco de la relación de fuerzas y ensanchar el marco de lo posible… para hacer posible el cambio.
Pero es en el mientras tanto defensivo cuando, a veces, hay que aceptar un mal menor como única opción para evitar un mal mayor, en este caso la destrucción de las fuerzas imprescindibles para continuar la acción resistente y transformadora, configurada como el bien a salvaguardar, tras la tregua pactada. Los dos riesgos de esa paradójica doble posición, la adaptación e incorporación a una dinámica continuista y la salida subjetivista de quedar en el limbo ideal del discurso, confluyen en una misma consecuencia: la ausencia de la acción resistente preservadora de la capacidad transformadora, todavía más grave cuando las fuerzas contrarias son poderosas e imponen retrocesos.”
Referencia web original:
https://rebelion.org/resistencia-situacion-tragica-mal-menor-y-voluntad-transformadora/
Referencia de la reedición en Mientras Tanto nº 242 (1/02/2025):
La incertidumbre de las izquierdas. Antonio Antón, en Mientras Tanto nº 240 (1/12/2024)
Ensayo en el que se trata la evolución del voto, en particular el de las izquierdas estatales, el carácter ambivalente del Partido Socialista, la división y la impotencia de las dirigencias alternativas y la unidad, para qué: sus obstáculos y su conveniencia. Transcribo la conclusión:
“En definitiva, es necesaria una reflexión colectiva sobre las causas del declive electoral y el desconcierto estratégico de la izquierda alternativa, particularmente de la dirección de Sumar, acentuado hoy por las insuficiencias feministas que ha descubierto el ‘caso Errejón’. En los procesos de renovación y relegitimación de sus dirigencias, lo sustantivo ahora son las respuestas a esas perspectivas de bloqueo progresista, la amenaza ultraderechista e involucionista que supone la previsible victoria de las derechas, y conformar una dinámica de reforma social, democrática y feminista. Ello no es indiferente para las capas populares, la democracia, la dinámica de cambio de progreso y la formación de fuerzas sociales que sean capaces de consolidar una senda de avance democratizador. Es sobre esa agenda sobre la que tienen que reformular su legitimidad social y su liderazgo político.
Precisamente, la incógnita actual es si ls actuales dirigencias políticas van a ser capaces de representar y conducir esa tarea reformadora, en el doble sentido de su orientación de izquierdas y su articulación orgánica y democrática: entre su unidad y su diferenciación; entre lo común y su pluralidad. De lo contrario, también afectará a su crisis de credibilidad transformadora y su capacidad representativa y hará necesaria su profunda recomposición y renovación en otro ciclo sociopolítico posterior al que hemos vivido estos últimos quince años. El futuro está abierto.”
Referencia web original:
https://mientrastanto.org/240/ensayo/la-incertidumbre-de-las-izquierdas/
Caminos por recorrer: ¡SE HACE CAMINO AL ANDAR!